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Explicaciones concisas.
NAZISMO Y FASCISMO
¿qué son?
NAZISMO Y FASCISMO
¿qué son?
Dentro de las reacciones provocadas por la crisis de la ideología liberal y sus lamentables repercusiones en el orden socio-económico, surgen dos corrientes ideológicas en la primera mitad del siglo XX: el nazismo o nacional-socialismo y el fascismo. Ambas proceden de una circunstancia histórica común: la crisis europea que siguió a la guerra de 1914-18 y la crisis financiera internacional de 1929. En Italia, surge Benito Mussolini, adalid del fascismo; en Alemania, Adolfo Hitler es el líder del nazismo.
CARACTERES COMUNES
Antes de pasar a considerar los matices distintivos de ambas corrientes, conviene señalar sus características comunes.
En primer lugar, las dos ideologías son expresión del pensamiento socialista. Tanto Hitler como Mussolini militaron en el socialismo antes de formar sus respectivos partidos. Sus tesis principales reflejan claramente la inspiración socialista. De ahí que resulte un gran contrasentido el oponer —como se hace con frecuencia— el comunismo al nazismo y al fascismo, como ideologías contrarias, puesto que la raíz filosófica es común a todas ellas: una concepción naturalista y materialista del hombre y de la sociedad, una exaltación del Estado y una limitación drástica de las libertades esenciales del hombre.
El nazismo y el fascismo fueron dos movimientos de reacción surgidos de la clase media, víctima principal de la crisis mencionada.
Esta reacción antiliberal reclutó a la pequeña burguesía, una parte del campesinado, los artesanos y un amplio sector de profesionales. Frente a la pasividad del Estado liberal, que prohijaba la anarquía, las dos corrientes pusieron énfasis en “gobiernos de orden”, autoritarios, verticales, fuertemente estatizados. Inspirados por el temor al caos y a la pobreza, respondían al siguiente lema: “odiar al rico con la mitad de su corazón y al hombre de abajo con todo su corazón”.
LA ESENCIA DEL NAZISMO
Las tesis principales del nazismo están contenidas en el libro Mein Kampf de Adolfo Hitler, breviario del maquiavelismo político. Exalta la grandeza de la nación alemana, llamada a presidir los destinos del mundo. Cultiva el mito de la “raza superior” o raza aria, cuya pureza ha de preservarse y aumentarse, mediante métodos eugenésicos. Esto dio pie al antisemitismo, a la esterilización de mujeres judías, a la eliminación de los deficientes, etc., mediante sucesivas leyes del III Reich.
El nacional-socialismo exaltó al máximo el poder estatal asignándole poderes omnímodos en lo económico, lo político y lo cultural. La organización de los sindicatos se convirtió en engranaje del Partido Nazi. Mediante proscripciones y persecuciones se llegó al régimen de “partido único”. La educación de la juventud fue regimentada a través de múltiples organizaciones como la Hitlerjugend, mecanismo de reclutamiento y adoctrinamiento de los futuros líderes del Partido, desconociendo los derechos de las familias, los grupos intermedios y la Iglesia en materia educativa.
Mediante el empleo constante de una propaganda hábil, se completó el proceso de masificación del pueblo,creando una mentalidad mecanizada al servicio de una concepción neopagana de la vida.
En el plano internacional, el nazismo propició una política agresiva, belicista y de dominación mundial, so pretexto de asegurar a la nación alemana el “espacio vital” indispensable.
Resulta importante señalar que Hitler se consideraba a sí mismo como “el auténtico realizador del marxismo” (H. Rauschning en “Hitler m’a dit”, ed. Cooperation, París, 1939, p. 112-13), adjudicándose el mismo espíritu subversivo y el mismo desprecio por la verdad objetiva. [El nazismo está actuando también en la actualidad solapadamente, en todos los países del mundo, preparando la “nueva era”, en la que van a hacer entrar a todos luego de una gran crisis socio-económica y religiosa mundial, que implicará una guerra].
LA ESENCIA DEL FASCISMO
El fascismo italiano constituyó una posición más moderada que el nazismo y presenta con respecto a éste diferencias importantes. En primer lugar, Mussolini combatió seriamente al comunismo y su estrategia internacional. En segundo lugar, el fascismo no incurrió en racismo ni en actitudes de dominación mundial. Su nacionalismo se limitó a una reivindicación de los intereses de Italia y a la recuperación de los territorios que le fueron quitados como consecuencia de la primera guerra.
Ideológicamente su régimen se resuelve en una verdadera estatolatría en abierta contradicción tanto con los derechos naturales de la familia, como con toda la ley natural.
Ese naturalismo (naturalismo no significa a favor de la ley y los derechos naturales) de inspiración socialista, llevó a la exaltación del Estado: “Para el fascismo todo está dentro del Estado y nada de humano o espiritual se halla fuera del Estado y mucho menos tiene valor. En tal sentido el fascismo es totalitario y el Estado fascista, síntesis y unidad de todos los valores, interpreta, desarrolla y encierra en potencia toda la vida del pueblo” (diario “La Nación” del 30-6-32). Es un endiosamiento del Estado.
En tal perspectiva, el gobierno se adueñó de toda la educación, eliminando toda organización de inspiración religiosa. Organizó “verticalmente” a los sindicatos en entes corporativos, en contradicción abierta a la organización profesional corporativa auspiciada por la doctrina social de la Iglesia, que se basa en el principio de subsidiaridad y defiende la libre agremiación y la independencia de las organizaciones profesionales del poder político.
DENUNCIAS FORMALES AL NAZICMO Y AL FASCISMO
Solo lo ha hecho la Iglesia Católica.
La incompatibilidad de las doctrinas expuestas con los principios básicos del Cristianismo, primer defensor de la Ley Natural y por tanto de los derechos naturales, resulta manifiesta. En primer lugar se contradice el principio cristiano del hombre, como realidad espiritual, llamada a un fin trascendente y reconocido en su dignidad de agente libre y responsable, sujeto de derechos naturales inalienables. El totalitarismo fascista y nazi convierten al hombre en engranaje del Estado omnipotente, única fuente de derechos.
La exaltación totalitaria del Estado ha llevado a ambos sistemas a desconocer el principio de subsidiaridad y los derechos y autonomías legítimas de los grupos intermedios de la sociedad. Este desconocimiento se da en el plano económico, con el intervencionismo del gobierno y la sujeción a él de los organismos sindicales y empresarios. También se da en lo social, al desconocer los derechos propios de las familias y de las diversas formas de asociación. Asimismo se verifica en el plano político, al conducir a un régimen de partido único, distorsionando toda auténtica participación política de los grupos responsables. Por último se comprueba en el plano de la cultura, mediante el monopolio escolar y la negación de los legítimos derechos de la Iglesia, en una concepción laicista y neopagana de la vida.
Ante el carácter que cada uno de estos movimientos políticos fue adquiriendo, la Iglesia Católica condenó en dos encíclicas del Papa Pío XI: Non abbiamo bisogno (1921) y Quadragesimo Anno (1931) contra el fascismo; y Mit Brennender Sorge (1937) contra el nacional-socialismo.
“El fascismo se funda sobre la base de un ideario que explícitamente se resuelve en una verdadera estatolatría pagana, en abierta contradicción tanto con los derechos naturales de la familia, como con los derechos sobrenaturales de la Iglesia”. (Pio XI)
Extraido del libro "El Orden Natural" de Carlos Sacheri
quien fue asesinado por este y otros libros.
quien fue asesinado por este y otros libros.
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