Nos debemos de educar para una cultura de paz. A los más pequeños se les debe de educar desde la casa a que no sean violentos que por nada del mundo se justifica la violencia, a resolver los conflictos mediante avenidas de diálogo y negociación, que las dos partes sean ganadoras. A tener valores, comportamientos y actitudes responsables, poner prioridades, ser positivos y muchas otras buenas cualidades y modales. Al cultivar esto a nuestros niños podemos hacer una gran diferencia y tener grandes frutos en un futuro. No solo debemos de ser cultivadores de la paz y estos grandes valores en la casa, sino también en la escuela y llevar el mensaje a amigos, familia, pueblo, país, entre otros. El maestro debe de tener una buena relación con el padre, el niño con el maestro, el maestro con el niño y el niño con el padre, más que nada, para el bienestar del niño. Dependiendo del entorno es que se hacen los componentes para la paz. Hay que tener solidaridad con nuestros vecinos, compañeros y personas que aunque no se conozcan, si necesitan ayuda, estar allí. Muchas veces discriminamos sin darnos cuenta a esto se le conoce como racismo preconcebido, por esta razón tenemos que tener nuevas formas de pensar y nuevos paradigmas para que esto no ocurra y sin darnos cuenta se lo enseñemos a los más pequeños. Al igual que el reprender a nuestros chicos, muchos padres los reprenden dándoles ‘correazos’, con mata mosquitos y palos, es algo que está totalmente mal porque así comienza una cadena de maltrato. Se debe de reprender hablando, en “Time Out” y quitando privilegios si el pequeño o adolecente hace caso omiso a lo que se le dice. De ésta manera podemos mantener el control sin llegar a la violencia y llegamos a una cultura de paz por medio de la educación. Siendo maestro, por la mera sospecha de que el estudiante fue víctima de maltrato, se puede denunciar por la ley 177 para que se haga una investigación de porque el niño tiene marcas de maltrato, tales como moretones, correazos, entre otros. Para poder auto educarnos para una cultura de paz, debemos respetar los derechos humanos, la vida, a los seres humanos y a los animales tal como a las plantas. Rechazar la violencia en todas sus formas, evitar y prevenir que llegue el conflicto, mediar mediante el diálogo y la negociación. Igualdad entre hombres y mujeres, reconocer los logros de la mujer al igual que los del hombre, no discriminar por ser mujer o por ser hombre. Evitar las películas llenas de violencia ya que éstas dejan la mente receptiva a la violencia y hostilidad al igual que los videojuegos. Hay películas que tienen contenido bélico, que aunque sea ‘educativo’ entre comillas porque hace el mismo efecto de hostilismo e insensibilidad ante la violencia, tales como; la II Guerra Mundial y sus documentales, la Guerra Sucia y la Guerra Santa y la política en todos sus aspectos. El niño aprende en un entorno de sociedad. La cultura de paz se centra en que poco a poco solucionando las cosas y a medida de diálogo, siendo amable y cortés se puede lograr una cultura de paz. Se debe de tener control y autocontrol para poder bregar con la violencia. No debemos fomentar la guerra, en la guerra es donde se va más dinero. Los números hablan por sí solos; 21 armas nucleares en el mundo que lo pueden destruir 35 veces, y con todo ese dinero gastado en armas, lo pudieron haber utilizado en ayudas comunitarias y sería capaz de acabar con la pobreza en el mundo entero. La guerra involucra mucha cantidad de dinero, por ende nadie quiere la paz porque la guerra es una fuente fuerte de ingresos. 5,000 soldados estadounidenses que han muerto en la guerra y 101 de ellos son puertorriqueños. En Puerto Rico hay sobre 2 asesinatos diarios. Podemos compararnos con otros países que viven en extrema pobreza y aún así no hay tanta violencia como en Puerto Rico, nuestro país que es el más que gasta dinero en policía y es uno de los más que tiene incidencia criminal. Vivimos en una violencia diaria que es capaz de poner la misma violencia sobre los sentimientos y el ser humano. Pudiendo hacer grandes cambios a favor de que este mundo sea mejor y lograr que la pobreza y el hambre acabe, lo gastan todo en armas y equipaje para más violencia. Eso sin contar los programas de televisión, las películas, los videojuegos y otros más que fomentan la violencia y se gasta dinero. Hay que enseñarle al niño de manera solapada y con empatía que es malo y que es bueno, que está bien y que está mal. Las reglas y las normas se trabajan poco a poco hasta que se logra fomentar y lidiar con que las reglas son las que dicen los padres, maestros o jefes en cuestión. Las primeras causas de conflictos por orden de impacto de mayor a menor son; la guerra, el hambre, el petróleo, el agua, la madera, los minerales, oro verde africano y el comercio de armas. Todo lo natural lo están utilizando como negocio multimillonario, explotándolos y utilizándolos también para justificar guerras injustificadas. La educación es la mejor arma para la paz. Hay algunos pasos que se pueden seguir para poder manejar un conflicto que son los siguientes:
1. Reconocer que hay un conflicto.
2. Definir con exactitud cuál es el problema, de que se trata el problema. Ya sea social, político, de inseguridad, desconfianza, hipocresía, drogas, infidelidad, cultura, envidia, intereses, oposición, competencia, cambios, entre otros.
3. Aclarar explícitamente que se tiene la voluntad de solucionar el problema.
4. Ser tolerantes.
5. Valorar y comprender sus puntos de vista.
6. Debemos de reconocer que también tenemos responsabilidad de aclarar y resolver el conflicto.
7. Diseñar opciones que representen soluciones.
8. Estar abiertos a innovaciones y replanteos.
9. Elegir la solución más adecuada a satisfacer los intereses mutuos.
10. Comprometerse con la solución adoptada.
Podemos negociar, así procuramos una solución que satisfaga nuestros intereses a través del diálogo directo y no requerir de la intervención de un tercero. Comenzamos con alternativas que nos pongan de acuerdo a mediar el conflicto, intereses y posiciones de las partes como intercambiar por intereses de igual rango que el contrario y como objetivo lo que obtendríamos si solo dependiese de nuestra voluntad. Deben de colaborar todos. Las opciones posibles para llegar a acuerdos, criterios que deben utilizarse para un resultado legítimo. Relación con los contrarios en términos de racionalidad y confianza. Comunicación ya sea entre los dos o con un intérprete que transmita con claridad nuestro propósito y que cree las condiciones para la cooperación entre las partes y la reciprocidad del intercambio. Y el contenido escrito del acuerdo, que sea duradero, de fácil comprensión y verificable. Para tener una sociedad saludable, se debe de educar en las escuelas para la paz y los profesores o maestros hagan su trabajo por vocación dando un buen ejemplo involucrando buenos valores. Los valores cuentan y mucho. Los maestros se deben de involucrar en los proyectos de clarificar los valores positivos para una cultura de paz. De generación en generación se pasan los valores y actitudes ya sean positivas o negativas. Lo que define un ambiente escolar son; el conjunto de valores morales, conocimientos, hábitos, actitudes, comportamientos personales, relaciones sociales, entre otros que son específicos suyos y como la naturaleza propia de la institución. Es necesario promover experiencias que hagan crecer en los sujetos, y así en la sociedad, el campo de los derechos de la persona. Las actitudes que se pueden desarrollar en una cultura de paz son; la actitud de respeto mutuo, la igualdad de valores entre las personas, la tolerancia, el amor mutuo, la promoción y desarrollo de un pensamiento autónomo, ambiente familiar de cariño y apoyo, conversar y mostrar atención, en el caso de los padres enviar a sus hijos a la escuela preparado, mantener a la escuela informada ante cualquier cambio, cooperar con los maestros, involucrarse en las actividades escolares de sus hijos. Conocer, respetar, prohibir situaciones indeseables, dialogar, aceptar a los otros con sus virtudes y defectos, fomentar la preocupación con los demás, compromiso, reflexionar y luego actuar, colaboración, justicia, socializar, brindar conocimientos, crecimiento saludable, armonía, aprendizaje, desarrollar cualidades, cambios, perseverancia, ayuda mutua, bondad, veracidad, honestidad, convivencia pacífica, prevención y manejo de la intimidación, manejo de grupo y trabajo en equipo y calidad educativa y estrategias pedagógicas.
1. Respetar la vida y la dignidad de cada persona, sin discriminación ni prejuicios.
2. Practicar la no violencia activa, rechazando la violencia en todas sus formas (física, sexual, psicológica, económica y social) en particular hacia los más débiles y vulnerables como los niños y los ancianos.
3. Compartir el tiempo y los recursos materiales, cultivando la generosidad a fin de terminar con la exclusión, la injusticia y la opresión política y económica.
4. Defender la libertad de expresión y la diversidad cultural, privilegiando siempre la escucha y el diálogo, sin ceder al fanatismo, la maledicencia (murmuración o chismorreo) y el rechazo del prójimo.
5. Conservar el planeta, promoviendo un consumo responsable y un modo de desarrollo que tenga en cuenta la importancia de todas las formas de vida y el equilibrio de los recursos naturales.
6. Solidaridad, contribuir al desarrollo de la comunidad, propiciando la plena participación de hombres y mujeres y el respeto de los principios democráticos con el fin de crear juntos nuevas formas de solidaridad.
Cada día los periódicos de nuestro país están cada vez mas llenos de noticias y reportajes acerca de la violencia, entre ellos también se reseñan actos de violencia que ocurren en los planteles del país, sin contar los programas de televisión tales como Aquí y Ahora, Primer Impacto, entre otros que ni siquiera aparecen en la programación del canal en Internet:
http://www.univision.com/content/channel.jhtml?chid=10825&schid=11115&secid=12005
Los cuales son programas que muestran las noticias que presentan con videos y expresiones explícitas y descabelladas de lo ocurrido. Esto lo debemos de evitar a toda costa que los más pequeñines y adolecentes lo vean y no solamente ellos, sino también nosotros ya que como lo mencioné antes, nos insensibiliza a la violencia. Toda escuela que desee aspirar a una cultura de paz debe ofrecer; un clima de seguridad, respeto y confianza, relaciones de apoyo con las familias y la comunidad, una educación emocional, prácticas para el crecimiento, la apertura y la tolerancia, resolución no violenta de conflictos y participación democrática. La lucha para la paz no se debe de quedar en solo palabras. Al educar para alcanzar una cultura de paz somos llamados a continuar reflexionando, no sólo en torno a qué hacemos, sino también, en por qué, para qué y cómo lo hacemos. Y no solo dar la crítica, sino ser parte de la solución. Valorar el concepto de la paz como el componente de la educación en el mundo moderno es algo muy importante ya que poco a poco se están perdiendo los valores y la violencia está atacando nuestro mundo velozmente. Tenemos que desarrollar la afectividad y sensibilidad hacia la comunidad, valorando los aspectos que nos diferencian como género, raza, religión y nacionalidad, reconociendo y desarrollando mecanismos para afrontar las situaciones de conflicto desde la reflexión sobre sus causas, tomando decisiones de negociación para solucionarlas de forma creativa, tolerante y solidaridad con los demás. Tenemos que valorar la convivencia pacífica como un bien común de la humanidad que favorece el progreso el bienestar, el entendimiento y la comprensión. Aprender a conocer, a hacer, a convivir juntos y a ser. Así educando a nuestros hijos y estudiantes y que ellos lo pasen de generación en generación cultivando una cultura educada para la paz y un mundo mejor sin violencia.
1. Reconocer que hay un conflicto.
2. Definir con exactitud cuál es el problema, de que se trata el problema. Ya sea social, político, de inseguridad, desconfianza, hipocresía, drogas, infidelidad, cultura, envidia, intereses, oposición, competencia, cambios, entre otros.
3. Aclarar explícitamente que se tiene la voluntad de solucionar el problema.
4. Ser tolerantes.
5. Valorar y comprender sus puntos de vista.
6. Debemos de reconocer que también tenemos responsabilidad de aclarar y resolver el conflicto.
7. Diseñar opciones que representen soluciones.
8. Estar abiertos a innovaciones y replanteos.
9. Elegir la solución más adecuada a satisfacer los intereses mutuos.
10. Comprometerse con la solución adoptada.
Podemos negociar, así procuramos una solución que satisfaga nuestros intereses a través del diálogo directo y no requerir de la intervención de un tercero. Comenzamos con alternativas que nos pongan de acuerdo a mediar el conflicto, intereses y posiciones de las partes como intercambiar por intereses de igual rango que el contrario y como objetivo lo que obtendríamos si solo dependiese de nuestra voluntad. Deben de colaborar todos. Las opciones posibles para llegar a acuerdos, criterios que deben utilizarse para un resultado legítimo. Relación con los contrarios en términos de racionalidad y confianza. Comunicación ya sea entre los dos o con un intérprete que transmita con claridad nuestro propósito y que cree las condiciones para la cooperación entre las partes y la reciprocidad del intercambio. Y el contenido escrito del acuerdo, que sea duradero, de fácil comprensión y verificable. Para tener una sociedad saludable, se debe de educar en las escuelas para la paz y los profesores o maestros hagan su trabajo por vocación dando un buen ejemplo involucrando buenos valores. Los valores cuentan y mucho. Los maestros se deben de involucrar en los proyectos de clarificar los valores positivos para una cultura de paz. De generación en generación se pasan los valores y actitudes ya sean positivas o negativas. Lo que define un ambiente escolar son; el conjunto de valores morales, conocimientos, hábitos, actitudes, comportamientos personales, relaciones sociales, entre otros que son específicos suyos y como la naturaleza propia de la institución. Es necesario promover experiencias que hagan crecer en los sujetos, y así en la sociedad, el campo de los derechos de la persona. Las actitudes que se pueden desarrollar en una cultura de paz son; la actitud de respeto mutuo, la igualdad de valores entre las personas, la tolerancia, el amor mutuo, la promoción y desarrollo de un pensamiento autónomo, ambiente familiar de cariño y apoyo, conversar y mostrar atención, en el caso de los padres enviar a sus hijos a la escuela preparado, mantener a la escuela informada ante cualquier cambio, cooperar con los maestros, involucrarse en las actividades escolares de sus hijos. Conocer, respetar, prohibir situaciones indeseables, dialogar, aceptar a los otros con sus virtudes y defectos, fomentar la preocupación con los demás, compromiso, reflexionar y luego actuar, colaboración, justicia, socializar, brindar conocimientos, crecimiento saludable, armonía, aprendizaje, desarrollar cualidades, cambios, perseverancia, ayuda mutua, bondad, veracidad, honestidad, convivencia pacífica, prevención y manejo de la intimidación, manejo de grupo y trabajo en equipo y calidad educativa y estrategias pedagógicas.
Los principios claves para lograr una cultura de paz son:
1. Respetar la vida y la dignidad de cada persona, sin discriminación ni prejuicios.
2. Practicar la no violencia activa, rechazando la violencia en todas sus formas (física, sexual, psicológica, económica y social) en particular hacia los más débiles y vulnerables como los niños y los ancianos.
3. Compartir el tiempo y los recursos materiales, cultivando la generosidad a fin de terminar con la exclusión, la injusticia y la opresión política y económica.
4. Defender la libertad de expresión y la diversidad cultural, privilegiando siempre la escucha y el diálogo, sin ceder al fanatismo, la maledicencia (murmuración o chismorreo) y el rechazo del prójimo.
5. Conservar el planeta, promoviendo un consumo responsable y un modo de desarrollo que tenga en cuenta la importancia de todas las formas de vida y el equilibrio de los recursos naturales.
6. Solidaridad, contribuir al desarrollo de la comunidad, propiciando la plena participación de hombres y mujeres y el respeto de los principios democráticos con el fin de crear juntos nuevas formas de solidaridad.
Cada día los periódicos de nuestro país están cada vez mas llenos de noticias y reportajes acerca de la violencia, entre ellos también se reseñan actos de violencia que ocurren en los planteles del país, sin contar los programas de televisión tales como Aquí y Ahora, Primer Impacto, entre otros que ni siquiera aparecen en la programación del canal en Internet:
http://www.univision.com/content/channel.jhtml?chid=10825&schid=11115&secid=12005
Los cuales son programas que muestran las noticias que presentan con videos y expresiones explícitas y descabelladas de lo ocurrido. Esto lo debemos de evitar a toda costa que los más pequeñines y adolecentes lo vean y no solamente ellos, sino también nosotros ya que como lo mencioné antes, nos insensibiliza a la violencia. Toda escuela que desee aspirar a una cultura de paz debe ofrecer; un clima de seguridad, respeto y confianza, relaciones de apoyo con las familias y la comunidad, una educación emocional, prácticas para el crecimiento, la apertura y la tolerancia, resolución no violenta de conflictos y participación democrática. La lucha para la paz no se debe de quedar en solo palabras. Al educar para alcanzar una cultura de paz somos llamados a continuar reflexionando, no sólo en torno a qué hacemos, sino también, en por qué, para qué y cómo lo hacemos. Y no solo dar la crítica, sino ser parte de la solución. Valorar el concepto de la paz como el componente de la educación en el mundo moderno es algo muy importante ya que poco a poco se están perdiendo los valores y la violencia está atacando nuestro mundo velozmente. Tenemos que desarrollar la afectividad y sensibilidad hacia la comunidad, valorando los aspectos que nos diferencian como género, raza, religión y nacionalidad, reconociendo y desarrollando mecanismos para afrontar las situaciones de conflicto desde la reflexión sobre sus causas, tomando decisiones de negociación para solucionarlas de forma creativa, tolerante y solidaridad con los demás. Tenemos que valorar la convivencia pacífica como un bien común de la humanidad que favorece el progreso el bienestar, el entendimiento y la comprensión. Aprender a conocer, a hacer, a convivir juntos y a ser. Así educando a nuestros hijos y estudiantes y que ellos lo pasen de generación en generación cultivando una cultura educada para la paz y un mundo mejor sin violencia.