Un comentarista muy gracioso me recordó en su descripción a Poncio Pilato que desempeñó el cargo de prefecto de la provincia romana de Judea desde el año 26 d.C. hasta el 36 o comienzos del 37 d.C. y a algunos políticos que aplican la estrategia del prefecto.
Como todo político Poncio pasó a la historia por sus salidas ocurrentes y sus esquives oportunos a cualquier cuestión que requiera materia gris.
La salida de Protágoras que indignaba a Platón y que complacía a todos los demás: "El hombre es medida de todas las cosas" indicaba que finalmente todos tienen razón, por lo que en realidad nadie la tiene, no hay verdad ni nada que discutir. Muy bueno para votar en la Asamblea o el Congreso.
Un ejemplo a la mano de todos, los éxitos escolares del mejor amigo, que está de acuerdo con todos y no es amigo de nadie, el futuro conciliador sin una sola idea y muchas lealtades.
Es que la polémica no busca la confrontación sino conseguir alguna verdad. Pero eso es más difícil que sonreir a todos, hay que argumentar y producir cadenas de oraciones completas.
Así es que Poncio triunfa y se cree la gran cosa, precisamente porque no se ha preocupado de preguntarse siquiera ¿Quién soy yo?
A la manera antigua te digo querido lector que te molestas en mirar mis pensamientos, reflexiona si tu precioso tiempo (que puede acabar en cualquier instante) lo usarás para cosechar verdades o puras vanidades.
Como todo político Poncio pasó a la historia por sus salidas ocurrentes y sus esquives oportunos a cualquier cuestión que requiera materia gris.
La salida de Protágoras que indignaba a Platón y que complacía a todos los demás: "El hombre es medida de todas las cosas" indicaba que finalmente todos tienen razón, por lo que en realidad nadie la tiene, no hay verdad ni nada que discutir. Muy bueno para votar en la Asamblea o el Congreso.
Un ejemplo a la mano de todos, los éxitos escolares del mejor amigo, que está de acuerdo con todos y no es amigo de nadie, el futuro conciliador sin una sola idea y muchas lealtades.
Es que la polémica no busca la confrontación sino conseguir alguna verdad. Pero eso es más difícil que sonreir a todos, hay que argumentar y producir cadenas de oraciones completas.
Así es que Poncio triunfa y se cree la gran cosa, precisamente porque no se ha preocupado de preguntarse siquiera ¿Quién soy yo?
A la manera antigua te digo querido lector que te molestas en mirar mis pensamientos, reflexiona si tu precioso tiempo (que puede acabar en cualquier instante) lo usarás para cosechar verdades o puras vanidades.