Hola!! aca les dejo un resumen de las ideas principales de algunos de los autores que plantean el tema de la adolescencia, el contexto, la familia y la escuela.. espero que les sirva!
1. Caracterización sobre la adolescencia y los adolescentes para cada uno de los autores.
Para esto haga un escrito pormenorizado, indicando el aporte de cada uno de los autores señalados.
La adolescencia es descripta de varias formas por diversos autores. Los autores estudiados la caracterizan como una etapa determinada por el lugar y el momento histórico en el que se da, pero cada uno plantea ciertas características que le son propias.
En el caso de Palacios, la adolescencia es una época de cambio, pero ese cambio no necesariamente se produce en el sentido de ruptura y discontinuidad con el pasado. La historia evolutiva previa de cada adolescente, unida a las influencias de la infancia cuya continuidad se mantenga, mas las nuevas influencias que aparezcan como consecuencia de los nuevos contextos en los que se crece, todo ello condicionara una u otra evolución más o menos alejada de la trayectoria evolutiva precedente. Es entendida como una época de grandes cambios y transformaciones psicológicas.
Para la autora Barone la adolescencia definida como fenómeno psicosocial indica que los cambios producidos en el individuo están interrelacionados con la época histórica y las pautas culturales donde se desarrolla. Según Arminda Aberastury se considera que en la adolescencia se viven tres duelos:
• El duelo por el cuerpo de niño: que significa que el adolescente se encuentra poseedor de un cuerpo que le resulta extraño y desconocido provocándole una pérdida de la coordinación y destreza. Este cambio determina la identidad sexual de cada uno.
• El duelo por la pérdida de la identidad del niño: durante la niñez existe una omnipotencia de lograr todo lo que se propone (elaboración a partir de los padres a quienes considera todopoderosos). A medida que crece, observa que hay cosas que no podrá lograr o que le costaran cierto esfuerzo. Así empieza a comprender el mundo que lo rodea y constituir el ideal del yo. Llegada la adolescencia ese ideal será adoptado para formar parte de sus valores.
• El duelo por la pérdida de la relación infantil con los padres: los padres representan para el niño la fuente de protección, seguridad y contención poniéndolos en la altura de que todo lo pueden. Sin embargo, en la adolescencia se va desidealizando la idea de estos padres, es decir, los ven más humanos, proclives a tener errores.
Un detalle importante para Barone es que durante el periodo de la adolescencia se está muy atento a lo que pasa con el cuerpo, sobre todo en nuestra cultura donde esta tan valorizado lo que tiene que ver con la imagen corporal.
Otro autor estudiado es Duchatsky, quien cita a Dofour con la siguiente definición de adolescencia: no se trata de un sujeto constituido alrededor de algún sistema de referencia compartido, sino un sujeto que se define a partir de sí mismo, un sujeto fragmentado, despojado del lazo.
Eva Jungman plantea que los adolescentes son hijos de la sociedad a la que pertenecen, no pueden ser entendidos separados del contexto socio-histórico en el que se atraviesa. La edad del adolescente es entre los 12 y 18 años y es en donde debe aprender a convivir con las sensaciones y emociones producidas por los cambios biológicos y corporales que irrumpen en sus vidas, por la activación del sistema hormonal. También deben construir y definir una identidad e intentar resolver inquietudes tales como quien soy, que quiero ser, a qué lugar pertenezco.
Y en medio de tantos cambios deben conquistar autonomía, los adolescentes necesitan experimentar sus propios límites, transgredir y cuestionar normas para diferenciarse, desarrollar espacios en los que se sientan dueños de lo que hacen, poniendo a prueba sus ideales y valores, su capacidad de tomar decisiones , de elegir, de construir y construirse, en esta etapa se consolida la personalidad del adolescente según los recursos personales y el sostén con que cuenten.
La adolescencia presenta características particulares en cada momento vital, la pubertad, la adolescencia y la juventud temprana:
• PEBERTAD: en esta etapa el adolescente comienza a ver y sentir distinto, conquista un nuevo cuerpo que impone nuevas e intensas sensaciones, pudores y aprendizajes de la intimidad y la privacidad. Descubre un mundo que puede verse más allá de la familia. Transita el duelo por lo que dejo atrás (infancia) y el deseo de experimentar nuevas formas de ser, necesitado de los amigos del alma para poder soportar el desprendimiento de los padres, aunque menos manifiestamente presentes que en la infancia, disponibles para la seguridad y contención, reconociendo lo que se necesita y aprendiendo a pedirla. Reconoce, ordena y equilibra sentimientos y emociones.
• ADOLESCENCIA: el ser adolescente es estar en pleno proceso de afirmación de la propia personalidad y la identificación de nuevos modelos de referencia. Es hacer valer las opiniones, la autonomía y los nuevos derechos que se van conquistando, diferenciándose mediante grupos de moda, como por ejemplo los hippies. En esta etapa se sienten a prueba de todo, se enamoran y gozan o sufren locamente por ello. Pelean por causas justas o injustas y mas que la causa importa la pelea. El adolescente necesita del adulto coherente y pacificador de información que oriente y guie, de límites claros, contención y contextos que ofrezcan coherencia para no caer en el sufrimiento. En esta etapa comienzan a formarse algunas parejas y es un lugar protagónico en sus vidas, realizan salidas riesgosas como recitales, partidos de fútbol, salen de noche. También quieren hacer valer sus derechos, se niegan en dejarse guiar en la elección de sus amigos y de sus diversiones.
• JUVENTUD TEMPRANA: en esta etapa comienzan a preguntarse por las cuestiones del futuro, sobre la elección vocacional, poder conducir, derecho a votar implican responsabilidades que antes no tenían. Es tener que elegir y conquistar nuevos espacios, fluctuando entre los mandatos y deseos paternos, sociales, la propia experiencia y mirada sobre el mundo .Es sentir ser grande de verdad y a la vez tener miedo e crecer, por ello el joven necesita: padres y adultos que estén dispuestos a apoyar y respetar las propias elecciones, sin imponer; tiempos de espacio y reflexión acompañada para poder interpretar el mundo adulto y el nuevo rol social que el jugara; aprender a convivir desde el nuevo rol social con el rol familiar de hijo, que persiste; experimentar el mundo de responsabilidades que comenzaran a ejercer.
Para esta autora, en esta etapa los jóvenes comienzan a cuidar más su cuerpo y a ocuparse de él, cuidan su imagen o por lo contrario juegan con el durmiendo poco o comiendo indebidamente, consumen alcohol según la circunstancia que se les presente .También tienen elecciones sobre el futuro, buscan trabajo, generan proyectos con los pares como vacaciones, salidas convivencias, pero a la vez pueden tener confusiones sobre lo que vale o importa, dinero , desarrollo profesional, trabajo etc.
Lo que podemos deducir de lo leído hasta ahora, es que Barone y Duchatsky tienen varios puntos en común con respecto a la familia. Uno de ellos y quizás el mas relevante es que la familia en la actualidad pierde casi todo el protagonismo, cediéndoselo a los grupos de amigos. Los roles parentales se ven destruidos por diversos factores, incluyendo también el nivel socioeconómico a la que estos pertenezcan. No obstante, podemos concluir que existen muchas formas de ejercer la autoridad con respecto a los adolescentes, como por ejemplo la resistencia para Duchatsky es lo mismo que expresa Barone cuando cita a Dolto, es decir que los padres muchas veces tienen miedo de que sus hijos se enfrenten a un mundo lleno de riesgos y violencia, entonces los protegen a tal punto de que el adolescente se siente culpable por abandonar a sus padres. Sin embargo, esta clase de adolescentes sobreprotegidos son los que, la mayoría de las veces, desafían a sus padres y hacen todo lo que éstos les “prohíben” por protegerlos. Un ejemplo común, que se puede observar en la actualidad sin dificultad, es que esos chicos les mienten a sus padres, se escapan para salir a los boliches, prueban toda clase de drogas y se inician muy tempranamente en la vida sexual (muchas veces sin cuidarse). Todo esto lo hacen solamente para contradecir a sus padres y sentir que tienen ellos la autoridad y la independencia de hacer lo que les plazca. Sienten que están en una “burbuja de cristal” de la que se quieren escapar para conocer la realidad.
Otro claro ejemplo que comparten es cuando Barone habla de adolescentes sobrevalorados y Duchatsky menciona a la invención. En estas categorías el adolescente adopta el papel de adulto, realizando actividades que a ellos no les compete, como por ejemplo el ir a trabajar para ayudar a sostener a la familia. Generalmente, en la actualidad podemos observar que estos chicos le recriminan mucho a la familia por ese rol que les impusieron; “ponerse la casa en los hombros” no esta en la capacidad de asimilación de los adolescentes; por eso es que éstos critican a los padres por hacerlos madurar muy de golpe y no poder disfrutar de las cuestiones especificas de esta etapa. Estos adolescentes muchas veces no salen a los boliches, por ejemplo, porque deben trabajar para aportar dinero en sus casas. Esto provoca que el adolescente no tenga mucha vida social, ya que el poco tiempo que les queda libre lo aprovechan para ellos mismos. Nuestra hipótesis es que estos chicos son los que mayormente consumen marihuana y quizás otras drogas, ya que quieren relajarse por un momento, salir de esa realidad de madurez para pasar a un estado propio, un estado de inconsciencia de aquello que deben reglamentariamente cumplir sin tener otra alternativa.
Con respecto a la desubjetivacion de Duchatsky y la familia no autoritaria de Barone podemos decir que existen muchos padres que se niegan a imponer límites, entonces estos adolescentes se aprovechan de la situación convirtiéndose en rebeldes y caprichosos. Al no estar acostumbrados al no, piensan que pueden hacer lo que quieran “pasando por arriba” a los demás, priorizando sus pedidos. Estos adolescentes mimados o consentidos son los que mayormente tienen problemas de afrontar la realidad y de gestionar la adultez, ya que al estar acostumbrados a un estilo de vida en el cual obtienen todo aquello que desean, al momento de desprenderse del lazo familiar (al tener todo lo que quieren, llega un punto en el que se plantean también poseer la libertad de vivir solos y tener plena autonomía) no toleran ese cambio y vuelven a sus casas donde se sienten mas cómodos. Esto hoy en día se puede ver con mucha facilidad, adolescentes consentidos que ya tienen todo lo que desean y lo único que le queda es experimentar el hecho de vivir solos, de despegar del nido de sus padres; sin embargo esta nueva situación no le es nada placentera ya que notan que deben esforzarse para conseguir lo que desean; es por ello que vuelven a sus casas a vivir con sus padres hasta tardía edad para no asumir responsabilidades ni sacrificios.
En el caso de las familias de clase baja el desorden familiar es más complejo, y la violencia no es un hecho nuevo, y no solamente la violencia física.
Estos adolescentes sufridos en la infancia, están predispuestos a ejercer la violencia sobre otros, para ellos es una forma de socialización, es un modo de estar con los otros, una forma de vivir la temporalidad.
La violencia ejercida en la calle o en la escuela es un modo de trato habitual y cotidiano por parte del sujeto.
La subjetividad de los varones se construye en la calle y no en la escuela y en la familia, esta calle marca fuertemente a los sujetos, los referentes identificatorios son sus pares.
2. Características que adoptan los vínculos del adolescente con la familia, la escuela y el contexto.
Palacios, en cuanto al contexto, habla de que cada grupo cultural, cada época histórica, tiende a organizar de una manera diferente los procesos y brinda distintas experiencias de educación y desarrollo. La mediación entre la cultura y el individuo que los agentes socializadores realizan no es, pues, una mediación ahistórica y atemporal, sino fuertemente condicionada por las características peculiares de cada momento y contexto. Además de las influencias biológicas relacionadas con la edad, existen también influencias normativas relacionadas con el grupo cultural e histórico-generacional al que se pertenezca. En cuanto a la familia, este autor destaca que lo que suele ocurrir es que los padres que estimulan la independencia en los años preescolares, siguen haciéndolo cinco años después, y que los padres que educan errática e inconsistentes lo hacen también quince años más tarde. Así pues, la continuidad de las influencias da razón a la continuidad del desarrollo. Si ocurre que no se cumple la característica de continuidad en el entorno, el psiquismo es lo suficientemente plástico como para adaptarse al cambio. En resumen, Palacios afirma que la educación juega un papel importante en el desarrollo. Ya se trate de la educación familiar, escolar o de la estimulación recibida de los iguales, los procesos educativos son el conjunto de influencias que, sobre la base de las características fundamentales de la especie y calendario madurativo que forma parte de esas características, moldean el desarrollo de los seres humanos. Los procesos educativos consisten en llevar a la persona más allá del desarrollo dado, es decir, en promover desarrollo a través del aprendizaje. La escuela tiene la posibilidad y responsabilidad de introducir influencias positivas que sean capaces de compensar las deficiencias ligadas a los contextos de crianza familiar del niño.
Para Barone, las características de esta nueva era son vivir a mil, donde el diálogo se reemplaza por la charla trivial, es decir interesada solo por la superficie de las cosas. Otra característica es la falta de concentración, incapaz de registrar lo que sucede dentro de uno; esto se ve reflejado con la relación con el otro, es decir que primero hay que amarse a sí mismo, no en el sentido narcisista sino en el sentido de reconocerse, para luego poder relacionarse con otro. Hoy en día podemos ver que el hombre se relaciona más con los objetos que con los demás. Se puede desprender de esto que en el aula se ven hechos alarmantes: la dificultad de expresión a través de lenguaje oral y escrito que manifiestan los adolescentes. La palabra es por la que llamamos a las cosas, por la que expresamos nuestros sentimientos e ideas. La prisa en que se vive no permite lo encuentros para hablar y escuchar, por eso se puede decir que una de las causas de la desaparición del dialogo son los medios masivos, como internet y la televisión. Éstos no sólo que reducen el dialogo sino que también bloquean la autonomía del pensamiento. También podemos notar que la mayor pobreza de vocabulario proviene de los varones, ya que tiene que ver con una educación sexista, que empieza en la familia y se prolonga hasta la escuela, donde el hombre tiene que ser el duro y no demostrar sus sentimientos, la mujer, en cambio no está limitada y por eso, mayormente, expresa sus sentimientos e ideales. Encontramos que la música es una forma de emitir la palabra muchas veces. Los adolescentes la escuchan alto para evadir el contexto en el cual están sumergidos, tratando de escapar de cierta realidad. Esto mismo sucede cuando los vemos en marchas, tratando de dar a entender su disconformidad respecto a un tema.
Otro tema es que en la actualidad se busca gente con más estudios y esto determina un notorio desequilibrio social, afectando a los adolescentes por no tener la suficiente experiencia como los adultos. En el mismo plano podemos observar que no todos tienen las posibilidades de estudiar, lo que conlleva a buscar trabajo con bajos ingresos.
Con respecto a la familia, Barone distingue la dificultad de aceptar la adultez hoy en día, y es por eso que muchas veces se ve un debilitamiento en los roles parentales. El adulto no quiere envejecer, no acepta su cuerpo ni acepta las diferencias de los otros y buscan como referente el cuerpo de sus hijos, debilitando su papel de sostén en la formación de la identidad de éstos. Todo esto va debilitando la función de la familia, que se ve más problemática en las clases bajas, donde la violencia no es nueva pero que en la actualidad es considerablemente más visible. Esta violencia no es solo física sino también se observa como la falta de sostén parental, incomunicación, indiferencia e individualismo. Los papas viven una crisis similar a la de sus hijos adolescentes, por lo que poco pueden asumir la autoridad que les confiere su función. Esto impide la elaboración de buenos modelos indentificatorios y dificulta la superación del complejo de Edipo. Barone distingue distintos tipos de familia:
• Familia autoritaria: es en aquella donde el padre es muy controlador, se siente responsable por el comportamiento de sus hijos y lo que considera una mala conducta lo toma como un fracaso personal. Estos padres esperan demasiado de sus hijos y quieren que les sean obedientes, corteses y competitivos. Cuando llega la adolescencia el hijo es capaz de tener conductas insolentes, como manifestación de su rebeldía al no aceptar las reglas que se le imponen, contradice los mensajes recibidos, optando por oponerse sistemáticamente a la opinión de los adultos.
• Autoritarismo sutil: el dialogo es casi nulo, pues se sostiene que la autoridad de los padres es incuestionables y no se deja opción para discutirla. Según Erich Fromm la autoridad paterna y la forma de reaccionar del niño derivan en que estos últimos tengan un sentimiento de culpabilidad por no complacer a los padres. Aun en la cultura actual, que parece no ser tan autoritaria, muchos padres quieren que sus hijos sean serviciales a fin de que les recompensen por lo que ellos no lograron en sus vidas.
• Familia demagógica: los padres tienen conductas similares a las de sus hijos adolescentes. Enmarcados en la realización personal, el hijo no es un proyecto vital, por lo cual no se renuncia a ninguna libertad individual siempre y cuando se incluya a todo el grupo familiar. Son padres ausentes aunque vivan con ellos. Según Pichon Riviere se llaman familias esquizoides, donde la disolución progresiva va afectando los vínculos, es decir que existe tanta libertad que no hay control eficaz de lo que los chicos hacen.
• Familia no autoritaria: se presentan padres que por temor al autoritarismo no dan respuestas ni límites a las demandas del chico. Suelen tener como antecedentes a padres muy autoritarios. Según Jaime Barylko son padres culpables del miedo a los hijos. Usan el miedo para eludir responsabilidades en la educación y formación de los valores; esto provoca que el chico crezca vacio, es decir que el niño no puede reconocer la realidad, no controla sus impulsos y antepone sus necesidades antes que la de los otros, terminando por volverse rebeldes y caprichosos.
• Familia con hijos sobrevalorados: algunos padres suelen sobrevalorar al hijo, haciendo que tenga poderes que están más allá de lo que lo jóvenes pueden hacer. Intentan que adopten actitudes de adultos mientras que ellos se comportan como adolescentes.
Barone cita a Dolto, quien sostiene que un joven está dispuesto a dejar la casa paterna cuando la angustia de sus padres ya no los inhibe, es decir cuando no se sienten culpables por abandonarlos. Muchas veces los padres retrasan a sus hijos a la adultez por miedo a que ellos se vayan. De todas formas el joven es realista y muchas veces no es porque no desee independizarse, sino que carece de los medios económicos para hacerlo.
Según la investigación realizada por Barone la mitad de los jóvenes de nuestro país no asisten a la escuela y una de las causas que más influye es la pobreza. La escuela de ahora no refleja los nuevos modelos de vida y es por eso que a los chicos no les resulta atractivo, ya que no ven en la escuela lo que la calle les enseña. Otra característica de la cual es adolescente se queja es la poca salida laboral que la escuela ofrece.
De todos modos los chicos no ven como un fracaso el repetir o desertar del secundario sino que más bien lo consideran un problema de los padres y, por lo tanto, no les interesa. Ellos dicen que son los padres quienes los obligan a ir y por eso poco les importa seguir o pasar de año. Rescatan como positivo el vínculo que establecen con sus compañeros, el conocer a algún profesor que los haga pensar o que los escuchen y el hecho de hablar sobre temas de la actualidad, rechazando abruptamente el formalismo, el aprender por repetición y memoria la información, que se puede obtener fácilmente de una maquina. En la actualidad, los docentes buscan obtener resultados inmediatos de manera agradable y placentera para el alumno, tratando de evitar el sacrificio de que los chicos estudien. Ante esta realidad deben, los docentes, introducir cambios metodológicos basados en técnicas grupales.
Otro punto clave es que en los últimos años se ha podido observar que se le ha dado privilegio a la enseñanza de conductas, valores y hábitos y no tanto a los valores cognitivos, pero que de todas formas se ha fracasado porque el sujeto no ha aprendido su utilidad. Llama mucho la atención el hecho de que los padres están empapados de los valores actuales no dándoles importancia la escuela, pero que a su vez reclaman la falta de enseñanza de conceptos. Mientas que la escuela fomenta al estudio como progreso, la sociedad demuestra que aquel que no se esfuerza también triunfa; provocando una dicotomía en el pensamiento del adolescente.
Analizando los aportes de Duchatsky podemos señalar que en situaciones de exclusión social podemos ver que el adolescente se comunica de otra forma: con violencia, que es la forma de advertir el sentimiento de una situación de emergencia. Se presenta como condición de impotencia por parte de la familia y de la escuela que ha perdido la autoridad y la forma de educar. Una de las formas de violencia es el robar, que se lleva a cabo por necesidad, pero que innumerables veces se liga al hecho de encontrar una identidad, pertenecer a un grupo. Pero robar, para el chico, se ve como una necesidad de hacer algo, de encontrarse con otro, es como ir al baile. Sirve para romper con la cotidianidad, para adueñarse del decir.
El choreo es uno de los códigos de socialización en los escenarios que frecuentan los jóvenes. Estos chicos nacen y crecen en un territorio donde la práctica del robo participa de las estrategas de reproducción de la vida cotidiana.
La violencia existente en las fiestas se vive como algo normal, ya que es parte de la estética, es decir que en una fiesta cuartetera hay gente hostil que no acepta gente con valores distintos. La fiesta es una intentativa de borrar las jerarquías, cantando en ella la realidad social y el malestar vivido. Se construye aquí la socialización con el otro, pero que fuera de esta fiesta no es la misma.
La familia como marco pierde relevancia para estos jóvenes, cediéndole el lugar al grupo. Esos nuevos marcos funcionan como instalaciones de valoraciones y códigos que estructuran la experiencia del sujeto. El padre es prácticamente una figura ausente y la madre se insinúa como impotente, sufriente, con una fuerte presencia afectiva y practica, y que a menudo es un par de sus hijos. La familia es hoy un significante vacio según Duchatsky, es decir un lugar sin referencia estable de significación. Ante el agotamiento del dispositivo familiar, los registros ofrecen tres modalidades subjetivas de habitar la nueva situación, llamadas desubjetivación, resistencia e invención.
• Desubjetivacion: nos habla de un modo de habitar la situación marcada por la imposibilidad, estar a merced de lo que acontezca habiendo minimizado al máximo la posibilidad de decir no, de hacer algo que desborde las circunstancias. Se trata de un modo que despoja al sujeto de la posibilidad de decisión y de la responsabilidad. Una de las condiciones de la desubjetivación en el entorno familiar es la visible indiferenciación de los lugares tradicionales de padre, madre e hijo, con la consecuente disolución de las posiciones de protección y autoridad de los padres hacia los hijos. En estas familias podemos observar trabajos compartidos en condiciones de alta precariedad, chicos que protegen a las madres, figuras masculinas borrosas o en descomposición, actos ilegales legalizados por sus progenitores en la urgencia de sobrevivir, caída de la frontera entre lo permitido y lo prohibido, chicos expuestos o puestos como escudo en disputas de pareja, chicos ocupando el lugar de proveedores. Con esto se hace referencia a aquellas familias, que por ejemplo, saben que sus hijos roban pero que al estar tan mal económicamente no les dicen nada.
• Resistencia: expresa cierta actitud de defensa, algo así como un modo de escudo para protegerse de los efectos riesgosos que acechan la existencia. La familia aparece aquí como el lugar de refugio y preservación. El mundo se ha vuelto inhabitable y la familia procura entonces dilatar la salida de sus hijos, en donde la calle se torna peligrosa, amenazante, y en consecuencia el cuidado familiar no es aquel que fortalece al hijo para salir al mundo sino el que lo preserva de los riesgos del mundo.
• Invención: pone en relieve la producción de recursos para habitar la situación. Se trata de hacer algo con lo real, de producir aberturas que desborden la condición de imposibilidad, de producir nuevos posibles. Para ser más claros, se trata de aquella familia que utiliza todo recurso posible, como que, por ejemplo, los hijos salgan a vender diarios, o que la madre amase pan y los venda, etc. La desocupación como marca de identidad, así como el sentimiento de vergüenza, nos hablan de nuevas condiciones de autoridad.
Para este autor, la escuela habla de violencia porque el alumno no cumple con un ideal, es decir un alumno respetuoso, obediente atento. Antes esta institución enseñaba moral, es decir ver al otro como hermano y no como un enemigo. Duchatsky afirma que podemos clasificar a la escuela con las mismas tres categorías que mencionamos con anterioridad en la familia: desubjetivación, resistencia e invención. La desubjetivación hace referencia a una posición de impotencia, al conocimiento de no poder hacer nada diferente con lo que se presenta. Desde la percepción de los docentes ya no los habita la esperanza del progreso sino la resignación y la pérdida de confianza en civilizarlos, disciplinarlos o emanciparlos. En cuanto a la resistencia, se refiere a que los chicos de ahora no solo expresan la ausencia de la matriz básica (familia) sino que también expresan la incomunicación profunda entre la escuela y la familia en condiciones de disolución estatal. La invención supone producir singularidad, esto es formas inéditas de operar con lo real que habiliten nuevos modos de habitar una situación y por ende de constituirnos como sujetos. Un ejemplo de esta escuela es cuando un director desarrolla un nuevo plan ante el gran crecimiento de alumnas embarazadas, como por ejemplo, la creación de becas para que las chicas sigan estudiando o el desarrollo de un jardín maternal para dejar a sus nenes mientras estudian.
Otra de los autores estudiados es Eva Jungman quien sostiene que el contexto actual presenta muchas características que hacen que el adolescente de hoy sea muy distinto de su generación pasada:
• Hoy, los jóvenes se ven obligados a crear sus propios escenarios y rituales de afirmación. Como es el caso de la calle, los bares, la noche, los boliches, el consumo de alcohol, entre otros. Esto proviene de que se ha dejado a los jóvenes sin una imagen adulta claramente diferenciada en una etapa en la que necesitan confrontar y diferenciarse de los adultos para reafirmar su identidad.
• Los adolescentes cercan sus territorios frente a un mundo adulto que siente hostil, ya que los tildan de irrespetuosos, rebeldes, violentos, etc.
• En una realidad cambiante, con menos reglas, con avances científicos y tecnológicos que no ha podido crear una sociedad mas inclusiva y democrática, los adolescentes están paralizados y atemorizados por la falta de promesas certeras para su futuro.
• Conviviendo con una generación adulta en crisis, los jóvenes deben enfrentarse con la decepción de los adultos para poder proyectar su futuro.
• Los chicos de hoy en día conviven con mensajes y modelos contradictorios que les generan confusión.
• Son miembros de una sociedad que tiende a esquivar la insatisfacción y la frustración a través de objetos o actividades que promueven el consumo y las tendencias adictivas de todo tipo, como objetos, drogas, internet, entre otros.
Otro punto que recalca es que en el mundo y en América Latina en especial, existe un incremento de exclusión social y de pobreza y que, a su vez la reducción de espacios de realización afectan a millones de adolescentes impactando en sus vidas y en su visión de futuro. Jungman cita a Reguillo Cruz, quien dice: “la posibilidad de acceso a una calidad de vida digna es hoy, para más de 200 millones de latinoamericanos, un espejismo. Si este dato se cruza con el perfil demográfico del continente, mayoritariamente juvenil, no se requieren grandes planteamientos para inferir que uno de los sectores más golpeados por el empobrecimiento estructural es precisamente el de los jóvenes”
En cuanto a la familia, en la actualidad existen, para Eva Jungman, nuevas y diversas configuraciones familiares, como las familias ensambladas, padres divorciados, madres solteras, parejas homosexuales, etc; que responden cada vez menos al modelo tradicional, y aun vigente en el imaginario social. Esta nueva situación, provoca que los adolescentes sufran tensiones y conflictos entre sus vivencias cotidianas y los modelos e ideales de pareja y familia a los que la sociedad desde su discurso e instituciones se refiere. Esto se pude observar, por ejemplo cuando del colegio les mandan una nota en el cuaderno diciendo “Sres. Padres…” y existen muchos chicos que no viven con ellos sino con sus abuelos; o padres homosexuales, o figuras ausentes.
Por último, explica que los jóvenes sientes a la escuela demasiado formal y poco útil, sin conocimiento de sus intereses y necesidades vitales. Pero que a su vez, la reconocen como un espacio de socialización y de referencia ya que les ofrece un titulo necesario para acceder a la vida universitaria o laboral.
3.Respuesta de la escuela a las necesidades de los adolescentes, formas de acompañamiento, tutorías, acuerdos de comportamiento, entre otros.
Si bien a la escuela no le corresponde ocuparse de los problemas que los alumnos pueden presentar, esta actúa en muchos casos como contenedora.
La escuela debe ocuparse de favorecer el proceso de diferenciación y elección de los adolescentes, dicho proceso requiere del sostén del adulto y de su acompañamiento de modo que el adolescente se sienta “escuchado”. Este acompañamiento requiere de:
• La presentación de propuestas didácticas con sentido cotidiano para su mejor asimilación.
• La presentación de caminos, los acompañemos , les ofrezcamos límites claros(sin ser autoritarios ni caer en el amiguismo)
• Los ayudemos a no tomar verdades ofrecidas sin reflexionarlas.
• Los tratemos como verdaderos actores sociales con capacidad de acción y elección, ofreciéndoles espacios en donde puedan practicar y ejercer su protagonismo e involucrarse en la resolución real y concreta de problemas.
• Los ayudemos a encontrar la información que ellos mismos y su realidad demandan y no lo que suponemos que necesita.
• Dejar de mirarlos desde el riesgo, sus flaquezas y debilidades, y nos relacionemos con ellos desde sus posibilidades y fortalezas.
• Prepararlos para la incertidumbre y la aceptación del orden y del desorden del mundo que les toca vivir, aprendiendo con ellos y de ellos.
• Tomemos en cuenta sus realidades sin prejuzgarlas, orientando las prácticas, y en particular aquellas destinadas a quienes están en situación de vulnerabilidad.
4. Formas específicas de relación del adolescente con sus pares, los ritos y prácticas culturales que realizan.
Por rito de escolarización se entiende cuando la escuela hace al sujeto apto para moverse en otros ámbitos como en el trabajo; poniéndolo en nuestra palabra un rito de escolarización es aquel en el cual se brindan técnicas que ayuden a los chicos en campos de la realidad. Siguiendo con el ejemplo del trabajo, la escuela los dispone para que los contenidos estudiados sirvan para ese objetivo.
Por otro lado se plantean los ritos de situación que aquellos que se dan en un territorio determinado y su transmisión es entre pares, cuya finalidad es alertar lo que puede pasarle a aquel que está en la misma situación. Cumplen la función de inscripción grupal.
Hablando de modo general se puede establecer que cada rito produce un nuevo estatus en el sujeto. Cada grupo de adolescentes tienen distintos cultos. Uno de ellos es el bautismo del chico de la calle el cual se origina con las reglas de una institución represiva, en este caso las de la policía, los institutos carcelarios y de minoridad. Esto tiene el objetivo de anticipar un peligro inminente que se desata como consecuencia de la práctica del robo y el transe de drogas. Con respecto al rito del robo, primero se lo prepara intelectualmente y luego físicamente con golpes y, algunas veces, violación con el fin de que esa persona respete a su grupo ante la policía y guarde silencio. Una vez pasado el ritual alcanza un respeto y pertenencia en el grupo.
Los adolescentes tienen creencias, pero no se ven como algo trascendental como Dios, sino como entes a los cuales se les pide ayuda en cuestiones mundanas. Como es el ejemplo del Gauchito Gil para muchos, y le piden mayormente salud para la familia, que el hermano salga pronto de la cárcel, entre otras cosas que pertenecen a su vida cotidiana.
La identidad de cada chico se la da el grupo, ya no es mas Juan Pérez, sino que ahora se identifica como Kuki y cuyos rasgos son el aguante, el zafe y las lealtades. Esto se refiere a que los adolescentes dejan de tener una identidad para la sociedad en general, pierden su nombre civil y toman aquel que el grupo le otorga imponiendo nuevas características de la personalidad para consigo y para su grupo. Dentro de este grupo, existe uno que establece las acciones permitidas y las prohibidas. Es el que protege y el que enseña las reglas necesarias para habitar el mundo. Como podemos observar, se trata de una autoridad situacional que surge de los lazos de alianzas que, a diferencia de los familiares, son electivos.
No obstante, los valores del grupo son establecidos a partir de la experiencia, como por ejemplo el aguante. Esto quiere decir que una vez que se está en un grupo hay que aguantarlo no importa lo que suceda.
5. Cómo define Duchatzky la relación del sujeto adolescente con la sociedad y el contexto.
La representación de la droga se acopla a la de inseguridad. La droga va asociada al robo, al descontrol, al peligro público que pueden desencadenar, y sobre todo aparece como un atributo de la condición juvenil e infantil de hoy en día. El consumo en los tiempos presentes es un indicio más del agotamiento de la infancia, donde la frontera de la infancia y la adolescencia se torna borrosa. La realidad es que los chicos se drogan, y al hacerlo se vuelven extraños, indomables y peligrosos a los ojos del adulto.
Pero para el adolescente el consumo pone al cuerpo en primer plano, escenificando las sensaciones, sensaciones que en los tiempos modernos y en las circunstancias registradas transitan más por lo destructivo y la celebración de la muerte que por lo orgiástico y lo festivo. El consumo no puede despegarse de las formas de socialidad, de todos modos de estar con otros. Podría pensarse como un modo ilusorio de unificar la experiencia y desafiar por un rato las nuevas condiciones. Para los jóvenes habitar un territorio es estar familiarizado con sus códigos. De todo esto se puede deducir que los jóvenes de hoy en día utilizan las drogas para escapar de la realidad, de su realidad, por eso se autodestruyen. En tiempos pasados, la droga se utilizaba para sumergirse en un mundo orgiástico, lleno de fantasía, festivo, en cambio en la actualidad es un modo de desafiar la muerte.
Un tema también competente con la sociedad es la iniciación sexual, el romance y los embarazos. Los chicos del presente confiesan no darse cuenta o no saber cómo darse cuenta de lo que sucede. Podemos observar el gran porcentaje de adolescentes embarazadas que se excusan de no estar informadas de los métodos anticonceptivos existentes. Ahora, el tema no solo arriba en el embarazo, sino que sexualmente se pueden transmitir muchas enfermedades de las cuales a veces es imposible de salir.
1. Caracterización sobre la adolescencia y los adolescentes para cada uno de los autores.
Para esto haga un escrito pormenorizado, indicando el aporte de cada uno de los autores señalados.
La adolescencia es descripta de varias formas por diversos autores. Los autores estudiados la caracterizan como una etapa determinada por el lugar y el momento histórico en el que se da, pero cada uno plantea ciertas características que le son propias.
En el caso de Palacios, la adolescencia es una época de cambio, pero ese cambio no necesariamente se produce en el sentido de ruptura y discontinuidad con el pasado. La historia evolutiva previa de cada adolescente, unida a las influencias de la infancia cuya continuidad se mantenga, mas las nuevas influencias que aparezcan como consecuencia de los nuevos contextos en los que se crece, todo ello condicionara una u otra evolución más o menos alejada de la trayectoria evolutiva precedente. Es entendida como una época de grandes cambios y transformaciones psicológicas.
Para la autora Barone la adolescencia definida como fenómeno psicosocial indica que los cambios producidos en el individuo están interrelacionados con la época histórica y las pautas culturales donde se desarrolla. Según Arminda Aberastury se considera que en la adolescencia se viven tres duelos:
• El duelo por el cuerpo de niño: que significa que el adolescente se encuentra poseedor de un cuerpo que le resulta extraño y desconocido provocándole una pérdida de la coordinación y destreza. Este cambio determina la identidad sexual de cada uno.
• El duelo por la pérdida de la identidad del niño: durante la niñez existe una omnipotencia de lograr todo lo que se propone (elaboración a partir de los padres a quienes considera todopoderosos). A medida que crece, observa que hay cosas que no podrá lograr o que le costaran cierto esfuerzo. Así empieza a comprender el mundo que lo rodea y constituir el ideal del yo. Llegada la adolescencia ese ideal será adoptado para formar parte de sus valores.
• El duelo por la pérdida de la relación infantil con los padres: los padres representan para el niño la fuente de protección, seguridad y contención poniéndolos en la altura de que todo lo pueden. Sin embargo, en la adolescencia se va desidealizando la idea de estos padres, es decir, los ven más humanos, proclives a tener errores.
Un detalle importante para Barone es que durante el periodo de la adolescencia se está muy atento a lo que pasa con el cuerpo, sobre todo en nuestra cultura donde esta tan valorizado lo que tiene que ver con la imagen corporal.
Otro autor estudiado es Duchatsky, quien cita a Dofour con la siguiente definición de adolescencia: no se trata de un sujeto constituido alrededor de algún sistema de referencia compartido, sino un sujeto que se define a partir de sí mismo, un sujeto fragmentado, despojado del lazo.
Eva Jungman plantea que los adolescentes son hijos de la sociedad a la que pertenecen, no pueden ser entendidos separados del contexto socio-histórico en el que se atraviesa. La edad del adolescente es entre los 12 y 18 años y es en donde debe aprender a convivir con las sensaciones y emociones producidas por los cambios biológicos y corporales que irrumpen en sus vidas, por la activación del sistema hormonal. También deben construir y definir una identidad e intentar resolver inquietudes tales como quien soy, que quiero ser, a qué lugar pertenezco.
Y en medio de tantos cambios deben conquistar autonomía, los adolescentes necesitan experimentar sus propios límites, transgredir y cuestionar normas para diferenciarse, desarrollar espacios en los que se sientan dueños de lo que hacen, poniendo a prueba sus ideales y valores, su capacidad de tomar decisiones , de elegir, de construir y construirse, en esta etapa se consolida la personalidad del adolescente según los recursos personales y el sostén con que cuenten.
La adolescencia presenta características particulares en cada momento vital, la pubertad, la adolescencia y la juventud temprana:
• PEBERTAD: en esta etapa el adolescente comienza a ver y sentir distinto, conquista un nuevo cuerpo que impone nuevas e intensas sensaciones, pudores y aprendizajes de la intimidad y la privacidad. Descubre un mundo que puede verse más allá de la familia. Transita el duelo por lo que dejo atrás (infancia) y el deseo de experimentar nuevas formas de ser, necesitado de los amigos del alma para poder soportar el desprendimiento de los padres, aunque menos manifiestamente presentes que en la infancia, disponibles para la seguridad y contención, reconociendo lo que se necesita y aprendiendo a pedirla. Reconoce, ordena y equilibra sentimientos y emociones.
• ADOLESCENCIA: el ser adolescente es estar en pleno proceso de afirmación de la propia personalidad y la identificación de nuevos modelos de referencia. Es hacer valer las opiniones, la autonomía y los nuevos derechos que se van conquistando, diferenciándose mediante grupos de moda, como por ejemplo los hippies. En esta etapa se sienten a prueba de todo, se enamoran y gozan o sufren locamente por ello. Pelean por causas justas o injustas y mas que la causa importa la pelea. El adolescente necesita del adulto coherente y pacificador de información que oriente y guie, de límites claros, contención y contextos que ofrezcan coherencia para no caer en el sufrimiento. En esta etapa comienzan a formarse algunas parejas y es un lugar protagónico en sus vidas, realizan salidas riesgosas como recitales, partidos de fútbol, salen de noche. También quieren hacer valer sus derechos, se niegan en dejarse guiar en la elección de sus amigos y de sus diversiones.
• JUVENTUD TEMPRANA: en esta etapa comienzan a preguntarse por las cuestiones del futuro, sobre la elección vocacional, poder conducir, derecho a votar implican responsabilidades que antes no tenían. Es tener que elegir y conquistar nuevos espacios, fluctuando entre los mandatos y deseos paternos, sociales, la propia experiencia y mirada sobre el mundo .Es sentir ser grande de verdad y a la vez tener miedo e crecer, por ello el joven necesita: padres y adultos que estén dispuestos a apoyar y respetar las propias elecciones, sin imponer; tiempos de espacio y reflexión acompañada para poder interpretar el mundo adulto y el nuevo rol social que el jugara; aprender a convivir desde el nuevo rol social con el rol familiar de hijo, que persiste; experimentar el mundo de responsabilidades que comenzaran a ejercer.
Para esta autora, en esta etapa los jóvenes comienzan a cuidar más su cuerpo y a ocuparse de él, cuidan su imagen o por lo contrario juegan con el durmiendo poco o comiendo indebidamente, consumen alcohol según la circunstancia que se les presente .También tienen elecciones sobre el futuro, buscan trabajo, generan proyectos con los pares como vacaciones, salidas convivencias, pero a la vez pueden tener confusiones sobre lo que vale o importa, dinero , desarrollo profesional, trabajo etc.
Lo que podemos deducir de lo leído hasta ahora, es que Barone y Duchatsky tienen varios puntos en común con respecto a la familia. Uno de ellos y quizás el mas relevante es que la familia en la actualidad pierde casi todo el protagonismo, cediéndoselo a los grupos de amigos. Los roles parentales se ven destruidos por diversos factores, incluyendo también el nivel socioeconómico a la que estos pertenezcan. No obstante, podemos concluir que existen muchas formas de ejercer la autoridad con respecto a los adolescentes, como por ejemplo la resistencia para Duchatsky es lo mismo que expresa Barone cuando cita a Dolto, es decir que los padres muchas veces tienen miedo de que sus hijos se enfrenten a un mundo lleno de riesgos y violencia, entonces los protegen a tal punto de que el adolescente se siente culpable por abandonar a sus padres. Sin embargo, esta clase de adolescentes sobreprotegidos son los que, la mayoría de las veces, desafían a sus padres y hacen todo lo que éstos les “prohíben” por protegerlos. Un ejemplo común, que se puede observar en la actualidad sin dificultad, es que esos chicos les mienten a sus padres, se escapan para salir a los boliches, prueban toda clase de drogas y se inician muy tempranamente en la vida sexual (muchas veces sin cuidarse). Todo esto lo hacen solamente para contradecir a sus padres y sentir que tienen ellos la autoridad y la independencia de hacer lo que les plazca. Sienten que están en una “burbuja de cristal” de la que se quieren escapar para conocer la realidad.
Otro claro ejemplo que comparten es cuando Barone habla de adolescentes sobrevalorados y Duchatsky menciona a la invención. En estas categorías el adolescente adopta el papel de adulto, realizando actividades que a ellos no les compete, como por ejemplo el ir a trabajar para ayudar a sostener a la familia. Generalmente, en la actualidad podemos observar que estos chicos le recriminan mucho a la familia por ese rol que les impusieron; “ponerse la casa en los hombros” no esta en la capacidad de asimilación de los adolescentes; por eso es que éstos critican a los padres por hacerlos madurar muy de golpe y no poder disfrutar de las cuestiones especificas de esta etapa. Estos adolescentes muchas veces no salen a los boliches, por ejemplo, porque deben trabajar para aportar dinero en sus casas. Esto provoca que el adolescente no tenga mucha vida social, ya que el poco tiempo que les queda libre lo aprovechan para ellos mismos. Nuestra hipótesis es que estos chicos son los que mayormente consumen marihuana y quizás otras drogas, ya que quieren relajarse por un momento, salir de esa realidad de madurez para pasar a un estado propio, un estado de inconsciencia de aquello que deben reglamentariamente cumplir sin tener otra alternativa.
Con respecto a la desubjetivacion de Duchatsky y la familia no autoritaria de Barone podemos decir que existen muchos padres que se niegan a imponer límites, entonces estos adolescentes se aprovechan de la situación convirtiéndose en rebeldes y caprichosos. Al no estar acostumbrados al no, piensan que pueden hacer lo que quieran “pasando por arriba” a los demás, priorizando sus pedidos. Estos adolescentes mimados o consentidos son los que mayormente tienen problemas de afrontar la realidad y de gestionar la adultez, ya que al estar acostumbrados a un estilo de vida en el cual obtienen todo aquello que desean, al momento de desprenderse del lazo familiar (al tener todo lo que quieren, llega un punto en el que se plantean también poseer la libertad de vivir solos y tener plena autonomía) no toleran ese cambio y vuelven a sus casas donde se sienten mas cómodos. Esto hoy en día se puede ver con mucha facilidad, adolescentes consentidos que ya tienen todo lo que desean y lo único que le queda es experimentar el hecho de vivir solos, de despegar del nido de sus padres; sin embargo esta nueva situación no le es nada placentera ya que notan que deben esforzarse para conseguir lo que desean; es por ello que vuelven a sus casas a vivir con sus padres hasta tardía edad para no asumir responsabilidades ni sacrificios.
En el caso de las familias de clase baja el desorden familiar es más complejo, y la violencia no es un hecho nuevo, y no solamente la violencia física.
Estos adolescentes sufridos en la infancia, están predispuestos a ejercer la violencia sobre otros, para ellos es una forma de socialización, es un modo de estar con los otros, una forma de vivir la temporalidad.
La violencia ejercida en la calle o en la escuela es un modo de trato habitual y cotidiano por parte del sujeto.
La subjetividad de los varones se construye en la calle y no en la escuela y en la familia, esta calle marca fuertemente a los sujetos, los referentes identificatorios son sus pares.
2. Características que adoptan los vínculos del adolescente con la familia, la escuela y el contexto.
Palacios, en cuanto al contexto, habla de que cada grupo cultural, cada época histórica, tiende a organizar de una manera diferente los procesos y brinda distintas experiencias de educación y desarrollo. La mediación entre la cultura y el individuo que los agentes socializadores realizan no es, pues, una mediación ahistórica y atemporal, sino fuertemente condicionada por las características peculiares de cada momento y contexto. Además de las influencias biológicas relacionadas con la edad, existen también influencias normativas relacionadas con el grupo cultural e histórico-generacional al que se pertenezca. En cuanto a la familia, este autor destaca que lo que suele ocurrir es que los padres que estimulan la independencia en los años preescolares, siguen haciéndolo cinco años después, y que los padres que educan errática e inconsistentes lo hacen también quince años más tarde. Así pues, la continuidad de las influencias da razón a la continuidad del desarrollo. Si ocurre que no se cumple la característica de continuidad en el entorno, el psiquismo es lo suficientemente plástico como para adaptarse al cambio. En resumen, Palacios afirma que la educación juega un papel importante en el desarrollo. Ya se trate de la educación familiar, escolar o de la estimulación recibida de los iguales, los procesos educativos son el conjunto de influencias que, sobre la base de las características fundamentales de la especie y calendario madurativo que forma parte de esas características, moldean el desarrollo de los seres humanos. Los procesos educativos consisten en llevar a la persona más allá del desarrollo dado, es decir, en promover desarrollo a través del aprendizaje. La escuela tiene la posibilidad y responsabilidad de introducir influencias positivas que sean capaces de compensar las deficiencias ligadas a los contextos de crianza familiar del niño.
Para Barone, las características de esta nueva era son vivir a mil, donde el diálogo se reemplaza por la charla trivial, es decir interesada solo por la superficie de las cosas. Otra característica es la falta de concentración, incapaz de registrar lo que sucede dentro de uno; esto se ve reflejado con la relación con el otro, es decir que primero hay que amarse a sí mismo, no en el sentido narcisista sino en el sentido de reconocerse, para luego poder relacionarse con otro. Hoy en día podemos ver que el hombre se relaciona más con los objetos que con los demás. Se puede desprender de esto que en el aula se ven hechos alarmantes: la dificultad de expresión a través de lenguaje oral y escrito que manifiestan los adolescentes. La palabra es por la que llamamos a las cosas, por la que expresamos nuestros sentimientos e ideas. La prisa en que se vive no permite lo encuentros para hablar y escuchar, por eso se puede decir que una de las causas de la desaparición del dialogo son los medios masivos, como internet y la televisión. Éstos no sólo que reducen el dialogo sino que también bloquean la autonomía del pensamiento. También podemos notar que la mayor pobreza de vocabulario proviene de los varones, ya que tiene que ver con una educación sexista, que empieza en la familia y se prolonga hasta la escuela, donde el hombre tiene que ser el duro y no demostrar sus sentimientos, la mujer, en cambio no está limitada y por eso, mayormente, expresa sus sentimientos e ideales. Encontramos que la música es una forma de emitir la palabra muchas veces. Los adolescentes la escuchan alto para evadir el contexto en el cual están sumergidos, tratando de escapar de cierta realidad. Esto mismo sucede cuando los vemos en marchas, tratando de dar a entender su disconformidad respecto a un tema.
Otro tema es que en la actualidad se busca gente con más estudios y esto determina un notorio desequilibrio social, afectando a los adolescentes por no tener la suficiente experiencia como los adultos. En el mismo plano podemos observar que no todos tienen las posibilidades de estudiar, lo que conlleva a buscar trabajo con bajos ingresos.
Con respecto a la familia, Barone distingue la dificultad de aceptar la adultez hoy en día, y es por eso que muchas veces se ve un debilitamiento en los roles parentales. El adulto no quiere envejecer, no acepta su cuerpo ni acepta las diferencias de los otros y buscan como referente el cuerpo de sus hijos, debilitando su papel de sostén en la formación de la identidad de éstos. Todo esto va debilitando la función de la familia, que se ve más problemática en las clases bajas, donde la violencia no es nueva pero que en la actualidad es considerablemente más visible. Esta violencia no es solo física sino también se observa como la falta de sostén parental, incomunicación, indiferencia e individualismo. Los papas viven una crisis similar a la de sus hijos adolescentes, por lo que poco pueden asumir la autoridad que les confiere su función. Esto impide la elaboración de buenos modelos indentificatorios y dificulta la superación del complejo de Edipo. Barone distingue distintos tipos de familia:
• Familia autoritaria: es en aquella donde el padre es muy controlador, se siente responsable por el comportamiento de sus hijos y lo que considera una mala conducta lo toma como un fracaso personal. Estos padres esperan demasiado de sus hijos y quieren que les sean obedientes, corteses y competitivos. Cuando llega la adolescencia el hijo es capaz de tener conductas insolentes, como manifestación de su rebeldía al no aceptar las reglas que se le imponen, contradice los mensajes recibidos, optando por oponerse sistemáticamente a la opinión de los adultos.
• Autoritarismo sutil: el dialogo es casi nulo, pues se sostiene que la autoridad de los padres es incuestionables y no se deja opción para discutirla. Según Erich Fromm la autoridad paterna y la forma de reaccionar del niño derivan en que estos últimos tengan un sentimiento de culpabilidad por no complacer a los padres. Aun en la cultura actual, que parece no ser tan autoritaria, muchos padres quieren que sus hijos sean serviciales a fin de que les recompensen por lo que ellos no lograron en sus vidas.
• Familia demagógica: los padres tienen conductas similares a las de sus hijos adolescentes. Enmarcados en la realización personal, el hijo no es un proyecto vital, por lo cual no se renuncia a ninguna libertad individual siempre y cuando se incluya a todo el grupo familiar. Son padres ausentes aunque vivan con ellos. Según Pichon Riviere se llaman familias esquizoides, donde la disolución progresiva va afectando los vínculos, es decir que existe tanta libertad que no hay control eficaz de lo que los chicos hacen.
• Familia no autoritaria: se presentan padres que por temor al autoritarismo no dan respuestas ni límites a las demandas del chico. Suelen tener como antecedentes a padres muy autoritarios. Según Jaime Barylko son padres culpables del miedo a los hijos. Usan el miedo para eludir responsabilidades en la educación y formación de los valores; esto provoca que el chico crezca vacio, es decir que el niño no puede reconocer la realidad, no controla sus impulsos y antepone sus necesidades antes que la de los otros, terminando por volverse rebeldes y caprichosos.
• Familia con hijos sobrevalorados: algunos padres suelen sobrevalorar al hijo, haciendo que tenga poderes que están más allá de lo que lo jóvenes pueden hacer. Intentan que adopten actitudes de adultos mientras que ellos se comportan como adolescentes.
Barone cita a Dolto, quien sostiene que un joven está dispuesto a dejar la casa paterna cuando la angustia de sus padres ya no los inhibe, es decir cuando no se sienten culpables por abandonarlos. Muchas veces los padres retrasan a sus hijos a la adultez por miedo a que ellos se vayan. De todas formas el joven es realista y muchas veces no es porque no desee independizarse, sino que carece de los medios económicos para hacerlo.
Según la investigación realizada por Barone la mitad de los jóvenes de nuestro país no asisten a la escuela y una de las causas que más influye es la pobreza. La escuela de ahora no refleja los nuevos modelos de vida y es por eso que a los chicos no les resulta atractivo, ya que no ven en la escuela lo que la calle les enseña. Otra característica de la cual es adolescente se queja es la poca salida laboral que la escuela ofrece.
De todos modos los chicos no ven como un fracaso el repetir o desertar del secundario sino que más bien lo consideran un problema de los padres y, por lo tanto, no les interesa. Ellos dicen que son los padres quienes los obligan a ir y por eso poco les importa seguir o pasar de año. Rescatan como positivo el vínculo que establecen con sus compañeros, el conocer a algún profesor que los haga pensar o que los escuchen y el hecho de hablar sobre temas de la actualidad, rechazando abruptamente el formalismo, el aprender por repetición y memoria la información, que se puede obtener fácilmente de una maquina. En la actualidad, los docentes buscan obtener resultados inmediatos de manera agradable y placentera para el alumno, tratando de evitar el sacrificio de que los chicos estudien. Ante esta realidad deben, los docentes, introducir cambios metodológicos basados en técnicas grupales.
Otro punto clave es que en los últimos años se ha podido observar que se le ha dado privilegio a la enseñanza de conductas, valores y hábitos y no tanto a los valores cognitivos, pero que de todas formas se ha fracasado porque el sujeto no ha aprendido su utilidad. Llama mucho la atención el hecho de que los padres están empapados de los valores actuales no dándoles importancia la escuela, pero que a su vez reclaman la falta de enseñanza de conceptos. Mientas que la escuela fomenta al estudio como progreso, la sociedad demuestra que aquel que no se esfuerza también triunfa; provocando una dicotomía en el pensamiento del adolescente.
Analizando los aportes de Duchatsky podemos señalar que en situaciones de exclusión social podemos ver que el adolescente se comunica de otra forma: con violencia, que es la forma de advertir el sentimiento de una situación de emergencia. Se presenta como condición de impotencia por parte de la familia y de la escuela que ha perdido la autoridad y la forma de educar. Una de las formas de violencia es el robar, que se lleva a cabo por necesidad, pero que innumerables veces se liga al hecho de encontrar una identidad, pertenecer a un grupo. Pero robar, para el chico, se ve como una necesidad de hacer algo, de encontrarse con otro, es como ir al baile. Sirve para romper con la cotidianidad, para adueñarse del decir.
El choreo es uno de los códigos de socialización en los escenarios que frecuentan los jóvenes. Estos chicos nacen y crecen en un territorio donde la práctica del robo participa de las estrategas de reproducción de la vida cotidiana.
La violencia existente en las fiestas se vive como algo normal, ya que es parte de la estética, es decir que en una fiesta cuartetera hay gente hostil que no acepta gente con valores distintos. La fiesta es una intentativa de borrar las jerarquías, cantando en ella la realidad social y el malestar vivido. Se construye aquí la socialización con el otro, pero que fuera de esta fiesta no es la misma.
La familia como marco pierde relevancia para estos jóvenes, cediéndole el lugar al grupo. Esos nuevos marcos funcionan como instalaciones de valoraciones y códigos que estructuran la experiencia del sujeto. El padre es prácticamente una figura ausente y la madre se insinúa como impotente, sufriente, con una fuerte presencia afectiva y practica, y que a menudo es un par de sus hijos. La familia es hoy un significante vacio según Duchatsky, es decir un lugar sin referencia estable de significación. Ante el agotamiento del dispositivo familiar, los registros ofrecen tres modalidades subjetivas de habitar la nueva situación, llamadas desubjetivación, resistencia e invención.
• Desubjetivacion: nos habla de un modo de habitar la situación marcada por la imposibilidad, estar a merced de lo que acontezca habiendo minimizado al máximo la posibilidad de decir no, de hacer algo que desborde las circunstancias. Se trata de un modo que despoja al sujeto de la posibilidad de decisión y de la responsabilidad. Una de las condiciones de la desubjetivación en el entorno familiar es la visible indiferenciación de los lugares tradicionales de padre, madre e hijo, con la consecuente disolución de las posiciones de protección y autoridad de los padres hacia los hijos. En estas familias podemos observar trabajos compartidos en condiciones de alta precariedad, chicos que protegen a las madres, figuras masculinas borrosas o en descomposición, actos ilegales legalizados por sus progenitores en la urgencia de sobrevivir, caída de la frontera entre lo permitido y lo prohibido, chicos expuestos o puestos como escudo en disputas de pareja, chicos ocupando el lugar de proveedores. Con esto se hace referencia a aquellas familias, que por ejemplo, saben que sus hijos roban pero que al estar tan mal económicamente no les dicen nada.
• Resistencia: expresa cierta actitud de defensa, algo así como un modo de escudo para protegerse de los efectos riesgosos que acechan la existencia. La familia aparece aquí como el lugar de refugio y preservación. El mundo se ha vuelto inhabitable y la familia procura entonces dilatar la salida de sus hijos, en donde la calle se torna peligrosa, amenazante, y en consecuencia el cuidado familiar no es aquel que fortalece al hijo para salir al mundo sino el que lo preserva de los riesgos del mundo.
• Invención: pone en relieve la producción de recursos para habitar la situación. Se trata de hacer algo con lo real, de producir aberturas que desborden la condición de imposibilidad, de producir nuevos posibles. Para ser más claros, se trata de aquella familia que utiliza todo recurso posible, como que, por ejemplo, los hijos salgan a vender diarios, o que la madre amase pan y los venda, etc. La desocupación como marca de identidad, así como el sentimiento de vergüenza, nos hablan de nuevas condiciones de autoridad.
Para este autor, la escuela habla de violencia porque el alumno no cumple con un ideal, es decir un alumno respetuoso, obediente atento. Antes esta institución enseñaba moral, es decir ver al otro como hermano y no como un enemigo. Duchatsky afirma que podemos clasificar a la escuela con las mismas tres categorías que mencionamos con anterioridad en la familia: desubjetivación, resistencia e invención. La desubjetivación hace referencia a una posición de impotencia, al conocimiento de no poder hacer nada diferente con lo que se presenta. Desde la percepción de los docentes ya no los habita la esperanza del progreso sino la resignación y la pérdida de confianza en civilizarlos, disciplinarlos o emanciparlos. En cuanto a la resistencia, se refiere a que los chicos de ahora no solo expresan la ausencia de la matriz básica (familia) sino que también expresan la incomunicación profunda entre la escuela y la familia en condiciones de disolución estatal. La invención supone producir singularidad, esto es formas inéditas de operar con lo real que habiliten nuevos modos de habitar una situación y por ende de constituirnos como sujetos. Un ejemplo de esta escuela es cuando un director desarrolla un nuevo plan ante el gran crecimiento de alumnas embarazadas, como por ejemplo, la creación de becas para que las chicas sigan estudiando o el desarrollo de un jardín maternal para dejar a sus nenes mientras estudian.
Otra de los autores estudiados es Eva Jungman quien sostiene que el contexto actual presenta muchas características que hacen que el adolescente de hoy sea muy distinto de su generación pasada:
• Hoy, los jóvenes se ven obligados a crear sus propios escenarios y rituales de afirmación. Como es el caso de la calle, los bares, la noche, los boliches, el consumo de alcohol, entre otros. Esto proviene de que se ha dejado a los jóvenes sin una imagen adulta claramente diferenciada en una etapa en la que necesitan confrontar y diferenciarse de los adultos para reafirmar su identidad.
• Los adolescentes cercan sus territorios frente a un mundo adulto que siente hostil, ya que los tildan de irrespetuosos, rebeldes, violentos, etc.
• En una realidad cambiante, con menos reglas, con avances científicos y tecnológicos que no ha podido crear una sociedad mas inclusiva y democrática, los adolescentes están paralizados y atemorizados por la falta de promesas certeras para su futuro.
• Conviviendo con una generación adulta en crisis, los jóvenes deben enfrentarse con la decepción de los adultos para poder proyectar su futuro.
• Los chicos de hoy en día conviven con mensajes y modelos contradictorios que les generan confusión.
• Son miembros de una sociedad que tiende a esquivar la insatisfacción y la frustración a través de objetos o actividades que promueven el consumo y las tendencias adictivas de todo tipo, como objetos, drogas, internet, entre otros.
Otro punto que recalca es que en el mundo y en América Latina en especial, existe un incremento de exclusión social y de pobreza y que, a su vez la reducción de espacios de realización afectan a millones de adolescentes impactando en sus vidas y en su visión de futuro. Jungman cita a Reguillo Cruz, quien dice: “la posibilidad de acceso a una calidad de vida digna es hoy, para más de 200 millones de latinoamericanos, un espejismo. Si este dato se cruza con el perfil demográfico del continente, mayoritariamente juvenil, no se requieren grandes planteamientos para inferir que uno de los sectores más golpeados por el empobrecimiento estructural es precisamente el de los jóvenes”
En cuanto a la familia, en la actualidad existen, para Eva Jungman, nuevas y diversas configuraciones familiares, como las familias ensambladas, padres divorciados, madres solteras, parejas homosexuales, etc; que responden cada vez menos al modelo tradicional, y aun vigente en el imaginario social. Esta nueva situación, provoca que los adolescentes sufran tensiones y conflictos entre sus vivencias cotidianas y los modelos e ideales de pareja y familia a los que la sociedad desde su discurso e instituciones se refiere. Esto se pude observar, por ejemplo cuando del colegio les mandan una nota en el cuaderno diciendo “Sres. Padres…” y existen muchos chicos que no viven con ellos sino con sus abuelos; o padres homosexuales, o figuras ausentes.
Por último, explica que los jóvenes sientes a la escuela demasiado formal y poco útil, sin conocimiento de sus intereses y necesidades vitales. Pero que a su vez, la reconocen como un espacio de socialización y de referencia ya que les ofrece un titulo necesario para acceder a la vida universitaria o laboral.
3.Respuesta de la escuela a las necesidades de los adolescentes, formas de acompañamiento, tutorías, acuerdos de comportamiento, entre otros.
Si bien a la escuela no le corresponde ocuparse de los problemas que los alumnos pueden presentar, esta actúa en muchos casos como contenedora.
La escuela debe ocuparse de favorecer el proceso de diferenciación y elección de los adolescentes, dicho proceso requiere del sostén del adulto y de su acompañamiento de modo que el adolescente se sienta “escuchado”. Este acompañamiento requiere de:
• La presentación de propuestas didácticas con sentido cotidiano para su mejor asimilación.
• La presentación de caminos, los acompañemos , les ofrezcamos límites claros(sin ser autoritarios ni caer en el amiguismo)
• Los ayudemos a no tomar verdades ofrecidas sin reflexionarlas.
• Los tratemos como verdaderos actores sociales con capacidad de acción y elección, ofreciéndoles espacios en donde puedan practicar y ejercer su protagonismo e involucrarse en la resolución real y concreta de problemas.
• Los ayudemos a encontrar la información que ellos mismos y su realidad demandan y no lo que suponemos que necesita.
• Dejar de mirarlos desde el riesgo, sus flaquezas y debilidades, y nos relacionemos con ellos desde sus posibilidades y fortalezas.
• Prepararlos para la incertidumbre y la aceptación del orden y del desorden del mundo que les toca vivir, aprendiendo con ellos y de ellos.
• Tomemos en cuenta sus realidades sin prejuzgarlas, orientando las prácticas, y en particular aquellas destinadas a quienes están en situación de vulnerabilidad.
4. Formas específicas de relación del adolescente con sus pares, los ritos y prácticas culturales que realizan.
Por rito de escolarización se entiende cuando la escuela hace al sujeto apto para moverse en otros ámbitos como en el trabajo; poniéndolo en nuestra palabra un rito de escolarización es aquel en el cual se brindan técnicas que ayuden a los chicos en campos de la realidad. Siguiendo con el ejemplo del trabajo, la escuela los dispone para que los contenidos estudiados sirvan para ese objetivo.
Por otro lado se plantean los ritos de situación que aquellos que se dan en un territorio determinado y su transmisión es entre pares, cuya finalidad es alertar lo que puede pasarle a aquel que está en la misma situación. Cumplen la función de inscripción grupal.
Hablando de modo general se puede establecer que cada rito produce un nuevo estatus en el sujeto. Cada grupo de adolescentes tienen distintos cultos. Uno de ellos es el bautismo del chico de la calle el cual se origina con las reglas de una institución represiva, en este caso las de la policía, los institutos carcelarios y de minoridad. Esto tiene el objetivo de anticipar un peligro inminente que se desata como consecuencia de la práctica del robo y el transe de drogas. Con respecto al rito del robo, primero se lo prepara intelectualmente y luego físicamente con golpes y, algunas veces, violación con el fin de que esa persona respete a su grupo ante la policía y guarde silencio. Una vez pasado el ritual alcanza un respeto y pertenencia en el grupo.
Los adolescentes tienen creencias, pero no se ven como algo trascendental como Dios, sino como entes a los cuales se les pide ayuda en cuestiones mundanas. Como es el ejemplo del Gauchito Gil para muchos, y le piden mayormente salud para la familia, que el hermano salga pronto de la cárcel, entre otras cosas que pertenecen a su vida cotidiana.
La identidad de cada chico se la da el grupo, ya no es mas Juan Pérez, sino que ahora se identifica como Kuki y cuyos rasgos son el aguante, el zafe y las lealtades. Esto se refiere a que los adolescentes dejan de tener una identidad para la sociedad en general, pierden su nombre civil y toman aquel que el grupo le otorga imponiendo nuevas características de la personalidad para consigo y para su grupo. Dentro de este grupo, existe uno que establece las acciones permitidas y las prohibidas. Es el que protege y el que enseña las reglas necesarias para habitar el mundo. Como podemos observar, se trata de una autoridad situacional que surge de los lazos de alianzas que, a diferencia de los familiares, son electivos.
No obstante, los valores del grupo son establecidos a partir de la experiencia, como por ejemplo el aguante. Esto quiere decir que una vez que se está en un grupo hay que aguantarlo no importa lo que suceda.
5. Cómo define Duchatzky la relación del sujeto adolescente con la sociedad y el contexto.
La representación de la droga se acopla a la de inseguridad. La droga va asociada al robo, al descontrol, al peligro público que pueden desencadenar, y sobre todo aparece como un atributo de la condición juvenil e infantil de hoy en día. El consumo en los tiempos presentes es un indicio más del agotamiento de la infancia, donde la frontera de la infancia y la adolescencia se torna borrosa. La realidad es que los chicos se drogan, y al hacerlo se vuelven extraños, indomables y peligrosos a los ojos del adulto.
Pero para el adolescente el consumo pone al cuerpo en primer plano, escenificando las sensaciones, sensaciones que en los tiempos modernos y en las circunstancias registradas transitan más por lo destructivo y la celebración de la muerte que por lo orgiástico y lo festivo. El consumo no puede despegarse de las formas de socialidad, de todos modos de estar con otros. Podría pensarse como un modo ilusorio de unificar la experiencia y desafiar por un rato las nuevas condiciones. Para los jóvenes habitar un territorio es estar familiarizado con sus códigos. De todo esto se puede deducir que los jóvenes de hoy en día utilizan las drogas para escapar de la realidad, de su realidad, por eso se autodestruyen. En tiempos pasados, la droga se utilizaba para sumergirse en un mundo orgiástico, lleno de fantasía, festivo, en cambio en la actualidad es un modo de desafiar la muerte.
Un tema también competente con la sociedad es la iniciación sexual, el romance y los embarazos. Los chicos del presente confiesan no darse cuenta o no saber cómo darse cuenta de lo que sucede. Podemos observar el gran porcentaje de adolescentes embarazadas que se excusan de no estar informadas de los métodos anticonceptivos existentes. Ahora, el tema no solo arriba en el embarazo, sino que sexualmente se pueden transmitir muchas enfermedades de las cuales a veces es imposible de salir.