Y ahí estaba yo, siendo parte de aquel cúmulo de contrastes encerrados en aquel vagón, recibiendo empujones, empellones y arrimones, con sutileza y cin rudezas, contrastes revestidos de total crudeza.
La pareja de casados con lenguaje acalorado, discutiendo a un costado del asiento reservado, el par de tortolos cómicos riendo desaforados, demostrando a todos el porque estan enamorados, el imbécil que esta sentado en el asiento reservado, la mujer embarazada, el anciano de pie ya cansado, y nadie dice nada, la cara de molestia del que esta a mi lado, la tristeza del que viene sentado, la indiferencia del que viene roncando.
Contrastes...contrastes.
El presuncioso con el célular de moda, el marginado con las bolsas rotas, el que se aísla en la lectura de un libro o el que se pierde en el abismo de la música en el oído, la madre abnegada, el rostro desmaquillado de la mujer enfadada, el que viste de negro, el que viste de blanco, el que va para el antro o el que viene del duro trabajo, contrastes...contrastes.
La que no para de hablar en el maldito celular, la que no puede soñar a causa de esa que no se quiere callar, el recién nacido que llora en los brazos de su joven madre, el anciano que esta a su lado diciéndole que ya tiene hambre, contrastes por aqui y por alla la lluvia cayendo y nosotros no nos hemos de mojar.
Y yo...yo sólo soy un contraste más en esta rueda de la fortuna que no para de rodar, soy aquel que en ocasiones sólo observa y se limita a callar.
La pareja de casados con lenguaje acalorado, discutiendo a un costado del asiento reservado, el par de tortolos cómicos riendo desaforados, demostrando a todos el porque estan enamorados, el imbécil que esta sentado en el asiento reservado, la mujer embarazada, el anciano de pie ya cansado, y nadie dice nada, la cara de molestia del que esta a mi lado, la tristeza del que viene sentado, la indiferencia del que viene roncando.
Contrastes...contrastes.
El presuncioso con el célular de moda, el marginado con las bolsas rotas, el que se aísla en la lectura de un libro o el que se pierde en el abismo de la música en el oído, la madre abnegada, el rostro desmaquillado de la mujer enfadada, el que viste de negro, el que viste de blanco, el que va para el antro o el que viene del duro trabajo, contrastes...contrastes.
La que no para de hablar en el maldito celular, la que no puede soñar a causa de esa que no se quiere callar, el recién nacido que llora en los brazos de su joven madre, el anciano que esta a su lado diciéndole que ya tiene hambre, contrastes por aqui y por alla la lluvia cayendo y nosotros no nos hemos de mojar.
Y yo...yo sólo soy un contraste más en esta rueda de la fortuna que no para de rodar, soy aquel que en ocasiones sólo observa y se limita a callar.