La vida en la red, un millón de amigos

Siete de cada 10 uruguayos tienen un perfil en una red social. Los especialistas creen que eso nos volverá una sociedad totalmente distinta.
Sentados -a veces hasta acostados- frente a una pantalla, muchos uruguayos dedican cada vez más tiempo a las redes sociales. Es muy divertido pero, cuando sumamos amigos virtuales, dicen los especialistas vamos perdiendo los reales. Y eso nos va a transformar en otros individuos y en otra sociedad.
Seis de cada 10 montevideanos forman parte de estas redes sociales -mayoritariamente Facebook y Twitter- de acuerdo a una encuesta realizada en abril por la consultora DataMedia. Allí se constata que en diciembre del año pasado "el 64 % de los montevideanos mayores de 11 años participaba de alguna red social electrónica", un aumento de 18% en un año. En números absolutos, el mismo informe establece que unos "740.000 montevideanos mayores de 12 años participan de alguna red social electrónica".
Otra encuesta de la empresa titulada "¿Para qué usan Internet los montevideanos?" pone el uso de redes sociales como primera actividad (43%), antes que lectura de medios digitales (38%) y la búsqueda de información (35%).
Según otro estudio, realizado para la Universidad de North Texas por un equipo de estudiantes de la Universidad de Montevideo, hay un fuerte componente juvenil en el uso de Facebook. Y las costumbres de los jóvenes pueden ser un indicador de lo que vendrá.
Una de las conclusiones de esa investigación es que la mayoría de los jóvenes (78%) considera que Facebook es "muy útil". Simultáneamente, el mismo porcentaje de consultados admitió tener "dificultades" para controlar el tiempo que se le dedica a esa red social.
El camino que lleva de la interacción social cara a cara a un vínculo con una pantalla de por medio parece inevitable y acorde con lo que se registra en otras partes del mundo. En la edición de abril de la revista de tecnología y comunicación Wired, se informaba que un estadounidense promedio pasa siete horas por mes en Facebook, mientras que dedica apenas una hora y 44 minutos buscando cosas a través de Google.
En un ensayo del escritor y periodista Stephen Marche publicado en The Atlantic, la pregunta de su título -"¿Facebook nos está haciendo más solitarios?"- tiene respuesta y es inequívoca: "Deberíamos entender que no solo estamos más aislados. También estamos más solos. Y estar solos nos hace sentir peor".
Marche cita varias encuestas que confirman la reducción de los círculos sociales en los últimos 25 años: "La disminución de los contactos de confianza ha sido dramática. En 1985, 10% de los estadounidenses dijeron que no tenían siquiera una persona de confianza con quien hablar sobre temas importantes. En 2004, ese indicador se había duplicado".
Aunque Marche escriba en un contexto estadounidense, sus conclusiones y temores no parecen tan distantes de algunas de las experiencias que pueden vivirse en Uruguay.
Cuando Marche escribe que "nos encontramos con cada vez menos gente y nos juntamos menos" eso puede resonar en un país con tantos usuarios compartiendo gran parte de su vida "comunitaria" en las redes sociales.
EN LA NUESTRA. "Estar solos es el tributo que pagamos por ser libres", dice a Qué Pasa el sociólogo Alen Pérez, de la Facultad de Ciencias Sociales. Pérez viene estudiando la relación entre comunicación y tecnología desde que hay internet en Uruguay. "Un concepto clásico de la sociología es de Weber y dice que el capitalismo es definido entre otras cosas por el proceso que lleva a la sustitución de los espacios de interacción cara a cara por el de los espacios sistémicos", dice.
Pérez pregunta cuántas veces, por ejemplo, hemos oído el lamento de la muerte del almacén, que fue sustituido por el anonimato y lo impersonal de las grandes superficies. De la misma manera que se hizo un duelo por la desaparición del almacén, se vive con angustia la imposición de Facebook como un espacio cada vez más importante para el encuentro y la formación de vínculos.
Sin esa pérdida no habría libertad. "No tendríamos un individualismo tan desarrollado, y con ello innovación y creatividad como consecuencia, si antes no hubiésemos roto con el modelo de sociedad tradicional", dice Pérez. "El lamento que hoy tenemos por `lo pequeño`, o `lo perdido` es, en realidad, la fuente de la libertad". Así, "el precio que Occidente paga por ese individualismo" es la soledad frente a la pantalla.
Hay otro aspecto que suma a la angustia que experimentan los más cautos cuando una tecnología se expande imparablemente como Facebook: la posibilidad de sentirse excluido.
El director de la encuestadora DataMedia, Esteban Perroni, dice que se podría decir que Facebook o Twitter son algo así como una "cédula de identidad digital". En otras palabras, pertenecer a una red social otorga identidad. Sin esa cédula, no se existe.
Para el psicólogo y terapeuta Miguel Carbajal, docente de la Universidad Católica y de varios liceos privados, Facebook divide claramente a las generaciones. Para los más veteranos, la red social permite reconstruir vínculos pasados, mientras que para los jóvenes es uno de los principales espacios de socialización disponibles en la actualidad. "Otra diferencia importante es la que separa lo público de lo privado. Nos sorprendemos que `compartan` tanto. Hay un cambio cultural que es significativo y que habla de que estamos en otros tiempos".
"Un conflicto en el patio de un liceo es una cosa", dice Carbajal. "Un conflicto en el muro de Facebook, que tiene una amplificación mucho mayor, es otra. Son muchas personas que tienen acceso a ese conflicto. Y hay que recontextualizar la palabra amigo. Muchas veces me encuentro diciendo `¿Vos entendés que un amigo en Facebook no es lo mismo que un amigo en la realidad, no?` en mis charlas con los estudiantes". Hay que ayudar a los jóvenes a entender las implicancias de una red social.
Pero ni Carbajal ni su colega Javiera Andrade -secretaria general de la Sociedad de Psicología de Uruguay- responsabilizan a esa red social por las posibles trampas u obstáculos en el camino de los incautos o los utópicos de la tecnología.
La herramienta está ahí. Depende de nosotros cómo usarla, dicen. Lo esencial, dice Andrade, es que la gente encontró una manera de comunicarse. Y añade que no tiene una perspectiva pesimista sobre el advenimiento y la imposición de las redes sociales, al contrario.
Sin embargo, los riesgos nunca están demasiado lejos. Y lo que se pierde muy a menudo se lamenta. Ambos reconocen que puede ser difícil desconectarse. Y que para los más jóvenes puede haber un elemento de peligro. "Para muchos niños y adolescentes puede ser peligroso, porque puede exponerlos a varias cosas, como la pedofilia, dice Andrade. "Pero en esos casos habría que ver qué hace la familia o qué no hace para contener a ese niño o adolescente, para controlar el uso que hacen de las redes sociales. En todo caso, el problema no es la red social, sino la familia".
Otro elemento que preocupa a Andrade es lo mismo que le generaba desconcierto a Carbajal: la separación entre lo público y lo privado. "Hay cosas que deben seguir siendo privadas. Ese límite existe. Y los límites tienen sentido. Uno de ellos es estructurar la personalidad", dice.
Con todo, resistirse es inútil. En eso coinciden todos los consultados. Los jóvenes, todo lo indica, pasarán cada vez más horas frente a la pantalla.
La pregunta de si las redes sociales pueden servir en el sistema educativo es descartada de plano por Perroni. Para el sociólogo, es más una nueva forma de esparcimiento sin territorios como el barrio o el bar de la esquina que una herramienta útil para el aprendizaje. "Me animaría a decir que atentan contra los procesos de aprendizaje en tanto consagran las más absoluta dispersión de los adolescentes".
Pérez ni siquiera se plantea otras cosas que las más banales respecto a los posibles objetivos de las redes sociales. "Básicamente, Facebook fue diseñada para levantar minas", dice. "Nunca se planteó otra cosa que cosas triviales, como encontrar a un ex, por ejemplo. Y a esos objetivos es funcional".
MILITANCIA 2.0. Sin embargo, hay quienes le atribuyen a estas plataformas de comunicación posibilidades mucho más trascendentales que conseguir una pareja, una cita o un amigo.
La influencia de Twitter y Facebook en hechos políticos importantes como la Primavera Árabe o las masivas protestas por las últimas elecciones presidenciales iraníes. Y Pérez dice que en Uruguay, la "revolución" en el Frente Amplio está pasando en las redes sociales, pero afirma que Facebook no sirve para el "activismo social".
Perroni, por su lado, dice que mientras que el sistema político no ha podido instrumentar el voto electrónico "algunos adelantados quieren hacer política quejándose por Facebook o tuiteando banalidades". Para él, la comunicación y la acción política van por caminos distintos a los que trazaron los empresarios que pusieron a disposición de todos una plataforma de intercambio de información y comunicación.
Se trata, repite, de nuevas formas de "entretenimiento". Y las redes sociales podrá podrán ser aptas para hacer circular la información, pero no las ve como "una herramienta para hacer política".
En este punto, academia y clase política van por distintos carriles. Por más fundamentados cuestionamientos que haya respecto a la utilidad de las redes sociales en la política, son cada vez menos los que siguen afuera. El año pasado, cuando Qué Pasa publicó un informe sobre Twitter como medio de debate político, el senador Pedro Bordaberry atribuía la escasa presencia de legisladores del Frente Amplio a un tema "generacional" y ponía el ejemplo de Ernesto Agazzi. Hoy, la presencia de políticos del Frente Amplio es mucho mayor, entre ellos el propio Agazzi.
Con casi 1.000 millones de usuarios registrados, Facebook no desaparecerá. Al contrario. Pero que aún está por dirimirse si nuestros perfiles virtuales serán los que dicten las condiciones en las que nos vinculemos. O si el viejo axioma que dice que el ser humano es un ser social tiene que ser resignificarse para abarcar también a nuestros perfiles y contactos virtuales.
Facebook no solo es una red social
El periodista Robert Lane Greene visitó el nuevo cuartel general de Facebook en Menlo Park y escribió un largo reportaje para el número de este mes de la revista Intelligent Life. En el artículo, Lane Greene postula que la compañía fundada por Mark Zuckerberg ya no es "solo" una empresa de internet. "Facebook empezó a competir con otras, y más antiguas tecnologías, como el teléfono (...) Otra prueba de que ya no se trata de una empresa más en la red es que Facebook empieza a ser integrada a autos Ford". La gente -debido a los altísimos costos de combustibles- ya no viajará tanto. Pero seguirá conectada a Facebook.
LAS REDES
RENREN
"El sitio web de todos" es el nombre de la red más popular de China, un logro relativo si se tiene en cuenta que Facebook tiene prohibido operar en ese gigantesco mercado. La empresa es monitoreada por el gobierno pero atrae interés de futuros inversores.
ORKUT
Hasta hace poco, el primer intento de Google para captar clientes entre los propensos a compartir archivos y vidas dominaba el mercado brasileño con cerca de 35 millones de usuarios registrados. Pero a principios de este año fue superada por Facebook.
PINTEREST
En dos años se transformó de una aplicación para teléfonos celulares en uno de los sitios más visitados de Estados Unidos. Ya es el quinto sitio a nivel mundial que más redirecciona al comercio digital, por encima de Google+, YouTube y LinkedIn.
TUMBLR
Empezó como plataforma de blogs, pero la creación de David Karp se recibió de red social cuando los usuarios se dieron cuenta que su diseño permitía la "auto-expresión", según revista especializada Wired. La Presidencia de Obama también la utiliza.
GOOGLE +
Segundo intento de Google de conquistar parte del mercado dominado por Facebook. Con su sistema de "círculos" -que jerarquizaba a los contactos según lo que el usuario definía- parecía haber encontrado un nicho. Pero cayó casi tan rápido como subió.
3 preguntas
LAURA GINGOLD (antropóloga argentina, consultora especializada en análisis de redes sociales).
¿Qué importancia tienen las redes sociales y por qué son tan populares?
Porque son una manera de acumular y administrar nuestro capital social, aquel que nos permite lograr cosas a través de nuestros contactos. Comprar o vender algo, encontrar algo o a alguien. Esto último ha sido muy poderoso. Repito: es una de la maneras, no es la única. Como se trata de un fenómeno relativamente reciente, aún no se sabe exactamente qué clase de impacto tendrá.
¿Qué habilidades deberíamos tener o adquirir para administrar de la mejor manera ese capital social?
Un punto crítico es la confusión que existe en cuanto a la barrera entre lo público y privado. Habría que tener más clara esa distinción, en particular los usuarios más jóvenes. Otra cosa es tratar de evaluar si aquellos que subimos o compartimos en una red social agrega algo, algo de valor, o si por el contrario es solo un poco más de ruido. Y por último, sería mejor no exponerse sin pensar en las consecuencias que esa exposición pueda llegar a tener no mañana o pasado, sino en un futuro más allá.
¿Facebook es útil para aprender?
No me animaría a decir si sí o si no. Pero te cuento que mi hijo participó de una experiencia que fue filmada y subida a YouTube: "30 días sin Facebook". Ahí se puede ver que ellos no solo se pierden fiestas y encuentros sino también hechos relacionados con la institución educativa.
900
millones de usuarios tiene Facebook en el mundo. Se calcula que llegará a los mil antes de fin de año.
740.000
son los usuarios uruguayos de alguna red social, según una encuesta de la empresa DataMedia.
80%
de quienes usan alguna red social en Uruguay tiene menos de 50 años, según estudio de DataMedia.
40%
de quienes acceden a internet en Uruguay tiene menos de 20 años, de acuerdo a Antel.
43%
de los usuarios de redes sociales en Uruguay entran todos los días. 30% lo hace cada dos o tres días.
1,6
millones de uruguayos tenían algún tipo de acceso a Internet en 2010 según consultora Radar.
56%
de los usuarios de internet en Uruguay vive en Montevideo. 66% son de nivel socioeconómico medio.
FABIÁN MURO - El País Uruguay