InicioCiencia EducacionExplicaciones concisas: El comunismo.
. Explicaciones concisas EL COMUNISMO ¿qué es? Puede definirse al comunismo o marxismo-leninismo como una doctrina práctica de la acción revolucionaria. Resulta por lo tanto muy necesario considerar en forma de sinopsis los aspectos esenciales del comunismo teórico y práctico. LA DOCTRINA COMUNISTA La doctrina comunista no es otra que el materialismo dialéctico e histórico formulado en el siglo XIX por Carlos Marx y F. Engels, ambos judíos. Dicha doctrina se resume en tres ideas esenciales: dialéctica, alienación y trabajo. El elemento dialéctico es la clave de todo lo demás. Dialéctica: El materialismo dialéctico constituye la cosmovisión marxista. Afirma que toda la realidad no es sino materia; esta materia es eterna, infinita, automotriz, esto es, se mueve a sí misma en forma dialéctica, es decir, pasando de un extremo a otro de la afirmación a la negación, del ser al no ser, del existir al no existir, de lo inanimado a lo viviente, de lo irracional a lo racional. Mediante este postulado —que es totalmente incoherente, aún a los ojos de comunistas militantes como Henri Lefévre— Marx pretendió justificar el escollo clásico de todo materialismo: ¿cómo de la materia surge la vida y de la vida sensible el ser humano racional? Por el mismo mecanismo evolutivo dialéctico, la sociedad humana estaría llamada, a través de un permanente conflicto de fuerzas (clases sociales) hacia un estadio final (sociedad sin clases), verdadero paraíso terrestre para esta doctrina. Alienación: Por alienación entiende Marx toda relación de dependencia entre los hombres. Nunca distingue entre dependencia justa e injusta. Se dan 5 tipos: 1) Económica, centrada en la propiedad; 2) Social expresada por la idea de clase; 3) Política, manifestada por el Estado; 4) Ideología, dada por la filosofía; 5) Religiosa, centrada en el concepto de dios. Trabajo: En virtud de la dialéctica, el hombre no tiene una esencia o naturaleza estable, sino que se transforma constantemente, se crea a sí mismo (Manuscrito de 1844). El instrumento de tal transformación es el trabajo. El hombre alienado, dependiente, se ve despojado sistemáticamente de su producción y ésta pasa a manos del empresario o capitalista, bajo el nombre de plusvalía. El único trabajo para Marx es el del obrero industrial; ninguna otra tarea merece el nombre de “trabajo”, ni el empresario, ni el intelectual, ni los servicios. Esta doctrina es radicalmente atea. No hay diferencia entre materia y espíritu, ni entre cuerpo y alma; tampoco existe un más allá para el alma después de la muerte. El comunismo destruye el concepto de persona, su libertad y su dignidad, al eliminar el principio espiritual de la conducta moral y todo lo que se oponga al instinto ciego. El individuo desaparece frente a la colectividad, no es sino un engranaje del sistema, sin que pueda invocar derecho natural alguno. La familia y los grupos intermedios son desconocidos en sus derechos; toda forma de autoridad no tiene otra fuente que la sociedad. Se niega todo derecho de propiedad privada, so pretexto de provocar la esclavitud económica. La persona humana pierde todo carácter espiritual. En consecuencia, el materialismo y la familia pasan a ser instituciones puramente convencionales. Se desconoce la dignidad del amor humano; se niega la estabilidad e indisolubilidad del matrimonio y el derecho de los padres a la educación de sus hijos (ejemplo de las “comunas infantiles” de Mao en China). So pretexto de emancipar a la mujer, se la sustrae del hogar y se la lanza a la producción colectiva, ignorando su dignidad y vocación propias y naturales. Dentro de semejante perspectiva, la sociedad humana no presenta otra jerarquía que la derivada del sistema económico. Su única misión es asegurar la producción de bienes mediante el trabajo colectivo; su única finalidad, el goce de los bienes materiales. Para ello el comunismo asigna a la sociedad un poder total para someter a los individuos, mediante imposiciones coactivas y la violencia. La moral comunista fue sintetizada por Lenin, judío también, cuando dijo: “Es moral todo lo que contribuye a la destrucción del capitalismo”. En otras palabras, se trata de un maquiavelismo absoluto, sin normas éticas objetivas, en el cual todo medio el lícito. Es “una humanidad sin Dios ni ley”. [Aquí queda de manifiesto el interés que tiene esta doctrina en el evolucionismo darwinista en materia de ciencias naturales, ya que, si esta vida material es la única que existe y vivimos solo para gozar de los bienes materiales, hay que hacer todo lo posible para “pasarla bien” cueste lo que cueste, sin importar nada más, “porque” luego de la muerte ya no hay nada, ni una realidad espiritual, ni existe un ser que merezca el concepto de dios que juzgue dándole a cada uno lo que le corresponda luego de misericordiosa, paciente y tolerante espera. Pero para “pasarla bien” y “vivir al límite” hay que producir los bienes, y eso significa: trabajar como un esclavo, o robar. Vemos cómo la difusión y la imposición científicamente deshonesta del neodarwinismo o el evolucionismo por parte de los medios, la propaganda y la educación, controlados actualmente por un comunismo solapado, es puramente por motivos económicos y de confort]. LA PRAXIS REVOLUCIONARIA Cuando el ideal colectivista sea una realidad, desaparecerán las clases sociales y el estado definido como un mero instrumento de opresión en manos de los “capitalistas”, dando lugar a una libertad sin límites (curiosa reminiscencia de Rousseau). Esa será la etapa propiamente comunista. Pero a la espera de la edad de oro, el comunismo en la etapa intermedia o socialista, considera al poder político como el medio más eficaz para alcanzar sus fines: es la dictadura del proletariado (ver Lenin, "El estado y la Revolución", cap. 5). Primera consecuencia práctica: el comunismo consistirá ante todo en una acción revolucionaria para la toma del poder político. Una vez en el poder, desde él se realiza la “transformación liberadora” de las conciencias. Si bien el proceso histórico obedece según Marx a un determinismo riguroso, los hombres pueden acelerar el proceso, mediante la lucha de clases. Si el conflicto, la estrategia y la propaganda partidaria lo crea, para luego desarrollarlo. Segunda consecuencia práctica: el comunismo se nutre de injusticias y produce necesariamente injusticias. La razón es simple: toda medida justa, toda mejora de la situación tiende a disminuir la intensidad del conflicto social. Al disminuir la tensión social, hay menos “lucha” y el proceso revolucionario se vuelve más lento. Si la justicia se instaurara en caso todos los planos, la praxis comunista carecería del “alimento” indispensable para promover el cambio revolucionario. En consecuencia, si el comunismo buscara realmente la paz y prosperidad social, se aniquilaría a sí mismo. El comunismo es incapaz de promover el bien. Es intrínsecamente perverso. No hace sino dividir y lo divide todo. Este proceso de división destruye al cuerpo social, favoreciendo toda clase de antagonismos y fricciones, desplazando a los grupos dirigentes sanos y anestesiando al cuerpo social, en una dialéctica que lo desmoraliza y fragmenta. Esta es la esencia de la praxis comunista. DOCTRINAS OPUESTAS AL COMUNISMO La única que está en directa oposición es la Doctrina Cristiana de la Iglesia Católica. La posición de la Iglesia frente al comunismo es de todos conocida: hay una total oposición entre la doctrina y la praxis del comunismo internacional y el sentido cristiano de la vida. Pío XI declaró acertadamente que el comunismo es “intrínsecamente perverso” en la encíclica Divini Redemptoris, n. 68. Ya que es incapaz de promover el bien. Al llevar el maquiavelismo a sus últimas consecuencias, no hace sino dividir todo. La doctrina católica es todo lo opuesto del “odio social”. Supone una actitud integradora, armonizadora de todos los sectores en sus legítimos intereses. Parte del respeto de la persona y sus derechos esenciales (cabe aclarar que la matanza indígena de américa por parte de la Iglesia Católica es una mentira que no resiste una investigación honesta y medianamente seria, como se demuestra en varios trabajos por ejemplo en “Hispanidad y leyendas negras” del Dr. Antonio Caponnetto), de la vitalidad de las familias, de la coordinación de los grupos intermedios y las asociaciones profesionales (también cabe aclarar que las investigaciones científicas serias con respecto al núcleo familiar más estable, sano y productivo que existe, han demostrado en todas partes del mundo que esas características en plenitud y juntas solo se encuentran en las familias integradas por un padre y una madre juntos para toda la vida, y sus hijos. En contraste con los núcleos polígamos y más aún con cualquier forma de homosexualismo). Y todo ello bajo la supervisión del Estado como procurador del bien común y de la Iglesia siempre atenta al bien de las almas. La Iglesia no condena solo al comunismo porque es ateo. Lo condena además por ser una teoría y una praxis destructora de todo orden social y económico de convivencia (Pío XII en su Alocución del 13-5-50). Extraido de "El Orden Natural" de Carlos Sacheri quien fue asesinado por este y otros libros. Gracias por entrar! .
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