. Explicaciones concisas EL CAPITALISMO ¿Qué es? Uno de los grandes temas que preocupan actualmente al hombre es el sistema llamado “capitalismo” o economía capitalista. Al enjuiciar tantas injusticias, sobre todo en el plano económico, surge la cuestión relativa a la legitimidad del capitalismo y, en consecuencia, se plantea el problema de si la solución a tales desordenes reside o no en la modificación o aún en la destrucción del actual sistema socio-económico capitalista. Es un planteo grave. DISTINCIONES PREVIAS En materia tan controvertida, suelen deslizarse con frecuencia confusiones y equívocos respecto de los conceptos básicos. Esto ocurre constantemente en materia de Capitalismo. En primer lugar, conviene recordar que en su significado estricto, “capital” no es mero sinónimo de “dinero”. La ciencia económica define el capital como “un bien destinado a la producción de otros vienen económicos”. Así por ejemplo, es “capital” toda la maquinaria utilizada en la industria para la producción de diversos artículos (tejidos, automóvilees, muebles, etc.). El “bien de capital” se contrapone al “bien de consumo”, esto es, a los bienes destinados directamente a satisfacer las necesidades primarias del hombre. El dinero, en este contexto, solo es “capital” en tanto que implica la posibilidad de adquirir bienes de capital. Pero el mayor de los equívocos reside en el concepto mismo de Capitalismo. en su sentido corriente, el capitalismo designa la actual economía; al constatar muchos abusos que se dan en la vida diaria, se achacan al capitalismo esas injusticias y, en consecuencia, algunos concluyen que el capitalismo es de suyo un sistema injusto, opresor, inhumano. en esto hay una parte de verdad, pero también una confusión profunda, pues se ignora que por capitalismo pueden entenderse dos cosas muy diferentes. DOS SIGNIFICADOS DE CAPITALISMO En sentido estricto, se denomina economía capitalista a “aquella economía en la cual los que aportan los medios de producción y los que aportan su trabajo para la realización común de la actividad económica, son generalmente personas distintas”. Esto implica asimilar la economía capitalista al régimen del asalariado. En términos generales puede decirse que la economía anterior al siglo XVII no era “capitalista”, en cuanto que los medios de producción o capital estaban en las mismas manos que ejecutaban los trabajos. Los talleres o empresas familiares, los artesanos, los pequeños comerciantes, son ejemplos de economía no-capitalista. En la actualidad, lo que predomina es la distinción del sector capital y del sector trabajo, lo que configura una economía capitalista, según se ha dicho. Pero existe otro sentido, muy difundido, de capitalismo. Por él se designa un proceso histórico determinado, el cual debería llamarse capitalismo liberal. Podemos caracterizarlo con palabras de Pablo VI: “Pero, por desgracia, sobre estas nuevas condiciones de la sociedad (la “revolución industrial”), ha sido construido un sistema que considera el provecho como motor esencial del progreso económico, la concurrencia como ley suprema de la economía, la propiedad privada de los medios de producción como un derecho absoluto, sin límites ni obligaciones sociales correspondientes. Este liberalismo sin freno, que conduce a la dictadura, justamente fue denunciado por Pío XI como generador de “el imperialismo internacional del dinero”. No hay mejor manera de reprobar tal abuso que recordando solemnemente una vez más que la economía está al servicio del hombre” (Populorum Progressio, n. 26). El texto citado sintetiza claramente la realidad de los dos últimos siglos: al sistema capitalista se agregó la ideología del liberalismo económico. Como surge claramente de su lectura, Pablo VI se refiere al liberalismo a secas, sin emplear el término capitalismo salvo para hacer la distinción siguiente: “Pero si es verdad que un cierto capitalismo ha sido la causa de muchos sufrimientos, de injusticias y luchas fratricidas, cuyos efectos duran todavía, sería injusto que se atribuyera a la industrialización misma los males que son debido al nefasto sistema que la acompaña. Por contrario, es justo reconocer la aportación irremplazable de la organización del trabajo y del progreso industrial a la obra del desarrollo” (ídem, n. 26). Del texto resulta manifiesta la distinción arriba realizada entre el sistema capitalista (división capital-trabajo) y el liberalismo económico que, de hecho pero no de derecho, lo acompañó históricamente. GRAVEDAD DEL CAPITALISMO LIBERAL Por su énfasis en el interés individual, su exaltación de la iniciativa y de la libertad, su falta de regulación moral de las relaciones económicas y sociales, la doctrina liberal difundida sobre todo a partir de la Revolución Francesa, dio lugar a toda clase de abusos. Mientras favoreció la “acumulación excesiva de bienes privados”, “el abuso de las grandes riquezas y del derecho de propiedad”, el capitalismo liberal destruyó el orden social y la pequeña propiedad sumiendo a la mayor parte del cuerpo social en la miseria más espantosa. El espíritu de lucro, verdadero motor del capitalismo liberal, puso el acento en la acumulación de la riqueza por la riqueza misma, sin respeto alguno por la moral y los derechos fundamentales del hombre. Al reducir al Estado a mero espectador pasivo del proceso, impidió que éste ejerciera su función de árbitro supremo entre los distintos sectores sociales. Solo ante la evidencia del drama por él provocado, el liberalismo fue cediendo paso a una concepción más justa del orden económico. Como lo sintetizó históricamente Chesterton “el mal del capitalismo liberal, no fue el haber creado capitalista, sino el hacer creado demasiado pocos capitalistas”. El remedio al abuso del capital, consiste precisamente, en facilitar el acceso de todos los grupos sociales a las diferentes formas de la propiedad (enc. Mater et Magistra). DENUNCIAS AL CAPITALISMO LIBERAL Formalmente, solo lo ha hecho la Iglesia Católica. El juicio de la Iglesia Católica siempre fue muy severo contra la usura y el liberalismo económico, por someter al hombre a la economía en vez de colocar el dinamismo productivo al servicio de la persona. La solución cristiana estriba en la difusión de la propiedad, la humanización del trabajo y la instauración de una auténtica organización profesional de la economía nacional con la participación de todos los sectores bajo el ordenamiento jurídico del Estado. La Iglesia ha condenado siempre con tanto énfasis al liberalismo mientras no ha condenado nunca al capitalismo. Mientras el liberalismo ha sido el responsable del caos socio-económico que dio lugar a la "cuestion social", el sistema capitalista es un tipo de economía que ha aumentado en forma extraordinaria la producción de bienes y servicios. Esta actitud de la Iglesia se explica por los dos significados de capitalismo. En 1931, Pío XI denunció con excepcional vehemencia las injusticias del capitalismo liberal en su admirable encíclica Quadragesimo Anno: “Salta a la vista que en nuestros tiempos no se acumulan solamente riquezas, sino también se crean enormes poderes y una prepotencia económica despótica en manos de muy pocos. Muchas veces no son éstos ni dueño siquiera, sino solo depositarios y administradores que rigen el capital a su voluntad y arbitrio. Estos potentados son extraordinariamente poderosos; como dueños absolutos del dinero gobiernan el crédito y lo distribuyen a su gusto. Diríase que administran la sangre de la cual vive toda la economía, y que de tal modo tienen en su mano, por así decirlo, el alma de la vida económica, que nadie podría respirar contra su voluntad. Esta acumulación de poder y de recursos, nota casi originaria de la economía modernísima, es el fruto que naturalmente produjo la libertad infinita de los competidores, que solo dejó supervivientes a los más poderosos, que es a menudo lo mismo que decir, los que luchan más violentamente, los que menos cuidan su conciencia” (n. 105-107). Las otras denuncias son: el Menti Nostrae e Pío XII del 23-9-50; la Alocución de Pío XII del 1-1-44; la encíclica Mater et Magistra de Juan XXIII y la Populorum Progressio, entre otras. Extraído de "El Orden Natural" de Carlos Sacheri quien fue asesinado por este y otros libros. Gracias por entrar! .
Explicaciones concisas: El capitalismo.
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