La Maloca de los indios Tukano por G. Reichel- Dolmatoff.

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Después de mi primer viaje tan breve en 1952, todos los viajes que hice luego por el territorio del Vaupés fueron por río o a pie...La selva, el río y la maloca. Es en estas tres dimensiones en que se desarrolla la vida diaria del indio Tukano. Una maloca es uno de los ambientes domésticos más agradables que uno pueda imaginarse. Qué vida tan discreta, tan calmada y tan ordenada como aquella maloca de un jefe que ejerce autoridad sin dar órdenes...
En una maloca pueden vivir hasta ocho familias nucleares. Frecuentemente se trata de un grupo de hermanos y sus esposas... una maloca es una construcción cósmica y, al mismo tiempo, representa un útero materno. Así la vida dentro de la maloca tiene un carácter intrauterino, sacral, donde reína la armonía y la discreción.
Las familias que forman los habitantes de una maloca constituyen una unidad de estrecha colaboración, de reciprocidad y de autodefensa, basada en los más altos valores de cohesión familiar y de responsabilidad social.
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Los misioneros nunca han entendido eso. Pensando que una tal vivienda multifamiliar tenía que ser un foco de promiscuidad e ignorando que los actos sexuales nunca tienen lugar dentro de la maloca sino siempre fuera de ella y a bastante distancia, han hecho una sistemática campaña contra las malocas obligando a los indios a construir ranchos inmundos para una sola familia.
Al destruir las malocas los misioneros están destruyendo un sistema simbólico que daba seguridad a sus habitantes, una memoria artificial cultural en que cada parte, aun la más mínima, estaba cargada de significados. Han destruido la cohesión entre las familias, la reciprocidad, la colaboración espontánea. Han destruido una obra de arte...
Las grande malocas...están desapareciendo. Con ellas desaparecen un modo de vida que era el de la colaboración, la discreción, del silencio. La vida en las chozas "civilizadas" es la del ruido, de la discordia, del desorden.
Indios de Colombia. momentos vividos- momentos concebidos. G. Reichel- Dolmatoff, p: 134-138. 1991