Socialmente nos "enseñan", que se llama a un empleo "relación de dependencia", lo aceptan las legislaciones, y la jurisprudencia. Qué conveniente, no? Porque desde la Psicología se comprende el profundo sentido de esa expresión desvalorizadora, el trabajador "depende", no sabe trabajar si no tiene un empresario (?) que le dé trabajo, cómo se acomoda todo a conveniencia del sistema! La frase favorita de todo empleador es "nadie es indispensable", sobre todo si pides aumento de sueldo. Fíjense como todo cierra, el trabajador depende de su empleador, la única opción de cambio es del empleador, o sea que aunque paga, la relación es una especie de continuidad de la relación amo-esclavo. Te dicen que él puede prescindir de ti, y tú dependés de él para siempre, no es una moderna forma de los siervos de la gleba? Ah, el capitalismo, el maquinismo, el hombre que explota a sus hermanos. No me expreso desde la izquierda, ni lo leo en los medios, lo siento a partir de mi experiencia de vida, que me preparó para dejar de creer en dogmas, o doctrinas herméticas. Horror para un economista ortodoxo, no siempre opino como pensarían los domesticados por la educación orientada hacia la conveniencia de la conjunción de poder y egoísmo, y la información pública distorsionada con el mismo fin. Amigos y Amigas, la verdadera lucha no es por uno u otro partido, la lucha es por la dignidad y la justicia, que me etiqueten no me importa, lo esencial es ser justo, aún más difícil que ser bueno, el primer paso es intentarlo.
Y no digo que todo empleador sea malo, no, ni que todos los empleados son buenos, estaría miope y sin lentes. Lo que digo es que no permitamos nuestra dignidad sea vulnerada, así como antes se decía "se juntaron" (qué espanto) y aprendimos (muchos) a decir "conviven", aprendamos a llamar al vínculo empleador-empleado relación laboral, contrato de servicios laborales, o cualquier expresión cabal. Es una invitación, una reflexión, un anhelo, siempre con Utopía inalcanzable, pero caminando en esa dirección.
Autor: Daniel A. Mastroscello
Y no digo que todo empleador sea malo, no, ni que todos los empleados son buenos, estaría miope y sin lentes. Lo que digo es que no permitamos nuestra dignidad sea vulnerada, así como antes se decía "se juntaron" (qué espanto) y aprendimos (muchos) a decir "conviven", aprendamos a llamar al vínculo empleador-empleado relación laboral, contrato de servicios laborales, o cualquier expresión cabal. Es una invitación, una reflexión, un anhelo, siempre con Utopía inalcanzable, pero caminando en esa dirección.
Autor: Daniel A. Mastroscello