InicioApuntes Y MonografiasReforma Agraria en el Paraguay francista.
Ejecución de una Reforma Agraria radical.



La estructura productiva rural fue cambiando profundamente durante la gestión gubernamental de Rodríguez de Francia.
La tenencia de la tierra, la organización productiva así como el destino de la producción fueron transformados, en un proceso que White denominó como una radical reforma agraria, con la que logró erradicar el latifundio heredado del periodo colonial.
Esta fue una de las principales razones de que la desigualdad económica vaya disminuyendo en el territorio paraguayo, a la par de la incorporación de la población rural activamente a las actividades productivas.

Francia utilizó varios métodos para obtener las tierras necesarias para el sistema productivo que buscaba implementar.
Luego de la independencia, las tierras que pertenecían al Reino de España pasaron a manos del Estado, entre ellas los antiguos y riquísimos yerbales de Curuguaty, San Pedro de Ykuamandiyú y San Estanislado, entre otros. En 1820 se confiscaron las propiedades de los participantes en la conspiración contra el dictador, quienes en su mayoría eran importantes terratenientes. En 1823 se confiscaron las tierras del Real Seminario de San Carlos, y al año siguiente se expropiaron las extensas propiedades de la iglesia católica, los monasterios y órdenes religiosas. En 1825 se decretó la anulación de las concesiones reales de tierras, que no estaban siendo explotadas. Ese año Francia emitió un decreto por el cual todos los propietarios rurales debían presentar en los siguientes tres meses, los títulos que les concedían la propiedad de tierras, con la intención de regularizar la situación de tenencia y controlar una mayor parte del territorio nacional. Con esta medida muchas propiedades pasaron a manos del Estado, dado que los supuestos propietarios no cumplían el requisito de poblarlas y explotarlas (Areces, González, 2011:60-61). En 1826 la mayoría del territorio de la región Oriental se declaró de propiedad del Estado. En el país, la propiedad estatal se constituyó en la principal forma de tenencia ya en la década del 30.

Las tierras del Estado fueron utilizadas de diferentes maneras. Por un lado, eran arrendadas a campesinos, quienes debían abonar una suma muy baja anualmente, que variaba de acuerdo al tamaño de la finca, entre 2 y 4 pesos al año. No obstante, este arrendamiento estaba condicionado a que las tierras sean efectivamente cultivadas o transformadas en pasturas para la producción ganadera. White afirma que, sin ser exacta, se puede establecer una aproximación a la cantidad de lotes arrendados en los últimos años del gobierno francista, “en unos 6.000 lotes. Estas tierras mantenían por lo menos a 49.000 personas, o el 13 % de la población de la nación […]. El gobierno también asistía a los arrendatarios y a otros paraguayos necesitados con frecuentes envíos de ropas, herramientas, así como de animales de las prósperas estancias del Estado” (White, 1976:136-137). Estos lotes en arrendamiento eran en gran parte chacras ubicadas en las cercanías de Asunción, 166 y que se constituían en los principales proveedores de productos agrícolas en las zonas cercanas a la capital del país.
Por otro lado se fueron constituyendo grandes establecimientos productivos estatales, conocidos como las Estancias del Estado o Estancias de la Patria, que empezaron a formarse hacia 1816 con las tierras que habían sido confiscadas, con el objetivo de, en un primer momento, proveer alimentos, vestimentas y caballos para el mantenimiento del ejército. De a poco estas estancias fueron aumentando en número, y se fueron convirtiendo en una de las principales fuentes de recursos del gobierno, tanto en productos como en renta. En los últimos años de la década del 20 la disponibilidad de ganado y otros animales había superado los requerimientos del ejército, por lo que se procedió a distribuir entre pequeños propietarios, campesinos pobres, además de venderlos en parte a la población. Se llegó a tener al menos 75 estancias, entre ellas las que figuran en el siguiente listado parcial (White, 1976:313-314):
En las estancias predominaba la producción pecuaria, no obstante también había una importante producción agrícola , actividades artesanales y pequeñas industrias. Las estancias contaban con cultivos, aves, tambos, fábricas de almidón, azúcar 167 y tejidos, en algunas se producían dulces, hamacas, ponchos, en otras materos, cántaros, jarras, entre muchos otros bienes.
Se cultivaba maíz, trigo, arroz, poroto, mandioca, maní, frutas y hortalizas, además de yerba y tabaco. Las estancias eran aquellas que tenían al menos 1.000 cabezas de ganado, mientras los establecimientos que tenían menos eran denominados Puestos.
En estas unidades había un capataz mayor, que tenía a su cargo otros capataces, y estos a su vez coordinaban el trabajo de los peones, quiénes en muchos casos eran soldados del ejército, que por temporadas prestaban servicio en las Estancias (Campos, 2010:72-73). En estos establecimientos prevalecía el trabajo colectivo en las actividades productivas, de tal manera a disminuir los posibles conflictos y aumentar los niveles de producción.
Un caso particular constituyó la producción ganadera en esos años. En la época colonial el país dependía de la importación de ganado de las provincias del Río de la Plata para satisfacer las necesidades internas. La economía colonial se había concentrado en la gran producción de yerba y tabaco para la exportación. La tensión creciente en el comercio exterior, hizo que hacia 1815 la importación de ganado disminuya drásticamente, causando una fuerte escasez de carne en el Paraguay. Esta situación tuvo que ser enfrentada con el impulso de la producción nacional, en especial en las estancias estatales, lo que determinó que hacia 1820 el país se auto-abastecía totalmente de este producto, incluso sobrepasando la demanda interna, iniciando la exportación de animales como rubro de renta para el país, especialmente hacia el Brasil. Para fines de esa década, ya la exportación de bovinos, bueyes y toros, entre otros animales, representaba más del 20 % de las exportaciones del Paraguay. Señala White que el negocio se volvió tan rentable, que la mayoría de los propietarios privados se concentraron en la producción ganadera, abandonando o reduciendo al mínimo la actividad agrícola. Esto fue llevando paulatinamente a cierta escasez de alimentos en varias localidades, así como a un aumento artificial del precio de la carne en el mercado interno, dadas las crecientes cantidades canalizadas hacia el comercio exterior. El poder de la demanda externa hizo que los recursos productivos del país se concentraran en la producción del rubro de alta rentabilidad. Ante esta situación, Francia fue tomando medidas correctivas de esta deformación de la estructura productiva: en 1825 exigió que todos los productores debían cultivar al menos en parte sus tierras, se no ser así eran pasibles de penas y multas. Como a pesar de esto el problema persistía, en 1831 el gobierno decretó la inédita prohibición de exportar animales. Con esto se logró limitar la ya excesiva producción ganadera, y se re direccionó la oferta de carne al mercado interno, lo que hizo que el precio baje casi un 50%, de 5 a 3 pesos, entre los años 1829 y 1833.

El gobierno de Francia logró que el país diversifique su estructura productiva, y sea auto-suficiente en la producción agrícola y ganadera. Erradicó la economía de monocultivos para la exportación heredada de la colonia, implementó La estructura productiva rural fue cambiando profundamente durante la gestión gubernamental de Rodríguez de Francia.
La tenencia de la tierra, la organización productiva así como el destino de la producción fueron transformados, en un proceso que White denominó como una radical reforma agraria, con la que logró erradicar el latifundio heredado del periodo colonial.
Esta fue una de las principales razones de que la desigualdad económica vaya disminuyendo en el territorio paraguayo, a la par de la incorporación de la población rural activamente a las actividades productivas.

Francia utilizó varios métodos para obtener las tierras necesarias para el sistema productivo que buscaba implementar.
Luego de la independencia, las tierras que pertenecían al Reino de España pasaron a manos del Estado, entre ellas los antiguos y riquísimos yerbales de Curuguaty, San Pedro de Ykuamandiyú y San Estanislado, entre otros. En 1820 se confiscaron las propiedades de los participantes en la conspiración contra el dictador, quienes en su mayoría eran importantes terratenientes. En 1823 se confiscaron las tierras del Real Seminario de San Carlos, y al año siguiente se expropiaron las extensas propiedades de la iglesia católica, los monasterios y órdenes religiosas. En 1825 se decretó la anulación de las concesiones reales de tierras, que no estaban siendo explotadas. Ese año Francia emitió un decreto por el cual todos los propietarios rurales debían presentar en los siguientes tres meses, los títulos que les concedían la propiedad de tierras, con la intención de regularizar la situación de tenencia y controlar una mayor parte del territorio nacional. Con esta medida muchas propiedades pasaron a manos del Estado, dado que los supuestos propietarios no cumplían el requisito de poblarlas y explotarlas (Areces, González, 2011:60-61). En 1826 la mayoría del territorio de la región Oriental se declaró de propiedad del Estado. En el país, la propiedad estatal se constituyó en la principal forma de tenencia ya en la década del 30.

Las tierras del Estado fueron utilizadas de diferentes maneras. Por un lado, eran arrendadas a campesinos, quienes debían abonar una suma muy baja anualmente, que variaba de acuerdo al tamaño de la finca, entre 2 y 4 pesos al año. No obstante, este arrendamiento estaba condicionado a que las tierras sean efectivamente cultivadas o transformadas en pasturas para la producción ganadera. White afirma que, sin ser exacta, se puede establecer una aproximación a la cantidad de lotes arrendados en los últimos años del gobierno francista, “en unos 6.000 lotes. Estas tierras mantenían por lo menos a 49.000 personas, o el 13 % de la población de la nación […]. El gobierno también asistía a los arrendatarios y a otros paraguayos necesitados con frecuentes envíos de ropas, herramientas, así como de animales de las prósperas estancias del Estado” (White, 1976:136-137). Estos lotes en arrendamiento eran en gran parte chacras ubicadas en las cercanías de Asunción, 166 y que se constituían en los principales proveedores de productos agrícolas en las zonas cercanas a la capital del país.

Por otro lado se fueron constituyendo grandes establecimientos productivos estatales, conocidos como las Estancias del Estado o Estancias de la Patria, que empezaron a formarse hacia 1816 con las tierras que habían sido confiscadas, con el objetivo de, en un primer momento, proveer alimentos, vestimentas y caballos para el mantenimiento del ejército. De a poco estas estancias fueron aumentando en número, y se fueron convirtiendo en una de las principales fuentes de recursos del gobierno, tanto en productos como en renta. En los últimos años de la década del 20 la disponibilidad de ganado y otros animales había superado los requerimientos del ejército, por lo que se procedió a distribuir entre pequeños propietarios, campesinos pobres, además de venderlos en parte a la población. Se llegó a tener al menos 75 estancias, entre ellas las que figuran en el siguiente listado parcial (White, 1976:313-314):
En las estancias predominaba la producción pecuaria, no obstante también había una importante producción agrícola , actividades artesanales y pequeñas industrias. Las estancias contaban con cultivos, aves, tambos, fábricas de almidón, azúcar 167 y tejidos, en algunas se producían dulces, hamacas, ponchos, en otras materos, cántaros, jarras, entre muchos otros bienes.
Se cultivaba maíz, trigo, arroz, poroto, mandioca, maní, frutas y hortalizas, además de yerba y tabaco. Las estancias eran aquellas que tenían al menos 1.000 cabezas de ganado, mientras los establecimientos que tenían menos eran denominados Puestos.
En estas unidades había un capataz mayor, que tenía a su cargo otros capataces, y estos a su vez coordinaban el trabajo de los peones, quiénes en muchos casos eran soldados del ejército, que por temporadas prestaban servicio en las Estancias (Campos, 2010:72-73). En estos establecimientos prevalecía el trabajo colectivo en las actividades productivas, de tal manera a disminuir los posibles conflictos y aumentar los niveles de producción.
Un caso particular constituyó la producción ganadera en esos años. En la época colonial el país dependía de la importación de ganado de las provincias del Río de la Plata para satisfacer las necesidades internas. La economía colonial se había concentrado en la gran producción de yerba y tabaco para la exportación. La tensión creciente en el comercio exterior, hizo que hacia 1815 la importación de ganado disminuya drásticamente, causando una fuerte escasez de carne en el Paraguay. Esta situación tuvo que ser enfrentada con el impulso de la producción nacional, en especial en las estancias estatales, lo que determinó que hacia 1820 el país se auto-abastecía totalmente de este producto, incluso sobrepasando la demanda interna, iniciando la exportación de animales como rubro de renta para el país, especialmente hacia el Brasil. Para fines de esa década, ya la exportación de bovinos, bueyes y toros, entre otros animales, representaba más del 20 % de las exportaciones del Paraguay. Señala White que el negocio se volvió tan rentable, que la mayoría de los propietarios privados se concentraron en la producción ganadera, abandonando o reduciendo al mínimo la actividad agrícola. Esto fue llevando paulatinamente a cierta escasez de alimentos en varias localidades, así como a un aumento artificial del precio de la carne en el mercado interno, dadas las crecientes cantidades canalizadas hacia el comercio exterior. El poder de la demanda externa hizo que los recursos productivos del país se concentraran en la producción del rubro de alta rentabilidad. Ante esta situación, Francia fue tomando medidas correctivas de esta deformación de la estructura productiva: en 1825 exigió que todos los productores debían cultivar al menos en parte sus tierras, se no ser así eran pasibles de penas y multas. Como a pesar de esto el problema persistía, en 1831 el gobierno decretó la inédita prohibición de exportar animales. Con esto se logró limitar la ya excesiva producción ganadera, y se re direccionó la oferta de carne al mercado interno, lo que hizo que el precio baje casi un 50%, de 5 a 3 pesos, entre los años 1829 y 1833.

Estancias del Estado - Hacia mediados de 1830

Del Interior
Estancia de
• Ytá • Yaguarón • Tobatí • Paraguarí • Tabapy • Mbuyapey • Quyquyó • San Ignacio • Villa de la Encarnación.
De costa arriba
Estancia de
• Altos • Villa del Rosario • Capiipobó • Catiguá • San Joaquín • San Estanislao • Villa de San Pedro • Villa de Concepción • Villa del Salvador.
De costa abajo
Estancia de • Surubí'y • Villa Oliva • Villa Franca • Yacaré • San Fco. Solano.
Puesto de • Isla Umbú • Yabebyry • Desmochadas • Tacuarí.


El gobierno de Francia logró que el país diversifique su estructura productiva, y sea auto-suficiente en la producción agrícola y ganadera. Erradicó la economía de monocultivos para la exportación heredada de la colonia, implementó exitosamente las dos cosechas por año a partir de 1819, práctica originaria de los guaraníes, abandonada por los colonizadores. Prácticamente toda la población estaba incluida en actividades productivas, desapareciendo en el país el hambre, la mendicidad y el desempleo.
Francia consideraba que la independencia estaba asegurada, “desde que el Paraguay no necesitaba de ellos (los países vecinos) y se bastaba a sí mismo” (White, 1976:142).
las dos cosechas por año a partir de 1819, práctica originaria de los guaraníes, abandonada por los colonizadores. Prácticamente toda la población estaba incluida en actividades productivas, desapareciendo en el país el hambre, la mendicidad y el desempleo.
Francia consideraba que la independencia estaba asegurada, “desde que el Paraguay no necesitaba de ellos (los países vecinos) y se bastaba a sí mismo” (White, 1976:142).


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"Proceso histórico de la economía paraguaya" La economía paraguaya independiente.El periodo francista. Luis Rojas Villagra.2012. Cultura.Secretaría Nacional.Presidencia de la República.
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