Argentina: La conformación de una sociedad capitalista y la cuestión social (1890-1910) Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX la Argentina experimento un aumento poblacional por demás de importante, y es que en esos tiempos se produjo el mayor proceso inmigratorio desde Europa hacia América, y nuestro país fue uno de los focos de ese suceso, recibiendo sobre todo inmigrantes españoles e italianos. El gran aumento de la población urbana trajo aparejados problemas en áreas como la salud y la higiene (por el gran hacinamiento) y la desocupación; estas cuestiones se evidenciaron mas en Buenos Aires, donde se concentro la mayor parte de los inmigrantes y otros pobladores. Surgen los conventillos y demás lugares, donde las condiciones de vida eran infrahumanas, la gente vivía amontonada y en condiciones de higiene deplorables, lo cual significaba fuente importante de enfermedades e incluso de muertes. Estas situaciones llevaron, más adelante, a crear el sistema de cloacas de Buenos Aires, entre otras medidas. A finales del s XIX, el grupo de los trabajadores urbanos se mostraba como un todo heterogéneo, y es que la gran cantidad de diversidades dadas en esa época (ya sean étnicas, culturales, geográficas o laborales) provocaba que la identificación entre trabajadores fuera difícil de lograr. Igualmente, en esos tiempos, existían distintas organizaciones o lugares donde los obreros se podían juntar y así relacionarse de manera más profunda, compartiendo experiencias e historias; tanto lugares recreativos como organizaciones de contestación servían para este fin en ese entonces, permitiéndoles a la vez unirse en la lucha contra las presiones y los abusos de sus patrones y del Estado. Esta situación de abuso, sumada a las influencias de los extranjeros que traian ideas de izquierda desde Europa, dieron lugar al surgimiento de diferentes grupos de “contestación social”, entre los cuales se pueden destacar (por ser los mas importantes de la época), los socialistas, los anarquistas y los sindicalistas revolucionarios. A continuación una breve descripción de las características de cada movimiento: Los socialistas Formaban un partido que apuntaba, como su nombre indica, al socialismo. Su fin primordial era el de procurar el bienestar económico y social de los trabajadores, el medio eran una serie de reformas profundas, un cambio real y duradero, democrático y republicano, cambio solo alcanzable mediante la acción política. Los grupos socialistas en nuestro país enfatizaban la importancia de lo sindical, uniendo al mismo a lo político. Esta postura se vería intensificada en épocas de pujanza económica, y desmedrada en tiempos de crisis. Era también un instrumento aceptado la acción revolucionaria como medio para lograr un socialismo real de una vez por todas, pero siempre se debía recordar que lo primero debía ser la acción política. En un principio estos grupos estaban formados principalmente por trabajadores y extranjeros, pero hacia 1894 se incorporaron intelectuales, argentinos (nacidos o naturalizados en el país) y miembros de las elites. Los anarquistas Estos grupos experimentaban una situación favorable hacia principios del siglo XX, y es que por ese entonces la convocatoria de los mismos era creciente. Dentro de los mismos anarquistas se podían encontrar otros “sub-grupos”: los anarquistas “organizadores” y los “anti-organizadores”. Estas clasificaciones se hacían en base a la aceptación o no de determinadas características de la organización del movimiento, luchas sociales y participación sindical. Los grupos anarquistas se encontraban en grupos de origen étnico y comunidades lingüísticas la base de su movimiento, es por eso que, a diferencia de los socialistas, la idea de naturalización de los extranjeros no era uno de sus fines primordiales, y ni siquiera algo en lo que pensaran. Su foco de atención era la descentralización, guiada por su anti politicismo, y luchaban por eso. Los sindicalistas revolucionarios Los sindicalistas revolucionarios surgieron como una mezcla “fusión entre la crisis interna del Partido Socialista y la llegada a nuestras playas de los principios del Sindicalismo Revolucionario europeo” . Es planteo de estos grupos se basaba en la idea de la huelga como medio para educar y movilizar a la clase obrera, y no tanto como forma de levantamiento o rebelión. Esta idea de “auto-educación” de la clase obrera tenía como fin la construcción de la misma, que en Argentina no existía de forma marcada. Junto con estos grupos de respuesta social, y las distintas movilizaciones obreras, surgieron, de parte del Estado, distintas políticas sociales y represión. De repente el gobierno de la ciudad comenzó a meterse en la esfera pública tanto como la privada, instauro normas te comportamiento que “controlarían” a las personas, y evitarían degradaciones de distinta índole. El papel del Estado en los conflictos sociales fue el de procurar un orden, pero representando los intereses de las clases más favorecidas por sobre las de los obreros. La estrategia estatal fue la del uso de la represión de los grupos que se movilizaban en contra del sistema que se daba. Podríamos decir que el accionar del Estado en cuanto a políticas sociales “aspiraba a lograr el disciplinamiento de los sectores populares y, en este sentido, (…) tanto en su aspecto represivo como integrador, parecía formar parte de una estrategia uniformadora global del Estado que complementaba los esfuerzos realizados en otros terrenos” Por esos tiempos la Argentina, como “granero del mundo” experimento un crecimiento económico importante, gracias al gran nivel de exportaciones de materias primarias que se llevaban a cabo. Se dio también un crecimiento del mercado interno que no tuvo nada que envidiarle al internacional. El crecimiento poblacional, sumado a un crecimiento del ingreso per cápita, dio como resultado un importante aumento de la demanda; y si bien las clases altas consumían productos de origen extranjero, las clases medias y bajas (que también los consumían, pero en menor medida), que conformaban la mayor parte de la sociedad adquirían productos nacionales, conformando así una gran demanda en productos de origen argentino. Volviendo al tema económico, en esos tiempos la mayoría de los sectores de la sociedad podían y participaban del consumo, por lo que podríamos hablar de un “consumo masivo”, que se vio intensificado hacia el sXX. Este proceso se vio concretado hacia 1910, con la llegada de inmigrantes (antes mencionados) que proporcionaron el número de personas necesario como para que esto sucediera. De repente espacios a los que asistían solo las familias más pudientes eran visitados por personas de cualquier “status”; el surgimiento del crédito facilitaba el acceso a productos que hasta entonces eran inalcanzables: ahora cualquiera podía adquirirlos. Surgen también lugares comerciales espectaculares, tiendas al estilo europeo, de golpe eventos comerciales superaban en convocatoria a los religiosos. Esta masificación dio lugar a una “maquina” de mercado, de repente todo se complejizo: las ventas empezaban a requerir de personas capacitadas, de expertos para llevarlas a cabo. Además surgieron métodos de “marketing” novedosos, como el uso de vidrieras (que atraían la atención e incentivaban a los potenciales compradores a entrar, o los llevaba a comprar cosas que no buscaban en un principio), las propagandas atractivas como reemplazantes de los clasificados, etc. Hubo un cambio también en la moda, la cual paso de ser un “identificador” de clases a algo común para todos, hubo un efecto igualitario en cuanto a la vestimenta, gracias al cual cualquiera podía usar la ropa antes reservada a los grupos más pudientes, de repente la población se vestía toda de manera similar. Este fenómeno era más visible en las grandes ciudades, donde la economía avanzaba mejor. Bibliografía: Fernando Rocchi, «El péndulo de la riqueza: la economía argentina en el período 1880-1916», en: M. Lobato (dir.), El progreso, la modernización y sus límites (1880-1916), Buenos Aires, Sudamericana, 2000. Ricardo Falcón, «Aspectos de la cultura del trabajo urbano. Buenos Aires y Rosario, 1860-1914», en: D. Armus (comp.), Mundo urbano y cultura popular, Buenos Aires, Sudamericana, 1990. Ricardo Falcón: “Izquierdas, régimen político, cuestión étnica y cuestión social en Argentina (1890-1912)”, en: Anuario 12, segunda época, Escuela de Historia de la UNR, 1986/7. Juan Suriano: “El estado argentino frente a los trabajadores urbanos: política social y represión, 1880-1916” en Anuario 14, segunda época, Escuela de Historia de la UNR, 1989-90. Eduardo Zimmermann, Los liberales reformistas. La cuestión social en la Argentina, 1890-1916, Sudamericana. Introducción, cap. 8 y 9. “Respuestas a la cuestión obrera”, pp. 173-192 y 193-213.
Historia Argentina: La conformación de una soc capitalista
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