AGNÓDICE, LA PRIMERA MÉDICA Y GINECÓLOGA DE LA HISTORIA
Como curiosidad, etimológicamente la palabra Ginecología viene del griego, de la unión de dos palabras mujer, y estudio. Se puede decir que es la ciencia de la mujer, o la especialidad que trata las enfermedades del sistema reproductor femenino (Útero, Vagina y Ovarios), aunque explícitamente el término no haga referencia a ninguno de estos tres elementos.
Pero hubo una mujer que, sin embargo, se rebeló contra esta tiranía masculina de la medicina: Agnódice.
Agnódice fue una sabia mujer que vivió en la Atenas del siglo IV a.d.C y que, por nacimiento pertenecíó a la alta sociedad ateniense.
A pesar de su elevada posición social, Agnódice estaba deseosa de estudiar medicina y de poder ejercer tan noble profesión para ayudar a las parturientas.
Sin embargo, su sueño era complicado de alcanzar, ya que la medicina les estaba vetada a mujeres como ella en el año 350 antes de Cristo, así que no le quedó otro remedio que cortarse el cabello y vestirse de hombre para poder seguir los cursos del célebre médico Herófilo donde consiguió los mejores resultados lo que la convirtió en ginecóloga.
La historia cuenta, que muchas pacientes frecuentaron su consulta y que sus colegas de profesión, envidiosos de sus éxitos, la denunciaron ante el Areópago, incluso se cuenta que la acusaron de violar a dos pacientes. A Agnódice no le quedó más remedio que revelar su sexo, corriendo el riesgo de ser condenada a muerte, por haber ejercido siendo mujer, violando la ley.
Pero afortunadamnete, esta médica extraordinaria, tuvo el apoyo de las mujeres de algunos de los principales ciudadanos de la polis, a las que había curado. Sus distinguidas clientas atenienses increparon y presionaron a los magistrados en favor de su ginecóloga, consiguiendo, finalmente, que la ley fuese inválidada.
“Vosotros los hombres no sois esposos sino enemigos, ya que condenáis quien descubrió la salud para nosotras” “Si ella no puede acercarse a nuestros cuerpos enfermos, tampoco lo haréis vosotros a nuestros cuerpos sanos”
Agnódice fue absuelta. Un año después, el Consejo Ateniense modificaba la ley autorizando a las mujeres a estudiar dicha carrera.
Según algunas crónicas, fue así como el ejercicio de la medicina se abrió al mundo femenino, al menos por lo que respecta a Atenas.cLa medicina hipocrática no tardó en extenderse , en aquel contexto existían:
las obstetrices o comadronas y las feminae medicae o ginecólogas. Las primeras atendían los partos sencillos, pero debían llamar a los médicos cuando surgían complicaciones; las segundas eran expertas en las enfermedades propias de la mujer.
Como curiosidad, etimológicamente la palabra Ginecología viene del griego, de la unión de dos palabras mujer, y estudio. Se puede decir que es la ciencia de la mujer, o la especialidad que trata las enfermedades del sistema reproductor femenino (Útero, Vagina y Ovarios), aunque explícitamente el término no haga referencia a ninguno de estos tres elementos.
Pero hubo una mujer que, sin embargo, se rebeló contra esta tiranía masculina de la medicina: Agnódice.
Agnódice fue una sabia mujer que vivió en la Atenas del siglo IV a.d.C y que, por nacimiento pertenecíó a la alta sociedad ateniense.
A pesar de su elevada posición social, Agnódice estaba deseosa de estudiar medicina y de poder ejercer tan noble profesión para ayudar a las parturientas.
Sin embargo, su sueño era complicado de alcanzar, ya que la medicina les estaba vetada a mujeres como ella en el año 350 antes de Cristo, así que no le quedó otro remedio que cortarse el cabello y vestirse de hombre para poder seguir los cursos del célebre médico Herófilo donde consiguió los mejores resultados lo que la convirtió en ginecóloga.
La historia cuenta, que muchas pacientes frecuentaron su consulta y que sus colegas de profesión, envidiosos de sus éxitos, la denunciaron ante el Areópago, incluso se cuenta que la acusaron de violar a dos pacientes. A Agnódice no le quedó más remedio que revelar su sexo, corriendo el riesgo de ser condenada a muerte, por haber ejercido siendo mujer, violando la ley.
Pero afortunadamnete, esta médica extraordinaria, tuvo el apoyo de las mujeres de algunos de los principales ciudadanos de la polis, a las que había curado. Sus distinguidas clientas atenienses increparon y presionaron a los magistrados en favor de su ginecóloga, consiguiendo, finalmente, que la ley fuese inválidada.
“Vosotros los hombres no sois esposos sino enemigos, ya que condenáis quien descubrió la salud para nosotras” “Si ella no puede acercarse a nuestros cuerpos enfermos, tampoco lo haréis vosotros a nuestros cuerpos sanos”
Agnódice fue absuelta. Un año después, el Consejo Ateniense modificaba la ley autorizando a las mujeres a estudiar dicha carrera.
Según algunas crónicas, fue así como el ejercicio de la medicina se abrió al mundo femenino, al menos por lo que respecta a Atenas.cLa medicina hipocrática no tardó en extenderse , en aquel contexto existían:
las obstetrices o comadronas y las feminae medicae o ginecólogas. Las primeras atendían los partos sencillos, pero debían llamar a los médicos cuando surgían complicaciones; las segundas eran expertas en las enfermedades propias de la mujer.