lao tze y Hitler dos pensamientos
Publicado el 9 noviembre, 2006 por Mmoya
“Dos pensamientos controvertidos, dos personalidades contradictorias: Lao Tsé y Adolfo Hitler”
Por: Mario Luís Jaimes Sanchírico.
Según Lao tse (Siglo V a. C.) escribió _ >>“Se ha dicho que vivir sabiamente es vivir cada vez más en armonía con nosotros mismos, con la naturaleza y en el mundo de los hombres. El equilibrio es la gran raíz de la cual crecen todos los actos humanos y la armonía es el camino universal que todos deben seguir”.
Según Lao Tsé, la sabiduría de vivir comienza con la comprensión [del Tao], que paradójicamente es incomprensible, por lo menos con los recursos de la mente humana. Aquí hay una bifurcación que conduce a dos posturas ante la vida; por un lado está el camino del misticismo alejado del mundo de los hombres y por el otro, el de una vida en interacción sabia con la comunidad.
“Sólo quien se libra para siempre del deseo, puede ver la esencia secreta [del Tao]”. Si esto se lleva al extremo nos puede conducir a una vida ascética. Sin embargo, el deseo puede interpretarse como la búsqueda de la gloria personal, la acumulación de bienes pasajeros y de fama aunque sea efímera, de todo aquello que puede romper la armonía interior o con la naturaleza. “Lao Tsé nos dice: _”Que el mejor gobernante es aquel que la gente apenas ve, pero cuyas obras aparecen sin que el pueblo sepa cómo. Cuando habla de los amantes de hacer guerras, afirma que quien es violento no llegará a buen fin, porque las armas siempre se voltean contra quien las empuña. Sobre la codicia, nos hace ver la desdicha de quien tiene aquello que todos los demás ansían, porque nunca descansará, ni dormirá tranquilo. “Lo que un gran país busca es unir y alimentar a su población; lo que un país pequeño desea es un lugar a donde ir y encontrar resguardo. Cada uno de ellos consigue lo que requiere, por eso la grandeza consiste en mantenerse modesto”
Según Adolfo Hitler menciono alguna vez a Giovanni papini: (1939). _ >>Si el género humano hubiera sido transformado profundamente, no habría necesidad de gobernantes y mucho menos de amos de la especie de los dictadores y tiranos. Pero la sabiduría y la virtud de los sabios antiguos no lograron cambiar a los hombres y al cabo de casi dos milenios tampoco pudo hacerlo el Cristianismo. Si los filósofos, sabios, educadores, apóstoles y sacerdotes, hubieran hecho de los brutos seres humanos otros tantos seres amables o por lo menos razonables, no habría necesidad de monarcas, presidentes, gobernadores, magistrados, y mucho menos de gobernantes prepotentes y tiranos. Pero, los hombres han continuado siendo egoístas y feroces. Para domar a fieras tales se precisa la magia verbal del encantador y, más que nada, el látigo del domador. Las tribus humanas no se rigen con razonamientos ni afectos. Se precisa excitar la fantasía e inspirar temor, como lo enseña tanto la historia antigua como la moderna. El animal-hombre únicamente transige si se apela a su pasión de ser rapaz y se le amenaza con privarle de la libertad y la vida. No es culpa mía que la materia prima esencial de la política sea de tan baja calidad. El triunfo de los dictadores es consecuencia de tres fracasos: de la filosofía, de la religión, del capitalismo democrático, con sus ficciones, sus espejismos, sus envidias. Los filósofos, sacerdotes y parlamentarios condenan con gestos de horror a la dictadura, pero no se dan cuenta de que ellos precisamente son los principales responsables de lo que llaman tiranía. Si hubieran sido más capaces, más poderosos y más afortunados, los tiranos no existirían _»Si tuviera que revelar el fondo de mi pensamiento político, diría que para mí el régimen ideal seria la libertad perfecta de todos, o sea la anarquía. Mas, para que la anarquía fuera posible se precisaría una transformación radical de la naturaleza humana. La sociedad ideal debería estar formada por un pueblo de gentiles-hombres, de caballeros inteligentes, guiados por algún santo genial. Pero bien sabe usted que la honradez, la bondad y la inteligencia son muy raras y muy frágiles en todos los pueblos y en todos los tiempos. Sabe usted también que los santos escasean, y que aun cuando los hubiera, difícilmente se dedicarían al gobierno de los pueblos; siempre prefirieron practicar el renunciamiento en la tierra a fin de lograr la felicidad en el cielo. [¿...?] ……….……………………………… _»Y ya que le hablo en confianza y puedo decir a un extranjero lo que no diría a ninguno de mis compatriotas, le haré saber que me sentiría feliz si no me viera obligado a ejercer el durísimo arte de la dictadura. Como todo lo que deseamos, el poder parece ser mucho más hermoso cuando todavía no lo poseemos. Le aseguro a usted que pensar, querer, decidir, hablar con tantos millones de servidores mudos, es un horrible y fatigoso trabajo. Esto sin contar la ambición de los compañeros de antaño, la imbecilidad de los ejecutores, la hipocresía de los amigos, la malicia de los enemigos y todos los demás peligros que trae consigo la concentración del poder en los autócratas. Le aseguro que estoy cansado, disgustado y hasta arrepentido. Hay en mi vida horas de tan insoportable angustia, que he sentido, cosa que me avergüenza, la vil tentación del suicidio. Los que me juzgan se equivocan, los que me odian son injustos, pero los que me envidian son los más insensatos de todos los idiotas
Su infelicidad fue tan grande que provocó una guerra, tan terrible, a fin de salir de la caverna de su secreta miseria. No venció en esa guerra, no fue él emperador de la tierra, sólo un simple dictador local; la perdió [la guerra] y murió [se suicidó], y se vio liberado del angustioso peso del mando.
Reflexionemos sobre lo que vivimos en el presente efímero……..seguimos con el mismo nivel de conciencia del ciudadano del mundo, disimulamos democracias que con su magia encantadora ejercitamos las fantasías, sueños y promesas incumplidas para ejercer poder y control de tribus feroces y egoístas.
Bibliografía:
Tao the king de lao tze
Libro negro de Giovanni Papimi
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