Hace poco, he tenido la oportunidad de compartir en reuniones con un grupo de amigos, algunas reflexiones sobre temas referentes al Desarrollo de Habilidades Directivas.
Deseo resaltar algo que creo fue muy importante durante el desarrollo de los temas y que todos debiéramos tener en consideración, las opiniones se dirigían siempre a un sentido laboral y dejamos de lado el sentido humano.
Imaginemos a un gerente o directivo de una empresa cualquiera, somos capaces de identificar las actividades que debe hacer el CEO dentro de su trabajo, pero no las que debería hacer como miembro de una comunidad o como padre de familia, o es que acaso un buen líder laboral no puede ser un buen líder en una comunidad, claro que es posible y ejemplos hay muchos.
Desconozco si la razón de enfocar los comentarios hacia un entorno de trabajo es debido al paradigma con el que acudimos a estas reuniones o porque simplemente no fuimos capaces de pasar la frontera que existe entre lo laboral y lo personal, que me parece algo imperdonable como profesionistas que somos, simplemente porque en el trabajo también existen relaciones personales, esto no refiere a llegar a un punto de intimidad o de amistad, o como dice esa famosa frase “no lo hagas personal”, es referente a que son relaciones de persona a persona, como igual ocurre en la familia. No debemos olvidar que antes de tener un título o un puesto de trabajo, somos personas.
El ápice para el desarrollo de las habilidades directivas es llegar a ser un mejor líder de lo que actualmente somos o podemos ser, teniendo lo necesario para manejar nuestra propia vida y las relaciones con otras personas. Herramientas y técnicas para fortalecer nuestras habilidades directivas podemos encontrar muchas, pero estas no sirven del todo si la persona que las aplica no tiene una visión clara y definida de cómo se ve siendo líder.
El primer paso a dar en el camino de ser un buen líder, es el autoconocimiento.
Para un líder, la comunicación además de ser una necesidad, se vuelve una herramienta muy poderosa para dirigir un proyecto o una empresa, para llevarla a cabo, existen diversas técnicas prácticas que ayudan a que sea eficaz y eficiente, en lo personal, me gusta una práctica que siempre nos había dado resultados positivos, el coaching. Pero así como uno está dispuesto a orientar, también se debe estar dispuesto a ser retroalimentado.
Aunque la retroalimentación propicia el desarrollo y el crecimiento personal tanto como el laboral, debemos ser cuidadosos con el criterio y la forma en la que esta se brinda. Puede ser en grupo o en forma individual, pero debemos tener en cuenta que cuando se dan elogios, puede generar envidias o un falso sentido de competitividad que puede ser perjudicial, lo mejor es medir la forma y cantidad de estos elogios.
Cuando se da retroalimentación por falta de rendimiento o desempeño puede herir o incluso crear sentido de minimizar el esfuerzo realizado. La retroalimentación debe ir junta de la mano de la motivación, si hay que retroalimentar de forma positiva, debe motivarse también para incentivar el compromiso y mantener las buenas actividades. Cuando se debe retroalimentar por algo negativo, se debe motivar el sentido de superación y apoyo, además de ser objetivos con las actividades o acciones que se deben eliminar.
Un equipo de trabajo de alto rendimiento, es como una familia, cada miembro es complemento de otro y todos ven por un fin en común, crecen y maduran juntos, forjan su carácter, comparten triunfos y derrotas, la ayuda es mutua.
Cuando un miembro del equipo no va en busca de los mismos ideales, el líder tiene la obligación de orientarlo y retroalimentar, o en su defecto dejarlo ir para bien del equipo, el líder debe tener el carácter para tomar la decisión. Los cambios de roles en el equipo, siembre deben ser para mejorar lo que ya venía haciendo el quipo y nunca para disminuir su desempeño.
En alguna de las reuniones, uno de los participantes toco el tema de la autodisciplina y sobre las responsabilidades y compromisos personales que esta conlleva para ser aplicada en la administración del tiempo. Ciertamente la autodisciplina ayuda en la gestión personal de cualquier actividad que realicemos, el problema viene cuando las actividades son desgastantes o el estrés ha llegado a niveles negativos para la salud de la persona.
Yo pondría antes que la autodisciplina la automotivación, claro que esto implica tener una autoestima alta, aunque esto es más fácil saberlo que hacerlo, la persona que puede auto motivarse tiene más posibilidades de desarrollo, sobresalir y apoyar dentro de un equipo que otra que necesita motivación externa.
El orden a las cosas que nos ayudan a cumplir con nuestras responsabilidades, compromisos derechos y obligaciones sería el siguiente, autoconocimiento, automotivación y autodisciplina.
Conocernos a nosotros mismos se convierte en una ventaja de posibilidades finitas, pero que bien enfocada puede ayudarnos a automotivarnos fácilmente, porque sabríamos exactamente que, como, cuando, donde aplican las cosas que nos gustas y la emoción que ello nos genera, de esta manera la autodisciplina se facilita, estaríamos actuando bajo la misma libertad con la que lo hacemos ahora, pero con enfoque hacia las cosas que realmente nos son útiles y productivas. Esto es completamente aplicable al concepto de “calidad total”, que por cierto recuerdo cada vez que escucho la palabra dieta.
Alguna vez platicando con mi esposa y mi hermana, se toco el tema de las dietas, ellas platicaban sobre cual era mejor o peor y si funcionaban o no, en ese momento no pude evitar pensar, “si ellas se auto conocieran mejor, no necesitarían experimentar con diferentes dietas”. Platicaban sobre lo que dijo tal o cual nutriólogo sobre la cantidad y los grupos de alimentos que debían ingerir durante el día. Efectivamente el nutriólogo puede decir las cantidades optimas que debemos ingerir, pero imagine que no le gustan las verduras, la autodisciplina le dirá que debe comerlas, ¿Las comería con gusto? ¿Aceptaría el sacrificio conociendo la recompensa? El ideal tal vez diga que si aceptaría el sacrificio pero la realidad diría que la mayoría de las personas abandonarían la dieta.
El concepto de calidad total diría que: ellas solo necesitarían de una dieta; la dieta que cada una de ellas elige y se queda con ella hasta el final. La forma en la que erigirían la dieta, sería la que les da los beneficios esperados y los “sacrificios” son mucho menos que la meta final, estar delgadas.
Llevando este enfoque a un entorno laboral, cuantas veces se tendría que reorganizar el escritorio, la oficina, la actitud hacia el trabajo, solo una vez; la reorganización con la que nos comprometamos y nos obliguemos a seguir hasta las últimas consecuencias. Saber que reorganización elegir, se hace más fácil a medida que nos vamos auto conociendo.
Todo este enfoque de autoconocimiento esta dentro de la Inteligencia Emocional, que muchos conocen o por lo menos han escuchado hablar de ello, pero que muy pocos entienden realmente y que muchos menos llevan a la práctica. Conforme mejor estemos con nosotros mismos, mejor estaremos con las personas que nos rodean, seremos mejores personas e incluso mejores líderes y subordinados.
Hoy en día, he visto que más gente joven tiene mayores conocimientos técnicos, comparados con mi generación a la misma edad que ellos ahora. También he visto que cualquier persona puede obtener el conocimiento técnico pero no cualquier tiene la sensibilización para aprovechar el momento en el que lo debe aplicar.
Un buen líder debe estar consciente y tener siempre presente que las decisiones son en mayor medida tomados por nuestras experiencias y recuerdos que por nuestros conocimientos técnicos.
Ya sé que existen infinidad de metodologías y herramientas para la toma de decisiones en diferentes escenarios; pero solo sirven para dar un panorama general de si existe una u otra condición en el entorno, pero nosotros somos parte de ese entorno y entendemos mejor los criterios y factores humanos que cualquier metodología para toma de decisiones.
La inteligencia emocional es más importante en las personas que cualquier conocimiento o habilidad que esta tenga.
La inteligencia emocional, nos ayuda a ejercer un mejor liderazgo. Comenzando con el autoconocimiento, descubrirnos a nosotros mismos, conocer nuestros gustos, principios y valores, para formar y forjar el carácter, cuando somos capaces de entender nuestra personalidad, nos volvemos capaces de hacer crecer y moldear nuestro comportamiento y volvernos íntegros, para fortalecer nuestra credibilidad ante los demás y sobre todo ante los miembros de nuestro equipo, la integridad será el sustento para ejercer un liderazgo efectivo.
Deseo resaltar algo que creo fue muy importante durante el desarrollo de los temas y que todos debiéramos tener en consideración, las opiniones se dirigían siempre a un sentido laboral y dejamos de lado el sentido humano.
Imaginemos a un gerente o directivo de una empresa cualquiera, somos capaces de identificar las actividades que debe hacer el CEO dentro de su trabajo, pero no las que debería hacer como miembro de una comunidad o como padre de familia, o es que acaso un buen líder laboral no puede ser un buen líder en una comunidad, claro que es posible y ejemplos hay muchos.
Desconozco si la razón de enfocar los comentarios hacia un entorno de trabajo es debido al paradigma con el que acudimos a estas reuniones o porque simplemente no fuimos capaces de pasar la frontera que existe entre lo laboral y lo personal, que me parece algo imperdonable como profesionistas que somos, simplemente porque en el trabajo también existen relaciones personales, esto no refiere a llegar a un punto de intimidad o de amistad, o como dice esa famosa frase “no lo hagas personal”, es referente a que son relaciones de persona a persona, como igual ocurre en la familia. No debemos olvidar que antes de tener un título o un puesto de trabajo, somos personas.
El ápice para el desarrollo de las habilidades directivas es llegar a ser un mejor líder de lo que actualmente somos o podemos ser, teniendo lo necesario para manejar nuestra propia vida y las relaciones con otras personas. Herramientas y técnicas para fortalecer nuestras habilidades directivas podemos encontrar muchas, pero estas no sirven del todo si la persona que las aplica no tiene una visión clara y definida de cómo se ve siendo líder.
El primer paso a dar en el camino de ser un buen líder, es el autoconocimiento.
Para un líder, la comunicación además de ser una necesidad, se vuelve una herramienta muy poderosa para dirigir un proyecto o una empresa, para llevarla a cabo, existen diversas técnicas prácticas que ayudan a que sea eficaz y eficiente, en lo personal, me gusta una práctica que siempre nos había dado resultados positivos, el coaching. Pero así como uno está dispuesto a orientar, también se debe estar dispuesto a ser retroalimentado.
Aunque la retroalimentación propicia el desarrollo y el crecimiento personal tanto como el laboral, debemos ser cuidadosos con el criterio y la forma en la que esta se brinda. Puede ser en grupo o en forma individual, pero debemos tener en cuenta que cuando se dan elogios, puede generar envidias o un falso sentido de competitividad que puede ser perjudicial, lo mejor es medir la forma y cantidad de estos elogios.
Cuando se da retroalimentación por falta de rendimiento o desempeño puede herir o incluso crear sentido de minimizar el esfuerzo realizado. La retroalimentación debe ir junta de la mano de la motivación, si hay que retroalimentar de forma positiva, debe motivarse también para incentivar el compromiso y mantener las buenas actividades. Cuando se debe retroalimentar por algo negativo, se debe motivar el sentido de superación y apoyo, además de ser objetivos con las actividades o acciones que se deben eliminar.
Un equipo de trabajo de alto rendimiento, es como una familia, cada miembro es complemento de otro y todos ven por un fin en común, crecen y maduran juntos, forjan su carácter, comparten triunfos y derrotas, la ayuda es mutua.
Cuando un miembro del equipo no va en busca de los mismos ideales, el líder tiene la obligación de orientarlo y retroalimentar, o en su defecto dejarlo ir para bien del equipo, el líder debe tener el carácter para tomar la decisión. Los cambios de roles en el equipo, siembre deben ser para mejorar lo que ya venía haciendo el quipo y nunca para disminuir su desempeño.
En alguna de las reuniones, uno de los participantes toco el tema de la autodisciplina y sobre las responsabilidades y compromisos personales que esta conlleva para ser aplicada en la administración del tiempo. Ciertamente la autodisciplina ayuda en la gestión personal de cualquier actividad que realicemos, el problema viene cuando las actividades son desgastantes o el estrés ha llegado a niveles negativos para la salud de la persona.
Yo pondría antes que la autodisciplina la automotivación, claro que esto implica tener una autoestima alta, aunque esto es más fácil saberlo que hacerlo, la persona que puede auto motivarse tiene más posibilidades de desarrollo, sobresalir y apoyar dentro de un equipo que otra que necesita motivación externa.
El orden a las cosas que nos ayudan a cumplir con nuestras responsabilidades, compromisos derechos y obligaciones sería el siguiente, autoconocimiento, automotivación y autodisciplina.
Conocernos a nosotros mismos se convierte en una ventaja de posibilidades finitas, pero que bien enfocada puede ayudarnos a automotivarnos fácilmente, porque sabríamos exactamente que, como, cuando, donde aplican las cosas que nos gustas y la emoción que ello nos genera, de esta manera la autodisciplina se facilita, estaríamos actuando bajo la misma libertad con la que lo hacemos ahora, pero con enfoque hacia las cosas que realmente nos son útiles y productivas. Esto es completamente aplicable al concepto de “calidad total”, que por cierto recuerdo cada vez que escucho la palabra dieta.
Alguna vez platicando con mi esposa y mi hermana, se toco el tema de las dietas, ellas platicaban sobre cual era mejor o peor y si funcionaban o no, en ese momento no pude evitar pensar, “si ellas se auto conocieran mejor, no necesitarían experimentar con diferentes dietas”. Platicaban sobre lo que dijo tal o cual nutriólogo sobre la cantidad y los grupos de alimentos que debían ingerir durante el día. Efectivamente el nutriólogo puede decir las cantidades optimas que debemos ingerir, pero imagine que no le gustan las verduras, la autodisciplina le dirá que debe comerlas, ¿Las comería con gusto? ¿Aceptaría el sacrificio conociendo la recompensa? El ideal tal vez diga que si aceptaría el sacrificio pero la realidad diría que la mayoría de las personas abandonarían la dieta.
El concepto de calidad total diría que: ellas solo necesitarían de una dieta; la dieta que cada una de ellas elige y se queda con ella hasta el final. La forma en la que erigirían la dieta, sería la que les da los beneficios esperados y los “sacrificios” son mucho menos que la meta final, estar delgadas.
Llevando este enfoque a un entorno laboral, cuantas veces se tendría que reorganizar el escritorio, la oficina, la actitud hacia el trabajo, solo una vez; la reorganización con la que nos comprometamos y nos obliguemos a seguir hasta las últimas consecuencias. Saber que reorganización elegir, se hace más fácil a medida que nos vamos auto conociendo.
Todo este enfoque de autoconocimiento esta dentro de la Inteligencia Emocional, que muchos conocen o por lo menos han escuchado hablar de ello, pero que muy pocos entienden realmente y que muchos menos llevan a la práctica. Conforme mejor estemos con nosotros mismos, mejor estaremos con las personas que nos rodean, seremos mejores personas e incluso mejores líderes y subordinados.
Hoy en día, he visto que más gente joven tiene mayores conocimientos técnicos, comparados con mi generación a la misma edad que ellos ahora. También he visto que cualquier persona puede obtener el conocimiento técnico pero no cualquier tiene la sensibilización para aprovechar el momento en el que lo debe aplicar.
Un buen líder debe estar consciente y tener siempre presente que las decisiones son en mayor medida tomados por nuestras experiencias y recuerdos que por nuestros conocimientos técnicos.
Ya sé que existen infinidad de metodologías y herramientas para la toma de decisiones en diferentes escenarios; pero solo sirven para dar un panorama general de si existe una u otra condición en el entorno, pero nosotros somos parte de ese entorno y entendemos mejor los criterios y factores humanos que cualquier metodología para toma de decisiones.
La inteligencia emocional es más importante en las personas que cualquier conocimiento o habilidad que esta tenga.
La inteligencia emocional, nos ayuda a ejercer un mejor liderazgo. Comenzando con el autoconocimiento, descubrirnos a nosotros mismos, conocer nuestros gustos, principios y valores, para formar y forjar el carácter, cuando somos capaces de entender nuestra personalidad, nos volvemos capaces de hacer crecer y moldear nuestro comportamiento y volvernos íntegros, para fortalecer nuestra credibilidad ante los demás y sobre todo ante los miembros de nuestro equipo, la integridad será el sustento para ejercer un liderazgo efectivo.