EL SUEÑO Y LA RAZÓN
Generosa madre tierra,
hoy proclamo tu herejía...
Tantos muertos sin sentido,
tantos vivos, ya sin vida;
pese al llanto, (pese al hombre),
y a tu rostro indiferente.
Fea mueca de una afrenta,
que etiqueta con cuantía,
(en la nada y en la orgía),
una amarga insinuación:
Tu infinita vocación, de banal alevosía.
A mi lógica impotente,
y a tu falta de cordura;
la razón es otra duda,
tu atributo más hiriente.
La existencia es un precepto,
de un ingrávido aparente;
viaje errante a un mismo evento,
de la nada, hacia a la muerte.
Generosa madre tierra,
(sin embargo),... yo proclamo tu herejía.
En los brazos de un amigo,
y en la farsa cotidiana;
en la euforia de otro vino,
o en la sorna del bribón.
En la heroica persuasión,
de tus varios comediantes;
su sonrisa imita a un arte,
guerra sorda a su dolor.
Noble humana conmoción,
no resurges de la ruina,
sin la tregua con la vida,
que se teje pese al modo.
El vestigio de un asombro,
escondido entre el polvo;
en la herida, y el escombro,
de este ignoto corazón.
Es por eso Madre Tierra,
que proclamo tu herejía;
pese al frío de tus días,
y a tu falta de cordura.
Pues tu cruda asimetría,
en un acto intrascendente,
cobra un precio a la alegría,
en un sueño complaciente:
Otro día diferente,
un milagro alrededor.
------------------------------------------------------------
ECLIPSE
La centuria que culmina,
fue un romántico desvelo;
su premisa, otro anhelo,
de una terca sucesión.
Sacramento en desamor,
religiones sin conciencia.
Y un legado de tus sabios,
hoy sucumbe a la evidencia;
su ilusión fue mas perversa,
con la ciencia en la razón.
Fantasmal asociación,
¿donde velan tus honores?.
Y es que ahora, todo hombre,
se halla en guerra silenciosa;
lado oscuro que hoy endiosa,
con la sombra de otro orden.
Un crepúsculo sin nombre,
fue la prole en su legión.
Es por eso, buen pastor,
que en lo turbio de tus dones,
hablan alto los sermones,
de la odiosa vanidad.
El eclipse de tu paz,
fue la cura de un anhelo,
y su golpe más certero,
en regueros, fue al diván.
Tan ignota es tu verdad,
como sorda es la pregunta,
pues tu gracia mora inmunda,
la frugal banalidad.
Y su esencia, el rapaz,
en la herrumbre vio un consuelo,
la conciencia fue entrevero,
nacimiento de un ritual.
¡Gran silencio sepulcral,
hurgas hondo en la llaga!,
duele el dedo de la nada,
llora en drama irracional...
Tan inmenso es el disfraz,
Tan artero es tu defecto.
Ignoto en legados,
tu tiempo es sin tiempo.
Al hombre seduces,
lo duermes despierto,
y en mil pensamientos,
le robas la paz.
Perdida entidad,
el juicio es suspenso,
lo vasto del cielo,
no mora en el cielo.
Tan solo es reflejo,
del ego y su empeño,
hurgando en lo eterno,
de un sabio silencio...
Que ha hecho del sueño,
un simple mortal.
------------------------------------------------------------
AVE DE ESTRADO
El pequeño letrado,
va indigesto en el espanto.
En el circo del juzgado,
son sus aires manifiestos,
otro grano en los desiertos,
de la norma y su ficción.
Postergado en el amor,
(hijo ignoto de un prontuario),
hoz desde el estrado,
teje el cuento redentor,...
En su amnesia, el rencor,
de un olor se ha enamorado;
nauseabundo e ilustrado,
duerme un sueño adulador.
Tu codicia fue un señor,
(en la pompa vio el desvelo),
la razón fue un entrevero,
prisionera en el favor.
De tu miel, fabulación,
nacen muchas necedades,
enmascaras con piedades,
luces trajes de ocasión.
Triste niño atormentado,
sueño ingrato de la sangre;
en tu trama llora el hambre,...
Y hoy renace en un ladrón.
Gime impávido el doctor,
(contra todos arremete),
y si poco lo arrepiente,
no es por falta de pudor.
La serpiente busca el sol,
en las charcas de sus pobres;
las tertulias con los nobles,
le insinuaron de ese error.
Hoy su luna busca el Don,
y en las leyes, lo presiente;
se resiente este enjambre,
proclamado en opresor.
El pequeño gran doctor,
va sediento de venganza,...
Vaga enfermo de elegancia,
y hoy su sastre es un doctor.
Una historia que repite,
abre un nuevo intervalo;
en su elenco está el letrado,
difamado en su guión:
La condena o el perdón,
son rameras de mercado,...
El mendigo en el estrado,
su grotesca insinuación.
------------------------------------------------------------
HERRAMIENTA INMACULADA
Torpe gula de intereses,
sorda trama en el poder...
La moral relame a Quién,
con frugal filantropía;
y en su canto, la herejía,
cobra vida en este Edén.
Invisible en su prisión,
goza en coma un coeficiente,
(la neurona flota inerte),
reina abúlico el sermón.
Y una iglesia dice adiós,
en la muerte del rebaño,
su gobierno, en desengaños,
fue prontuario de la fe.
Un camello, quiso ver,
tras el ojo de una aguja,
hoy es Roma, la que puja,
por la fama del averno,...
Sustentada en el diezmo,
de un oscuro canciller.
Los horrores del infierno,
van al cielo en burbujas,
con miserias, (fue esta turba),
deshonor en lucifer.
Y en el arca de Noé,
reina ingrávido un mareo;
su premisa fue otro velo,
que se ha ido en un porqué.
“Que festeje el moribundo,
(ser impuro en renacer),
tu dolor es un deber,
resignado en el absurdo”.
¡Calla pronto, vil infundio,
del cadalso y la extorsión!;
en tu nombre, el temor,
tiene aromas de romance.
Y si el trance, (es tu arte),
hoy despierta difamante,
en la euforia de este hereje,
las razones de otra fe:
Lo perverso del instinto,
el deseo sin su sombra,
egoísmo que hoy desborda,
en alivio a tanta sed.
Es por tanto, (herramienta inmaculada),
que hoy condeno en mi espanto,
tu discurso sobre el llanto,
sustentado en un poder.
Tu promesa es un deber,
que se sirve del dolor,
un legado detractor,
que da lógica al tormento.
Y en honor a mi verdad,
tu malsano testamento;
sobrevive, pese al modo,
a la sombra de la culpa.
Fuente oculta de escarmiento,
a los ruegos de un tropel.
------------------------------------------------------------
ECOS DE VULGAR SABIDURÍA
Otro alma desde el frío,
hurga el filo de su edad;
ya arreció el vendaval,
(su legado es permanente),...
Queda el sabio, y su presente,
inmolado en la verdad.
Milenario aquel ritual,
se embelese en lo profano,
con su acorde despiadado,
disonando en el tendal.
Ya en sus pies de pedestal,
mana sangre de una llaga:
Y es su gracia, resignada,
a una insulsa dignidad.
Hoy el hombre doblegado,
es quien grita sus razones,...
Son sus años de cuestiones,
distorsión y claridad,
su profana ligereza,
el espanto que lo aqueja...
Y los ecos más vulgares,
de su humilde vanidad:
“Si el destino es arbitrario,
(cuestionado en un refrán),
su amistad con el suspenso,
lleva el peso de una regla:
En su lógica se aterran,
los principios de igualdad”.
“Para algunos se destina,
la desdicha que se ensaña,
poco engaña una mirada,
resignada en la humildad”.
“Y a sus hijos de cristal,
los pervierte un paraíso,
tan ausente al sacrificio,
como ajenos a otro mal”.
“La existencia es un tictac,
y en esencia, fluye injusta;
en los hechos se disgustan,
los teoremas de la paz”.
“Y un pecado se degusta,
en el mero contemplar...
La tragedia, (y los demás),
son efímeros consuelos”.
“En los días más arteros,
con la sangre de lo ajeno,
dan alivio al desespero,
y una tregua a su pesar”.
“En exceso suele hablar,
quien divulga sus virtudes,
irritantes inquietudes,
de su inerte vanidad”.
“Confesión intrascendente,
su falencia es racional;
intrusión y enfermedad,
de los necios coeficientes”.
Sucia llaga en la mente,
obstinada en vanidad”.
“La codicia es del afán,
su mas caro consejero.
Ella enseña que el dinero,
custodiado con recelo,
cría cuervos carroñeros,
con un aire familiar”.
“La soberbia es un mendigo,
dormitando en sus heces;
yo en su peste, vi mil veces,
percudirse la hermandad”.
“Y aunque hable la verdad,
siempre flota en una duda.
Una suerte al necio ayuda;
y en el arte de engañar;
hay quien sabe enfermar,
o con lágrimas simula”.
“Su egoísmo es otra gula,
en su esencia mora el mal”.
“Si la intención es elevarse,
pisoteando a los ingenuos;
distorsión de sentimiento,
garantiza impunidad”...
Con dudosa claridad,
es que sigue la función;
y la vida, la que fluye,
en la misma sintonía...
Pues repite su armonía,
en exacta sucesión.
Su justo rencor, tal vez le recuerda,
que sólo la vida, (que ha sido vivida),
es muda respuesta, humano dilema...
Y el tramo que resta, su sueño mejor.
Sus palabras, ya no son,
un asombro del momento,
ni otro inútil pensamiento,
de vulgar premonición.
La ingrata función, (su eterno epitafio),
le impone decretos, devora sus sueños,
lo entierra en la masa, lo arrastra a su paso.
Y en un solo acto, dibuja su risa:
La mueca del hombre, el don del payaso,
la culpa de un fiasco...pidiendo perdón.
PROPIO.
Generosa madre tierra,
hoy proclamo tu herejía...
Tantos muertos sin sentido,
tantos vivos, ya sin vida;
pese al llanto, (pese al hombre),
y a tu rostro indiferente.
Fea mueca de una afrenta,
que etiqueta con cuantía,
(en la nada y en la orgía),
una amarga insinuación:
Tu infinita vocación, de banal alevosía.
A mi lógica impotente,
y a tu falta de cordura;
la razón es otra duda,
tu atributo más hiriente.
La existencia es un precepto,
de un ingrávido aparente;
viaje errante a un mismo evento,
de la nada, hacia a la muerte.
Generosa madre tierra,
(sin embargo),... yo proclamo tu herejía.
En los brazos de un amigo,
y en la farsa cotidiana;
en la euforia de otro vino,
o en la sorna del bribón.
En la heroica persuasión,
de tus varios comediantes;
su sonrisa imita a un arte,
guerra sorda a su dolor.
Noble humana conmoción,
no resurges de la ruina,
sin la tregua con la vida,
que se teje pese al modo.
El vestigio de un asombro,
escondido entre el polvo;
en la herida, y el escombro,
de este ignoto corazón.
Es por eso Madre Tierra,
que proclamo tu herejía;
pese al frío de tus días,
y a tu falta de cordura.
Pues tu cruda asimetría,
en un acto intrascendente,
cobra un precio a la alegría,
en un sueño complaciente:
Otro día diferente,
un milagro alrededor.
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ECLIPSE
La centuria que culmina,
fue un romántico desvelo;
su premisa, otro anhelo,
de una terca sucesión.
Sacramento en desamor,
religiones sin conciencia.
Y un legado de tus sabios,
hoy sucumbe a la evidencia;
su ilusión fue mas perversa,
con la ciencia en la razón.
Fantasmal asociación,
¿donde velan tus honores?.
Y es que ahora, todo hombre,
se halla en guerra silenciosa;
lado oscuro que hoy endiosa,
con la sombra de otro orden.
Un crepúsculo sin nombre,
fue la prole en su legión.
Es por eso, buen pastor,
que en lo turbio de tus dones,
hablan alto los sermones,
de la odiosa vanidad.
El eclipse de tu paz,
fue la cura de un anhelo,
y su golpe más certero,
en regueros, fue al diván.
Tan ignota es tu verdad,
como sorda es la pregunta,
pues tu gracia mora inmunda,
la frugal banalidad.
Y su esencia, el rapaz,
en la herrumbre vio un consuelo,
la conciencia fue entrevero,
nacimiento de un ritual.
¡Gran silencio sepulcral,
hurgas hondo en la llaga!,
duele el dedo de la nada,
llora en drama irracional...
Tan inmenso es el disfraz,
Tan artero es tu defecto.
Ignoto en legados,
tu tiempo es sin tiempo.
Al hombre seduces,
lo duermes despierto,
y en mil pensamientos,
le robas la paz.
Perdida entidad,
el juicio es suspenso,
lo vasto del cielo,
no mora en el cielo.
Tan solo es reflejo,
del ego y su empeño,
hurgando en lo eterno,
de un sabio silencio...
Que ha hecho del sueño,
un simple mortal.
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AVE DE ESTRADO
El pequeño letrado,
va indigesto en el espanto.
En el circo del juzgado,
son sus aires manifiestos,
otro grano en los desiertos,
de la norma y su ficción.
Postergado en el amor,
(hijo ignoto de un prontuario),
hoz desde el estrado,
teje el cuento redentor,...
En su amnesia, el rencor,
de un olor se ha enamorado;
nauseabundo e ilustrado,
duerme un sueño adulador.
Tu codicia fue un señor,
(en la pompa vio el desvelo),
la razón fue un entrevero,
prisionera en el favor.
De tu miel, fabulación,
nacen muchas necedades,
enmascaras con piedades,
luces trajes de ocasión.
Triste niño atormentado,
sueño ingrato de la sangre;
en tu trama llora el hambre,...
Y hoy renace en un ladrón.
Gime impávido el doctor,
(contra todos arremete),
y si poco lo arrepiente,
no es por falta de pudor.
La serpiente busca el sol,
en las charcas de sus pobres;
las tertulias con los nobles,
le insinuaron de ese error.
Hoy su luna busca el Don,
y en las leyes, lo presiente;
se resiente este enjambre,
proclamado en opresor.
El pequeño gran doctor,
va sediento de venganza,...
Vaga enfermo de elegancia,
y hoy su sastre es un doctor.
Una historia que repite,
abre un nuevo intervalo;
en su elenco está el letrado,
difamado en su guión:
La condena o el perdón,
son rameras de mercado,...
El mendigo en el estrado,
su grotesca insinuación.
------------------------------------------------------------
HERRAMIENTA INMACULADA
Torpe gula de intereses,
sorda trama en el poder...
La moral relame a Quién,
con frugal filantropía;
y en su canto, la herejía,
cobra vida en este Edén.
Invisible en su prisión,
goza en coma un coeficiente,
(la neurona flota inerte),
reina abúlico el sermón.
Y una iglesia dice adiós,
en la muerte del rebaño,
su gobierno, en desengaños,
fue prontuario de la fe.
Un camello, quiso ver,
tras el ojo de una aguja,
hoy es Roma, la que puja,
por la fama del averno,...
Sustentada en el diezmo,
de un oscuro canciller.
Los horrores del infierno,
van al cielo en burbujas,
con miserias, (fue esta turba),
deshonor en lucifer.
Y en el arca de Noé,
reina ingrávido un mareo;
su premisa fue otro velo,
que se ha ido en un porqué.
“Que festeje el moribundo,
(ser impuro en renacer),
tu dolor es un deber,
resignado en el absurdo”.
¡Calla pronto, vil infundio,
del cadalso y la extorsión!;
en tu nombre, el temor,
tiene aromas de romance.
Y si el trance, (es tu arte),
hoy despierta difamante,
en la euforia de este hereje,
las razones de otra fe:
Lo perverso del instinto,
el deseo sin su sombra,
egoísmo que hoy desborda,
en alivio a tanta sed.
Es por tanto, (herramienta inmaculada),
que hoy condeno en mi espanto,
tu discurso sobre el llanto,
sustentado en un poder.
Tu promesa es un deber,
que se sirve del dolor,
un legado detractor,
que da lógica al tormento.
Y en honor a mi verdad,
tu malsano testamento;
sobrevive, pese al modo,
a la sombra de la culpa.
Fuente oculta de escarmiento,
a los ruegos de un tropel.
------------------------------------------------------------
ECOS DE VULGAR SABIDURÍA
Otro alma desde el frío,
hurga el filo de su edad;
ya arreció el vendaval,
(su legado es permanente),...
Queda el sabio, y su presente,
inmolado en la verdad.
Milenario aquel ritual,
se embelese en lo profano,
con su acorde despiadado,
disonando en el tendal.
Ya en sus pies de pedestal,
mana sangre de una llaga:
Y es su gracia, resignada,
a una insulsa dignidad.
Hoy el hombre doblegado,
es quien grita sus razones,...
Son sus años de cuestiones,
distorsión y claridad,
su profana ligereza,
el espanto que lo aqueja...
Y los ecos más vulgares,
de su humilde vanidad:
“Si el destino es arbitrario,
(cuestionado en un refrán),
su amistad con el suspenso,
lleva el peso de una regla:
En su lógica se aterran,
los principios de igualdad”.
“Para algunos se destina,
la desdicha que se ensaña,
poco engaña una mirada,
resignada en la humildad”.
“Y a sus hijos de cristal,
los pervierte un paraíso,
tan ausente al sacrificio,
como ajenos a otro mal”.
“La existencia es un tictac,
y en esencia, fluye injusta;
en los hechos se disgustan,
los teoremas de la paz”.
“Y un pecado se degusta,
en el mero contemplar...
La tragedia, (y los demás),
son efímeros consuelos”.
“En los días más arteros,
con la sangre de lo ajeno,
dan alivio al desespero,
y una tregua a su pesar”.
“En exceso suele hablar,
quien divulga sus virtudes,
irritantes inquietudes,
de su inerte vanidad”.
“Confesión intrascendente,
su falencia es racional;
intrusión y enfermedad,
de los necios coeficientes”.
Sucia llaga en la mente,
obstinada en vanidad”.
“La codicia es del afán,
su mas caro consejero.
Ella enseña que el dinero,
custodiado con recelo,
cría cuervos carroñeros,
con un aire familiar”.
“La soberbia es un mendigo,
dormitando en sus heces;
yo en su peste, vi mil veces,
percudirse la hermandad”.
“Y aunque hable la verdad,
siempre flota en una duda.
Una suerte al necio ayuda;
y en el arte de engañar;
hay quien sabe enfermar,
o con lágrimas simula”.
“Su egoísmo es otra gula,
en su esencia mora el mal”.
“Si la intención es elevarse,
pisoteando a los ingenuos;
distorsión de sentimiento,
garantiza impunidad”...
Con dudosa claridad,
es que sigue la función;
y la vida, la que fluye,
en la misma sintonía...
Pues repite su armonía,
en exacta sucesión.
Su justo rencor, tal vez le recuerda,
que sólo la vida, (que ha sido vivida),
es muda respuesta, humano dilema...
Y el tramo que resta, su sueño mejor.
Sus palabras, ya no son,
un asombro del momento,
ni otro inútil pensamiento,
de vulgar premonición.
La ingrata función, (su eterno epitafio),
le impone decretos, devora sus sueños,
lo entierra en la masa, lo arrastra a su paso.
Y en un solo acto, dibuja su risa:
La mueca del hombre, el don del payaso,
la culpa de un fiasco...pidiendo perdón.
PROPIO.