Crítica Prometheus 4.5/5
Prometheus es una gran experiencia cinematográfica y un gran paseo para los aficionados de la ciencia ficción.
Desde los tráiler, Ridley Scott prometió suspenso y buenos diseños de naves y criaturas; sin embargo no sabíamos qué tan interesante resultaría el guion, por fortuna, resulta muy grato. El libreto es un paseo intenso a través de varios subgéneros de la ciencia ficción. Por momentos hay suspenso, por otros es una aventura fantástica y en algunos hasta resulta un psico-thriller. Las actuaciones en general resultan muy agradables y por encima de lo adecuado y caminando por lo particular, encontramos dos grandes histriones: Charlize Theron y Michael Fassbender. Ambos se lucen en sus papeles, una frígida y egoísta empresaria contra un enigmático y servil androide. La surafricana y el alemán se lucen en todo momento y la escena donde ambos tienen un cara a cara de verdad produce chispas. Noomi Rapace aunque no llega a lucirse en todo momento, logra un eficaz trabajo y aporta más de lo esperado, agregando emoción y veracidad a la película.
Los efectos son asombrosos, el arte es espectacular y lo más notable es el agradable diseño de criaturas, quienes cada vez que aparecen hacen lo oportuno y son un deleite visual. El sonido y la edición de sonido rayan en la perfección; mientras que la edición en sí por ratos opaca un poco la buena cinematografía. Los maquillajes no son los mejores, pero si alcanzan un alto nivel, aportando más credibilidad. A destacar, está el maquillaje de Guy Perarce, que junto a su actuación generan una placentera presentación de un anciano en busca de la vida eterna.
Scott no tomó riesgos desde la dirección y por ello, además de unas cuantas panorámicas increíbles, las tomas son muy corrientes, lo cual no es malo; pero pudo haber sido mejor. Al final el director nos cuenta una historia inquietante y revive aquellas preguntas que la humanidad solía hacerse con frecuencia antes de la modernidad. El inglés creó una amena experiencia sic-fi y además de complementar a una saga de culto, propone y deja elementos para expandirle más allá.
Advertencia: si no son grandes fanáticos de la ciencia ficción, algunos parajes del filme les pueden resultar aburridos y por ello no disfrutarían a pleno la experiencia Prometheus.
Prometheus es una gran experiencia cinematográfica y un gran paseo para los aficionados de la ciencia ficción.
Desde los tráiler, Ridley Scott prometió suspenso y buenos diseños de naves y criaturas; sin embargo no sabíamos qué tan interesante resultaría el guion, por fortuna, resulta muy grato. El libreto es un paseo intenso a través de varios subgéneros de la ciencia ficción. Por momentos hay suspenso, por otros es una aventura fantástica y en algunos hasta resulta un psico-thriller. Las actuaciones en general resultan muy agradables y por encima de lo adecuado y caminando por lo particular, encontramos dos grandes histriones: Charlize Theron y Michael Fassbender. Ambos se lucen en sus papeles, una frígida y egoísta empresaria contra un enigmático y servil androide. La surafricana y el alemán se lucen en todo momento y la escena donde ambos tienen un cara a cara de verdad produce chispas. Noomi Rapace aunque no llega a lucirse en todo momento, logra un eficaz trabajo y aporta más de lo esperado, agregando emoción y veracidad a la película.
Los efectos son asombrosos, el arte es espectacular y lo más notable es el agradable diseño de criaturas, quienes cada vez que aparecen hacen lo oportuno y son un deleite visual. El sonido y la edición de sonido rayan en la perfección; mientras que la edición en sí por ratos opaca un poco la buena cinematografía. Los maquillajes no son los mejores, pero si alcanzan un alto nivel, aportando más credibilidad. A destacar, está el maquillaje de Guy Perarce, que junto a su actuación generan una placentera presentación de un anciano en busca de la vida eterna.
Scott no tomó riesgos desde la dirección y por ello, además de unas cuantas panorámicas increíbles, las tomas son muy corrientes, lo cual no es malo; pero pudo haber sido mejor. Al final el director nos cuenta una historia inquietante y revive aquellas preguntas que la humanidad solía hacerse con frecuencia antes de la modernidad. El inglés creó una amena experiencia sic-fi y además de complementar a una saga de culto, propone y deja elementos para expandirle más allá.
Advertencia: si no son grandes fanáticos de la ciencia ficción, algunos parajes del filme les pueden resultar aburridos y por ello no disfrutarían a pleno la experiencia Prometheus.