El barco Eclipse de Roman Abramovich ha sido galardonado con el premio de mejor embarcación del mundo. Cuesta 300 millones de euros y tiene 162 metros de eslora. Sin duda, un juguetito ideal para las escapadas.
Los millonarios aficionados al mundo náutico compiten año tras año por tener el barco más grande y más lujoso. Adquieren los yates, navegan por medio mundo y después se presentan a la World Superyacht Awards, la gala que determina cuáles son los mejores barcos del mundo. En la última edición, más de 500 embarcaciones se presentaron al concurso con el objetivo de obtener el mayor reconocimiento de la náutica de lujo. Está claro que la ostentación y la vanidad son protagonistas principales en esta cita. Pero nadie pudo igualar al magnate ruso, dueño del Chelsea, Roman Abramovich.
Un tío que contrata como "orquesta" para su fiesta de cumpleaños a los Black Eyed Peas se puede permitir tener un barquito de 162 metros de eslora, que le costó unos 300 millones de euros. Las características del yate son impresionantes, una auténtica maravilla confeccionada a imagen y semejanza de su dueño. Y es que en el Eclipse, que así se llama el barco, podemos disfrutar de una gran discoteca, una sala de cine, 20 camarotes de alto standing, un mini submarino, majestuosas piscinas, dos helipuertos, detector de misiles, sistema anti-paparazzi...
Está claro que la diversión y el entretenimiento están asegurados porque en los nueve pisos que tiene el yate se pueden hacer muchas cosas. No cabe duda de que el bueno de Abramovich tiene el dinero por castigo porque mantener esta embarcación y a sus 70 tripulantes puede costarle unos 30 millones de euros al año. Si estáis interesados en dar una vueltecita, os tengo que avisar que está muy complicado porque el ruso sólo lo alquila cuando está amarrado al puerto.

