"Hoy es un gran día para Gran Bretaña", ha declarado el premier David Cameron en el momento de anunciar la primera central nuclear en el Reino Unido desde 1995. La construcción de los dos nuevos reactores en Hinkley Point (en el canal de Bristol) está estimada en 17.000 millones de euros y será posible gracias a un consorcios en el que participan las compañías francesas EDF y Areva y los dos grandes conglomerados nucleares chinos, CGN y CNNC.
"Si no hacemos estas inversiones ahora, un buen día nos podemos quedar sin luz", añadió Cameron, que ha decidido dar un nuevo impulso a la energía nuclear con subsidios multimillonarios tras el 'parón' impuesto por el accidente de Fukushima y por los problemas de financiación de la industria (temporalmente resuelto con la entrada a saco del capital chino).
Según los planes anunciados hoy por el ministro de Energía, Ed Davey, la central nuclear Hinkley Point C (que reemplazará a la primera planta construida en 1965) estará operativa en el año 2023 y tendrá un período de vida de 35 años. Los dos nuevos reactores serán capaces de producir hasta el 7% de la capacidad energética del Reino Unido.
"La energía eólica en tierra o en mar no es suficiente para compensar la energía que dejará de producir la primera generación de reactores nucleares", ha declarado Davey, a la hora de justificar el primer gran proyecto de las dos últimas décadas. "Harían falta al menos 6.000 turbinas para generar la capacidad equivalente a la de Hinkley Point C".
El anuncio ha reactivado las protestas de los grupos ecologistas, que llevan más de una década boicoteando los sucesivos intentos de construir Hinkley Point C y de reactivar la energía nuclear (con 16 reactores repartidos por suelo británico). Greenpeace ha llevado incluso a los tribunales los planes para la construcción de nuevos reactores nucleares en la zona alegando las dificultades crecientes para almacenar los residuos.