Recuerdo con cierta sonrisa una reunión familiar. Un tío le aconsejaba a su sobrina adolescente la necesidad de aprender a estar consigo mismo, porque el se quejaba de aburrirse a morir. A lo que muy suelto de huesos, este le respondió: “OK, durante la mañana puedo estar conmigo mismo, pero, y en la tarde, ¿qué hago?”.
Sí pues, la gente se aburre, en lugar de atesorar el tiempo que nos queda, nos damos el lujo de pretender escapar de la tarde que se aproxima, quizás llena de sorpresas. Pero, como aparentemente se presenta vacía, nos invade la ansiedad de llenarla de cosas por horror al vacío.
El aburrimiento suele ser característico de las sociedades más ricas, donde divertirse es casi una obligación. Porque además confudimos el aburrimiento con el fracaso, y nos sentimos unos perdedores cuando miramos el techo o pensamos en las musarañas en nuestros (pocos) días de descanso, aunque podríamos aprender a disfrutar de la calma. Porque la presión social (sumada a la influencia de cierto tipo de cine) nos hace imaginar que somos unos buenos para nada si nos quedamos en casa, mientras que los demás están escalando el Huascarán, corriendo una ola gigantesca o viviendo aventuras en el barco pirata del capitan Jack Sparrow.
Esto genera que muchas personas busquen una lista interminable de actividades que les llenen las horas con mucha acción y ruido, a fin de evitar estar consigo mismas, aunque eso signifique involucrarse en cosas que a fin de cuentas las hacen bostezar.
¿Es el aburrimiento uno de los males de nuestro tiempo?. Según los neurólogos y psiquiatras, este puede ser consecuencia de un vacio existencial, y si no encontramos sentido a nuestras vidas, podríamos caer en el hastío, que sería como graduarse con maximos honores en "aburrimiento".
Por su parte el poeta Amado Nervo decía: "no hay reposo más grande que el de no esperar nada", y esta es una gran enseñanza. Así seríamos menos defraudados por las personas, y por la vida misma, y lidiaríamos mejor con la frustración.
Como nos dejó dicho Oscar Wilde: "esto no es un ensayo general, señores; esto es la vida". No podremos repetir la misma escena, y esta puede ser la última. Antes de los aplausos o las pifias.
Sí pues, la gente se aburre, en lugar de atesorar el tiempo que nos queda, nos damos el lujo de pretender escapar de la tarde que se aproxima, quizás llena de sorpresas. Pero, como aparentemente se presenta vacía, nos invade la ansiedad de llenarla de cosas por horror al vacío.
El aburrimiento suele ser característico de las sociedades más ricas, donde divertirse es casi una obligación. Porque además confudimos el aburrimiento con el fracaso, y nos sentimos unos perdedores cuando miramos el techo o pensamos en las musarañas en nuestros (pocos) días de descanso, aunque podríamos aprender a disfrutar de la calma. Porque la presión social (sumada a la influencia de cierto tipo de cine) nos hace imaginar que somos unos buenos para nada si nos quedamos en casa, mientras que los demás están escalando el Huascarán, corriendo una ola gigantesca o viviendo aventuras en el barco pirata del capitan Jack Sparrow.
Esto genera que muchas personas busquen una lista interminable de actividades que les llenen las horas con mucha acción y ruido, a fin de evitar estar consigo mismas, aunque eso signifique involucrarse en cosas que a fin de cuentas las hacen bostezar.
¿Es el aburrimiento uno de los males de nuestro tiempo?. Según los neurólogos y psiquiatras, este puede ser consecuencia de un vacio existencial, y si no encontramos sentido a nuestras vidas, podríamos caer en el hastío, que sería como graduarse con maximos honores en "aburrimiento".
Por su parte el poeta Amado Nervo decía: "no hay reposo más grande que el de no esperar nada", y esta es una gran enseñanza. Así seríamos menos defraudados por las personas, y por la vida misma, y lidiaríamos mejor con la frustración.
Como nos dejó dicho Oscar Wilde: "esto no es un ensayo general, señores; esto es la vida". No podremos repetir la misma escena, y esta puede ser la última. Antes de los aplausos o las pifias.