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La justicia lo sabe: ¡un pedófilo anda suelto!

Info7/24/2008
Un degenerado camina por las calles y la justicia lo sabe

Este tipo de noticias siempre conmueven: fue detenida una red de pedofilia en Buenos Aires.
Dice Clarín.com:
"El prestigioso psicólogo Jorge Corsi fue detenido acusado de abuso de menores, en el marco de una amplia investigación que permitió desarticular una banda dedicada a la pedofilia. Junto a él también fueron apresados otros dos hombres.

La detención de Corsi es un verdadero escándalo ya que cuenta con una extensa carrera profesional, es autor de numerosas publicaciones sobre temas de psicoterapia y de violencia familiar y, además, desde 1989 ejerce como director de la Carrera de Especialización en Violencia Familiar en la Universidad de Buenos Aires.

Aún no se sabe con precisión qué vínculo tenía Corsi con la banda desbaratada y hasta qué punto estaba involucrado. Lo único que trascendió es que está bajo arresto y sería indagado en las próximas horas.



Sin embargo, el fiscal de la causa Martín Niklison dijo en el canal de noticias TN que el chico de 14 años denunció que fue llevado a la casa de este "prestigioso profesional" y que el testimonio es creíble según la psicologa de la causa.

La investigación data de un año atrás y mediante escuchas telefónicas se estarían comprobando otros casos.

Son tres los detenidos y uno el prófugo. Captaban a los chicos y los seducían en cybers, casas de comida rápida y otros lugares.

Y los jueces ¿Dónde están?
Hasta aquí la noticia. Pero el dato que casi pasó desapercibido para los periodistas de TN que lo entrevistaron es que uno de los detenidos está procesado por un delito similar.

Mi pregunta tonta es si las leyes están mal hechas o los jueces son ignorantes, insensibles o incompetentes. Cómo es que un pedófilo está en la calle esperando su juicio oral. ¿No se le cruzó por la cabeza al juez que le permitió a este individuo caminar al lado de nuestros hijos que iba a reincidir?

Luego, y si la ciencia dice que son irrecuperables, cuando los juzgan les aplican "penitas" de 2 o 3 años :¿no se sienten los jueces con cargo de conciencia?. ¿La ley no debería ser más explícita? Porque estoy cansado de que la norma escrita diga, por ejemplo, "de 8 a 25 años" y siempre le dan 9 años y salga a los 4. No se trata de "mano dura" (sinónimo de policía matando a quién quiera y cuando quiera) sino de justicia y SENTIDO COMÚN.

¿Qué es la pedofilia?
Dice pedofilia-no.org:
"Es la presencia de fantasías o conductas que implican actividad sexual entre un adulto y un niño.

Puede darse de diferentes formas: en relación a la orientación, puede ser de tipo heterosexual, homosexual o ambas; en relación a objeto, éste puede ser exclusivamente pedofílico o no.

Las conductas de la pedofilia van del simple exhibicionismo hasta la penetración. El adulto suele ganarse la confianza y el cariño del niño para luego llevar a cabo sus objetivos.

Se distinguen dos variantes en la pedofilia:

La sentimental homoerótica y la agresiva heterosexual. Los sentimentales homoeróticos tienen poco interés por las mujeres, toda su capacidad sexual se concentra en los niños, concretándose bajo la forma de caricias que le provocan el orgasmo. Los agresivos heterosexuales intentan satisfacer sus impulsos con niñas, con métodos que van desde la seducción a la violencia.

Características personales y sociales del sujeto:

En su mayoría los pedofílicos son hombres, menos agresivos que los violadores; muchos de ellos son alcohólicos o psicóticos de mente torpe o asociales, y su edad fluctúa entre los 30 y 40 años; generalmente, de fuertes convicciones religiosas, en general, son hombres débiles, inmaduros, solitarios y llenos de culpa.

La personalidad del agresor de mediana o mayor edad es de un individuo solitario y con dificultad para establecer relaciones heterosexuales normales, suele tener baja autoestima, con pocos recursos para enfrentar situaciones de stress y frecuentemente abusa del alcohol y/o sustancias. Por lo general, no presenta trastorno psicopatológico. Sin embargo, se ha visto que dos tercios de los reclusos pedofílicos maduros llevaron a cabo esta conducta en momentos que sufrían de situaciones estresantes. .


Tengo una idea
Ya que Clarín muestra la cara del acusado, los medios también podrían a empezar a mostrar las caras de los jueces que liberan, seguramente apegándose a las leyes, a los acusados de delitos aberrantes. Así por lo menos los que no somos ni abogados ni estamos cerca de la justicia sabemos quienes son y como son. Digo, por si un día tenemos algún juicio y nos toca alguno de esos jueces, sabríamos a que atenernos.



No digo pena de muerte. Simplemente cárcel. ¿Es mucho pedir?

Fuentes:
Clarín.com
http://www.clarin.com/diario/2008/07/23/um/m-01721365.htm

Pedofilia No



UNA PERLITA
La opinión del detenido, Jorge Corsi, en su web, www.corsi.com.ar

Porqué es más fácil creerle al victimario que a la víctima
El desarrollo creciente de los estudios de victimización han encontrado su razón en la cantidad de delitos sobre los cuales no suele haber demasiada información, tales como el abuso sexual a niños o el maltrato a la mujer en el contexto conyugal. En el
documento de trabajo sobre Víctimas de Delitos, el Séptimo Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente señala que este tipo de víctimas constituye una gran proporción de la cifra oscura de la delincuencia, lo cual ha tenido por efecto minimizar la conciencia de ciertas formas
de victimización como problema social. En ese mismo documento, se señala que la victimización en el seno del hogar, aparte de las consecuencias físicas, tiene efectos psicológicos profundos tanto a corto como a largo plazo. La reacción inmediata suele
ser de conmoción, paralización temporal y negación de lo sucedido, seguidas de aturdimiento, desorientación y sentimientos de soledad, depresión, vulnerabilidad e impotencia. Tras esa primera etapa de desorganización, las reacciones frente a la victimización suelen cambiar: los sentimientos de la víctima pueden pasar de un momento a otro del miedo a la rabia, de la tristeza a la euforia y de la compasión de
sí misma al sentimiento de culpa. A mediano plazo, pueden presentar ideas obsesivas, incapacidad para concentrarse, insomnio, pesadillas, llanto incontrolado, mayor consumo de fármacos, deterioro de las relaciones personales, etc. También
se puede presentar una reacción tardía, que ha sido descrita en los manuales de diagnóstico psiquiátrico como desorden de tensión postraumática.
Por otra parte, los estudios concernientes a los perpetradores de abuso y maltrato intrafamiliar muestran que es el adulto masculino quien con mayor frecuencia
estadística asume ese rol. Dichos estudios describen al abusador típico como alguien que no tiene nada que ver con los estereotipos habituales que circulan en el imaginario colectivo; es una persona que, ante una mirada ingenua, jamás podría
aparecer como victimario. Esto se debe al fenómeno que ha sido definido como “doble fachada”: existe un desdoblamiento entre la imagen social y la imagen privada. En sus contactos sociales puede ser considerado como una persona
agradable, racional, simpática, equilibrada, etc., mientras que en la intimidad del hogar puede ejercer verdaderos actos de tortura física y/o psicológica con su mujer
o sus hijos. Dado que, por definición, el victimario es quien ocasiona el daño, está en una posición de mayor fortaleza física y/o psíquica que las víctimas. Esa posición de mayor fortaleza y equilibrio es la que perciben los observadores externos.
En la década del 50, un equipo de psicólogos sociales americanos realizó una experiencia que consistía en presentar materiales filmados a un grupo numeroso de
personas de variadas ocupaciones, para que contestaran luego un cuestionario sobre dicho material. Uno de ellos consistió en mostrar sendas entrevistas con un ex
torturador de la Alemania nazi y con un ex prisionero de los campos de concentración (sin informar al grupo de las respectivas identidades y antecedentes);
las entrevistas versaron sobre temas generales, sin aportar datos sobre el pasado de los entrevistados. En el cuestionario posterior, la inmensa mayoría de quienes habían presenciado el material fílmico definieron al torturador como más seguro de
sí mismo, coherente, veraz y confiable, mientras que percibieron al torturado como inconsistente, vacilante, poco confiable, contradictorio y poco veraz.
Las conclusiones de esta experiencia se ajustan casi literalmente a lo que ocurre cuando los protagonistas del drama de la violencia familiar se exponen frente a
observadores externos (médico/a, psicólogo/a, juez/a, asistente social, etc): las víctimas de abuso intrafamiliar, a raíz de los efectos psicológicos de la victimización, son percibidas como contradictorias, emocionalmente desequilibradas y, por lo tanto, se tiende a desconfiar de la veracidad de su testimonio. En cambio, el perpetrador se muestra como más confiable, en función de su fachada de seguridad, racionalidad y aplomo.
Por otra parte, las versiones de ambos siempre son virtualmente opuestas, ya que el victimario está en condiciones de utilizar argumentos que minimizan las consecuencias de su conducta, atribuye la responsabilidad de los hechos a
supuestas provocaciones de la víctima, define como exageraciones los cargos en su contra, y proporciona explicaciones racionales de los hechos.
La víctima, que ha pasado por situaciones extremas y a veces muy prolongadas de miedo, indefensión, angustia, depresión, etc., se encuentra en inferioridad de condiciones y el resultado suele ser que, a partir de esta diferencia de imagen, se confíe menos en su testimonio.
Cuando esto ocurre, están dadas las condiciones para que se produzca el fenómeno de la doble victimización: cuando la persona que ya viene dañada vuelve a ser
victimizada mediante la incomprensión o la incredulidad de las personas o instituciones a las que acude para ser ayudada.


Jorge Corsi, necesito un consejo: ¿a quién le creo, a Ud. o al pibe de 14 años?

Con lo que acabo de leer lo que escribió Corsi, parece increíble que sea hallado culpable. Y si lo es: ¡qué agravante para su condena!

Y repito a los Srs. Jueces: no digo pena de muerte. Simplemente cárcel. ¿Es mucho pedir?

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