Para tener a su bebé por parto natural tuvo que ir a la Justicia
Los médicos le indicaron cesárea porque “corría riesgo” su hijo, pero ella no creyó en los argumentos y los enfrentó. El niño nació perfecto.
Los médicos le indicaron cesárea porque “corría riesgo” su hijo, pero ella no creyó en los argumentos y los enfrentó. El niño nació perfecto.
Feliz. Luz Bres, con Cauã. Demostró que podía parir sin poner en peligro a su hijo, pero tuvo que pagar $ 5.800 para cumplir su deseo.
Por Laura Gambale
“Todos los días le decía a mi hijo: por favor no nazcas hoy, aguantá un poquito más”, le contó a PERFIL Luz Bres, mamá de Cauã (en portugués, gavilán) Gael, un bebé marplatense que hoy cumple una semana de vida y que ya antes de nacer estuvo envuelto en una pelea judicial. “Le pedía tiempo a mi hijo para conseguir un lugar donde respetaran mi voluntad de intentar un parto vaginal”, agregó la mujer de 24 años, quien decidió enfrentarse a la indicación de estricta cesárea que le daban los médicos del hospital público Materno Infantil de Mar del Plata, donde se atendía.
“Cauã es mi tercer hijo y el único que tuve por parto natural, pero desde mi primer embarazo soñaba con esto. Cuando fui mamá por primera vez era chica y tenía miedo de contradecir a los médicos. Con el segundo, ya estaba más informada, y quise atenderme con el obstetra Víctor Ibarguren, que en ese momento era el único médico a favor del parto natural en Mar del Plata, pero tuve la mala suerte de que no estaba en el país”, relató Luz, en diálogo telefónico. Así fue como su segundo bebé también nació por cesárea, ya que le dijeron que el parto natural era riesgoso para ella y su hijo. “Esta vez, con Cauã, decidí que sería distinto. Tras meses de lucha, opté por tenerlo en el Hospital Privado de la Comunidad, ya que allí respetaban mi voluntad, pero como ahora no tengo obra social, tuve que pagar $ 5.800, que es lo que sale el nacimiento vaginal. El día del parto me asistió Alfredo Conti, jefe de Obstetricia, y todo fue excelente”, detalló la mamá de un nene de 4, una nena de 2, y del recién nacido.
Historia. Pero las cosas no fueron sencillas ni tan fluidas para Luz y su marido, Diego. Durante las primeras 35 semanas de embarazo, Luz fue atendida sin problemas en la salita pública Jorge Newbery. “A la semana 36 me derivaron al hospital público Materno Infantil (Hiemi), donde pasé los peores momentos. En la semana 38, los médicos programaron una cesárea, argumentando que hay normas que impiden poner en riesgo la vida del bebé teniendo como antecedente que ya me habían hecho otras dos cesáreas”, aseguró la flamante mamá. Y agregó: “A los pocos días, al ver que yo no cambiaba mi postura de que quería un parto vaginal, me iniciaron juicio por ‘protección del menor’. Encima, días antes, me realizaron un estudio de rutina falso, donde se mencionaba que mi bebé estaba con taquicardia”.
En ese momento, Luz decidió llamar a Víctor Ibarguren, el obstetra del Hospital Privado de la Comunidad que ella sabía que estaba a favor de los partos respetados. “Me dijo que fuera a verlo para hacer un control obstétrico completo, y por suerte me dio todo bien. Una semana antes de parir, tuve que afrontar un juicio iniciado por el Hiemi, donde me querían hacer quedar como una loca que estaba poniendo en riesgo la salud de mi hijo. Nos presentamos con los nuevos estudios, y gracias a éstos logramos enfrentar al hospital”, recordó Luz. De todos modos, no se animó a intentar el parto en el Hiemi, después de todo lo que había pasado, así que eligió el Hospital Privado de la Comunidad.
El tema, entonces, fue conseguir el dinero para pagar el parto. Para juntar los $ 5.800, la pareja pidió ayuda a familiares y un grupo de madres marplatenses creó una cuenta en Facebook –“Por un nacimiento respetado en Mar del Plata”–, en donde abrieron una cuenta bancaria y juntaron en menos de una semana $ 2.200 pesos, claves para concretar el deseo de Bres.
¿Cuáles fueron las causas de su lucha por un parto natural?, preguntó este diario. “Quería el parto vaginal porque la recuperación es más rápida y menos dolorosa que el postoperatorio de una cesárea y, principalmente, para poder atender a mis otros dos hijos, que son muy chicos, lo antes posible. Además, siempre creí que para el bebé lo más natural y menos traumático es salir al mundo como lo rige la ley de la naturaleza, salvo cuando hay un riesgo puntual. Pero yo sabía que no era mi caso y que mi bebé estaba bien.”
La pelea legal. “Cuando Luz se negó a que le realizaran cesárea en la semana 38, presentó un consentimiento informado al Hospital Materno Infantil, dejando por escrito su postura, y fue entonces cuando se desató la pelea”, explicó a PERFIL Marcos Tusar, abogado de la mujer. “El hospital, por su parte, instó a la Asesoría de Menores a conseguir la autorización de la jueza de turno para realizar la cesárea, argumentando que corría riesgo la salud del niño”, continuó el experto y abundó: “El día del juicio, cuatro días antes de que naciera Cauã, se presentaron los dos estudios de salud: el nuestro, abalado por el doctor Ibarguren, y el del Hospital Materno Infantil, abalado por su propio equipo. La jueza tomó en consideración ambos análisis y dictó una resolución ambigua: por un lado, pidió al hospital que le respetara la voluntad a Luz, pero, por el otro, también autorizaba la realización de la cesárea”, concluyó.
PERFIL quiso conocer la opinión del Hospital Materno Infantil sobre el caso, pero desde la dirección respondieron que “prefieren no dar declaraciones por el momento”.
Finalmente, el sábado 12, Cauã Gael nació por parto natural, tras seis horas de trabajo de parto, con un peso de 3,850 kilos y excelente estado de salud.
Abuso de nacimientos “programados”
“Argentina está en el puesto ocho entre los países con tasa de cesáreas más altas del mundo”, afirmó a PERFIL José Belizán, obstetra y miembro del Departamento de Investigación en Salud de la Madre y el Niño del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS). Y detalló: “Una de las principales causas de las excesivas cesáreas es la mala organización del sistema de salud, donde muchas veces faltan médicos de guardia, camas, y se usa la cirugía programada como una forma de organizar el caos. En las clínicas privadas, suele ser más común la decisión de una cesárea, ya que no tienen médicos con sueldos fijos ni residentes ni guardia permanente, por lo tanto, los médicos del sistema privado, se esfuerzan por obtener gran cantidad de pacientes para asegurarse una buena facturación”.
Por su parte, Agustina Mazzoni, también obstetra del IECS, hizo un aporte numérico: “La Organización Mundial de la Salud recomienda que la tasa de cesáreas no supere el 15%, pero en las clínicas y sanatorios de la Argentina oscila entre el 45% y el 75%”. En cuanto a los riesgos de la cesárea, Belizán resaltó: “Las mujeres tienen más chances de lesiones en el tracto urinario y vejiga y en el embarazo siguiente, más posibilidades de ruptura urinaria e histerectomía; y el recién nacido, más problemas respiratorios”. Con todo, reconoce que “la cesárea es una operación muy importante que logra salvar muchas vidas”, aunque pide que “no se abuse de ella”.
.