InicioCiencia EducacionEl mejor país del mundo

El mejor país del mundo

Ciencia Educacion3/25/2013
Velkommen til mitt innlegg
 




 



Ser los mejores del mundo es "una desgracia" para los noruegos. En una sociedad donde la máxima característica de sus cuatro millones de integrantes es la de cultivar la discreción, la sobriedad y la modestia, una noticia tan exitista sólo puede provocar vergüenza. 


 



"Los noruegos son tan modestos que descubrieron América y no se lo dijeron a nadie", dicen ellos mismos del cruce del Atlántico por parte de sus antepasados, los vikingos, casi quinientos años antes que los españoles. Ahora, descubrieron la forma de vivir mejor y tener un gran futuro y tampoco quieren que haya un gran revuelo. El Programa de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas (PNUD) dado a conocer la última semana coloca a Noruega en el primer lugar de su ranking anual (Argentina figuró en el puesto 34) y lo mismo hizo hace diez días la organización Global Leaders for Tomorrow del World Economic Forum. Noruega, de acuerdo a ese índice es "el país mejor preparado para el futuro". Unas noticias que en cualquier país del mundo provocarían una euforia sin contención y una catarata de enormes titulares, en la prensa de Oslo no valió más que unas pequeñas referencias. 


 


 


 


 


"Seguramente no es por nuestro clima", es la primera explicación de Peter Rader, el actual asesor de asuntos latinoamericanos de la Cancillería noruega y ex embajador en la Argentina en una conversación telefónica con Clarín. Lo cierto es que el hecho de que la mayoría del territorio permanezca casi la mitad del año bajo la nieve no disminuyó la potencialidad de este país escandinavo. Tampoco cayó en el despilfarro de la Venezuela del boom petrolero o la Kuwait liberada de los iraquíes a pesar de ser el segundo exportador mundial de petróleo detrás de Arabia Saudita. 


La primera clave del fenómeno parece estar en el hecho de que los noruegos están ahorrando casi la mitad de los 17.000 millones de dólares que reciben cada año por la venta de petróleo (unos 3,1 millones de barriles diarios). Hace ya veinte años se produjo un consenso de la sociedad y sus dirigentes (desde los socialistas hasta los populistas de derecha) para que se reinvierta parte de la riqueza para el futuro en un Fondo Nacional del Petróleo. El concepto es que "los recursos que hoy explotamos van a extinguirse en unos años y debemos guardar parte de esta riqueza para las generaciones futuras". 


Noruega comenzó su transformación a fines de los sesenta cuando se descubrieron grandes yacimientos de crudo en el fondo del Mar del Norte. Una década más tarde, una vasta zona azotada por icebergs e inviernos insoportables, se pobló de plataformas con nombres de dioses vikingos. Hasta entonces, Noruega era un país largo y sinuoso con enormes extensiones de muy difícil acceso y que vivía principalmente de la pesca. En los últimos 20 años el Producto Bruto Interno (PBI) del país aumentó un 80%, mientras el resto de Europa lo hizo en un 50% y Estados Unidos un 70%. En todo este tiempo hubo sólo tres años de zozobra entre 1990 y 1993 cuando se produjeron algunas corridas bancarias. Desde entonces, no para de crecer. En el período que va desde 1993 al 2000 el empleo aumentó a razón de 1,2% al año mientras que en la Unión Europea esa tasa fue negativa o inamovible. El Estado tiene hoy un superávit de 25.000 millones de dólares, una cifra suficiente como para enviarle en cualquier momento un cheque de 5.500 dólares a cada habitante. 


"Si se mantienen estables los precios del petróleo no se puede excluir que se estimule nuevamente el crecimiento de nuestra economía con mayor fuerza de lo que ya tenemos previsto y que es superior al del resto de Europa", dice Sigrid Russwurm, la subsecretaria de Economía del Ministerio de Hacienda noruego. 











Un crecimiento que no provoca ninguna deformación social. Noruega es una sociedad netamente igualitaria. Está mal visto sobresalir, andar por la calle con un auto demasiado lujoso o mostrar un nuevo Rolex de oro. "La modestia y la sobriedad son valores muy apreciados, incluso para los más jóvenes", dice el diplomático. El sueldo más bajo no es menor al diez por ciento del más alto. El ejemplo lo da otro diplomático sudamericano: "El vendedor de diarios de la esquina de la Embajada gana 1.500 dólares al mes por unas seis horas de trabajo cinco días a la semana. Y el gerente de la empresa de esa misma esquina no gana más de 15.000 dólares". 


El único lujo que se dio el gobierno fue construir una serie de complejos de departamentos para jubilados en la Costa del Sol española. De todos modos, esto provocó no pocas quejas ya que los noruegos consideran que hay que hacer mayores inversiones en el sistema hospitalario. "Es una queja de la abundancia", dice el diplomático. "Para que tenga una idea, el peor hospital noruego es mejor que cualquiera de los públicos de Latinoamérica". 


La otra clave de este suceso escandinavo es la estabilidad política. Noruega es una monarquía constitucional —el rey Harald V y la reina Sonja son muy queridos por su pueblo— con un amplio espectro de partidos y un electorado esencialmente socialdemócrata. No hay ningún partido preponderante, todos tienen que negociar o gobernar en coalición. Desde marzo del 2000 gobiernan precisamente los socialdemócratas del primer ministro Jens Stoltenberg. En setiembre habrá nuevas elecciones y una dura lucha entre el oficialismo, los conservadores del ex premier Jan Petersen y los populistas de Vondevic. "Más allá de quien gane, acá no cambiarán mucho las cosas", advierte Peter Rader. 


En Noruega persisten principios socia listas que tienen su raíz anterior al propio Marx, se trasladan a la organización de los vikingos que tenían reyes con poderes acotados y grandes poderes regionales. "Prevalece la idea de que la armonía traerá prosperidad y no lo contrario como se cree en el resto del mundo", explica Kristin Solkvor, directora de un centro de estudios de la Universidad de Noruega. 


Y la última clave es que Noruega es un país aburrido. La propia Mafalda decía hace unos años que no había noticias de los noruegos porque "la paz no parece tener rating". La falta de luz y una geografía imposible hace que los noruegos se quejen de su país y vayan en busca de sol y diversión al Mediterráneo. "Pero regresar a Oslo, es regresar a la paz. Es muy difícil encontrar la armonía noruega en otro lugar del mundo", asegura el diplomático que regresaba de vacacionar en España. 


Pero a esta armonía le llegó la "desgracia" del exitismo remarcado por los organismos internacionales. Hasta ahora, los noruegos se sentían orgullosos del Premio Nobel, las aventuras de Ronald Amundsen, la música de Grieg y las obras de Ibsen. Ahora tienen que lidiar con su condición de conformar el mejor país del mundo. 



 
Datos archivados del Taringa! original
15puntos
694visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

l
Usuario
Puntos0
Posts5
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.