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ERNST HAECKEL Y LOS RADIOLARIOS
La naturaleza artista
Alguna vez, Ernst Haeckel, insigne zoólogo y pensador naturalista publicó un libro clásico, titulado "Kunstformen der Natur"  (Formas artísticas de la naturaleza). La produjo entre 1899 y 1903, allí incluye además de valiosos materiales teóricos, ilustraciones hechas con su mano. Dibujaba nada más y nada menos que radiolarios, y lo hacía con entusiasmo y minuciosidad, ellos constituyeron un papel protagónico en su vida, o en todo caso uno muy importante. En aquellas épocas un simple microscopio era todo aquello que podía precisar Haeckel para contemplar a esos minúsculos seres, del tamaño de un grano de arena. He aquí una página de su célebre obra, donde se ven ilustrados esos radiolarios:

Ahora contemplen esta imagen de radiolario esferoidal tomada con microscopio de tecnología de avanzada, propio de nuestra época.


Más, a todo esto, ¿qué son los radiolarios?, ¿cómo son?
Los radiolarios, objeto de estudio de Ernst Haeckel (1934-1919) durante doce años de su vida, son unos diminutos seres unicelulares existentes en todos los mares a profundidades de 5000 metros.
Estos animalitos se acumulan por billones en el plancton. Flotan en el agua, tanto en la superficie como en los abismos, sin adherirse jamás a objeto alguno. Sólo después de morir caen al fondo del mar donde integran espesas capas de sedimentos.
"Como organismo vivo no tienen más que una sóla célula nucleada envuelta por una cubierta gelatinosa, originariamente esférica y sencillísima, aunque después adquiere forma ovalada, lenticular o discoidea", así, los describía Haeckel. "De la superficie irradian innumerables hilos finísimos de plasma que se ramifican a menudo en forma reticular. Estos cambiantes "pseudópodos" no sólo sirven a su alimentación y movimiento; son también los prodigiosos artistas, que al segregar vítreo, producen sus esqueletos característicos".
Verdaderamente, un radiolario es una forma de vida hecha arte, sus formas esqueléticas, entrañan una belleza artística en un ser de los más ínfimos y nimios que posee la naturaleza. Decía Haeckel:
"Una vez aparecen como celosías protectoras, otras como estructuras en estrella, obras de ciertas púas radiales que se conjugan en el centro del cuerpo... tanto los adornos de esas púas como los ornamentos de los caparazones en sí y su retículo son variadísimos y proporcionan los medios para distinguir sus millares de especies".
No en vano se llamó alguna vez a los radiolarios"imaginación de la naturaleza hecha forma real".

La fascinación de Haeckel por las formaciones esqueléticas de los radiolarios encuentra en imágenes como esta, perfecta justificación.

Haeckel solía echarse a la calle, entusiasmado, cuando con su ojo de lince vislumbraba una nueva forma de ensueño, integrada en un radiolario. Invitaba a personas que encontraba casualmente al salir a que contemplaran por el microscopio a esas ínfimas formas de vida y dieran testimonio de la portentosa belleza de las mismas.

Siendo un estudiante de 18 años ya había publicado Ernst Haeckel, su primera obra sobre los radiolarios. Siendo uno de los propugnadores más ardientes de la teoría evolucionista de Darwin, este tema no lo dejó ya en toda su vida. En 1873, el científico Charles Wyville Thomson puso en marcha el estudio sistemático de la zona abisal del mar, tenida hasta entonces por una región sin vida. en su barco explorador Challenger navegó durante tres años y medio en torno al globo y recopiló muestras de agua de todas las profundidades. Por profundos que fuesen los sondeos efectuados por la dotación, las muestras arrojaron siempre huellas de vida.
Hace no mucho tiempo y bajo una época muy distinta se hechó a la mar el buque explorador Glomar Challenger con ánimo de profundizar todavía más las primeras investigaciones del Challenger. Su sedimentación se había distribuido en más de 26 zonas que permiten en el terreno de los estratos geológicos del terciario y del cretácico una determinación más precisa de los radiolarios y otros esqueletos protozoos. Y es que sus diminutas cáscaras suministran indicios en la búsqueda de petróleo. Ernst Haeckel jamás se habría imaginado que en el futuro sus "obras de arte" serían utilizadas para un fin tan poco elevado como la sobreexplotación de la naturaleza.

Agradezco la atención prestada a este post, al cual para cerrarlo, le adiciono otras imágenes de los radiolarios, algunas, ilustraciones de Ernst Haeckel.




NOTA: LA INFORMACIÓN TEXTUAL MOSTRADA ESTÁ TOMADA DEL LIBRO "ENIGMAS DE LA NATURALEZA", DE HELGA MENZEL-TETTENBRN y FRANZ K. THEODOR.

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