Artículo. Autodisciplina de un líder
Salvador David Robles Cámara (9L392).
Programa de la maestría “El liderazgo desarrollador”.
CFE en conjunto con el Instituto de Ciencias y Estudio Superiores.
Salvador David Robles Cámara (9L392).
Programa de la maestría “El liderazgo desarrollador”.
CFE en conjunto con el Instituto de Ciencias y Estudio Superiores.
Todo líder en busca de ser el mejor, requiere contar con una serie de características que definan su personalidad; estas directrices se componen de las habilidades interpersonales, el cambio organizacional, la orientación a resultados, las capacidades personales, y por último el carácter que es el coraje con que se logran las demás (Heifetz, 1997).
El carácter es el alma de la disciplina, pues es la tenacidad que nos lleva a la última frontera del éxito. Viene de la misma raíz griega que la palabra educación, porque al final la disciplina es la observancia de un conjunto de reglas o principios que nos imponen o que nosotros mismos nos imponemos por nuestra voluntad y que sirven para nuestra formación o educación. No hay éxito sin disciplina.
Muchas personas en las empresas buscan de mil maneras diferentes el cómo motivar al equipo de trabajo, pero en realidad han olvidado lo más importante, una actitud del positiva continua que es la disciplina y una herramienta de motivación que es brindada por la educación.
El maestro nos ha dado un talento a cada uno de nosotros, el talento es algo que la persona hace con excelencia, pero el talento hay que educarlo. El talento sin educación es como la neblina que aparece por un momento y luego se desvanece (Bennis, 1989). Educar es un hecho inherente a la persona humana, es una actividad que tiene como fin, formar, dirigir o desarrollar la vida humana para que ésta llegue a su plenitud. La palabra educación se origina de dos acepciones latinas: educare, significa: criar, nutrir, alimentar. Y la palabra educere, que significa conducir: llevar, sacar fuera.
En conclusión, la disciplina con una educación es igual al éxito de liderazgo que se refleja con dinamismo emocional en la empresa; este se concreta, cuando, tanto a nivel directivo, como a nivel operativo, se maximiza el alcance, la intensidad y la fluidez emocional en las relaciones interpersonales, alcanzando objetivos claros, planificados y visualizados a través del telescopio del éxito.
Trabajos citados
* Bennis, W. (1989). "On becoming leader". Massachusetts: Adisson - Wessley.
* Heifetz, R. A. (1997). Liderazgo sin respuestas fáciles. Barcelona: Paidos.