


Alejandro Dolina
A quien le alcanza con uno solo de Dolina ? .... por eso van tres.

UNA PELEA
Me empujaron a la salida. Hubo un tumulto blanco y después de una rápida
investigación quedé frente a frente con Carlos.
- ¿Qué empujás?
Se formó una rueda. Alguien gritó:
- Fajálo...
Niñas aterrorizadas se sumaron al grupo.
Carlos se puso muy colorado. Manos crueles lo empujaron hacia mí.
Tito, falso caudillo y sujeto temido, me dijo:
- Dale... ¿O le tenés miedo?
Entonces le acomodé una piña y ahora ya sé que soy cobarde.

LOS DEBERES DE PEDRO
Pedro se sienta en los ultimos bancos del aula, como corresponde a un
chico que desdeña la educación y la vecindad de los poderosos. Las
conspiraciones y los batifondos nunca lo hallan ajeno. Busca el riesgo de las
transgresiones y la compañía de los más beligerantes. A veces lo tientan el
estudio y la inteligencia.
Entonces, como quien acepta un desafío, como una compadrada, resuelve
arduos problemas de regla de tres y cumple los dictados sin tropiezos.
Un día, la maestra le acaricia el pelo tiernamente. El piensa:
- Ay señorita... Si supiera como me gustaría regalarle una flor y darle un beso.
Pero Pedro sabe quién es y conoce su deber y su destino. Con una gambeta
se aleja del afecto inoportuno y va a buscar la gloria allá en el fondo, donde los
malandras se empeñan revoleando los tinteros para que se cumpla mejor el divino
propósito del Universo.

HISTORIA DEL QUE PADECÍA LOS DOS MALES.
En la calle Caracas vivía un hombre que amaba a una rubia. Pero ella lo
despreciaba enteramente. Unas cuadras mas abajo dos morochas se morían por
el hombre y se le ofrecían ante su puerta. El las rechazaba honestamente. El amor
depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar a quien no nos ama y
ser amados por quien no podemos amar.
El hombre de la calle Caracas padeció ambas desgracias al mismo tiempo
y murrio una mañana ante el llanto de las morochas y la indiferencia de la rubia.
Alejandro Dolina
Si te gusta el arte y te Gusta taringa! ... no te pierdas este post:
