tinchoux
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¿Con que no podías ver esa hermosa pelicula de disney en tu flamante PC con core-2-duo, 2Gb de RAM Placa de video GEForce de 256 MB y Windows XP? Ya tengo la solucion! Parece que Bill era mas de mirar los Power Rangers y no Blancanieves pero igual te sacó el parche! http://www.microsoft.com/downloads/details.aspx?FamilyID=905b4d10-9cde-4d32-b576-c942d1375ceb&DisplayLang=es
Les presento una nueva y revolucionaria extensión para google chrome y chromium, Nothing. Esta extensión nunca antes vista cambiará completamente su forma de navegar por la web, cumpliendo eficazmente con lo que promete: "This extension does nothing." (esta extensión no hace nada) Basta de lidiar con bloqueadores de anuncios que interfieren con su navegación; ayudantes de descargas para sitios como megaupload o rapidshare que no funcionan; viva internet como nunca antes la había vivido! Si aún continúa con el pesado Firefox, o con el inseguro Explorer, esta extensión será su excusa perfecta para el cambio. Y si todavía no se anima a probar, he aquí testimonios de sus usuarios que seguro lo animarán: -"Wow, this works great. The "nothing" feature should be integrated by default in Chrome." (Wow, funciona muy bien. La función "nada" debería ser integrada en Chrome de manera predeterminada" -"performs exactly as described" (funciona exctamente como se describe) -"Nothing impress me" (nothing me impresiona) -"I have Nothing to say" (no tengo nada para decir) -"No bugs. Works perfectly!!!" (Cero errores. Funciona perfecto!!!) -"La verdad es que está de huevos.... como no la bajé antes!" Aquí el link a la galería de extensiones de chrome: Nothing Sus opiniones personales serán apreciadas, siempre en vistas a mejorar la calidad de este gran producto!
Hola y gracias por interesarte en mi cuento, espero que te guste! Una fuga Camino solo muy de noche. La calle no es más un patio de juegos, como lo fue en otro tiempo. Travestis ocupan las esquinas en las que más temprano estuve con mis amigos, y lúgubres comerciantes se adueñan de las plazas. Las personas me observan con ojos atónitos, expectantes. "No vayas", fueron las últimas palabras que escuché antes de dar un portazo. Las comprendo. Unas lágrimas intentan escapar de mis ojos, pero ya es tarde para lamentos. Comienza a llover y el repiqueteo sobre la cabeza me devuelve la conciencia. De pronto tengo hambre, frío y miedo, y temo que alguien me reconozca. Quiero volver, ya no aguanto esta culpa. Estoy a sólo seis cuadras de casa, podría ir y disculparme con mamá, decirle que todo fue un error, y que debería haberle hecho caso. Sí, seguro que de este modo todo se solucionará. Apuro el paso, casi corro del entusiasmo. Estoy a cuatro cuadras. Mi corazón palpita cada vez más fuerte y ahora estoy a sólo dos. Acá es. Una luz me enceguece y me detengo. Logro distinguir entre la niebla dos pistolas apuntándome. Aparecen dos brazos que las sostienen, y luego dos hombres uniformados maniobrando este complejo mecanismo. "¡Suelte el arma!", grita uno de ellos. Vacilo. Tardo en comprender, y finalmente inclino la cabeza hacia abajo. Inmediatamente se posan un revolver en mi mano derecha y una bolsa con pegamento en la izquierda. Hienas, se burlan de mí y de mi ceguera. Me seco el sudor de la frente, ya espesado con la sangre del dueño de un ford, ruego a Dios y a mi madre que me perdonen -en espercial a mi madre-, y me disparo en la cabeza. Tincho