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spanker

Usuario (Argentina)

Primer post: 22 may 2010
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Cosas que escribi
ArteporAnónimo11/5/2010

No tiene titulo Hoy me volvi a levantar de mi cama Respire del mismo aire que ayer , pero no me siento igual que antes Otro ser habita mi cuerpo ,soy otro disimulando ser yo Un intruso ,que no desea vivir asi ,me esta quebrando el espíritu desde adentro. Me quitan mis ganas , me sufoca , me desgasta mas y mas cada dia Me retiene asi , matándome lentamente Si fuese mas devil ,moriría entre depresivos , como el ciego viendo su realidad Algo que nadie puede mirar , es un privilegio o solo otra mirada Es por esto que no se si soy afortunado O solo es que siento el angustia , desbaratando mis sueños Apoderandose de lo que creía que quería , nose como auyentar toda estas cosas Se alimentan de mi dia a dia , paracitos de mi corazón. Pero el corazón late dia a dia , fiel a su portador , Los sueños ya no están , eso también me lo robo Pero aun asi soy yo quien mantiene este cuerpo en pie Tengo ganas de correr mas lejos que mis pasos , alejarme de esa sombra No tengo como despegarme de esto , necesito algo mas o algo menos Nose si es mi dia o es su noche , soy yo acaso el intruso en esta vida Me miro y pienso , como mis ojos me reflejan como dos personas No me reconozco , yo soy otro títere mas en esta película. Si pudiera partirme en 2 , quejarme de el cielo Pero el mundo es aca abajo , nadie puede quejarse de ello Si el suspiro que sientes de la vida , te devuelve esta agonia Una muerte lenta , de la que no te quieres hacer dueño.-

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Pasos negros , escrito por mi
ArteporAnónimo5/22/2010

Enciende las ventanas del pueblo , niño de pasos negros que comes el humo del cielo. Sal de aquel rincon oscuro ,vuelvete contra aquel cuadro , pinta tu cara como lo hace el amanecer. Alza tus manos no busques galletas de metal ,que llenen tus ojos la esperanza que siempre vivio en ellos. Que lejos se ve , que nadie te vea que esquiven tus pasos solo para juntar papeles en bolsillos llenos. Llamaría a la lluvia , que inunde sus cuerpos el miedo de verte solo sin esos egos. Esta jungla parece olvidar , que en otro tiempo llevo consigo tu mismo cuento , el ser un niño sin juegos. Y vives en techos de esperanza , cordones de barro , cabezitas en polvo que crian la esperanza de un nuevo pasar. En paredes de cartón remojas tus sueños con ríos sucios del tiempo.

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El jugador eterno- cuento
ArteporAnónimoFecha desconocida

El jugador eterno Elidio era un personaje muy particular, uno lo veía arrimándose entre los mesones de felpa gastada, tosiendo animalescamente el pescuezo, enclenque y debilitado pero con los ojos fijos, callado por demás, poniéndose en una posición algo declinada en la cabeza. En el marcador de tiza, siempre aparecía su nombre junto a alguno que quisiera darle el gusto. Se podría decir que él jugaba, no como tantos por ganar o para pasar el rato, el solo jugaba por jugar. Tenía una manía de apretar la tiza contra la mesa hasta irla desgastando como cuando se apagan los puchos, pero con lentitud y moderación, era todo un proceso que llevaba su propio cauce. No se sabía mucho de él, solo que ahí estaba sin estar, sumergido en el juego, casi autista a veces. Algunos decían que tendría algo así como 80 años, otros decían que eso era pura especulación, porque nunca nadie había sabido de él gran cosa. Si le preguntaban, con el mayor de los respetos qué edad tenia, él solo se quedaba ahí quieto y después movía espasmódicamente sus labios con la boca todavía cerrada, como una especie de tic vio. Y soltaba como una bocanada, pero de un aire sepulcral casi ondulante como el humo de los puros en lo alto de la madrugada, una sola frase "los necesarios". En sus manos se adivinaban un trabajo de mucho trajín pero nadie podía saber si era un antiguo crupier o si era un mago devenido en pianista o quizás uno de esos banqueros de la vieja estirpe que antaño andaban de puro vicio macaneando con joyas y relojes. Lo cierto en todo esto era que el vejestorio estaba invicto en todo, no había perdido acaso un mísero encuentro de chin chon, pool, billar o póker. El mito era venerado por todos, alguno argullian de que en realidad el susodicho era un profesional que lejos de ir por el dinero allí se presentaba como un maestro ante una charla magistral, solo a fines de deleitar al publico que de antemano se sabe derrotado. A veces era todo un espectáculo, pero no uno de esos espectáculos baratos de cine o los que montan las cámaras, era realmente un espectáculo como cuando un depredador salta sobre su presa, o cuando en un amague de potrero el delantero deja atrás a tres tipos para reírse nomas. Los dedos bailoteaban entre las cenizas de la tiza y como un epifanico ser, le brillaban las sienes y en sus ojos se adivinaban la victoria, pues era un mago y solo faltaba que diera remate a su presa. En poco más de tres movimientos ya todos sabían que no podía fallar, y no lo hacía. A veces parecía aburrido y simplemente se dejaba llevar por la mesa, pero no era un indicio fiable de que su astucia le fallara más aun era un desafío ver lo lejos que estaban los contrincantes de ganarle mientras más se acercaban a rellenar el consabido cuadradito. Nunca aposto nada, ni se permitía apostar cuando él jugaba, creo que ni si quiera le vimos sacar un centavo de la chistera. Siempre andaba con una moneda añeja por demás, quizás una reliquia de época, vaya uno a saber, por los movimientos de sus dedos bailaba danzarina aquel plateado objeto, a una velocidad irrisoria y con una gracia que lo convertía por si solo en un artista. Pero aquel día, que llovía y el reloj había desaparecido entre el humo, apareció don Elidio pero tras de sí iba andando como su propia sombra un hombre se adivinaba joven y pulcro, con un traje hecho a medida de color carmesí. Ambos entraron en sincronía perfecta, y se pusieron a ambos lados de la mesa más vieja. Elidio parecía distinto, algo raro pasaba, hasta el menos avispado lo notaba. Llamo al crupier, que era Angelito un muchacho nuevo. Pero ni bien el joven quiso acecharse, le apareció el viejo dueño y le puso la mano en el hombro al muchacho diciéndole "deja que yo me encargo". Don Romualdo, disimuladamente cruzo una mirada con Elidio mezcla entre entendimiento y gratitud por breves fracciones de segundos. Les barajo las cartas y jugaron, aunque el termino jugar quede muy empobrecido para lo que se presencio esa noche. Una y otra vez ambos jugadores se contrarrestaban con una habilidad que nadie podía si quiera soñar en tener, eso no era azar eso era una muestra de talento puro. Se repartía, y solo entonces podían los asistentes respirar, un tibio cuchicheo se escurría a las espaldas de la mesa, que callaba de súbito cuando terminaba la repartija. Y entonces eran dos maquinas humanas que tenían ferocidad y un instinto magistral para el juego. El más joven se estiro la manga, y sonrió al ver su reloj. Un reloj plateado, con malla de cuero negro, más bien mundano. El viejo apuro su ritmo entre la moneda saltarina, y tiro por última vez un suspiro, para desplomarse seguidamente sobre el taburete. La moneda cayo y fue aplastada por el joven contrincante quien con suplicas, pidió perdón y se fue. La mesa donde paso sus últimos movimientos el viejo jugador quedo cerrada en honor a tan grande talento y de ella armaron un frente del cajón donde lo enterrarían luego. En su placa se leía la inscripción, Aquí yace el jugador eterno.

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Encuentros mundanos
ArteporAnónimo11/1/2015

Ella es como una piedra filosofal que un alquimista designio me puso enfrente, con su poder magico transforma mi ser en un otro ser, los sentidos son oro y mar contra lejania, los pensamientos sucumben ante un paraje de misteriosos ojos que me ven desde adentro. El dormido naufrago entre el arullo de ese vaiven preso de un dolor sutil que acompaña al sometimiento y a la felicidad de encontrarme mutante en resplandor. El sol quebrando el hielo, la sombra durmiendo a la flor, naturaleza que no encuentra ley para descifrarla. Marcos era un tipo asombrosamente calmo, un solitario especimen de una sociedad cambiante, de carne sutil de sangre que hierve, una contradiccion que no tiene topicos donde resurgir. Enfrente de una clase, llena de jovenes estudiantes, aprestados a hacer pasar el rato ante una exposicion, subitamente sintio que la inusitada exposicion y visibilidad que tenia frente a si lo cubria con un halo de seguridad y de un sentimiento sobre un sentido superior a si mismo. Aquella tarde, un tipo nada comun encontro a las 16:34 en una boveda amurallada de felpa contra incendios y poco mas que medio centenerar de personas, un espacio cuantico casi milagroso donde exisitio brevemente. En ese espacio, que era lo mas parecido a un torbellino de imagenes movidas, a ratos todo discurria lento a ratos rapido, a ratos en la seriedad del asunto a ratos entre la miseria y el goce comico. Entre una y otra cosa, el sabia mas que nada que su vision que no era para nada hortodoxa tenia una subita inspiracion de confianza y de espontaneidad que lo volvian un acrobata de esos que dan vueltas en una esfera de metal, a ratos imprimiendo gas a ratos tratando de soportar la materializada experiencia de los pensamientos amontonados contra gravedad. Entre el publico, estaba ella, una persona que hasta entonces por circunstancias poco explicables habia llevado un transito mas bien simultaneo, por la vida de un pasillo a otro andando contracorriente y en trasversal, llevando un sentido humano tan enervado entre los sentimientos que era dificil pensarse, a veces perdida entre murmullos y risas aniñadas otras con el dolor punzante y estrenduoso de la victoria momentanea. Ella era Maria, una dulcinea que navegante entre unos hilos secretos urdia tramas poco dadas a los ojos de un mundo casi por entero materialista. Ella estaba alli, un trozo mas de pan que no se mordia, quizas un cordon que se desataba o un gato que cruzaba la ruta, cualquier cosa habria hecho que los sutiles designios que alli ocurrian no tengan lugar. Pero alli estaba, y no era menos importante. Si tan solo, una de las premisas que acompañaban la trayectoria del despreocupado caminante que era Marcos para perderse entre la facinacion como era quedarse triste con sus amigos, en un simposio de desaprobaciones todo ello lo valia y aun mas. Es extraño, hasta lo absurdo como un nimio detalle, ocupaba tanto espacio entre los pasos algo retorcidos de Marcos. El tipo en si era un idealista, pero sobre todo un idealista fantasioso pues las ideas no eran tales sino fantasias de fantasias, como las mamuscas que relaban los parientes que viajaban antaño a Europa, por lugares que parecian traidos de otros mundos. Mientras mezclaba con total desproporcion lo tangible de una realidad deforme con las posibilidades de una imaginacion combulsa vivia, o eso creaian por lo menos sus sentidos. Le crecia la barba, las uñas o le salia un lunar nuevo, pero en el todo estaba ligado a un sentido tan despreocupado de si mismo que era comparable a un animal, que no poblaba la selva sino que sobrevivia a su propia naturaleza, un ser imaginario. Nunca le habia hecho falta tener amigos imaginarios, adentro suyo como un rompecabezas habitaban multiples dimensiones de mundos solapados, donde el mismo tenia muchos vertientes y los vericuentos de su memoria eran riscos donde una caia a mas no ser que fuera un mundo donde predominaban los planos en aberracion. Entre mar y decierto, en un viaje de esos de verano pero en primavera pues se sabe que el clima esta producido en desfases por la polucion o porque es capricho de una generación de abuelas que perdieron sus rumbos en climatologia, pero fuera lo que fuera todo debia seguir, aun si era una mera adaptacion. Entornados los ojos, fijos los deseos, un sonido fresco y agil retumbo destronando a Maria de la mente de Marcos. Ella alli sentada, viendo sin ver a un tipo que es imposible de verse, esperando una calesita que la lleve a un mundo de tantos. Y el tipo ahi, parado en su longitud mundana, espirgado y con torpeza, en un sextante izquierdo a mas o menos 20 metros, en un gesto cabelleroso cediendo el asiento a esas extrañas féminas. De momento, ahi mirando, sin ser vistos dos seres que encontraban designios entre pausas para no verse mas. Alli habia un magnetismo de comunion, que por cualquier duda no tenia absolutamente nada que ver con vestidos blancos y ceremoniales de amastramiento frente a un ritual añejo. No aquello era otra cosa, un sentido que no tenia conceptos ni definiciones, un sentimiento de unidad de polvo en el viento, de coreografia sincronizada de unidad en armonia con el todo, daba igual si eran chorros de agua en un acantilado o por si acaso era un choque en un viejo autobus contra voluntad de dos desconocidos dando paso a que a el se le cayeran los lentes de la vista y todos los presentes saltasen para no quebrantarlos de un modo comico y caricaturesco. Lo cierto es que ella, que por lo demas era hermosa, sintio presente frente a si, a algo importante, un subito sentido de preocupacion, quizas parecido al de una madre frente a sus hijos al andar por primera vez en bicicleta por un parque herrumbrido de pastos secos.

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