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Usuario (Tanzania)

FLIA (Feria del Libro Independiente y Autogestionada) es un espacio para exponer, difundir, compartir, conocer e intercambiar producciones y publicaciones independientes como libros, revistas, fanzines, discos, fotografia, y otras propuestas, autogestionadas de forma autónoma por los mismos autores, artistas, editores, etc. La FLIA es una jornada de integración y participación, de intercambio, interacción y exposición artística sin fines de lucro, que pretende dar a conocer al mundo el trabajo de muchos artistas independientes del Uruguay y Latinoamérica. Es un encuentro de literatura, música y arte, un espacio de manifestación y exposición en el que se interviene el medio urbano cotidiano para compartir, integrar y motivar el desarrollo del arte y la cultura alternativa en la sociedad. El proyecto FLIA comenzó en Buenos Aires (Argentina) ya hace algunos años y con mucho éxito se viene expandiendo por varios países de Latinoamérica (se realiza en Santiago de Chile, en Bolivia, en Brasil, en Bogotá, Colombia y en Argentina) y ahora llegó el turno de realizar el primer encuentro en Uruguay. La feria se va a realizar en dos días que serán el próximo 16 y 17 de junio del corriente año, inaugurándose el 16 en un espacio cerrado interior, y finalizando el 17 en el Callejón de la Universidad de la República (18 de Julio esq. Emilio Frugoni), con un itinerario que incluye diversos talleres (literarios, encuadernación artesanal, pintura, alimentos artesanales, etc), performances, teatro, música en vivo, micrófono abierto para lecturas, stands y puestos de exposición de editoriales y editores independientes, proyecciones de audiovisules, exposiciones plásticas, fotografía, alimentos, artesanías, etc. Con invitados especiales de las FLIAs de toda la Argentina (Capital, Rosario, Córdoba, Bolsón, etc.), Chile y Colombia entre otros, que vienen a compartir e intercambiar sus propuestas, trabajos y materiales brindando al encuentro la posibilidad de generar redes y lazos internacionales de arte y cultura independiente. Primer Feria del Libro Independiente y Autogestionado del Uruguay. (Aclaro la fuente acá, no sé por qué motivo no me permite colocarla en el lugar preestablecido)
Una de las cosas buenas del señor de corbata siempre fue su gusto por los laberintos. Todo tipo de ellos. Jardines con arbustos en forma de laberintos, revistas con jueguitos de laberintos, tatuajes de laberintos, laberintos mentales, laberintos de tiempo, de espacio, de memoria, laberintos literarios, platos de tallarines laberínticos, laberintos de palabras, y algunos otros. Y digo que esa afición es una de sus cosas buenas (finjan todos, de momento, estar de cuerdo con esta afirmación...), porque fueron los laberintos los que lo llevaron, de alguna manera retorcida y diferida, a ser lo que hoy es. En un laberinto que simulaba ser una ciudad en tamaño real con autos, plazas, extras y todo, el señor de corbata logró hace algún tiempo encontrar el punto central objetivo; como ocurría en muchos laberintos medievales rituales, en ese punto central se encontraba un espejo, para transmitir un mensaje místico sobre la búsqueda de uno mismo y el carácter simbólico que todo laberinto conlleva; pero el señor de corbata iba distraído y se llevó puesto el espejo, lo rompió y por tanto (además de agenciarse los siete años de mala suerte) no logró encontrarse a sí mismo ni entender el mensaje del laberinto; se fue, en cambio, con una rara certeza de que alcanzaba con distraerse para no existir o caminar apurado para no verse. Al salir de aquella ciudad laberinto y entrar en otra, notó que la gente con la que se cruzaba iba distraída, OSTENSIBLEMENTE DISTRAÍDA, como orgullosa, la gente, de estar tan distraída y en su burbuja privada; y además apurada, OSTENSIBLEMENTE APURADA, como si aquella gente no quisiera verse a sí misma y buscara gritar que no existía, según la nueva rara certeza del señor de corbata. Notó que, a diferencia de la otra, esta ciudad completa era un dispositivo para distraer y apurar, una máquina de no existir y no verse que funcionaba a la perfección, un laberinto sin punto central de referencia, lleno de espejos en los que nadie se ve si no es de paso, con una impresión efímera y borrosa de sí mismos. Semáforos, música, olores, esquinas, carteles, rejas; y todo a velocidad suficiente para pasar y mezclarse y llevarse cualquier visión parcial sólida de uno mismo. Y ojo que el señor de corbata sabe -siempre lo sabe, aunque no siempre lo tiene presente- que él es un personaje imaginario, ficticio, irreal, pero no por eso deja de preocuparse por los demás. Y tramó por tanto un plan que consistía en romper todos los espejos de aquella ciudad, y con los trozos crear la mayor bola de espejos que se haya visto; después fue y la dejó en las afueras de la ciudad, recostada a un ombú. Cuando la gente de la ciudad notó que faltaban todos los espejos, y cuando alguien dijo que había visto algo recostado a un ombú en las afueras que parecía una bola de espejos gigante hecha con los trozos de miles de espejos, fueron a ver. Discutieron si llevarla a la ciudad, o no. Uno dijo que, antes de meter esa cosa en la ciudad, se fijaran bien si adentro no había griegos escondidos, que con ese chuco ya han jodido, los griegos, a más de uno; otro le contestó que con la crisis económica e institucional y eso, los griegos no estaban para andar metiéndose en esas cosas, y por ahí siguió la conversación un rato. El hecho es que estuvieron ahí un buen rato, ya no estaban tan apurados, y conversaban entre ellos; habían ido arrimándose a la bola de espejos y al ombú, y ahora estaban sentados a la sombrita, algunos tomaban mate o fumaban en grupos, ya se hablaba de muchas cosas y de a uno o en grupos iban y se miraban en los trocitos de espejo, alguno aprovechó para lavarse la cara, peinarse, retocarse el bigote o las patillas. Al final, plantaron un monte de ombúes alrededor y formaron el primer laberinto de ombúes del mundo, y en el centro uno no sólo se encontraba con un espejo y un mensaje místico sobre el sentido de la vida como una búsqueda y todo eso, sino con un montón de pedacitos de espejos y con un grupo más o menos nutrido de gente que conversaba en ronda, sin apuro. Igual el señor de corbata por las dudas no entró, por miedo a pecharse la bola de espejos y armar un lío; pero tampoco es la primera vez que reconoce que los resultados de sus planes son mejores cuando él se queda afuera.
Desde el CallCenter de Antel se ha informado a usuarios con módem GPRS que este aparato no es compatible con Ubuntu u otro GNU/ Linux , esto es un disparate, responden esto por absoluta ignorancia. 1º (A) En el área de notificación (por defecto arriba a la derecha en Ubuntu ) aparece un ícono de Red, hacemos click allí y veremos que se despliegan opciones, luego conectamos el módem a cualquier puerto USB, una nueva opción aparaece entonces; la clickeamos, se abrirá una ventanita en la que se pregunta el país etc. 1º (B) Otra manera de hacerlo es ir a "Conexiones de red" o "Editar conexiones", en fin igual da mientras se llegue a esta ventana: Donde trabajaremos en la tercera pestaña dándole "Añadir". 2º Ya sea por el método A o B se llegó a esto: (lo que señala el cursor en esta foto cambia según el módem que tengamos) Es muy fácil de completar. Hay que indicar el país y todo eso dando Aceptar... El detalle importante está aquí: cuando lleguemos a esta pantalla: Donde dice "Seleccionar su plan" debes indicar la opción GPRS . ¡LISTO! Ante cualquier inconveniente, no duden en consultar.

El gestor de login (inicio de sesión) de Crunchbang 11#! se llama: SLIM y está genial porque es superliviano; sin embargo me tenía un poco molesto que hubiera que ingresar usuario y contraseña cada vez. ¿Cómo configurarlo para que el inicio de sesión sea automático? Editando el archivo /etc/slim.conf PASOS A SEGUIR: En terminal, ejecutar: sudo geany /etc/slim.conf Buscar estas líneas: # default user, leave blank or remove this line # for avoid pre-loading the username. #default_user simone # Focus the password field on start when default_user is set # Set to "yes" to enable this feature #focus_password no # Automatically login the default user (without entering # the password. Set to "yes" to enable this feature #auto_login no Y modificarlas así (suponiendo que tu usuario sea "linuxero": # default user, leave blank or remove this line # for avoid pre-loading the username. #default_user simone default_user linuxero # Focus the password field on start when default_user is set # Set to "yes" to enable this feature #focus_password no focus_password yes # Automatically login the default user (without entering # the password. Set to "yes" to enable this feature #auto_login no auto_login yes Cierra el editor guardando los cambios y reinicia tu PC para apreciar el resultado. sudo reboot VIVA CRUNCHBANG, VIVA DEBIAN, VIVA GNU/LINUX
Por el simple motivo de que la batería de mi portátil (una Toshiba Satellite L305) rendía: 1.40 hs. con Ubuntu 12.04 Precise Pangolin y 2.10 hs. con Linux Mint 13 Maya; fue que migré hacia Maya. Lo primero que hice al instalarlo fue intentar dejarlo lo más parecido a mi antiguo Pangolin. No me costó mucho trabajo, se podrán imaginar. Pero la pantalla de inicio, de login, no pude cambiarla (por si no lo saben es fea y menos práctica que la de Pangolin) hasta que D. Henríquez de la comunidad Ubuntu Uruguay me linkeó a la solución que aquí reproduzco para los taringueros. Este pequeño tutorial sirve para poder cambiar la pantalla de inicio de sesion de Linux MInt 13 por la de Ubuntu 12.04. El cambio es totalmente reversible y no tiene problemas añadidos. Las siguientes instrucciones son validas para Linux Mint 13 tanto en Cinnamon como en la edición de MATE. Instalar LightDM Para instalar LightDM y los paquetes necesarios para usarlo en Linux Mint 13 Cinnamon / MATE, utilice el siguiente comando: sudo apt-get install lightdm gnome-settings-daemon indicator-session-gtk2 unity-greeter ubuntu-mono light-themes Durante la instalación, se le preguntará si desea usar MDM o LightDM como el gestor de ventanas por defecto, aquí, seleccione LightDM: Durante las pruebas, la “unity-greeter” se establece de forma predeterminada para Linux Mint edición del 13 de Cinnamon, pero no para la edición de MATE, lo que provoca LightDM no se inicie. Así que compruebe si “unity-greeter” se utiliza en el interfaz por defecto al abrir el archivo “/ etc / lightdm / lightdm.conf”: gksu gedit /etc/lightdm/lightdm.conf Así es como el archivo debe de estar: greeter-session=unity-greeter user-session=cinnamon (la última línea debe decir “mate” si está utilizando la edición MATE o “Cinnamon” si está utilizando la edición CINNAMON). Si la “bienvenida al inicio de sesiones” no se ajusta a la “unity-greeter” como el anterior, modifique el archivo y guárdelo. Reinicie la sesión y verá los cambios. Volver a dejarlo todo como estaba Si no quiere utilizar LightDM y quiere volver a la pantalla con el Administrador de Linux Mint 13, todo lo que tiene que hacer es ejecutar: sudo dpkg-reconfigure mdm Y seleccionar MDM Reinicie sesión y listo.
Format Junkie, un excelente conversor de archivos de video, audio e imágenes. Permite también grabar los archivos en formato ISO o convertir de ISO a CSO o viceversa. Para instalar en ubuntu: sudo add-apt-repository ppa:hakermania/format-junkie && sudo apt-get update && sudo apt-get install formatjunkie