sargatanas87
Usuario (Argentina)
INDEMNIZACIONES POR DESPIDO Bueno, bueno, trataré de hacer un post lo más completo posible respecto de estas cuestiones. Algo sé de indemnizaciones laborales y la verdad que no tengo muchas ganas de buscar jurisprudencia que avale lo que digo, pero créanme que por lo menos en los fueros nacionales es casi como yo les señalo. Lo primero que hay que saber es cuanto corresponde abonar por un despido con causa o una renuncia. A esto se le llama Liquidación Final. La liquidación siempre debe abonarse para quedar extinta cualquier obligación que brote de una relación laboral. Se constituye por: - SAC (Sueldo Anual Complementario, o sea, aguinaldo) - Vacaciones Proporcionales - Meses Impagos - Proporción del mes trabajado. Ejemplo: Para un sueldo de $3.000, donde el despido ocurrió con fecha 13 de abril. Los montos son: Por SAC: $3.000 / 12 x 3 + ($3.000 / 12 / 30 días de abril x 13) = $750 + $108,33 = $858,33 Por vacaciones: Aquí hay diferencias según la antigüedad, pero supongamos que le corresponden 14 días de vacaciones, debe hacerse el proporcional de las vacaciones que le corresponde y multiplicarlo por el precio del trabajo por día. Así, 12 / 3,5 meses trabajados (aprox.) = 3,42 x ($3.000/25) = $410,4 Algunos también adicional el SAC a este rubro, pero en este caso no lo haré. De todos modos, les informo que sería sumar la sufra mencionada más su doceava parte. Meses Impagos: Si faltaba pagar algún mes debe pagarse. Por ejemplo si falta el mes de marzo se deben adicionar $3.000 Proporción del mes de Abril: $1.300 TOTAL LIQUIDACIÓN FINAL: 2568,73 (sin mes de marzo) Ley 20.744 Ahora bien, si el despido es incausado o sea, un despido directo (ANDATE!) o un despido indirecto (ME VOY PORQUE NO AGUANTO MAS ESTA SITUACIÓN). En ambos casos proceden las indemnizaciones que fija la Ley de Contrato de Trabajo (aunque aclaro que estas no son las únicas). Son tres indemnizaciones, fijadas en tres artículos: arts. 245, 232 y 233 Art. 232. —Indemnización substitutiva. La parte que omita el preaviso o lo otorgue de modo insuficiente deberá abonar a la otra una indemnización substitutiva equivalente a la remuneración que correspondería al trabajador durante los plazos señalados en el artículo 231. Art. 233. —Comienzo del plazo. Integración de la indemnización con los salarios del mes del despido. Los plazos del artículo 231 correrán a partir del día siguiente al de la notificación del preaviso. Cuando la extinción del contrato de trabajo dispuesta por el empleador se produzca sin preaviso y en fecha que no coincida con el último día del mes, la indemnización sustitutiva debida al trabajador se integrará con una suma igual a los salarios por los días faltantes hasta el último día del mes en el que se produjera el despido. La integración del mes de despido no procederá cuando la extinción se produzca durante el período de prueba establecido en el artículo 92 bis. (Artículo sustituido por art. 4° de la Ley N° 25.877 B.O. 19/3/2004) Art. 245. —Indemnización por antigüedad o despido. En los casos de despido dispuesto por el empleador sin justa causa, habiendo o no mediado preaviso, éste deberá abonar al trabajador una indemnización equivalente a UN (1) mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor de TRES (3) meses, tomando como base la mejor remuneración mensual, normal y habitual devengada durante el último año o durante el tiempo de prestación de servicios si éste fuera menor. Dicha base no podrá exceder el equivalente de TRES (3) veces el importe mensual de la suma que resulte del promedio de todas las remuneraciones previstas en el convenio colectivo de trabajo aplicable al trabajador, al momento del despido, por la jornada legal o convencional, excluida la antigüedad. Al MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL le corresponderá fijar y publicar el promedio resultante, juntamente con las escalas salariales de cada Convenio Colectivo de Trabajo. Para aquellos trabajadores excluidos del convenio colectivo de trabajo el tope establecido en el párrafo anterior será el del convenio aplicable al establecimiento donde preste servicios o al convenio más favorable, en el caso de que hubiera más de uno. Para aquellos trabajadores remunerados a comisión o con remuneraciones variables, será de aplicación el convenio al que pertenezcan o aquel que se aplique en la empresa o establecimiento donde preste servicios, si éste fuere más favorable. El importe de esta indemnización en ningún caso podrá ser inferior a UN (1) mes de sueldo calculado sobre la base del sistema establecido en el primer párrafo. (Artículo sustituido por art. 5° de la Ley N° 25.877 B.O. 19/3/2004) Para el cálculo de la primera –art. 245 LCT- es necesario tomar el mejor sueldo anual normal y habitual. En otras palabras, si tuviésemos una relación que varía en las remuneraciones, sea que va a comisiones o alguna otra forma de pago y las retribuciones fluctúan a través del tiempo concierne tomar la de mayor valor, siempre y cuando esta sea normal y habitual (por ejemplo no debe tomarse aquella remuneración que tenga la adición del SAC o alguna otra cuestión). Ejemplo: si en un año cobre los primeros tres meses $3.000, luego los otros tres $3.500, el siguiente mes $4.500 y los otros $3.000; debería tomarse el valor de $4.500 que es el mayor. Superadas estas consideraciones, tomaré como MSANH $3.000. Ahora debe tomarse la antigüedad del trabajador. Deben tomarse aquellos años, donde se supere un período de tres meses trabajados. Por ejemplo en un relación que va desde diciembre de 2006 hasta abril de 2010, se computan 3 años (2006 no se cuenta). Dicho esto, se debe multiplicar $3.000 x 3 = $9.000. Con esto ya basta. Sin embargo haré un par de consideraciones; en primer lugar, no se debe adicionar a esta suma el SAC, según plenario “Tulosai”; el MSANH no debe superar tres veces el valor del sueldo establecido como tope por el convenio aplicable a la actividad, de todos modos, esta cuestión se encuentra zanjada con el precedente de la CSJN “Vizzoti”, que estableció la inconstitucionalidad del tope del art. 245 de la LCT y fijó como tope el 66,6% del valor de el MSANH. Daré un ejemplo sólo de este último tópico, si se tiene un sueldo de $9.000, pero el convenio establece como sueldo $1.000, el tope según 245 sería de $3.000, sin embargo según el precedente “Vizzoti” debería tomarse como sueldo $3.000 x 66%, tomar menos de eso resultaría confiscatorio según dicha doctrina. La segunda indemnización es el 232 LCT, preaviso, aquí también según la antigüedad corresponde abonar una u otra indemnización. En cualquiera de los casos, la suma es simple. La indemnización se debe al deber de preavisar la extinción de la relación del trabajador (como en la práctica nunca sucede) se abona una indemnización sustitutiva. Así, si se tiene que pagar un mes de preaviso, la suma sería de $3.000. Destaco que esta suma devenga SAC por lo tanto debe sumarse la doceava parte, y además, debe tomarse como sueldo el habitual, por lo tanto si un mes cobró $4.500 por cualquier motivo, pero últimamente cobraba $3.000, debe tomarse $3.000. Por otro lado, también debe destacarse que si las remuneraciones son variables, debe tomarse el promedio de ellas durante los últimos 6 meses de relación. Por último, reparemos en la compensación por integración del mes de despido, art. 233 LCT: Este rubro otorga una indemnización equivalente a lo que resta del mes de despido. Así, si sólo trabajo 13 días del mes de Abril, deben abonarse los 17 restantes, por lo tanto: $3.000 / 30 x 17 = $1.700 más SAC. También debe tomarse el sueldo habitual. Las indemnizaciones laborales suman: - Art. 245: $9.000 - Art. 232: $3.000 + $250 - Art. 233: $1.700 + $141,66 TOTAL: $14.091,66 Ley 25.323 Esta ley interesa al derecho laboral por dos arts. 1º y 2º. ARTICULO 1° — Las indemnizaciones previstas por las Leyes 20.744 (texto ordenado en 1976), artículo 245 y 25.013, artículo 7°, o las que en el futuro las reemplacen, serán incrementadas al doble cuando se trate de una relación laboral que al momento del despido no esté registrada o lo esté de modo deficiente. Para las relaciones iniciadas con anterioridad a la entrada en vigencia de la presente ley, los empleadores gozarán de un plazo de treinta días contados a partir de dicha oportunidad para regularizar la situación de sus trabajadores, vencido el cual le será de plena aplicación el incremento dispuesto en el párrafo anterior. El agravamiento indemnizatorio establecido en el presente artículo, no será acumulable a las indemnizaciones previstas por los artículos 8°, 9°, 10 y 15 de la Ley 24.013. ARTICULO 2° — Cuando el empleador, fehacientemente intimado por el trabajador, no le abonare las indemnizaciones previstas en los artículos 232, 233 y 245 de la Ley 20.744 (texto ordenado en 1976) y los artículos 6° y 7° de la Ley 25.013, o las que en el futuro las reemplacen, y, consecuentemente, lo obligare a iniciar acciones judiciales o cualquier instancia previa de carácter obligatorio para percibirlas, éstas serán incrementadas en un 50%. Artículo 1: No se acumula con las multas de la ley de empleo, por lo tanto no procede. Cuando se acredita una relación no registrada o este de modo deficiente (ejemplos de ello: sueldo en negro, múltiples empleadoras, pero uno sólo registra, mal categoría, etc), la indemnización del art. 245 y las de la ley 25.013 7º deben incrementarse al doble (la indemnización de la ley 25.013 se dejó sin efecto). Por lo tanto, en el caso que seguimos se suman $9.000 más. Artículo 2: Este es más interesante. Cuando el trabajador intime fehacientemente a su empleador (o sea le envíe una carta documento) solicitando las indemnizaciones que por su derecho le incumben y este no las pagase, se deben aumentar las indemnizaciones de los arts. 232, 233 y 245 en 50%. Pero este rubro solo procede por las diferencias entre lo percibido por el trabajador y la indemnización propiamente dicha. Me explico. Si al empleado le pagaron $10.000 en concepto de indemnización por despido (cifra que unilateralmente creyó el empleador que le correspondía) la indemnización sólo procede por la diferencia entre las sumas que debería percibir menos esta. Así, siguiendo el caso, donde el total es $14.091,66, se le resta $10.000, por lo tanto se debe multiplicar x 0,5 solamente $4.091,66. No obstante, hay criterios que indican que siempre debe pagar el total, y otros que se inclinan a que si hay cancelaciones parciales no prospera la multa. Por lo tanto, sigamos con el caso, supongamos que había un deficiente registro. En consecuencia, se deben sumar los conceptos de art. 1 y art. 2 de la 25.323 que prosperan por: Art. 1 Ley 25.323: $9.000 Art. 2 Ley 25.323: $14.091,66 Ley 24.013 La ley 24.013 protege el trabajo registrado. Aplica multas –pagaderas al trabajador- a aquellos que no cumplan con el registro del trabajador. Estas se encuentran reguladas en los arts. 8, 9, 10 y 15. Algunas pueden progresar juntas otras no. Las primeras tres prosperan en caso que se cumpla con el requisito del art. 11 de la ley, o sea, que se intime fehacientemente al empleador para que registre correctamente la relación (debe estar vigente la relación) y se notifique a la AFIP de esta situación. Cada una procede en un caso distinto. La ley es clara cuando dispone estas tres leyes, por lo que sólo las transcribiré y daré un ejemplo. En mi opinión, el legislador pretendió –en forma acertada o no- que un cuarto de las remuneraciones constituyen los aportes a las distintas dependencias que paga un trabajador en blanco (aportes sindicales, aportes a la obra social, aportes a las ART, aportes a la ANSES, etc). ARTICULO 8 - El empleador que no registrare una relación laboral abonará al trabajador afectado una indemnización equivalente a una cuarta parte de las remuneraciones devengadas desde el comienzo de la vinculación, computadas a valores reajustados de acuerdo a la normativa vigente. En ningún caso esta indemnización podrá ser inferior a tres veces el importe mensual del salario que resulte de la aplicación del artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo (t.o. 1976). ACLARACION: En este caso tenemos una relación totalmente en negro desde el comienzo de la relación, por lo tanto si pagaban en negro $3.000, y el trabajador mantuvo la relación durante 24 meses, la multa alcanzaría $18.000 (3000 / 4 x 24 m) ARTICULO 9 - El empleador que consignare en la documentación laboral una fecha de ingreso posterior a la real, abonará al trabajador afectado una indemnización equivalente a la cuarta parte del importe de las remuneraciones devengadas desde la fecha de ingreso hasta la fecha falsamente consignada, computadas a valores reajustados de acuerdo a la normativa vigente. ACLARACIÓN: Aquí la cuestión radica en que se consignó una fecha anterior a la real de ingreso. Por lo tanto, si el trabajador empezó su prestación en enero pero se lo registró recién en abril, debería pagarse un cuarto del sueldo de esos tres meses. Así, la suma equivale a $2.250 ($3.000 / 4 x 3). ARTICULO 10. - El empleador que consignare en la documentación laboral una remuneración menor que la percibida por el trabajador, abonará a éste una indemnización equivalente a la cuarta parte del importe de las remuneraciones devengadas y no registradas, debidamente reajustadas desde la fecha en que comenzó a consignarse indebidamente el monto de la remuneración. ACLARACIÓN: En este caso, el fraude que se hizo fue consignar una remuneración en blanco y pagar en negro una suma mayor. Ejemplo: cobraba $1.000 en blanco y $2.000 en negro. Entonces este rubro sólo procede por las sumas en negro desde que se comenzó a pagar en negro, si fue toda la relación, corresponde pagar toda la relación con ese sueldo en parte en negro. Así, si se pagaron 24 meses de esa forma debería aditarse al monto de condena lo siguiente $12.000 ($2.000 / 4 x 24 m). Finalmente, el art. 15 establece una indemnización a favor del trabajador equivalente al doble de las indemnizaciones por despido (arts. 245, 232 y 233 LCT) en los casos que el empleado intime para su registro y se lo despida sin justa causa dentro de los dos años de cursada la intimación. ARTICULO 15. - Si el empleador despidiere sin causa justificada al trabajador dentro de los dos (2) años desde que se le hubiere cursado de modo justificado la intimación prevista en el artículo 11, el trabajador despedido tendrá derecho a percibir el doble de las indemnizaciones que le hubieren correspondido como consecuencia del despido. Si el empleador otorgare efectivamente el preaviso, su plazo también se duplicará. La duplicación de las indemnizaciones tendrá igualmente lugar cuando fuere el trabajador el que hiciere denuncia del contrato de trabajo fundado en justa causa, salvo que la causa invocada no tuviera vinculación con las previstas en los artículos 8, 9 y 10, y que el empleador acreditare de modo fehaciente que su conducta no ha tenido por objeto inducir al trabajador a colocarse en situación de despido. La última multa que explicaré en este post, será el art. 80 de la LCT. La multa procede cuando se intime para la entrega de los certificados que establece ese artículo y aquellos no se entreguen. Sobre esta cuestión, habrá que realizar varias aclaraciones. Artículo 80. Deber de observar las obligaciones frente a los organismos sindicales y de la seguridad social. Certificado de trabajo. La obligación de ingresar los fondos de seguridad social por parte del empleador y los sindicales a su cargo, ya sea como obligado directo o como agente de retención, configurará asimismo una obligación contractual. El empleador, por su parte, deberá dar al trabajador, cuando éste lo requiriese a la época de la extinción de la relación, constancia documentada de ello. Durante el tiempo de la relación deberá otorgar tal constancia cuando medien causas razonables. Cuando el contrato de trabajo se extinguiere por cualquier causa, el empleador estará obligado a entregar al trabajador un certificado de trabajo, conteniendo las indicaciones sobre el tiempo de prestación de servicios, naturaleza de éstos, constancia de los sueldos percibidos y de los aportes y contribuciones efectuados con destino a los organismos de la seguridad social. Si el empleador no hiciera entrega de la constancia o del certificado previstos respectivamente en los apartados segundo y tercero de este artículo dentro de los dos (2) días hábiles computados a partir del día siguiente al de la recepción del requerimiento que a tal efecto le formulare el trabajador de modo fehaciente, será sancionado con una indemnización a favor de este último que será equivalente a tres veces la mejor remuneración mensual, normal y habitual percibida por el trabajador durante el último año o durante el tiempo de prestación de servicios, si éste fuere menor. Esta indemnización se devengará sin perjuicio de las sanciones conminatorias que para hacer cesar esa conducta omisiva pudiere imponer la autoridad judicial competente. (texto con las modificaciones introducidas por ley 25.345) (Es reglamentado por D. 146/2001) Vayamos a lo básico. El empleador debe entregar los certificados, ellos son varios -aportes, remuneración y categoría-, sin embargo, aquí la jurisprudencia no es pacífica, algunos entienden que con unos certificados ya se encontraría cumplida la obligación, o también entienden que por más que estén mal consignados los rubros ya basta, pero otros estiman que deben entregarse todos los certificados y que deben estar bien registrados. Lo recomendable es entregar todos los certificados; volviendo a lo expresado, uno intima para que se entreguen los certificados y el empleador generalmente tiene dos actitudes o los pone a disposición o los consigna judicialmente. La segunda opción es la recomendable, porque hay posturas que indican que la puesta a disposición no es suficiente y que hay que acreditar que el trabajador no los fue a buscar o no los quiso recibir (imposible), en cambio si se los consigna, no se puede objetar dicha solución. Otra cuestión a tener seriamente en cuenta, es el tema de los plazos. La intimación obliga al empleador a entregar los certificados en el plazo de dos días hábiles, sino se hace, se debe pagar la multa por su entrega extemporánea. Pero, el decreto 146/01 establece que el trabajador estará habilitado para remitir esa intimación pasados 30 días de extinguida la relación. Aquí, abundan los criterios, unos se manifiestan a favor de la constitucionalidad del decreto, o sea, de intimarse antes del plazo ese no correría la multa, otros entienden que si intima antes de vencido el plazo igual corre la multa y finalmente otros entienden que el decreto es inconstitucional (lo declaran de oficio o a pedido de parte) y estiman que ante la intimación del trabajador, el empleador debe entregar los certificados a los dos días, vencido o no el plazo de 30 días. Adóptese el modo que se adopte, lo cierto es que la entrega extemporánea de los certificados habilita la aplicación de una multa equivalente a tres salarios: en el caso que seguimos $9.000 ($3.000 x 3). Espero que les haya servido, estas son las indemnizaciones básicas con sus explicaciones –básicas también-. Lo hice todo de corrido y casi sin pensar o sea puede ser que tenga errores, pero creo que no, bah, espero que no. Si me dan puntos por estos, explicaré otras indemnizaciones que me faltan, como licencia por maternidad, por matrimonio art. 132 bis, o explicaré otros institutos como diferencias salariales o extensión de responsabilidad, entre otros. GRACIAS Y COMENTEN!!!!! CUALQUIER DUDA SERÁ RESPONDIDA (si lo sé)

Si no quieren leer todo -y créanme que los comprendo- mas abajo tienen un resumen y una opinión personal. M. Bakunin Socialismo sin Estado: Anarquismo El efecto de los Grandes Principios Proclamados por la Revolución francesa. Desde aquel tiempo, cuando la Revolución bajó a las masas su Evangelio -no el místico sino el racional, no el celestial sino el terrenal, no el divino sino el Evangelio humano, el Evangelio de los Derechos del Hombre- desde entonces proclamó que todos los hombres son iguales, que todos los hombres tienen derecho a la libertad y la igualdad; las masas de todos países europeos, de todo el mundo civilizado, despertaron entonces, gradualmente, del sueño que los había mantenido en la esclavitud desde que la Cristiandad los drogó con su opio, y comenzaron a preguntarse si ellos también tenían el derecho a la igualdad, a la libertad, y a la humanidad. En cuanto esta pregunta ha sido planteada, la gente, guiada por su admirable sentido común, así como por sus instintos, se dio cuenta de que la primera condición para su emancipación verdadera, o humanization, era, por sobre todo, un cambio radical en su situación económica. La primera pregunta, justamente, estaba relacionada con el pan de cada día, pues como ha sido ya notado por Aristóteles, el hombre, para pensar, para sentirse libre, para hacerse hombre, debe ser liberado de los cuidados materiales de la vida diaria. En realidad, el burgués, quien está tan vociferante en sus greguerías contra el materialismo de la gente y quien predica a ellos las abstinencias del idealismo, lo sabe muy bien, ya que ellos ellos mismos lo predican sólo con la palabra mas no con el ejemplo. La segunda pregunta que surge entre las personas, la del ocio luego del trabajo, es también condición indispensable de humanidad. Pero pan y ocio nunca pueden obtenerse independientes de una transformación radical de la sociedad existente, y eso explica por qué la Revolución, obligada por las implicaciones de sus propios principios, dio a luz al Socialismo. El socialismo es la Justicia... El socialismo es la justicia. Cuando hablamos de justicia, entendemos por esta no la justicia contenida en los Códigos y en la jurisprudencia Romana -los cuales se han basado, en gran medida, sobre las verdades de la violencia alcanzada por la fuerza, violencia consagrada por tiempo y las bendiciones de alguna iglesia u otro (cristiano o pagano), y por lo cual se ha aceptado como principio absoluto, que toda ley debe ser deducida por un proceso de razonamiento lógico- no, hablamos de aquella justicia que está basada únicamente sobre la conciencia humana, la justicia que ha de ser encontrada en el conocimiento de cada hombre -hasta en los de niños- y que puede ser expresada en una sola palabra: equidad. Esta justicia universal que, debido a las conquistas por la fuerza y a las influencias religiosas, aún nunca ha prevalecido en los ámbitos políticos, jurídicos o económicos, debería hacerse la base del nuevo mundo. Sin ella no puede haber ni libertad, ni república, ni prosperidad, ni paz. Es ella entonces quien debe gobernar nuestras resoluciones para que trabajemos con eficiencia en el establecimiento de la paz. Y es esta justicia, la que nos impulsa a asumir la defensa de los intereses de la gente terriblemente maltratada y a exigir su emancipación económica y social con libertad política. El Principio Básico del Socialismo. No proponemos aquí, caballeros, este u otro sistema socialista. Aquello que ahora exigimos es la proclamación nuevamente del gran principio de la Revolución francesa: que cada ser humano pueda poseer los medios materiales y morales para poder desarrollar así su humanidad, un principio que, en nuestra opinión, debe ser traducido en el siguiente problema: Organizar la sociedad de tal manera que cada individuo, hombre o mujer, pueda hallar, al entrar en la vida, medios aproximadamente equivalentes para el desarrollo de sus diversas facultades y de su ocupación laboral. Y organizar dicha sociedad de tal forma que haga imposible la explotación de algun trabajador, lo cual permitirá a cada individuo disfrutar de la riqueza social, la cual, en realidad sólo se produce por el trabajo colectivo; pero sólo para disfrutarla en cuanto él contribuya directamente hacia la creación de dicha riqueza. Rechazo al Socialismo Estatatista. La consecución de esta tarea desde luego tomará cientos de años de desarrollo. Pero la historia ya la ha traído ante nosotros y de aquí en adelante no podemos hacer caso omiso a ella sin condenarnos a declarar nuestra total impotencia. Nos apresuramos en agregar aquí que enérgicamente rechazamos cualquier tentativa de organización social que no admitia la libertad más amplia tanto de los individuos como de las organizaciones, o que requiera la instauración de cualquier regimen de poder. En nombre de la libertad, la cual reconocemos como fundamento único y único principio creativo de la organización, económica o política, protestaremos contra todo aquello que remotamente pueda parecerse al Comunismo Estatatista, o al Socialismo Estatatista. Abolición del Derecho de Herencia. La única cosa que, en nuestra opinión, el Estado puede y debería hacer es modificar poco a poco la ley de herencia para llegar cuanto antes a su completa abolición. Aquella ley es puramente una creación del Estado, y una de las condiciones de existencia misma del Estado autoritario y divino, y ella puede y debería ser suprimida por la libertad en el Estado. En otras palabras, el Estado debería disolverse en una sociedad libremente organizada de acuerdo con los principios de justicia. El derecho de herencia, en nuestra opinión, debiera suprimirse, ya que mientras exista perdurará la desigualdad económica hereditaria, no la desigualdad natural de los individuos, sino la desigualdad artificial de clases -y ello siempre engendrará la desigualdad hereditaria en el desarrollo y la formación de las mentes, y cuya continuación sería la fuente y la consagración de todas las desigualdades políticas y sociales. La tarea de la justicia es establecer la igualdad para cada uno, pues aquella igualdad dependerá de la organización económica y política de la sociedad- una igualdad con la que cada uno va a comenzar su vida, y por la que cada uno, dirigido en su propia naturaleza, será el producto de sus propios esfuerzos. En nuestra opinión, la propiedad de los difuntos debería acumularse a los fondos sociales para la instrucción y la educación de los niños de ambos sexos, que incluye la manutención de ellos desde su nacimiento hasta que alcancen la mayoría de edad. Como eslavos y como rusos, queremos agregar lo que consideramos una idea social fundamental, la cual se basa sobre el instinto general y tradicional de nuestros pueblos, y que consiste en que la propiedad de toda la gente, debería ser poseída sólo por aquellos que le cultivan con sus propias manos. Somos unos convencidos, caballeros, de que este principio es justo, que es la condición esencial e inevitable de toda reforma social seria, y, por consiguiente, Europa Occidental a su turno no dudará en reconocer y aceptar este principio, no obstante las dificultades de su realización en países como Francia, por ejemplo, en donde la mayoría de campesinos posee la tierra que ellos cultivan, pero en donde la mayor parte de esos mismos campesinos pronto terminarán por no poseer nada, debido al parcelamiento de la tierra que viene como resultado inevitable del sistema político y económico que ahora prevalece en Francia. Sin embargo, nos abstendremos de ofrecer cualquier oferta contra la pregunta de tierra... Nos limitaremos ahora a proponer la siguiente declaración: La Declaración del Socialismo. "Convencidos de que la realización seria de la libertad, la justicia, y la paz será imposible mientras que la mayoría de la población se halle desposeída de las elementales necesidades, mientras esten privados de la educación y condenados a la insignificancia y a la esclavitud política y social -de hecho, si no por la ley, por la pobreza así como por la necesidad de trabajar sin descanso u ocio, produciendo toda la riqueza de la que el mundo ahora está orgulloso, y recibiendo a cambio sólo una pequeña parte de la torta, la que apenas basta para asegurar su sustento para al día siguiente; "Convencidos de que para las masas del pueblo, terriblemente maltratadas durante siglos, el problema del pan es el problema de la emancipación mental, de la libertad y la humanidad; "Convencidos de que libertad sin Socialismo es privilegio e injusticia y que Socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad; "La Liga [para la Paz y la Libertad] con fuerza proclama la necesidad de una radical reconstrucción económica y social, que tenga como objetivo la emancipación de los trabajadores del yugo del capital y los terratenientes, una reconstrucción basada en la más estricta justicia - ni justicia jurídica ni teológica ni metafísica, sino justicia simplemente humana - basada en la ciencia positiva y en la libertad más amplia." Organización de las Fuerzas productivas en reemplazo del Poder Político. Es necesario suprimir completamente, en principio y de hecho, todo aquello que llaman el poder político; pues, mientras que el poder político exista, habrá habra gobernantes y gobernados, amos y esclavos, explotadores y explotados. Una vez suprimido, el poder político debería ser substituído por la organización de las fuerzas productivas y el servicio económico. No obstante el enorme desarrollo de los estados modernos -un desarrollo que en su fase última, de forma bastante lógica, reduce el Estado a una absurdidad-, se hace evidente que los días del Estado y el principio Estatal están contados. Ya podemos ver el advenimiento de la total emancipación de las masas trabajadoras y su libre organización social, libre de la intervención gubernamental, formada por la asociacion económica de las personas y dejando de lado todas las viejas fronteras Estatales y las distinciones nacionales, fundamentado ello sólo en el trabajo productivo, el trabajo humanizado; poseyendo un interés común a pesar de su diversidad. El Ideal del Pueblo. Desde luego, este ideal aparece ante el pueblo significando el fin de sus necesidades, el fin de la pobreza, y la satisfacción plena de todos sus requerimientos materiales mediante el trabajo colectivo, igual y obligatorio para todos, y luego, como el final de la dominación, y como la organización libre de las vidas de las personas conforme a sus necesidades -no desde la cima hacia abajo, como lo tenemos en el Estado, sino de abajo a arriba, una organización formada por el pueblo mismo, independiente de gobiernos y parlamentos, una unión libre en asociaciones de trabajadores agrícolas y de fábrica, en comunas, regiones, y naciones, y finalmente, en el futuro más remoto; la hermandad humana universal, que triunfa por sobre las ruinas de todos los Estados. El Programa de una Sociedad Libre. Fuera del sistema Mazziniano que es el sistema de la república en forma de un Estado, no hay ningún otro sistema sino el de la república como una comuna, la república como una federación, una república genuinamente socialista y popular -el sistema del Anarquismo. Esta es la política de la Revolución Social, que apunta a la abolición del Estado, y la económica, que libera totalmente las organizaciones de la gente, una organización de abajo hacia arriba, mediante una federación. ... No habrá ninguna posibilidad de la existencia de un gobierno político, ya que este gobierno será transformado en una administración simple de asuntos comunes. Nuestro programa puede ser resumido en unas pocas palabras: Paz, emancipación, y la felicidad de los oprimidos. Guerra contra todos los déspotas y opresores. Restitución total a los trabajadores: todo el capital, las fábricas, y todos los instrumentos de trabajo y materias primas deben ir a las asociaciones, y la tierra a los que la cultivan con sus propias manos. Libertad, justicia y fraternidad con respecto a todos los seres humanos sobre la tierra. Igualdad para todos. A todos, sin distinción alguna, todos los medios de desarrollo y educación, e iguales posibilidades de vida mientras trabajan. La organización de una sociedad mediante una federación libre, desde abajo hacia arriba, de asociaciones de trabajadores, tanto industriales como asociaciones agrícolas, científicas y literarias - primero en una comuna, luego una federación de comunas en regiones, de regiones en naciones, y de naciones en la asociación fraternal internacional Táctica Correcta Durante una Revolución. En una revolución social, en todo opuesta diametralmente a una revolución política, los individuos apenas y cuentan, mientras que la acción espontánea de las masas lo es todo. Todo lo que los individuos pueden hacer es clarificar, propagar, y desarrollar las ideas que corresponden al instinto popular, y, cosa aun más importante, contribuir con sus esfuerzos incesantes a la organización revolucionaria del poder natural de las masas. Pero nada más que eso; el resto sólo podrá hacerlo el propio pueblo. Cualquier otro método llevaría a la dictadura política, al resurgimiento del Estado, de los privilegios, de las desigualdades, y de todas las opresiones estatales; es decir, llevaría de una forma indirecta, aunque lógica al restablecimiento de la esclavitud política, económica y social de las masas populares. Como todos los socialistas sinceros, y en general como todos los trabajadores nacidos y crecidos entre el pueblo, Varlin y sus amigos compartieron en grado sumo este prejuicio perfectamente legítimo contra la iniciativa procedente de individuos aislados, contra el dominio ejercido por individuos superiores; siendo sobre todo coherentes, extendieron el mismo prejuicio y la misma desconfianza a sus propias personas. La Revolución por Decretos está Condenada al Fracaso. Frente a las ideas de los comunistas autoritarios -ideas falaces, en mi opinión- de que la Revolución Social puede ser decretada y organizada por medio de una dictadura o de una Asamblea Constituyente, nuestros amigos, los socialistas parisinos, sostienen que la revolución sólo puede ser emprendida y llevada a su pleno desarrollo a través de la acción masiva continua y espontánea de grupos y asociaciones populares. Nuestros amigos parisinos tienen mil veces razón. Porque, en realidad, no hay cerebro, por muy genial que sea, o -si hablamos de la dictadura colectiva de algunos centenares de individualidades supremamente dotadas no hay combinación de intelectos capaz de abarcar toda la infinita multiplicidad y diversidad de intereses, aspiraciones, deseos y necesidades reales que Constituyen en su totalidad la voluntad colectiva del pueblo; no existe intelecto capaz de proyectar una organización social que pueda satisfacer a todos y cada uno. Tal organización será siempre un lecho de Procusto en el que la violencia, más o menos sancionada por el Estado forzaría a la desdichada sociedad. Pero este es un viejo sistema de organización, basado sobre la fuerza, que la Revolución Social suprimirá para dar plena libertad a las masas, los grupos, Comunas, asociaciones e individualidades, destruyendo de una vez por todas la causa histórica de toda violencia: la misma existencia del Estado cuya caída supondrá la destrucción de todas las iniquidades del derecho jurídico y de todas las falsedades de los diversos cultos -derechos y cultos que han sido siempre, los canonizadores complacientes, tanto en el terreno ideal como en el real, de toda la violencia representada, garantizada y autorizada por el Estado. Es evidente que sólo cuando el Estado haya dejado de existir, la humanidad obtendrá su libertad, y que sólo entonces encontrarán su auténtica satisfacción los verdaderos intereses de la sociedad, de todos los grupos, de todas las organizaciones locales y, en consecuencia, de todos los individuos que forman tales organizaciones. La Libre Organización Seguirá a la Abolición del Estado. La abolición del Estado y de la Iglesia debe ser la condición primera e indispensable para la emancipación efectiva de la sociedad. Sólo después la sociedad podrá y deberá empezar su propia reorganización que, sin embargo, no debe efectuarse de arriba abajo, ni de acuerdo con algún plan ideal proyectado por unos pocos sabios o filósofos, ni mediante decretos promulgados por algún poder dictatorial, o incluso por una Asamblea Nacional u elegida por sufragio universal. Tal sistema, como ya se ha dicho, llevaría inevitablemente a la formación de una aristocracia gubernamental, es decir, a una clase de personas que nada tiene en común con las masas del pueblo; y esta clase volvería con toda certeza a explotar y someter a las masas bajo el pretexto del bienestar común o de la salvación del Estado. La Libertad debe ir de la Mano con la Igualdad. Soy un partidario convencido de la igualdad económica y social porque sé que, sin esta igualdad, la libertad, la justicia, la dignidad humana, la moral y el bienestar de los individuos, como también la prosperidad de las naciones, no son sino otras tantas falsedades. Pero como soy al mismo tiempo un partidario de la libertad, primera condición de la humanidad, creo que la igualdad debería establecerse en el mundo por la organización espontánea del trabajo y la propiedad colectiva, por la libre organización de las asociaciones de productores en comunas y la libre federación de las comunas -pero de ningún modo mediante la acción suprema y tutelar dcl Estado. La Diferencia entre los Revolucionarios Autoritarios y Libertarios. Este punto separa fundamentalmente a los colectivistas o socialistas revolucionarios de los comunistas autoritarios, partidarios de la absoluta iniciativa del Estado. La meta de ambos partidos es idéntica: ambos partidos desean la creación de un nuevo orden social basado exclusivamente sobre el trabajo colectivo en condiciones económicas iguales para todos -es decir, en condiciones de propiedad colectiva de los medios de producción. Pero los comunistas imaginan que esto puede lograrse mediante el desarrollo y la organización del poder político de las clases trabajadoras, encabezadas por el proletariado de la ciudad con ayuda del radicalismo burgués; mientras los socialistas revolucionarios, enemigos de toda alianza ambigua, creen que este objetivo común no puede lograrse a través de la organización política sino mediante la organización social (y, por tanto, antipolítica) y el poder de las masas trabajadoras de las ciudades y los pueblos, incluyendo además a todos los que, a pesar de pertenecer por nacimiento a las clases altas, han roto voluntariamente con su pasado y se han unido abiertamente al proletariado aceptandó su programa. Los Métodos de los Comunistas y los Anarquistas. De ahí la existencia de dos métodos diferentes. Los comunistas creen que es necesario organizar las fuerzas de los trabajadores para tomar posesión del poder político estatal. Los socialistas revolucionarios las organizan con vistas a destruir, o si preferís una expresión más refinada, a liquidar el Estado. Los comunistas son partidarios del principio y la práctica de la autoridad, mientras los socialistas revolucionarios sólo ponen su fe en la libertad. Ambos son partidarios por igual de la ciencia, que debe destruir la superstición y ocupar el lugar de la fe; pero los primeros quieren imponer la ciencia al pueblo, en tanto que los colectivistas revolucionarios intentan difundir la ciencia y el conocimiento entre el pueblo, para que los diversos grupos de la sociedad humana, una vez convencidos por la propaganda, puedan organizarse y combinarse, espontáneamente, en federaciones, de acuerdo con sus tendencias naturales y sus intereses reales, pero nunca de acuerdo con un plan trazado previamente e impuesto a las masas ignorantes por algunas inteligencias "superiores". Los Socialistas revolucionarios creen que existe mucha más razón práctica e inteligencia en las aspiraciones instintivas y las necesidades reales de las masas populares que en las profundas inteligencias de todos esos instruidos doctores y tutores autodesignados de la humanidad, quienes teniendo ante sus ojos los ejemplos lamentables de tantos intentos abortados de hacer feliz a la humanidad, intentan todavía seguir trabajando en la misma dirección. Pero los socialistas revolucionarios creen, al contrario, que la humanidad se ha dejado gobernar durante largo tiempo, demasiado largo, y que la raíz de sus desgracias no reside en esta o en aquella forma de gobierno, sino en el principio y en la misma existencia del gobierno, sea cual fuere su naturaleza. Es esta diferencia de opinión, que ya se ha hecho histórica, la vigente en la actualidad entre el comunismo científico, desarrollado por la escuela alemana y aceptado parcialmente por los socialistas americanos e ingleses, y el proudhonismo, desarrollado extensamente y llevado a sus últimas conclusiones y aceptado hoy por el proletariado de los países latinos. El socialismo revolucionario ha hecho su primera aparición brillante y práctica en la Comuna de París. En la bandera pangermánica está escrito: Conservación y fortalecimiento del Estado a cualquier precio. Por el contrario, en nuestra bandera, la bandera socialista-revolucionaria, está grabada con letras orgullosas y Sangrientas: la destrucción de todos los Estados, la aniquilación de la civilización burguesa, la organización libre y espontánea de abajo arriba por medio de las asociaciones libres, la organización de la chusma incontrolada de trabajadores, de toda la humanidad emancipada, y la creación de un nuevo mundo universalmente humano. Antes de crear o más bien antes de ayudar al pueblo a crear esta nueva organización es necesario conseguir una victoria. Es necesario derrocar lo que es para poder establecer lo que debe ser... Resumen (extraído de http://alterglobalizacion.wordpress.com/2009/12/08/el-derecho-de-herencia-y-la-reproduccion-de-la-desigualdad/) La desigualdad se reproduce a si misma mediante diversos mecanismos de represión, explícita o implícita, desplegados contra los grupos humanos más empobrecidos. La represión explícita suele producirse por vía policial o militar, mientras que la implícita es de tipo cultural y mediático. Sin embargo existe otra potente herramienta para la reproducción de la desigualdad que los clásicos anarquistas supieron ver con claridad y que, en los últimos tiempos, parece ser objeto de nuevos análisis teóricos. Esta herramienta para la perpetuación de privilegios no es otra que el derecho de herencia. Reproducimos a continuación un pequeño fragmento de Mijail Bakunin sobre esta cuestión: “El derecho de herencia, en nuestra opinión, debiera suprimirse, ya que mientras exista perdurará la desigualdad económica hereditaria, no la desigualdad natural de los individuos, sino la desigualdad artificial de clases -y ello siempre engendrará la desigualdad hereditaria en el desarrollo y la formación de las mentes, y cuya continuación sería la fuente y la consagración de todas las desigualdades políticas y sociales. La tarea de la justicia es establecer la igualdad para cada uno, pues aquella igualdad dependerá de la organización económica y política de la sociedad- una igualdad con la que cada uno va a comenzar su vida, y por la que cada uno, dirigido en su propia naturaleza, será el producto de sus propios esfuerzos. En nuestra opinión, la propiedad de los difuntos debería acumularse a los fondos sociales para la instrucción y la educación de los niños de ambos sexos, que incluye la manutención de ellos desde su nacimiento hasta que alcancen la mayoría de edad.” Nuestro total acuerdo en este punto con el ilustre pensador ruso. La abolición del derecho de herencia es un objetivo legítimo para la construcción de un modelo de sociedad auténticamente humanista. Opinión Personal El socialismo muchas veces se detiene en una única acepción, cuando, sin embargo, el concepto es amplísimo y se refiere a muchas otras concepciones. Por socialismo entendemos cualquier sistema económico en el que los medios de producción están fuera del control efectivo de los individuos. Otra forma de decir lo mismo es que bajo el socialismo la propiedad de los medios de producción es colectiva (los medios de producción le pertenecen a "la nación", o "al estado", o "al pueblo", etc.). La aplicación de este concepto en la práctica teórica puede llegar a diversas soluciones, ilimitadas soluciones y no así una sola, una de ellas es la que aquí presento: quitar los medios de producción de aquellos que lo detentan a través de la abolición de la herencia. Si bien Bakunin tiene una idea muy radical, quitar totalmente la propiedad privada al morir una persona, esta idea en la práctica bien podría atenuarse. La atenuación podría hacerse a través de una menor porción hereditaria, un control mas extenso, impuestos altos u la eliminación completa pero con derecho a otras opciones. Esta forma de sociedad eliminaría rápidamente la desigualdad. Imagínense que cuando suceda una generación a otra generación, todos iniciaran con las mismas oportunidades su camino en la vida. Evitaría la desmedida acumulación de las riquezas, cada uno tendría lo que le serviría para desarrollarse y aumentaría el derroche capitalista del que hablaba Adam Smith al idear su capitalismo utópico. No obstante, lo cierto es que la sociedad no se encuentra preparada para un cambio tan grande y que en la práctica podría generar numerosos incovenientes, tantos como los que genera y generó el sistema actual. Por medio del artículo transcrito podremos realizar un análisis mas profundo de la sociedad actual, en la cual la creciente acumulación de riquezas por algunos individuos lleva a la carencia de los otros. Es necesario acabar con esa acumulación, a través de un control mas fuerte estatal o alguna otra idea como la que aquí se presenta.

La delincuencia es un hecho, existe, no se puede negar. Sin embargo, no es lo mismo delincuencia que inseguridad. Delincuencia es un hecho una acción, en cambio, la inseguridad es un sentimiento. ¿Por qué digo esto? Para evitar el debate ilógico que muere en el simple, cuando le pase a tu familia vemos. Sí, nos puede pasar a cualquiera, todos estamos expuestos, pero ¿en que probabilidad?. Los números son la respuesta. La tasa de asesinatos en la républica Argentina para el 2004 llegaba al equivalente de 6,2 homicidios por cada 100.000 personas. Cabe agregar, que esta información no está manipulada, en primer lugar, porque es imposible esconder asesinatos, por lo menos en nuestro país. Y segundo, porque es una estadística anterior a cuando el gobierno tomo las riendas de las mediciones. Por lo tanto, no está fraguada. Para el mismo momento, Chile contaba con 3 asesinatos cada 100.000 personas y Cánada 1,8 cada 100.000; las cifras siguen siendo de un país tercermundista pero no están nada mal comparadas con otros países de la región. Para el año que ya pasó, las cifras se redujeron. El 2010 arrojó un total de 5,5 muertes cada 100.000 habitantes. Cifras comparables con Bielorrusia, Ucrania, Laos y Estados Unidos. Nos encontramos por la mitad. Muy por debajo de la pandemia asesina de los países de África y Centroamérica, encima de los países europeos occidentales y acomodándonos con los países de europa oriental y Asia. Ahora bien, Argentina no termina en la Gral. Paz, pero no obstante para la mayor parte de la opinión pública sí. Ahí es donde las estadísticas hacen agua, pues, del 5,5 para todo el país, pasamos a un 13 en Buenos Aires. Número que casi duplica la media mundial que es de 7,6. La provincia de Buenos Aires puede ser considerada insegura, aunque la cantidad de asesinatos está en la baja desde 2002. Otras ciudades del mundo tienen mayor cantidad de asesinatos. Así, las ciudades San Pablo o Ciudad de México multiplican las estadísticas nacionales. Pero, por otro lado, la ciudad de Nueva York tiene una incidencia de asesinatos cada 100.000 individuos menor a 5. El último análisis en este punto, se trata de establecer como reacciona la población con estos número. Para ello, existe la estadística de la sensación de inseguridad, a la cual se la puede definir como la ansiedad causada por el temor a ser víctima de un crimen. En tal entendimiento, el Latin American Public Opinion Project (LAPOP) realizó un estudio que determinó que los países con mas "sensación de inseguridad" eran Argentina, Chile y Uruguay, los menos afectados por los crímenes. ¿Por qué pasa esto? El negocio de la seguridad ¿Le creerías a alguien que te vende una piedra que ahuyenta a los tigres? (mira el video) link: http://www.youtube.com/watch?v=3T3QrMW-6Cs ¿No nos están haciendo esto? La inseguridad se transformó en un exitoso negocio para las 800 empresas de seguridad que hay en el país. Las cifras recaudatorias de estas empresas privadas son llamativas e interesantes: por mes recaudan 800 millones de pesos. Mientras que el presupuesto destinado por parte del Estado para la seguridad nacional durante el 2010 es de 9.892 millones. Por año, las empresas de seguridad adquieren una suma de 1.900 millones de pesos. Si se empieza a sacar cuentas se llega a la conclusión de que estas empresas recaudan más que la suma del presupuesto de seguridad y el presupuesto para la salud pública del Estado. Si bien, el apogeo de las empresas de seguridad privada fue durante el año 2001, momento en el que crecieron un 9%. Desde entonces, aumentaron su facturación un 4% anual. La respuesta a la pregunta de por qué crecieron tanto no es nada esotérico: el aumento incontenible de la sensación de inseguridad. El gran negocio se efectúa con unos 200 mil vigiladores distribuidos en donde se lo soliciten los clientes: bancos, empresas, comercios, etc. Trabajan alrededor de diez horas diarias y perciben un salario que oscila entre 1.500 y 5.000 pesos según horas trabajadas, empresa y cargo. Según una investigación realizada por el Diario "Crítica de la Argentina", hay tres vigiladores por cada policía de la fuerza estatal. En la provincia de Buenos Aires se concentra el 60% de los agentes privados. Entonces, con retórica griega, si la seguridad privada es un negocio que mueve millones de dólares, la criminalidad no es tan alta y la sensación de seguridad es muy superior a los estándares. ¿Es creíble el discurso de la inseguridad? Queda dilucidar el rol de los medios. Alguien notó en un noticiero ¿qué es lo que pasa cuando presentan una noticia? Primero muestran el tape, después la publicidad y finalmente vuelven a estudios. ¿Cuál es la publicidad? Generalmente, alguna que tenga que ver con medios para lidiar contra la inseguridad, o puertas o compañías de vigilancia, etc. link: http://www.youtube.com/watch?v=JzMjKNa3Glg Pero, aquí viene la ironía. Los mismos que te informan sobre la inseguridad, son los mismos que te venden el remedio para contrarrestarla. ¿Está bien? ¿Es sano? Mi conclusión es que no puedo creerle a alguien que me vende aquello que el mismo me dice que es grave. A río revuelto, ganancia de pescadores. Sacá tus conclusiones.
A menudo, se habla de la pobreza como una cuestión psicológica, y no como una social, sin embargo, es desde esta última postura donde se debe empezar a tratar el tema. Es común que se diga que las oportunidades existen, que el que quiere comer come, que compran cosas y no comida, que prefieren robar antes que trabajar y que muchos pudieron salir de esa posición y citan ejemplos como el caso de grandes futbolistas, boxeadores, emprendedores, modelos, o algún caso conocido. Pero, según mi opinión, la realidad difiere de estos casos, pues estos, solamente son excepciones a la regla general. En primer lugar, esta condición no se adquiere por no tener dinero, esto es solo un aspecto del problema. La pobreza en su sentido mas utilizado, es exclusión, es falta de inserción al sistema, sistema que provee los recursos; o sea no es que hacen falta recursos, sino que es imposible conseguirlos. A través de esta exclusión, realizada por la sociedad, se provocan los mas grandes enfrentamientos entre quienes pueden y quienes no. Cuantiosas veces he escuchado decir que la sociedad no tiene la culpa de los pobres, y que es una cuestión de los dirigentes solucionar este aspecto: “yo pago mis impuestos, voy a trabajar todos los días, siempre que puedo doy la plata a los que no tienen, y hasta dono ropa al chico que viene a pedir”. Pero, como ya se dijo, esto soluciona solamente el problema de la falta de recursos, no los inserta al sistema. En muchas situaciones, ciertas prácticas que parecen humanitarias no solo no mejoran la situación de los indigentes, sino que hasta la empeoran. Un ejemplo es la caridad. La caridad, el hecho de dar lo que a uno le sobra a una persona que se encuentra en un escalafón menor en la sociedad, perpetua la superioridad de una clase sobre la otra. Mientras que unos sienten que limpian su alma por desprenderse de unos pocos centavos o hasta quizás en grandes actos benéficos pesos, los otros viven a través de los restos sobrantes de los otros. Esto no quiere decir que no hay que dar limosna, porque de algo esta gente debe vivir, pero tampoco significa exaltar esta práctica, como la exaltan algunos cultos. Lo que realmente serviría es que en vez de dar un peso para una persona – algo que solo satisface las necesidades del momento - se junte esa plata para algo más grande. El problema que surge aquí y del cual quiero explayarme es sobre quien tiene la culpa de la existencia de pobres y quien realmente los excluye de la vida en sociedad. Nosotros, los que podemos, colocamos a quienes carecen de oportunidades en una situación inferior, dimos nacimiento a una sociedad bajo otra sociedad, un mundo oscuro que nadie conoce y que pasa por al lado nuestro como desconocido y siniestro. La culpa obviamente es nuestra, nosotros contribuimos claramente con la exclusión, nos negamos a aceptar que dichas personas pertenecen a nuestro mundo, que son parte de nosotros, negamos que su sangre sea la misma que la nuestra, que sus costumbres puedan ser parecidas a las nuestras. En cambio, por el otro lado, se encuentra una clase que intenta incluirse y no puede, o aún peor, que acepta ser de este submundo y crea su propia identidad. Entonces es que aparecen signos en los estratos inferiores que provienen de las clases más pudientes (TV por cable en las villas, celulares, compartir lugares). El esfuerzo que realizan quienes menos tienen los sobreexige, solo para parecerse un poco mas a nosotros gastan toda su escasa fortuna. También, como correlato surgen las zapatillas propias, la vestimenta propia, la música propia, el peinado propio, el idioma propio, que los forma como una sociedad distinta y apartada de nuestra percepción. Ahora bien, ¿Por qué es nuestra la culpa? Porque existe, lo vemos y no lo cambiamos. Entonces, es que surge la complicación, porque creo que todos queremos cambiar a nuestra sociedad, o por lo menos aquellos que tienen esperanza y ven algo positivo, peor no sabemos como. La única forma para solucionar estos conflictos es la inclusión. La inclusión se logra a través de otorgar mismas oportunidades para iguales, por lo tanto, es primordial que reciban la misma educación o parecida, la misma atención médica, y la misma paga por los mismos trabajos que nosotros recibimos. Además es requisito fundamental el trabajo, quienes se encuentran en estado de emplear trabajadores lo hagan con las mismas oportunidades que los otros, ¿o acaso es requisito esencial para limpiar un lugar saber dos idiomas y tener el secundario completo? Igualmente, el trabajo y la búsqueda de igualdad social a través de impuestos progresivos son tema de nuestros dirigentes que, vale la pena decir, son electos por nosotros. Pero en otros temas, el cambio puede empezar por nosotros, y ser nosotros quienes demos el puntapié inicial. Porque los dirigentes no se encuentran arriba nuestro, porque no son ellos los únicos que pueden, nosotros también podemos, podemos cambiar un barrio, una ciudad. Nunca vamos a lograr que una sola persona genere un cambio total pero si se puede iniciar un movimiento, que derribe los cimientos de este sistema injusto. Podemos ayudar, solo se necesita ingenio, cuando uno se encuentra en un problema, solo la destreza mental lo puede llevar a la solución. La cuestión es imaginar planes, producir ideas, movernos un poco y salir de este letargo que nos perpleja. Empecemos a realizar ideas, ninguna debe ser descartada. Mi plan es aportar, dar pequeñas sumas en un gran pozo y utilizarlo para obras en lugares públicos. Crear una ONG, o alguna sociedad similar, con el fin de ir a visitar vecinos de algún sitio que necesite una modificación y así poder cambiar algo. Pero, la idea no es demostrar mis intenciones, sino mostrar que se puede, y que depende de nosotros hacerlo, porque somos culpables de la sociedad que tenemos, somos culpables de cada chico pobre, somos culpables de cualquier muerte por inseguridad, somos culpables de nuestro presente, y vamos a ser culpables de nuestro futuro. Sargatanas
link: http://www.youtube.com/watch?v=dmtkq-kVDgU&feature=player_embedded link: http://www.youtube.com/watch?v=aEwPqZQcTs8&feature=player_embedded
link: http://www.youtube.com/watch?v=dooKpdIwwR4 link: http://www.youtube.com/watch?v=8Q_RXCgtKIg link: http://www.youtube.com/watch?v=KPqOQnpragc link: http://www.youtube.com/watch?v=0n61N5cbI2A&feature=player_embedded link: http://www.youtube.com/watch?v=oz1mK5mLxu0&feature=player_embedded link: http://www.youtube.com/watch?v=iiPEHFh9mKI&feature=player_embedded

Les presento la mejor nota que he leído de la National Geographic en dos años de revistas. Es larga pero les juro que vale la pena leerla toda. “Tengo hambre”, anuncia Onwas junto a la hoguera. Los hombres que lo acompañan murmuran en conformidad. Es noche cerrada en el corazón de la selva de África oriental. Un canto rítmico se escucha desde el campamento de las mujeres. Onwas menciona un árbol que encontró durante su recorrido diurno y los hombres cierran el círculo alrededor de la fogata. Se encuentra en un lugar difícil, explica Onwas, en lo alto de una colina empinada que se alza en la llanura herbosa. Sin embargo, prosigue extendiendo los brazos cual ramas, el árbol está repleto de papiones. La información arranca nuevos murmullos; las ascuas se elevan hacia el cielo estrellado. Están de acuerdo. Todos se levantan y toman sus arcos para cazar. Aunque esbelto y musculoso, Onwas es un hombre bastante mayor, tal vez sexagenario; pero los años no son unidades de tiempo para los hadza. Su estatura es de alrededor de 1.5 metros; en brazos y pecho lleva las marcas de una vida transcurrida en la espesura: cicatrices de caza, de mordeduras de serpiente, escorpiones y espinas flechas, cuchillos. Cicatrices de caídas de los baobabs; huellas de ataques de leopardos; apenas conserva la mitad de sus dientes. Calza sandalias con suela de neumático y lleva pantalones cortos raídos. De su cintura pende un cuchillo de caza enfundado en piel de dik-dik y, como casi todos los hombres que le acompañan, se ha quitado la camisa para fundirse con la oscuridad. Onwas se vuelve entonces a mirarme y habla en hadza, lengua que, para mí, tiene un extraño sonido bipolar: por momentos cantarina y suave y luego discordante y percusiva, con chasquidos de lengua y restallidos glóticos. Una lengua que no guarda relación con las hoy existentes: en términos lingüísticos, es una lengua aislada. He llegado al hogar de los hadza, en el norte de Tanzania, con una intérprete hadza llamada Mariamu. Es sobrina de Onwas. Asistió a la escuela durante 11 años y es una de un puñado de personas en todo el mundo que sabe hablar tanto inglés como hadza. Traduce las palabras de Onwas: “¿Quiero acompañarlos?”. No fue fácil llegar a ese campamento tradicional, pues los años no son la única unidad de tiempo que los hadza pasan por alto; también desconocen las horas, los días, las semanas y los meses. El hadza no contempla palabras para números superiores a tres o cuatro, de modo que organizar una cita puede resultar complicado. Pero me había puesto en contacto con el propietario de un campamento turístico próximo al territorio hadza, para averiguar si era posible pasar algún tiempo con uno de los aislados grupos tribales. Y así, mientras realizaba un viaje de campamento por la selva, el propietario se topó con Onwas y le preguntó, en swahili, si autorizaba mi visita. Los hadza son un pueblo gregario, por lo que aceptó de buena gana diciendo que yo sería el primer extranjero que viviría en su campamento. Prometió enviar a su hijo hasta un árbol específico a orillas de la selva para reunirse conmigo en la fecha programada, tres semanas más tarde. Al cabo del lapso acordado, Ngaola, el hijo de Onwas, ya estaba esperando cuando llegué con mi intérprete en una Land Rover. Al parecer, su padre había observado las fases lunares y, cuando le pareció que había transcurrido el tiempo necesario, ordenó al joven que fuera al árbol. Al preguntarle si tuvo que aguardar mucho, Ngaola respondió: “No, sólo unos días”. Resultó evidente que, al inicio, mi presencia incomodaba a los miembros del campamento, unas dos docenas de hadza. No me quitaban la vista de encima y algunos reían nerviosamente. Llevaba conmigo un álbum fotográfico y, cuando lo hice circular, se disipó el malestar general. Onwas manifestó gran interés en una foto de mi gato. “¿A qué sabe?”, inquirió. Pero fue otra la que les llamó la atención. Me habían retratado durante el chapuzón de osos polares de Año Nuevo, en el momento en que saltaba a un agujero abierto en un lago congelado. Los cazadores hadza pueden parecer temerarios; pero la idea del clima invernal lo horrorizó y echó a correr con la imagen diciendo a todos que yo era un hombre valiente, lo cual contribuyó en gran medida a mi aceptación. Onwas concluyó que si un hombre era capaz de saltar al agua helada, no tendría la menor dificultad para enfrentar a un papión salvaje y, por eso, la tercera noche de mi estancia me pregunta si quiero ir de cacería con ellos. Acepto. Sin quitarme la camisa, porque es difícil disimular el color de mi piel en la noche, me formo junto con otros 10 cazadores y dos jóvenes y salimos del campamento siguiendo a Onwas. Caminar por territorio hadza en la oscuridad es un reto; el terreno está sembrado de arbustos y acacias espinosas e incluso de día es imposible evitar puntazos, arañazos y pinchazos. Un largo viaje por la selva hadza es como tatuarse el cuerpo poco a poco. Los hadza pasan buena parte del tiempo libre quitándose mutuamente las espinas con las puntas de sus cuchillos. De noche, las púas son prácticamente invisibles y es casi imposible distinguir rastro alguno. No hay senderos y son pocos los referentes geográficos, de manera que, para caminar confiadamente en la selva, a oscuras y sin linterna, es necesario haber desarrollado la familiaridad que se tiene, por ejemplo, con el propio dormitorio. El problema es que este es de 2 500 kilómetros cuadrados, plagado de leones, leopardos y hienas que merodean entre las sombras. Con todo, el trayecto no representa problema para Onwas, quien ha pasado toda su vida en la espesura. En escasos 30 segundos puede encender una fogata frotando ramas; puede conversar a silbidos con un indicador de Wahlberg y dirigirse directamente a una colmena abundante. Sabe todo lo que hay que saber de la selva, pero casi nada de lo que hay fuera de ella. Cierta vez le mostré a Onwas un mapamundi; lo extendí en el suelo y fijé las esquinas con piedras. Una multitud nos rodeó mientras él miraba fijamente la carta geográfica. Señalé el continente africano, después la nación de Tanzania y, luego, la región donde él vivía. A continuación le indiqué Estados Unidos. Le pregunté qué sabía de mi país, si conocía el nombre del presidente o de la ciudad capital. Respondió que no; ni siquiera conocía el nombre del dirigente de su nación. Con toda la cortesía posible, pregunté entonces si sabía algo de algún otro país. Hizo una breve pausa, absorto en sus pensamientos y, de pronto, exclamó: “¡Londres!”. Pero no sabía exactamente qué era, sólo que se trataba de un lugar que no estaba en la selva. Alrededor de 1 000 individuos habitan el territorio hadza tradicional, extensa llanura protegida por las murallas del Gran Valle del Rift, incluido el somero y salobre lago Eyasi. Algunos han emigrado a poblaciones vecinas para emplearse como trabajadores agrícolas o guías turísticos, pero casi una cuarta parte de esta etnia, contando a los miembros del campamento de Onwas, lleva la vida de los auténticos cazadores-recolectores. No producen cultivos ni crían ganado, tampoco construyen viviendas permanentes; viven justo al sur de la sección del valle donde se han encontrado los fósiles de humanos primitivos más antiguos del mundo. De hecho, estudios genéticos sugieren que los hadza podrían representar una de las raíces primarias del árbol genealógico del hombre, posiblemente de más de 100 000 años de antigüedad. El enorme interés antropológico en esta etnia estriba en que los hadza permiten vislumbrar cómo pudo ser la vida hace 10 000 años, antes del advenimiento de la agricultura. Pero los antropólogos no se atreven a calificar de manera abierta a los cazadores-recolectores contemporáneos como “fósiles vivientes”, explica Frank Marlowe, profesor de antropología de la Universidad Estatal de Florida, quien ha invertido sus últimos 15 años en el estudio de este pueblo. Aunque el tiempo no se ha detenido para ellos, y a pesar de su prolongado contacto con los grupos agrícolas vecinos, los hadza conservan la tradición de merodear para hallar sustento. De tal suerte, en opinión de Marlowe, es posible que sus vidas hayan cambiado muy poco a lo largo de eras. Todos los integrantes del género Homo vivieron como cazadores-recolectores durante más de 99 % del tiempo transcurrido desde su aparición, hace dos millones de años. Pero una vez que aprendieron a domesticar las plantas, hubo una reorganización total del orbe y, así, la producción de alimento marchó codo a codo con la creciente densidad poblacional, permitiendo que las sociedades agrícolas desplazaran o eliminaran a los cazadores-recolectores. Surgieron aldeas, luego ciudades y, finalmente, naciones; en un periodo relativamente corto, el estilo de vida del cazador-recolector se extinguió casi por completo. En la actualidad sólo queda un puñado de pueblos dispersos, algunos en el Amazonas, un par de ellos en el Ártico, otros pocos en Papúa Nueva Guinea y una cantidad minúscula en África, pero todos mantienen el estilo de subsistencia de caza y recolección. El surgimiento repentino de la agricultura, sin embargo, conllevó un alto precio, pues dio cabida a epidemias, estratificación social, hambrunas intermitentes y guerras en gran escala. Jared Diamond, escritor y profesor de UCLA, ha calificado la adopción de la agricultura como “el peor error en la historia de la humanidad”; un error del que, sugiere, jamás nos hemos recuperado. Los hadza no son belicosos y nunca han experimentado una densidad poblacional que amenace con un brote infeccioso. Tampoco han padecido hambrunas y, de hecho, hay pruebas de que algunos individuos de un pueblo agrícola vecino emigraron a vivir con ellos durante una época en que fracasaron los cultivos. Incluso ahora, la dieta de los hadza aún es más estable y variada que la de la mayoría de los habitantes del mundo y disfrutan una extraordinaria cantidad de tiempo libre. Diversos antropólogos calculan que “trabajan” (es decir, buscan alimento activamente) de cuatro a seis horas al día y, a lo largo de todos esos miles de años, apenas han dejado una ligera impronta en el territorio. Los hadza tradicionales, como Onwas y sus compañeros de campamento, prácticamente no tienen posesiones. Sus escasas pertenencias, como una cazuela, un recipiente para agua o un hacha, caben perfectamente en la manta que llevan colgada al hombro. Las mujeres hadza recolectan bayas, frutos de baobab y extraen tubérculos comestibles, mientras que los hombres buscan miel y se dedican a la cacería. Las excursiones nocturnas para acechar papiones son actividades de grupo que ocurren unas pocas veces al año; normalmente la cacería es una actividad solitaria. Los hadza comen casi cualquier cosa que puedan capturar, desde aves, ñus, cebras y búfalos hasta jabalíes verrugosos, jabalíes de río y damanes. Sin embargo, la carne de papión es considerada una exquisitez y, en broma, Onwas me dijo que ningún hadza puede casarse hasta que haya matado cinco papiones. La excepción principal en su dieta son las serpientes, que los hadza aborrecen. Los hombres untan en las puntas de sus flechas un veneno que preparan hirviendo la savia de la rosa del desierto, el cual es tan poderoso que puede derribar una jirafa. Los grupos hadza son asociaciones informales de parientes, familiares políticos y amigos. Aunque cada campamento incluye algunos elementos nucleares –por ejemplo, Giga y Ngaola, los dos hijos de Onwas, casi siempre están con él–, la mayoría puede ir y venir a placer. Los hadza no reconocen un líder oficial y los campamentos suelen llevar el nombre del varón de más edad (de allí la designación “campamento de Onwas”), aunque semejante honor no confiere poderes especiales. La autonomía individual es el sello distintivo de los hadza y ningún adulto tiene autoridad sobre otro; ninguno posee más riqueza que los demás (mejor dicho, no tienen ninguna riqueza), y los compromisos sociales son limitados, pues no celebran cumpleaños, ceremonias religiosas ni aniversarios. La gente duerme cuando le place. Algunos permanecen despiertos casi toda la noche y dormitan de día, en las horas de calor. Los horarios de caza más importantes son el amanecer y el ocaso; por lo demás, los hombres suelen permanecer en el campamento enderezando astiles de flechas, tallando arcos, haciendo cuerdas con tendones de jirafas o impalas y clavando cabezas de flecha. Comercian con miel para adquirir clavos y las coloridas cuentas de plástico y vidrio que las mujeres transforman en collares. Y cuando un varón recibe uno como obsequio, el gesto se interpreta como señal de que tiene una admiradora. No hay ceremonias nupciales. La pareja que duerma junto a una misma hoguera durante algún tiempo puede, a la larga, considerarse casada. La mayoría de los hadza que conocí, tanto hombres como mujeres, eran monógamos seriales que cambiaban de cónyuge cada pocos años. Una excepción era Onwas, que ha pasado toda la adultez con su mujer, Mille, con quien tiene siete hijos y varios nietos. Había un grupo de niños en el campamento, supervisados por la abuela residente, una señora diminuta y jovial llamada Nsalu que dirigía una especie de guardería mientras los adultos se encontraban en la selva. Salvo por los lactantes, me resultó difícil determinar cuáles niños pertenecían a las distintas parejas de progenitores. Los roles de género están bien definidos, pero las mujeres no se encuentran sometidas a la subordinación, implícita en muchas otras culturas. Muchas hadza que hallan pareja fuera del grupo regresan poco tiempo después, resueltas a no ser objeto de malos tratos. A menudo son las mujeres quienes precipitan el rompimiento de las relaciones entre los hadza: pobre del hombre que sea un cazador incompetente o trate a su mujer con dureza. Algunos de los miembros más estridentes e impetuosos del grupo de Onwas eran mujeres. Una de ellas en particular, llamada Nduku, se autonombró mi maestra de hadza y pasaba buena parte del tiempo de cada lección provocándome sin piedad, a veces retorciéndose de risa ante mis inútiles esfuerzos por reproducir los peculiares y difíciles chasquidos de lengua que son parte integral del lenguaje. Onwas sabe de unos 20 grupos hadza que merodean su región intercambiando miembros continuamente, como en una gigantesca contradanza, y la mayor parte de los conflictos se resuelve, simplemente, enviando a los rivales a distintos campamentos. Cuando un cazador vuelve con una presa, debe compartirla con todos los miembros de su comunidad; por esa razón los grupos rara vez son de más de 30 personas, la mayor cantidad que puede saciarse con una o dos presas de buen tamaño. Visité a los hadza durante la estación de secas, que abarca de mayo a octubre y es la temporada en que duermen a descampado, envuelto cada cual con una frazada delgada junto a las fogatas, en grupos de dos a seis individuos por hoguera y con ocho o nueve fuegos dispersos en amplio semicírculo frente a un área común despejada. Los grupos de durmientes eran muy diversos: familias, hombres solteros, mujeres jóvenes (con otra de más edad haciendo de chaperona), parejas. En la estación de lluvias ocupan pequeños refugios abovedados, como nidos invertidos hechos con varas y largas hierbas entreveradas. Nadie duerme a solas en nuestro campamento. Onwas designó como mi acompañante a su hijo Ngaola, el mismo que nos esperó junto al árbol durante unos días y, a su vez, este pidió a su amigo Maduru que nos acompañara. Los tres dormíamos junto al fuego en disposición triangular, pies con cabeza, pero cuando los mosquitos se volvían especialmente agresivos, me refugiaba en mi tienda de campaña. Ngaola es taciturno e introvertido, además de un pésimo cazador. No ha tenido pareja aunque tiene alrededor de 30 años; tal vez se lo haya impedido la regla de los cinco papiones. Le duele constatar que, en contraste, su hermano mayor, Giga, es el arquero más diestro del campamento. Maduru es buen deportista y particularmente hábil para encontrar miel. Maduru asume la responsabilidad de protegerme durante la excursión nocturna. Conforme nos desplazamos por la maleza, rompe las ramas de acacia que están a la altura de la cara, cubiertas con espinas largas como mondadientes, y se vuelve continuamente para asegurarse de que le sigo el paso. Onwas nos guía hacia la colina donde ha visto el árbol de los papiones. Nos detenemos al llegar. Hay un intercambio de ademanes con las manos y algunos chasquidos de lengua. No sé qué sucede, pues mi intérprete se ha quedado en el campamento dado que la cacería es una actividad exclusivamente masculina. Maduru me toca un hombro e indica que lo siga. El resto de los cazadores comienza a dispersarse en círculo por la base de la colina y yo sigo a Maduru cuando se interna en la maleza y comienza a subir. La pendiente es casi vertical (debemos usar las manos para trepar) y los matorrales son tan densos como estropajos de alambre. Las púas hieren mis manos y rostro; un hilillo de sangre me resbala hasta el ojo. Prosigo el ascenso, siempre cerca de Maduru por temor a separarnos. Al fin comprendo lo que sucede. Subimos por todos los flancos para sorprender a los papiones y hacerlos huir. Desde el refugio en la cima, su única salida es cuesta abajo y, dado que los hadza han rodeado la colina, los animales correrán hacia los cazadores. Tal vez incluso hacia donde nos encontramos Maduru y yo. ¿Alguna vez has visto de cerca un papión? Tienen dientes diseñados para rasgar la carne y un macho adulto puede pesar más de 35 kilogramos. Pero allí vamos, avanzando cuesta arriba con la intención de provocarlos. Por supuesto, los hadza van armados con arcos y flechas; yo llevo una navaja de bolsillo. Subimos poco a poco. Maduru y yo abandonamos la maleza hacia el terreno pedregoso y siento como si acabara de salir de debajo de una frazada. La luna es una hoz; sopla una leve brisa. Nos encontramos cerca de la cima y sólo falta por escalar un montón de peñascos situados unos seis metros arriba. Allí se encuentra el árbol de los papiones, apenas fuera de la vista. Entonces escucho unos chillidos enloquecidos. Los papiones se han dado cuenta de que algo anda mal. El sonido es penetrante, angustioso. Por supuesto, no entiendo lo que dicen los animales, pero no es difícil interpretarlo. ¡Fuera! ¡No se acerquen! Sin embargo, Maduru sube un poco más hasta una roca aplanada y lo sigo. Los papiones están rodeados y parecen presentirlo. De pronto percibo un nuevo sonido. El chasquido de ramas más arriba. Los papiones empiezan a descender pegando alaridos. Maduru se paraliza, se apoya en una rodilla, pone una flecha y tensa la cuerda del arco. Está listo. Me oculto a sus espaldas rogando con fervor por que ningún papión corra hacia nosotros. Los chillidos se intensifican y de repente, justo sobre nosotros, recortado contra el fondo estrellado, aparece un papión. Se abre paso y corre hacia el borde de la roca. Maduru se levanta, apunta y sigue los movimientos del animal de izquierda a derecha, con la flecha asegurada y tensando al máximo la cuerda del arco. Cada músculo de mi cuerpo se contrae; el pánico es un palpitar en mis sienes. Sujeto firmemente la navaja. (papión) La razón principal de que los hadza hayan podido conservar su estilo de vida durante tanto tiempo es que el territorio que llaman hogar nunca ha sido un lugar acogedor. La tierra es salobre, escasea el agua dulce y los insectos son insoportables. Es como si nadie más hubiera querido establecerse allí en decenas de miles de años; por eso están solos. Con todo, la reciente presión del incremento poblacional ha desatado una oleada de nuevos colonizadores en el territorio hadza, y el hecho mismo de que sean un pueblo que cuida la tierra les ha perjudicado, pues los fuereños consideran que aquella vasta extensión está vacía y desaprovechada; un lugar que clama por desarrollo. Y los hadza, de naturaleza pacífica, casi siempre han optado por emigrar en vez de luchar. Pero ahora ya no tienen adónde ir. En la espesura de los hadza se han establecido criadores de ganado bovino y caprino, productores de cebolla y maíz, cazadores deportivos y furtivos. Los pozos de agua se han contaminado con excremento vacuno, el ganado ha pisoteado la vegetación, los agricultores han desmontado la selva para sembrar y utilizan la escasa agua disponible para irrigar sus cultivos. Los animales de presa han emigrado a los parques nacionales donde los hadza no pueden seguirlos. Los sotos de bayas y los árboles que atraen a las abejas han sido destruidos. En el último siglo, los hadza han perdido la posesión exclusiva de hasta 90 % de su tierra de origen. Ninguno de los grupos étnicos que hoy comparten la región (datoga, iraqw, isanzu, sukuma e iramba) son cazadores-recolectores. Viven en chozas de barro casi siempre cercadas con corrales. Muchos desprecian a los hadza y los tratan con una mezcla de compasión y repulsión: se han convertido en los intocables de Tanzania. En cierta ocasión vi que un datoga mantenía a raya a varias mujeres hadza que deseaban aproximarse a un pozo comunal, obligándolas a esperar a que sus vacas acabaran de abrevar. Ahora hay senderos de tierra surcando la espesura hadza, una carretera pavimentada a cuatro días de camino y en muchos lugares elevados es posible obtener una recepción de telefonía celular bastante aceptable. La mayoría de los hadza, incluido Onwas, han aprendido algo de swahili para comunicarse con otros grupos. Algunos de los cazadores más jóvenes del campamento me preguntaron si podía darles un rifle para facilitarles la cacería. El mismo Onwas, quien apenas ha traspuesto la periferia de la selva, presiente que se avecinan grandes cambios, pero eso no parece preocuparle. Como me ha dicho en varias ocasiones, no teme al futuro; nada le perturba. De hecho, ninguno de los hadza con los que tuve contacto mostraba tendencia a la preocupación. Y ese estado mental me sorprendió sobremanera pues esta etnia, desde mi punto de vista, tiene muchas razones para inquietarse. ¿Qué comeré mañana? ¿Qué me comerá mañana? Aun así, llevan una existencia asombrosamente arraigada en el momento presente. Sin embargo, hay quienes deliberan sobre el futuro de los hadza, empezando por el gobierno. Tanzania es una nación futurista, deseosa de integrarse a la corriente de la economía global, y un bosquimano que caza papiones no es precisamente la imagen que los líderes del país desean proyectar. Un ministro ha descrito a los hadza como retrógrados, mientras que Jakaya Kikwete, presidente de Tanzania, ha declarado que los hadza “deben ser transformados” y, con tal fin, su gobierno insiste en darles escolaridad, viviendas y empleos convencionales. Incluso Richard Baalow, el único hadza que se ha convertido en el vocero de facto de la etnia, está de acuerdo con las intenciones del Estado, en términos generales. Baalow, quien ha adoptado un nombre europeo, fue uno de los primeros hadza en asistir a la escuela. En los años sesenta, su familia residía en un conjunto de viviendas construidas por el gobierno para alentar a los hadza a establecerse –proyecto que fracasó poco tiempo después–. Hoy, con 53 años, Baalow habla un inglés impecable y desea que su pueblo participe activamente en la política para luchar por la protección legal de sus tierras y emplearse como guías de caza o guardas forestales. Insta a los niños hadza a que asistan a una escuela primaria regional, que proporciona comida y alojamiento a los alumnos durante el año académico y los escolta de vuelta a la selva una vez concluido el curso. Los niños en edad escolar del campamento de Onwas me dijeron que no tenían el menor interés en ir a sentarse en un salón de clases. Si asistían a la escuela, argumentaron, jamás aprenderían las destrezas indispensables para sobrevivir y se convertirían en marginados de su pueblo. Y si probaban suerte en el mundo moderno, ¿entonces qué? Las mujeres terminarían como sirvientas y los hombres, desempeñando algún trabajo de poca importancia. Por esa razón, insistieron, su libertad y poder alimentarse de la selva eran preferibles a una existencia de desamparo y hambre en la ciudad. Cada vez más hadza han emigrado a su tradicional región étnica de Mangola, a orillas de la selva donde, a cambio de dinero, muestran a los turistas sus destrezas como cazadores. Esos hadza han comprobado que su cultura es de interés significativo para los extranjeros, así como una fuente potencial de ingreso. No obstante, entre los hadza de Mangola ha habido un aumento de alcoholismo, una epidemia de tuberculosis y un perturbador incremento en la violencia doméstica, como atestigua al menos un informe de un hombre que mató a golpes a su mujer. Aunque los jóvenes del grupo de Onwas manifiestan poco interés en el mundo exterior, ese mundo se acerca a ellos. Al cabo de dos millones de años, la era del cazador-recolector llega a su fin. Los hadza quizá se aferren a su lengua; tal vez muestren sus habilidades a los turistas, pero sólo es cuestión de tiempo para que desaparezcan los hadza tradicionales que trepan por las colinas con sus arcos y flechas, acechando papiones. En lo alto de la colina adonde nos ha conducido Onwas, me acuclillo detrás de Maduru mientras el papión se desplaza por una prominencia rocosa. De improviso, el animal se detiene y vuelve la cabeza. Está tan cerca que si alargáramos las manos podríamos tocarnos. Miro fijamente sus ojos; está tan aterrorizado que ni siquiera se atreve a parpadear. El encuentro cercano dura apenas un segundo. Maduru no dispara, tal vez porque el papión está demasiado cerca y podría atacarnos al sentirse herido, pues es el veneno y no la flecha lo que le quitará la vida. Un instante después, el papión se aleja saltando hacia la espesura. Hay unos momentos de silencio; luego escucho un gañido agudo y el ruido de algo que cae. Me llega del lado más apartado de la roca y no sé si fue un humano o un papión. Son ambos. A trompicones y casi corriendo, nos abrimos paso entre los arbustos y llegamos a un claro en un soto de acacias. Allí está: un papión tendido de espaldas, con el hocico abierto y las extremidades extendidas. Giga lo ha derribado. Onwas se arrodilla y saca la flecha del hombro del papión, devolviéndola a Giga. Los hombres forman un círculo alrededor del cuerpo para observar la presa. No hay ceremonia alguna. Los hadza no son dados a los rituales. Parece que en sus vidas no hay lugar para el misticismo, los espíritus o para reflexionar en lo desconocido. No tienen una creencia específica en el más allá: todos los hadza con quienes hablé confesaron no tener la menor idea de lo que sucede después de la muerte. Entre ellos no hay sacerdotes, chamanes o médicos brujos, y los misioneros han conseguido pocos conversos. En una ocasión le pedí a Onwas que me hablara de Dios y su respuesta fue que Dios poseía una brillantez cegadora, en extremo poderosa y esencial para toda forma de vida. Dios, me dijo, era el sol. El ritual hadza más importante es la danza epeme, que se lleva a cabo en noches sin luna. Hombres y mujeres se separan en grupos. Ellas cantan mientras ellos, por turnos, se colocan un penacho, atan cascabeles a sus tobillos y se pavonean, dando un fuerte pisotón con el pie derecho al ritmo de los cánticos. La creencia es que sus antepasados salen de la selva la noche de epeme para participar en la danza. No obstante, cuando presencié el ritual noté que un adolescente llamado Mataiyo se escabullía con una joven hacia la espesura, mientras que otros se quedaban dormidos después de bailar. Como en casi todos los aspectos de la vida hadza, este rito es informal y cada individuo toma una decisión personal en cuanto a su grado de participación. Dado que el dios hadza no se levantará en varias horas, Giga sujeta una pata del papión y lo arrastra por la maleza hasta el campamento. Al llegar, deposita su presa junto a la fogata de Onwas y luego va a sentarse aparte con otros hombres. La tradición hadza dicta que el cazador victorioso no debe alardear, pues el resultado de una cacería depende en buena medida de la suerte y aun los mejores arqueros pueden pasar por una larga racha de poca productividad. Por eso comparten la carne con la comunidad. Mille, la esposa de Onwas, es la primera en despertar. Viste su único juego de ropa consistente de una camiseta sin mangas y una tela floreada que la envuelve como una toga. Cuando ve el papión, mueve la barbilla en un sutil gesto de aprobación y atiza el fuego. Ha llegado la hora de cocinar. El resto del campamento comienza a despertar al poco rato (todos están hambrientos) y Ngaola despelleja el papión estirando la piel con unas varas aguzadas; en pocos días se habrá secado y será una estupenda colchoneta para dormir. Un par de hombres descuartizan el animal y distribuyen los trozos de carne. Onwas, el anciano del campamento, recibe la porción más suculenta, la cabeza. La cocina hadza es muy sencilla; la carne se coloca directamente en el fuego, sin parrillas ni sartenes. La hora de comer no es momento de cortesías. No hay espacios personales y, sin importar cuántas personas se encuentren en torno al fuego, siempre habrá lugar para alguien más, aunque deba sentarse en el regazo de otro. Una vez que una pieza de carne se ha terminado de cocinar, todos pueden arrebatar un pedazo. Y lo digo literalmente. Cuando la comida está lista, aparecen los cuchillos y da comienzo un desenfrenado festín donde todos agarran, cortan, mastican y jalan. La idea es arrancar un cacho de carne con los dientes y luego usar el cuchillo para cortar la porción, de modo que los codazos y empellones son la regla. Usan rocas para romper los huesos y succionar la médula, y se frotan la grasa para humectar la piel. Nadie cruza palabra, pero el sonido de bocas que mastican y dientes que entrechocan resulta casi cómico. Cabeza de papión en mano, Onwas permanece felizmente ajeno a la refriega. Ha tomado asiento con las piernas cruzadas junto a su hoguera y consume con deleite las mejillas, los ojos, la carne del cuello y la piel de la frente, utilizando la suela de sus sandalias como tabla de cortar. Roe el cráneo hasta que queda limpio a la perfección y luego lo arroja al fuego, al tiempo que me llama junto con los cazadores para fumar. Con el cráneo del papión aún en el fuego, Onwas se pone de pie, da unas palmadas para llamar nuestra atención y empieza a relatar la historia de la cacería de jirafas, una de sus favoritas. Comprendo de qué se trata aunque mi intérprete, Mariamu, no se encuentra allí. Y es que Onwas, como muchos hadza, es un estupendo histrión. No hay televisores, juegos de mesa ni libros en el campamento de Onwas, pero sí gran entretenimiento. Mientras las mujeres cantan, los hombres cuentan historias alrededor de las fogatas en una especie de kabuki selvático. Onwas estira el cuello y se desplaza a gatas para representar el papel de la jirafa. Salta, se agacha y hace como si disparara su arco mientras relata la aventura. Vuelan flechas, las fieras rugen. Los niños corren hacia nosotros y se quedan de pie, escuchando con atención; esta es su educación. La historia concluye con la jirafa muerta y, como gran final, un reclamo y su respuesta. “¿Soy un hombre?”, pregunta Onwas, alargando las manos hacia nosotros. “¡Sí! –responde el grupo–. Eres un hombre”. “¿Soy un hombre?”, repite Onwas, con voz estentórea. “¡Sí! –grita el grupo–. ¡Eres un hombre!”. Entonces Onwas mete las manos en el fuego y extrae el cráneo. Lo abre de un tajo, como un coco, y muestra los sesos que se han cocido durante más de una hora en el interior. Aquello parece una sopa de fideos, de color blanco amarillento y ligeramente humeante. Tiende el cráneo hacia los hombres y todos nos abalanzamos para meter los dedos y sacar un puñado de sesos que sorbemos con avidez. De esa manera concluye la velada. Al parecer, la cacería del papión fue una especie de iniciación para mí. Al día siguiente, Nyudu corta una gruesa rama de un árbol mutateko para tallar un arco largo y de elegante curva que luego me obsequia. Otros hombres hacen mis flechas, Onwas me regala una pipa y Nkulu se hace cargo de mis lecciones de tiro. A partir de entonces, voy a todas partes con mi arco, mis flechas y mi pipa (por no hablar de mi equipo purificador de agua, mi bloqueador solar, el repelente de insectos y la tela para limpiar mis gafas). También me invitan a bañarme con ellos. Caminamos hasta una fosa somera y fangosa, más parecida a un charco grande donde flotan excrementos de vaca, y nos quitamos la ropa. Nos frotamos con puñados de barro para exfoliar la piel y nos enjuagamos con agua. Ahora bien, aunque los hadza tienen un vocablo para el olor corporal, los hombres prefieren que sus mujeres no se bañen pues, afirman, cuanto más tiempo transcurra entre un baño y otro, más atractivas se vuelven. Nduku, mi maestra de hadza, reveló que a veces pasa meses sin bañarse, aunque no se explica esta predilección de su esposo. Tras escuchar a Mille y Onwas, descubro también que las disputas conyugales son, muy posiblemente, un rasgo humano universal. “¿No es tu turno de ir por agua?”, “¿Por qué tomas la siesta en vez de irte a cazar?”, “¿Quieres explicarme por qué despellejaron tan mal el último animal que trajeron al campamento?”. Sus intercambios me dan la impresión de que esas mismas discusiones se han repetido durante miles de años en el mismo valle. Envidio algunas cosas a los hadza, en especial su aparente libertad. Viven libres de posesiones, de obligaciones sociales, de restricciones religiosas, de muchas responsabilidades familiares. No deben someterse a horarios, empleos, jefes, facturas, tráfico, leyes, noticias y dinero. Viven libres de preocupaciones, libres para eructar y ventosear sin tener que disculparse, para agarrar comida, fumar y correr sin camisa entre las zarzas. Pero nunca podría vivir como ellos. Para mí, su existencia es como un interminable y descabellado viaje para acampar, una excursión increíblemente peligrosa. Carentes de ayuda médica inmediata, una mala caída de un árbol, la mordedura de una mamba negra o el ataque de un león y se acabó. Las mujeres se acuclillan en la selva para dar a luz; la quinta parte de sus recién nacidos muere durante el primer año y casi la mitad de todos los niños no llega a los 15. Tienen que resistir un calor extremo, padecer frecuentemente de sed y soportar el incesante ataque de moscas tse-tsé y mosquitos portadores de malaria. Y a pesar de todo, los días que compartí con ellos cambiaron mi percepción del mundo, infundiéndome algo que podría llamar el “efecto hadza”; me volvieron más apacible, más consciente del momento presente, más autosuficiente, valeroso y menos dispuesto a vivir con prisas. No me importa parecer un llorón: confieso que el tiempo vivido como hadza me hizo más feliz. Y ahora anhelo encontrar la manera de prolongar el reinado de los cazadores-recolectores, aunque sé que es casi demasiado tarde. Mi cuerpo, más que otra cosa, fue lo que me indicó que había llegado la hora de salir de la selva. Había sufrido mordeduras, golpes, insolaciones, malestares gástricos y estaba exhausto. Por ello, luego de dos semanas, anuncié a todos que tenía que partir. La reacción a mi noticia fue mínima, pues los hadza no son sentimentales ni acostumbran prolongadas despedidas. Ni siquiera la muerte es capaz de causar un alboroto. Se limitan a cavar un agujero y depositan el cuerpo en él. Es más, ni siquiera eso hacían las generaciones anteriores, pues simplemente dejaban el cadáver sobre el suelo para que lo devoraran las hienas. No hay quien haga una tumba convencional u organice un funeral. No hay servicio fúnebre alguno, de ningún tipo. Aunque el difunto haya pasado toda su vida con ellos, sólo arrojan un puñado de varas secas en el hoyo y siguen su camino. Fuente:

Cuando observamos el cielo con un telescopio, suelen suceder dos cosas. Primero, nos sorprende el paisaje –los anillos de Saturno, los cúmulos de estrellas brillando como joyas sobre terciopelo negro, las galaxias iluminadas con una luz suave más antigua que la especie humana– y nos damos cuenta de que nosotros y nuestro mundo somos parte de este gigantesco sistema. Segundo, pronto queremos un telescopio más grande. El próximo otoño se cumplirán 400 años desde que Galileo apuntó, por primera vez en la historia, un telescopio al cielo nocturno. Él fue el pionero de este programa de dos pasos. Empezó por maravillarse con lo que vio. Su telescopio reveló tantas estrellas antes invisibles que cuando trató de ubicarlas en una sola constelación (Orión), se rindió y confesó que se había sentido “abrumado por la inmensa cantidad de estrellas”. Vio montañas en la Luna, lo cual contradecía la creencia ortodoxa de que todos los objetos celestes estaban hechos de un “éter” sobrenatural. Trazó la trayectoria de cuatro satélites brillantes mientras orbitaban Júpiter como planetas de un sistema solar en miniatura, algo que los críticos de la teoría heliocéntrica de Copérnico habían calificado como físicamente imposible. Se evidenciaba que la Tierra era una pequeña parte de un gran universo, y no una gran parte de un universo pequeño. Y pronto, en efecto, Galileo empezó a construir telescopios más grandes y mejores. Todavía no había lentes grandes para capturar la luz, por lo que se concentró en hacer telescopios más largos, que tenían mayor poder de amplificación y además reducían los halos de colores falsos que aquejaban a las lentes de vidrio en aquellos días. Gracias a observadores posteriores, el diseño del telescopio refractor con lentes de vidrio llegó a otro nivel. En Danzig, Johannes Hevelius construyó uno de 46 metros de largo; colgaba de un palo por medio de cuerdas y se mecía con la brisa más leve. En los Países Bajos, los hermanos Huygens mostraron al mundo unos telescopios larguiruchos que ni siquiera tenían tubos: la lente objetivo se posaba en una plataforma alta sobre un campo mientras el observador alineaba una lente amplificadora a 60 metros de distancia. El telescopio reflector, del que Isaac Newton fue pionero, hizo posible satisfacer ese deseo en la práctica: gracias a los espejos, sólo había que crear una superficie para captar y reflejar la luz estelar en un punto focal; como el espejo tenía un soporte en su parte posterior, podía ser muy grande sin combarse por su propio peso, como tendían a hacer las lentes grandes. William Herschel descubrió Urano usando un telescopio reflector que él mismo fabricó: forjó sus espejos metálicos en el jardín y el sótano de su casa, y en una ocasión tuvo que huir de un río de metal derretido después de que se rompiera el molde de estiércol de caballo. Las galaxias de brazos espirales fueron vistas por primera vez con un gran telescopio reflector, cuyo espejo primario tenía 1.8 metros de diámetro, construido por lord Rosse en la propiedad que poseía en Irlanda. Los telescopios más grandes en la actualidad tienen espejos de hasta 10 metros de diámetro, y cuatro veces más poder para captar luz que el legendario Hale del Observatorio Palomar en California, de cinco metros. Tan grandes como edificios de oficinas, algunos de estos gigantes están tan automatizados que pueden desempolvar sus sistemas ópticos al atardecer, abrir la cúpula, organizar y realizar observaciones a lo largo de la noche, cerrar la cúpula si el clima es desfavorable, todo con poca o ninguna intervención humana. No obstante, los humanos, siendo humanos, de todos modos intervienen mucho, aunque sea sólo para asegurarse de que nada salga mal: perder una sola noche de observación en alguno de estos telescopios puede significar un despilfarro de hasta 100 000 dólares en costos de operación. Tres de los más grandes telescopios –Géminis Norte, Subaru y Keck– se encuentran muy cerca uno de otro, a 4 205 metros de altura en la cima del Mauna Kea, un volcán inactivo en Hawai. Esa altitud los coloca por encima de 40 % de la atmósfera terrestre y de la mayor parte de su vapor de agua, que es opaco a las ondas infrarrojas, muy importantes para los astrónomos; pero también dificulta a estos y a los ingenieros respirar y pensar. Muchos usan delgados tubos transparentes de oxígeno en la nariz de manera tan rutinaria como nosotros usamos gafas. Otros confían en la capacidad de adaptación del organismo, pero les preocupa cometer un error que dañe su reputación para siempre. “En esta altitud no improvisamos; sería un desastre –dice Scott Fisher, astrónomo del Géminis–. Aquí arriba somos como monos adiestrados. El verdadero razonamiento se lleva a cabo a nivel del mar”. El costo y el desempeño de estos grandes observatorios del Mauna Kea son comparables, pero cada uno exhibe una personalidad distinta. El telescopio Géminis, de 8.1 metros, se aloja en una cúpula plateada en forma de cebolla. Pero al anochecer los gajos se abren para crear un enorme juego de ventanas de tres pisos de altura que se extiende para cubrir casi tres cuartas partes del edificio que aloja el telescopio. Las ventanas dejan pasar el aire nocturno y muestran una vista panorámica del Pacífico hasta Maui y más allá. Los cuatro detectores digitales del Géminis –cámaras y espectrómetros tan pesados como coches y cuyo costo es de alrededor de cinco millones de dólares cada uno– están unidos a un carrusel que rodea el punto focal del telescopio, y desde donde pueden rotar para colocarse en posición en cuestión de minutos. Las computadoras operan el telescopio en la noche, barajando las observaciones solicitadas de tal manera que se aproveche al máximo cada minuto. “Todo por la eficiencia nocturna”, dice Fisher. Los instrumentos del telescopio Subaru están alojados en huecos como botellas de champaña en una bodega de vinos (la comparación no es gratuita: un astrónomo japonés hace una ofrenda a los dioses al principio de cada observación, derramando sake añejo en el suelo afuera de la cúpula hacia los cuatro puntos cardinales). Subaru es uno de los pocos telescopios gigantes por los que el ojo humano ha visto directamente. Para su inauguración, en 1999, se instaló una pieza ocular para que la princesa Sayako de Japón pudiera mirar, y varias noches subsecuentes entusiastas miembros del personal hicieron lo mismo. Uno de ellos recuerda que “todo lo que se puede ver en las fotos del telescopio Hubble –los detalles, las manchas en las nebulosas– lo podía ver con mis propios ojos a todo color”. (Telescopio "Europeo Extremadamente Grande"; el más grande de todos; 42m de diámetro en el espejo; inauguración año 2018; localización probable Argentina, Chile o Islas Canarias) El observatorio Keck consta de dos telescopios idénticos. Cada uno tiene un espejo de 10 metros hecho de 36 segmentos; con todo y la estructura de soporte, cada segmento pesa casi 400 kilogramos, cuesta casi un millón de dólares y sería por sí mismo suficiente para construir un buen telescopio universitario. “Usamos la misión del telescopio para motivarnos –me dijo un astrónomo del Keck–. Si encontramos un pequeño cable o algo que obstruya su vista, pensamos que si esa luz ha estado viajando a través del espacio durante 90 % de la historia del universo y llega así de cerca al telescopio, debemos asegurarnos de que alcance el final del camino”. Ya pocos de los astrónomos que obtienen autorización para usar los telescopios van a observar en persona. La mayoría manda sus peticiones de manera electrónica y se les envían los resultados: en una noche reciente en el Géminis, los proyectos programados iban desde “Masas primordiales del sistema solar” hasta “Actividad magnética en las enanas ultrafrías”. Geoff Marcy, moderno Enrique el Navegante, cuyo equipo ha descubierto más de 150 planetas orbitando estrellas que no son nuestro Sol, tiene a su disposición más tiempo de observación en el Keck que la mayoría, y sin embargo no ha visitado el lugar en años. En vez de eso, su equipo de investigación de planetas extrasolares hace observación remota desde un complejo de la Universidad de California en Berkeley. Marcy cuenta que, durante los periodos de observación, “nos acostumbramos a una rutina de trabajo nocturno. Tenemos a la mano todos nuestros libros y otros recursos, además de suficiente vida normal como para que nuestras parejas no nos olviden”. (Telescopio "Treinta Metros"; diámetro en el espejo 30m; inauguración año 2018; ubicación Chile o Hawai) Además de su poder sin precedentes para captar luz, los telescopios de hoy se benefician de su sistema de óptica adaptativa (OA), que compensa la turbulencia atmosférica. La turbulencia es lo que hace que las estrellas titilen; los telescopios amplifican cada destello. Un sistema de OA típico dispara un láser hacia una delgada capa de átomos de sodio a 90 kilómetros de altura en la atmósfera, haciendo que brillen. Al monitorear esta estrella artificial, el sistema determina cómo se agita el aire y ajusta la óptica del telescopio más de 1 000 veces por segundo para compensar. “Es increíble verlo en práctica –dice Scott Fisher–. Cuando el sistema de óptica adaptativa está apagado, se ve una estrella pequeña y bonita, un poco borrosa. Al encender el sistema, la estrella hace ¡tonk! y se colapsa en un punto diminuto”. Los objetos del cielo nocturno se miden en grados. Por ejemplo, la Luna llena ocupa medio grado aproximadamente. Sin el sistema de óptica adaptativa, un telescopio poderoso puede percibir objetos separados por la distancia que resulta de dividir un grado entre 3 600, lo mismo que un segundo de arco, en una noche clara. Gracias al sistema de óptica adaptativa del Keck, la astrónoma Andrea Ghez, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), pudo hacer una película sobre siete estrellas brillantes girando alrededor del hoyo negro invisible en el centro de nuestra galaxia a lo largo de un periodo de 14 años: la película entera ocurre dentro de una caja que mide un segundo de arco de lado. Con base en el movimiento frenético de las estrellas al alcance del hoyo negro, Ghez calculó que este tiene una masa de cuatro millones de soles y genera suficiente fuerza gravitacional para catapultar fuera de la galaxia a algunas estrellas que pasan junto a él. Se han localizado varias de estas estrellas hiperveloces, moviéndose a toda velocidad hacia las profundidades del espacio intergaláctico como juerguistas expulsados de un club nocturno exclusivo. (Telescopio "Gran Magallanes"; diámetro siete espejos de 8.4m; inauguración año 2018; ubicación Las Campanas, Chile) ¿Qué sigue? Telescopios aún más grandes, desde luego, con la capacidad de tomar fotos cósmicas más rápido, de regiones más extensas, y aún más detalladas. Entre los monstruos que se espera entren en operación en una década están el Gran Telescopio Magallanes, el Telescopio de Treinta Metros y, con 42 metros, el Telescopio Europeo Extremadamente Grande –versión reducida del Telescopio Abrumadoramente Grande de 100 metros, que fue suspendido en la etapa de planeación cuando el presupuesto previsto resultó igualmente abrumador–. El Gran Telescopio de Rastreo Sinóptico (LSST, por sus siglas en inglés) es particularmente innovador. El vidrio de su espejo primario de 8.4 metros fue moldeado el pasado agosto en un horno giratorio bajo las gradas del estadio de futbol americano de los Wildcats de la Universidad de Arizona, en Tucson (la técnica de rotación produce una superficie que ya es cóncava y así se reduce la cantidad de vidrio necesaria para darle la forma correcta al espejo). Los telescopios convencionales tienen campos de visión angostos, de no más de medio grado, demasiado poco para abarcar las enormes formaciones que emergieron a partir del Big Bang. El LSST tendrá un campo que cubrirá 10 grados cuadrados, el área de 50 lunas llenas. Desde su ubicación en los Andes chilenos podrá crear imágenes de galaxias distantes en tiempos de exposición de sólo 15 segundos, capturando eventos fugaces a distancias de más de 10 000 millones de años luz; esto es como recorrer 70 % del camino que llega al final del universo observable. “Como tendremos un gran campo de visión, podremos tomar muchas exposiciones cortas y –clic, clic, clic, clic– cubrir todo el espacio visible durante varias noches, y luego repetir el proceso –dice Tony Tyson, director del LSST–. Si haces eso durante 10 años, tienes una película: la primera película del universo”. La producción rápida de imágenes en ángulos amplios del LSST podría ayudar a responder dos de las mayores interrogantes que enfrentan actualmente los astrónomos: la naturaleza de la materia oscura y la de la energía oscura. La materia oscura se hace presente por medio de su atracción gravitacional –explica la velocidad de rotación de las galaxias– pero no emite luz, y se desconoce su composición. La energía oscura es el nombre que se le da al misterioso fenómeno que durante los últimos 5 000 millones de años ha estado aumentando la velocidad a la que se expande el universo. “Da un poco de miedo –dice Tyson–, es como si estuvieras piloteando un avión y de repente algo desconocido se apoderara de los controles”. Aunque parezca extraño, el LSST podría ayudar a resolver estos grandes enigmas gracias en parte a la ciencia de la acústica. El Big Bang fue ruidoso. Aunque el sonido no se puede propagar por el espacio actual –como los pedantes gustan de señalar a los directores de películas de ciencia ficción–, el universo primitivo era un plasma denso y tan ruidoso como una convención de bateristas. Algunos tonos resonaron en el plasma primordial, como los que suenan al golpear copas de vino, y estas armonías, grabadas en las capas de las galaxias que hoy se desplazan a lo largo de miles de millones de años-luz, contienen información precisa sobre la naturaleza de la materia y la energía oscuras. Si los astrónomos logran descifrar estas inmensas estructuras, podrían identificar las firmas de la materia y energía oscuras en los armónicos del Big Bang. El Sondeo Espacial Digital Sloan, pionero en los estudios de ángulos amplios, capturó parte de esta información al observar el espacio de 1999 a 2008. El LSST está diseñado para llegar a lugares mucho más profundos del espacio cósmico. Es posible que no resuelva los enigmas, pero Tyson predice que “será un gran avance para mostrar qué no son la energía oscura y la materia oscura”. La “velocidad” fotográfica del LSST también permitirá a los astrónomos observar mejor algunos eventos demasiado breves para estudiarlos con la rapidez necesaria. La mayoría de los astrónomos, incluso los aficionados que usan telescopios y cámaras comerciales, captan con frecuencia eventos efímeros de origen desconocido. Se toma una serie de exposiciones digitales y en una de ellas aparece un punto de luz donde no había nada ni antes ni después. Pudo haber sido un rayo cósmico golpeando el chip detector de luz, un asteroide de alta velocidad que cruce por el campo de visión o un destello azul en la superficie de una estrella roja tenue. Simplemente no se sabe, así que uno se encoge de hombros y lo olvida. Como el LSST tomará tantas exposiciones repetidas del cielo entero, podría resolver muchos acertijos de este tipo. (Telescopio "Gran Telescopio de Rastreo Sinóptico"; diámetro del espejo 8.4m; inauguración año 2016; ubicación Cerro Pachón, Chile) Los telescopios del mañana harán en una noche lo que los de hoy en un año, pero no quiere decir que los telescopios viejos se volverán obsoletos. Cuando los gigantes entren en operación, dice Scott Fisher, “los Géminis actuales se convertirán en los telescopios que hagan los sondeos”, encontrando fenómenos interesantes que luego serán estudiados a detalle por los telescopios grandes. Los telescopios espaciales que orbitan la Tierra están abriendo otra dimensión. El satélite Kepler de la NASA, lanzado al espacio en marzo de 2009, analiza metódicamente la constelación del Cisne y busca un leve oscurecimiento de la luz que sucede cuando los planetas –algunos quizá parecidos a la Tierra– pasan frente a sus estrellas; el equipo de Geoff Marcy usará el Keck para escudriñar las estrellas marcadas por el Kepler y así confirmar si tienen planetas. Algún día habrá observatorios en los cráteres del lado oscuro de la Luna que podrían estudiar el universo en condiciones idealmente tranquilas, oscuras y frías. La combinación que se espera de satélites inteligentes en comunicación con grandes teles-copios cada vez más automatizados –conectados entre sí por redes de fibra óptica y con sistemas de inteligencia artificial para buscar patrones entre los torrentes de información– sugiere un proceso tanto biológico como mecánico, similar a una evolución global de ojos, nervios ópticos y cerebro. A los directores de cine les gusta decir que cada película es en realidad dos: la que se hace y la que se dice que se hará cuando se está consiguiendo el financiamiento. El punto es que nadie puede predecir con certeza cuál será el resultado de un proyecto genuinamente creativo. Lo mismo sucede en la ciencia con los descubrimientos: los científicos pueden explicar lo que creen que lograrán con telescopios más grandes y mejores, pero sus predicciones son sólo extrapolaciones del pasado. “Si vas a Washington en busca de financiamiento para un nuevo telescopio y haces una lista de lo que se podrá ver a través de esta nueva ventana al universo, sabes que el hallazgo más interesante probablemente no esté en esa lista –dice Tyson–. Lo más seguro es que sea algo del todo nuevo, completamente inesperado, que cambie nuestra concepción del universo”. El modelo del universo basado en la teoría del Big Bang, armado a principios del siglo XX, surgió en parte gracias a ese tipo de descubrimientos inesperados. Edwin Hubble descubrió por azar la expansión del universo con un telescopio: estaba implícita en la teoría de la relatividad general de Einstein, pero Hubble no la conocía y ni el propio Einstein se la tomaba en serio. La materia oscura se descubrió por accidente; la energía oscura también. Un telescopio no sólo nos muestra lo que hay allá afuera; nos hace ver lo poco que sabemos, y abre nuestra imaginación a maravillas sin límite. “El catalejo es muy veraz”, dijo Galileo. LOS TRES TELESCOPIOS MAS GRANDES DEL MUNDO EN LA ACTUALIDAD Gran Telescopio Sudafricano. El Southern African Large Telescope (SALT) en español Gran Telescopio Sudafricano, es un telescopio óptico con un espejo segmentado de 11 metros, localizado en la meseta del Gran Karoo, cerca de la ciudad de Sutherland, en Sudáfrica. El telescopio forma parte del Observatorio Astronómico Sudafricano. SALT es el mayor telescopio del Hemisferio Sur e iguala al mayor del mundo. Permitirá a los astrónomos fotografiar y examinar objetos a los que hasta ahora no se podían alcanzar. Junto a Sudáfrica han participado en la construcción del telescopio Alemania, Polonia, Nueva Zelanda y Reino Unido. El presupuesto estimado del proyecto fue de 30 millones de dólares. Espejo primario El espejo primario está compuesto por 91 segmentos hexagonales que conforman un espejo esférico de 11 metros. El diseño está basado en el Telescopio Hobby-Eberly en el Observatorio McDonald, Texas, pero es diferente en ciertos aspectos para adaptarse mejor a los requerimientos específicos del SALT y poder utilizar los últimos adelantos tecnológicos. Primeras imágenes El 1 de septiembre de 2005 el telescopio SALT vio su primera luz, las primeras fotografías han sido de: NGC 6744 , NGC 6530 , M8 (la Nebulosa de la Laguna) y 47 Tucanae. La fecha de inauguración fue el 10 de noviembre de 2005. Gran Telescopio Canarias El Gran Telescopio Canarias, GTC o GRANTECAN, es un ambicioso proyecto español destinado a construir uno de los mayores y más avanzados telescopios del mundo. Liderado por el Instituto de Astrofísica de Canarias, el telescopio realizó la primera luz oficial en la madrugada del 13 al 14 de julio de 2007 y se espera que entre en producción científica a mediados de 2008. Las obras comenzaron en 2000 en el Observatorio del Roque de Los Muchachos, La Palma. Dichas instalaciones, junto con el Observatorio del Teide, constituyen el Observatorio Norte Europeo (O.N.E.). En este lugar se reúnen condiciones óptimas para la observación, debido a la calidad del cielo y a la existencia de una ley que lo protege. En 1994 se creó la sociedad anónima GRANTECAN, S.A. para el fomento del proyecto y la construcción del GTC. Esta empresa fue impulsada por el gobierno autonómico de Canarias y el gobierno de España. Sin embargo el GTC tiene carácter internacional, habiéndose firmado acuerdos para la participación en el proyecto de México, a través del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica de Puebla, México. Además de estas instituciones también es socio de este proyecto Estados Unidos a través de la Universidad de Florida. La participación extranjera está limitada a un máximo de un 30%. Con este telescopio se podrá conocer más sobre los agujeros negros, las estrellas y galaxias más alejadas del Universo y las condiciones iniciales tras el Big Bang. Se espera que el telescopio realice importantes avances en todos los campos de la astrofísica. Algunos datos técnicos El telescopio observará la luz visible e infrarroja procedente del espacio y tendrá un espejo primario de 10,4 metros, segmentado en 36 piezas hexagonales. El sistema óptico se completa con dos espejos (secundario y terciario) que forman imagen en siete estaciones focales. Para recoger los datos estará equipado con los siguientes instrumentos: ELMER: espectrógrafo y cámara de alta eficiencia en el intervalo óptico. CanariCam: cámara y espectrógrafo en el infrarrojo térmico. EMIR: espectrógrafo multiobjeto para trabajar en el infrarrojo. OSIRIS: camara y espectrógrafo de resolución baja e intermedia, operando en el rango visible. Se espera poder instalar un sistema de óptica adaptativa en el futuro cercano que permita realizar imágenes de gran calidad en el infrarrojo cercano. Telescopio Keck El telescopio Keck es el tercer telescopio óptico más grande del mundo después del Gran Telescopio Sudafricano y del Gran Telescopio Canarias[cita requerida]. Se encuentra en el Observatorio Mauna Kea, situado cerca de la cima del volcán inactivo de Hawai del mismo nombre, a 4.205 m, lo que permite una excelente vista nocturna con un mínimo de interferencia de las fuentes de luz artificial o de la niebla atmosférica. Tiene 10 metros de diámetro, de espejo segmentado (36 espejos con un peso de 300 toneladas), instalado en la cima del volcán Mauna Kea, Hawai. Entró en funcionamiento en 1990. El coste total fue de alrededor de 140 millones de dólares, aportados por la "Fundación M. W. Keck". Fuente:

Cuando vives en la Vía Láctea es difícil ser modesto. Nuestra galaxia es mucho más grande, brillante y masiva que la mayoría de las otras galaxias. El disco de estrellas de la Vía Láctea, que puede observarse a simple vista, abarca 120 000 años luz. A este disco lo rodea otro, compuesto mayormente por hidrógeno gaseoso. Y más allá, envolviendo todo lo que nuestros telescopios logran captar, hay un halo gigantesco de materia oscura que no se puede ver. Aunque no emita luz, esta supera por mucho los cientos de miles de millones de estrellas de la Vía Láctea, dándole a la galaxia una masa total de entre una y dos billones de veces la del Sol. La Vía Láctea puede darse el lujo de presumir que posee al menos un planeta con vida inteligente. Las galaxias gigantes, como la Vía Láctea, tienen el poder de crear y mantener un rico suministro de hierro, oxígeno, silicio, magnesio y otros elementos más pesados que el helio. Estos elementos pesados, forjados por las abundantes estrellas de la Vía Láctea, son los bloques de construcción con los que se formaron los planetas terrestres. De la misma manera, los elementos pesados son esenciales para la vida: pensemos tan sólo en el oxígeno que respiramos, el calcio de nuestros huesos y el hierro presente en nuestra sangre. Cuando una estrella explota en una galaxia menor, toda esta materia prima para la vida sale disparada al espacio y se pierde. Pero en la Vía Láctea, estos elementos se topan con el polvo y el gas interestelares y los refrena el inmenso campo gravitacional de la galaxia. Estos obstáculos disminuyen su velocidad de forma que pueden enriquecer las nubes de gas formadoras de estrellas con los ingredientes para nuevas generaciones de estas y de planetas. Así sucedió hace 4 600 millones de años, cuando el Sol y la Tierra surgieron de una nebulosa interestelar hoy desaparecida. En la última década los astrónomos han hecho numerosos descubrimientos sobre nuestra galaxia, empezando por las revelaciones con respecto al gigantesco hoyo negro que está en su centro. Toda estrella de la Vía Láctea gira alrededor de este hoyo negro, llamado Sagitario A* (Se abrevia “Sgr a*” y se pronuncia estrella Sagitario A”). El Sol, que está a 27 000 años luz de distancia, completa una órbita alrededor del hoyo negro cada 230 millones de años. A sólo un año luz de distancia del mismo revolotean más de 100 000 estrellas que este ha atrapado con mucha mayor firmeza. Algunas tardan sólo unos pocos años en darle la vuelta. Estas trayectorias revelan que Sgr A* tiene cuatro millones de veces la masa del Sol, que es más de los que se pensaba hace una década. De vez en cuando el hoyo negro se traga un poco de gas, un planeta perdido o hasta una estrella entera. La fricción y la gravedad calientan a la víctima de temperaturas tan altas que esta suelta un alarido de rayos X, los cuales iluminan las nubes de gas cercanas y así se preserva un registro de los festines del hoyo negro. Por ejemplo, en 2004 científicos reportaron un eco de rayos X en una nube de gas a 350 años luz del hoyo negro. Como los rayos X viajan a la velocidad de la luz, el eco muestra que un objeto cayó dentro del hoyo negro hace 350 años. Es sorprendente que el hoyo negro también catapulte las estrellas lejos de él. En 2005, los astrónomos reportaron una estrella que se movía a una velocidad extraordinaria y se hallaba a 200 000 años luz del centro de la galaxia. “Fue un hallazgo fortuito”, comenta Warren Brown, del centro de Astrofísica Harvard-Snithsonian. Encontró una estrella en la constelación de la Hidra que se alejaba del centro galáctico a 709 kilómetros por segundo, o casi 2.6 millones de kilómetros por hora. A esa velocidad, la estrella escapará del alcance de la Vía Láctea y saldrá al espacio intergaláctico. Para 2010, Brown y otros astrónomos ya habían descubierto otras 15 estrellas híper veloces. En un increíble acto de anticipación, Jack Hills pronosticó justamente ese fenómeno cuando estaba en el Laboratorio Nacional de Los Álamos en Nuevo México. “En realidad me sorprendió mucho que el descubrimiento tardara tanto –dice Hills-, pero por supuesto me encantó”. En un artículo de 1988, Hills escribió que si una estrella binaria –dos estrellas orbitando entre sí- se aventurara demasiado cerca de Sgr A*, una de las dos estrellas podía caer en un órbita cercana al hoyo negro, perdiendo por lo tanto una enorme cantidad de energía. Como las leyes de la física dictan que la energía debe conservarse, la otra estrella ganaría esa misma cantidad de energía y saldría volado a una velocidad tremenda. En el transcurso de la vida de la Vía Láctea, el hoyo negro puede haber lanzado de esta manera un millón de estrellas fuera de la galaxia. Pese a la violencia que hay en torno al hoyo negro, el centro galáctico es un lugar fértil. La densidad de estrellas es mayor en el centro de la galaxia, así que los elementos pesados que estas producen y se relacionan con la vida abundan más ahí. Incluso cerca de nuestro Sol –una estrella brillante amarilla que está a la mitad del camino entre el hoyo negro y el borde de la galaxia- muchas estrellas recién formadas poseen discos de gas y polvo que sobreviven millones de años, lo suficiente como para que nazcan nuevos planetas. En cambio, las posibilidades de que haya planetas en el borde de la galaxia son escasas. Chikako Yasui –que ahora trabaja en el Observatorio Astronómico Nacional de Japón- reportó el año pasado 111 estrellas nuevas en las afueras de la galaxia, a más del doble de distancia del centro de esta que el Sol. Las jóvenes estrellas tenían cantidades bajas de elementos pesados; por ejemplo, su contenido de oxigeno era sólo 20% del que hay en el Sol. Y aunque las estrellas sólo tenían medio millón de años –es decir, estaban en su infancia-, la mayoría ya había perdido sus discos de gas y polvo, que son los que forman planetas. Sin discos no hay planetas; y sin planetas no hay vida. Las estrellas que tienen aun menos oxígeno y hierro ofrecen información sobre el nacimiento de la galaxia misma. Estas estrellas, que viven en el halo estelar que se extiende por arriba y por debajo del halo galáctico, son tan viejas que se formaron antes de que las primeras generaciones de estrellas tuvieran siquiera la oportunidad de producir elementos pesados. Así, una estrella típica del halo tiene sólo 3% del contenido de hierro del Sol. Los astrónomos suelen fechar el halo estelar, y por lo tanto la edad de toda la galaxia, estudiando cúmulos globulares: conglomerados brillantes y muy densos de estrellas tan viejas que aquellas que, por sus características, viven poco ya murieron. Pero las estimaciones de sus edades dependen de las teorías sobre cómo las estrellas viven y mueren. Por fortuna hay otra forma de calcular la edad de la galaxia. Cuando Anna Frebel todavía era estudiante de posgrado empezó a buscar estrellas individuales en el halo. “Me interesan esas estrellas porque quiero ver hacia el pasado”, dice Frebel, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian. En 2005 descubrió una estrella del halo en la constelación de Libra que tenía sólo una milésima del contenido de hierro del Sol; una cantidad baja incluso para los estándares del halo, lo cual indica que es tan prístina que probablemente surgió del gas enriquecido por una sola supernova. A diferencia de la mayoría de las supernovas, esta arrojó varios elementos mucho más pesados que el hierro, como torio y uranio radiactivos. Como esos elementos radiactivos decaen a una tasa constante, al medir su abundancia actual en la estrella logró estimar su edad: alrededor de 13 200 millones de años. Esta cifra concuerda con las edades derivadas de los estudios de los cúmulos globulares, y sugiere que la Vía Láctea es sólo un poco más joven que el universo mismo, que tiene 13 700 millones de años. La imponente galaxia cuyas incontables estrellas harían después posible la vida en la Tierra no perdió tiempo en nacer. Fuente:
