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Usuario (Argentina)
En 1992, el año político –escribe Márquez– empezó con el intendente Aníbal Fernández defendiéndose de las imputaciones que se le formulaban por su decisión de alquilar el ex Sanatorio Alvear para que funcionaran allí los Tribunales Civiles y Comerciales. Se criticaba el alquiler del lugar en la suma de 22.000 dólares mensuales, más los gastos para refaccionar el edificio, que superaban el costo del mismo y generaron un serio perjuicio a la Municipalidad de Quilmes, que debe afrontar ese gasto con sus propios fondos. El año que comenzó con un escándalo terminó con otro: una controversia con Aguas Argentinas en la que la empresa le reclamaba al municipio deudas impagas por 400.000 pesos. Aquel conflicto fue el origen de la fuga del intendente: en octubre de 1994, la concejala del Frente Grande María del Carmen Alburúa denunció a la Dirección General de Servicios Sanitarios por haber contratado a un grupo de abogados ajenos al organismo para llevar adelante las negociaciones con el Ente Regulador de Aguas: la designación del estudio había sido autorizada por medio de un decreto firmado por el intendente.

El problema es que yo nunca cierro la puerta de mi cuarto. Llamalo costumbre, fobia, llamalo como quieras, pero yo no la cierro del todo. La cierro a veces, si viene mi novia, ahí cierro con llave, pero eso es entendible. Yo estaba trabajando para un tipo, llamémoslo George para no armar ningún lío. George me contrataba freelance, con George yo estaba tranquilo, trabajaba pocas horas por día. Un día compramos alegría, 25 pesos cada uno. Eran 25 pesos muy generosos, sospechosamente abundantes. Y la calidad entonces, claro, no era de la mejor, digamos que pegaba, te colocaba bastante bien, pero no descollaba. Era como uno de esos número 5 que no hacen goles, pero corren y meten y te ordenan al equipo. Yo justo había comprado un diez con un amigo, y eso sí que era alegría. Entonces el 25 de George lo guardé en mi cuarto, en mi “escondite infalible”. Y ahí quedó, hasta que un día... Había pasado un mes y medio y me contratan de una empresa grande. Una empresa importante, con cuentas importantes, con muchísimo trabajo y mucha presión. Mi carrera en juego todos los días, trabajando más de diez horas y a una velocidad descomunal. A eso sumale que los primeros dos meses en cualquier lado te tenés que poner las pilas, acomodarte y quedar bien parado, quedarte después de hora todas las veces que puedas. Yo no salía. No bares. No fiestas. No mujeres. Trabajo, trabajo y más trabajo. Llego a mi casa un jueves, filtrado. Presionado, porque tenía muchas cosas pendientes para el viernes. Entro a mi cuarto y veo que mi mamá movió un par de cosas. Movió la mochila: menos mal que no sabe lo que hay adentro, momento: por las dudas cambio mi “escondite infalible”. Uia, pero mirá quién apareció por acá...unos 25 pesos que me están invitando a ver Los Simpsons. Cierro la puerta. ¿Llave? Y bueno, por las dudas. Me armo un amigo, son las ocho y diez. Abro la ventana de mi cuarto, prendo el ventilador de techo. Pongo un buzo en el piso, al pie de la puerta, para que no pase el olor del otro lado de la casa. El amigo se instala en el living de mi cerebro y se discuten ideas interesantes. Ocho y media, Los Simpsons en canal Fox. Con las primeras risas, las presiones de mi nuevo trabajo posesivo se desvanecen, una por una, hasta que la cara de mi jefe desaparece de mi memoria RAM y es remplazada por un Homero Simpson gritando “me lleva la cachetada”. Ah, excelente. Tocan a la puerta. “¿Sebas, venís a comer?”-me dice mi mamá. Me miro al espejo: mis ojos están bien, yo estoy muy bien, la puedo pilotear porque estos 25 pesos no delatan mi locura. Trabajan, pero no arruinan. Abro la puerta, voy a la cocina y cenamos con mis padres y mi hermana menor, charlando de nuestra vidas cotidianas en un clima ameno. Somos los Ingalls, y mi mamá se pone contenta porque le como toda la comida. Martes de la semana siguiente. La presión sigue, en el trabajo me está yendo diez puntos. Llego a casa, son las ocho y veinte. Entro en mi cuarto, cierro la puerta y a los quince minutos ya estoy pensando “qué loco, este encendedor es del mismo verde que el vestido de Marge”. Miércoles de la semana siguiente. Cierro la puerta de mi cuarto y me hago mi versión de la “Llamarada Moe”. Jueves de la semana siguiente. Lunes y jueves de la otra semana. Miércoles de la semana después. Y así, algunos días sí, otros no, pero con bastante regularidad, logro un equilibrio digno para el manual de todo yuppie. Pasa un mes, ponele dos, no me acuerdo. En la empresa todo marcha bien, pero resulta que un día me llama George. Con un trabajo mío anterior, ha logrado una cuenta importante. Está abriendo su pequeña nueva empresa y me quiere a su lado. La amistad y los proyectos en común son más fuertes, renuncio a mi trabajo y vuelvo a las tardes con George. A esta altura el 25 pesos ya es un recuerdo hecho humo. Voy a la casa de George esa noche, y le pido si tiene un palito de la selva para convidar. “Fijate en la heladera” –me responde, agarro como para un fino y me vuelvo a mi casa. Ocho y cinco, miro la puerta de mi cuarto y pienso “ciérrate sésamo”. Me armo uno con filtro de cartón y todo. Tranquilo, doy bocanadas y hago zapping, esperando a las ocho y media. Pero a los diez minutos ya no sé ni lo que estoy viendo. Este cannabis es de verdad, no como el anterior. Este juega de nueve y hace 3 goles por partido. Es Ronaldo en su mejor partido. Empiezan Los Simpsons y yo estoy de la gorra mal. Ya con la presentación, nomás, flasheo cualquiera. El primer gag despierta en mí sonidos de carcajada que no conocía. Toca la puerta mi mamá y escucho un “¿Venís a comer?” y respondo que sí, como puedo. Me levanto de mi silla y trato de caminar por mi cuarto, pero me choco con todo. Estoy demasiado torpe para pilotear cualquier encuentro con una persona de la casa. Suena el timbre a lo lejos, eso quiere decir que llegó mi papá. Me vuelven a tocar la puerta, mi mamá grita “¿venís a comer o no, che?” y yo contraataco con un “sí, má, esperá, ahora voy”. Me miro al espejo: mis ojos parecen los fuegos artificiales de Epcot. Así no voy a ninguna parte, menos a cenar con los papis. Porque digamos que si me piden que les pase las papas, estoy frito. Abro la puerta, despacito, no queda nadie en este sector de la casa. Paso al baño, encuentro las gotitas para los ojos y me pongo triple dosis en cada pupila en órbita. Vuelvo a mi cuarto. Me invade la paranoia, me trago una mesita y trato de ver tele unos minutos a ver si se me pasa. Nada. Vuelvo al espejo y es peor. Mis ojos, el carnaval de Rio de Janeiro, con Ronaldo a la cabeza. Retirada, mi general: perdamos una batalla, no la guerra. Salgo de mi habitación y voy hasta el pasillo que divide los cuartos del living y la cocina. Desde ahí la cocina no se ve (ni me ven). Pego el grito y llamo a mi hermana tres veces, hasta que se levanta de la mesa y viene hacia mí. - Qué querés. - Eeeeh, mirá, no voy a ir a comer al final, ¿sabés? Decile a mamá que no me siento muy bien, que mejor me voy a dormir. Mi hermana prende la luz del pasillo. - Boludo estás re fumado. - No, ¿por qué? - Porque mirate los ojos. - No, nada que ver. - Sí, estás re fumado, se te nota. - No ¿los ojos? Nooo, debe ser porque estoy en la compu hacer rato, ¿tengo irritado? (intento hacerme el desentendido del tema inútilmente) Porque me pican, un poco, los ojos...¿los tengo muy colorados? Aclaremos algo. Mi hermana no es ninguna salame, pero no le quiero decir porque la obligaría a mentir delante de los viejos, prefiero que vaya convencida y les diga lo que ella cree que es la verdad. Pero mi hermana estudia arqueología, así que imaginate lo que le gusta investigar. - Ay, Sebas, estás re fumado. A mí me lo podés decir, soy tu hermana. A mí decime la verdad. - No, te juro, nada que ver. - No se jura en vano. - No, pero, pará, te digo que nada que ver. - Boludo a mí me decís la verdad. ¿O vos te creés que no sé lo que hacés cuando te encerrás? - Bueno, ok. Te digo la verdad, estoy fumado, ok, esa es la verdad. Pero si le decís a mamá esto alguna vez te tiro por la ventana ¿entendiste? - No, no te preocupes. Mamá, cuando te encerrás, piensa que te hacés la paja. En este momento, si estuviera en una caricatura, mi mandíbula se estrellaría contra el piso. Apenas puedo hablar. - C...¿cómo? - Sí, mamá a veces cuando estamos viendo tele en su cuarto y vos te encerrás me pregunta si vos te encerrás porque te estás haciendo la paja. - Y...¿y vos qué le contestás? - ¿Y qué querés que le diga? ¿Que fumás porro? Nunca jamás volví a prender una mecha en mi cuarto. Ni a cerrar la puerta. Fuente: revista NAH.

DESAPARECIDO 30.001 JORGE JULIO LÓPEZ. Casi 4 años de la desaparición de Jorge Julio López Este ex albañil de 76 años que tuvo el coraje de prestar su crucial testimonio en un juicio por genocidio, está desaparecido desde el 17 de septiembre de 2006. La hipótesis del shock emocional es casi tan temible como la del secuestro policial: las personas que buscan justicia abandonadas a su suerte, en un país donde la impunidad no es una pieza de museo y la defensa de los derechos humanos vuelve a estar en los pies de quienes salen a la calle con una consigna: aparición con vida. Jorge Julio López, 76 años, ex albañil, testigo crucial y querellante en el primer juicio oral y público por genocidio tras la anulación de las leyes de impunidad, no contaba con cuidado ni protección alguna. Está desaparecido desde el 17 de septiembre. Fue un desaparecido durante la dictadura. Es un desaparecido ahora en democracia. En la Casa de Derechos Humanos que comparten varias organizaciones de la provincia de Santa Fe apareció un volante con su foto y la siguiente leyenda: “Jorge Julio López terrorista 30.001. ¿Quién será el 30.002?” Jorge Julio López fue durante dos años y medio un desaparecido, pero tuvo el extraño privilegio de sobrevivir para contarlo. Estuvo prisionero en un circuito clandestino de detención que representa el nido de los amos de la vida y de la muerte en esa ciudad de La Plata de tiempos de la dictadura y de la policía comandada por Ramón Camps y su secuaz, Miguel Etchecolatz. “Tenía cara de mono”, describió López en su primera declaración en los llamados Juicios por la Verdad. No sabía todavía el nombre de ese “mono” que terminó condenado a prisión perpetua y que en los tiempos en que López era una desaparecido acompañaba a Camps en las torturas. A López le quedó el pecho marcado con los rastros de la picana y por eso ofreció mostrarle sus heridas a los jueces como prueba. Él, junto a tantos otros, lograron así reconstruir con lo que tenían –pedazos de nombres, fragmentos de lugares, terrores y heridas- ese nido de impunidad de la policía bonaerense: lo allí pasaba y quiénes pasaban. Nombraron a los represores y nombraron a sus víctimas. El 18 de setiembre López iba a terminar un capítulo de esa historia que comenzó cuando lo secuestraron, el 27 de octubre de 1976 y que a lo largo de 30 años tropezó con las más increíbles formas de impunidad. La causa que lo tuvo como testigo puede ser también considerada un nido: solo contabilizando los últimos tropiezos judiciales, tuvo desde marzo de 2000 –fecha en que se llevaron adelante las audiencias de los llamados Juicios por la Verdad- tantas idas y vueltas que cuesta creer que en el momento crucial, López no estuviera allí para escuchar el fallo. Pero no estuvo. No hay metáforas para explicar el por qué: una vez más, nadie vio qué pasó. “Callate la boca y no digas nada”, le dijeron cuando lo soltaron dos años y medio después, luego de haber soportado cuatro centros clandestinos de detención –el Pozo de Arana, la Unidad de Cuatrerismo, la Comisaría 5 de La Plata y la Comisaría 8, también de esa ciudad- hasta que lo “legalizaron” poniéndolo a disposición del Poder Ejecutivo Nacional en una cárcel, de donde salió finalmente el 25 de junio de 1979. Pero López habló –como tantos otros- y el represor Miguel Etchecolatz fue condenado. Sin embargo, la historia no terminaba allí: el nido de impunidad que denunció López involucra a –por lo menos- 62 militares y policías. Sólo 7 están detenidos. Ahora, López volvió a ser un desaparecido. En tanto, el funcionario que en la actualidad oficia como ministro del Interior -Aníbal Fernández- se reunió con el grupo que impulsa la causa por el genocidio cometido por el Estado argentino durante la dictadura, y realizó una revelación asombrosa. Les dijo que la desaparición de Jorge Julio López le produce preocupación, pero que se trata de “un problema provincial”. Adriana Calvo, en cambio, sostiene: “A Julio López lo secuestró la Policía Bonaerense. Y que siga desaparecido es una respuesta a la condena por genocidio contra Etchecolatz”. fuente: http://colectivoepprosario.blogspot.com/2009/09/desaparecido-30001-jorge-julio-lopez.html

Carta abierta a Jorge Lanata, por Hugo Presman Hace varios días que he estado dando vueltas con la intención de escribirte. Lo hago sin otra autoridad que el haberte abierto mi casa para que entraras en forma de voz ( la radio, con programas como Hora 25, Lanata AM), la imagen ( televisión, Día D, Después De Todo), la prensa escrita (Página 12, Crítica, Revista XXI, XXII, XXIII), libros (Cortinas de Humo, La guerra de las Piedras, Polaroids, Historia de Teller, Argentinos, ADN, Hora 25, Muertos de amor) y varios documentales que realizaste. En una oportunidad fui al programa de radio que hacías en la Rock and Pop, para ver cómo trabajabas. Soy un oyente radial veterano, de más de sesenta años, y recién hace 12 pude darme el gusto de conducir y coconducir programas de radio. Fui periodista siempre, aunque no ejercía profesionalmente ocupado en la militancia universitaria y política, en la docencia universitaria y en las actividades inherentes al contador público. Muchas veces he dicho ante el micrófono que fuiste uno de los periodistas más originales en las últimas tres décadas. Innovaste en Página 12, en día D, hiciste un buen programa como Hora 25, y algunas cosas recordables de fuerte impacto en la revista XXI como el agujero en la tapa en uno de sus primeros números. No me olvido de una actitud tuya valiente e inusual como la denuncia por irregularidades de una empresa que publicitaba en tu programa. Recuerdo reportajes que mantenían en vilo al televidente como el que le realizaste a Cecilia Felgueras que codirigía el Pami durante la Alianza, al dirigente sindical Luis Barrionuevo, al periodista Mariano Grondona Desde que volviste a la televisión en Canal 26- también lo dije al aire- te he notado en una versión light, como si estuvieras aburrido; o debido a que la situación que vive el país con importantes debates, incluido el papel del periodismo, te ha dejado en posición adelantada. Como si una situación esperanzadora aquí y en unos cuantos países de América Latina te dejara en off-side. Como si a los cincuenta años hubieras envejecido exponencialmente. Tal vez el empresario periodístico se comió al periodista, igual que algunos sindicalistas gordos que en su juventud fueron combativos. ¿Habrá también una conceptualización que llegue a calificar de periodistas gordos a aquellos que decidieron arrumbar sus sueños y sucumbieron al reconocimiento del establishment? Aquel periodista ingenioso se ha transformado en alguien que se plagia mal a sí mismo. Ya había pasado con Crítica que fue una versión menor, muy desmejorada, de la mejor Página 12. Tus reportajes actuales son conversaciones sin repreguntas. Acostumbrado al éxito, transitas un periodo de reiterados fracasos, como Critica, el teatro de revistas, la escasa repercusión de DDT (Después de Todo). Será por eso o tal vez porque el escenario político no te sienta cómodo que has perdido los estribos. Y entonces empezás a derrapar mal. Declarás “Me tienen harto con la dictadura”, justamente a vos que en Página 12 hiciste un emblema de la lucha por verdad y justicia para esclarecer a las aberraciones perpetradas por el terrorismo de estado y sentar en el banquillo de los acusados a los asesinos. En ese editorial dijiste entre otras cosas: “Quiero pensar tranquilo. Déjenme pensar tranquilo…..Hay cosas que estoy de acuerdo con Clarín y en otras estoy de acuerdo con el gobierno….En Argentina no se puede hablar. Sos una cosa u otra ….La pelea con Clarín no es una pelea ideológica, es una pelea por negocios ” ¿Sabés lo que me llama la atención Jorge? Que a pesar de que sos un divulgador histórico, no entiendas que siempre y especialmente en las coyunturas decisivas está lo principal y lo secundario. En el caso de Papel Prensa (que en la revista Noticias afirmás “que no le importa a nadie y encima con pruebas falsas”) lo fundamental es terminar con el monopolio. Lo secundario son las intenciones, que no es el campo de un analista político sino del psicoanálisis. En la página 402 del tomo 2 de “Argentinos” escribiste: “La historia de Papel Prensa es el sueño de cualquier editor: un monopolio de papel barato.” Resulta contradictorio que cuando se está librando el combate para revertir situaciones anómalas que vos denunciaste pero obviamente no tenías poder para modificarlo, ahora te entran las dudas. En el modelo lanatacéntrico las cosas son importantes si caen bajo tu interés y dejan de tenerlas cuando la enarbolan otros. Hacés afirmaciones categóricas como “pruebas falsas” y no aportás una sola prueba que avale tu aseveración. Buscás en la realidad procesos cristalinos. No los hay. Tampoco en la historia, que es la política del pasado como la política es la historia del presente. Tu posición me parece similar al que entra al Vaticano, se para frente a La Piedad de Miguel Ángel y en lugar de admirar la fenomenal escultura, se concentra en la mosca posada sobre la cara de Jesús. Y después sale hablando de la mosca. O en tu estilo conforme a tu escala de prioridades, denunciando que el artista se quedó con un vuelto cuando compró el mármol en Carrara. Ya cumpliste cincuenta años y es hora que entiendas que una posición ideológica expresa siempre intereses económicos. Un filósofo que sabía de esto, un tal Carlos Marx sostenía: “En la historia como en la naturaleza, la podredumbre es el laboratorio de la vida” No estamos viviendo una revolución. Apenas- pero para una Argentina arrasada parece revolucionario - un intento de desarrollo capitalista con recuperación de algunos resortes económicos, una mayor presencia del Estado, un mayor control sobre el mercado y poner en caja algunas corporaciones mientras se favorecen y desarrollan a algunos sectores económicos. Recuperación de la influencia de los sectores sindicalizados y mejoría en las leyes que regulan el trabajo. Predominio de la política sobre la economía. Política exterior latinoamericana con logros como la UNASUR y el no al ALCA. Apenas algunos de los avances concretados. El kirchnerismo tiene continuidades y rupturas con la década infame de los noventa. Por sus rupturas recibe críticas despiadadas del establishment y sus voceros mediáticos. Y por sus continuidades se los crítica desde sectores de izquierda, que según como se ubiquen ayudan a intentar profundizar lo existente o son funcionales al poder económico afectado. Olvidan una vieja frase de Armando Tejada Gómez: “Como el mundo es redondo, si uno se corre mucho a la izquierda, termina abrazado a la derecha” ¿Preguntás por qué ahora se hace esto? La respuesta sería: ¿Por qué no ahora? Si el gobierno avanza en algo que siempre propusiste, no te quedes al costado del camino como un moderno Hamlet sumido en dudas existenciales. Conservá la distancia crítica que te parezca. Pero esa equidistancia debe ser simétrica, tanto en relación al gobierno como del poder económico. Si no tu planteo es tan tramposo como tu reiteración que “la presidenta habló una hora y media, por cadena nacional, de algo que pasó hace 34 años”. Presentó el informe elaborado sobre Papel Prensa ¿ de qué querés que hable? Parecés esos oyentes de radio que cuando uno trata un tema, por ejemplo la pobreza, llaman diciendo por qué no se habla hoy de la inseguridad o la situación de los jubilados, temas tal vez analizados la semana anterior. Demagógicamente preguntaste: ¿Habló del hambre, de la educación, de la inseguridad? Y repetís, con la insistencia que le criticas a 6-7-8: “Ayer la presidenta habló una hora y treinta de Papel Prensa. En todo lo demás nos va como la puta madre. Habló de algo que pasó hace 34 años cuando hoy y ayer se mueren chicos de hambre.” Disculpá Jorge pero tu amiga Mirtha Legrand no lo hubiera hecho mejor. Si la misma que te elogia en sus almuerzos en donde sos invitado en soledad y le retribuís su admiración con toneladas de miel hacia su persona dedicándole un libro con la leyenda: “ Para la Chiqui que es una grande. Con cariño y admiración. Jorge”. Permitime que te lo diga, pero al antiguo transgresor progre parece que lo has jubilado. O tal vez coincidas con Elisa Carrió, la que te ofreció ser candidato a jefe de la ciudad de Buenos Aires, quien en otro encuentro gastronómico dijo que la diva manducadora era la mejor periodista argentina. Parece increíble que en la contienda sobre la ley de medios, creas que Clarín es el más débil. Es tan endeble el multimedio que la ley recién se podrá aplicar integralmente, según quien gane el próximo gobierno o será archivada para siempre. Es un grupo hegemónico tan anoréxico que puede escamotear durante años y años una prueba de ADN de los hijos adoptados irregularmente por Ernestina Herrera de Noble. Dijiste: “No le creo (a los Kirchner) su preocupación por los derechos humanos porque además compraron los organismos de derechos humanos.” Coincido con vos que los Kirchner no se preocuparon por el tema hasta que primero Néstor y luego Cristina llegaron a la presidencia. Por convicción tardía u oportunismo cambiaron. Vuelvo a decirte: el análisis político considera hechos no intenciones. Si hubieras vivido en 1810/1811 habrías criticado el Plan Secreto de Operaciones de Mariano Moreno porque en 1809 escribió La Representación de los Hacendados que era su antítesis. ¿Que le pasó a Mariano Moreno? te hubieras preguntado. Y te hubieras quedado en el palco mirando cómo se definía la suerte de lo iniciado en 1810. Adoptás la misma posición de los socialistas que se mostraban incómodos y hasta llegaban a votar en contra ante la ejecución de algunos de sus proyectos por Perón o como Victoria Ocampo que luchaba por el voto femenino pero se opuso cuando lo concretó Eva Perón. Como decía Hipólito Yrigoyen “esas son patéticas miserabilidades” Decís que compraron a los organismos de derechos humanos. Es una acusación por lo menos aventurada que sabés que no podes probar. Si Hebe, Nora, o Estela afirmarían que vos decís lo que decís porque querés quedar bien con Clarín ¿como reaccionarías? Tal vez con la crispación adjetivadora de tus declaraciones a la revista Noticias. En mi opinión, Abuelas y un sector de las Madres, encontraron después de muchos años de adversidad, donde vos las apoyaste y acompañaste, pero no los gobiernos, un lugar donde fueron comprendidas y reconocidas por el oficialismo. ¿Cuál es el derecho que te asiste de colocarte a la izquierda del dolor de los familiares de las víctimas? Elsa Oesterheld a la que le desaparecieron su esposo y sus cuatro hijas le dijo a la presidenta en la Feria del Libro de Frankfurt: “Yo que creí estar muerta y hoy vuelvo a tener esperanzas.” Solidarizarse y haber luchado y seguir luchando por verdad y justicia de una tragedia argentina es justo y lógico. Sobreactuar el dolor por encima de las víctimas ronda el grotesco. Me imagino que te debe sacudir hasta las vísceras cuando Estela de Carlotto dice que “ Lanata está del tomate” o “ que tus declaraciones son de un papanata.” ¿No sería bueno que incorpores el comentario de los más directamente afectados por el terrorismo de estado, reflexionando en dónde has quedado ubicado? Tal vez te ayude en tu deseo de pensar tranquilo. También sostenés que “somos el hazmerreir en el exterior” Osvaldo Bayer, un crítico duro, insobornable, a quién vos llevaste a Página 12, le dijo al diario Tiempo Argentino en relación a la Feria del Libro de Frankfurt: “Hace diez años nadie imaginaba que la Argentina sería la invitada de honor” ( 8-10-2010 página 35) En la revista Noticias insistís: “El kirchnerismo usó y prostituyó los derechos humanos…por un lado parte de los organismos se vendieron y por otro lado el gobierno los usó o ellos se dejaron usar. Es una mezcla de todo” Cuando uno formula este tipo de afirmaciones, es conveniente observar quiénes aplauden y quiénes critican. Si alguien propone la reforma agraria y recibe el aplauso de la Sociedad Rural, es obvio que el que está equivocado es el que la propone y no quienes la aplauden. Uno de los nietos recuperados ha afirmado que cuando te veía el apropiador quería que apague la tele y ahora está seguro que te aplaudiría. “Hay mucha mentira alrededor de los setenta y me hartó. Me lo fui bancando durante muchos años, pero finalmente cuando los setenta llegan al poder, como hoy, y piensan la política de la misma manera en lo que hacían hace 40 años tenemos que hacer algo porque si no todo va a volver al mismo quilombo. Porque nada te garantiza que cuatro forros no vayan a agarrar los fierros y armar quilombo otra vez” Parece mentira que manejes un análisis tan superficial. Ni los tiempos son comparables ni las situaciones. Por una cuestión de edad a los setenta los leíste o te lo contaron. Por las mismas razones fui testigo y protagonista secundario de aquella etapa. La mal llamada Revolución Argentina había radicalizado y nacionalizado a la pequeña burguesía descubriendo las potencialidades del peronismo, incluso sobrevalorando las mismas. La sociedad en sus sectores mayoritarios hablaba y proponía como mínimo un capitalismo de estado y como máximo el socialismo. El Cordobazo implicó un hito en un sostenido avance de las masas. Surgieron organizaciones armadas que tenían justificativo- más allá que no estaba de acuerdo con la metodología- por la proscripción de las mayorías populares personificada en Perón exiliado. En general en los sectores radicalizados y en los revolucionarios se sentía desprecio por la democracia a la que se consideraba formal. El retorno de Perón fue una épica nacida en la resistencia y concretada en los setenta. Las organizaciones armadas perdieron su justificación a partir del 11 de marzo de 1973. ¿ Encontrás alguna semejanza con la actualidad para hacer una comparación tan liviana? El terrorismo de estado con sus horrores ha sepultado bajo una lápida la posibilidad de discutir los grandes errores cometidos las organizaciones armadas. Ese es un debate pendiente que vos querés cancelar simplemente por una cuestión de hartazgo. Decís ahora: “pero finalmente cuando los setenta llegan al poder”. Te olvidás de lo que escribiste hace poco tiempo: “En esos años Kirchner militó en agrupaciones vinculadas a la Juventud Peronista pero- contra el mito que se sostiene hoy- nunca formó parte de la Tendencia Revolucionaria ( agrupación de superficie del movimiento guerrillero) ni de Montoneros” ( Página 119 de tu libro Hora 25, impreso en octubre del 2008) Impacta esa mezcla de superficialidad, enojo y desenfreno verbal. Etiquetás a 6-7-8 como “ un grupo de tareas”. Calificar un programa de televisión como un grupo de tareas además de ser una banalización lamentable, está en la misma línea de Elisa Carrió que consideró que el kirchnerismo es el nazismo sin campos de concentración. Respondés a críticas conceptuales con adjetivaciones descalificatorias como “rata”, mientras tu originalidad se ha reducido a llevar un cerdo al estudio y tus análisis naufragan en la superficie de las cosas. Considerás dos veces como excelente un artículo que “casualmente” publican el mismo día (miércoles 6-10-2010) La Nacíón y Clarín titulado “Maradona como metáfora argentina”, recogido de El País de España, cuya autoría es de John Carlín y Carlos Pierini. Pensar que esa retahíla de lugares comunes del pensamiento colonizador y de sus seguidores colonizados encuentra el origen de la decadencia en los “gobiernos populistas, corruptos e incompetentes” y en la añoranza de la Argentina “granero del mundo”. No es casual tampoco que el editorial de La Nación del 10 de octubre dice con respecto a la mencionada nota: “la repercusión general se explica por haber dado en el centro de las razones coaligadas en la disparatada caída que la Argentina viene sufriendo en relación con el concierto mundial de naciones” En Argentinos tomo II, en la bibliografía que mencionás como consultada figuran tres libros de Arturo Jauretche. Parece que no los leíste o si lo hiciste no lo entendiste. Tus posiciones actuales le inspirarían un nuevo capítulo de su Manual de Zonceras. El “izquierdista, divulgador histórico” coincidiendo con el diario cuyo fundador escribió la falsificada historia oficial, en dos de sus caballitos de batalla: la añoranza de la Argentina pastoril del primer centenario y el populismo como causante de la decadencia argentina. El lanatismo, enfermedad infantil de periodismo Salgo de la carta por algunas líneas. Un pequeño paréntesis. El periodismo de los setenta fue militante. No escondía cuál era su posición ideológica. No está mal esa posición siempre que surja claramente desde qué lugar y pertenencia se hace periodismo. Durante la dictadura establishment- militar el periodismo más valiente y meritorio como el de Buenos Aires Herald, que denunció las desapariciones, nunca entendió que los horrores eran necesarios a la política económica que apoyaba. Nunca comprendió que no fue Videla el que puso a Martínez de Hoz sino que fue Martínez de Hoz (lo que él representaba) el que eligió a Videla. En los noventa, la escuela lanatiana, fue la existencia de un periodismo por encima de todo. El periodista estrella como fiscal. En medio de instituciones que se desmoronaban, el periodismo lanatiano se elevaba como un faro ético. Era periodismo a secas. Por encima de las ideologías, los periodistas eran más importantes que los protagonistas de la historia. Era el que la contaba, o como se decía persistentemente los que escribían la primera versión de la historia. La tergiversación de roles llegó al punto que en esta ubicación del periodismo lanatiano, el relato del gol de Maradona realizado por Víctor Hugo Morales era más importante que Maradona y su gol. Se hizo de la corrupción el centro del análisis, mientras lo principal que ocurría, la venta del país pasaba a un segundo plano. Si Robert Cox sólo apreciaba las desapariciones sin comprender su vinculación con la política económica, Lanata veía la corrupción como centro de su análisis. Incluso en el programa de Mariano Grondona en un debate con Jorge Asis, cuando éste afirma que la oposición al gobierno es el periodismo, el director de Página 12 contestó: “ Yo creo que la principal oposición que tiene el gobierno son sus políticos corruptos” Un integrante de la escudería Lanata, el escritor Martín Caparrós declaró en La Nación del 10-02-2010: “Cuando periodistas muy bien intencionados iluminaban la corrupción menemista, Menem estaba cambiando la estructura socioeconómica de la Argentina como nadie lo había hecho. Mientras se consolidaba un modelo de exclusión que todavía estamos sufriendo, el periodismo estaba atento a la leche adulterada o al frigorífico. Ahora pasa lo mismo. Volvemos a la facilidad “¡ ah, son corruptos, roban!”. Yo le llamo a eso honestismo” Se recurrió a un lenguaje moralista que como bien señala el ensayista Juan José Becerra “es la hamaca paraguaya del pensamiento político”. Está muy bien denunciar la corrupción siempre que se la contextualice porque como decía Carlos Marx citado por José Pablo Feinmann en “La filosofía y el barro de la historia: “El capital viene al mundo chorreando sangre y lodo” (Capítulo XXIV del primer tomo de El Capital) . Si no se procede así, resulta tan ingenuo como descubrir que las chicas que trabajan en un prostíbulo no son vírgenes y salir a gritarlo a los cuatro vientos. El periodismo político por encima de la política misma es tan ilusorio como los gurúes económicos que engañaban con una economía aséptica desprendida de la política. El kirchnerismo bajó del pedestal al periodismo y lo puso en tela de juicio. A veces con desmesuras y arbitrariedades. Pero quedó bajo una mirada crítica, como los políticos, los gurúes económicos, el FMI, la justicia, la policía, los empresarios, el sindicalismo. En ese contexto Jorge Lanata está según la Revista Noticias “furioso, exultante, exaltado.” Es posible que todo sea una gigante equivocación. Lanata nunca superó una caracterización de “progre” y lo que ello conlleva como incomprensión de la realidad cuando no se presenta fácil de aprehender como sucedió durante el menemismo. Es un liberal de izquierda al estilo norteamericano que en una etapa de la historia nacional derramó ingenio y audacia. No es un analista político Por eso cuando la realidad se complejiza, Lanata muestra sus limitaciones y superficialidad. Y como Elisa Carrió su mirada sólo pasa por la mirilla de la corrupción que además debe tener a él como denunciante. Una visión tan reducida fue sintetizada hace unos años en programa radial EL TREN, por el periodista y escritor venezolano Modesto Emilio Guerrero quién afirmó, transformando el título de un libro famoso de Lenín : “ El lanatismo es la enfermedad infantil del periodismo” PD: Éstas son algunas de las cosas que te quería decir Jorge. Tal vez estés en condiciones de emprender la vuelta y que aceptes que un primer actor desconcertado puede pasar a ser un buen artista de reparto. Para ello seguramente tengas que desaprender algunas cosas. En la disyuntiva sarmientina de civilización y barbarie, es conveniente observar la realidad desde el campo que los civilizadores llaman barbarie. Desde ahí se puede intentar comprender los movimientos populares en América Latina. Es bueno llevar en la mochila a Arturo Jauretche, a algunos autores del pensamiento nacional como Rodolfo Puiggrós, Jorge Abelardo Ramos, Jorge Spilimbergo entre otros, y cuando uno tiene dudas dónde posicionarse ante una realidad compleja que mezcla el oro y el barro, usar una brújula a prueba de errores: ver dónde está el grueso del poder económico y los medios hegemónicos y ubicarse enfrente. Salvo que efectivamente quieras estar bajo la protección del PODER. En ese caso deberías asumir esa posición, sin pudores, y no descalificar groseramente a todo aquél que te critique, como si fueras un intocable. Si seguís tan enojado, denostando con argumentos simplistas hasta a los estudiantes secundarios que toman colegios y deciden enamorarse nuevamente de la política, cuando seas más grande es posible que llegues a ser un Pepe Eliaschev II. Y si el éxito te sonríe como cuando eras progre, tal vez alcances a Joaquín Morales Solá http://www.diarioregistrado.com/index.php?secc=nota&nid=44785
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Lo que te puteamos Flaco. Las cosas que dijimos de vos cuando en la imbécil tentación del engreído revolucionario decíamos de vos, el monigote de Duhalde. Las marchas que te hicimos. Queríamos decirles a los argentinos que estabas dilapidando nuestra plata dándosela en bandeja al FMI. Cuántas palabras envueltas en desprecio y sorna. Instruidos en las sabias esgrimas marxistas, enumerábamos los siniestros enemigos de los que te rodeabas. Casi, casi, te ordenábamos que fueses puro. Como nosotros. En los rudos textos, en las vehementes intervenciones radiales, despedazamos tus confusas relaciones con el poder. Claro que sí, qué otra cosa era un hombre saludando a Bush con una sonrisa. No prestabas atención a nuestra pedagógica manera de llevar adelante el protocolo. El propósito era que nos escuchases. Que leyeras nuestros volantes, nuestros afiches, nuestras banderas. Tenías que hacerte, de un día para otro, justiciero expropiador de todos los sinvergüenzas. Tenías que rendirte ante nuestras luchas. Queríamos ser testigos de un milagro que honrara a nuestros santos leninistas: la conversión acelerada de un político burgués a tigre trotskista, como aquel que posa en nuestros posters. Queríamos verte echando a todo tu staff, tus ministros, tus amigos, tu familia, desprendiéndote de cuentas bancarias, bienes, alquileres. Si era posible Flaco, tenías que tirar los mocasines y la birome Bic. Y desafiliarte del PJ. Un día, Flaco, nos enteramos que hablabas en la ESMA. Que entrabas allí con las viejas y con los hijos. Pedazo de oportunista, dijimos. Luego, procuramos escuchar bien aquello que decías. "Como presidente de Argentina, vengo a pedir perdón en nombre del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades". Carajo. Exasperabas nuestra incredulidad eterna. De pronto, un presidente argentino, de la Casa Rosada, les pedía perdón a las Madres; a las mismas Madres que un tiempo atrás (diciembre 2001) habían sido gaseadas, mojadas, arrojadas a caballos por los infames de la Casa Rosada. Ebrios de indiferencia, pensamos que debíamos aplaudir ese gesto, no más de 24 horas. No podíamos ser aventurados en el elogio. No tolerábamos que no cumplieras, una a una, todas nuestras utopías. Ni cuando aprobaste la jubilación para los que no tenían aportes. Incluida nuestra vieja, y nuestra suegra. Ni cuando le brindaste a Chávez, y a otros, el escenario adecuado para mandar a la misma mierda, el asesino ALCA. Ni cuando le sacaste el fútbol de las manos al pulpo eterno. Ni cuando quisiste poner un poco de justicia con la 125 cumpliendo tu máxima peronista de llegar al fifty fifty. Ni cuando desafiaste a Clarín y sus tentáculos. Ni cuando ideaste el final del monopolio de Papel Prensa. Ni cuando impulsaste el matrimonio igualitario. Ni cuando te enojaste con las claudicaciones de la ex intachable Corte. Ni cuando apagaste las privatizaciones de Aerolíneas, el saqueo de las AFJP, el choreo macrista del Correo. Ni cuando te extenuaron los impostores, los Alberto Fernández, los Lavagna, los Solá, los Cobos, los Pedraza. Ni cuando apoyabas una ley que resolviera un cacho de participación en las ganancias. Ni siquiera cuando tu última opinión sobre los burócratas sindicales contenía una frase premeditada: “hay que dar con el último de los autores intelectuales del crimen de Ferreyra”. Ahora que estás en Santa Cruz, rodeado de los combativos mineros de Río Turbio que adorábamos en los 90, ahora es como un poco tarde, Flaco. Queríamos decirte simplemente que los anarquistas somos, a veces, muy de vez en cuando, un laberinto de contradicciones. Y que pensábamos votarte. Era nuestra mínima y secreta manera de pedirte perdón. (Agencia Paco Urondo)
Una noche en tierra de nadie Se me quedó el auto a las once y media de la noche. Se murió. No es un coche ni llamativo ni nuevo. Se detuvo en un santiamén en Luis Sáenz Peña, casi en la esquina con Pavón. Y allí comenzó una historia que viví como alucinante. En el acto se me acercó un barrendero, con buena voluntad. Me ayudó a empujarlo. Fue en vano. Junto a él, vino otro muchacho, sin remera, tatuado, cordobés. Comenzaron a bromear. El barrendero, santiagueño, decía que la localidad de Ojo de Agua, fronteriza entre ambas provincias era santiagueña, y el cordobés que era cordobesa (tal como figura en los mapas). Y con eso se reían en la noche. Auscultaban el motor, intentaban resolver mi problema. De pronto, como de otro mundo, subterráneo, comenzaron a acercarse pibes “dados vuelta”. Me producían una inmensa piedad y también incertibumbre claro. “Pa, ¿me dás para la birra?” Yo no nací de clase media. Fui a una escuela pública muy cercana a la Villa Carlos Gardel en El Palomar. Sinceramente digo, no tengo ese horror “a los que no son como uno”. Todos somos iguales, pero estamos sí en situaciones diferentes. A mi en El Palomar, me decían “El Rusito”, y era como todos, y ahí aprendí mucho, mucho de lo que sé para vivir y sobrevivir. Pero con el Paco y el Poxi Ran y esos venenos no conviví nunca. “No tengo, Pa, para la birra, si me querés ayudar ayudame pero guita no tengo”. No era una manifestación de egoísmo. Sabía que dar dinero a alguien intoxicado, es auspiciar la compra de una nueva dosis de paco y propiciar su retorno, probablemente más urgente y violento. Empezaron a llegar más pibes. Silentes primero, y enseguida locuaces e inconexos. Con los ojos perdidos. Me rodeaban. La noche se alargaba y esa sensación de que estamos en tierra de nadie se ahondaba. Tierra de nadie es tierra sin lógica. Tierra demencial y letal. Era todo una tristeza. Un policía se puso a mi lado y me advirtió: “Se están juntando en la otra cuadra, van a venir más y por ahí con una navaja o un fierro, si me permitís me quedo al lado tuyo hasta que arranque o llegue un auxilio”. Se quedó. Se llama Julio Artaza. El barrendero santiagueño que no sé cómo se llama también se quedó conversando, lo mismo que el cordobés. Gente buena pensé. Llegó el auxilio. Yo estaba a salvo. Los pibes del paco no. http://www.clarin.com/sociedad/noche-tierra-nadie_0_368963170.html

Otra vez mi amigo Juan es el que me inspira para esta columna. El mismo que trabaja en la panadería, la que supo fundar su padre, desde las 3 de la mañana hasta que las obligaciones de su día decidan que él ha terminado. Allí sentado en el escritorio en donde hace números me dijo que se sentía muy cansado. Y me enumeró: me cansa que me digan que no pasa nada; que no hay muertos en el futbol; que la gente corre desesperada a buscar pesos porque los prefiere al dólar; que la inseguridad es una sensación y que no es cierto que en 6 meses ya mataron a 18 policías. Me cansa que me digan que la inflación es del 8 por ciento en el año y que es un error de la percepción de mi billetera que la nafta, la leche y la harina aumentaron 25% en ese mismo tiempo. Me cansa que me digan opositor pagado por "Corpo" cuando pregunto. Cualquier cosa. Cuando pregunto, no con ánimo narcisista de creerme el dueño de la consulta iluminada, rodeado de los que solamente yo decido que también tienen derecho a preguntar, sino con legítima curiosidad ciudadana de querer saber de qué se trata. Soy facho o falseo la verdad porque inquiero si los fondos del ANSES no podrían ir a parar a necesarios y bienvenidos créditos para las viviendas y además (dice además) a compensar a los jubilados que, como tus viejos o los míos, trabajaron toda su vida y los consideran con 1687 pesos por mes. Me cansa que no se pueda decir que 7 de cada 10 jubilados reciben eso, que no tienen mucho tiempo para esperar que el Estado pueda recuperar los fondos que se usan para cientos de fines que no son devolverles lo que ellos juntaron laburando y da fastidio escuchar que peor estaban en los noventa cuando ganaban 150 pesos. Me cansa que me expliquen que si movilizo cortando rutas y calles para apoyar a los inquilinos del poder de turno soy la nueva generación que se incorporó a la política pero si me quejo en Santa Fe y Callao soy un burgués sedicioso. Es cierto que también me cansa que si corto la calle con cacerolas "me manifiesto" pero si la corto porque no entra la ambulancia en la villa mancillo derechos inalienables. Cansa que pegarle a un periodista, siempre, siempre, no sea un delito. Me cansa que un club dueño de la tribuna donde masacraron a un pibe de 21 años se sienta ofendido porque un fiscal valiente los acusa de cómplices de la violencia y pide sanciones. Me cansa que ese mismo fiscal se tenga que bancar que una entidad deportiva lo amenace con un juicio por calumnias. Me cansa que los otros presidentes de los clubes, que la AFA, que los colegas fiscales del valiente que denuncia, no se pongan públicamente y a los gritos en la misma vereda del que pide justicia y se escondan en cobarde silencio o en tácita connivencia. Me cansa que los verdaderos hinchas que aman su camiseta no se den cuenta que no hacer nada es escupir al cielo. Me cansa que sea nacional y popular impedirle a quien trabaja dignamente en el país poder ahorrar en dólares porque hay que pagarles a los acreedores extranjeros con esos mismos dólares. Me cansa que de entre los que deberían poder dar alguna alternativa ahora reaparezca luminoso a explicarme cómo son las cosas el mismo que inventó en uno a uno el corralito y el corralón. Me cansa que jueguen a la despenalización del consumo de drogas para uso personal como si estuvieran en Amsterdam y no en la tierra en donde el padre Pepe Di Paola cuenta en primera persona verdadera que la gran mayoría de los pibes que se drogan lo hacen porque no quieren ver el pobre horizonte que su país les muestra. Me cansan las bocas llenas de expresiones que dicen que este país se salva con educación y no se enteren de que casi nadie quiere ser maestro por la miseria que se gana, algo menos indigna después de 25 años de antigüedad por la que hay que pagar impuesto a las ganancias. Me cansa que los dirigentes sindicales jueguen a ser aliados del poder de turno antes que de los trabajadores de jornada completa. Me cansa que me discurseen. Que me sermoneen o que me reten como en la primaria. De un lado y del otro. Cansa que si tienen que explicar mucho blanco es porque, de verdad, se entiende negro. En realidad, me dijo Juan, es raro que no se den cuenta de que lo que más cansa es que cada 10 años juguemos con los ciudadanos de a pie de este bendito país. Esos argentinos de esperanzas módicas que apenas quieren tener un horizonte. Menos mezquino, incierto y lábil. Pero que nos deje hacer planes a futuro. Cansa no poder hacer proyectos porque para eso hay que pensar en la próxima generación y no en la siguiente elección. Nadie pide un escenario de iluminados con "decisiones épicas" que hagan la historia por nosotros. Sólo que nos dejen proyectarla con nuestros humildes deseos. Sin dudas, cansa sentir que algunos, parece, juegan a arrebatarnos ese elemental derecho.

El PARADIGMA DE LA RIQUEZA Una vez, un padre de una familia acaudalada llevó a su hijo a un viaje por el campo, con el firme propósito de que éste viera cuan pobres era la gente del campo, que comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos. Estuvieron por espacio de un día y una noche completos en una granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo: - Qué te pareció el viaje?... -!! Muy bonito Papá ...!! - Viste que tan pobre y necesitada puede ser la gente? -!! Si..!! - Y qué aprendiste..? - Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina de 25 metros, ellos tienen un riachuelo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta el borde de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Especialmente Papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tu y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo. Al terminar el relato, el padre se quedó mudo ... y su hijo agregó: - ¡¡¡Gracias Papá, por enseñarme lo rico que podríamos llegar a ser...!!! http://espiritualidaddiaria.infobae.com/%C2%BFte-atreves-a-soltar/
1.- Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre. Gandhi. Vivir siempre en momento presente, como si fuera el ultimo, disfrutarlo a pleno, sin dejar de estar atento a los aprendizajes y al crecimiento que día a día nos ofrece la vida. 2.-” El Presente es el fruto del pasado y la semilla del futuro – Sai Baba Lo que está sucediendo en este momento en tu vida es el resultado de lo que venís pensando sintiendo y haciendo y lo que te va a suceder en lo que llamamos futuro y que obviamente aun no ha llegado, depende de lo que pienses, sientas y hagas en este preciso momento 3.-No hay que renunciar a la vida cotidiana. Se pude meditar y seguir cumpliendo las obligaciones mundanas, así fluirá la energía incluso cuando estés absorto en el trabajo, pues en el espíritu que meditas así manifestaras tus actividades. De este modo a lo que hay que renunciar totalmente es al egoísmo que nos liga al mundo, renunciar al falso ego es la auténtica renunciación. Ramana Maharshi Se puede tener una vida que sea una meditación constante, viviendo cada momento con atención, siempre en el presente, disfrutando de cada segundo y dedicando cada acto a la idea de Dios que cada uno tenga, sin ego, sin sentir que soy YO el que está realizando las tareas. Si entregamos cada acto, dejamos que la energía divina fluya a través nuestro . 4.-”El hombre es dueño de su propio destino. Tú mismo, por el poder de tu pensamiento, creas tu destino. Pero puedes anularlo si quieres. Todas las facultades, energías y poderes están latentes en ti. Desarróllalas y hazte libre y grande. Uno se convierte en aquello que piensa. Tu vida ha de ser como tus pensamientos. Mejora tu modo de pensar. Pensamientos mejores comportan acciones mejores”. Sivananda Somos creadores a cada instante de lo que queremos ser, creamos realidades sublimes con nuestros pensamientos y también por el contrario. Somos muy poderosos, confiemos en quienes somos y estaremos creando maravillas a cada instante y a cada paso que estemos vivos en el planeta, teniendo una vida que se llame vida. 5.-”La vida es la constante sorpresa de saber que existo” Tagore Si cerrás los ojos, te darás cuenta que en ese espacio interno, existís, hay una presencia que está ahí, observadora y ecuánime. Somos eternos, siempre existimos porque somos creaciones de aquello que es eterno. 6.-Uno ha de terminar con todo el conocimiento acumulado cada día, heridas psicológicas, compararse con otra persona, compadecerse a sí mismo, terminar con todo eso cada día, de modo que al día siguiente la mente de usted sea fresca y joven. Una mente así nunca puede ser lastimada, y eso es inocencia. Krishnamurti Se dice que a cada instante tenemos la posibilidad de re-crearnos, porque no existe el pasado de quienes fuimos sino sólo una idea de quienes fuimos en el presente. Lo mismo sucede con el futuro, es solo una idea que tenemos acerca de lo que podría ser en el futuro, lo único que existe es este momento y en es aquí ahora de podemos ser nuevos, ser quienes queremos ser y elegir las preferencia que nos hacen dichosos. 7.-La libertad comienza cuando te das cuenta de que no eres «el pensador». En el momento en que empiezas a observar al pensador, se activa un nivel de conciencia superior. Entonces te das cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, y de que el pensamiento sólo es una pequeña parte de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas verdaderamente importantes —la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interna— surgen de más allá de la mente. Empiezas a despertar. Eckhart Tolle Estar en contacto con ese espacio de infinitas posibilidades, es tan vital como el sueño reparador de la noche, los grandes maestros sugieren conectarnos algunos minutos por día con ese lugar en donde la paz es indescriptible, y despertar. VOS SOS EL OBSERVADOR, EL TESTIGO, EL PENSADOR, EL DUEÑO DE TU VIDA. http://espiritualidaddiaria.infobae.com/7-frases-para-sanar-cuerpo-y-mente/
Materiales Licuadora Papeles y/o cartones para reciclar Jarra de agua Tina Arnero con marco interior Prensa (o tabla de madera) Género Superficie lisa para secado Anilina (optativo) Flores, pétalos y semillas secas (optativo) Pasos 1. Se pica el papel o cartón hasta llenar la mitad de un balde con agua y se deja remojar durante un día. 2. Coloque un puño del papel remojado en una licuadora, añada agua hasta la marca de tres cuartos y mezcle hasta obtener una pulpa cremosa. 3. El contenido de la licuadora se vacía en la tina (ésta debe ser más grande que el arnero). Luego se agrega anilina y semillas o flores secas (optativo) y se deja reposar durante un día. 4.Se introduce el arnero (con el marco interior) en la tina con la pulpa. Se mueve suavemente para botar la pulpa excedente y permitir el escurrimiento del agua. 5. Retirar el marco interior del arnero y colocar un paño sobre la pulpa que quedó en el arnero. Luego se seca con otro paño o esponja el agua que absorbe el género depositado en el arnero. 6.Se desmolda el contenido del arnero sobre una superficie lisa. 7. Los paños con la pulpa se colocan uno sobre otro cuidando que queden lo más parejo posible. Es recomendable colocar hasta 10 géneros. 8.Sobre el total de paños con pulpa se coloca un paño seco y una tabla lisa. Esta tabla se presiona fuertemente con las manos para eliminar el agua de las hojas de pulpa. (Si tiene una prensa prensar los paños con pulpa). 9. Se retira la tabla (o prensa) y el género. 10. Los paños con pulpa se retiran de uno en uno y se ponen separados sobre una superficie lisa para su secado a la sombra durante un día en primavera y verano y dos días durante el invierno. 11. Una vez seco se retira el papel tirando el género al mismo tiempo por izquierda y derecha. Observación: Mientras más fina es la trama de la malla del arnero, más delgado y fino resulta el papel.