poetamudomudo
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Hola,mi nombre es julián Negromanti y este es mi segundo post sobre literatura. Quiero presentarles al que es, a mi criterio, el mejor cuento breve de los que leí. Se trata de una obra de Franz Kafka, conocídisimo escritor Checo que anticipó en sus imperdibles novelas (El castillo, El proceso, La metamorfósis, América) la alienación del hombre, el fascismo, la pesadilla de lo absurdo y de lo cotidiano, el aparato burócratico que lo envuelve en una infinita trama de la que difícilmente pueda escapar. Todo escrito en un estilo limpio que genera atmósferas oscuras y ambiguas. "Ante la ley", como todas sus obras, tiene muchas interpretaciones. El mismo Kafka pone en boca del clérigo de su novela "El proceso" este cuento y varios de sus posibles significados. A continuación va el cuento: Franz Kafka ANTE LA LEY Ante la Ley hay un guardián. Hasta ese guardián llega un campesino y le ruega que le permita entrar a la Ley. Pero el guardián responde que en ese momento no le puede franquear el acceso. El hombre reflexiona y luego pregunta si es que podrá entrar más tarde. -Es posible -dice el guardián-, pero ahora, no. Las puertas de la Ley están abiertas, como siempre, y el guardián se ha hecho a un lado, de modo que el hombre se inclina para atisbar el interior. Cuando el guardián lo advierte, ríe y dice: -Si tanto te atrae, intenta entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda esto: yo soy poderoso. Y yo soy sólo el último de los guardianes. De sala en sala irás encontrando guardianes cada vez más poderosos. Ni siquiera yo puedo soportar la sola vista del tercero. El campesino no había previsto semejantes dificultades. Después de todo, la Ley debería ser accesible a todos y en todo momento, piensa. Pero cuando mira con más detenimiento al guardián, con su largo abrigo de pieles, su gran nariz puntiaguda, la larga y negra barba de tártaro, se decide a esperar hasta que él le conceda el permiso para entrar. El guardián le da un banquillo y le permite sentarse al lado de la puerta. Allí permanece el hombre días y años. Muchas veces intenta entrar e importuna al guardián con sus ruegos. El guardián le formula, con frecuencia, pequeños interrogatorios. Le pregunta acerca de su terruño y de muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y al final le repite siempre que aún no lo puede dejar entrar. El hombre, que estaba bien provisto para el viaje, invierte todo -hasta lo más valioso- en sobornar al guardián. Este acepta todo, pero siempre repite lo mismo: -Lo acepto para que no creas que has omitido algún esfuerzo. Durante todos esos años, el hombre observa ininterrumpidamente al guardián. Olvida a todos los demás guardianes y aquél le parece ser el único obstáculo que se opone a su acceso a la Ley. Durante los primeros años maldice su suerte en voz alta, sin reparar en nada; cuando envejece, ya sólo murmura como para sí. Se vuelve pueril, y como en esos años que ha consagrado al estudio del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de pieles, también suplica a las pulgas que lo ayuden a persuadir al guardián. Finalmente su vista se debilita y ya no sabe si en la realidad está oscureciendo a su alrededor o si lo engañan los ojos. Pero en aquellas penumbras descubre un resplandor inextinguible que emerge de las puertas de la Ley. Ya no le resta mucha vida. Antes de morir resume todas las experiencias de aquellos años en una pregunta, que nunca había formulado al guardián. Le hace una seña para que se aproxime, pues su cuerpo rígido ya no le permite incorporarse. El guardián se ve obligado a inclinarse mucho, porque las diferencias de estatura se han acentuado señaladamente con el tiempo, en desmedro del campesino. -¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable. -Todos buscan la Ley -dice el hombre-. ¿Y cómo es que en todos los años que llevo aquí, nadie más que yo ha solicitado permiso para llegar a ella? El guardián comprende que el hombre está a punto de expirar y le grita, para que sus oídos debilitados perciban las palabras. -Nadie más podía entrar por aquí, porque esta entrada estaba destinada a ti solamente. Ahora cerraré.
Todos los textos publicados en este post están protegidos por la Dirección nacional del derecho de autor. Pueden ser reproducidos siempre y cuando se cite el nombre del autor. ALTRUÍSMO Me encanta, en invierno, ayudar a los vagabundos a leer el diario con el que se taparán durante la noche helada. AGRADECIMIENTO Estoy cansado de lidiar con la Muerte: se me aparece todos los días por el hospital y me pide que por favor deje de salvar enfermos. Yo le explico que simplemente hago mi trabajo. “¿Y qué te cuesta hacerlo mal?” me dice persuasiva, “si de todas manera cobrarías el mismo sueldo”. Yo la saco, por supuesto, a patadas, pero al otro día vuelve, las fuerzas renovadas, aparece en el techo, afloja los ventiladores con la esperanza de que caigan, girando, y me separen la cabeza del cuerpo. Me río internamente, porque conozco la inocencia de sus propósitos. Ya me aburro, estando acostumbrado como estoy a lidiar con ella y a mirar a los ojos de los moribundos sin que se me caiga una lágrima; también es cierto que estoy harto de mi sueldo de hambre, pero no adhiero a las huelgas sólo para no complacer a la Muerte que, según mis cálculos, es el único ser más infeliz que yo, y me salva de ese honor patético. Todos los días rezo a Dios para agradecerle por su presencia. EL IDO ¿Por qué todos me eligen a mí para hacerme confesiones? ¿Acaso ya los curas no trabajan?: en el bar un beodo solicita mi atención a cambio de unos vasos de vino de mala calidad; en el burdel las putas me hablan de sus hijos índigos y de la dura lucha contra las arrugas y las várices; en el tren un vago me pide la hora y luego me arroja durante todo el viaje los destellos de su pasado glorioso. A la señora del quiosco le compro un atado de cigarros, se lo pago y, gratuitamente, me encaja un atado de chismes. Anoche, cuando apagué el velador, hasta las moscas se me acercaron a susurrarme sus secretos, y eran tantos que no pude dormir. Ahora, camino a mi trabajo, a punto de cruzar el paso a nivel, escucho el llamado del tren; más que un llamado parece un grito de desesperación, y aunque me parezca de mala educación esa conducta, como estoy curado de espanto, me quedo bien paradito en medio de la vía, esperando a ver que tiene para decirme al oído, tan importante, mi amiga la locomotora. (Ver al final) EL ESTETA —¿Nunca pensaste en el suicidio? ―sí, mil veces pero… ―¿y? ―¿cómo y? ¿no me ves que estoy acá? no parezco un espectro con esta panza… ―a veces me pregunto como reaccionaría si me obligaran a suicidarme… ―¡pero enconces no sería suicidio! ―lo único que se es que, si me obligaran a hacerlo, elegiría el paisaje más bello… ―vaya, ¡esteta hasta en la muerte! Autor: Julián Negromanti MAS TEXTOS:
FURIA Desde un tiempo atrás sentía una opresión incontenible. Comenzó teniendo una pequeña idea subversiva surgida de la nada, y terminó en un caos de imágenes, temperaturas, sonidos y contradicciones. Ya no aguantaba más: parecía a punto de estallar. Finalmente estalló, y se formó el cosmos. ASOMBRO –Me pasé la noche soñando con que unos tipos entraban a mi casa y se llevaban todo haciendo un barullo bárbaro… –¿Y? –Cuando me desperté empecé a caminar, consternado, por la casa vacía AUTOR: Julián Negromanti MAS TEXTOS:http://misheridascantan.blogspot.com

Hola comunidad Taringuera. Quería compartir estos poemas con los que obtuve el primer premio de poesía en el XIII concurso Leopoldo Marechal. Esta es la portada del libro que se publicó con todos los ganadores y finalistas. La excelente ilustración (primer premio) pertenece a Diego Carrizo. AUTOR: JULIÁN NEGROMANTI I NADA nada nada en el gran río de la noche una V negra que devora la blancura del astro II Mi hogar está en las calles y ciego las recorro transpiro señales y evito designios funestos la lluvia sube del suelo hacia mi cara y me quema III recuerdo el caos de sus sensaciones recortadas y vueltas a pegar como en una pintura cubista recuerdo su ternura bisiesta sus caprichos constantes su dormido celo despertando para súbitamente caer IV desde un fondo de oscuridad “el mundo es palabras” dijiste y yo me pregunté de qué manera hablan tus manos y escondí la mirada a la sonrisa de la hora V Gotas cayendo entre las sombras mujeres SON de la lluvia VI Sus ojos se funden con la noche de su rostro y reflejan el espacio la tormenta la ternura del mundo de adentro VII Las luces y las sombras construyen el mundo la visión inundan las amplias regiones materiales dan vida a los metales confundidos ofuscan la mente se mezclan con sonidos y silencios abaten hombres moradas mares alborotan el alba y plantan en medio del cerebro una semilla en germinación VIII Me arrojo de mí hacia las aguas que reflejan mi cordura No me reconozco estoy perdido y no tengo ánimos de encontrar Soy prórroga insuficiente memoria menoscabada búsqueda única IX El camino no ha sido marcado nuestra voluntad lo traza con mano temblorosa a cada instante: nada se ha perdido salvo el pasado y puede matarse la memoria PARA LEER MÁS POEMAS DE MI AUTORÍA:http://misheridascantan.blogspot.com/