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Usuario (Argentina)
Cuando la ambición vence al desarrollo En una época en que el hombre apenas intentaba alcanzar las altas cumbres por medio de las megaconstrucciones Tacoma Narrows sólo era superado en tamaño por el Golden Gate y el puente George Washington, sin embargo su majestuosidad no duro más allá de cuatro meses. Surgido como la cristalización de muchas ideas y necesidades surgidas de muchas empresas y personas desde 1889 y precedido de gran cantidad de estudios y propuestas a las que finalmente, y como en todo los tiempos, la avaricia del hombre y la búsqueda de obtener más ingresos en toda transacción sería el punto de quiebra de esta colosal estructura. El ingeniero Clark Eldridge del estado de Washington presentó un ”diseño preliminar de un puente convencional desarrollado sobre conceptos probados y demostrados”, y la autoridad de peaje del puente solicitó $11 millones de dólares al Public Works Administration (PWA) federal. Pero un grupo de ” ingenieros consultores del este”, encabezados por el ingeniero Leon Moisseiff de Nueva York, propusieron al PWA construir el puente a menor costo. Los planes preliminares especificaban el uso de vigas horizontales de 7.6 m de espesor, que se ubicarían debajo del puente para hacerlo más rígido. Moisseiff, diseñador muy respetado del Golden Gate Bridge, propuso utilizar vigas más esbeltas, de solo 2.4 m de espesor. Según su propuesta el puente sería más delgado y elegante, y además se reducirían los costos de construcción. El diseño de Moisseiff se impuso. El PWA aprobó un presupuesto de casi $6 millones de dólares para el puente de Tacoma Narrowse. Un monto adicional de $1.6 millones de dólares sería recolectado de los peajes para alcanzar el costo total de $8 millones de dólares. En los diseños previos el viento podía atravesar la estructura, pero en el nuevo diseño el viento sería redirigido por arriba y por debajo de la estructura. Al poco tiempo de haber concluido la construcción, a finales de junio, se descubrió que el puente se deformaba y ondulaba en forma peligrosa aún en condiciones de viento relativamente benignas para la zona. Esta resonancia era de tipo longitudinal, por lo que el puente se deformaba en dirección longitudinal, con la calzada elevándose y descendiendo alternativamente en ciertas zonas debido a un fenómeno físico conocido como flutter aeroelástica. La mitad de la luz principal se elevaba mientras que la otra porción descendía. Los conductores veían a los vehículos que se aproximaban desde la otra dirección desaparecer y aparecer en hondonadas, que a su vez oscilaban en el tiempo lo que no se consideraba peligroso. La falla del puente ocurrió a causa de un modo de torsión nunca antes observado, con vientos de apenas 65 km/hora. Este modo es distinto al longitudinal, en el modo de torsión cuando el lado derecho de la carretera se deforma hacia abajo, el lado izquierdo se eleva, y viceversa, con el eje central de la carretera permaneciendo quieto. En el caso del puente se estaba amortiguado en forma negativa lo cual significa que la amplitud de la oscilación aumentaba con cada ciclo porque la energía aportada por el viento excedía la que se disipaba en la flexión de la estructura. Eventualmente, la amplitud del movimiento aumenta hasta que se excede la resistencia de una parte vital, en este caso los cables de suspensión. Una vez que varios de los cables fallaron, el peso de la cubierta se transfirió a los cables adyacentes, que no soportaron el peso, y se rompieron en sucesión hasta que casi toda la cubierta central del puente cayó al agua. Eran las 11:00 am del 7 de noviembre de 1940 cuando el coloso llegó a su final llevando como testigos de ello a el auto y perro de Leonard Coatsworth, el que logró salir de milagro del carro. Fueron necesarios 10 años antes de que pudiera ser reemplazado y en la actualidad se ha ampliado por medio de un puente anexo. Imagen actual
Serpientes y monstruos fluviales gigantes Existen decenas de testimonios en los que se han visto e incluso se han capturado estas monumentales serpientes, y otros muchos en los que los gigantescos animales eran de dificil catalogación. Aquí van unos cuantos de esos casos, algunos de ellos realmente impresionantes. Este es un extracto de un magnífico artículo publicado en www.monografias.com. Al final de artículo podreis encontrar el enlace a su contexto original. Avencio Hidalgo, en su libro “Así es la selva” (1979), hace referencia a una serie de personajes que como exploradores tuvieron avistamientos con estos ofidios gigantes. “Algunos exploradores como Up de Graff, nos han dejado relatos de haberse encontrado con especímenes mayores de 20 metros; el P. Víctor Heinz, alemán , testifica que vio ejemplares de más de 20 metros que le estropearon su bote y se lo redujeron a pedacitos (año 1922); Le Conte señala uno de 22 metros en el Amazonas; la comisión mixta peruano-brasileña cazo un de 25 metros en las cochas del Bajo Putumayo; en el Fuerte Abuña del río Guaporé, afluente del Madeira, fue muerta el año 1948 una boa que medía 35 metros de largo, 75cm. de diámetro y pesaba 400 kilos; D. Raymundo Lima en 1950, vio un faro del Río Nahamunda otro monstruo que no pudo medir por lo avanzado de la hora, pero que a juzgar por la carta que le escribe el Dr. Lorenz Hagenbeck, director del Jardín Zoológico de Hamburgo, el 6 de julio de 1950, debía tener dimensiones superiores a la anterior; finalmente, el año 1933, los guardias aduaneros de la frontera brasil-bolivia del río Oyapok se vieron atacados furiosamente por un monstruo al que redujeron a la impotencia y mataron después de disparar 500 tiros de ametralladora: esta boa medía 40 metros de largo, 80cm. De diámetro y pesaba 5000 kilos”. En efecto, como lo citado por Avencio, Up de Graff, narra el encuentro con una anaconda de 15 a 19 metros en su libro “Cazadores de cabezas del Amazonas” publicado en 1923. Parte del párrafo dice lo siguiente: “Lo que flotaba tendido en el agua y el cieno, cubierto de moscas, de mariposas y de insectos de todas clases, era la anaconda más enorme que jamás haya podido imaginar ni en sueños. Los 10 o 12 pies de la parte delantera de su cuerpo, ancho como el torso de un hombre, descansaban sobre el cieno de la orilla; el resto, en el agua y un enorme bucle se enroscaba en S justo bajo nuestra canoa. Con frecuencia he hablado de la longitud de este reptil y muy pocas veces me han creído. Seguramente medía 50 a 60 pies (15,24 a 18,288). No la medí pero pude calcularlo con bastante exactitud. En efecto, nuestra canoa tenía 24 pies. La cabeza del animal estaba 10 a 12 pies por delante de la proa, la cola a más de 04 pies de la popa y el centro formaba una S inmensa, tan larga como nuestra canoa y con una anchura de más de 05 pies. Yo estaba a popa y las escopetas a proa. Le grite a Jack que disparase, pero el ruido que hizo al buscar el arma entre los bultos asustó al animal, que despareció con un remolino tan tremendo que casi nos hizo sobrar. La agilidad que demostró al desaparecer era sorprendente para un cuerpo tan abultado y contrastaba vivamente con la torpeza de la anaconda que habíamos matado anteriormente. Cuando me acuerdo de cómo el cuerpo decapitado de esta última se enrolló alrededor de mis piernas y casi me la parte en la última contracción de sus músculos me pregunto lo que hubiera sido de nosotros si esta bestia enorme hubiese atrapado nuestra canoa en uno de sus abrazos. El más robusto de los hombres es un comino indefenso cuando un monstruo semejante lo atrapa entre sus anillos.” Otro autor que hace referencia de algunos encuentros con anacondas de gran tamaño, es Vitold de Szyzslo (1955), quien menciona lo siguiente: “Eunectes murinus, mamayacu o sucuriyú, boa acuática, que puede alcanzar hasta 12 y mas metros de largo y 80 centímetros de circunferencia, con un peso de 150 kilos y más; ………………. varios autores aseguran haber medido boas de 50 a 75 pies de largo (15 a 23m) ; así, Lange ha medido una de 56 pies (17m); Gardner, de 37 pies (11,3m); la boa, vista por Lange, tenía un diámetro de 25 pulgadas, lo que confirma Up de Graaf; Roosevelt ha ofrecido 5 mil dólares de premio por una piel de boa de 30 pies y, con todo, nadie se ha presentado para obtenerlo; en los museos no hay pellejos de boa de más de 08 metros. Sin embargo, cazadores de fieras aseveran haber medido boas monstruosas hasta de 40 metros de largo y de 5 toneladas de peso.” Otro documento muy antiguo, perteneciente a la gobernación de Quijos (1559-1621), cita lo siguiente: “….. yo envié a prender a un delincuente a este río de Napo a seis españoles y un escribano que fueron certificaron vieron ir por el río nadando una culebra de más de setenta pies (21 metros) de largo al parecer y que tenía conchas y la cabeza como una lebrel (liebre) y con orejas y de gordor de un caballo y le tiraron muchas piedras y no hizo delas y se metió en un remanso y se sumió y admirados de ello preguntaron a los indios que con ellos iban que era aquello pues no lo habían visto otras veces y ellos dijeron ser culebra y haber otras muchas de mayor grandeza que aquella era niña y pequeña y aunque habían andando los españoles muchas veces por ahí y nunca había visto tal…..” Otro artículo en Internet (Pastoloco.com 2002) sobre el tema cita el siguiente encuentro: En marzo de 1947, una expedición brasileña del Servicio de Protección de los Indios se encontraba en una zona pantanosa entre los ríos Manso y Cristalino. De pronto, vieron una enorme serpiente dormida sobre la hierba y le dispararon varias veces hasta matarla. Según contó luego uno de los expedicionarios, el pintor francés Serge Bonacase, el reptil medía nada menos que 70 pies (23 metros)”. Junto con el pintor francés, habían cerca de 20 hombres y la historia fue contada a Bernard Heuvelmans quien considera que el animal era de menor tamaño, algo de 65 pies (20metros) de longitud (esto último Citado por The Crypto Web en: http://www.fortunecity.com/roswell/siren/552/souam_anaconda.html). El mismo artículo cita otros casos, que textualmente dicen lo siguiente: En 1953 en el Alto Amazonas, una expedición localizo y abatió a dos monstruosos ofidios, que causaban terror en la región. Las fotografías, publicadas en el diario El Mundo Argentino, mostraban a los cazadores detrás del cadáver de una de las serpientes, cuyo grosor les llegaba a la cintura. Eso suponía un tamaño tan enorme que la cabeza de uno de estos monstruos alcanzaría unas proporciones superiores al tamaño de un hombre. El sacerdote Victor Heinz, tuvo dos encuentros con estas boas en el río Amazonas. El primero fue el 22 de mayo de 1922, cerca del pueblo de Obidos, a casi treinta metros de distancia vio una enorme serpiente llevada por la corriente. La tripulación dejó de remar, temblando de miedo ante las enormes dimensiones del animal: unos 25 metros de longitud y un grosor similar al de un barril de aceite. “Cuando estuvimos suficientemente lejos, mis remeros recuperaron el habla, me dijeron, asustados aún, que aquella serpiente nos hubiera aplastado como a una vulgar caja de cerillas a no ser por la feliz coincidencia de que en esos momentos se encontraba haciendo plácidamente la pesada digestión de algún buen banquete de peces”. Unos años después, el 29 de octubre de 1929, el religioso se encontró de nuevo con otra serpiente gigante en el mismo río, a la boca del Río Piaba, cerca de Alemquer. Era cerca de medianoche cuando vio que sus remeros, aterrorizados, bogaban hacia la orilla gritando que había un enorme animal, “En ese momento vi que se removían las aguas como si estuviese pasando a nuestro lado un enorme barco de vapor y observé, a unos metros por encima del agua, dos luces verde azuladas parecidas a las luces de posición de un barco fluvial”. Cuando intentó tranquilizar a sus hombres diciéndoles que se trataba de un buque y que apartasen la canoa de su trayectoria, éstos le respondieron que se trataba de una serpiente gigante. El padre Heinz se quedó petrificado por el terror al darse cuenta de que las luces eran dos ojos fosforescentes que se dirigían hacia su embarcación a una velocidad diez o quince veces mayor que la de una canoa. Cuando parecía que iba a embestirles, el monstruo esquivó la barca y vieron cómo se dirigía de nuevo al centro del río. En ese momento pudieron comparar el brillo fosforescente de sus ojos con el de una lámpara de petróleo que alguien agitaba al otro lado de la orilla. Era evidente que la luz que desprendían los ojos de ese ser era muy diferente a la de una lámpara. Más tarde, los habitantes de la zona le comentaron al religioso que en aquel río habitaba una “sucuriju” gigante. Interesado tanto por sus propias experiencias como por las historias que le llegaban de otros testigos, el padre Heinz, protagonista de los dos encuentros con estos monstruos en el río Amazonas, le envió al director del zoológico de Hamburgo el relato de sus observaciones junto a dos fotografías. Una había sido realizada en 1933, por funcionarios de la Comisión de Fronteras de Brasil, que afirmaban haber matado al animal con ráfagas de ametralladora. Según su testimonio, la bestia era tan grande (muy por encima de los 09 metros de longitud) que cuatro hombres no hubiesen podido cargar su cabeza, y destrozó arbustos y pequeños árboles al caer abatida. La otra fotografía fue realizada en 1948 y mostraba los restos de una serpiente que se introdujo en las instalaciones del Fuerte Abuna, en el territorio de Guaporé, en Ecuador. Para conseguir matarla los militares emplearon una ametralladora que realizó al menos quinientos disparos, un gasto justificado si se tiene en cuenta que al medirla resultó alcanzar los 35 metros de longitud. Como en el caso anterior, no se conservaron los restos, porque el calor tropical provocó la rápida descomposición del cuerpo. Unos meses después, en julio de 1930, el comerciante Reymondo Zima, que vivía en la pequeña población de Faro, a orillas del río Jamunda, se encontró con otro de estos enormes reptiles, que debió encontrarse herido, ya que sólo le brillaba un ojo en la oscuridad de la noche. Durante unos minutos interminables, la bestia estuvo rodeando a gran velocidad la embarcación del asustado comerciante, levantando unas olas tan grandes que estuvieron a punto de hacerla zozobrar pese a que medía 13 metros de eslora. Años después, en 1948, un hombre llamado Pablo Tarvalho aseguró que una serpiente gigante había seguido a su lancha durante un tiempo. Según el testigo, la bestia, que había llegado a estar a menos de 300 metros, tenía un tamaño fabuloso: (150 pies) ¡50 metros! Según otro artículo el hecho habría sucedido cerca del mismo lugar donde R. Zima tuvo su encuentro (Citado por The Crypto Web en: http://www.fortunecity.com/roswell/siren/552/souam_anaconda.html) El padre Protesius Frickel se encontraba predicando en una misión en las orillas del curso superior del río Trombetas y pudo ver la cabeza de una serpiente gigante reposando sobre la orilla. El sacerdote desembarcó y se acercó cautelosamente hasta llegar a sólo «unos seis pasos» del animal, que estaba sumergido en el río. Sólo sobresalía del agua una pequeña parte del cuerpo y su cabeza, en la que se podían ver unos ojos «grandes como platos», según declaró el religioso. El mayor Percy Fawcett, cuenta en sus memorias, “Exploration Fawcett”, que en la primavera de 1907, mientras navegaba por el Río Negro, apareció frente a ellos la cabeza triangular y buena parte del cuerpo de una enorme anaconda. El animal se dirigió rápidamente hacia la orilla, pero el explorador, tuvo tiempo de realizar un disparo con su fusil. La serpiente llegó agonizante a la orilla del río, donde Fawcett la pudo examinar detenidamente. “El animal se encontraba medio muerto pero su cuerpo aún estaba sacudido por violentos estertores”, escribió el explorador, que estimó en 14 metros la parte del animal que se encontraba fuera del agua, mientras que dentro quedarían otros 05, lo que supone 19 metros de largo. La bestia no era muy gruesa, sólo 30 centímetros, tal vez porque llevase mucho tiempo sin comer. Fawcett dijo también que el animal desprendía un fuerte hedor y que al intentar cortar un trozo de su piel, para llevársela como trofeo, resultó que el animal no estaba muerto todavía y comenzó a convulsionarse más, por lo que desistió de su intento. La primera mención de la serpiente en las memorias de Fawcett dice lo siguiente: “El jefe de los Yorongas me dijo que había matado un anaconda de 58 pies largo en el bajo Amazonas”. Aunque Fawcett confesó inicialmente que había pensado que era una exageración, lo confirmo luego de haber tenido su propio encuentro. También Fawcett afirma que la Comisión brasileña de Límites le había contado que mataron en el Río Paraguay una serpiente que excedía los ochenta pies (24m) de largo! (Citado por The Crypto Web en: http://www.fortunecity.com/roswell/siren/552/souam_anaconda.html). Otro artículo de internet (www.fortunecity.com/roswell/siren/552/souam_anaconda.html) cita la siguiente información: Bernard Heuvelmans, menciona la existencia de una piel alojada en el Instituto Butantan en Brasil de aproximadamente treinta pies (9m) de longitud. Por lo tanto, Heuvelmans cree que la anaconda probablemente alcanza por lo menos veinticuatro pies (7m) de longitud. Un tamaño similar es citado por los herpetólogos americanos Charles H. Curran y Carl Kauffeld. En 1846, George Gardner menciona que vio un Sucuriju muerto en las tierras de un Senhor Lagoeira, que medía 33 pies largo (10m). El 27 de septiembre del año 1930, Joao Penha había visto también una anaconda gigante, en el Río Iguarape. Esta serpiente, tenía los ojos luminosos, era inmensamente fuerte, pero Penha no proporciona una estimación del tamaño. En 1933, la Comisión de los límites Brasil-Colombia afirmó que una anaconda de casi 90 pies de largo (27 m) fue cazada en las orillas del Río Negro. Una fotografía también fue proporcionada. Otra fotografía apareció en 1948. Una anaconda de 100 pies de largo (30,5 m), fue cazada en el Fuerte Tabatinga, en el Río Oiapoc. La fotografía, sin embargo, no permite determinar si la serpiente realmente era de la longitud citada. Otra página de Internet (Forteam Time 1997), cita la información recopilada por Jeremy Wade: Jeremy Wade afirma que en 1995, grabó la historia de Dorgival Sabino quien encontró una anaconda gigante en el Río Negro cerca de la ciudad de Manaus, quien supuso que su longitud era de 20 metros de largo y 1 metro de ancho. Este testigo afirma que la serpiente tenía cuernos o los dientes sumamente largos. “era un animal gigantesco, como un monstruo. Una serpiente, pero de un tamaño mucho mayor a lo normal, con la diferencia de que su cabeza era igual a algún dinosaurio, con– no sé si eran dientes o cuernos, sólo que era grotesco.” Este mismo autor encontró a 300 millas del lugar, en un afluente menor del Río Purus, a Amarilho Vincente de Oliveira, quien le narró que una tarde alrededor de 1977, él encontró un sucuriju astado en el Río Purus, “Su cabeza tenía cuernos igual a las raíces de un árbol, y también pudimos ver sus ojos verdosos”. Algot Lange (1911) en su libro: “In the Amazon Jungle Adventures in Remote Parts of the Upper Amazon River, Including a Sojourn Among Cannibal Indians“, afirma que casó una boa de 56 pies de largo (17m), a la cual le extrajo la piel que media 5 pies (1,5m) y 1 pulgada de ancho, la cual fue enviada a Nueva Cork. En ese mismo libro, Lange afirma haber sido testigo del testimonio de un shiringuero que habría experimentado el fenómeno del hipnotismo que tiene la boa. Henry Bates en su libro “The Naturalist on the River Amazon” (1910), afirma: Parece no haber ninguna duda de que esta serpiente formidable crece a un volumen enorme, y su vida llega a una gran edad, porque he oído hablar de especímenes que se han matado de cuarenta y dos pies de la longitud (15,8 metros), el doble del tamaño de la más grande que yo he tenido la oportunidad de examinar. Los nativos del Amazonas creen en la existencia de una monstruosa serpiente de agua, que aparece sucesivamente en diferentes partes del río. Ellos lo llaman el Mai d’agoa –la madre, o espíritu, del agua. Esta fábula que surgió indudablemente por la ocasional aparición de Sucurujus de tamaño inusualmente grande, toma una gran variedad de formas, y las leyendas salvajes forman el tema de conversación entre viejos y jóvenes, alrededor de las fogatas solitarias. Un artículo de Internet (Natural.org, 2001), afirma que en 1947 una revista de la época publicó la foto de los que sería la piel de Anaconda, que habría tenido algo de 20 metros de longitud, la cual fue muerta junto al río Oiapoque por soldados del ejército. Esta foto llegó a ser confirmada por la guarnición y otros testimonios, pero lamentablemente la piel se perdió en el río. Tim Dinsdale en su libro, “caza de monstruos”, (citado en www.cryptozoologicalrealms.com) discute las historias contadas por un joven inglés de nombre Craig que vivió en Paraguay, sobre una “bestia misteriosa”. Picasso (1990-2004), también hace referencia a lo narrado por Tim Dinsdale en su libro, de la siguiente manera: Tim Dinsdale su libro, “Monster Hunt”, hace referencia a historias contadas por un joven inglés llamado Craig quien residía en Paraguay después de la Primera Guerra Mundial, acerca de una “Bestia Misteriosa”, la cual sin embargo, nunca vio personalmente. El joven afirma que el reptil atrapó a un joven trabajador rural y a muchas cabezas de ganado en varias oportunidades mientras nadaban a través de El Paso Limpo, un cruce del Rio Jacare. El verdaderamente presenció uno de esos incidentes cuando una vaca fue literalmente arrastrada hacia el fondo del río. Posteriormente Craig concluyó que el culpable podría haber sido algún gigantesco Pez-Gato pero Tim Dinsdale lo duda y afirma que debió tratarse de una sucuriju gigante. Dinsdale narra, particularmente un incidente que fue divulgado en la publicación del 24 de enero de 1948 del Diario de Pernambuco, de un sucuriju que fue capturado cuando se injería un buey en la orilla del río. Se divulgó que pesaba 5 toneladas y tenía 80 centímetros de diámetro y 40 metros de largo. El informe incluyó una foto de mala calidad que no permitía calibrar el tamaño real de la criatura. El animal, según se informa, fue cazado pero no hay indicación de qué sucedió con el cuerpo. El periódico A Provincia do Para publicó otro artículo con una fotografía diferente, la cual Tim Dinsdale supone pertenece a la misma serpiente mencionada en el diario de Pernambuco, simplemente que había sido arrojada al río donde flotaba corriente abajo. Muerta, manchada, vientre arriba, cabeza y cola invisible, tal cual aparecería una serpiente muerta. En las páginas 40, 41 y 42 del libro “Folclor Santandereano” de Juan de Dios Arias (1954), (Cit. por Vicente Duque. 1997. Dragones de Santander. En: http://www.hadita.com/hadacol.htm) se citan los siguientes relatos: Una Laguna con Horrible Monstruo. “En la vereda del ‘Pantano’; del municipio de Girón, hay una laguna de la cual, según se dice, nace la quebrada de ‘La Angula’. Parece que antiguamente era ‘brava’, y en sus aguas moraba una serpiente enorme de cresta y crin y con cabeza de ternero. Las reses que acudían a beber a la laguna, eran víctimas, frecuentemente, de ese monstruo. Algunos afirman que la laguna se secó, desde que un sacerdote rompió el encanto, arrojando a las aguas un cáliz y un Cristo bendito.” Las Calabazas Mágicas. “—Pues figúrese vusté que se ven sobre el agua unas calabazas muy blancas y muy bonitas! Dios me libre de cogerlas! Aquí hubo hombre forastero, que no conocía las cosas de la tierra, y caminando para ‘La Florida’ columbró las calabazas, cogió dos de las chiquitas, las echó en la ruana, y siguió su viaje. A poco empezaron a venir nubes y nubes sobre el monte, y de ahí a llover, y después a tronar y ventear y a caer rayos que daba miedo, era que la laguna se había puesto brava. El forastero seguía pero no podía descender por el barro, porque las calabazas le pesaban mucho en demasiado. Como ya se le oscurecía, y se cansaba con el peso, soltó las puntas de la ruana para botar las calabazas, y con permiso de sumercedes, cayeron al suelo, no las calabazas, sinó dos sierpes amarillas tamañotas que echaron a correr para la laguna que entonces se aquietó.” Nota del Editor : Este relato parece haber sido trascrito en época muy antigua, pues siendo este un libro de 1954, comenta que esta narración es de una fuente muy vieja y se refiere a una “Comisión Corográfica”, muy remota en el tiempo. El libro no da fechas y se refiere a la región de “Los Santos”. En otro libro publicado por Lilia Montaña de Silva (1970) titulado: “Mitos, Leyendas, Tradiciones y Folclor del Lago de Tota”, se cita en las páginas 46 y 47 (Cit. por Vicente Duque. 1997. Dragones de Santander. En: http://www.hadita.com/hadacol.htm) el siguiente relato: Un monstruo visto en 1652 “Todavía en el año de 1880 subsistía entre los pobladores del vecindario del lago de Tota en la población de Cuitiva, la tradición de ‘un monstruo negro que vivía en las encantadas aguas de la laguna’……………. Los cronistas de la Colonia nos traen datos referentes al lago de Tota y al monstruo que allí habitaba. El insigne obispo Piedrahíta nos dice: ‘Tan deleitoso es el Nuevo Reino (de Granada) que apenas se imaginará deleite a los sentidos que falte en la vecindad de sus países…………… Refiérese de ella (la laguna de Tota) que a tiempos descubre un pez negro con la cabeza a manera de buey y mayor que una ballena. Quesada dice que en sus tiempos lo afirmaban personas de gran crédito y los indios decían que era el demonio, y por el año de seiscientos y cincuenta y dos, estando yo en aquel sitio, que refirió haberlo visto, Doña Andrea de Vargas, señora de aquel país.” Video de pitón devorando una nyala/size] Nota: Queda la duda de si “Quesada” es Don Gonzalo Jiménez de Quesada quien conquistó la zona de Bogotá en el año 1537. En la página web publicada por Vicente Duque. 1997. Dragones de Santander. (En: http://www.hadita.com/hadacol.htm), se publica al siguiente artículo: SERPIENTES COME-GENTE EN 1999 Serpientes comiendo hombres adultos en un lago La prensa colombiana y la televisión han informado profusamente con fotos y videos de una o varias serpientes que están comiendo hombres en un lago del departamento del Tolima. Del periódico ‘El tiempo’ de Bogotá, del 23 de Julio 1999, página 8A resumo la siguiente información: Durante meses se ha desatado el terror en el lago de ‘El Toro’, cerca a Ibagué, pues 6 pescadores han muerto. Los zoólogos, luego de ver los videos y fotos, dicen que no se trata de anacondas, sino de boas constrictor. Al parecer hay dos en el lago. Se les ha tratado de dar cacería nocturna utilizando 3 chivos y 3 patos como señuelo, durante 67 días. Todo ha sido en vano y nadie se atreve a entrar al lago. Todos los patos y los chivos están bien y a salvo. Según los especialistas que estudiaron los videos y fotos, estos animales miden 9 metros de largo y 35 centímetros de diámetro y no tienen problema en tragarse a un hombre entero. Las autoridades han sido impotentes y los ambientalistas presionan para que la zona se declare reserva forestal o parque ecológico. Y para que no se dispare o dañe a las grandes serpientes. Seguiremos informando sobre grandes serpientes antropófagas en lagos de Colombia, pues esto nos ayuda a intuir la mitología prehispánica. Nota: Algunas amistades nos han informado que las Boas comiendo gente si resultaron Anacondas después de todo. En antiguas escrituras de la época de La Colonia, se pueden leer referencias sobre la existencia de estas grandes serpientes. Picasso (1993-2004) cita algunas de estas escrituras: Pedro Cieza de León en su Crónica del Perú nos relata que Fray Pedro Simón, entre San Sebastián y Antioquía mató de un formidable lanzazo una culebra de más de 20 pies de largo (5,60 metros) que tenía la cabeza rosella y los ojos verdes sobresaltados. En el vientre le hallaron un venado chico, entero como estaba cuando se lo comió y “oí decir que ciertos españoles con el hambre que llevaban comieron el venado y aún parte de la culebra.” (4) Serpiente comiendose un hipopotamo El mismo Fray Simón cita en sus Noticias Historiales el caso de una de estas largas serpientes:”En esta tierra (Coro, Venezuela) fue donde sucedió el caso con una de estas culebras que se cuenta en todas estas Indias y España por cosa muy común y sabida que fue de esta suerte: En aquellos principios que se iba descubriendo esta tierra de Coro yendo 18 castellanos uno de los cuales se llamaba Mateo Sánchez Rey, que después fue conquistador de este Nuevo Reino y vecino de esta ciudad de Santa Fe, en una entrada por las montañas cansados se sentaron sobre un tronco que les pareció viga rolliza, de disforme grandeza muy parda y cubierta de hierbas y hojas secas de los árboles. Y comenzado a sacar lo que llevaban para almorzar se comenzó a bullir la viga y admirados del caso se levantaron y vieron que era una de esas culebras “bobas” (Boas. N.A.).” Daniel Granada refiriéndose a estos legendarios tiempos de conquistadores trae a colación algunos casos extraordinarios de la temible Curiyú de la laguna del Ibera, Corrientes, nombre que casi se confunde con el de Sucuriju dado a la anaconda gigante del Amazonas. Por ejemplo, Ulrico Schmidel soldado de la expedición de Pedro de Mendoza cuenta que subiendo el Paraná cerca de la orilla mataron una serpiente que tenía el grueso de un hombre y 45 pies (15 metros aproximadamente) de largo, negra con pintas leonadas y rojas. Decían los indios del lugar que cuando se bañaban, esta clase de culebras los rodeaban con la cola y arrastrándolos al agua los engullía. Los españoles la mataron de un balazo y los indios partiéndola en pedazos la comieron cocida y asada.”. Según el tantas veces citado Padre Pedro Lozano, el Padre Pedro Romero halló una serpiente muerta que tendría de 60 a 70 pies de largo (20 a 23 metros),”siendo su grosor a proporción cosa estupenda”. Un reporte del diario la “Crónica” de Buenos Aires (Argentina), con el sugestivo artículo: “Una Boa Se Tragó a Dos Hombres”, fue publicado el 13 de septiembre de 1969, el cual es citado por Picasso, (1990-2004), de la siguiente manera: Proviene de la densa región selvática que constituye el límite de Bolivia, Brasil y Perú, en la cuenca del río Madre de Dios, afluente del Amazonas. Según un cable de ANSA publicado por Crónica el 13 de septiembre de 1969: “Una gigantesca boa se tragó a dos personas que estaban bañándose en el río Alto Madre de Dios en presencia de varios compañeros que nada pudieron hacer para evitarlo, según lo consigna el corresponsal en el Cuzco del diario “La Prensa (Lima, Perú). Las víctimas han sido identificadas como Ricardo Flores, 38 años y Juvenal Quispe, 41 años, ambos naturales de Lima. De acuerdo a la misma fuente de información los testigos presenciales señalaron que mientras los infortunados se bañaban apareció una gigantesca boa entre las aguas del río en la selva peruana, cerca de la frontera con Bolivia. El enorme reptil abrió sus fauces y devoró a los bañistas en contados segundos. Asimismo se informó que se ha emprendido una cacería para dar con el ofidio y que incluso se ha pedido colaboración al Ejército. El corresponsal del diario aclara finalmente que este tipo de reptil es conocido en la selva tropical con el nombre de Yacumanaz, es decir Madre de los Ríos y que debido a su gran peso y tamaño tiene dificultad para desplazarse por lo que utiliza un poder hipnótico para atraer a sus víctimas.” También es importante anotar las referencias alusivas a ciertos seres míticos que presentarían características propias de las serpientes gigantes, que habrían desencadenado mitos muy arraigados en la cosmovisión de otros países como el Brasil. Al respecto es común en ese país la leyenda del “Boiuna”: Uno de los mitos del Amazonas, que aparece bajo diferentes aspectos. Sea una cobra negra, sea una cobra grande, con ojos luminosos como dos faroles. Los caboclos (mestizo de indio con blanco) anuncian su presencia en los ríos, lagos, igarapés (riachuelo para pequeñas canoas) y igapós (parte de la floresta cubierta por las aguas cuando el río está lleno) con la misma insistencia que los marineros y pescadores de Europa acreditan en el monstruo de Loch-Ness. La imaginación amazónica, más floreada y portentosa ha criado para nuestro mito propiedades fantásticas: La boiúna puede cambiarse en embarcación a vapor o de paño e ir de la forma de ofidio (cobra) hasta buque, para más traer y desorientar a sus víctimas. Esta cobra posee diferente formas de encanto de acuerdo con informaciones obtenidas entre la población de la ribera de los ríos. Acreditase que algunos igarapés fueran formados por el pasaje de esta cobra que abre grandes surcos en las restingas, igapós y tierra firme. En el Amazonas esta cobra tiene varios nombres: Boiúna, Cobra Grande, Cobra Norato, Mãe D’Água, entre otros, pero independientemente de su nombre, ella es la reina de los ríos amazónicos y sus leyendas pueden haber surgido en virtud del miedo que provocaba esta serpiente de agua, que devora el ganado que va a beber agua en los ríos. La Cobra Grande o Boiúna, sube a los ríos, entra en los igarapés, devasta (entrar de manera violenta) a los lagos, onde (esto está en una forma poética, creo yo) “asume de besos los nenúfares (plantas acuáticas de hojas grandes. Creo que son las “Vitórias Régias” del Amazonas) opalizados (de ópalo) por la luz del claro del luna”, transformado, majestuoso, todo iluminado y fascinante, que atrae el caboclo extasiado por su irradiante aparición. Nos habla la leyenda que, Waldemar Henrique, en verso y música, ha traducido que una vez por año la Boiúna salía de sus dominios para escoger una novia entre las muchachas da Amazonia. Y, delante de aquel rostro plateado de mar atravesaba con velocidad el río grande, los brujos oraban, las redes (de pesca) temblaban, los niños se escondían llorando, mientras un gran delirio de horror explotaba en la floresta iluminada. En mitos y creencias antiguas, era muy común la afirmación que las cobras buscaban las mujeres para embarazarlas y acreditaban también que desde el momento de la primera menstruación, las jóvenes indias vírgenes estaban particularmente sujetas a atraer “el amor de una serpiente”, por este motivo, ellas evitaban ir hasta la floresta o cerca de un río, cuándo menstruaban. La Cobra Grande o Boiúna, es vista en la noche, iluminando el remanso de los ríos con la fosforescencia constante de sus ojos. Cambiase muchas veces en un velero que presenta una luz roja a babor y otra verde a estribor, confunde los incautos y desciende silenciosamente el torrente de los igarapés. Ah de aquellos que llegan cerca de esta forma engañosa, pues estará sujeto a ser llevado a las profundidades y no regresar jamás. Raúl Bopp, autor de Cobra Norato, para quién la literatura de nuestro país no tiene misterios, en su poema modernista, nos habla de la Cobra Grande. Segunde Leticia Falcão, “en los ríos Solimões y Negro, la Cobra Grande nació del cruzamiento de una mujer con un fantasma, o de un huevo de mutum (tipo de ave gallinacea de Brasil); en el Acre (territorio), la entidad mística se transforma en un hermosa muchacha, que aparece en las fiestas de San Juan para seducir los muchachos desprevenidos. Otra leyenda nos habla una hermosa india cunhãmporanga, princesa de la tribu, por quedarse pasionada por el Rio Branco (estado de Roraima), fue transformada en una grande cobra llamada Boiúna por el celoso Muiraquitã”. Pero, también de acuerdo con la autora, hay una versión en la cual cambia la Cobra Grande como una benefactora de la navegación, cuyos iluminados ojos son como dos faros, ayudan a los navegadores en las noches oscuras y durante las tempestades (Picasso, 1990-2004). La siguiente referencia está perfectamente documentada y puede considerarse un caso extraordinario ya que fue publicado en un periódico de Martinica relatando un suceso de la isla de Trinidad perteneciente antes de 1962 a Brasil siendo actualmente un estado independiente llamado Trinidad y Tobago. Según un artículo incluido en la revista francesa La Nature estos fueron los hechos: “La isla de Trinidad está siendo devastada por un extraordinario monstruo, una serpiente de 45 pies (13,5 metros) de largo, último sobreviviente de la especie de las “Iluillias”, que abundaba hace tiempo en esta isla. Según algunos detalles publicados por “Defense Coloniale” de la Martinica, esta serpiente comenzó a llevar a cabo sus depredaciones a partir de febrero de 1889 en el cantón d’Arima, alrededor de las selvas montañosas situadas al Norte. Se constató al principio la desaparición de aves y pequeños animales seguida prontamente por asnos y más tarde por mulas y caballos. Poco después de la desaparición de muchos niños los habitantes se reunieron y dieron inicio a una verdadera cacería. Luego de muchas jornadas de búsqueda llegaron a la región de las cavernas de Guachard. Acercándose a un estanque o pequeña laguna situada en el interior, los perros manifestaron un terror extraordinario y rehusaron seguir avanzando. Tan pronto como el monstruo alzó su cabeza en el medio del agua fue acribillado por una descarga general. Luego de unos instantes de agonía se enrolló fuera del estanque. Examinada con cuidado la serpiente resultó tener 47 pies de largo (14 metros) y 75 centímetros de ancho o diámetro. Su cuerpo fue abierto encontrándose un ciervo que acababa de devorar. La serpiente fue embalsamada y enviada a Puerto España (La capital de la isla. N.A.) Donde es expuesta en el Hotel de la Villa.” También en Chile, existe una creencia ligada a la existencia de serpientes gigantes, como así se expresa en el artículo de Fabio Picasso (1990-2004), con el aporte de Liliana Núñez (2003-2004): En 1910 se publicó “Mitos y Supersticiones de la tradición oral chilena” de Julio Vicuña Cifuentes, obra que ha llevado fuera de Chile el nombre de su autor porque en ella hay un completo archivo de las producciones directamente emanadas de la imaginación popular exaltada ante los misterios de la vida. Fruto de investigaciones muy prolijas y seguramente prolongadas a lo largo de varios años, en la cual se recogen todos aquellos temas en que el pueblo anónimo ha buscado espontáneamente para sus divagaciones hacia lo desconocido y hacia el más allá poblado de sombras. De este trabajo recogemos lo que el escritor señala acerca de “El Lampalagua” y “El Viborón”. Alusivo al mito del “Lampalagua”, el mismo autor hace referencia a lo siguiente: He aquí un animal que existe realmente, en la República Argentina, con el nombre de Ampalagua, y al que la tradición chilena, exagerando sus proporciones y apetitos, ha prestado el carácter mítico con que únicamente se le conoce en nuestro país. Con lo cual se conocería que el mito de las serpientes gigantes también es común en Argentina.
Humanzee ¿El eslabón perdido de la evolución? Durante los años del colonialismo y la exploración, cuando parte del globo terráqueo permanecía oculto a la vista y abierta a la imaginación y la ciencia trataba de fijar sus categorías, aparecía de vez en cuando algún ser que parecía estar a medio camino entre hombres y bestias. Oliver fue, probablemente, la última de esas criaturas. En los años 70 muchos chimpancés eran capturados en las selvas del Congo para luego ser repartidos a otros países con distintos fines como formar parte de zoológicos, como mascotas o incluso para experimentar con ellos en laboratorios científicos. Fue así como Oliver, con tan solo unos meses de vida, llegó a Texas, EEUU, junto a otros dos chimpancés para formar parte de una peculiar escuela de adiestramiento en la que se enseñaba a los chimpancés a hacer ciertas cosas para el mundillo del cine y la publicidad. Pero sus nuevos dueños, que de chimpancés sabían bastante, no tardaron en ver que Oliver no era un chimpancé normal. Su anatomía no era como la de sus compañeros: su cabeza era mucho más pequeña y redondeada que la de sus compañeros y carecía de pelo en ella y también en el pecho. Sus orejas eran pequeñas y puntiagudas y su mentón era más semejante al de los humanos que al de su propia especie. Otra característica que sorprendió a muchos fue que Oliver siempre caminó de pie, algo que los chimpancés solo consiguen con mucho entrenamiento y que pese a ello, solo consiguen hacerlo en distancias cortas, con la espalda encorvada y con las piernas arqueadas hacia los lados. Pero Oliver no caminaba como ellos, Oliver caminaba como los humanos, con la espalda y las piernas rectas y durante todo el tiempo o distancia que fuera menester. Pero las sorpresas no acabaron aquí, con el paso del tiempo Oliver comenzó a poner en práctica ciertas aficiones poco comunes en su especie. Le encantaba ver la televisión, y si tenía una cerveza en una mano y un puro en la otra, mucho mejor. Aprendió a usar el baño y a lavarse las manos con frecuencia, e incluso aprendió a hacerse café, que degustaba y paladeaba con sumo placer. A Oliver no le gustaba la compañía de otros simios, ni a éstos la presencia de Oliver. Según parece, Oliver tenía un olor muy diferente a los otros chimpancés con los que compartía trabajo, y por esta razón estos le repudiaban, lo que hizo que su carrera como cineasta no llegara muy lejos. No así su fama, ya que su nombre y sus fotografías corrieron por diarios, revistas y televisiones de todo el mundo con titulares de todo tipo como: “Oliver, el eslabón perdido de la evolución”, ”El chimpancé humano”, “Oliver, el primer híbrido entre humanos y chimpancés”… Pero las cosas acabaron por torcerse ya que Oliver, quizás imaginándose humano, se enamoró de su cuidadora y no desaprovechaba ninguna ocasión para demostrárselo. De este modo, sus dueños decidieron que Oliver se marchara a otro lugar. Durante un tiempo pasó por varias instituciones y escuelas de adiestramiento hasta que al final se perdió su pista y el mundo se olvidó de este peculiar simio. Pasaron más de 20 años hasta que un hombre, que en su día conoció a Oliver y que no se había olvidado de él, decidió buscarlo de nuevo. La búsqueda no fue fácil pero al final lo consiguió; era el año 1996 y Oliver había pasado los últimos 8 años de su vida en una pequeña jaula de apenas un par de metros cuadrados en un laboratorio de investigación. Por suerte, no habían experimentado con él y su salvador consiguió liberarlo, junto con otros chimpancés que desde entonces viven en una asociación para el cuidado y protección de estos animales. La sorpresa de sus nuevos dueños fue mayúscula cuando, tras tantos años de cautiverio e imaginando que sus antiguas capacidades de caminar erguido habrían desaparecido, Oliver salió de su jaula caminando como siempre lo había hecho. ¿Quién fue Oliver? Mucho se especuló en su día, e incluso se continúa haciendo hoy en día sobre el origen de este chimpancé, diferente en muchos aspectos a todas las razas conocidas. Muchos fueron los que dijeron que los rasgos físicos de Oliver, muy similares a los humanos, no podían venir más que de un cruce de un chimpancé como un humano, una aberración del cromosoma que por algún azar llegó a nacer. Esta teoría se descartó por completo al final de los 90, cuando se le realizaron pruebas de ADN que demostraron que Oliver era 100% chimpancé, sin ninguna posibilidad de mezcla genética humana. Pero estas pruebas también demostraron ciertas variaciones en su cadena molecular que lo convertían a Oliver en el único ejemplar conocido de su especie. Una teoría de la que también se habló mucho en sus tiempos de fama. Se pensaba que Oliver pertenecía a alguna especie de simio que muy reducida, que habitaría en las selvas más profundas del Congo y que eso se demostraría tarde o temprano, capturando más ejemplares de su propia especie. Pero eso jamás ocurrió y hasta el momento nunca se ha visto ni conocido a otro simio con las mismas características que Oliver. Aquí se podría teorizar en muchos aspectos. ¿Fue Oliver el último de su especie? ¿Fue su especie ese eslabón perdido de la evolución entres simios y humanos del que tanto se ha hablado? Los partidarios de la evolución verán en Oliver una muestra excelente para respaldar su teoría, otros muchos tan solo pensarán que Oliver fue un chimpancé normal, con un azaroso y peculiar defecto genético que le hizo famoso. Lo único cierto es que Oliver no fue un chimpancé normal. Oliver fue el chimpancé que quería ser humano.

El misterio del “pan maldito” de Pont-Saint-Esprit. ¿Un experimento de la CIA? Transcurrían los calurosos días de agosto de 1951 en el tranquilo y pintoresco pueblo de Pont-Saint-Esprit, en el sur de la Francia rural. La pequeña villa, situada a las orillas del Ródano, se recuperaba lentamente de las penurias de la guerra y en los campos, los olivos y las viñas volvían a lucir como en sus mejores tiempos. La economía local, con ayuda del plan Marshall americano, comenzaba a salir a flote y todo hacía presagiar que los malos tiempos ya habían quedado atrás. Hasta que algo sucedió en el pueblo que quebró por completo la recién estrenada felicidad. El 17 de agosto, las consultas de los tres médicos que tenía el pueblo se llenaron de vecinos aquejados de síntomas similares; dolores de cabeza y estómago, náuseas y vómitos, mareos… todo parecía apuntar a una intoxicación colectiva por la ingesta de algún alimento. Los médicos no tardaron en cerrar el cerco de la intoxicación en el pan de una de las dos panaderías del pueblo, la panadería de Roch Briand. Vista de la histórica villa de Pont-Saint-Esprit Pero lo que en un principio parecía una simple intoxicación se tornó en unas horas en algo nunca visto por los doctores. Muchos de los enfermos comenzaron a mostrar síntomas más preocupantes como convulsiones y alucinaciones. Una extraña locura se apoderó de cientos de personas que corrían, gritaban y se agitaban sin control. El Dr. Gabbai solicitó la ayuda del profesor Gerald de la Facultad de Medicina de Montpellier para intentar, entre todos, hallar una solución al problema. Mientras tanto se sucedían en las calles y casas del pueblo los primeros intentos de suicidio y… las primeras muertes. Apenas unos días después del primer brote, los infectados llegaban casi a trescientos. Entre los enfermos los casos de alucinaciones tenían cada vez consecuencias más catastróficas. Un enfermo con la mirada perdida repetía sin cesar que él ya estaba muerto, una niña veía continuamente a un tigre que quería atacarla, un muchacho de 11 años trataba de estrangular a su propia madre, otro creía que tenía serpientes en su estómago, un hombre saltaba desde un segundo piso al grito de “¡Soy un avión!”, algunos se veían rodeados de llamas e incluso un hombre pensaba que de su cuerpo brotaban flores rojas. Las ambulancias no daban abasto para transportar a los enfermos más graves a los hospitales cercanos. Todos hacían lo que podían pero en la población se había instaurado un pánico colectivo que hacía casi imposible la más mínima organización. La noche del 24 de agosto fue calificada por uno de los médicos como “mi noche del Apocalipsis”. Otro de los médicos, el Dr. Fuller comentó acerca de aquella noche “toda aquella noche, coches, carretas, todo tipo de medios de transporte trajeron al hospital a enfermos gimientes o aulladores, presa de visiones de violencia o de miedo”. Pasado lo peor, se hizo balance de los afectados. Los informes de la época reportan a casi trescientos infectados de mayor o menor gravedad que fueron atendidos en el mismo pueblo o en los hospitales más cercanos. Según las fuentes, entre cinco y siete personas perdieron la vida, cuatro de ellos suicidándose a causa de las alucinaciones y el resto por paradas cardio-respiratorias. La mayoría de los afectados se recuperaron de la intoxicación en unas semanas sin mayores consecuencias, pero entre cincuenta y sesenta personas hubieron de ser ingresadas en distintos hospitales psiquiátricos pasando allí, algunos de ellos, el resto de su vida. ¿Qué ocurrió durante aquellos días de agosto en Pont-Saint-Esprit? ¿Qué fue lo que indujo a esa locura momentánea a cientos de personas? En un principio la confusión fue total y todos tenían alguna teoría para explicar lo sucedido en el pueblo. Primero se acusó al panadero, un antiguo candidato del Rassemblement du peuple français (RPF), protegido de un consejero del general de Gaulle, luego a su ayudante, al agua de las fuentes, a las modernas máquinas de batir, a potencias extranjeras, a la guerra bacteriológica, al diablo, a la Compañía Nacional de Ferrocarriles Franceses, al Papa, a Stalin, a la Iglesia e incluso a las nacionalizaciones. La prensa local, a falta de un diagnóstico claro de la enfermedad, exigía conocer la identidad de la persona o personas responsables del mal. Como respuesta, las autoridades llegaron a ordenar la detención de un molinero de Poitiers, que se encargaba del abastecimiento de la harina empleada en Pont-Saint-Esprit, y fue encarcelado en Nîmes sin tener en cuenta que el pan que se elaboró en la otra panadería del pueblo se hizo con la misma harina y, en cambio, los que lo comieron no sufrieron el contagio. Exterior de la antigua panadería de Briand Todos recordaron en aquella época los brotes de Coreomanía que se sucedieron en el norte de Europa tiempos atrás en los que centenares de personas sufrieron unos extraños contagios a causa del cornezuelo del centeno, y que les hacían bailar hasta caer exhaustos.y según parece, el origen de los ataques alucinatorios de este lugar también fueron causados por este mismo hongo. El ergotismo es una enfermedad que sobreviene como consecuencia de la ingesta de pan —especialmente de centeno— infectado por cornezuelo (Claviceps purpurea), un hongo parásito que ataca a los cereales, y uno de cuyos alcaloides principales es el ácido lisérgico. Fue el Dr. Thullier quien en 1670 relacionó la sintomatología observada con la intoxicación accidental por cornezuelo. Desde entonces, los médicos han distinguido tres formas principales de ergotismo: gangrenoso, convulsivo y alucinógeno. Y éste fue el diagnóstico final que se dio al brote de Pont-Saint-Esprit, dando el caso médico por zanjado, pese a que a muchos no les convenció demasiado esta idea mientras se preguntaban el porqué el brote había sido tan localizado y no había afectado a los pueblos de los alrededores, consumidores de harina de la misma procedencia. Albert Hofmann, descubridor del LSD En este punto y antes de pasar a tiempos más actuales haré un pequeño inciso en la visita al lugar desde Suiza de Albert Hofmann, descubridor o “inventor” del LSD en 1938, que acudió al pueblo en un intento de dar explicación para el repentino ataque de locura. Pasaron los años y el tema fue quedando en el olvido, esporádicamente algún investigador lo rescataba para exponer sus propias hipótesis como la de R. L. Bouchet que aventuró la posibilidad de que la intoxicación fuera provocada por la presencia de metilo de mercurio, un agente fungicida actualmente prohibido pero empleado en el cultivo de los cereales durante los años 50. Otra hipótesis fue la de C. Moreau que apuntó a que el causante de la enfermedad fue el Aspergillus fumigatus, un moho que afecta a los cereales. Fotografía de época Pero los episodios epidémicos de Pont-Saint-Esprit vuelven a los titulares en la actualidad por otra hipótesis bastante más alarmante y atrevida. Una hipótesis que acusa directamente a la CIA como causante de la infección. El periodista estadounidense Hank Albarelli publicó en 2009 un libro que recoge los resultados de su investigación sobre experimentos secretos que la CIA llevó a cabo en el período de la Guerra Fría. Según el periodista, ampliamente citado por la prensa francesa, el “pan maldito” de Pont-Saint-Esprit contenía dietilamida de ácido lisérgico, o LSD, que la CIA pretendía examinar sus efectos. Supuestamente, la CIA quiso primero esparcir el LSD sobre Pont-Saint-Esprit desde el aire, pero el método no funcionó, así que la sustancia fue agregada finalmente a la harina de pan. Ciertos colaboradores de la farmacéutica suiza Sandoz, que inventó el LSD en 1938, hacen referencia al “secreto de Pont-Saint-Esprit” y a “dietilamida” en una conversación con agentes de la CIA que Albarelli reproduce en su libro. En el libro titulado “Un error terrible: El asesinato de Frank Olson y experimentos secretos la CIA durante la Guerra Fría”, Albarelli no se muerde la lengua y asegura sin tapujos que la SOD (Departamento Especial de Operaciones) y la CIA (Agencia Central de Inteligencia), realizaron en este pequeño pueblo un experimento biológico y que lo hicieron ante las narices de los servicios secretos franceses. Parece ser que el libro está muy bien documentado y que Albarelli habría recopilado información confidencial que apuntaría claramente hacia este hecho. Tal es así que el gobierno francés, tras la publicación del libro, ha exigido explicaciones al gobierno de los EE.UU. Según parece, los laboratorios Sandoz en Suiza habrían sido los suministradores de LSD tanto del Ejército como de la CIA. Los experimentos con alucinógenos tenían como fin el control mental de la población y habrían estado dirigidos por la División de Operaciones Especiales de Alto Secreto del Ejército de los EE.UU en Fort Detrick, Maryland. En un principio estaba programado realizar el experimento en el metro de Nueva York, pero las incertidumbres y los miedos de que tal afrenta al pueblo americano saliera a la luz hicieron que cambiaran los planes. Cuanto más lejos mejor y ¿Por qué no? Un pequeño pueblo de la Provenza francesa al que nadie prestaría demasiada atención y donde, precisamente, acudiría Albert Hofmann para supuestamente prestar ayuda y, ya de paso, realizar el informe sobre los efectos en la población del experimento. A priori puede parecer una acusación bastante arriesgada, pero las fechas cuadran bastante bien. Pocos años después comienzan en EE.UU los experimentos controlados con voluntarios para ver los efectos de las drogas psicoactivas, especialmente el LSD, psilocibina, mescalina, la cocaína, la alfa-metiltriptamina y N-dimetiltriptamina. Todos recordaréis sin duda la famosa novela y película “Alguien voló sobre el nido del cuco“, que se inspiró precisamente en estos experimentos. Albarelli dijo que la verdadera “pistola humeante” era un documento que la Casa Blanca envió a los miembros de la Comisión Rockefeller creada en 1975 para investigar abusos de la CIA. Contenía los nombres de un número de ciudadanos franceses que habían sido secretamente contratados por la CIA y hacía referencia directa al “incidente de Pont-Saint-Esprit.” En su afán por investigar al LSD como un arma ofensiva, Albarelli denunció además que el Ejército de los EE.UU drogó a más de 5.700 militares estadounidenses que no fueron voluntarios entre 1953 y 1965. Los habitantes de Pont-Saint-Esprit todavía quieren saber por qué se vieron afectados por tales escenas apocalípticas. “En ese momento la gente especuló con la teoría de un experimento destinado a controlar una revuelta popular”, dijo Charles Granjoh, de 71 años. “Casi estiro la pata”, dijo a la revista francesa Les Inrockuptibles. “Me gustaría saber por qué.” ¿ Podrá el anciano Granjoh saber esa verdad algún día?

Los tenebrosos laboratorios de experimentación animal Ratas, monos, conejos, perros, gatos, ratones, cobayas, entre otros, son continuadamente sacrificados por millones de laboratorios en todo el mundo. Aunque nos parezca irreal y poco probable, es cierto que muchas de las principales empresas del mundo todavía investigan con animales, sobre todo: las que producen medicamentos, cosméticos, artículos de aseo personal, de la casa e industrial, artículos de escritorio, anticonceptivos, pinturas y compuestos químicos, cigarrillos, aditivos alimentarios, armas, venenos, pesticidas, entre otras. De este modo, la investigación se clasifica de acuerdo a sus propósitos industriales o científicos. Los animales son utilizados para certificar la seguridad del producto final que llega al mercado, es decir, que éste no será tóxico ni perjudicial para los seres humanos. Pero esta seguridad para el consumidor oculta un horror inconmensurable tras las puertas de los laboratorios: animales viviseccionados, mutilados, heridos, cachorros separados de sus madres, inmovilizados y ciegos después de haber probado champús en sus ojos; ulceras en la piel, las orejas, sus entrañas, para probar la toxicidad de una serie de compuestos químicos diseñados para humanos. Hoy nos adentramos en la escuela abandonada del terror, el lugar de experimentación animal que tras su incorporación a una universidad cercana, perdió su total independencia que poseia hasta ese momento. Laboratorios custiodados a la merced del paso del tiempo, productos químicos en disolución, y animales, muchos animales, a los que un dia les tocó su turno… Si tenemos la oportunidad de conocer el horror y sufrimiento que se esconde detrás de cada producto que utilizamos a diario en nuestras casas y trabajos…¿qué podriamos hacer contra ello? Existe toda una serie de listados en la red de aquellas empresas que realizan sus productos sin experimentar con seres vivos y el resultado de estos, es igual o superior a quienes llegan a cometer toda esta serie de atrocidades. Por poner un ejemplo, marcas conocidas como Avon, Victoria´s Secret, Nivea, Pilot, Tommy Hilfiger, Donna Karan o Chanel entre otras. Como observaran son marcas prestigiosas cuyo éxito es rotundo en el mercado. Desde la página web de la mayor organización del mundo en defensa de los derechos éticos de los animales, (con más de 2 millones de miembros y partidarios),PETA – People for the Ethical Treatment of Animals – se ofrece un completísimo listado sobre las empresas y marcas que realizan este tipo de test y experimentación y cuales no. Por suerte, cada vez más las empresas que no los realizan van en aumento en comparación a quienes si experimentan. http://www.peta.org/living/beauty-and-personal-care/companies/default.aspx Las instantaneas recogidas de las fuentes indicadas nos ilustran este tétrico lugar donde tiempo atrás todos estos animales fueron empleados como cobayas para realizar todo tipo de experimentar y así instruir a los alumnos de la escuela. Y para finalizar me gustaría dejaros con un debate abierto… Y tú ¿ estás a favor o en contra de la experimentación animal? ¿Crees que es necesario para el progreso de la raza humana o por el contrario se puede progresar utilizando otros metodos?
LLuvias heladas Tormentas de hielo; la tierra queda paralizada a su paso dejando paisajes que bien podrían rivalizar con las imágenes que las sondas espaciales nos mandan de lejanos e inhóspitos planetas helados. Por suerte, en el caso de las lluvias heladas de nuestro planeta, la parálisis de la vida y del paisaje es efímera y tras el deshielo, todo vuelve a su relativa normalidad. La climatología, y más en los últimos tiempos, se vuelve salvaje e impredecible y el cúmulo de de circunstancias que se deben dar para que se desencadenen según qué fenómenos, es cada vez menos azaroso y mucho más frecuente. Este es el caso de las tormentas de hielo, que año a año parecen aumentar en número y en radio geográfico. La lluvia congelada es un tipo de precipitación, en el que la lluvia cae desde nubes a gran altura en forma de nieve. Normalmente suele ir asociada a la entrada de frentes cálidos que atrapan a estas nubes en sus estratos más altos, cuando la nieve, en su caída encuentra capas con la temperatura superior a 0º, se derrite, hasta que de nuevo vuelve a entrar en capas con temperaturas inferiores, cuando se vuelve a sobre fusionar. En este estado continúa hasta que impacta contra alguna cosa u objeto, congelándose instantáneamente y, lentamente, moldeando en hielo todo lo que toca. Fotografías de una tormenta de hielo en China: Tormenta de hielo en Ginebra (Suiza) Pese a lo espectacular y bello de este fenómeno, las tormentas de hielo son peligrosas y destructivas. Las carreteras se convierten en auténticas pistas de patinaje en pocos segundos, causando muchos accidentes. El peso del hielo dobla tendidos eléctricos produciendo apagones y averías de suministro eléctrico, parte e incluso tumba árboles gigantescos, caen vallas publicitarias e incluso, como podéis ver, una tormenta de hielo puede llegar a hundir un barco. Su rango de acción suele localizarse en el hemisferio Norte, Estados Unidos y Canadá son los países que más ice storms contabilizan todos los años, pero el este asiático parece que cada año es más proclive a este espectacular fenómeno. De modo que si van de vacaciones por allí en invierno, consulten el parte meteorológico e imaginen lo que le podría suceder a un avión al entrar en una de estas tormentas.
Aunque la muerte nos separe Todos hemos escuchado en más de una ocasión esas historias que hablan de perros que parecen tener una sensibilidad y una devoción especial hacia sus dueños, un sentimiento de fidelidad que les lleva a permanecer, en algunos casos, junto a la puerta de un hospital por la que su amo desapareció una vez hace ya muchos años. O sobre una tumba, cuidando y velando el descanso eterno de su dueño hasta el último día de su vida. Otras historias nos cuentan el increíble sentido de la orientación de los canes, que son capaces de volver a su hogar desde distancias que a veces se cuentan por miles de kilómetros, en viajes épicos que les costarán recorrer incluso algunos años. También se ha hablado mucho del supuesto sexto de precognición que parecen tener los perros, ese sentido que les posibilita adelantarse o intuir la inminente llegada de sus dueños, una tormenta e incluso un movimiento sísmico. A continuación os mostramos algunas de estas peculiares historias y una pequeña muestra sobre los estudios que se han realizado en los últimos tiempos sobre este sexto sentido que hemos mencionado. Bobby Edimburgo Bobby era el terrier de un policía de la ciudad de Edimburgo llamado John Gray. Ambos estaban siempre juntos y ya era famosa en la zona la cantidad de trucos que Bobby sabía realizar. Desafortunadamente, un 15 de Febrero de 1858, Gray muere de una tuberculosis repentina. Durante el funeral Bobby permanecería siempre presente, y seguiría al cortejo hasta el cementerio de Greyfriars Kirkyard. Lugar donde descansarían los restos de John y donde además, en un acto de fidelidad extrema, Bobby pasaría el resto de los 14 años que le quedaban de vida montando guardia sobre la tumba de su fallecido amo. En un principio todos pensaban que Bobby permanecería solamente unos días sobre la tumba y que luego el hambre o el aburrimiento lo alejarían. No obstante, comenzarían a pasar los años e incluso los crudos inviernos de Escocia y Bobby permanecería fiel en su guardia. Solo se retiraba de vez en cuando para beber y conseguir comida, o cuando la nieve le impedía permanecer en el lugar. Con los años Bobby se fue transformando en una leyenda local y personas que admiraban su fidelidad comenzaron a alimentarlo y a suministrarle un refugio en el invierno. A tal punto creció esta fama que en 1867 el mismo Lord Provost de Edimburgo, Sir William Chambers, intervendría personalmente para salvar a Bobby de la perrera y además, para evitar futuros accidentes de este tipo, declararía al fiel can como propiedad del Consejo de la Ciudad. Bobby moriría sobre la tumba de su amo en 1872, y al no poder ser enterrado en el cementerio la gente del lugar se reuniría para construirle una fuente con una estatua en su honor no muy lejos del cementerio. Estatua que, curiosamente, fue construida mirando hacia la tumba de John Gray. Collie Cementerio de La Piedad, Rosario, Argentina: Collie llegó a La Piedad hace unos cinco años, el mismo día en que sepultaron a su amo. Esa noche se quedó junto a la tumba y al día siguiente, cuando los familiares vinieron por él, no hubo forma de llevarlo. Hubo unos días de pausa y regresaron, en este caso con una soga. “Vino el hijo de la persona fallecida, intentó atraparlo con una soga pero el perro escapó hasta el fondo y no hubo manera de sacarlo de acá”, recuerda Lombardo, que lleva 30 años trabajando en el lugar y se ocupa personalmente de alimentar a Collie todas las mañanas, al igual que al resto de los perritos callejeros que eligieron el cementerio como residencia. Según el hombre, ese es el único momento del día en que Collie da muestras de afecto. Una vez concluido el desayuno, el perro se pierde durante horas, deambula o se recuesta en los alrededores de la que fuera la tumba de su amo. “Dicen que al dueño lo cremaron y que eso lo desorientó, sigue viniendo a este sector donde comenzó todo”, dice Eduardo Visconti, citando una versión que circuló entre el personal de La Piedad. “Ahora duerme la siesta en el lugar cercano a la tumba y el resto del tiempo se queda cerca de las oficinas de entrada”, comenta. Antes que Domingo, a Collie lo cuidó Miguel Landriel, capataz del lugar ahora jubilado, quien le pasó la posta. “Yo quería hacerme amigo, pero se iba corriendo, no me dejaba ni acercar”, recuerda y cuenta que hasta su esposa está involucrada en la historia. “Anoche preparó arroz con menudos de pollo que me regalaron y les traje a todos los perritos”. Lobito y Ovejero Cementerio de La Piedad, Rosario, Argentina: Elena es empleada de La Piedad y trae a su memoria otra historia de nobleza. “Hubo un perro negro y lanudo, que llamaron Lobito, que estuvo como ocho años al pie del nicho de su amo, en el primer piso, no se movió más de ahí, mi hermana le daba de comer y como ladraba y muchos se quejaron, terminó llevándolo a su casa hasta que murió de viejo”, señala. “¿No le contaron del ovejero?”, Capital. “Fue una historia similar a la de Collie. pregunta Visconti a La Falleció el dueño, el ovejero se instaló en una perpetua del solar 7 A y nunca más se fue, habrá estado unos cuatro años, al principio tenía una actitud activa pero después murió ahí mismo de tristeza”. Clara Cementerio de Safed en Israel El periódico israelí Maariv contaba en 2007 una historia particular. Una perra se negaba a abandonar la tumba de su dueño en el cementerio de Safed, al norte de Israel. La perra que fue apodada Clara, por los empleados del cementerio, fue echada varias veces del lugar pero siempre regresaba a la tumba de su dueño Vladimir Yaronov que falleció en noviembre de 2007 a los 77 años. La historia de la perra provocó que varios oyentes en un programa de radio donasen comida para ella por un año. Cementerio Nerja, Málaga. En marzo de 2009 un perro apareció en el cementerio de Nerja (Málaga) buscando a su dueño, un hombre de origen extranjero que falleció hace poco tiempo y que fue enterrado en el camposanto. El animal se instaló junto a la tumba del anciano con el que compartió los últimos años. El canino se ha aprendido los horarios del cementerio y, aunque a veces salía, siempre volvía antes de que cerraran para estar junto a su dueño. Los vecinos se acostumbraron a su presencia y le llevaban agua y comida; con lo que al animal ganó peso con los días. Lo que ninguno de los vecinos consiguió, a pesar de que varios lo intentaron, fue adoptarlo. El perro siempre volvía junto a la tumba de su amo. Video: Fido Borgo San Lorenzo, Italia En un pueblito italiano a finales de la década de 1930 había un joven de nombre Luigi quien adoptó y crió un perrito mestizo bautizado “Fido”. Cada mañana Fido acompañaba a su amo a la estación de ferrocarril situada a unos 2 Km. del hogar. El joven trabajaba en carpintería en una pequeña ciudad de la zona y para desplazase tenía que tomar el tren todas las mañanas, regresando a su pueblito a las 5.30 todas las tardes. Allí estaba Fido esperando a Luigi ,día tras día. Después de expresar con brincos y ladridos la alegría del encuentro con su amo, Fido daba unas carreritas y saltaba en el monte todo contento, hasta llegar a casa. Esa rutina diaria fue interrumpida bruscamente cuando Luigi fue reclutado en el ejército y enviado al frente ruso en 1943. La interrupción fue para Luigi pero no para Fido quien ya no iba en las mañanas pero si se presentaba puntualmente todas las tardes en la estación del tren ,esperando el regreso de su querido amo. Fido oía de lejos apenas perceptible, el ruido de la locomotora. Todo tenso y esperanzado veía al tren pararse en la estación. Entonces iba de vagón en vagón, moviendo su colita y husmeando las escaleritas y los pasajeros que bajaban para identificar alguna huella de su amo. El tren se marchaba y la gente también. Después de esperar un ratito mas, Fido, triste y abatido con la cabeza baja y la cola entre las piernas ,regresaba solitario a su casa donde los padres de Luigi aún albergaban una chispa de esperanza de volver a ver vivo a su hijo amado . . . Luigi nunca volvió. Fue una víctima mas de la Segunda Guerra Mundial que mató decenas de miles de seres, algunos pecadores y criminales pero la gran mayoría, inocentes. Los meses y años pasaban. A principios de los 50, Fido tenía dificultades para desplazarse; no pudo escapar a los achaques de la vejez; tenía artritis. Sin embargo, Fido no perdía esperanzas. A pesar de los dolores para movilizarse y las fuerzas que mermaban cada vez mas, él seguía con su rutina convencido del regreso de su amo. El trecho de camino que hacía antes con ligereza en 15 minutos, tardaba ahora 2 horas, llegando a casa completamente agotado. Fué una tarde de invierno con fuerte viento y nevada. Fido dio sus últimos pasos sobre el blanco camino, se tambaleó y su noble corazón dejo de latir . . . Al día siguiente encontraron su pobre cuerpecito congelado y cubierto de nieve. Todo el pueblo conocía a Fido, todos lo lloraron, todos lo vieron hacer sus caminatas infructuosas y sabían lo que Fido buscaba desesperadamente. No fue dificil convencer a esa gente modesta y buena, de colaborar con la erección de una estatua dedicada a la memoria de Fido, situada hoy en día al lado de la misma estación de ferrocarril que Fido visitaba a diario, día tras día por el resto de su vida. El epitafio: “Un ejemplo para todos los humanos de lo que es la máxima expresión del AMOR Y FIDELIDAD “. Hachiko Tokio Estatua de Hachiko en la estación de Shibuya Otro amigo fiel fue Hachiko, un perro de raza Akita inu nacido en 1923 en la ciudad japonesa de Odate. Sin embargo, menos de un año más tarde su dueño, un profesor de agricultura llamado Hidesamuro Ueno, lo llevaría hasta Tokio. Allí Hachiko se acostumbraría a su vida cosmopolita yendo todas las noches hasta la estación de trenes Shibuya para recibir a su dueño cuando éste llegaba del trabajo. Por desgracia Ueno fallece en 1925 y nunca es llevado nuevamente a su casa, por lo que Hachiko queda abandonado en las calles. No obstante, durante 11 años volvería fielmente todas las noches a la estación de trenes, exactamente a la hora en la que arribaba el tren que solía tomar Ueno. Una vez frenado el tren Hachiko buscaba a su amo cuidadosamente entre la multitud y luego se retiraba. Al cabo de unos años un antiguo alumno de Ueno, que se encontraba realizando un censo de akitas, se enteraría de la historia, y publicaría varias notas con la historia del perro fiel. Una de estas notas aparecería en el más importante periódico de Tokio. Gracias a esto Hachiko ganaría fama a nivel nacional y varias historias y poemas se escribirían alrededor de él. Sin embargo, más importante aún, Hachiko salvaría a su raza ya que solo quedaban 30 akitas puros en todo el Japón, y a partir de ese momento la demanda hizo que se preservaran cuidadosamente. Hoy en día la población de Akitas supera los miles. Hachiko es además recordado con una estatua en la estación de Shibuya. Canelo Cádiz “Canelo” era el perro de un hombre que vivía en Cádiz a finales de los 80.Seguía a su dueño a todas partes y en todo momento. Este hombre anónimo vivía solo, por lo que el buen perro era su más leal amigo y único compañero. Cada mañana se los podía ver caminando juntos por las calles de la ciudad cuando el buen hombre sacaba a pasear a su amigo. Una vez a la semana uno de esos paseos eran hacía el Hospital Puerta de Mar, ya que debido a complicaciones renales el hombre se sometía a tratamientos de diálisis. Obviamente, como en un hospital no pueden entrar animales, él siempre dejaba a Canelo esperándolo en la puerta del mismo. El hombre salía de su diálisis, y juntos se dirigían a casa. Esa era una rutina que habían cumplido durante mucho tiempo. Cierto día el hombre sufrió una complicación en medio de su tratamiento, los médicos no pudieron superarla y éste falleció en el hospital. Mientras tanto “Canelo” como siempre, seguía esperando la salida de su dueño tumbado junto a la puerta del centro de salud. Pero su dueño nunca salió. El perro permaneció allí sentado, esperando durante 12 años. Ni el hambre ni la sed lo apartaron de la puerta. Día tras día, con frío, lluvia, viento o calor seguía acostado en la puerta del hospital esperando a su amigo para ir a casa. Los vecinos de la zona se percataron de la situación y sintieron la necesidad de cuidar al animal. Se turnaban para llevarle agua y comida, incluso lograron la devolución e indulto de Canelo una ocasión en que la perrera municipal se lo llevó para sacrificarlo. Doce años, algo increíble, se fue el tiempo que el noble animal pasó esperando fuera del hospital la salida de su amo. Nunca se aburrió ni se fue en busca de alimento, tampoco buscó una nueva familia. Sabía que su único amigo había entrado por esa puerta, y que él debería esperarlo para volver juntos a casa. La espera se prolongó hasta el 9 de diciembre del 2002, en que Canelo murió atropellado en las afueras del hospital. La historia de Canelo fue muy conocida en toda la ciudad de Cádiz. El pueblo gaditano, en reconocimiento al cariño, dedicación y lealtad de Canelo puso su nombre a una calle y una placa en su honor. Gaucho. Durazno, Uruguay. En la década de 1960 y primeros años de la siguiente transitó por las calles de Durazno el perrito “El Gaucho”, transformándose en verdadera leyenda viviente para los vecinos de esa ciudad uruguaya, como para los visitantes que tomaban conocimiento de su historia, ya que por su nobleza fue muy conocido y querido por el pueblo de esta ciudad. Su dueño lo llamó “Gaucho”, ambos vivían en la localidad de Villa del Carmen, y fueron muy unidos. Un día el amo se enferma y debe ser trasladado a Durazno para ser internado en el Hospital Dr. Emilio Penza de una enfermedad grave. Fue entonces que el Gaucho quedó solo y se largó a caminar por el camino que recorrió su dueño. Cruzó humedales y arroyos, recorrió mas de 50 kilómetros de distancia hasta que llegó al lugar donde se encontraba su dueño internado, allí se quedó acompañándolo sin alejarse del lugar, porque él era su amigo de la vida. Los vecinos y personal del hospital lograron conocerlo por su inseparable presencia y su gesto de nobleza. Cuando el amo fallece, en la sala se escucha al Gaucho llorar con remordimiento al igual que días atrás cuando su dueño se quejaba de algún dolor que sufriera. Aquel perro de pelo casi oscuro y de ojos tristes lo acompañó durante su velatorio y hasta el lugar donde recibiría sepultura. Durante más de 30 días el Gaucho custodió aquella sepultura para luego salir en las mañanas a recoger algún alimento que el pueblo le brindara. Recorría las calles, para volver de tarde otra vez junto a la tumba de su dueño allí en el Cementerio. De esta manera vivió mucho tiempo, haciéndose querer por la gente y los niños. Cuando el animal fallece la gente de la zona tiene un gran pesar al conocer la historia de fidelidad del can.[/b El pueblo de Durazno le ha rendido su merecido homenaje labrando un monumento en bronce para que jamás sea olvidado, el que se encuentra al frente del cementerio local, donde descansa su querido dueño. Yanu Madrid Un perro ha vuelto a su casa en buen estado después de tres meses desaparecido, tras fugarse de la perrera de Leganés, a donde llegó tras perderse de sus dueños ocho días antes en la zona de Puerta de Toledo, en Madrid. Yanu, junto a su dueña. Yanu, el perro, tiene nueve años y color negro y se perdió a mediados del pasado mes de marzo y, a pesar de que sus dueños, Rafa y Perin, colocaron multitud de carteles no lograron encontrarle. Unos días después de su desaparición, alguien encontró al perro extraviado y lo llevó a la perrera de Leganés, de donde se escapó el 26 de marzo. Desde entonces, sus dueños no han dejado de buscarle. La sorpresa llegó el pasado viernes, cuando su dueño encontró a Yuno, lleno de espigas y con pequeñas heridas, al bajar las escaleras de su casa. Según explica la asociación protectora El Refugio, nadie sabe donde ha estado Yuno estos tres meses ni cómo ha sabido regresar a casa. Desde la perrera municipal de Leganés, de donde se escapó, hasta la casa de los dueños en la Puerta de Toledo, en el centro de Madrid, hay más de 15 kilómetros, la M-30, y numerosas carreteras. “No nos lo podíamos creer tres meses después, cuando lo vimos en el portal nos echamos a llorar de alegría, ahora queremos disfrutar de el todo lo que no hemos podido durante estos meses” decía Perin, la dueña, acariciando a Yanu. De yapa: Una pequeña investigacion sobre el sexto sentido de los perros ¿Tienen los perros el poder de la precognición? En 1995 la fundación Lifebridge financió los estudios de Rupert Sheldrake, doctor en Ciencias naturales y Bioquímica por Cambridge y Filosofía por Harvard, que demostrarían que algunos animales domésticos poseen poderes similares a la telepatía. Sheldrake investigó diversos tipos de animales pero centró sus estudios en casos de perros. Reunió hasta 585 informes en los cuales los perros parecían mantener algún tipo de comunicación con sus dueños. Uno de los episodios en los que se manifestaba con más claridad este caso era en que parecían capaces de anticipar la llegada de sus dueños a casa con tiempo suficiente como para descartar que el olfato canino – muy desarrollado, como es bien sabido – interviniera de alguna forma. Además, Sheldrake concluyó que la rutina no era el elemento determinante en muchos de esos episodios. También llegó a la conclusión de que al menos en un cincuenta y uno por ciento de los testimonios solicitados no existiría ninguna explicación. Una de sus investigaciones la realizó en Londres. Utilizó como elemento de muestra un perro llamado Jaytee que, según su dueña, tenía capacidades premonitorias. En las investigaciones también colaboró un importante periódico británico, el Sunday Telegraph, cuyos redactores participaron de lleno en el experimento haciendo las veces, además, de garantes de la veracidad de todo. El estudio se llevó a cabo a lo largo de prácticamente un año, durante el cual se dejó al perro en cien ocasiones en una casa que no era la suya pero que había visitado en alguna ocasión. Junto a Jaytee acudía su dueña, pero acto seguido ésta se marchaba. En un ochenta y cinco por ciento de las ocasiones, el animal se acercó a la ventana en actitud de espera cuando su dueña iniciaba el regreso a la vivienda, a veces a decenas de kilómetros. En aquellas reacciones no importaba la distancia. Y es que la conducta anticipatoria se producía siempre que la dueña tomaba la decisión de regresar. No eran olores, ni ruidos, ni nada parecido lo que determinaba el cambio de actitud del perro. Según Sheldrake, lo que captaba era la intención del dueño de regresar, puesto que manifestaba su actitud en el mismo momento en que el “amo” decidía que era el momento de ir a por Jaytee. Jaytee junto a su dueña En una segunda parte de la investigación se realizó el mismo experimento, pero dejando al perro solo en casa, en donde las cámaras de vídeo registraban la actitud del animal. Descubrieron lo que, efectivamente, ya se había puesto en evidencia: que las conductas anticipatorias no respondían a causas conocidas. Era imposible que el animal oliera a su dueña a decenas de kilómetros, ni que oyera nada. Es más, se detectó que el perro se asomaba a la ventana y mostraba nerviosismo incluso antes de que la dueña iniciara el trayecto de regreso. Se determinó que el animal reaccionaba no ya al gesto físico de iniciar el retorno, sino al pensamiento de la dueña. Por supuesto, esta determinación podría ser incorrecta o una mala interpretación de “fallos” en esa conducta, personalmente veo un tanto incorrecto el decir que el perro se anticipaba incluso a los propios pensamientos de su dueña. En fin… continuemos. Todos los experimentos se efectuaron siguiendo fielmente criterios científicos establecidos mediante protocolos. También participaron escépticos en los ensayos, que no tuvieron más remedio que encogerse de hombros. Posteriormente, Sheldrake efectuó nuevos estudios en los que participó la propia cadena BBC, que registró los mismos con cámaras de televisión. Se trataba de averiguar cómo los animales lograban orientarse en lugares que desconocían. No se pudo demostrar que fuera mediante capacidades de percepción. Intervenía algún factor que los expertos desconocían… Como conclusión, Rupert Sheldrake dedujo que el sexto sentido de los animales se debe a una suerte de campos morfogénicos que unen a los seres vivos y a los cuales ellos acceden, algo así como una especia de autopistas de información no verbal que nos unen a todos y que parecen ser el secreto para justificar este comportamiento de los animales. Aunque discutida, la suya sigue siendo la investigación más completa jamás efectuada hasta la fecha sobre este tipo de casos, y la teoría que ha propuesto, aunque todavía en una fase muy precoz, es de las pocas que ofrecen un paradigma válido para explicar los fenómenos.

Crímenes de Wineville Los crímenes de Wineville (también conocidos como asesinatos del gallinero de Wineville)son una serie de secuestros y asesinatos de niños que tuvieron lugar en Los Ángeles de 1928 a 1930. El caso expuso al gran público la corrupción en el Departamento de Policía de Los Ángeles y recibió atención nacional. La película Changeling ("El sustituto), dirigida por Clint Eastwood en 2008, se basa en este caso. Entre los niños que desaparecieron se encontraba Walter Collins, de 10 años de edad, que desapareció el 10 de marzo de 1928 y Lewis Winslow, de doce años de edad, junto a su hermano Nelson, de 10, que desaparecieron de Pomona el 16 de mayo de 1928. Culpables y juicio Después de 27 días de juicio, el 7 de febrero, 1929 Gordon Stewart Northcott fue declarado culpable de matar a Lewis y Nelson Winslow y otro niño mexicano no identificado. El jurado lo condenó por secuestrar, abusar sexualmente, torturar, asesinar, y descuartizar a estos y otros niños durante el año 1928. El 13 de febrero de 1929, el Juez Freeman condenó a Northcott a ser ahorcado, sentencia que se llevó a cabo 2 de octubre de 1930. Más tarde, Louisa Northcott, madre del condenado, admitió haber asesinado a Walter Collins. Fue condenada a cadena perpetua en la prisión estatal de San Quintín, aunque se cree que Northcott había coaccionado a su madre para cometer el asesinato. En el número de la revista Time del lunes 11 de febrero de 1929, se informó de que Gordon Stewart Northcott, mientras que era juzgado por abusar y asesinar a cuatro niños, escuchó testificar a su madre que no era en realidad su madre, sino su abuela Corrupción policial El escándalo de este caso destapó una gran trama de corrupción en el Departamento de Policía de Los Ángeles. Arthur Hutchins, Jr, un niño fugitivo de Illinois y originario de Iowa, se hizo pasar por el desparecido Walter Collins para obtener gratis un viaje a California. La policía consideró cerrado el caso y trató de convencer a la madre de Walter, Christine Collins, de que Hutchins era su hijo. Cuando se negó a creerlo, fue internada contra su voluntad en el pabellón psiquiátrico del Hospital General del Condado de Los Angeles. Sólo después de que Hutchins admitiera la verdad, diez días más tarde, Christine fue puesta en libertad. Los investigadores encontraron un hacha y restos de huesos, pelo, y los dedos de tres de las víctimas enterrados en cal cerca del gallinero del rancho de Northcott cerca de Wineville, de ahí el nombre de "asesinatos del gallinero de Wineville". Repercusiones Debido a la gran repercusión del caso, Wineville cambió su nombre por el de «Mira Loma» el 1 de noviembre de 1930, debido en gran parte a la publicidad negativa en torno a este caso.Nombres como Wineville Avenue, Wineville Road, Wineville Park y otras referencias geográficas aún recuerdan el antiguo nombre de la población. Los asesinatos del gallinero de Wineville (Arriba),La granja de los horrores en Wineville, 1928. Una truculenta historia del secuestro y asesinato de 20 niños, que expuso al gran público la corrupción en el Departamento de Policía de Los Ángeles y recibió la atención de toda la prensa norteamericana de la época. Entre los niños desaparecidos se encontraba Walter Collins. (Arriba) Walter Collins, (abajo) el niño impostor El niño impostor Arthur Hutchins, Jr, un niño fugitivo de Illinois se hizo pasar por el desparecido Walter para poder viajar a California y conocer a su actor favorito Tom Mix . La policía quiso cerrar el caso y trató de convencer a la madre de Walter, Christine Collins, de que Hutchins era su hijo. Cuando Christine se negó a aceptar que ese niño era su hijo, fue internada contra su voluntad en el pabellón psiquiátrico del Hospital General del Condado, bajo un "Código 12" de internamiento,un término utilizado por la policía para encerrar a alguien sin juicio previo para aquellos que resultaban "difíciles o inconvenientes". Sólo después de que el niño impostor admitiera la verdad, diez días más tarde, Christine fue puesta en libertad. (Arriba)Parte del alta medica de Christine Collins. Debido a la declaración de otro niño de 14 años Sanford Clark que acuso a su tío, Gordon Northcott de abusos sexuales y malos tratos. En septiembre de 1928, el Departamento de Policía de Los Ángeles visitó el Rancho Northcott en Wineville, en el Condado de Riverside. Allí encontraron hachas, huesos, pelo y los dedos de tres de las víctimas enterrados en cal cerca del corral de gallinas donde eran encerrados. De ahí el nombre de "asesinatos del gallinero de Wineville" que quedo para la posteridad. Gordon Northcott el cruel asesino de niños, es trasladado a la prisión de San Quintín donde seria colgado. A través de las fotografías de Gordon Northcott se puede ver las diferentes personalidades que mostraba . A veces aparece reflexivo, incluso pedante. En otros muestra una imagen casi demoníaca. Dos años después del terrible suceso los habitantes de Wineville cambiaron el nombre de su pueblo por el de "Mira Loma", ya que ese nombre quedo asociado al terrible asesinato de los 20 niños desaparecidos. Las manos del asesino. Gordon Northcott el asesino tras fugarse fue detenido en Canadá. Juzgado por secuestro, abuso, torturas, asesinato y la desmembración de al menos 3 menores,por lo que fue condenado a morir en la horca. Tambien se rodó una pelicula (dirigida por Clint Eastwood) sobre esta oscura historia