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Usuario (Alemania)
Físicos piden prudencia ante partícula que sería más veloz que la luzEste descubrimiento obligaría a replantear la teoría de la relatividad y del origen del universo.Una investigación publicada por la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), que demuestra que unas partículas subatómicas llamadas neutrinos pueden viajar más rápido que la velocidad de la luz, alborotó este viernes a la comunidad científica, pues, según algunos, podría obligar a replantear las teorías sobre el origen del universo. Sin embargo, varios científicos se mostraron escépticos ante el hallazgo y pidieron prudencia, además de manifestar que desconfiaban de la metodología utilizada por el CERN. Stephen Hawking, uno de los físicos más prestigiosos del mundo, aseguró que "es prematuro comentar este experimento y se necesitan otros estudios y clarificaciones", mientras el cosmólogo y astrofísico Martin Rees dijo que "las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, y esta es una afirmación extraordinaria". El CERN, situado cerca de Ginebra, indicó que las mediciones que realizó durante tres años mostraron que los neutrinos lanzados a un receptor en Gran Sasso (Italia) fueron 60 nanosegundos más rápidos que la luz, una diferencia mínima que, sin embargo, podría socavar la teoría de la relatividad diseñada en 1905 por Albert Einstein, que asegura que nada puede viajar más rápido que la luz (a 300.000 kilómetros por segundo), porque su masa sería imposiblemente infinita. Según Antonio Ereditato, portavoz del equipo que realizó la investigación publicada en High Energy Phisycs de la Universidad de Cornell (Estados Unidos), existe la confianza de haber medido de manera correcta la velocidad y de haber excluido cualquier posibilidad de que la interferencia de un artefacto exterior alterara los resultados del experimento con los neutrinos (también conocidos como partículas fantasmas porque atraviesan la materia y los cuerpos pasando desapercibidos). Jenny Thomas, que trabaja con neutrinos en el cordial competidor del CERN, el Fermilab de Chicago (EE. UU.), comentó: "El impacto de esta medición, si fuera correcta, sería enorme, pero todavía está por verse". El propio director de investigación del CERN, Sergio Bertolucci, dijo que si los hallazgos se confirman "podría cambiar nuestra visión de la física".Según él, "cuando un experimento encuentra un resultado aparentemente increíble es normal invitar a un escrutinio más amplio, se trata de una buena práctica científica". Entre tanto, Jeff Forshaw, profesor de física de partículas en la universidad británica de Manchester, señaló que, de confirmarse, los resultados supondrían que en teoría es posible enviar información al pasado. "En otras palabras, viajar en el tiempo sería posible (...) aunque eso no significa que vayamos a construir máquinas del tiempo a corto plazo", indicó.Partículas fantasmaEl equipo, que trabaja en un experimento llamado OPERA, lanzó neutrinos desde el CERN a Gran Sasso, situado a 730 kilómetros, al sur de Roma.Durante tres años, y en 15.000 'sucesos' de neutrinos, un enorme detector en el centro italiano, situado en un profundo laboratorio bajo las montañas, registró lo que el portavoz de OPERA, Antonio Ereditato, describió como 'desconcertantes' hallazgos. "Mi sueño ahora es que otros colegas descubran que estamos en lo cierto", añadió.La teoría de Einstein ha sido probada miles de veces en los últimos 106 años y sólo hace poco se han ofrecido ligeras insinuaciones sobre que el comportamiento de algunas partículas elementales podría no encajar con ella.Estos indicios se detectaron el año pasado en el experimento MINOS del Fermilab con neutrinos, pero a diferencia de los de OPERA se consideraron dentro de un margen de error normal.
Para los amantes del UNIVERSO les compartimos una breve mirada de 60" del PLANETA TIERRA "DESDE ARRIBA" Saluden que los estamos viendo!!!Cortesía de "Infinity Imagined"

Pasó el día clave y estamos a salvo. El cometa conocido como Elenin (cuyo nombre oficial es C/2010 X1) llegó precedido de pronósticos funestos: una ola de rumores científicos (valga la contradicción) estuvieron anunciando que cuando el cometa se alineara con la Tierra y el Sol, se desataría una serie de catástrofes naturales de dimensiones incalculables: tsunamis, terremotos, inversión magnética de los polos, muerte y destrucción. Los promotores de estas teorías apocalípticas, encabezados mundialmente por el científico Mensur Omerbashib, se basaban en una hipótesis conocida como el “fenómeno de magnificación de la resonancia”, según la cual los cometas, al alinearse como en este caso, adquieren un carácter destructivo incontrolable. Esta idea partió del dato de que en las fechas en las que Elenin estuvo alineado con el Sol y la Tierra, se produjeron los terremotos de Chile y Japón (el 27 febrero de 2010 y 11 de marzo de este año, respectivamente). Como el 27 de septiembre el cometa de mala fama iba a pasar mucho más cerca de nuestro planeta que en aquellas ocasiones, los agoreros pronosticaban un efecto todavía peor. Como si esto fuera poco, hubo quienes desarrollaron complejos sistemas de lectura que vinculaban el paso del cometa con profecías mayas. Lo cierto es que hoy es 28 de septiembre, y nada ha pasado. La NASA explicó a través de un comunicado que Elenin es demasiado pequeño (3,5 kilómetros de diámetro) como para hacernos daño, ya que es imposible que altere la órbita de la Tierra o que remueva placas tectónicas.Si bien el anuncio de la NASA aportó tranquilidad en las vísperas, lo cierto es que ni la misma ciencia conoce de hecho el futuro… por eso, para no generar temores infundados, es que publicamos esta noticia hoy, el “día después”.

Sin Palabras!Disfruten estos dos videoslink: http://www.youtube.com/watch?v=4rnKvKw7XN8link: http://www.youtube.com/watch?v=nPsN2KTk0ecLink vídeo 1 en alta resoluciónhttp://vimeo.com/hd#28040685Link vídeo 2 en alta resoluciónhttp://vimeo.com/couchmode/dakotalapse/videos/sort:newest/28040685
El autor de estos dibujos se llama Maxim Verehin y la verdad que son muy buenos, así que disfrútenlos...
SmartVideo For YouTube es una extensión para Chrome, Firefox y Opera que agrega una serie de opciones para mejorar la carga y visualización de vídeos en la página de YouTube. Estas nos permiten supeditar el inicio de la reproducción de los videos a un determinado porcentaje de buffer, con esto aseguramos una reproducción sin interrupciones. Otras nos permiten especificar de antemano la calidad a la que se van a reproducir los vídeos, activar el loop y el paso automático a HD en caso de cambiar a modo en pantalla completa. La descarga de las extensiones para Chrome, Firefox y Opera estan al final del post y si funcionan cargando los videos como dios manda.... y una recomendacion.. para los que tienen un internet muy lento les recomiendo marcar la casilla Start playing when buffered Configuración recomendada por mi Aclaro que la columna de la Izquierda en las opciones es para ver videos en la propia pagina de Youtube.. y la columna de la derecha es para vídeos de Youtube que esten en otras paginas... Explicacion de las opciones Descargar extensión para Firefox Descargar extensión para Chrome Descargar extensión para Opera
Increíble hasta donde se puede llegar para verse bien y no poder parar
Recordar es vivir: la dinámica del narcotráfico obedece a reglas simples. Mercancía fácil de producir, valor agregado por la prohibición, demanda creciente, ambición y violencia sin límites de los narcotraficantes y una ruta obligada -por donde sea y como sea- de los Andes hacia Estados Unidos. La historia de Colombia se repite, pobre México.México, violencia e intermediación Durante las últimas dos décadas, los grupos de crimen organizado mexicano se han involucrado poco a poco en el comercio de cocaína originado en los Andes y en Colombia, concentrándose en el tránsito de cocaína refinada de Colombia a través del territorio mexicano, para introducirla en Estados Unidos. A comienzos del nuevo milenio, los grupos criminales mexicanos han desplazado efectivamente a los "carteles" de Medellín y Cali, así como a sus herederos, los llamados "cartelitos" que quedaron tras el desmantelamiento de los grandes monopolios en los años noventa. Estados Unidos sigue siendo el mayor mercado mundial de cocaína. Se estima que aproximadamente cada año, 350 toneladas métricas (de un total de producción anual de alrededor de 1,000 toneladas métricas) son consumidas por unos seis millones de usuarios estadounidenses, los cuales gastan 40 mil millones de dólares en este proceso. El valor total del mercado de droga en Estados Unidos podría llegar a $150 mil millones de dólares anuales.Se calcula que las organizaciones criminales mexicanas han ganado por lo menos 15 mil millones de dólares anualmente -con buenas posibilidades de llegar hasta 25 mil millones de dólares en los mejores años- dependiendo del precio del mercado y de las ganancias generadas no sólo por el tráfico de cocaína sino también por otras drogas ilícitas, previamente cultivadas y manufacturadas en México (especialmente marihuana, heroína/opio y metanfetaminas).El control de este multimillonario mercado ha dado pie a una sangrienta competencia entre los siete principales carteles mexicanos (Sinaloa, Golfo, Zetas, Tijuana, Juárez, Beltrán Leyva y la Familia Michoacana) y docenas de bandas menores. Durante los últimos cinco años (2006-2010) esta competencia ha desatado una guerra pandillera brutal en México, que ha dejado 6.290 homicidios solamente en 2008, cifra que se suma a las 3.200 muertes relacionadas con la droga en 2007 y las 1.807 ejecuciones por droga que tuvieron lugar en los primeros tres meses de 2009. Desde que el presidente Felipe Calderón asumió la presidencia el primero de diciembre de 2006 a diciembre de 2010, se cuentan al menos 34.612[1] asesinatos relacionados con las drogas ilícitas en México.El alcance y la intensidad de los vínculos de los carteles mexicanos con el comercio de droga andino se han expandido y evolucionado desde inicios de la década de los noventa. Durante esos años, los mexicanos se consolidaron como intermediarios entre los productores andinos y quienes controlan el mercado dentro de Estados Unidos. Medellín, Cali. El Caribe y Miami Debido a la creciente demanda de cocaína en Estados Unidos durante los setenta y ochenta, aparece en Colombia el primer gran cartel: el "Cartel de Medellín", seguido por su competidor, el "Cartel de Cali". Durante esos veinte años, tanto el cartel de Medellín como el de Cali lograron controlar rápidamente la exportación de cocaína desde los Andes hacia Estados Unidos. Ambos se dieron a conocer como las más poderosas y despiadadas organizaciones criminales del hemisferio occidental. Ambos comenzaron sus empresas por vía aérea, importando clandestinamente la "base" o "pasta" (pasta básica) desde el sur de los Andes, especialmente desde la región del Alto de Huallaga en Perú (en donde se originaba 65 por ciento de la producción mundial de coca) y desde la región del Chapare en Bolivia (donde se producía 25 por ciento) hacia Colombia. En este país se refina el producto, que es trasladado por vía marítima, utilizando buques de carga o botes rápidos, o por vía aérea a través del Caribe, con destino al sur de la Florida. De allí, a través de redes criminales que emplean automóviles, camionetas o aviones, se distribuye por todos los Estados Unidos. Durante la primera mitad de la década de los ochenta, los vínculos desarrollados por los carteles de Medellín y Cali les proporcionaron una gran acumulación de utilidades. De ello resultó, además, un fuerte aumento en la violencia y la aparición de la "narcopolítica"[2]. Durante esta época, las FARC se implicaron también en la producción y refinamiento de coca, principalmente como "protectores" de los campesinos que la cultivaban. También asumieron el papel de "guardias" de los carteles en operaciones de refinación y ayudando a la vigilancia de las pistas de aterrizaje ilegales en el campo colombiano. Como resultado de su posición dominante dentro del boom del comercio de cocaína, los carteles colombianos eran incuestionablemente más ricos y poderosos que los grupos criminales de México, los cuales estaban entonces relacionados solamente con la producción y el contrabando de marihuana y heroína hacia el mercado norteamericano. En respuesta al flujo de cocaína comercializada a través del Caribe desde Colombia, el presidente Ronald Reagan creó en 1982 el Grupo de Trabajo del Sur de la Florida (South Florida Task Force) y designó al entonces vicepresidente George H. W. Bush a la cabeza del mismo. En un esfuerzo para poner fin al tráfico de cocaína colombiana por el Caribe, este grupo de trabajo tenía como objetivo coordinar - por primera vez - la aplicación de la ley federal y los activos militares en la "Guerra contra las Drogas", declarada por el mismo presidente. Para financiar esta guerra, Reagan asignó recursos federales y estatales. Para finales de los ochenta, este grupo de trabajo tuvo un gran éxito al reducir en forma importante el tráfico de cocaína proveniente de Colombia hacia la Florida y el sureste de Estados Unidos por las islas caribeñas. Noriega, Contras y el Cartel de Juárez En 1984, los sicarios del cartel de Medellín bajo las órdenes de Pablo Escobar asesinan al ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla. Acto seguido y para evitar las furiosas represalias del gobierno del presidente Belisario Betancur, los poderosos capos de los carteles de Medellín y Cali escapan a Panamá por algunos meses. Mientras se escondían en Panamá, los capos descubrieron un nuevo socio en el negocio criminal, el dictador panameño Manuel Antonio Noriega. Debido a su posición de jefe de Estado, la situación geopolítica de Panamá y las facilidades que brinda su Canal, Noriega se encontraba en una posición ventajosa para facilitar sus actividades de contrabando de cocaína. Entre mediados y finales de los ochentas los traficantes colombianos, con la complicidad de Noriega, comenzaron a reordenar sus operaciones de tráfico de cocaína fuera del Caribe, a través de Panamá, América Central, México y, posteriormente, a través de la frontera norte de México, hacia Estados Unidos. Los conflictos armados en Centroamérica en la década de los ochenta, particularmente la guerra clandestina de los "Contras", patrocinada por la administración Reagan y la CIA en contra de los sandinistas en Nicaragua, generaron condiciones caóticas a lo largo de América Central. Este caos facilitó la participación de los Contras en el tráfico de cocaína a través de la región, lo que les permitió financiar sus actividades clandestinas. Remotas pistas de aterrizaje en Honduras, Guatemala e incluso Costa Rica, fueron usadas por los colombianos, a menudo con la cooperación de oficiales corruptos de los gobiernos locales, para hacer escala técnica y continuar hacia el norte de México. Con ello se abrió un nuevo corredor estratégico para la exportación de la cocaína a Estados Unidos. La primera organización mexicana en involucrarse de manera profunda en el tráfico de cocaína colombiana fue el "Cartel de Juárez", encabezado por Amado Carrillo Fuentes, conocido también como el "Señor de los Cielos". Adquirió este apodo porque construyó una gran flota aérea para transportar la cocaína colombiana de América Central a través de la frontera entre México y Estados Unidos. El cartel de Juárez fue rápidamente seguido por otras organizaciones mexicanas narcotraficantes, como el "Cartel de Tijuana", que se consolidó bajo el mando de los hermanos Arellano Félix. En 1989-1990, se combinaron importantes acontecimientos ocurridos tanto en América Central como en Estados Unidos, que cambiaron la situación, reduciendo el rol de Centroamérica en el contrabando de cocaína y expandiendo, al mismo tiempo, la importancia de la conexión de los carteles colombianos con México. El vicepresidente de turno, George H. W. Bush, se convirtió en el nuevo presidente de Estados Unidos el 20 de enero de 1989. En diciembre de ese mismo año ordenó la invasión a Panamá. Como parte de esta operación, se capturó al general Noriega, poniendo punto final a su participación en el tráfico de cocaína. Es importante recordar que durante los primeros meses de su presidencia y antes de invadir a Panamá, el presidente Bush optó por cortar toda ayuda a los Contras y prefirió apoyar el proceso de paz llamado Esquipulas II, encabezado por el presidente costarricense Oscar Arias. Finalmente, entre 1990 y 1996 se firmaron los acuerdos de paz en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, y se inició el restablecimiento de la institucionalidad estatal en América Central. Caen los carteles colombianos, aumenta la siembra de coca Simultáneamente, la industria de la cocaína colombiana sufrió cambios mayores dentro de su propia estructura, facilitando así una mayor participación de los traficantes mexicanos. En agosto de 1989, Pablo Escobar mandó asesinar en las afueras de Bogotá al entonces candidato presidencial Luis Carlos Galán. En represalia, el presidente Barco declaró una guerra total al cartel de Medellín, y, con el apoyo de Estados Unidos, lanzó una campaña militar contra Pablo Escobar y toda su organización. Para 1991, Escobar inició negociaciones con el gobierno colombiano, acordando su sometimiento a la justicia. Su aseguramiento, financiado por él mismo, se llevó a cabo en la "prisión" llamada irónicamente "La Catedral", localizada en Envigado, Antioquía, a las afueras de Medellín. En 1992, Pablo Escobar escapó de su propia cárcel burlándose del gobierno, y reinició sus actividades de contrabando de cocaína. De inmediato, se formó un "bloque de búsqueda" para perseguirlo. Escobar fue encontrado y asesinado por las fuerzas de seguridad colombianas el 3 de Diciembre de 1993, con la participación substancial de Estados Unidos. Para inicios de 1994, el asesinato de Escobar, junto con el inmediato arresto de la mayoría de los otros capos del cartel de Medellín por las fuerzas colombianas, dejó a los miembros del cartel de Cali en una posición dominante en la industria de la cocaína, tras haber cooperado con las autoridades en la caza de Pablo. Sin embargo, para mediados de 1995, la presión proveniente tanto de las autoridades colombianas como de las estadounidenses, que exigían la aplicación de la ley en contra del cartel de Cali, obligó a sus jefes, los hermanos Rodríguez Orejuela, a aceptar los términos de negociación que les ofrecía la administración del entonces presidente Ernesto Samper. La rendición efectiva de los dos principales jefes del cartel de Cali en 1995 marcó el final de la era de dominación en el comercio de cocaína en Colombia de los dos carteles, Medellín y Cali. Esto se logró a pesar del desprestigio de la administración Samper, pues desde sus inicios en agosto de 1994 debió enfrentar serias acusaciones de haber aceptado 6,1 millones de dólares del cartel de Cali para su campaña electoral y a cambio de obtener un trato favorable. Pero esto no significó el final del papel jugado por Colombia en el tráfico de cocaína. De hecho, a mediados de la década de los noventa, Colombia logró suplantar rápidamente a Perú y Bolivia como el mayor productor de coca de los Andes. Esto sucedió gracias a la acción del gobierno del presidente de Perú, Alberto Fujimori. Este gobierno comenzó a derribar aeronaves transportadoras de pasta básica provenientes del valle del Alto de Huallaga en Perú y la región del Chapare de Bolivia, destinados a los laboratorios dentro del territorio de Colombia, interrumpiendo efectivamente el puente aéreo previamente establecido entre Perú y Colombia. Con el fin de contrarrestar estos cortes en el aprovisionamiento de materia prima, se desarrolló en Colombia un boom de cultivos de coca en los llanos orientales y en las regiones de la cuenca del Amazonas en el este y sur del país. Por ello, a inicios de 2000 Colombia ya cultivaba un estimado de 90 por ciento del suministro disponible de coca en la región. Cartelitos, guerrillas y paras Pero la caída de los carteles de Medellín y Cali dejó un vacio en el comercio de cocaína colombiana. Algunos traficantes colombianos buscaron reconstruir los carteles mayores a partir de los restos del cartel de Medellín (por ejemplo, el cartel del Milenio, encabezado por Alejandro Bernal a finales de los noventa) o de Cali (como el cartel del Valle del Norte, cuyo jefe Don Diego, monopolizó el negocio de la coca desde los noventa hasta 2008). Pero la mayoría de estos esfuerzos fracasaron porque los carteles grandes, prominentes y violentos, atraían demasiada atención de las agencias antinarcóticos y de inteligencia colombianas y estadounidenses. Como consecuencia, este vacío fue rápidamente copado por un número creciente de "cartelitos". Para evitar ser detectados y arrestados, los cartelitos asumieron un perfil menos violento y menos notorio en la política, por lo que, hacia el año 2000, existían ya en Colombia aproximadamente 300 pequeños cartelitos que llenaban eficazmente el espacio dejado por el desmembramiento de los carteles de Medellín y Cali. El cartel del Norte del Valle logró sobrevivir hasta el 2008, bajo una furiosa persecución de las fuerzas colombianas y estadounidenses. Estos nuevos cartelitos cedieron el control del cultivo y procesamiento de la coca en las zonas rurales colombianas a la guerrilla izquierdista de las FARC y a la organización paramilitar derechista de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Las FARC y las AUC controlan de hecho la mayoría de las áreas de cultivo de coca en las zonas rurales de Colombia, empleando su poder de fuego, mientras sostienen una sangrienta guerra por la expansión del control territorial. Enfocados principalmente en la exportación de la cocaína refinada obtenida de las FARC y de las AUC, pero con capacidades logísticas mucho menores en comparación con los grandes carteles de Medellín y Cali, los cartelitos quedaron cada vez más atomizados, lo que los obligó a forjar alianzas y relaciones comerciales con organizaciones criminales y traficantes, dentro y fuera de Colombia, creando así nuevos espacios y oportunidades para los carteles mexicanos, que rápidamente y con entusiasmo ampliaron su poder, ubicándose en una posición dominante en el negocio.México: Juárez, Tijuana, Sinaloa, el Golfo Durante la segunda mitad de los noventa, varios grupos mexicanos comenzaron a incursionar en el negocio de la cocaína, primero en Juárez, bajo la dirección de la familia Carrillo Fuentes y luego en Tijuana, con la familia Arellano Félix. Estas familias se involucraron progresivamente en el comercio de cocaína traída de Colombia. Al principio los acuerdos alcanzados con el cartel de Medellín establecían que la paga a las organizaciones mexicanas consistía en una tarifa fija por sus servicios. Viéndose en desventaja, las organizaciones mexicanas comenzaron a exigir una mayor participación en las operaciones de contrabando. En lugar de fuertes comisiones como pago, comenzaron a demandar la mitad de cada cargamento de cocaína colombiana. A cambio, las organizaciones mexicanas garantizaban a los cartelitos colombianos la entrega de la otra mitad en Estados Unidos. Si fallaban, los colombianos eran compensados por sus pérdidas a un precio previamente acordado. Bajo estos nuevos términos, las organizaciones mexicanas profundizaron rápidamente su implicación en el negocio altamente lucrativo de distribución de cocaína en Estados Unidos. Al mismo tiempo se enriquecieron y se hicieron más poderosas y violentas. Por lo menos desde el año 2000, los carteles mexicanos dominan y concentran las mayores ganancias. Los carteles de Juárez y Tijuana no fueron las únicas bandas de traficantes que buscaron enriquecerse por el boom del tránsito por México de cocaína de Colombia. En los primeros tres años de su sexenio, el presidente Vicente Fox -el primer presidente no perteneciente al Partido Revolucionario Institucional (PRI) el cual gobernó México por 71 años- lanzó una campaña contra el creciente poder y violencia de los carteles de Juárez y Tijuana. Sus éxitos contra ambos carteles se debieron en gran parte a la exitosa transición del PRI al Partido Acción Nacional (PAN), pues se dio una ruptura en los patrones tradicionales de soborno entre los elementos partidistas tradicionales que formaban el gobierno mexicano y los grandes carteles, debilitando claramente tanto a Juárez como a Tijuana. Aún más, las iniciativas anti-carteles de Fox produjeron la muerte de uno de los hermanos Arellano Félix, la captura de otro y el arresto de varios capos de Juárez. El presidente Fox obtuvo elogios de Washington y de la administración de George W. Bush, pero no logró eliminar completamente a las dos organizaciones. Paradójicamente, sí creó nuevas oportunidades para otras bandas mexicanas rivales que buscaban expandir su participación en el comercio de cocaína. En la primera mitad de la década de 2000, dos organizaciones traficantes relativamente menos prominentes -el cartel de Sinaloa encabezada por Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera y el cartel del Golfo capitaneado por Osiel Cárdenas Guillén- se movieron con un éxito considerable contra los carteles de Juárez y Tijuana, logrando forjar sus propios vínculos con los cartelitos colombianos y también con traficantes colombianos en Perú y Bolivia. Los carteles del Golfo y Sinaloa establecieron nuevas rutas de contrabando por aire y tierra a lo largo de las costas del Pacifico y del Golfo. También lucharon violentamente para conseguir el control de plazas y puntos clave a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, especialmente en Tijuana y Juárez. Para el año 2003, los carteles de Sinaloa y el Golfo se transformaron en los actores más dinámicos, poderosos y brutales en el comercio de cocaína mexicana, suplantando exitosamente a los carteles de Tijuana y Juárez. Pronto, estos dos carteles se convirtieron en violentos rivales, cuando Sinaloa se esforzó por arrebatar el control de la plaza del cartel del Golfo de Nuevo Laredo, que había sido controlada hasta entonces por Osiel Cárdenas Guillen y su grupo. El cartel del Golfo respondió en 2003 con el asalto violento al cartel de Sinaloa en su zona de control, contratando como sicarios a fuerzas especiales desertoras del ejército mexicano -los infames "Zetas"- para realizar operaciones de represalia en contra de Sinaloa y del Chapo, por lo que ascendieron las "ejecuciones" y se levaron los niveles de violencia entre los carteles mexicanos. Mientras tanto, a pesar de sus heridas, los carteles de Juárez y Tijuana respondieron con violencia al cartel de Sinaloa, en un intento desesperado por mantener su precaria posición en el comercio de cocaína. En suma, nuevas organizaciones (como la Familia Michoacana) en otros estados mexicanos han surgido para pelear por el mercado. Se dan nuevas luchas dentro de los grupos establecidos como el de Sinaloa (que vio a la familia Beltrán Leyva independizarse del Chapo) y que han producido una gran fragmentación interna. Las pugnas internas en los carteles de Sinaloa, Tijuana y Juárez, junto con un complejo conjunto de alianzas cambiantes entre las varias bandas criminales, caracterizan hoy el escenario donde se disputan los 15 mil millones de dólares al año generados por el comercio de droga en México. ¿Se colombianizó México? La presente lucha brutal por el control dentro y entre las organizaciones traficantes mexicanas tiene como foco as ganancias generadas por el tráfico de drogas. Es el producto de la confluencia de varios factores que han hecho de México el nuevo epicentro del tráfico de cocaína desde Colombia y los Andes hacia Estados Unidos. México se ha convertido en la vía preferida para el tránsito de la cocaína colombiana debido a los éxitos logrados por la administración del presidente Álvaro Uribe, especialmente a partir de 2002, cuando lanzó su programa de Seguridad Democrática con apoyo del Plan Colombia. Debido al consumo estadounidense, México se encuentra ahora en el epicentro de esta guerra sin cuartel, perjudicado además por su gigantesca y porosa frontera. La transición política de México, del PRI al PAN, generó un quiebre en el control de las líneas tradicionales de soborno de los carteles hacia los líderes políticos. La eliminación de estos "controles" permitió grandes oportunidades de expansión por parte de grupos de traficantes, sin las trabas anteriormente aplicadas por el PRI, que había mantenido por largo tiempo el tráfico de drogas en México dentro de límites "tolerables". La aplicación de la leyes mexicanas, que ha sido estructuralmente débil, aunada a las carencias del sistema penal y de justicia, históricamente plagados por la corrupción y el soborno, dan como resultado un marco institucional completamente inadecuado para confrontar los desafíos lanzados por las organizaciones traficantes de droga, que se aprovechan de estas debilidades. Además, hasta hace poco Washington casi no había hecho nada para apoyar a México en su solitaria lucha contra el tráfico de droga dentro de su territorio. Washington tampoco había hecho mucho para controlar la compra y venta de armas de Estados Unidos hacia México, o para detener el flujo, ida y vuelta, de las grandes cantidades de dinero ilícito en efectivo entre Estados Unidos y las organizaciones mexicanas. La aprobación de la Iniciativa Mérida en 2008 constituye un primer paso hacia una nueva era en la cooperación entre México y Estados Unidos en temas de tráfico de drogas, aunque es una medida parcial. Para la mayoría de los analistas, el paquete de ayuda de 1,400 millones de dólares es totalmente insuficiente para lograr éxitos rápidos[3]. Dada las dimensiones de este fenómeno y los problemas que México confronta como resultado de su conexión con Colombia, la Iniciativa Mérida representa sólo el comienzo de un gran esfuerzo cuyos resultados aún están por verse.
Relato de un sicario Mexicano sin palabras.....No hay mucho pedo en cumplir con una ejecución, a menos que se tengan órdenes específicas. Aunque es muy pronto para decirles cómo se ejecuta a un traidor o a alguien al que se le debe hacer sufrir, sólo quiero adelantar que se les mata de una forma lenta y dolorosa. Su muerte debe servir de ejemplo a los demás miembros de la organización. Para una ejecución en vía pública se usa desde un arma nueve milímetros hasta un cuerno de chivo, mientras que para una ejecución en privado se utiliza un cable de acero, con el que se corta la cabeza, o la navaja de costilla, con la que previamente se tortura a quien también ha sido golpeado con un bate de beisbol. Hay quienes piensan que entre más ruido haya es mayor el pavor. Yo más bien creo que sin balas es mejor. Hasta hace un tiempo pertenecí al Programa de Testigos Colaboradores de la Procuraduría General de la República, al cual me uní después de que el cártel por el que yo daba la vida me traicionó. Todo comenzó con el asesinato de un directivo de la Procuraduría General de la República, quien a pesar de recibir dinero de nuestra organización comenzó a favorecer a otra, cosa que enfureció al jefe. El jefe estaba pesado, por eso yo le decía, para mis adentros, Elefante.Cierta noche el jefe me mandó una alerta por radiolocalizador.Cuando nos hablábamos por teléfono o radio, lo hacíamos en clave. No voy a dar detalles de las claves porque está complicado entenderlas, pero el caso es que me dijo que esa noche yo iría con mi compadre a darle piso al licenciado. A mi compadre, que era el yerno de Elefante, yo le decía Tiburón, por una historia que en un momento más contaré. Tras recibir la alerta, miré mi reloj, me quité las botas y apagué la televisión. Tenía 20 minutos, quería descansar aunque fuera un rato. Llegada la hora me preparé: fierro, me dije, y salí hacia donde estaba mi compadre.Terminamos el trabajo poco antes de las 10 de la noche. Tiburón sudaba y su mandíbula estaba trabada. Antes de cada ejecución, se metía un chingo de perico. Mi compadre, a quien conocí en el último decomiso que hice cuando era madrina de la judicial, fue el que me introdujo en el cártel. Él era varios años mayor que yo, y en la jerarquía de la organización era el segundo al mando, sólo después de Elefante. Más que su compadre, decía que yo era como su hijo. No sólo porque nos parecíamos un chingo o porque… fui amigo de su hijo de sangre, más bien porque había sido él quien apadrinó mi ingresó a la organización.(…) Aunque no es ningún descubrimiento, la verdad es que en este negocio trabaja un chingo de gente del gobierno. Por eso lo que deben reconocer los presidentes es que ellos mismos no son sino seres gobernados por la industria del narcotráfico, que no son sino gatos del mercado. Lo que deberían reconocer los presidentes de México es que nadie va a parar lo que el gobierno mismo trafica. Cuando yo jalaba para el cártel, algunos mandos públicos recibían pagos de entre ciento cincuenta y cuatrocientos mil dólares por brindarle protección a nuestra organización…Yo nunca llamé la atención, siempre evité los cortes de cabello tipo militar, tan comunes entre gatilleros, y usé ropa formal. Hasta cierto punto, siempre me incliné por el viejo dicho que dice: como te ven, te tratan. Ahora, sobra decir, todo es diferente: decido entre ponerme una camiseta o lavarla para que esté limpia al día siguiente; antes la ropa deportiva era mi ropa de emergencia, hoy es el único cambio que tengo; antes la gente común y corriente, cuando me llegaba a ver en antros o restaurantes, me respetaba, y yo sentía que incluso me admiraba; hoy tratan de pisotearme todo el tiempo. Me he convertido en su igual, hoy soy uno más y esto es frustrante.Está culero ser normal, ser igual que el resto de la plebe. En su momento tuve a más de 100 personas a mi mando, entre gatilleros, policías y distribuidores de droga; tuve dinero y, más importante aún, poder: con poder haces lo que quieres mientras que con dinero sólo compras algunos favores. Dejar el poder ha sido una de las cosas más difíciles. Por supuesto, otra ha sido dejar de matar. Sí, extraño matar, sobre todo en ciertas ocasiones, cuando la vida me pone enfrente de cabrones pedantes, altaneros y bravucones. Si no lo hago es no sólo porque ya no estoy arriba, sino porque al final he comprendido que qué más da: nada va a cambiar, el mundo es así y no seré yo quien lo transforme. Eso sí, si por alguna razón volviera a dedicarme a lo mismo lo haría por mi propia cuenta, sin tener que responderle a nadie por mis actos y cobrando lo que yo quisiera.Volver a trabajar para un cártel sería caer en el mismo error: convertirme en un peón sacrificable. Y esto lo digo no sólo por mi experiencia personal, sino también a nombre de los sicarios que conocí cuando fui testigo colaborador de la Procuraduría General de la República, a través de quienes descubrí que esto mismo sucede en todas las organizaciones criminales del país. Al final, todos los cárteles actúan de formas muy parecidas. Lo digo en muchos sentidos; por ejemplo, todas las organizaciones se sirven de agentes federales como Alacrán, es decir, güeyes corruptos que ayudan a los cárteles a utilizar a México como trampolín, tanto para exportar la droga a los Estados Unidos y a Europa como para distribuirla y venderla en las tienditas del interior del país. La policía incluso hace parte del trabajo más sucio de los cárteles: secuestrar, que es precisamente lo que Alacrán hizo conmigo antes de intentar venderme a Elefante y Tiburón, situación a la que aquí volvemos.Un sicario no duerme. Un sicario no lleva una vida “normal”. Un sicario no tiene días de descanso. Cuando estás adentro de una organización, tus horarios son los suyos: cuando todos deben estar alerta, estás alerta, cuando todos se desvelan, te desvelas, cuando todos hacen ejercicio, haces ejercicio. Hubo una época en que por las mañanas todos recibíamos entrenamiento militar para el manejo de las armas. Igual, cuando todos van de fiesta, vas de fiesta; aun así, si estás en una discoteca, debes estar pendiente de tu radio y de tus celulares, y si te vas con una puta sólo puedes estar con ella media hora.La vida del sicario no tiene las horas de descanso aseguradas, ni mucho menos bien establecidas. Hay que descansar como se pueda y donde se pueda. Yo, por ejemplo, descubrí a más de uno jetón cuando llevábamos las maletas de dinero al banco; el gerente, que nos esperaba en la puerta y luego nos hacía pasar a las cajas especiales en las que depositábamos, contaba los billetes, que eran un chingo. Otros sicarios, los de mayor jerarquía, claro está, éramos invitados a las fiestas de Tiburón: orgías multitudinarias con putas extranjeras.Con putas, perico y whisky. ¿Era yo de esa cura? No, a mí eso medio me pagaba. Para decirlo al chile: mi diversión era mi trabajo.Las parrandas y el derroche que acostumbraba Tiburón eran descarados. En una de sus casas de seguridad, a cada rato hacía orgías con rucas suculentas que yo, como no bebía ni loqueaba enfrente de él, debía presenciar en silencio. Dejaba que me la mamaran una o dos putillas, pero al mismo tiempo me mantenía alerta, vigilando la peda de mi compadre. Por supuesto, a estas fiestas asistían diversos funcionarios y policías que disfrutaban a toda madre, pero que de vez en vez hacían alguna pendejada. Como es bien sabido, la peda te pone no menos bruto que un chango, pues además te suelta la lengua, situación que terminó costándole la vida a muchos changos, de los cuales, como acabo de decir, hay un montón al interior de la policía.Uno de estos pendejos era jefe de la Policía Judicial del estado (de Baja California). El chango al que me refiero era prepotente, altanero y hablador, más todavía cuando se ponía pedo. Ante la gente del cártel quería ser pura ternura: rendía una pleitesía media mamona que me hacía pensar que un día terminaría hincándose y metiéndose en la boca el pito de Elefante. Este jefe de la judicial era tan peculiar que durante las fiestas no se quitaba las botas ni para coger. Peor, no se quitaba la camisa de manga corta –que dejaba ver la esclava de oro con su nombre grabado– ni teniendo un buen par de tetas zangoloteándose en el pecho.(…) En una ocasión, cuando el Ejército decidió implementar un operativo conjunto con la judicial para allanar varias de nuestras casas de seguridad, los propios miembros del cártel participamos activamente en el cateo de aquella donde se hacían las fiestas. El Chango había logrado que esa casa fuera la única en ser cateada durante el operativo; ahí la cantidad de drogas y armas que se guardaba era mínima. Por situaciones como la anterior, el jefe de la judicial alegaba, de tanto en tanto, que necesitaba decomisarnos algo de droga y de dinero, pues únicamente así podría calmar a las autoridades.(…) La última vez que pactamos una simulación en beneficio del Chango, el acuerdo fue el siguiente: la raza que traía este güey y la raza del cártel simularíamos un enfrentamiento, para el cual volvimos a elegir la casa donde Tiburón y el Chango, junto con todos nosotros, se divertían. La idea era aparentar que unos defendíamos un preciado cargamento mientras que los otros, los judiciales, intentaban arrebatárnoslo. El día indicado, cuando llegamos al lugar donde los policías ya estaban emplazados, Tiburón me dijo: “Pon atención al circo que va a armar el Chango dentro de un momento”.Salí de la camioneta y a los pocos segundos encaré al jefe de la judicial en las puertas de la casa de seguridad, quien nada más al verme llegar con mis gatilleros ordenó algo a sus agentes, que empezaron a correr de un lado al otro y terminaron ocultándose en la parte trasera de sus vehículos. Nosotros ni siquiera habíamos cortado cartucho y ellos ya se habían replegado en una escena que parecía el clímax de una película de narcos. Por supuesto, me pareció la cosa más pendeja del mundo. Ordené a uno de mis gatilleros que baleara las camionetas de los judiciales, tras lo cual nos fuimos del lugar, la neta no riéndonos, más bien como sacados de onda. A nuestras espaldas se quedaron abiertas las puertas de la casa de seguridad, de donde los judiciales se llevaron a un par de chalanes de nuestra organización, a quienes previamente Tiburón había acordado entregar un poco de droga y algunas armas.Aquel día hasta la televisora local grabó el fin del operativo, cuando el Chango condujo a los detenidos, que eran unos gatos. Ni siquiera mangueras, como les dicen ahora, más bien los batillos más pinches del cártel, y aun así estaban encañonados como si fueran los delincuentes más peligrosos del país.(…) Yo nunca maté por placer, yo sólo maté por dos razones: porque si no mataba me ponían una putiza y porque si no mataba le regalaba vida a un güey que merecía morir, es decir, a un pasado de verga.(…) Ejecutar a una persona es tan agotador como ejecutar a varias, sólo que el cansancio no es físico. Yo nunca me sentí mal al momento de matar, pero siempre me sentí cansado. Algo muy adentro de ti te chupa la energía. Cuando estuve en la correccional de menores, escuché hablar a un pastor cristiano: “Hay cosas que uno hace que desatan luchas muy intensas al interior de uno –alegó–, y esas luchas cansan”. Así que, luego de haber matado a los tres judiciales y a su jefe, llegué agotado a la casa de seguridad donde vivía, y me tiré sobre la cama.Luego boté mis zapatos, aflojé mi cinturón y desabotoné mi camisa para estar más cómodo. La habitación estaba en penumbras, iluminada apenas por una luz que se metía entre las cortinas. Durante un buen rato sostuve mi fusca con ambas manos, frente a mi rostro, después volteé hacia uno de los lados y me percaté de lo negra que estaba una pared.(…) El cártel era mi familia, la única familia que tuve en la vida, aunque antes haya tenido una de verdad, si es que a aquélla se le puede llamar de esta manera. La mayoría de mis recuerdos de niño son culeros: me duele mucho hablar acerca de mi familia sanguínea. La última vez que vi a mi jefe, y aquí hablo de mi jefe de sangre, lo amenacé con un cuchillo: yo tenía nueve años y le dije que lo mataría si seguía golpeando a mi mamá. Tres años antes, cuando yo tenía seis años, fui violado. Aunque no quiero platicar sobre esto, no sé por qué tengo la sensación de que al hacerlo me sentiré mejor. Arrastro este dolor desde hace mucho tiempo: fui violado muchas veces, no por un hombre ni por un niño mayor, fui violado por mi tía.(…) Tenía 16 años la primera vez que maté. Lo hice por reflejo, e inmediatamente después de disparar se me secó la boca, se me quitó el hambre y las manos empezaron a temblarme. Durante una semana no pude dormir, escuchando los gritos del hombre que maté aquel día. Todas las mañanas de aquella semana el bato con el que me inicié en el robo de autos y en el secuestro me consolaba: “Ni modo, así se dieron las cosas”. Habíamos decidido robar un coche para utilizarlo en el plagio del dueño de una cadena de abarrotes. Yo quería usar mi pistola pues nunca antes lo había hecho, quería utilizarla para amenazar al automovilista pero no para dispararla. Todavía me acuerdo que aquel día fue domingo y que eran las 10 de la mañana.(…) la mayoría de los asesinatos que comete un sicario están incluidos en el sueldo que cobra a su organización, el cual puede variar entre los 50 mil pesos y los 50 mil dólares. Sin embargo, cuando se trata del asesinato de alguien que se pasó de verga o de alguien a quien se conoce y con quien se ha trabajado durante mucho tiempo, al sicario se le ofrece una paga extra. Aunque hasta ahorita he mencionado decapitaciones, en las balaceras usábamos los tradicionales cuernos de chivo. Aunque éstos eran comprados en Estados Unidos, eran de fabricación israelí; el cártel tenía un armero que modificaba su funcionamiento para poder usarlos para ráfagas o tiros individuales. El armero también tatuaba las matrículas de las armas oficiales que nos daban los militares al servicio de nuestro cártel sobre las matrículas de nuestras armas no oficiales; era una verdadera obra de arte, y lo digo yo, que aunque prefería matar sin fusca, siempre me gustaron las armas. De niño solía escaparme a las afueras de la ciudad, donde tiraba pedradas a los pájaros y soñaba con tener una pistola para así matarlos a todos de un tirón.El subprocurador me dio a escoger: 30 años en el Centro Federal de Readaptación Social Número Uno, el penal de máxima seguridad en el país, o ser testigo colaborador de la PGR, es decir, ponerle el dedo a quienes me habían traicionado.No lo pensé mucho.Ese mismo año comenzaron mis declaraciones. Las primeras fueron contra Alacrán –cuya peor pendejada fue visitarme en el hotel donde me tenían arraigado y amenazarme para que no lo acusara– y contra el resto de los funcionarios públicos que me protegían, muchos de los cuales ni siquiera fueron tocados, de hecho, actualmente algunos siguen escalando puestos en la burocracia mexicana.Antes de continuar, me parece importante señalar que un testigo protegido de la procuraduría no está sometido a un proceso judicial, sino que forma parte de un programa en el que no se le recluye oficialmente pero se le obliga a cumplir con ciertas normas a cambio de su supuesta protección. Ésta se basa en el artículo 34 de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, que protege al individuo integrante que aporta datos fidedignos para la ubicación, persecución y consignación de otros miembros de su organización.Según esta misma ley, nada de lo que diga o aporte el individuo será utilizado en su contra. En todos los casos, el testigo recibe un nombre clave, habita una casa custodiada por la Procuraduría General de la República y, dependiendo de su importancia, cuenta o no con escoltas. En nuestro país, todos los días las fiscalías compensan su falta de habilidades en investigación de delitos con el testimonio de estos delatores. Las declaraciones de cualquier delincuente convertido en dedo al servicio de la autoridad ministerial son la única base para la mayoría de las averiguaciones previas de la procuraduría, en especial aquellas relacionadas con el crimen organizado.Si todo salía bien, me dijeron los funcionarios que me metieron al programa, encararía a los cabrones que me mandaron matar, obteniendo así mi venganza: darle en la madre a la gente que me utilizó, aparentemente sin poner mi vida en peligro. Eso sí, tendría que darle con todo al cártel: decir quién ordenaba los envíos de droga, quiénes eran los jefes de las células con las que trabajábamos, con qué otros cárteles manteníamos relaciones y qué autoridades nos ofrecían protección. Por su parte, la procuraduría me daría inmunidad absoluta, sin importar lo que declarase, me cambiaría de identidad y me mudaría a otro país. “Son acuerdos internacionales y nadie nunca te los va a quitar”, se me dijo entonces. Por supuesto, llegado el momento, la procuraduría no cumplió con nada de esto. Para colmo, el hombre que me ofreció ingresar al programa ya no vive. Al parecer, murió en un accidente: el avión en el que viajaba, junto con el entonces titular de la Secretaría de Gobernación, se estrelló en la Ciudad de México.Hoy el pelo se me ha caído y todas las noches padezco migrañas, pues el centro de mi cabeza está echado a perder: despierto de madrugada, de súbito y gritando. Además, vivo pobre y de pueblo en pueblo. Yo, que llegué a tener hasta cuatro carros deportivos, ahora apenas tengo para medio kilo de tortilla.Toda la vida he sido traicionado. Mi padre, mi madre, mi compadre, mi jefe, las autoridades, los agentes, mis rucas y el Estado mexicano me traicionaron. El gobierno me ha impedido rehacer mi vida al no haber cumplido con su parte del acuerdo: no sólo no me otorgó una nueva identidad y no me sacó del país sino que tampoco me dio las herramientas necesarias para sobrevivir. En cualquier momento un gatillero me pondrá una bala en la cabeza y sumergirá mi cuerpo en ácido muriático. Por eso les daré un consejo a los sicarios que estén leyendo estas páginas: no ingresen al Programa de Testigos Colaboradores. No les cumplirán ni madres aunque hayan dicho todo lo que saben, aunque hayan puesto el dedo sobre sus jefes y colaboradores, aunque, como yo, hayan tenido que enfrentar en una cárcel de máxima seguridad, durante sus juicios, a quienes los deseaban muertos.