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Primer post: 20 feb 2017Último post: 9 sept 2018
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Sobre damas y caballeros
InfoporAnónimo6/12/2017

Cualquiera puede ser heroico de vez en cuando pero caballero es algo que hay que ser siempre. Luigi Pirandello Los atributos de una gran dama siguen pudiendo encontrarse en la regla de las cuatro "S": Sinceridad, Simplicidad, Simpatía y Serenidad. Emily Post En una de esas totalmente inútiles discusiones por Internet – de las que confieso que a veces participo cuando estoy muy aburrido y además me quiero divertir un rato – una de mis amables contertulias furiosamente feministas (lo de "furiosamente" es literal) me lanzó la pregunta retórica de "¿Qué es una dama?" tan solo para terminar auto- respondiéndose declarando con total solemnidad y decisión: "Yo no quiero ser una dama". Bueno, no hay manera de obligar a alguien a ser lo que no quiere. Creo que es una lástima porque, si de poder sobre los varones se trata, creo que las damas de antaño tenían mucho más poder real sobre los varones que las euménides feministas actuales. Pero claro, siendo yo varón, y para colmo heterosexual, no creo ser la persona más adecuada para explicarle a una mujer qué es y cómo se comporta una dama. Lo que puedo intentar es contarles lo elemental acerca de qué es un caballero. Será algo básico pero me referiré únicamente a lo esencial. Tan solo para que nos entendamos. Por regla general los futuros caballeros eran designados durante alguna de las grandes festividades de la cristiandad, como la Navidad o la Pascua. En ocasiones, la ceremonia de la investidura se realizaba durante algún acontecimiento especial como, por ejemplo, el casamiento de algún miembro de la nobleza o de la realeza. La ceremonia usualmente incluía un baño de purificación a la víspera tras lo cual el aspirante se vestía de blanco. A continuación comenzaba una vigilia de oración que duraba toda la noche y en la que el futuro caballeo velaba sus armas. El aspirante, arrodillado, juraba luego que respetaría un código de conducta por el que asumía los siguientes compromisos: Siempre defendería a una damaDiría siempre la verdadSería leal a su SeñorSería devoto de la IglesiaSería caritativo y defendería a los pobres y a los desvalidosSería valienteEn campaña, dejaría su armadura y sus armas solo para dormirNunca evitaría un peligro por miedo.Sería puntual para cualquier compromiso de armas, tal como una batalla o un torneo.Al retornar a su hogar o a la corte de su Señor, siempre rendiría cuentas de sus aventuras o andanzas.Hecho prisionero, rendiría sus armas y su caballo ante su oponente y no combatiría al mismo sin el consentimiento de éste.Contra un solo oponente lucharía únicamente mano-a-mano. Luego de ello, el maestro de ceremonia – que podía ser un noble, otro caballero, o incluso una dama de noble alcurnia – investiría al nuevo caballero tocándolo en los hombros con una espada. A continuación el caballero vestiría su armadura, recibiría su espada, montaría su caballo y participaría de algún torneo marcial en el que demostraría sus habilidades guerreras. Las preguntas que a veces me hago son dos: ¿Alguna de las feministas actuales tiene tanto poder sobre los hombres como lo tuvieron las damas que hasta podían armar a un caballero?¿Alguno de los hombres actuales se animaría a jurar que cumplirá lo exigido por el código de conducta de un caballero en sus exigencias esenciales? Hubo un tiempo en el que las mujeres aspiraban a ser damas y los varones querían ser caballeros. Esa época se extendió mucho más allá de las armaduras y los caballos de la Edad Media. Sin embargo, parecería ser que hoy ese tiempo está agotado. ¿Creerían ustedes que se perdió para siempre?

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El deporte como política de Estado (período 1945-1955)
El deporte como política de Estado (período 1945-1955)
InfoporAnónimo5/27/2017

EL DEPORTE COMO POLITICA DE ESTADO (PERIODO 1945-1955) *Por María Graciela Rodríguez (Arg.) Entre 1945 y 1955, la Argentina vivió una época que puede considerarse de "fiesta deportiva". Junto a la gestión peronista se produjeron una serie de éxitos deportivos que aun hoy se recuerdan: el triunfo en 1950 del seleccionado argentino sobre Estados Unidos en la final del Mundial de Básquet; los Campeonatos Sudamericanos de Fútbol de 1946 y 1947; la medalla de oro ganada en la maratón por Delfo Cabrera en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948; el triunfo de Domingo Marimón en el mismo año en la competencia automovilística "América del Sur" entre Buenos Aires y Caracas; la espectacular performance de Juan Manuel Fangio en Europa, quien en 1951 y 1954 obtiene por dos veces el campeonato mundial de Automovilismo; los Juegos Panamericanos de 1951; los triunfos del "Mono" Gatica; los campeonatos de box ganados por Pascual Pérez y Rafael Iglesias en sus respectivos pesos; los resultados en las pistas automovilísticas de los Hermanos Gálvez; el torneo mundial de Ajedrez de Copenhague ganado por Oscar Panno; el triunfo en 1950 del equipo de Polo de Venado Tuerto sobre un combinado estadounidense, etc. Estos logros que fueron leídos como producto de una nacionalidad casi épica, todavía se rememoran y pasaron a formar parte del repertorio histórico de la Argentina. Como también se recuerda la inversión y la gestión estatal que puso énfasis en la contribución al desarrollo del deporte comunitario a través de la promoción de los Torneos "Evita" y la construcción de complejos deportivos. Aunque la opinión que pese sobre ellos es variada y se ofrece como un eje conflictivo de interpretación, lo que es un dato indudable del período es que, por primera vez en la historia, el Estado opera sobre el área, creando una modalidad de intervención innovadora respecto a las anteriores administraciones gubernamentales. DEPORTE Y EDUCACION FISICA. Si con la Reforma Educativa del '49, en el área del sistema escolar el deporte fue (¿nuevamente?) excluido de la Educación Física escolar, de algún modo las políticas deportivas no-escolares se han dado forma como un espacio intermedio de negociación entre la sociedad civil y la administración peronista. Es de destacar, además, que las intervenciones de la gestión peronista se dieron cita en un contexto económico y político que favorecía el desvío de fondos estatales hacia políticas sociales cuyos destinatarios esenciales eran un 62% de población recientemente urbanizada y en un 20% sindicalizada, sector que, por otra parte, se vio beneficiado por la nueva legislación social de 1949, entre cuyas medidas se incluyen el aguinaldo anual, las vacaciones pagas, la indemnización por despidos, el régimen de jubilaciones y seguros, etc. Por lo tanto las políticas de Estado del período sobre el deporte deben inscribirse en el marco global de la ampliación de la intervención estatal de la época expresada en políticas sociales que apuntaban a operar en varias dimensiones: la salud, la educación, la promoción de la mujer, los beneficios sociales, la distribución de los bienes culturales, etc. Insertas en este marco, las intervenciones del peronismo sobre el ámbito deportivo pueden considerarse innovadoras, toda vez que por primera vez en la historia el Estado designa organismos para organizar, promocionar y controlar las actividades deportivas. Evita hace entrega de bicicletas de premio a ganadores de los Campeonatos Infantiles Evita Antes del período a ser estudiado estas actividades caían bajo el ámbito de asociaciones civiles y no del Estado (Scher, A. y Palomino, H., 1988; Aisenstein, 1994). Esta separación de ámbitos de pertinencia en nuestro país, tiene antecedentes históricos que pueden relacionarse con los debates que se dieron en el momento en que se institucionalizan las actividades físicas como tarea escolar tomadas a cargo por el curriculum de la Educación Física y se expanden las prácticas deportivas en la comunidad. Estos debates echan sus raíces en la toma de postura de la sociedad política hacia una u otra de las dos vertientes hegemónicas de las actividades físicas provenientes de los países centrales: la vertiente de los "sports" británicos (cuyo exponente más popularizado es el "football", luego castellanizado fútbol) y los sistemas de gimnasia centro-europeos (alemán, suizo, sueco, austríaco, danés, etc.). Si bien esta divergencia de perspectivas puede parecer trivial o poco sustantiva, estas opciones concebían de diferente modo las intenciones educativas de las actividades físicas, tema que viene a complementar la necesidad más englobadora de consolidar el proyecto político de la modernidad en los primeros años de este siglo. Optar por alguna de ambas vertientes implicaba optar por distintos modelos de actores sociales. Haber optado por la línea "racionalista" para el marco educativo, significó que el deporte (es decir la vertiente de los "sports" británicos) se haya consolidado en nuestro país por fuera de la escuela pública, dejándolo en manos de asociaciones civiles y/o escuelas privadas. Más allá de que en la reglamentación de 1949 podría leerse una nueva renuncia del sistema escolar a incluir en sus currícula a la vertiente deportiva, lo cierto es que en el circuito comunitario, el Estado peronista se hizo cargo de aquella zona de las actividades físicas tradicionalmente tomadas por las instituciones privadas. ¿Qué significó esta operación? ¿Una división de tareas al interior del Estado? ¿Un "doble disciplinamiento" por absorción de aquellas prácticas que la escuela dejaba afuera? ¿O una marca de continuidad en la tradición de la Educación Física escolarizada?. Perón hablando a los jóvenes sobre el deporte. Mientras que nos inclinamos, siguiendo el análisis de Angela Aisenstein (1994) por la tercera de las hipótesis, la intervención sobre el desarrollo del deporte comunitario aparece como un dato fuerte que marcará, no sólo un acceso masivo a las prácticas deportivas, sino también modificaciones sustantivas respecto al rol de Estado en el área. De hecho, estas intervenciones se complementaban con la acción de los clubes de la Unión de Estudiantes Secundarios y la de las confederaciones de las ramas universitaria y técnica asociadas a ella (Senén González, 1996). De allí la importancia de señalar al período 1945-1955 como una etapa innovadora en cuanto a la mediación estatal sobre el deporte, donde habría que incluir, además, las políticas de salud asociadas a ella, expresamente impulsadas por el Ministro de Salud, Dr. Ramón Carrillo. De hecho se organizaron dos tipos de Torneos: los Campeonatos Infantiles "Evita", para la población de menores, y los Torneos Juveniles "Juan Perón", para cubrir la franja adolescente. Estas competiciones, que llegaban a toda la nación, abarcaban tanto deportes "tradicionales", como el fútbol, el atletismo, la pelota a paleta, el ajedrez, la natación, como deportes que recién comenzaban a desarrollarse en el país, como el básquet, que cobró un inusitado impulso a partir de obtener el primer galardón en el Mundial de 1950. Por su parte, para enmarcar la intervención sobre el deporte de alto rendimiento, por primera vez se encargó esta tarea a dos organismos del Estado: en 1947 la Confederación Argentina de Deportes (CAD) se unificó con el Comité Olímpico Argentino (COA), organismos que fusionaron sus siglas en la nueva CADCOA. Bajo la dirección de Rodolfo Valenzuela, quien fue también presidente de la Suprema Corte de Justicia, la CADCOA fue la encargada de promocionar las actividades deportivas nacionales, tanto en el interior como en el exterior. Además era el organismo que gestionaba el otorgamiento de subsidios para aquellos deportistas que competían representando al país. Sin embargo, a pesar de que esta intervención del Estado sobre el deporte aparece como uno de los rasgos distintivos del período 1945-1955, la Ley del Deporte no se sancionó sino hasta 1974. Las políticas de intervención del peronismo sobre el deporte se iniciaron en el marco de un contexto económico que ciertamente favoreció la asignación de fondos estatales para la puesta en marcha de políticas sociales. La gestión estatal se complementó además con el apoyo a la actividad deportiva privada: son conocidos los créditos blandos otorgados a los clubes más importantes (entre los cuales se destaca Racing Club, llamado "Sportivo Cereijo" por sus vinculaciones con el gobierno, que pudo de este modo levantar su estadio en Avellaneda) así como el otorgamiento de premios y subsidios a los deportistas destacados. Paralelamente a estas intervenciones, en el exterior la imagen deportiva argentina se consolidaba. El gobierno peronista no sólo facilitó los viajes de los deportistas al extranjero sino que además otorgó premios suplementarios a campeones de distintas especialidades. A pesar de que no todos los logros deportivos obtenidos pueden leerse como el resultado directo de la acción estatal, lo cierto es que marcaron una época de "fiesta" para el deporte argentino. El gobierno no desaprovechó esta oportunidad y acompañó los éxitos de los deportistas argentinos más destacados quienes de una o otra forma ayudaron a consolidar el imaginario deportivo nacional. Delfo Cabrera llega a la meta en la final de la maratón y obtiene su medalla de oro. Londres 1948. Pascual Pérez, con pantalón blanco, vence a Spartaco Bandinelli en la final de peso mosca y obtiene su medalla de oro. Londres 1948. Rafael Iglesias derriba al sueco Gunnar Nilsson en la final de peso pesado y le gana por K.O. obteniendo la medalla de oro. Londres 1948. A todo ello contribuyeron algunos hechos aleatorios pero bienvenidos como por ejemplo las giras internacionales que el equipo de fútbol del Club San Lorenzo de Almagro realizó en 1946 y en 1947, año en que le ganó 6 a 1 al seleccionado español, lo que le valió ser consagrado por los europeos como uno de los mejores equipos de fútbol americanos (Archetti, 1990). Un factor importante a tener en cuenta en este análisis es que durante la primera posguerra no hubo diáspora de jugadores argentinos a Europa, lo que facilitó consolidar el rendimiento futbolístico en el país y, por lo tanto, alimentar el mito de la excelencia futbolística rioplatense. La imagen de calidad que acompaña a nuestro fútbol, se afianza además cuando, en 1953, en la revancha de un partido que nuestro país perdiera dos años atrás en Wembley, el seleccionado argentino le gana al combinado de Gran Bretaña por 3 a 1. Y si algunos de estos hechos provienen de una planificación política, otros pueden leerse como el producto (mítico o real) del crecimiento argentino en la época de la sustitución de importaciones que incidían indirectamente en las iniciativas privadas. EL FUTBOL: UN TEMA APARTE. El caso del fútbol como práctica deportiva (y también indirectamente en relación al pivot hacia su espectacularización contemporánea) es especial: la consolidación que experimenta nuestro fútbol a raíz de la permanencia en el país de los jugadores durante la posguerra dura poco. Los carriles por los que venía circulando dicho deporte en nuestro país, se enfrentaron en este período con algunos obstáculos que imposibilitan hablar de una fase serena. Y si el período a investigar dista mucho de ser una etapa pacífica en el ámbito del fútbol es justamente porque se trata del momento en que la profesionalización termina de consolidarse luego de una etapa que culmina con la huelga de 1948. Esta huelga es el último índice de la tensión al interior del fútbol acerca del debate entre deporte amateur y deporte profesional. La entidad sindical que nucleaba a los jugadores de fútbol (Futbolistas Argentinos Agremiados, FAA) fue creada en 1944, 13 años después de la primera huelga protagonizada por futbolistas, luego de la cual se profesionalizan los jugadores. Tras una serie de negociaciones entre jugadores y dirigentes, en julio de 1948 la primera fecha del Campeonato de Primera División fue suspendida por huelga, lo que provocó que ese año el campeonato nacional debiera jugarse con las divisiones inferiores. Las tensiones se prolongaron durante casi un año: mientras que los dirigentes apostaban a un retorno del amateurismo en el fútbol, los jugadores consiguieron, poco antes de iniciarse el Campeonato de 1949, el reconocimiento oficial de la entidad sindical (FAA) y la garantía del pago de sus haberes, junto a otros beneficios laborales entre los cuales estaba la libre contratación (Scher, A. y Palomino, H., 1988). Este conflicto -finalmente saldado a favor de los jugadores - es considerado por algunos analistas del caso como uno de los factores que incidieron en la diáspora de jugadores que a partir de ese momento se iba a generar en nuestro país, reforzada por la recuperación económica de los países europeos luego de la posguerra, así como de la reputación de excelencia ganada por el fútbol rioplatense en aquellos años. Y si la Argentina no envió su seleccionado a los Mundiales de Fútbol de 1950 y de 1954, estas ausencias deben verse en su doble condición indiciaria: como carencia de jugadores, por las dificultades para armar un seleccionado y como decisión política, por temor a un fracaso estrepitoso. Lo paradójico del caso del fútbol y que aporta un verdadero centro de atención a los efectos de este estudio, es que en este período aumenta considerablemente el número de espectadores directos: "El quinquenio 1946-1950 arrojó un promedio de 12.755 entradas vendidas por partido, en tanto que el de 1951-1955 registró uno de 12.685. Si se toman valores anuales, 1954, con 15.056 espectadores por encuentro, estableció la marca tope de un decenio en el que el promedio de asistencia jamás se redujo a menos de 10.000 asistentes" (Scher, A. y Palomino, H., 1988: 79). BIBLIOGRAFIA. Aisenstein, A. (1995): Curriculum presente. Ciencia Ausente. El modelo didáctico en la Educación Física: entre la escuela y la formación docente, Miño y Dávila, Buenos Aires. ------- (1994): "El contenido de la Educación Física escolar y la formación del ciudadano. 1880 - 1930", CONICET, mimeo. Archetti, E. (1990): "Argentina and the World Cup: in search of national identity", en Sudgen, J. y Tomlinson, A. (comps.), Host & Champions, Aldershot, Arena. Galmarini, F. (1992): Deporte, política y cambio, Corregidor, Buenos Aires. Luna, F. (1991): Perón y su tiempo, Tomos I, II y III, Sudamericana, Buenos Aires. Murmis, M. y Portantiero, J. C. (1987): Estudios sobre los orígenes del peronismo, Siglo XXI, Buenos Aires. Scher, A. y Palomino, H. (1988): Fútbol: pasión de multitudes y de elites, CISEA, Buenos Aires. Senén González, S. (1996): "Perón y el deporte", en revista Todo es Historia, Nº 345, abril, Buenos Aires.

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Cinco inventos de musulmanes que cambiaron la historia
InfoporAnónimo7/9/2017

El Café El primer lugar en el que se preparó la bebida favorita de occidente hoy en día fue en Yemen alrededor del siglo IX. En sus primeros días, el café ayudó a los sufís a mantenerse despiertos durante las noches de devoción. Más tarde un grupo de estudiantes lo llevó hasta el Cairo, y muy pronto esta “inyección de espabilina” se extendió por todo el imperio. En el siglo XIII alcanzó Turquía, pero en Europa no empezamos a hervir sus semillas hasta el siglo XVI, cuando un mercader veneciano las llevó a Italia por vez primera. La Universidad En el año 859 una joven princesa llamada Fátima al-Fihri fundó la primera universidad expendedora de graduados en Fez, Marruecos. Su hermana Mariam fundó una mezquita adyacente y uniendo ambos complejos se creó la Universidad y Mezquita al-Qarawiyyin. 1200 años más tarde la universidad sigue funcionando. Salim al-Hassani (autor del libro: “1001 inventos, la historia olvidada de 1000 años de herencia musulmana”) hace hincapié en recordar que la enseñanza está en el núcleo de la tradición islámica y que la historia de las hermanas al-Fihri debería inspirar a las jóvenes mujeres musulmanas de todo el mundo. El Álgebra El término álgebra viene del título de un famoso tratado escrito por un matemático persa titulado “Kitab al-Jabr Wa l-Mugabala”, que se podría traducir como “El libro de la reducción y comparación”. Construido sobre los fundamentos de los sistemas griego e indio, el nuevo orden algebraico trataba de unificar los números racionales, los irracionales y las magnitudes geométricas. El mismo matemático, al-Khwarizmi, fue también el primero en introducir el concepto de elevar un número a la potencia. La Óptica Alrededor del año 1000, Ibn al-Haitham (o Alhacén) probó que los humanos ven los objetos gracias a la luz que estos reflejan y que entra en nuestros ojos, oponiéndose a las teorías de Euclides y Ptolomeo que sostenían que el ojo era el objeto emisor de la luz. Este gran físico musulmán descubrió también el fenómeno de la cámara oscura, que explica como el ojo ve imágenes íntegras a causa de las conexiones entre el nervio óptico y el cerebro. Los Hospitales Los hospitales tal y como los conocemos hoy en día, con salas y centros de enseñanza nacieron en Egipto en el siglo IX. El primer centro médico de estas características fue el Hospital de Ahmad ibn Tulun fundado en en el año 872 en el Cairo. El hospital de Tulun ofrecía asistencia sanitaria gratuita a todo aquel que lo necesitaba; una política basada en la tradición islámica del cuidado de los enfermos. Desde el Cairo, esta clase de hospitales se expandieron por todo el mundo musulmán.

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Israel se reúne con Rusia y EEUU por miedo a Irán y Hezbolá
Israel se reúne con Rusia y EEUU por miedo a Irán y Hezbolá
InfoporAnónimo8/9/2017

Israel, temeroso del apoyo antiterrorista a Siria del frente de la Resistencia, se reúne en secreto con Rusia y EE.UU. para discutir su acuerdo sobre Siria. El régimen de Israel, EE.UU. y Rusia mantuvieron a principios de julio una serie de conversaciones secretas en las que se debatió el cese al fuego en el sur de Siria y la creación de zonas de distensión en las fronteras del país árabe con Jordania y con la ocupada Palestina, ha informado este miércoles Haaretz citando a responsables israelíes y diplomáticos occidentales. Según el diario israelí, las reuniones se celebraron en Amán, capital jordana, y en una de las capitales europeas, antes de que se anunciara el 7 de julio el acuerdo entre Rusia y EE.UU. sobre el alto el fuego sirio. En estas reuniones, la parte israelí se opuso al acuerdo, debido a que Moscú y Washington “no centraron su atención en la retirada de Siria de las fuerzas iraníes”, asevera Haaretz citando fuentes anónimas. Israel estimaba que el acuerdo debía centrarse en el grado de influencia iraní en Siria tras el fin de la guerra y "solucionar" el "problema" de la presencia iraní en el territorio sirio. El presidente ruso, Vladimir Putin, y el premier israelí, Benyamin Netanyahu, durante una rueda de prensa en Al-Quds (Jerusalén), 25 de junio de 2012 Los israelíes pidieron por tanto a Rusia y EE.UU. que exigiesen la salida de Siria de las fuerzas iraníes y de sus aliados, incluido el Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), argumentando que en caso contrario Jordania y el régimen de Tel Aviv seguirían amenazados. Según una de las fuentes, los israelíes expresaron su descontento con el acuerdo por no hacer referencia alguna a Irán o Hezbolá, ni sobre la presencia de tropas iraníes en el resto de Siria. Las conversaciones involucraron a destacados diplomáticos y a funcionarios de defensa y seguridad de las tres partes. Amán organizó dos reuniones en un día: la primera entre Rusia, EE.UU. e Israel, y la segunda entre este mismo régimen, Jordania y EE.UU. Días después, los representantes de Israel, EE.UU. y Rusia se reunieron en una de las capitales europeas, no identificada. La colaboración Siria-Irán-Rusia-Hezbolá en la lucha contra los terroristas ha resultado realmente eficaz, a la vista de las victoriosas operaciones para liberar la ciudad de Alepo, en el noroeste de Siria.

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Hace 62 años bombardeaban el puerto de Mar del Plata
InfoporAnónimo9/19/2017

Hace 62 años bombardeaban el puerto de Mar del Plata Al amanecer del 19 de septiembre de 1955, la Marina de Guerra bombardeó dos objetivos de la costa: la Escuela de Artillería (actual AADA 601) y los tanques de combustible de YPF ubicados en el puerto. Muchos creen erroneamente que fueron los globos de gas de Punta Mogotes, que en realidad aún no habían sido instalados. El ataque a la ciudad determinó la renuncia y el exilio del presidente Juan Domingo Perón y fue el corolario del movimiento revolucionario que se había iniciado en Córdoba el 16 de septiembre. Los tanques de combustible del puerto a poco de ser cañoneados al amanecer del 19 de septiembre de 1955 desde un buque de la Armada. Aporte de Nair Miño a Fotos de Familia El golpe de estado, conocido como Revolución Libertadora, fue encabezado por el general Eduardo Lonardi y el contralmirante Isaac F. Rojas junto a un grupo de civiles antiperonistas. El ataque comenzó cerca las 6.40 de una jornada gris cuando un avión naval hizo un fallido intento de destruir los tanques de combustible. Luego, el crucero “9 de Julio” tomó posición a 8500 metros de la costa y durante diez minutos cañoneó el objetivo, destruyendo nueve de los once tanques. La versión oficial, jamás refutada históricamente, indica que no hubo víctimas. Comercio del puerto dañado por una de las bombas durante el ataque que marcó el éxito de la “Revolución Libertadora”. Aporte de Nancy Amalfi a Fotos de Familia Minutos antes del mediodía, los destructores San Juan, San Luis y Entre Ríos cañonearon durante doce minutos la “Escuela de Artillería Antiaérea” (hoy AADA 601), unidad leal a Perón que había sido evacuada ante la inminencia del ataque, que destruyó la antena del radar y el tanque de agua. Las fuerzas navales también dispararon contra tropas del Ejército que se habían apostado con piezas de artillería en la zona del Golf Club y que huyeron en forma precipitada. Las crónicas de la época también ofrecen referencias sobre grupos de civiles armados que se apostaron en la escollera norte con el propósito de evitar el desembarco de los marinos, produciéndose un enfrentamiento que terminó con la retirada de los partidarios de Perón. Sorpresa y horror ¿Estaba alertada la población marplatense?. La mayoría de los testimonios oídos a lo largo de los años nos hablan de sorpresa y de horror. La historia oficial indica que el domingo 18 de septiembre el jefe de la Base Naval recibió un mensaje del “Comando Revolucionario”, ordenándole “informar a la población por todos los medios que a partir del amanecer serán bombardeadas las posiciones que se oponen al movimiento, además de la Escuela Antiaérea y los tanques de petróleo del puerto”. Se requería, además, la evacuación de toda la costa “desde Playa Grande hasta la Bristol en una profundidad mínima de cinco cuadras y las proximidades de los otros objetivos”. En una crónica publicada por LA CAPITAL el 20 de septiembre se lee que los bombardeos “confirmaron lo que venían anticipando algunas emisoras uruguayas”, de donde se deduce que a nivel local no hubo información. Sí hay registros del intenso movimiento que en la mañana del 19 de septiembre realizaron efectivos policiales en todo el sector costero, golpeando puerta por puerta para pedir la evacuación de los hogares. Saqueo y quema de la biblioteca del Sindicato de Empleados de Comercio (Córdoba entre Rivadavia y San Martín). Aporte de Guillermo Bianchi a Fotos de Familia. Un despertar aterrador Pero muchos se enteraron al despertar con el ruido aterrador de las bombas. En la población portuaria recayó la mayor cuota de horror, no sólo por los estruendos cercanos ni por la negra columna de humo que se alzó desde los tanques en ignición. Se sumó que algunas bombas cayeron sobre viviendas y comercios de ese populoso barrio. La crónica periodística del día siguiente da cuenta de varias personas heridas. No debe olvidarse que sólo tres meses antes la aviación naval había bombardeado y ametrallado Plaza de Mayo, con cruento saldo en la población civil. El temor de una nueva masacre no era infundado y cundió en la población marplatense, al tiempo que se propalaron rumores sobre posibles bombardeos en otros puntos de la ciudad, como la Estación de Ferrocarril. Un vecino marplatense -Tito Arrigo- posa junto a un proyectil disparado por el Crucero 9 de Julio. El lugar: la calle Alem frente al cementerio. Aporte de Gisela Arrigo a Fotos de Familia. Ello motivó que miles de marplatenses se alejaran de sus casas en busca de lugares que consideraban seguros, utilizando para ello los más diversos medios de locomoción o simplemente a pie, llevándose los enseres que pudieron. El bombardeo sobre Mar del Plata fue el primer paso de un plan anunciado que seguiría con idénticos ataques sobre las destilerías de La Plata y de Dock Sud. La renuncia de Perón puso fin a las maniobras. El horror de aquel día sólo se vivió en Mar del Plata.

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"Fiebre del oro" China acabará con el dominio del dólar
InfoporAnónimo9/27/2017

Pekín podría acelerar la ejecución de su plan petrolero y debilitar el dólar por las tensiones con EE.UU. El viejo sistema económico basado en el comercio de petróleo en dólares está en declive; Asia, China y otros actores globales defienden sus propios intereses. El periodista Brian Maher escribe en un artículo para The Daily Reckoning que actualmente “el dólar y el dron” siguen siendo los instrumentos del poder imperial de EE.UU. El comercio global de petróleo se fijó en dólares en 1974, cuando Arabia Saudí acordó ‘entronizarlo’ como divisa de referencia del mercado petrolero. No obstante, actualmente el papel que desempeña el dólar en el mercado de divisas se ha visto reducido. La causa principal para explicar esta decadencia es que China firmó sus futuros contratos de compra de petróleo en yuanes, con la opción de convertirlos en oro. Actualmente, este país asiático es el mayor importador de petróleo del mundo y está preparándose para crear un nuevo modelo de mercado petrolero. Dicho modelo evitará por completo el uso de dólares, destaca el autor. La elección de los yuanes permitirá a China comprar petróleo a Rusia e Irán utilizando su propia moneda. Dado que el dólar todavía mantiene el liderazgo mundial en el mercado de divisas, Pekín propone cambiar los yuanes por oro en sus acuerdos —reforzando el valor y credibilidad de su moneda— teniendo como referencia el tipo de cambio de la bolsa de Shanghái. Varios analistas consideran que esta decisión puede suponer un duro golpe a la influencia global del dólar estadounidense. La adquisición de petróleo en yuanes por parte de China amenaza con debilitar el tipo de cambio de la moneda estadounidense con relación a las divisas de otros países. En caso de que las transacciones de petróleo lleguen a realizarse en yuanes por parte de grandes importadores y exportadores del mundo, el dólar puede perder transacciones por un valor de 800.000 millones de dólares al año. Esta situación no favorecerá al dólar, ni tampoco a los valores estadounidenses a largo plazo, opina Carl Weinberg, economista de una empresa consultora. Esta pérdida de liderazgo podría deberse a la inclusión del yuan en la cesta de monedas de la reserva del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y la del banco de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS). Según el economista Jim Rickards, en 2000 el 70 % de las reservas mundiales eran en dólares. “Actualmente, al dólar se le atribuye el 62% de las reservas mundiales. En caso de que la tendencia persista en el futuro, este índice llegará al 50 %”, indica. De acuerdo con el inversor internacional Marin Katusa, próximamente el mundo será testigo del surgimiento de una nueva 'fiebre del oro', ya que los mercados en vías de desarrollo necesitarán oro para apoyar el cambio de sus monedas. Por lo tanto, las recientes tensiones con EE.UU. pueden empujar a Pekín a acelerar la ejecución de su plan petrolero.

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¿San Martín era masón? Fermín Chavez responde
¿San Martín era masón? Fermín Chavez responde
InfoporAnónimo2/11/2018

Entrevista a Fermín Chávez "La historia poco conocida de San Martín" Fuente: Revista La Maga, miércoles 16 de agosto de 1995, por Sergio Ranieri / Eduardo Blanco. Desde que el general Bartolomé Mitre escribió su Historia de San Martín, la vida del Libertador se convirtió en un compendio de lugares comunes que fue aprendido por generaciones de escolares desde las aulas o desde las páginas de la revista Billiken. Al cumplirse 145 años de la muerte de San Martín muchos aspectos de su vida pública y privada permanecen aún en la zona gris de la leyenda o el mito. En la siguiente entrevista, el historiador Fermín Chávez habla de algunas de esas contradicciones todavía no resueltas por la historia oficial, como por ejemplo su vinculación con la masonería, su relación con el catolicismo, su violenta enemistad con Bernardino Rivadavia y las razones que lo llevaron a exiliarse en Europa. -¿Qué opinión tiene acerca de la relación entre San Martín y la masonería? La masonería en un sentido general es una cosa, pero en el sentido riguroso es otra muy distinta. Quienes participaban realmente en la masonería eran aquellos que estaban al servicio de la Gran Logia de Londres. San Martín, curiosamente, no aparece en ninguna documentación inglesa. La Sociedad de Caballeros Racionales de Cádiz, en la que participa San Martín, se crea para impulsar el regreso de todos los americanos que vivían en Europa, y especialmente en España, para que participen en el proceso emancipador que se había iniciado en América a partir de 1809. El fin de esta logia –que tenía todas las formas de rito y el secreto masónico- era muy concreto y determinado: apoyar a los movimientos emancipadores. En 1811, Carlos María de Alvear, que sí era masón, le propone a los miembros de la Sociedad de Caballeros Racionales que ingresen en la Gran Logia y por mayoría deciden rechazar ese ofrecimiento. El fin de la Logia Lautaro -en la que participaba San Martín- es muy claro: ordenar bien el Gobierno y orientarlo para continuar con la emancipación de la Corona. El lema de la Logia Lautaro, escrito de puño y letra por San Martín, es: “Nunca reconocerás como gobierno legítimo de la patria sino a aquel que haya sido elegido por la viva y espontánea voluntad del pueblo”. Esta Logia Lautaro, de la que yo tengo los apuntes originales en los que se transcribe la forma por la cual prestaban juramento sus miembros, seguía todo el ritual secreto típico de la masonería. En 1813, en tiempos del Directorio, el sistema político está en crisis. Se estaba pensando en un príncipe europeo. Después Alvear empieza a pensar en el protectorado inglés. En medio de esa crisis, se crea la Asamblea del año XIII para declarar la independencia, pero la independencia no se declara. Es decir que Alvear y algunos integrantes de la Logia Lautaro, como Alvear, querían emanciparse para que entrara la influencia del imperio británico en el Río de la Plata. Muchos masones estaban ligados a un proyecto británico. Pero San Martín en su actividad dentro de la Logia Lautaro no participó de esa idea, él sólo se limitó a luchar por la liberación. Existía una tradición de logias masónicas en el Virreinato. La primera que se instaló en el Río de la Plata fue la Estrella del Sur, que llegó desde Inglaterra en la época de las invasiones inglesas. No hay que olvidarse que Buenos Aires estaba ligada a la intermediación y al comercio del puerto. Es probable que la logia de Londres haya tratado de captar a San Martín, pero no hay pruebas fehacientes. La Logia Lautaro por las formas era masónica, pero por el objetivo, no. Porque los objetivos de la masonería consistían en facilitar la influencia británica y San Martín nunca trabajó en forma directa para los ingleses, aunque es obvio que sus planes de emancipación coincidían con los intereses comerciales británicos. Al leer la correspondencia del almirante inglés Bowles y del cónsul Stapples se percibe que existía una relación de gran desconfianza hacia San Martín. La intención evidente era usarlo pero nunca terminaron de confiar en él. No lo consideraban un hombre de ellos. Ese es el motivo por el cual lord Cochrane fue nombrado almirante de la flota libertadora en la campaña contra el Perú. Cochrane debía seguir e informar los movimientos de San Martín. Y con el tiempo se convirtió en uno de sus más duros críticos. En esa época el almirantazgo británico tenía más poder que el propio gobierno inglés. Durante su exilio, San Martín recibió una condecoración en Bruselas con símbolos masones, es evidente que sus servicios fueron muy bien apreciados. Eso es cierto, pero en ese tiempo andaban por Europa muchos amigos de San Martín que sí eran masones declarados. - ¿No tenían demasiados amigos masones? - Sí, bueno, en esa época eso era común. En una investigación publicada en la revista Todo es historia, Rodolfo Terragno demuestra mediante una extensa investigación que el plan continental de San Martín tiene muchas coincidencias con el ideado por el inglés sir Thomas Maitland en 1800. Conozco el texto, pero a San Martín no lo veo en eso. Puede ser que haya conocido ese plan, pero él también era un estratega formado en Europa y estaba acostumbrado a planear las batallas sobre los mapas como los militares europeos, así que su plan es absolutamente lógico para un oficial de su nivel. Otro de los temas poco difundidos es el enfrentamiento de San Martín con Bernardino Rivadavia. Cuando El Libertador está en el Perú, el gobierno de Buenos Aires –encabezado por Martín Rodríguez y cuyo secretario era Rivadavia- le niega todo tipo de apoyo. Claro, San Martín envía a su delegado peruano Gutiérrez de la Fuente, quien recibe el apoyo del general Bustos, de Córdoba, pero el gobierno de Martín Rodríguez lo tiene un mes esperando y no le da el apoyo económico indispensable y el proyecto se frustra. San Martín pide reforzar el ejército auxiliar del Perú para poder atacar a los realistas por el Norte y el Sur. En esto incide una vieja historia de enconos con Rivadavia que venía desde la época del Primer Triunvirato, en 1812, que había sido destruido por San Martín y Ortiz de Ocampo. La primera acción militar de San Martín es San Lorenzo, sino la Plaza de la Victoria, cuando echa al Primer Triunvirato con los granaderos que por entonces estaba formando. El factótum de ese gobierno era Rivadavia y, una década después, como secretario de Martín Rodríguez, trabó el pedido que San Martín hacía desde Perú. Con las noticias que le llegan desde Buenos Aires, San Martín va a entrevistar a Bolívar en Guayaquil. A esa reunión va solo, sin el apoyo de su gobierno. - ¿Qué sucedió en Guayaquil, en el encuentro con Simón Bolívar que dio lugar a tantas leyendas? No hay misterios. Bolívar no le podía dar los nueve mil hombres que le pedía San Martín. Allí Bolívar le asegura que mientras San Martín esté en el Perú, el ejército de la Gran Colombia no iba a entrar en ese territorio. Pero Bolívar realmente no podía apoyarlo. San Martín, sin la ayuda de Buenos Aires y ante la imposibilidad de la colaboración de Bolívar, se quedó solo. Entonces decidió irse a Cuyo y atender su chacra en Mendoza. Mientras tanto, Bolívar envía el ejército de Sucre que derrota definitivamente a los españoles y más tarde crea la República de Bolivia, y queda así cercenada una parte importante de lo que había sido el Virreinato del Río de la Plata. En una carta al mariscal Castilla enviada cuando ya vivía en Europa, San Martín le cuenta lo que pasó y dice: “Yo debía haber fusilado a unos cuantos de los míos, pero me habían acompañado tanto”. Lo de Sucre es una idea propia, Bolívar no era partidario de la división de Bolivia. Hay correspondencia sobre ese tema entre Sucre y Bolívar. A Sucre lo ayudó mucho la posición de Rivadavia. Y no sólo por no haber prestado la ayuda inicial, sino porque la orden que tenía el general Alvarado, hombre enviado por Rivadavia a la frontera, era entregar el territorio al norte del río Desaguadero. Rivadavia tenía una concepción muy ilustrada del territorio, sólo le importaba la ciudad de Buenos Aires. Él quería un país chico, pero culto e ilustrado. A tal punto llegaba el enfrentamiento que cuando San Martín volvió del Perú y se instaló en Mendoza, Rivadavia intentó arrestarlo e inclusive atentar contra su vida. Es cierto. Primero le pusieron un espía y cuando se enteraron que tenía intenciones de viajar a Buenos Aires para ver a su mujer que estaba muy enferma le pusieron partidas en el camino para liquidarlo. Ahí fue cuando Estanislao López, el caudillo de Santa Fe, le dijo que si quería él lo iba a proteger. En ese momento San Martín decidió dejar el país. Los doctores de Buenos Aries lo acusaban de tener aspiraciones políticas y creían que representaba un verdadero peligro para su futuro. - ¿Qué pasó cuando en 1829 San Martín regresó de Europa y llegó hasta Montevideo? San Martín volvió porque lo llamó el entonces gobernador Dorrego. Lo había convocado porque todavía no había terminado la guerra contra el Brasil y ya había caído su enemigo Rivadavia. La idea de Dorrego era que San Martín se hiciese cargo del conflicto militar. Pero cuando llegó, Dorrego había sido asesinado y los autores del crimen habían sido Rivadavia y sus agentes, eso lo dijo el propio San Martín en una carta de la época. Juan Lavalle era sólo la cara del golpe, “la espada sin cabeza”, como diría años después Esteban Echeverría. San Martín no quiso darle amparo con su prestigio a ese gobierno y retornó a Europa para siempre. - ¿Qué hay de cierto con respecto a la historia que asegura que cuando fueron repatriados los restos de San Martín la jerarquía de la Iglesia Católica se oponía a que la tumba fuera instalada en la Catedral, debido a su condición de masón? Eso es cierto. La Iglesia argentina –debido a estas imprecisiones que existían en torno de San Martín respecto de su participación en las logias masónicas- creía que San Martín era verdaderamente masón. Entonces decidieron hacer el templete fuera del recinto sagrado de la Catedral, por las dudas. Ahí es donde puede verse hoy. En ese momento la fobia a la masonería era muy fuerte por parte de la Iglesia, hacía poco tiempo que el Pontífice había condenado la masonería. - ¿Cómo se llegó a esta concepción tipo Billiken que hoy se tiene de la figura de San Martín? Ha habido una necesidad política de construir un mito por el cual se supone que desde 1810 todo salió bien. La historia argentina es la suma de islotes gloriosos y luminosos, salpicados por islotes negros. Los héroes son aquellos que en alguna medida apoyaron el proyecto, los que no querían el proyecto quedaron de lado. Esta es la historia que cuenta Bartolomé Mitre. Una historia que pretendía negar el San Martín humano. Como no podía evitarlo, era preferible construirlo liviano, rosadito. Es por eso que estas historias son prácticamente desconocidas para el común de la gente. Era mejor hablar de El Gran Capitán de los Andes y nada más. Porque si se empezaba a escarbar y se les decía a los chicos que San Martín era enemigo de Rivadavia; que además se escribía con Rosas o que le donó el sable corvo de Los Andes por su lucha contra el bloqueo anglo-sajón, o que conspiró para derrocar el gobierno del Primer Triunvirato porque no había consultado la voluntad del pueblo, la cosa cambiaba. Ya no podría ser El Santo de la Espada y se tornaría en una figura contradictoria e inmanejable porque estaría vinculada con la política. Sería otro San Martín, estaría demasiado vivo y se tornaría peligroso. RESUMEN LVL5: San Martín perteneció a la Logia Lautaro, que NO era una logia masónica propiamente dicha. Cuando Alvear les propuso iniciarse en la masonería se negaron. La Logia a la que pertenecía San Martín tenía por objetivo la liberación del continente, no había un programa político "masónico" para implementar después. Si bien los planes del Libertador coincidían en gran medida con las aspiraciones británicos, no puede afirmarse que San Martín estuviera al servicio de los ingleses, que incluso lo miraban con desconfianza. Prueba de esto es su enemistad con Rivadavia, el "Padre de las luces", gran servidor de Su Majestad británica. Estas cosas hicieron que se retirase del país, sin participar nunca del gobierno.

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Adolf Hitler - La Voluntad de un Pueblo
InfoporAnónimo9/9/2018

link: https://www.youtube.com/watch?v=YhbmP3NPM-M link: https://www.youtube.com/watch?v=X4dbVt_BKtg link: https://www.youtube.com/watch?v=27_FPZd43wM Si quien controla el pasado, controla el futuro, ¿Quien controla el presente, controla el pasado? - George Orwell

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José Antonio Primo de Rivera y la Tercera Posición
José Antonio Primo de Rivera y la Tercera Posición
InfoporAnónimo2/24/2017

Discurso pronunciado en el Teatro de la Comedia de Madrid, el día 29 de octubre de 1933 con motivo de la fundación de Falange Española Nada de un párrafo de gracias. Escuetamente, gracias, como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo. Cuando, en marzo de 1762, un hombre nefasto, que se llamaba Juan Jacobo Rousseau, publicó El contrato social, dejó de ser la verdad política una entidad permanente. Antes, en otras épocas más profundas, los Estados, que eran ejecutores de misiones históricas, tenían inscritas sobre sus frentes, y aun sobre los astros, la justicia y la verdad. Juan Jacobo Rousseau vino a decirnos que la justicia y la verdad no eran categorías permanentes de razón, sino que eran, en cada instante, decisiones de voluntad. Juan Jacobo Rousseau suponía que el conjunto de los que vivimos en un pueblo tiene un alma superior, de jerarquía diferente a cada una de nuestras almas, y que ese yo superior está dotado de una voluntad infalible, capaz de definir en cada instante lo justo y lo injusto, el bien y el mal. Y como esa voluntad colectiva, esa voluntad soberana, sólo se expresa por medio del sufragio –conjetura de los más que triunfa sobre la de los menos en la adivinación de la voluntad superior–, venía a resultar que el sufragio, esa farsa de las papeletas entradas en una urna de cristal, tenía la virtud de decirnos en cada instante si Dios existía o no existía, si la verdad era la verdad o no era la verdad, si la Patria debía permanecer o si era mejor que, en un momento, se suicidase. Como el Estado liberal fue un servidor de esa doctrina, vino a constituirse no ya en el ejecutor resuelto de los destinos patrios, sino en el espectador de las luchas electorales. Para el Estado liberal sólo era lo importante que en las mesas de votación hubiera sentado un determinado número de señores; que las elecciones empezaran a las ocho y acabaran a las cuatro; que no se rompieran las urnas. Cuando el ser rotas es el más noble destino de todas las urnas. Después, a respetar tranquilamente lo que de las urnas saliera, como si a él no le importase nada. Es decir, que los gobernantes liberales no creían ni siquiera en su misión propia; no creían que ellos mismos estuviesen allí cumpliendo un respetable deber, sino que todo el que pensara lo contrario y se propusiera asaltar el Estado, por las buenas o por las malas, tenía igual derecho a decirlo y a intentarlo que los, guardianes del Estado mismo a defenderlo. De ahí vino el sistema democrático, que es, en primer lugar, el más ruinoso sistema de derroche de energías. Un hombre dotado para la altísima función de gobernar, que es tal vez la más noble de las funciones humanas, tenía que dedicar el ochenta, el noventa o el noventa y cinco por ciento de su energía a sustanciar reclamaciones formularias, a hacer propaganda electoral, a dormitar en los escaños del Congreso, a adular a los electores, a aguantar sus impertinencias, porque de los electores iba a recibir el Poder; a soportar humillaciones y vejámenes de los que, precisamente por la función casi divina de gobernar, estaban llamados a obedecerle; y si, después de todo eso, le quedaba un sobrante de algunas horas en la madrugada, o de algunos minutos robados a un descanso intranquilo, en ese mínimo sobrante es cuando el hombre dotado para gobernar podía pensar seriamente en las funciones sustantivas de Gobierno. Vino después la pérdida de la unidad espiritual de los pueblos, porque como el sistema funcionaba sobre el logro de las mayorías, todo aquel que aspiraba a ganar el sistema ,tenía que procurarse la mayoría de los sufragios. Y tenía que procurárselos robándolos, si era preciso, a los otros partidos, y para ello no tenía que vacilar en calumniarlos, en verter sobre ellos las peores injurias, en faltar deliberadamente a la verdad, en no desperdiciar un solo resorte de mentira y de envilecimiento. Y así, siendo la fraternidad uno de los postulados que el Estado liberal nos mostraba en su frontispicio, no hubo nunca situación de vida colectiva donde los hombres injuriados, enemigos unos de otros, se sintieran menos hermanos que en la vida turbulenta y desagradable del Estado liberal. Y, por último, el Estado liberal vino a depararnos la esclavitud económica, porque a los obreros, con trágico sarcasmo, se les decía: "Sois libres de trabajar lo que queráis; nadie puede compeleros a que aceptéis unas u otras condiciones; ahora bien: como nosotros somos los ricos, os ofrecemos las condiciones que nos parecen; vosotros, ciudadanos libres, si no queréis, no estáis obligados a aceptarlas; pero vosotros, ciudadanos pobres, si no aceptáis las condiciones que nosotros os impongamos, moriréis de hambre, rodeados de la máxima dignidad liberal". Y así veríais cómo en los países donde se ha llegado a tener Parlamentos más brillantes e instituciones democráticas más finas, no teníais más que separamos unos cientos de metros de los barrios lujosos para encontramos con tugurios infectos donde vivían hacinados los obreros y sus familias, en un límite de decoro casi infrahumano. Y os encontraríais trabajadores de los campos que de sol a sol se doblaban sobre la tierra, abrasadas las costillas, y que ganaban en todo el año, gracias al libre juego de la economía liberal, setenta u ochenta jornales de tres pesetas. Por eso tuvo que nacer, y fue justo su nacimiento (nosotros no recatamos ninguna verdad), el socialismo. Los obreros tuvieron que defenderse contra aquel sistema, que sólo les daba promesas de derechos, pero no se cuidaba de proporcionarles una vida justa. Ahora, que el socialismo, que fue una reacción legítima contra aquella esclavitud liberal, vino a descarriarse, porque dio, primero, en la interpretación materialista de la vida y de la Historia; segundo, en un sentido de represalia; tercero, en una proclamación del dogma de la lucha de clases. El socialismo, sobre todo el socialismo que construyeron, impasibles en la frialdad de sus gabinetes, los apóstoles socialistas, en quienes creen los pobres obreros, y que ya nos ha descubierto tal como eran Alfonso García Valdecasas; el socialismo así entendido, no ve en la Historia sino un juego de resortes económicos: lo espiritual se suprime; la Religión es un opio del pueblo; la Patria es un mito para explotar a los desgraciados. Todo eso dice el socialismo. No hay más que producción, organización económica. Así es que los obreros tienen que estrujar bien sus almas para que no quede dentro de ellas la menor gota de espiritualidad. No aspira el socialismo a restablecer una justicia social rota por el mal funcionamiento de los Estados liberales, sino que aspira a la represalia; aspira a llegar en la injusticia a tantos grados más allá cuantos más acá llegaran en la injusticia los sistemas liberales. Por último, el socialismo proclama el dogma monstruoso de la lucha de clases; proclama el dogma de que las luchas entre las clases son indispensables, y se producen naturalmente en la vida, porque no puede haber nunca nada que las aplaque. Y el socialismo, que vino a ser una crítica justa del liberalismo económico, nos trajo, por otro camino, lo mismo que el liberalismo económico: la disgregación, el odio, la separación, el olvido de todo vínculo de hermandad y de solidaridad entre los hombres. Así resulta que cuando nosotros, los hombres de nuestra generación, abrimos los ojos, nos encontramos con un mundo en ruina moral, un mundo escindido en toda suerte de diferencias; y por lo que nos toca de cerca, nos encontramos en una España en ruina moral, una España dividida por todos los odios y por todas las pugnas. Y así, nosotros hemos tenido que llorar en el fondo de nuestra alma cuando recorríamos los pueblos de esa España maravillosa, esos pueblos en donde todavía, bajo la capa más humilde, se descubren gentes dotadas de una elegancia rústica que no tienen un gesto excesivo ni una palabra ociosa, gentes que viven sobre una tierra seca en apariencia, con sequedad exterior, pero que nos asombra con la fecundidad que estalla en el triunfo de los pámpanos y los trigos. Cuando recorríamos esas tierras y veíamos esas gentes, y las sabíamos torturadas por pequeños caciques, olvidadas por todos los grupos, divididas, envenenadas por predicaciones tortuosas, teníamos que pensar de todo ese pueblo lo que él mismo cantaba del Cid al verle errar por campos de Castilla, desterrado de Burgos: ¡Dios, qué buen vasallo si ovierá buen señor! Eso vinimos a encontrar nosotros en el movimiento que empieza en ese día: ese legítimo soñar de España; pero un señor como el de San Francisco de Borja, un señor que no se nos muera. Y para que no se nos muera, ha de ser un señor que no sea, al propio tiempo, esclavo de un interés de grupo ni de un interés de clase. El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas. Porque en el fondo, la derecha es la aspiración a mantener una organización económica, aunque sea injusta, y la izquierda es, en el fondo, el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertiría se arrastren muchas cosas buenas. Luego, esto se decora en unos y otros con una serie de consideraciones espirituales. Sepan todos los que nos escuchan de buena fe que estas consideraciones espirituales caben todas en nuestro movimiento; pero que nuestro movimiento por nada atará sus destinos al interés de grupo o al interés de clase que anida bajo la división superficial de derechas e izquierdas. La Patria es una unidad total, en que se integran todos los individuos y todas las clases; la Patria no puede estar en manos de la clase más fuerte ni del partido mejor organizado. La Patria es una síntesis trascendente, una síntesis indivisible, con fines propios que cumplir; y nosotros lo que queremos es que el movimiento de este día, y el Estado que cree, sea el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de una unidad indiscutible, de esa unidad permanente, de esa unidad irrevocable que se llama Patria. Y con eso ya tenemos todo el motor de nuestros actos futuros y de nuestra conducta presente, porque nosotros seríamos un partido más si viniéramos a enunciar un programa de soluciones concretas. Tales programas tienen la ventaja de que nunca se cumplen. En cambio, cuando se tiene un sentido permanente ante la Historia y ante la vida, ese propio sentido nos da las soluciones ante lo concreto, como el amor nos dice en qué caso debemos reñir y en qué caso nos debemos abrazar, sin que un verdadero amor tenga hecho un mínimo programa de abrazos y de riñas. He aquí lo que exige nuestro sentido total de la Patria y del Estado que ha de servirla. Que todos los pueblos de España, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino. Que desaparezcan los partidos políticos. Nadie ha nacido nunca miembro de un partido político; en cambio, nacemos todos miembros de una familia; somos todos vecinos de un Municipio; nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo. Pues si ésas son nuestras unidades naturales, si la familia y el Municipio y la corporación es en lo que de veras vivimos, ¿para qué necesitamos el instrumento intermediario y pernicioso de los partidos políticos, que, para unimos en grupos artificiales, empiezan por desunimos en nuestras realidades auténticas? Queremos menos palabrería liberal y más respeto a la libertad profunda del hombre. Porque sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima, como nosotros le estimamos, portador de valores eternos; cuando se le estima envoltura corporal de un alma que es capaz de condenarse y de salvarse. Sólo cuando al hombre se le considera así, se puede decir que se respeta de veras su libertad, y más todavía si esa libertad se conjuga, como nosotros pretendemos, en un sistema de autoridad, de jerarquía y de orden. Queremos que todos se sientan miembros de una comunidad seria y completa; es decir, que las funciones a realizar son muchas: unos, con el trabajo manual; otros, con el trabajo del espíritu; algunos, con un magisterio de costumbres y refinamientos. Pero que en una comunidad tal como la que nosotros apetecernos, sépase desde ahora, no debe haber convidados ni debe haber zánganos. Queremos que no se canten derechos individuales de los que no pueden cumplirse nunca en casa de los famélicos, sino que se dé a todo hombre, a todo miembro de la comunidad política, por el hecho de serio, la manera de ganarse con su trabajo una vida humana, justa y digna. Queremos que el espíritu religioso, clave de los mejores arcos de nuestra Historia, sea respetado y amparado como merece, sin que por eso el Estado se inmiscuya en funciones que no le son propias ni comparta –como lo hacía, tal vez por otros intereses que los de la verdadera Religión– funciones que sí le corresponde realizar por sí mismo. Queremos que España recobre resueltamente el sentido universal de su cultura y de su Historia. Y queremos, por último, que si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. Porque, ¿quién ha dicho –al hablar de "todo menos la violencia"– que la suprema jerarquía de los valores morales reside en la amabilidad? ¿Quién ha dicho que cuando insultan nuestros sentimientos, antes que reaccionar como hombres, estamos obligados a ser amables? Bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria. Esto es lo que pensamos nosotros del Estado futuro que hemos de afanamos en edificar. Pero nuestro movimiento no estaría del todo entendido si se creyera que es una manera de pensar tan sólo; no es una manera de pensar: es una manera de ser. No debemos proponemos sólo la construcción, la arquitectura política. Tenemos que adoptar, ante la vida entera, en cada uno de nuestros actos, una actitud humana, profunda y completa. Esta actitud es el espíritu de servicio y de sacrificio, el sentido ascético y militar de la vida. Así, pues, no imagine nadie que aquí se recluta para ofrecer prebendas; no imagine nadie que aquí nos reunimos para defender privilegios. Yo quisiera que este micrófono que tengo delante llevara mi voz hasta los últimos rincones de los hogares obreros, para decirles: sí, nosotros llevamos corbata; sí, de nosotros podéis decir que somos señoritos. Pero traemos el espíritu de lucha precisamente por aquello que no nos interesa como señoritos; venimos a luchar porque a muchos de nuestras clases se les impongan sacrificios duros y justos, y venimos a luchar por que un Estado totalitario alcance con sus bienes lo mismo a los poderosos que a los humildes. Y así somos, porque así lo fueron siempre en la Historia los señoritos de España. Así lograron alcanzar la jerarquía verdadera de señores, porque en tierras lejanas, y en nuestra Patria misma, supieron arrostrar la muerte y cargar con las misiones más duras, por aquello que precisamente, como a tales señoritos, no les importaba nada. Yo creo que está alzada la bandera. Ahora vamos a defenderla alegremente, poéticamente. Porque hay algunos que frente a la marcha de la revolución creen que para aunar voluntades conviene ofrecer las soluciones más tibias; creen que se debe ocultar en la propaganda todo lo que pueda despertar una emoción o señalar una actitud enérgica y extrema. ¡Qué equivocación! A los pueblos no los han movido nunca más que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete! En un movimiento poético, nosotros levantaremos este fervoroso afán de España; nosotros nos sacrificaremos; nosotros renunciaremos, y de nosotros será el triunfo, triunfo que –¿para qué os lo voy a decir?– no vamos a lograr en las elecciones próximas. En estas elecciones votad lo que os parezca menos malo. Pero no saldrá de ahí vuestra España, ni está ahí nuestro marco. Esa es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio. Yo creo, sí, que soy candidato; pero lo soy sin fe y sin respeto. Y esto lo digo ahora, cuando ello puede hacer que se me retraigan todos los votos. No me importa nada. Nosotros no vamos a ir a disputar a los habituales los restos desabridos de un banquete sucio. Nuestro sitio está fuera, aunque tal vez transitemos, de paso, por el otro. Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas, Que sigan los demás con sus festines. Nosotros fuera, en vigilancia tensa, fervorosa y segura, ya presentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas.

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24 de Marzo. Gran Bretaña y la caída del Justicialismo
24 de Marzo. Gran Bretaña y la caída del Justicialismo
InfoporAnónimo3/26/2017

"Uno de los factores poco conocidos de la caída de Perón es la industrialización creciente del país. Esto significó un perjuicio considerable para los tejidos y cueros británicos, cuya exportación a la Argentina disminuía rápidamente. La desconfianza británica se transformó en hostilidad cuando comprendió que Perón se preparaba a explotar las enormes reservas petrolíferas del subsuelo argentino". "Journal du France". Octubre de 1955 Inglaterra y la caída de Perón En 1964 Perón escribió sobre el tema que nos ocupa: "El imperio británico celebró mi caída como una victoria típicamente inglesa. Ante una Cámara de los Comunes delirante de entusiasmo”, así Sir Winston Churchill desencadenó todos los fuegos de artificio de su pirotecnia verbal. Señaló que mi derrota era para el Imperio, un hecho tan importante como la Segunda Guerra Mundial y que no se me daría tregua ni cuartel, hasta el final de mis días". La sentencia de Churchill se cumplió, Perón no tuvo ni tregua ni cuartel hasta el día de su muerte y después de ella. ¿Qué había hecho el Gran Conductor Argentino para que Churchill lo considerase un enemigo de tales dimensiones? Algo muy simple: declarar y hacer efectiva la Independencia Económica del país, que fue solemnemente jurada por todo el gobierno, en Tucumán, el 9 de Julio de 1947.. La puesta en marcha de esa Independencia Económica, era revertir y recuperar para los argentinos, los tres millones de kilómetros cuadrados de la geografía que nos quedaba. La Argentina primaria del pasto y de la vaca inglesa fue reemplazada por la Nueva Argentina industrial, tecnológica y científica. La Argentina de Perón, consolidada jurídicamente en la Constitución Nacional de 1949, era la puesta en marcha del ideal de los próceres precursores de Mayo de 1810. Era la revancha contra el brutal colonialismo que nos había impuesto Gran Bretaña, durante un siglo y medio. Ferns, el célebre historiador inglés contemporáneo, señala en el Tomo I de su obra dedicada a la Argentina que antes del acceso de Perón al poder, la Argentina "absorvió entre el 40 y el 50% de todas las inversiones fuera del Reino Unido". (pag. 397) Estas cifras son más que indicativas de los intereses que la obra del peronismo había lesionado. Si tenemos en cuenta que durante el decenio 1946/55, Inglaterra tuvo que resignar ante Ghandi su presencia en la India y que Mohamed Mossadegh había puesto fin a los intereses ingleses en el petróleo de Irán, comprenderemos la gravitación que nuestro país tenía en 1955 en el derrumbe del Imperio Anglicano. El primero de la izquierda es Milton Eisenhower, hermano del presidente de EEUU. Estaba de visita diplomática y el General se lo llevó a ver el Superclásico. El reconocimiento que los Estados Unidos hicieron al poder de Perón y de la Argentina Justicialista fue lo último que pudo soportar la metrópoli londinense de su ex colonia. El acuerdo Perón-Eisenhower con respecto a la explotación petrolera a través de la "California Argentina" iba a alejar por siempre de estas tierras a la Gran Bretaña y a las otras potencias europeas asociadas. Fue entonces cuando Inglaterra se lanzó a la reconquista de la Argentina. Utilizó para tal fin dos fuerzas tradicionales y muy eficaces: sus diplomáticos y sus agentes diplomáticos. Con respecto a ellos dice Ferns: "Si el arte de la diplomacia consiste en inducir a otros a tomar decisiones que uno desea que ellos tomen, los agentes británicos en la Argentina practicaron ese arte con grandes resultados. Los agentes diplomáticos británicos piden moderación a los actores cuando éstos manifiestan sus feroces inclinaciones contra el Imperio, les hacen zancadillas cuando avanzan demasiado o bien dan un empellón a otros en la dirección que les parece conveniente".(T. I pags. 296-299) El General Perón desde su exilio escribía a Scalabrini Ortíz: "Usted es uno de los intelectuales argentinos que siempre vio claramente el enemigo real". Y su recordado y poco difundido trabajo sobre los episodios de 1955 decía: "Quizá un error de nuestra parte fue no haber considerado siempre a nuestro gobierno como una etapa de la lucha secular contra Inglaterra que se inicia con las invasiones inglesas". Inglaterra y la subversión En los años que siguieron a 1955, la diplomacia británica no pudo demoler la colosal estructura levantada por Perón. La Argentina industrial, tecnológica, científica y cultural y social, seguía en pie a pesar de todos los embates y de las más bárbaras políticas que se lanzaban contra ella. Los textos ingleses de la época no ocultan su preocupación por el problema. La cuestión se hace acuciante hacia 1972, cuando el General Perón confirma solemnemente su voluntad de regresar a la Patria. Entonces aparece el segundo tomo de la obra del historiador británico Ferns sobre la Argentina. Allí leemos lo siguiente: "Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón". (pag. 247) Y la guerra civil devastadora para nuestra Patria programada y bien pensada por los estrategas ingleses "para deshacer la revolución efectuada por Perón", llegó a nuestras playas. No vino solamente con palabras, vino con armas procedentes de Inglaterra. Recuerdo el día 18 de abril de 1974: Un diplomático británico de nombre Micke Jhon Bishop fue detenido en el momento de introducir al país un contrabando de armas. El diario " La Nación " inicia la reseña del gran escándalo, en estos términos: " La Justicia Federal en lo Criminal y Correccional investiga lo relacionado con el secuestro, efectuado el 10 del actual por personal de Prefectura Naval Argentina, de varios bultos que contenían 17.500 proyectiles calibre 9 mm ., munición de guerra, acondicionados en cajas utilizables para pistola, fusil y ametralladora, que fueron desembarcados del rompehielos de la marina británica Endurance". Y tras dar detalles asombrosos sobre esta invasión virtual en el propio Puerto de Buenos Aires, la crónica da cuenta de la inmediata libertad del diplomático involucrado, a la vez que señala, como trascendido, que Gran Bretaña había dado al Poder Ejecutivo las explicaciones del caso: "Lamentando no haber cumplido con los trámites que hubiera debido realizar en el caso ante nuestra Cancillería". Nunca se hicieron públicas las explicaciones que había dado Gran Bretaña. Jamás se conoció la actitud del Ministro de Relaciones Exteriores de aquel entonces. Dejo el tema para los historiadores revisionistas que quieran ocuparse de los años que van de 1973 a 1976. Al descubrimiento de ese contrabando inglés de armas siguieron otros dos, de los que sólo informó el diario "Mayoría"; uno interceptado en otro buque inglés y el tercero en una aeronave de la British Caledonian. Si los contrabandos de armas descubiertos fueron tres, ¿cuántos fueron los que no se detectaron? Nuca lo sabremos, pero sí todos recordamos que "la guerra civil devastadora" lanzada anónimamente contra el tercer gobierno del General Perón, tenía entonces cuatro frentes bien definidos: El terrorismo bélico con el crimen planificado El terrorismo periodístico con la tergiversación organizada El terrorismo político con la traición reiterada El terrorismo económico con el desabastecimiento, los vaciamientos de empresas y el sabotaje a la producción. Todas estas eran las formas de la "guerra civil devastadora", declarada en secreto por los ingleses contra Perón. El objetivo era muy claro: destruir la industria argentina, destruir la tecnología argentina y destruir la ciencia y la inteligencia argentinas, aniquilando a la Universidad que la produce. Por estos medios, coherentes y contestes de Gran Bretaña para el Río de la Plata , se buscó reinstalar a la Argentina en el sistema colonial de la división internacional del trabajo. Exportadores de cerebros talentosos (2.500.000 argentinos emigraron en busca de trabajo entre 1976 y 1980) e importadores de los laosianos y vietnamitas (ahora también los coreanos en verdaderas oleadas) que trajo el ministro Harguindeguy para cumplir el "gobernar es poblar", de Alberdi. La Argentina colonial ha sustituido pues, a la Argentina Independiente de Perón.

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