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Usuario (Venezuela)
A mediados del siglo XIX, Elizabeth Gregory, madre del capitán de un barco de transporte de especias, usó la canela y la nuez moscada que le proporcionó su hijo, además de piel de limón, para crear un bollo frito al que le puso en medio –la parte que no se acababa de cocer– nueces y avellanas. Así aguantaba largas travesías sin estropearse, y de ahí su nombre: dough significa ‘masa’, y nut, ‘fruto seco’ o ‘nuez’. Según la versión popular, en 1847, el vástago de la señora Gregory, Hanson, le puso el agujero a las donas al clavarlo en uno de los radios del timón de su navío durante una tormenta, ya que necesitaba usar las dos manos. En una entrevista posterior, el marinero explicó que había creado el primer donut “al hundir un pimentero en su centro”, lo que solucionaba el problema de la falta de cocción en ese punto.
Tras estudiar casi 400 especies, los expertos identificaron los genes encargados del olor y el gusto de los tomates, detectando así la composición de las variedades más sabrosas, y los responsables de la concentración de azúcar. A partir de ahí compararon los tomates actuales y los tradicionales. El equipo de especialistas ha identificado 13 moléculas con objeto de introducirlas en las variedades modernas. El tomate es uno de los productos agrícolas más consumidas del mundo. Contiene vitaminas A y C. Ampliamente utilizado en las cocinas del mundo, es elemento indispensable en la dieta mediterránea.