nulljuqq
Usuario (Territorios palestinos)

Las enfermeras siempre han llevado uniforme de color blanco, símbolo de pureza y, también, práctico para todo lo alusivo a la sanidad, ya que delata rápidamente cualquier tipo de suciedad y, por tanto, de posible infección. Una apariencia fundamental en la práctica médica. Aunque esto presentaba algunos problemas. Por un lado, tanto blanco acababa provocando problemas oculares y jaquecas al personal sanitario, así como también efectos ópticos: Por otro lado, por la naturaleza del trabajo del cirujano es bastante frecuente las salpicaduras de sangre, que con el fondo blanco resultan muy evidentes y no muy agradables a la vista. Los cirujanos igualmente adoptaron el color blanco para la práctica médica, hasta el año 1941, cuando un médico decidió que el contraste de la sangre con el blanco del uniforme era bastante repulsivo y demasiado expresivo, sin que existiera una razón que lo justificara. Para reemplazar el color de su ropa de trabajo eligió un verde espinaca que neutralizaba el brillo y el contraste de la sangre roja. Sino que además disimulaba mejor la sangre, se limpiaba con más facilidad, no era tan agresivo a la vista y ayudaba a "descansar" la mirada, al tiempo que resultaba relajante. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial cambió la iluminación de las salas de operaciones, y la mayoría de los cirujanos optaron por un verde más difuso. En la actualidad, también se utiliza un tipo de ropa azul grisácea. El motivo reside en que este nuevo color resalta mejor en los monitores de vídeo, con lo que los estudiantes de cirugía siguen mejor las intervenciones para aprender las distintas técnicas quirúrgicas.

GIF El Bitcoin, es una criptodivisa programada en C++, concebida por Satoshi Nakamoto y lanzada el 4 de febrero del 2009. El término se aplica también al protocolo y a la red P2P que lo sustenta. 1. Se puede vivir con bitcoin: Si el experimento del año pasado hizo que Hill adelgazara más de dos kilos en una semana, este año asegura que vivir con bitcoines es mucho más fácil. En esta ocasión la periodista logró cenar en varios restaurantes, hacer un 'tour' de vinos y utilizar un servicio para compartir vehículo en sus viajes. Por desgracia, pagar la gasolina con esta moneda fue para ella una tarea imposible. 2. Algún día se acabaran: En la minería del bitcoin la red reajusta la dificultad cada 2016 bloques, es decir, aproximadamente cada 2 semanas, para que un bloque sea generado cada diez minutos. La cantidad de bitcoines creada por bloque nunca es más de 25 BTC, y los premios están programados para disminuir con el paso del tiempo hasta llegar a cero, garantizando que no puedan existir más de 21 millones de BTC. 3. Sobre Satoshi Nakamoto: Seudónimo del fundador de Bitcoin. Nadie sabe si es hombre o mujer, corporación o corporaciones. Algunos creen que es un humilde japones que vive en la casa de su madre en Estados Unidos, o que es la unión de las empresas: Samsung, Toshiba, Nakamichi y Motorola. 4. Todos los días, se "minan" en promedio 3,600 BTC 5. La primera transacción fue el 12 de febrero del 2009. 6. En cinco años el Bitcoin paso de valer 0 a 790 euros 7. El último Bitcoin sera minado en el año 2140 8. Todavía asusta a los Gobiernos Muchos países se oponen al bitcoin debido a que la criptodivisa representa un riesgo para los sistemas financieros y las divisas tradicionales. Estados Unidos ha optado por imponer impuestos y la introducción de una regulación adicional para las monedas virtuales. 9. Un café En 2013, Kashmir dijo que no creería en el éxito del bitcoin hasta que pudiese comprar con ellos un café. En 2014 lo consiguió, lo que —según ella— es un significativo avance para esta revolucionaria forma de pago. 10. Bitcoin en la vida real te hace pensar en todo por adelantado Este sistema de pago afecta la forma de vida de las personas que no están acostumbradas a pensar cada paso, por lo que es mejor elegir los lugares donde van a aceptarlo. 11. Cada bitcoin tiene asociado un codigo distinto, por lo que es imposible de duplicar 12. Detrás de cada bitcoin hay 31000 líneas de código computacional 13. Lamborghini es la primera marca de automóviles que acepta el Bitcoin como forma de pago 14. En 2010 un hombre pago 10.000BTC por una pizza, 3 años después este monto valía mas de 5000 euros GIF

¿Algún día pagaremos mirando a través de un dispositivo que reconozca el iris? Y tu rostro siempre te acaba delatando, dicen los refranes populares. Estas sentencias toman un nuevo sentido en la era tecnológica: ahora tu identidad, por más que no quieras que se conozca, quedará al descubierto con tan solo analizar tu dedo, tu iris o tus orejas. Incluso, el latido de tu corazón podría dejar de ser una idea romántica. Y todo por la biometría. La aplicación práctica de investigaciones en ciencias exactas y complejos algoritmos informáticos para la identificación precisa de las personas se resume en una sola palabra: biometría. Todos los sistemas biométricos conocidos hasta hoy se basan en una secuencia simple: verificar/autentificar la supuesta identidad de alguien, es decir, quién digo ser, tras lo cual y, en poco tiempo, la máquina identifica quién soy realmente. Este proceso singular, metódico y refinado estará cada vez más presente en nuestra vida diaria. ¿Paraíso biométrico? Imagina un futuro próximo: 2025, por ejemplo. Tu identidad (o tus rasgos particulares) sirve para realizar cualquier trámite sin necesidad de papeles, tarjetas de crédito, formatos burocráticos y otros objetos decimonónicos como los billetes de banco. Es más, tus lentes, tu reloj o tus zapatos estarán revestidos de sensores biométricos conectados a tus dispositivos electrónicos. Objetos que podrán alertar cuándo estés a punto de sufrir un ataque al corazón. En ese paraíso biométrico, una compleja red física y virtual protegerá tanto tu vida como tus bienes. Tu iris, tu huella digital o tu ADN serán tu acceso a un infinito mundo de servicios. Sin el temor al fraude, la suplantación de identidad, el robo de tus tarjetas o el traslado físico de un lugar a otro. Eso, por lo menos, es lo que prometen los impulsores de esta tecnología. Para que la revolución biométrica sea un hecho social hará falta que sus dispositivos tengan un impacto directo en los consumidores. Y la chispa que puede desencadenar la pasión biométrica está en el uso masivo de la huella digital en teléfonos inteligentes y en la popularización de los dispositivos wearable: pulseras, relojes, anillos o lentes con acceso a internet. Una oleada de inversionistas le apuesta a la biometría para cambiar los sistemas de salud, reducir costos de transporte, movilidad e internamiento, y cambiar las relaciones médico-paciente. Las previsiones apuntan que para 2017, el mercado de aplicaciones médicas moverá unos 26,000 millones de dólares en todo el mundo. Y todo ello será posible gracias al uso intensivo de sensores biométricos adaptados al cuerpo que, de momento, tienen un uso más recreativo en el deporte. Pero esto solo es el inicio de la revolución biométrica.

La Pascalina es una de las primeras calculadoras mecánicas, que funcionaba a base de ruedas y engranajes. Fue inventada por Blaise Pascal en 1645, tras tres años de trabajo sobre la misma. Se fabricaron varias versiones y Pascal en persona construyó al menos cincuenta ejemplares. El primer uso de la Pascalina fue en la Hacienda francesa, debido a que Pascal diseñó la Pascalina para ayudar a su padre, que era contador en dicha entidad. Debido a ello la Pascalina estaba destinada básicamente a solucionar problemas de aritmética comercial. En 1670 el filósofo y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz perfeccionó esta máquina e inventó una que también podía multiplicar. La Pascalina conoció un período de gloria en los años 1960, debido a que se usó de forma interna en la compañía IBM. Por aquellos tiempos era el único dispositivo que permitía efectuar muy rápidamente cálculos en numeración hexadecimal, lo que era necesario para la depuración de los programas. Se exponen varios ejemplares originales en Inglaterra, en el Museo de Artes y Oficios. Blaise Pascal inventó la segunda calculadora mecánica, llamada alternativamente, Pascalina o la falica, en 1645, la primera fue de Wilhelm Schickard en 1623. Pascal comenzó a trabajar en su calculadora en 1642, cuando tenía sólo 19 años de edad. Él estaba ayudando a su padre (que trabajó como recaudador fiscal) buscado crear un dispositivo que pudiera reducir un poco su carga de trabajo. Pascal recibió un Privilegio Real en 1649 que le concedió derechos exclusivos de hacer y vender calculadoras en Francia. Por 1652 Pascal reclamó ya que había producido aproximadamente cincuenta prototipos y solo había vendido un poco más de una docena de máquinas, pero el costo y la complejidad de la Pascalina, combinado con el hecho que esto sólo podía sumar y restar, era una barrera a futuras ventas, y la producción cesó en aquel año. Para entonces Pascal había seguido adelante en sus investigaciones, principalmente el estudio de presión atmosférica, y posteriormente la filosofía.