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Primer post: 14 feb 2009Último post: 2 mar 2009
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¿la religión es tema tabú?
InfoporAnónimo2/14/2009

Registrate y eliminá la publicidad! Se argumenta que hay que respetar la religión de los demás, que si nosotros hubiésemos nacido en tal o cual país tendríamos tal otra religión, que si uno es buena persona tanto da, que nadie tiene la verdad, que no hay que ser intransigentes sino abiertos, y tantas cosas más. Es incuestionable que hay que respetar la religión de los demás, tratarles con cariño, colaborar con ellos en muchas cosas, dialogar, que no cabe emplear violencia ni engaño, que si el otro actúa de buena fe con su religión podrá salvarse, ..., pero esto no significa que todas las religiones sean iguales. Es una trampa fácil en nuestra sociedad relativista, de pensamiento débil, en la que muchos creen que no hay Verdad, sino como mucho “verdades”, cada uno la suya, sin que sea mejor una que otra. Tal concepción no es un matiz sino algo de más enjundia de lo que a primera vista parece. Aceptar que todas las religiones son iguales y que tanto da una como otra significa, en primer lugar, no creer que Jesucristo vino para salvar a los hombres. Sus contemporáneos ya tenían sus religiones. Si todas son iguales era innecesaria la Encarnación, la muerte en cruz. Y afirmar que no hay que hacer apostolado, proselitismo, es, por ejemplo, echar en cara a los misioneros de hoy y de todos los tiempos que su vida y su entrega es absolutamente inútil porque el Cristianismo que ellos llevan no es ni mejor ni peor que la religión que tienen los pueblos a los que van. Que haya que adaptar las formas de apostolado y proselitismo a las situaciones y momentos específicos es cosa distinta. Habrá lugares en que pueda hacerse abiertamente, aquí será necesario atender antes las necesidades materiales, allá enseñar la doctrina, en otros puntos limitarse a dar testimonio. Pero teniendo claro siempre que el objetivo final es atraer a aquella o aquellas personas a Cristo. En todos los planos de la vida los únicos que no son proselitistas son los acomplejados, los abúlicos, los depresivos. Unas enfermedades que parece han hecho mella en bastantes cristianos supuestamente convencidos. Un cristiano, un católico, que no es apostólico, que no es proselitista, muestra que no vibra por su fe. El proselitismo, respetuoso ciertamente, es lo más natural, perfectamente ecológico. FUENTE:http://es.catholic.net/temacontrovertido/326/2779/articulo.php?id=31453

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Lo normal no necesita calificativos
InfoporAnónimo2/14/2009

Registrate y eliminá la publicidad! FUENTE:http://es.catholic.net/sexualidadybioetica/340/1312/articulo.php?id=27148 Hace un par de meses escribí que no me parecía serio llamar "creyentes" a los cristianos, ya que, en el fondo, somos bastante más descreídos que los ateos; creemos en muy pocas cosas, y no militamos en la tropa de los que siguen a pie juntillas los incontables dogmas de la posmodernidad. Los fundamentalistas del relativismo, los idólatras de los fetiches laicistas, esos sí que son creyentes. el sustantivo "creyente". trata de un invento de los que no tienen fe, igual que la palabra "payo" es una creación de los gitanos. En tiempo de Cervantes, pongamos por caso, no había "creyentes". Todos lo eran salvo dos o tres, y por tanto no era preciso llamarlos de ningún modo. Lo normal no necesita calificativos. Sí lo precisaban en cambio los ateos, o sea, los que se apartaban de esta norma general. El problema surge cuando el ateísmo y el agnosticismo se convierten en epidémicos. Los incrédulos salen del armario, confiesan con orgullo su alejamiento de Dios, y reivindican su condición de "normales" tratando de que ocupen el armario vacío los que creen en Dios. Luego, cierran la puerta y cuelgan una etiqueta: "los creyentes". Algo parecido está pasando con otro vocablo recién nacido, que crece, prolifera y se trivializa de un tiempo a esta parte. Me refiero al sustantivo "heterosexual". -Oye, tío, ¿eres homo o hetero? Cuando vi que un famosillo de la tele se dirigía en estos términos a otro espécimen de su misma tribu, me dije a mí mismo: "muchacho, aquí hay tema". Y es que hasta hace poco los llamados "heteros" simplemente no existían. Ser heterosexual era como ser bípedo, es decir "normal". Por otra parte, era una verdad pacíficamente sostenida que la atracción de los sexos tenía bastante que ver con la reproducción. De ahí que si alguien se sentía atraído por personas del mismo género o por otro tipo de entes no aptos para la fecundación, se consideraba a todos los efectos que sufría una anomalía. Y las anomalías - aunque no afecten a la dignidad personal- sí que necesitan una palabra en el diccionario para distinguirlas de las situaciones normales. El diccionario no se conformó con un vocablo; recoge docenas, casi todos despectivos, para identificar la homosexualidad y a los homosexuales. Ojalá -lo digo de todo corazón- esas palabras pasen muy pronto al depósito de cadáveres. Ahora estamos en el polo opuesto. Era preciso luchar para que se reconociese a esas personas sus derechos. Y en eso estamos. Pero hemos pasado del "todos tenemos idéntica dignidad" al "todos somos normales", que desde luego no es lo mismo. Ya no hay ciegos, sino invidentes. Y como los ciegos son "normales" habrá que buscar una palabra para "los otros" que también son normales; sólo así se restablecerá la igualdad. De ahí que a los "no ciegos" nos llamen "videntes", como a Rappel. Otro ejemplo. Este verano fui desposeído de mi vesícula biliar en un quirófano. Os aseguro que no lamento la pérdida, al contrario. Sin embargo, desde entonces soy consciente de que me falta algo: algo no demasiado serio, de acuerdo, pero no me atrevería a decir que es "normal" no tener vesícula, ni que deba sentir el orgullo de carecer de tan curiosa glándula. Si lo pensara, habría que crear al menos dos términos nuevos para considerarme en situación de igualdad con los que no han sufrido una laparoscopia. -Oye tío, ¿tú eres vesiculado o avesiculado? Luego inventaríamos el "día del orgullo avesicular". Y que nadie se atreva a meterse con nosotros, porque lo llamaríamos avesiculófobo, que es vocablo la mar de aparente. -Pero entonces, ¿eres homo o hetero? -¿Yo? Payo, vidente, hetero y avesiculado. -Caray...

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aumento de los contagios de SIDA
InfoporAnónimo2/15/2009

Registrate y eliminá la publicidad! En España promueven el uso irresponsable de la sexualidad, provocando una reacción en cadena que acaba con un aumento de los contagios de SIDA Un documento de la Conferencia Episcopal Española (CEE) afirma que las campañas de "prevención" en los colegios españoles esconden un afán por adoctrinar a los más jóvenes, y agrega que las charlas que se imparten día a día en los centros escolares en España promueven el uso irresponsable de la sexualidad, provocando una reacción en cadena que acaba con un aumento de los contagios de SIDA. La CEA denuncia que estas campañas de ³prevención² no buscan la real desaparición del riesgo de contagio, sino que responden a grandes intereses económicos nacionales e internacionales. Como prueba de esto último citan el caso de Uganda a la que se le ha retirado toda ayudaeconómica por el hecho de no promover el uso del preservativo, aunque haya sido la única nación del mundo en la que disminuyeron los casos de contagio del virus del SIDA. El texto del documento de la CEA consta de diez puntos y se titula: Decálogo por la transparencia en la prevención del SIDA 1. Los preservativos no evitan el contagio del SIDA sino que lo dificultan. Los poros del preservativo son más pequeños que el espermatozoide, pero mucho más grandes que el virus. 2. El preservativo fomenta la promiscuidad, por lo que aumenta el riesgo de contagio. Más veces, más riesgo: es matemático. 3. La promiscuidad que fomenta el preservativo es adictiva. Y eso lleva a una modificación de las costumbres sexuales, aumentando el apetito sexual, y se llega incluso a un mayor número de violaciones, abusos sexuales o de casos de pederastia. 4. El preservativo falla en alrededor de un 20% de casos en los que se usa correctamente según diversos estudios. La cifra varía entre el 10% en caso del embarazo y un 30% en el caso del VIH, ya que –entre otras cosas–, el embarazo no se puede producir todos los días del mes, pero sí el contagio del virus. 5. Las fallas mecánicas del preservativo (roturas y deslizamientos) elevan este porcentaje a cifras de riesgo inasumibles. En casos de relaciones sexuales de adolescentes, hay informes que dan un 50% de fallas en contracepción, y ya hemos visto que el preservativo es menos efectivo contra el SIDA que contra embarazos. 6. El preservativo desvirtúa las relaciones sexuales. El preservativo distancia a las dos personas que realizan el acto sexual, ³plastifica² el corazón y lanza una mirada simplemente ecológica de las relaciones. 7. Los únicos métodos 100% eficaces en la lucha contra el SIDA son la abstinencia y la fidelidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la prestigiosa publicación científica ³The Lancet² el preservativo es sólo la tercera opción en la prevención del contagio del virus. 8. Los jóvenes en España son mal informados por las autoridades. Las autoridades sanitarias españolas ocultan información, como la tasa de fallas del preservativo o que el único país del mundo en el que se ha reducido la tasa de contagio de SIDA es Uganda, país que ha promovido el método ABC de prevención colocando al preservativo como tercera opción, lejos de la abstinencia y la fidelidad. 9. Los intereses económicos son los que hacen las campañas de "prevención" por parte de las autoridades sanitarias. No se busca la real desaparición del riesgo de contagio sino una serie de beneficios en términos económicos. Internacionalmente se ha retirado la ayuda a Uganda por el hecho de no promover el preservativo aunque haya sido la única nación en disminuir los casos de contagio. 10. Bajo las campañas de "prevención" en los colegios españoles se esconde un afán por adoctrinar a los más jóvenes. Las charlas que se imparten día a día en los centros escolares en España promueven el uso irresponsable de la sexualidad, provocando una reacción en cadena que acaba con un aumento de los contagios de SIDA.+ FUENTE:http://www.es.catholic.net/sexualidadybioetica/344/775/articulo.php?id=37824

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Un dato curioso
InfoporAnónimo2/14/2009

En estos días estaba buscando algunos libros en Amazon.com, la librería más grande del mundo, e hice un descubrimiento interesante. Entre sus 25 libros de economía más vendidos, muchos de ellos son de economistas de libre mercado. Sin embargo, a pesar de la demanda que esos libros tienen, pocos de ellos son publicados por las grandes casas editoriales. Si no fuera por las pequeñas editoriales universitarias, muchos de los más importantes libros de economía del siglo XX no hubieran sido publicados. Un ejemplo clásico es "Camino de servidumbre" de Friedrich A. Hayek, publicado originalmente a fines de la Segunda Guerra. Aunque de inmediato se convirtió en un best-seller en Inglaterra, no lograba conseguir una casa editorial que lo publicara en Estados Unidos porque unía al comunismo y al nazismo como diferentes formas del socialismo. Con la ayuda de algunos amigos, Hayek logró que la casa editorial de la Universidad de Chicago le publicara una edición americana. Y esta, como era de esperarse, pronto se convirtió en un best-seller también aquí. Sigue siendo tan popular que aparece en la lista de Amazon.com como número 1 y como número 13. En primer lugar está la edición rústica y en el número 13 la edición encuadernada. Hayek está entre los tres o cuatro economistas más importantes de libre mercado en el siglo XX, junto con Milton Friedman, Henry Hazzlitt y Ludwig von Mises. Friedman y Hazlitt también tienen libros en la lista de títulos de economía más vendidos en Amazon.com. "Capitalismo y libertad" de Friedman aparece como número 4 y "Economía en una lección" de Hazzlitt aparece como número 8. Si tomamos en cuenta que el libro de Hayek fue originalmente publicado en 1944, el de Hazlitt en 1946 y el de Friedman en 1962, es extraordinario que se sigan vendiendo en esas cantidades. Hayek murió en 1992 y Hazlitt en 1993, pero Friedman sigue escribiendo; su libro más reciente de sus memorias fue escrito conjuntamente con su esposa Rose, "Dos personas con suerte". En la misma lista encontramos a otros importantes economistas de libre mercado. "La firma, el mercado y la ley" de Ronald Coase aparece como número 9, el libro de texto sobre microeconomía de N. Gregory Mankiw es el número 10, le sigue el texto de microeconomía de Robert Barro como número 14. Sorprendentemente también encontramos el último libro escrito por Hayek, "La fatal arrogancia" como número 17. Tan interesante como la cantidad de libros sobre la economía libre en la lista de best-sellers es la ausencia de marxistas y socialistas. Los únicos keynesianos que aparecen son Paul Krugman, con su libro de texto sobre economía internacional en el número 15 y el texto de economía de Paul Samuelson, como número 24. El resto de la lista de los 25 más vendidos está compuesto por tomos extremadamente técnicos, tales como "Introducción a los algoritmos" de Thomas Corman. Es evidente que en el mercado, donde la gente gasta su dinero como quiere, se vota mayoritariamente por los economistas que lo apoyan y lo defienden. Y aquellos que son los favoritos de los medios de comunicación no se encuentran por ninguna parte. ¿Dónde está Robert Kuttner, cuyas columnas de izquierda aparecen prominentemente en Business Week y el Washington Post? ¿Dónde está John Kenneth Galbraith que le dedicó toda su vida a denigrar del capitalismo? ¿Dónde está Lester Thurow, cuyos libros se han dedicado a elogiar la planificación central japonesa? Y Paul Krugman, el nuevo gran maestro económico del New York Times, apenas si tiene un libro de texto en la lista de los más vendidos. No obstante el éxito de la economía de mercado, las grandes casas editoriales como Random House y Simon & Schuster continúan publicando principalmente libros que critican al mercado. Siempre ha sido así. En su estupendo nuevo libro, "El triunfo de la libertad", Jim Powel cuenta las dificultades confrontadas por todos los importantes libros de economía libre para lograr ser publicados. El mundo entero tiene una deuda con gente como Eugene Davidson, de la casa editorial de la Universidad de Yale, por haber publicado "La acción humana" de Mises, en contra de los deseos de toda la facultad de Yale. La industria editorial es de hecho una red de apoyo para la izquierda, mientras que libros liberales con gran potencial de venta siguen teniendo dificultad en conseguir quien los publique y sus autores reciben diminutos adelantos comparados con los generosos adelantos que suelen recibir los autores izquierdistas, cuyos libros terminan vendiéndose bastante menos. FUENTE: http://www.neoliberalismo.com/lapiz.htm

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Corrupción y comunismo
InfoporAnónimo2/16/2009

Registrate y eliminá la publicidad! Fidel Castro se ha mostrado tan alarmado ante la magnitud de la corrupción en Cuba que ha llegado a calificarla como una amenaza a la supervivencia de la revolución. "Si alguien destruye este revolución --ha dicho Castro-- no va a ser ningún enemigo externo, vamos a ser nosotros mismos''. Creo que estas alarmas justifican algunas observaciones. En primer lugar, es pertinente recordar que, según la teoría marxista-leninista, es decir, según la invariable orientación ideológica de la revolución cubana, la fuente de todos los males sociales --pobreza, corrupción, delincuencia, prostitución, etc.-- está en la propiedad privada de los medios de producción. Según la ideología de la revolución, al acabar con los propietarios privados de los medios de producción --los burgueses, los empresarios-- se acabaría con la última clase explotadora. Se acabaría, por decirlo así, la protohistoria y empezaría la verdadera historia de la humanidad, donde los hombres crearían su futuro de manera organizada y consciente. Liberados de la ''anarquía del mercado'', la producción se desarrollaría de manera totalmente planificada y racional. Liberados de la explotación, los hombres producirían para sí mismos, lo que provocaría una elevación vertical de la productividad del trabajo. Las riquezas sociales fluirían así de manera incontenible. Tanto, que no tendría que darle a cada trabajador de acuerdo a lo que produjera, sino de acuerdo a lo que necesitara. Todos tendrían sus necesidades --materiales y espirituales-- espléndidamente cubiertas. En esas condiciones, según planteaba León Trotsky en sus ensayos de Literatura y revolución, el hombre promedio alcanzaría los niveles de un Aristóteles o un Miguel Angel y, sobre esa base, se alzarían nuevas cimas de la humanidad. Ese era el sueño comunista que fascinó a muchos de los más destacados intelectuales y artistas del mundo entero. Es, por consiguiente, totalmente legítimo preguntarse: Pero, ¿no fueron expropiadas y expulsadas del país las empresas imperialistas desde hace casi 45 años? ¿No sucedió lo mismo con los empresarios nacionales? Pero ¿no eran ellos los responsables de la pobreza, la corrupción, la delincuencia y la prostitución? ¿De dónde sale entonces la pobreza, la corrupción, la delincuencia y la prostitución masivas que existen en la Cuba de hoy, en la Cuba revolucionaria? Primero se le echó la culpa a la pequeña propiedad remanente en Cuba. Fue la llamada ''ofensiva revolucionaria'' de 1968, el ''asalto contra el Cuartel Moncada de la pequeña burguesía''. Eso, por supuesto, sólo hizo empeorar las cosas. Luego vino el puente del Mariel, donde, 20 años después del triunfo de la revolución, el país iba a poder liberarse finalmente de ''la escoria'' que, de alguna manera, había sobrevivido dentro de la sociedad cubana. Castro llegó a vaciar las cárceles, enviando una cantidad masiva de delincuentes cubanos a Estados Unidos en un acto de agresión sin precedentes. Como sabemos, las cárceles de la isla quedaron semivacías. Pero las cárceles, por supuesto, se volvieron a llenar rápidamente y la revolución se ha visto ante la implacable necesidad de construir cada vez más. Ahora, 20 años después del Mariel, Castro nos dice que una masiva y generalizada corrupción amenaza la existencia misma de la revolución. En efecto, nunca ha habido en Cuba tantos indigentes, tantas prostitutas, tantos delincuentes, tanta violencia callejera y tanta corrupción gubernamental. Nada, por cierto, exclusividad de la isla caribeña. Todos los países del antiguo imperio soviético se vieron afectados por los mismos males. En todos ellos, empezando por la Unión Soviética, hubo que enjuiciar por ladrones a destacadas figuras del gobierno. Como sucede, exactamente igual, en la China comunista de hoy. La realidad ha destruido un mito ideológico. Es inevitable llegar a la conclusión de que el comunismo ha sido el generador de todos esos males sociales. Además, por supuesto, de haber creado una sociedad asombrosamente ineficiente. Contaba una vez Ronald Reagan que en cierta ocasión un médico soviético pudo comprar un automóvil. Estuvo dos horas llenando los papeles con un funcionario. Al final, éste le dijo que volviera a recoger el automóvil ese mismo día pero dentro de 10 años. El médico asintió sin pestañear y le preguntó: ¿Por la mañana o por la tarde? Estupefacto, el funcionario le dijo, ``Camarada, si va a tener que venir dentro de 10 años, ¿qué puede importarle que sea por la mañana o por la tarde? A lo que el médico le respondió: ``Es que el plomero viene por la mañana.'' En el comunismo, corrupción e ineficiencia van de la mano. De porqué esta corrupción es necesaria e inherente al sistema comentaremos en una próxima columna. FUENTE:http://www.neoliberalismo.com/Columna0212.htm

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Lo que queda del socialismo
InfoporAnónimo2/17/2009

Karl Marx –una mentalidad poderosa, un erudito y un buen escritor alemán – murió hace 119 años. Vivió en la época del vapor, nunca vio un automóvil, un teléfono o una luz eléctrica, por no hablar de tecnologías posteriores. Sus admiradores acostumbraban decir que nada de esto importaba y que sus enseñanzas eran perfectamente relevantes para nuestra época porque el sistema que analizaba y atacaba –el capitalismo- todavía estaba entre nosotros. Sin duda merece la pena leer a Marx. La cuestión, sin embargo, es si sus teorías explican algo del mundo en que vivimos o dan base para cualquier pronóstico. La respuesta es que no. Otra cuestión es si sus teorías fueron útiles en algún momento. Obviamente, la respuesta es que sí. Funcionaron exitosamente como lemas que justificaban y glorificaban al comunismo, y a la esclavitud que inevitablemente lo acompaña. Cuando preguntamos qué explicaban esas teorías o qué descubrió Marx, sólo podemos preguntar sobre sus ideas específicas, no sobre lugares comunes. No debemos hacer un hazmerreír de Marx atribuyéndole haber descubierto que en todas las sociedad no primitivas hay grupos sociales o clases que tienen intereses contradictorios que los llevan a luchar entre si. Esto era bien conocido por los historiadores antiguos. El mismo Marx no pretendió nunca haber hecho este tipo de descubrimiento. En una carta a Joseph Weydemeyer en 1852, planteó que no había descubierto la lucha de clases sino que había demostrado que la misma conducía eventualmente a la dictadura del proletariado, que conduce, a su vez, a la abolición de las clases. Es imposible decir dónde y cómo “demostró” esta grandiosa afirmación en sus escritos anteriores a 1852. “Explicar” algo significa subsumir eventos o procesos en leyes. Pero “leyes” en el sentido marxista no es lo mismo que las leyes en las ciencias naturales. En las ciencias naturales, las leyes son fórmulas que plantean que, en condiciones bien definidas, ciertos fenómenos bien definidos siempre ocurren. Lo que Marx llamaba “leyes” eran más bien tendencias históricas. Por consiguiente, en sus teorías no hay una clara distinción entre explicación y profecía. Por otra parte, Marx creía que el significado tanto del pasado como del futuro sólo podía comprenderse en referencia con el futuro, que él creía conocer. De aquí que, para Marx, sólo lo que no existe (todavía) puede explicar lo que realmente existe. Pero debía añadirse que para Marx, el futuro existe de una peculiar manera hegeliana, aunque sea incognoscible. Todas las profecías importantes de Marx, sin embargo, han demostrado ser falsas. Primero, pronosticó la creciente polarización de las clases y la desaparición de la clase media en las sociedades basadas en la economía de mercado. Karl Kautsky subrayó acertadamente que si esta predicción resultaba errónea, toda la teoría marxista quedaba en ruinas. Está claro que esta predicción resultó errónea, la verdad es más bien lo contrario. Las clases medias están creciendo mientras que el proletariado, en el sentido marxista, está disminuyendo en las sociedades capitalistas gracias al progreso tecnológico. Segundo, pronosticó no la depauperación no sólo relativa sino también absoluta del proletariado. Esta predicción ya era errónea en vida suya. En realidad, debe observarse que el autor de El Capital, en la segunda edición de su obra, actualizó varias cifras y estadísticas pero no las relativas a los salarios de los obreros. De haberlo hecho, éstas hubieran contradicho su teoría. Ni siquiera el más doctrinario de los marxistas ha tratado de aferrarse a estas predicciones obviamente falsas. Tercero, y más importante, la teoría de Marx pronosticó la inevitabilidad de la revolución proletaria. Semejante revolución no ha ocurrido nunca en ninguna parte. La revolución bolchevique en Rusia no tuvo nada que ver con las profecías marxistas. Su motor impulsor no fue un conflicto entre el proletariado industrial y la burguesía. Fue llevada adelante bajo lemas que no tenían ningún contenido socialista, no digamos marxista. Esos lemas fueron paz y tierra para los campesinos. No hace falta decir que fueron convertidos posteriormente en sus contrarios. En el siglo XX, lo que más se acerca a una revolución proletaria fueron los acontecimientos de Polonia en 1980-81: el movimiento revolucionario de obreros industriales (enérgicamente apoyados por la intelectualidad) contra sus explotadores, es decir, el estado. Y este solitario ejemplo de una revolución proletaria (si pudiera contarse) estuvo dirigido contra un estado socialista, y ejecutado bajo al signo de la cruz, con la bendición del Papa. En cuarto lugar uno tiene que mencionar la predicción de Marx en relación con la inevitable caída de la asa de ganancia, un proceso que supuestamente llevaría al colapso de la economía capitalista. Esta predicción, al igual que las otras, también demostró ser patentemente falsa. Inclusive de acuerdo con la teoría de Marx, esto no podría ser una regularidad operativa porque el mismo desarrollo técnico que disminuye la parte del capital variable (mano de obra) en los costos de producción se supone que disminuya el valor del capital constante (máquinas, edificios). Por consiguiente, la tasa de ganancia pudiera mantenerse estable o aumentar aún si lo que Marx llamaba “trabajo vivo’’ disminuyera por unidad de producción. Y aunque esa “ley” fuera verdad, sería inconcebible que el mecanismo mediante el cual opera provocara la decadencia y desaparición del capitalismo puesto que el colapso de la tasa de ganancia puede darse en condiciones en las que la cantidad absoluta de ganancia esté creciendo. Eso fue observado, dicho sea de paso, por Rosa Luxemburgo, que inventó su propia teoría sobre el inevitable colapso del capitalismo, que demostró no estar menos equivocada. El quinto principio marxista que ha demostrado ser erróneo es la predicción de que el mercado obstaculiza el progreso técnico. Es obvio que justamente lo contrario ha demostrado ser verdad. La economía de mercado ha probado ser extremadamente eficiente en estimular el progreso tecnológico mientras que el “socialismo real” demostró conducir al estancamiento técnico. Puesto que es indiscutible que el mercado ha creado la mayor abundancia que se haya conocido nunca en la historia, algunos neo-marxista se han sentido compulsados a cambiar de enfoque. En una época, el capitalismo parecía horrible porque producía miseria, ahora es horrible porque produce tanta riqueza que mata la cultura. Los neomarxistas deploran lo que llaman “consumismo” o “la sociedad de consumo”. Ciertamente que en nuestra civilización hay muchos deplorables fenómenos asociados al crecimiento del consumo. La cuestión, sin embargo, es que sabemos que las alternativas son incomparablemente peores. En todas las sociedades comunistas, las reformas económicas (en la media en que dieron algunos resultados) condujeron invariablemente a la parcial restauración del mercado, es decir, del “capitalismo”. En cuanto a llamada interpretación materialista de la historia, ésta nos ha ofrecido interesantes enfoques y sugerencias pero carece de valor explicativo. En su versión fuerte, para la que uno puede encontrar considerable apoyo en muchos textos clásicos, implica que el desarrollo social depende enteramente de la lucha de clases que, en última instancia, a través de los modos de producción intermediarios, está determinada por el nivel tecnológico de la sociedad. Implica, además, que la ley, la religión, la filosofía, el derecho y otros elementos de la cultura (la “superestructura”) no tienen historia propia puesto que la misma es parte de la historia de las relaciones de producción. Esto es absurdo y totalmente carente de fundamento histórico. Si la teoría se toma, sin embargo, en su sentido débil, limitado, simplemente dice que la historia de la cultura tiene que investigarse tomando en consideración las luchas sociales y los conflictos de intereses, que las instituciones políticas dependen en parte, al menos negativamente, del desarrollo tecnológico y los conflictos sociales. Esto, sin embargo, es una indiscutible banalidad conocido desde mucho antes que Marx. Así que el materialismo histórico es una tontería o una banalidad. Otro componente de la teoría marxista que carece de poder explicativo es la teoría del trabajo. Marx hizo dos importante adiciones a las teorías de Adam Smith y David Ricardo. Primero afirmó que en las relaciones entre el capital y el trabajo, lo que se vende es el uso de la fuerza de trabajo, no el trabajo; en segundo lugar, hizo una distinción entre trabajo abstracto y trabajo concreto. Ninguno de estos principios tiene base empírica o hacen falta para explicar crisis, competencia y conflictos de intereses. Podemos comprender las crisis y los ciclos económicos analizando los movimientos de los precios, y la teoría del valor no añade nada a nuestra comprensión de los mismos. Parece que la economía contemporánea – a diferencia de las ideologías económicas - no sería muy distinta si Marx nunca hubiera nacido. Y estos principios no se han escogido al azar sino que constituyen el esqueleto mismo de la doctrina marxista. FUENTE: http://www.neoliberalismo.com/Archivo-01/kolakowski.htm

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Los villanos en la Guerra Sucia argentina
InfoporAnónimo2/15/2009

Registrate y eliminá la publicidad! El plan para reconstruir la llamada "Zona Cero" de Nueva York incluye algo llamado "Centro Internacional por la Libertad" (CIL) el que, de acuerdo a su sitio web, "será parte integral de la respuesta de la humanidad al 11 de Septiembre, levantándose de la tierra arrasada en lo que fue el Centro Mundial de Comercio (World Trade Center)". Qué monstruosidad sería que ese lugar sagrado fuera usado para distorsionar la historia real, verddera y documentada del terrorismo. Desafortunadamente, ese esfuerzo ya ha comenzado, como ha quedado evidenciado por los tempranos intentos del gobierno argentino para asociarse al Centro Internacional de la Libertad. El cónsul General argentino en Nueva York es miembro del comité de académicos y asesores del centro, y el Wall Street Journal ha averiguado que la esposa del presidente argentino ha contactado a los que están desarrollando el Centro para que "su gobierno" pueda contar allí la historia de los desaparecidos por los militares en la Guerra Sucia de los 70. Esto reforzará la versión del gobierno de Kirchner sobre la historia argentina. Pero hará muy poco para servir a la verdad o como declaración que condene al terrorismo. Cuando pregunté al centro si la historia que quiere contar la Sra. Kirchner incluiría el recuerdo de las víctimas de la guerrilla terrorista que provocó el golpe de estado, se me informó que ese tema no había salido en las conversaciones. ¡Vaya sorpresa! el gobierno de Kirchner está abarrotado de ex miembros de Montoneros, uno de los grupos terroristas más crueles de los 70, cuyas sangrientas actividades en todo el país durante seis años antecedieron al gobierno militar. Ayer se cumplió el 29° aniversario del golpe militar en Argentina. Los esfuerzos soviéticos, cubanos y de LOS marxistas locales para hacerse del poder fueron vencidos por el gobierno militar, aunque usando gran violencia y con gran costo para el país. Desde entonces, los terroristas que fueron vencidos han tratado de rescribir la violenta historia del período para convertirse ellos mismos y a sus camaradas caídos en mártires. El caos terrorista que dio lugar a la represión de los militares está bien documentado en "La Otra Parte de la verdad", del argentino Nicolás Márquez. El libro salió a la venta el año pasado y ha vendido más de 20,000 ejemplares (lamentablemente no está disponible en inglés). Ninguna persona civilizada podría justificar los excesos de los militares y el Sr. Márquez deja en claro que lamenta lo que sucedió en su país. Su relato de los hechos terroristas incluye los del brutal grupo fascista Triple A. Pero además demuestra sin dejar lugar a dudas, el protagonismo absoluto de montoneros en la siembra del caos y el terror. En 1970 los comunistas ya estaban en el poder en Cuba y estaban ganado terreno en Chile. En Argentina, varios grupos subversivos estaban en actividad, pero dos eran particularmente poderosos. Uno era el de los Montoneros, "que inicialmente se infiltraron en el peronismo a través de la resistencia peronista", como dice el Sr. Márquez. El otro era el ERP, de Fidel Castro. En el período 1970-1973 los terroristas aumentaron sensiblemente el clima de miedo. Pero cuando el ex presidente Juan Perón muere el 1 de julio de 1974 y su mujer Isabelita queda a cargo del gobierno, las cosas realmente se deterioraron. Según Márquez, "los guerrilleros operaron sin el menor inconveniente y crecieron en número, poder de fuego y cantidad de ataques llevados a cabo". En 1974 hubo "21 tentativas de invasión y copamiento por la fuerza de unidades militares de las fuerzas legales, 466 ataques con bombas y explosivos, 16 asaltos (para un botín cercano al millón de dólares), 117 secuestros y 110 asesinatos." A principios de 1975, en medio de la escalada de violencia, una orden ejecutiva secreta llamó al Ejército a hacer lo que fuera necesario para "neutralizar y/o aniquilar el accionar subversivo" en la provincia de Tucumán, donde el terrorismo era más intenso. Márquez hace referencia a una charla dada por el abogado argentino y experto en temas militares Florencio Varela. Citando el testimonio del Gral. Jorge Videla, quien comandó la primera junta militar, el Sr. Varela dice que a finales de aquel año el presidente provisional Italo Luder conminó a los jefes militares a encontrar una forma de parar al terrorismo. Los militares presentaron cuatro opciones, una de las cuales era la de otorgar control local absoluto a las unidades militares, con poder discrecional amplio; esto conllevaba un riesgo, que era el de la pérdida de control, pero también prometía ser más eficaz. El Sr. Luder eligió esa opción, pese a las objeciones de su ministro de justicia. Poco después comenzaron las desapariciones. Varela subraya que estos riesgos "eran conocidos por las autoridades constitucionales, pero nadie levantó la voz o se quejó al respecto". Las razones parecen obvias. Años de terror asesino habían producido una cultura de miedo y desesperación que las débiles instituciones del país no habían podido evitar. Cuando los militares tomaron el poder el 24 de marzo de 1976, la sociedad civil dio la bienvenida a la posibilidad de retornar al orden. El reconocido periodista argentino Jacobo Timerman -que luego sería encarcelado por los militares- escribió el 27 de marzo en La Opinión: "Si los argentinos, como se advierte en todos los sectores -aun dentro del ex oficialismo- agradecen al Gobierno Militar el haber puesto fin a un vasto caos que anunciaba la disolución del país, no menos cierto es que también le agradecen la sobriedad con que actúan." El mismo diario había informado, cuatro días antes, que en los tres años previos 1358 personas habían muerto a manos de los terroristas. Márquez documenta las palabras de varios representantes elegidos por voto popular de aquel tiempo, quienes expresan su desazón por el desorden y el baño de sangre generalizado. El conteo final oficial de actos terroristas para la década 1969-1979 es de más de 21,000 atentados, 1748 secuestros y 1501 asesinatos. Dada esta brutalidad y su enorme costo para la sociedad argentina, es increíble la cantidad de gente dentro del gobierno de Kirchner a quien Márquez identifica como montoneros, incluyendo al secretario de DDHH Eduardo Luis Duhalde, al ministro de RREE Rafael Bielsa, el subsecretario de la presidencia Carlos Kunkel, el vice ministro de RREE Jorge Taiana, y la secretaria de asuntos del consumidor Patricia Vaca Narvaja. Miguel Bonasso, quien escribió un libro sobre su pasado montonero, es miembro del congreso y un aliado cercano de Kirchner. Horacio Verbitsky, intimo asesor del presidente, fue una autoridad importante en el aparato de inteligencia de montoneros. Uno de los aliados más cercanos de Kirchner es Hebe de Bonafini, una activista argentina que declaró su "felicidad" cuando miles fueron asesinados en el World Trade Center. Ahora el mismo Kirchner quiere usar el lugar del más terrible ataque terrorista sufrido por EEUU para "limpiar" la historia de montoneros en Argentina. La historia no debería ser tan fácil de distorsionar.- fuente:http://www.neoliberalismo.com/Mary0206.htm

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Hoy se habla mucho de los derechos humanos.
InfoporAnónimo2/16/2009

Los derechos humanos se basan en el dignidad de la persona humana. Y la Iglesia es la que más valora al hombre, pues para Ella es hijo de Dios. Todos los aceptan. Pero no todos los cumplen. Los derechos humanos se basan en el dignidad de la persona humana. Y la Iglesia es la que más valora al hombre, pues para Ella es hijo de Dios64 . La Doctrina Social Católica ha influido mucho en las realizaciones sociales a lo largo de la Historia. Por citar las más modernas podríamos decir lo siguiente: * La primera ley sobre el descanso dominical, aprobada por el Parlamento francés, fue propuesta por diputados católicos. * El primer comité o consejo de empresa, fue instituido en 1885 por el empresario católico francés León Harmel, en su fábrica Val-des-Bois. * La primera Caja de Compensaciones de Subsidios familiares fue establecida en 1900 por el empresario católico francés Romanet. * La implantación obligatoria del Seguro de Enfermedad fue propuesta en 1900 en Francia por el sacerdote Lemir. * No es cierto, por tanto, que los católicos hayamos llegado siempre tarde65 . «La restauración cristiana de la sociedad, como uno de los objetivos de la misión de la Iglesia en el mundo, no significa que sean los cristianos, ni los católicos los únicos capaces de respetar los derechos de la persona humana, de defender la legítima libertad de los pueblos o de instaurar un régimen de justicia. Hay hombres, incluso no creyentes, que aspiran a conseguir los mismos objetivos. El esfuerzo de la Iglesia no se contrapone, sino que se suma, a los esfuerzos de estos hombres de buena voluntad, y los católicos comparten con ellos el afán y los proyectos para construir una ciudad secular más libre, más justa, más humanizada, más habitable para el hombre, de manera que todos contribuyan a realizar en el mundo el plan de Dios»66 . Por esto afirma el Vaticano II: «El Concilio aprecia con el mayor respeto cuanto de verdadero, de bueno y de justo se encuentra en las variadísimas instituciones fundadas ya, o que incesantemente se fundan, en la humanidad. »Declara, además, que la Iglesia quiere ayudar y fomentar tales instituciones en lo que de ella dependa, y pueda conciliarse con su misión propia. »Nada desea tanto como desarrollarse libremente, en servicio de todos, bajo cualquier régimen político que reconozca los derechos fundamentales de la persona y de la familia, y los imperativos del bien común»67 . Hagamos los hombres mejores si queremos un mundo mejor. Para cambiar el mundo no basta cambiar las estructuras. «Es cierto que un mundo injusto dificulta gravemente el cambio de las personas. »Pero sería una coartada atribuir todo el mal a unas impersonales estructuras que serían el chivo expiatorio de todos nuestros errores personales. »Jesús coloca como primario y fundamental el tema de la responsabilidad personal de cada hombre en ese cambio necesario»68 . El 30 de diciembre de 1987, Juan Pablo II publicó la séptima de sus encíclicas titulada Sollicitudo rei socialis, es decir, «preocupación por la cuestión social». De ella son estos párrafos: «El objetivo de la paz, tan deseado por todos, sólo se alcanzará con la realización de la justicia social e internacional, y además con la práctica de las virtudes que favorecen la convivencia y nos enseñan a vivir unidos para construir juntos dando y recibiendo una sociedad nueva y un mundo mejor»(nº39). «La Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer al problema del subdesarrollo, en cuanto tal, no propone sistemas o programas económicos o políticos, ni manifiesta preferencias por unos o por otros, con tal que la dignidad del hombre sea debidamente respetada y promovida, y ella goce del espacio necesario para ejercer su ministerio en el mundo»(nº14). «La doctrina social de la Iglesia no es una "tercera vía entre el capitalismo liberal y el colectivismo marxista" se trata de una doctrina que debe orientar la conducta de las personas»(nº41). «Un desarrollo sólo económico no es capaz de liberar al hombre: al contrario, lo esclaviza todavía más. Un desarrollo que no abarque la dimensión cultural, transcendente y religiosa del hombre y de la sociedad, contribuiría aún menos a la verdadera liberación»(nº6). «Todos estamos llamados, más aún, obligados, a ese tremendo desafío... Cada uno está llamado a ocupar su propio lugar en esta campaña pacífica, que hay que realizar con medios pacíficos para conseguir el desarrollo de la paz»(nº47). «Quiero dirigirme a todos los hombres y mujeres sin excepción, para que convencidos de la gravedad del momento presente, y de la respectiva responsabilidad individual, pongamos por obra -con el estilo personal y familiar de vida, con el uso de los bienes, con la participación como ciudadanos, con la colaboración en las decisiones económicas y políticas, y con la actuación a nivel nacional e internacional- las medidas inspiradas en la solidaridad y en el amor preferencial por los pobres»(nº47). El hombre materialista ha levantado un altar a los ídolos del dinero, el sexo y el poder. En su adoración corre tras la felicidad sin conseguirla. Como los galgos que corren tras la liebre mecánica sin alcanzarla jamás. O como el que corre tras su sombra para alcanzarla sin poder conseguirlo. Al barrer a Dios de la vida cruje la familia, fracasa el matrimonio, la juventud se esclaviza de la lujuria, y muchos negocios se convierten en bandas de ladrones. Sólo Dios da motivación eficaz para la honradez y la virtud. La honradez sin Dios es excepcional. Para moralizar la vida vale más el catecismo que la policía. Después de la Primera Guerra Mundial, uno de los escritores más célebres de Italia, Papini, que había sido ateo, anarquista y anticatólico, se convirtió al catolicismo, y en su Historia de Cristo describe el mundo moderno idolatrando al dinero, la inmoralidad y el egoísmo. Sin Cristo los hombres se convierten en fieras que se devoran unas a otras. Al final de su libro tiene una conmovedora oración a Cristo: Cristo, vuelve, que te necesitamos. - El que tiene hambre te necesita a Ti: Pan de vida eterna. - El que tiene sed, te necesita a Ti: que das agua de vida eterna. - El que busca lo bello te busca a Ti: Hermosura eterna. - El que busca la verdad te busca a Ti: Verdad eterna. - El que busca la paz te busca a Ti: el único que da la Paz verdadera. ¡Todos claman por Ti, Cristo! ¡Ven Señor Jesús! ¡Te necesitamos! Muchos están rodeados por el cristianismo, pero éste no ha penetrado en su corazón de piedra: como el canto rodado sumergido en el arroyo, que si lo partes, por dentro está seco porque el agua no le ha calado. Cuentan de unos náufragos que estaban muertos de sed en su bote salvavidas. Las corrientes marinas habían llevado el bote hasta la desembocadura del río Amazonas. El bote estaba rodeado de agua dulce del inmenso caudal del Amazonas, pero los náufragos, sin saberlo, se morían de sed. FUENTE:

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150 Razones por las que Soy Católico
150 Razones por las que Soy Católico
InfoporAnónimo2/15/2009

Registrate y eliminá la publicidad! 1. La Mejor: Estoy convencido de que la Iglesia Católica se adhiere mucho más íntimamente a toda la información bíblica, ofrece el único panorama coherente de la historia del Cristianismo (como la Tradición Cristiana y Apostólica) y que posee la más profunda y sublime moralidad, espiritualidad, ética social y filosofía cristiana. 2. Razón alternativa: Soy católico porque sinceramente creo que, por virtud de tanta evidencia acumulativa, el Catolicismo es verdadero, y que la Iglesia Católica es la Iglesia visible que Jesús divinamente estableció, en la cuál ni los poderes del infierno podrán prevalecer (Mt 16:18), por tanto, posee una autoridad a la cual, como obligación cristiana, debo someterme. 3. Segunda alternativa: Abandoné el Protestantismo porque estaba seriamente defectuoso en su interpretación de la Biblia (como “sola fe” y muchas otras doctrinas “católicas” –ver evidencias más abajo), inconsistentemente selectivo en sus varias ideas de Tradiciones católicas (como el Canon de la Biblia); era inadecuado en su eclesiología, le faltaba un panorama sensible de historia cristiana (como “Sola Escritura”), su relatividad moral (como en la contracepción, divorcio), y antibíblicamente cismático, anarquista y relativista. No creo que el Protestantismo sea tan malo sino que estos son algunos de los defectos principales que eventualmente vi como algo fatal a la “teoría” del Protestantismo, comparándolo con el Catolicismo. Todo católico debe considerar como cristianos a todos los Protestantes bautizados, nicenos y calcedonios. 4. El Catolicismo no está formalmente dividido ni es sectario (Jn 17:20-23; Rom 16:17; 1 Cor 1:10-13). 5. La unidad Católica hace que el Cristianismo y Jesús sean creíbles para el mundo (Jn 17:23). 6. A causa de su visión completamente cristiana y sobrenatural, el Catolicismo mitiga la secularización y el humanismo. 7. El Catolicismo evita el individualismo antibíblico que debilita a la comunidad cristiana (ver 1 Cor 12:25-26). 8. El Catolicismo evita el relativismo teológico por medio de la certitud dogmática y la centralidad del papado. 9. El Catolicismo evita la anarquía eclesiástica –uno simplemente no puede brincarse de una denominación a otra cuando se lleva a cabo alguna medida disciplinaria o censura. 10. El Catolicismo formalmente (aunque, tristemente, no siempre en la práctica) previene el relativismo teológico que conduce a las incertidumbres de los laicos dentro del sistema Protestante 11. El Catolicismo rechaza “La Iglesia de Estado”, lo que ha conducido a que los gobiernos dominen el Cristianismo en lugar de que sea al revés. 12. Las Iglesias de Estado Protestantes influyeron grandemente el inicio del nacionalismo lo que vino a mitigar la igualdad universal y el universalismo cristiano (como el Catolicismo) 13. El Cristianismo católico unido (antes del siglo 16) no había sido invadido por las trágicas guerras religiosas las que a su vez condujeron a la “Iluminación” en donde el hombre rechazaba la hipocresía de las guerras que se daban dentro del Cristianismo y decidieron en ser indiferentes a la religión en vez de que la permitieran guiar sus vidas. 14. El Catolicismo mantiene los elementos del misterio (religioso), lo sobrenatural y sagrado que hay en el Cristianismo; por tanto, se opone a sí mismo al secularismo donde el campo de lo religioso en la vida de todos es grandemente limitado. 15. El individualismo Protestante condujo a que el Cristianismo fuera algo privado. A causa de ello el Cristianismo es respetado muy poco tanto en la vida social como política dejando el “campo público” vacío de la influencia cristiana. 16. La falsa dicotomía secular “iglesia contra el mundo” ha conducido a ortodoxos cristianos, en todas partes, a alejarse del campo político, dejando un vacío que se llena de gente pagana, cínica, sin escrúpulos y sedientas de poder. El Catolicismo ofrece un enmarque para dirigirse con responsabilidad cívica al estado. 17. El Protestantismo se inclina demasiado a tradiciones de hombres (cada denominación proviene de la visión de un fundador. Tan pronto como dos o más de éstos se contradicen entre sí, el error se hace necesariamente presente). 18. Las iglesias Protestantes, especialmente evangélicas, son frecuentemente culpables de colocar muy alto a sus pastores. En efecto, cada pastor se convierte en un “papa” en hasta ciertos grados (algunos son “súper papas”). A causa de esto, las congregaciones evangélicas experimentan muy frecuentemente una crisis o separación cuando el pastor se aleja de allí lo que prueba que la filosofía de ellos está centrada en el hombre en lugar de estar centrada en Dios. 19. Dado a una falta de verdadera autoridad y de una estructura dogmática, el Protestantismo está trágicamente vulnerable al espíritu de los tiempos y a lo que está de moda en cuestiones morales. 20. El Catolicismo retiene la sucesión apostólica, que es necesaria para conocer cual es la verdadera Tradición apostólica cristiana. La sucesión apostólica era el criterio para conocer la verdad cristiana que fue usada por los primeros cristianos. 21. Muchos Protestantes tienen una visión muy limitada de la historia cristiana en general, especialmente de los años 313 (la conversión de Constantino) a 1517 (el arribo de Martín Lutero). Esta ignorancia y hostilidad hacia la Tradición Católica conduce al relativismo teológico, al anticatolicismo y a un constante e innecesario proceso de “reinventar la historia.” 22. Desde su nacimiento, el Protestantismo era anticatólico y aún lo es hoy día (especialmente el evangelicalismo). Obviamente esto no está bien y tampoco es bíblico si el Catolicismo en efecto es cristiano (porque si no lo es –lógicamente- tampoco lo es el Protestantismo que heredó del Catolicismo el volumen de su teología). La Iglesia Católica, por otro lado, no es antiprotestante. 23. La Iglesia Católica acepta la autoridad de los grandes Concilios Ecuménicos (ver, por ejemplo, Hechos 15) que definieron y desarrollaron la doctrina cristiana (mucho de lo que el Protestantismo también acepta). 24. La mayoría de los Protestantes no tienen obispos, un oficio cristiano que es bíblico (1 Tim 3:1-2) y que ha existido desde el principio de la historia y Tradición cristiana. 25. El Protestantismo no tiene forma alguna de resolver asuntos doctrinales en carácter definitivo. Lo mejor pueden hacer es que el Protestante individual sólo puede hacer cuentas de cuántos eruditos Protestantes, comentadores, etc., toman ésta o aquélla postura con relación a la doctrina X, Y o Z. Entre ellos no existe ninguna tradición Protestante unificada 26. El Protestantismo apareció en 1517, en la historia del Cristianismo es algo tardío, por tanto, no puede ser ninguna “restauración del Cristianismo “puro” y “primitivo” ya que esto es excluido por el hecho de que es absurdamente tardío en su aparición. El Cristianismo debe tener una continuidad histórica o, de otra forma, no es Cristianismo. El Protestantismo, hablando histórica y doctrinalmente, es un “parásito” del Catolicismo. 27. La idea Protestante de “la iglesia invisible” es también una novedad en la historia del Cristianismo y ajena a la Biblia (Mt 5:14; 16:18), por tanto, esta idea es falsa. 28. Cuando los teólogos Protestantes se refieren al Cristianismo primitivo (como cuando refutan a las “sectas”), ellos dicen “la Iglesia enseñó que...” (ya que en ese entonces estaba unificada), pero cuando se refieren al tiempo presente, ellos instintivamente e inconsistentemente evitan tal terminología puesto que la autoridad universal para enseñar la doctrina reside sólo en la Iglesia Católica. 29. La norma Protestante de interpretación privada ha creado un medio social en donde, por lo regular, “sectas” centradas en el ser humano como los Testigos de Jehová, Mormones y Ciencia Cristiana han aparecido. La mismísima idea de que uno puede “empezar” una iglesia es desde su centro una idea Protestante. 30. La carencia una autoridad definitiva de enseñanza cristiana (como el Magisterio de la Iglesia Católica) en el Protestantismo hace que muchos Protestantes individuales piensen que tienen una “línea de comunicación abierta” con Dios sin importarles toda la Tradición e historia cristiana de la exégesis bíblica (una mentalidad de “la Biblia, el Espíritu Santo y yo”). Tal tipo de gente es, teológicamente, mal educada, incapaz de aprender, les falta humildad y no tienen motivo alguno para hacer presuntas declaraciones “infalibles” sobre la naturaleza del Cristianismo. 31. Las “técnicas” de evangelización” del evangelicalismo son frecuentemente maniobras y manipulaciones; verdaderamente no son estas “técnicas” derivadas de la Biblia. Algunas, hasta cierto grado, parecen lavados de cerebro. 32. El evangelio predicado por muchos evangélicos y ministros Protestantes es uno que está mutilado y abreviado; es individualista placentero al oído. Es, en efecto, una simple “aseguran Saa contra el fuego” más bien que el Evangelio bíblico proclamado por los Apóstoles. 33. El evangelicalismo frecuentemente separa el profundo y transformador arrepentimiento y discipulado radical de su mensaje del Evangelio. 34. La ausencia en el Protestantismo de la idea del sometimiento a la autoridad espiritual se ha estado infiltrando al campo cívico, donde las ideas de “libertad”, “derechos” y “opciones” personales ahora predominan hasta cierto grado que se ha desatendido la obligación cívica, vida comunitaria y disciplina con una trágica negligencia para el daño de una sociedad saludable. 35. El Catolicismo mantiene el sentido de lo sagrado, lo sublime, lo santo y hermoso en la espiritualidad. Se han preservado las ideas de altar y “espacios sagrados” . Muchas iglesias Protestantes no son mas que edificios estructurados como “salas de reuniones”, “gimnasios” o “graneros”. La mayoría de los hogares Protestantes están más estéticamente formados que sus propias iglesias. De la misma manera, los Protestantes son frecuentemente “adictos a la mediocridad” en su valoración al arte, música, arquitectura, drama, imaginación, etc. 36. El Protestantismo ha descuidado grandemente el lugar de la liturgia en el culto de adoración (con claras excepciones en el Anglicanismo y Luteranismo). Esta es la forma que los cristianos han adorado a través de los siglos y, por tanto, no puede ser fácilmente ignorado. 37. El Protestantismo tiende en oponer materia y espíritu, favoreciendo a éste último: sobre esto, es de alguna forma gnóstico o docético. 38. El Catolicismo mantiene el principio de la Encarnación, donde Jesús toma carne y eleva a la carne y materia a nuevos horizontes espirituales. 39. El Protestantismo limita grandemente, o no cree, en el sacramentalismo, que es, simplemente, la extensión del principio de la Encarnación y la creencia de que la materia puede transmitir la gracia. Algunas sectas (como los Bautistas y muchos Pentecostales) rechazan todos los sacramentos. 40. La excesiva desconfianza de los Protestantes respecto a la carne (“carnalidad”) frecuentemente conduce a (en el evangelicalismo o fundamentalismos) a un absurdo legalismo (prohibición de bailes, bebidas, naipes, música "rock", etc.) 41. Muchos Protestantes tienden en separar la vida en categorías; “espirituales” y “carnales”, como si Dios no fuera Señor de todo en lo que hay vida. A ellos se les olvida que todos los esfuerzos que no son pecadores son, a final de cuentas, espirituales. 42. El Protestantismo ha removido a la Eucaristía del centro y enfoque de los servicios de adoración cristiano. Algunos Protestantes observan la Eucaristía cada mes o cada tres meses. Esto va en contra de la Tradición de la Iglesia Primitiva. 43. La mayoría de los Protestantes consideran a la Eucaristía como un símbolo. Esto es contrario a la Tradición Cristiana universal hasta el año 1517, y la Biblia (Mt 26:26-8; Jn 6:47-63; 1 Cor 10:14-22; 11:23-30), que han enseñado la Presencia Real (este es otro ejemplo de la antipatía a la materia). 44. Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo tácitamente ha dejado de considerar al matrimonio como sacramento (Mt 19:4-5; 1 Cor 7:14,39; Ef 5:25-33). 45. Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo ha abolido el sacerdocio (Mt 18:18) y el sacramento de la ordenación (Hchs 6:6; 14:22; 1 Tim 4:14; 2 Tim 1:6). 46. El Catolicismo mantiene la enseñanza Paulina de la eficacia espiritual de un clero célibe (ver Mt 19:12, 1 Cor 7:8,27,32-3). 47. Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo ha rechazado el sacramento de la confirmación (Hchs 8:18, Heb 6:2-4). 48. Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, muchos Protestantes han negado el bautismo de infantes y de niños (Hchs 2:38-9; 16:15,33; 18:8; compare con 11:14; 1 Cor 1:16; Col 2:11-12). El Protestantismo se encuentra dividido en cinco campos sobre la cuestión del Bautismo. 49. Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, la gran mayoría de Protestantes niegan la regeneración bautismal (ver Mc 16:16; Jn 3:5; Hchs 2:38; 22:16; Rom 6:3-4; 1 Cor 6:11; Tito 3:5). 50. Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, los Protestantes han rechazado el sacramento de la unción de los enfermos (Extremaunción o “últimos sacramentos”) (ver Mc 6:13; 1 Cor 12:9,30; Stgo 5:14-15). 51. Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo niega la indisolubilidad del matrimonio sacramental y permite el divorcio (Gen 2:24; Mal 2:14-16; Mt 5:32; 19:6,9; Mc 10:11-12; Lc 16:18; Rom 7:2-3; 1 Cor 7:10-14,39). 52. Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo no cree que la propagación es el propósito y beneficio principal del matrimonio (no forma parte en los votos Protestantes como lo hace en los votos del matrimonio católico) (Gen 1:28; 28:3, Salmo 107:38; 127:3-5). 53. El Protestantismo aprueba la anticoncepción en desafío de la Tradición Cristiana universal (Católica, Ortodoxa y Protestante) hasta 1930 – cuando los Anglicanos empezaron a permitirla- y al hacer esto, también desafían a la Biblia (Gen 38:8-10; 41:52; Ex 23:25-6; Lev 26:9; Dt 7:14; Ruth 4:13; Lc 1:24-5). Hoy día, solamente el Catolicismo mantiene la antigua Tradición contra la mentalidad “anticonceptiva”. 54. Contrario a la Tradición Cristiana universal, hasta recientemente, (en algún tiempo del año 1930), y contrario a la Biblia, el Protestantismo, principalmente los liberales, ha aceptado el aborto como una opción moral. (Ver Ex 20:13; Job 31:15; Salmo 139:13-16; Is 44:2; 49:5; Jer 1:5; 2:34; Lc 1:15,41; Rom 13:9-10). 55. El Protestantismo (especialmente las denominaciones liberales) permiten clero femenino (en el anglicanismo permiten mujeres obispos) lo que es contrario a la Tradición Cristiana (incluyendo teología tradicional Protestante) y contrario a la Biblia (Mt 10:1-4; 1 Tim 2:11-15; 3:1-12; Tito 1:6). 56. Entre más y más, el Protestantismo está formalmente y oficialmente comprometiéndose con el feminismo radical que niega los lugares del hombre y la mujer que la Biblia les da (Gen 2:18-23; 1 Cor 11:3-10) y que ha sido mantenida por la Tradición Cristiana (con diferentes papeles pero la misma dignidad) 57. Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo también está negando, con una frecuencia que aumenta cada ves más, el señorío del esposo en el matrimonio que esto está basado en la Trinidad (ver 1 Cor 11:3; Ef 5:22-33; Col 3:18-19; 1 Pedro 3:1-2). Esto también está basado en una relación de igualdad (1 Cor 11:11-12; Gal 3:28; Ef 5:21). 58. El Protestantismo liberal (principalmente entre los Anglicanos) ha ordenado como pastores a homosexuales activos y ha bendecido sus “matrimonios”; ha enseñado que la homosexualidad es meramente un estilo de vida “alternativo” e involuntario. Esto es contrario a la Tradición Cristiana universal tal y como lo enseña la Biblia (Gen 19:4-25; Rom 1:18-27; 1 Cor 6:9). El Catolicismo mantiene una firme moralidad tradicional. 59. El Protestantismo liberal y el evangelicalismo, entre más y más, han aceptado métodos “del alto criticismo” en la interpretación de la Biblia que ha conducido a la tradicional reverencia Cristiana de la Escritura y la rebaja al grado de un documento humano y falible en daño a su esencia divina e infalible. 60. Muchos Protestantes liberales han desechado muchas doctrinas fundamentales del Cristianismo como la Encarnación, la Resurrección corporal de Cristo, la Trinidad, Pecado Original, infierno, la existencia del diablo, milagros, etc. 61. Anteriormente los fundadores del Protestantismo negaron (y hoy los Calvinistas niegan) la realidad del libre albedrío humano (el libro favorito de Lutero era su propio libro titulado Bondage of the Will – Esclavitud de la voluntad). Esto es contrario a la constante enseñanza de la Biblia, Tradición Cristiana y al sentido común. 62. El Protestantismo clásico tiene una visión deficiente respecto a la caída del hombre (Pecado Original) creyendo que el resultado fue una “total corrupción”. De acuerdo con Lutero, Zwinglio y Calvino, el ser humano sólo podía hacer el mal y que no tenía libertad de voluntad para hacer el bien, por tanto, ahora tiene una “naturaleza de pecado”. El Catolicismo, por otro lado, cree que, en una forma misteriosa, el ser humano coopera con la gracia de Dios que es lo que siempre precede toda buena acción. En el Catolicismo, la naturaleza del hombre aún mantiene mucho que tiene a bien, aunque está propenso a pecar (“concupiscencia”). 63. El Protestantismo clásico, especialmente el Calvinismo, hace a Dios el autor del mal. De acuerdo con esto, Dios supuestamente conduce al hombre a que haga el mal y que viole sus preceptos sin que tenga la libertad para evitarlo. Esto es blasfemo y convierte a Dios en un demonio. 64. Con lo anterior (el hombre no tiene libre albedrío), en el protestantismo clásico, y en la enseñanza Calvinista, Dios predestina al hombre a condenarse en el infierno, sin que el hombre nada pueda hacer, sea bueno, o sea malo. 65. El Protestantismo clásico, y el Calvinismo, falsamente enseña que Jesús murió sólo por los elegidos (los que van a ir al cielo). 66. Dado a su falsa noción del Pecado Original, el Protestantismo clásico (especialmente Lutero), y el Calvinismo, niegan la eficacia y la capacidad de la razón humana para que hasta cierto grado conozca a Dios (ambas partes están de acuerdo que la revelación y la gracia son también necesarias), y que la razón se opone a Dios y a la fe; esto es contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia (Mc 12:28; Lc 10:27; Jn 20:24-9; Hchs 1:3; 17:2,17,22-34; 19:8). Hoy día los mejores apologistas Protestantes simplemente recurren a la heredad Católica de Santo Tomás de Aquino, San Agustín y muchos otros grandes pensadores. 67. El Protestantismo Pentecostal o carismático pone un gran énfasis en la experiencia religiosa sin balancearla adecuadamente con la razón, la Biblia y la Tradición (incluyendo la autoridad de la Iglesia para pronunciar sobre la validez de “revelaciones privadas”) 68. Otros Protestantes (muchos Bautistas por ejemplo) niegan que los dones espirituales están hoy día presentes (supuestamente terminaron con los Apóstoles). 69. El Protestantismo tiene contradictorias ideas de lo que es el gobierno eclesial, o eclesiología (episcopal, presbiterial, congregacional o ninguna autoridad), por tanto es imposible la disciplina, la unidad y el orden. Algunas sectas llegan a declarar que tienen “apóstoles” o “profetas” entre ellos, con todos los abusos de la autoridad que resulta de esto. 70. El Protestantismo (esp. evangelicalismo) tiene una desmedida fascinación por “el fin del mundo” y esto ha conducido a creaciones de antibíblicas cronologías que predicen a dicho fin (Mt 24:30-44; 25:13; Lc 12:39-40) creando, también, mucha tragedia humana entre aquellos que creen y se adhieren a tales falsa profecías. 71. El gran énfasis del evangelicalismo sobre el “inminente” fin del mundo ha creado, con mucha frecuencia, una mentalidad de descuido, que ha resultado dañoso para las sensibilidades sociales, políticas, éticas y económicas de aquí en la tierra. 72. El pensamiento Protestante tiene las características de ser "dichotomous," es decir, separa las ideas en campos más o menos exclusivos y mutuamente hostiles, cuando que, de hecho, muchas de las bifurcaciones son más bien complementarias que contradictorias. El Protestantismo adopta el “tomas esto o lo otro” mientras que el Catolicismo “toma esto y lo otro”. Siguen varios ejemplos: 73. El Protestantismo pone a la Palabra (Biblia, predicación) contra los sacramentos. 74. El Protestantismo acepta la devoción interior y está en contra de la Liturgia. 75. El Protestantismo opone culto espontáneo a oraciones formuladas. 76. El Protestantismo separa la Biblia de la Iglesia. 77. El Protestantismo crea una falsa dicotomía de Biblia contra Tradición. 78. El Protestantismo pone a la Tradición contra el Espíritu Santo. 79. El Protestantismo considera como contradictoria la autoridad eclesial y la libertad de conciencia. 80. El Protestantismo (esp. Lutero) coloca al Antiguo Testamento en contra del Nuevo Testamento aunque el mismo Jesús nunca hiciera esto (Mt 5:17-19; Mc 7:8-11; Lc 24:27,44; Jn 5:45-47). 81. Sobre estas mismas bases, que no son bíblicas, el Protestantismo opone la ley a la gracia. 82. El Protestantismo crea una falsa separación entre el simbolismo y la realidad sacramental (por Ej., Bautismo, Eucaristía). 83. El Protestantismo separa lo individual de la comunidad Cristiana. (1 Cor 12:14-27). 84. El Protestantismo confunde la veneración de los santos a la adoración de Dios. La teología Católica no permite la adoración a los santos en ninguna forma ya que está solamente dirigida a Dios. Se honra a los santos, pero no se les adora, solo al Dios Creador se le debe de adorar. 85. La antihistórica perspectiva de muchos Protestantes conduce a muchas personas a pensar que el Espíritu Santo les está hablando, pero, en efecto, El les había estado hablando a las multitudes de cristiano por 1500 años antes de que empezara el Protestantismo. 86. Fallas en las ideologías originales Protestantes han conducido, en reacción, a errores aún peores. Por ejemplo, la extrínseca justificación, ingeniada para asegurar la predominación de la gracia, llegó a prohibir cualquier señal exterior de su presencia (“fe contra obras”, "sola fide". El Calvinismo, con su cruel dios, desilusionó al hombre hasta el grado de que se convirtieron en Unitarianos. Muchos fundadores de sectas de origen reciente empezaron como calvinistas (Testigos de Jehová, Ciencia Cristiana, etc.). 87. El evangelicalismo está inescrituralmente obsesionado (típicamente en la moda Norteamericana) con celebridades (tele evangelistas). 88. El evangelicalismo está obsesionado con la falsa idea de que grandes números en una congregación (o un rápido crecimiento) es señal de la presencia de Dios en una forma especial; como si fuera Su bendición excepcional. A ellos se les olvida que el Mormonismo también está creciendo a grandes pasos. Dios nos llama a la fidelidad más bien que al “éxito”; a la obediencia y no a estadísticas. 89. El evangelicalismo frecuentemente recalca el crecimiento de números más bien que el crecimiento individual de la fe. 90. El evangelicalismo, en el presente, está obsesionado con auto-suficiencia, auto-ayuda y, frecuentemente, con un patente egoísmo en lugar de la tradicional predicación sobre el sacrificio, sufrimiento y servicio Cristianos. 91. El evangelicalismo tiene una truncada e insuficiente visión del lugar que el sufrimiento tiene en la vida Cristiana. En vez de eso, están floreciendo movimientos como “salud y riqueza” y “pídelo y tómalo” dentro del Protestantismo pentecostal, lo cual tiene un panorama de posesiones que no están en armonía ni con la Biblia ni con la Tradición Cristiana. 92. El evangelicalismo ha adoptado una perspectiva mundana que es, en muchas formas, más capitalista que Cristiana. La riqueza y el logro personal se busca más que la santidad, y es considerado como prueba del favor de Dios, como con los Puritanos y el pensamiento secularizado que es puesto encima de las enseñanzas de la Biblia y el Cristianismo. 93. El evangelicalismo está cada vez más tolerando posturas izquierdistas extremas que no están de acuerdo con la visión Cristiana, especialmente en sus seminarios y escuelas. 94. El evangelicalismo está cada vez más tolerando heterodoxia y liberalismo teológicos hasta cierto grado que muchos líderes evangélicos se han alarmado y, esto, predice un decline de normas heterodoxias. 95. Grupos de “confesión positiva” en el evangelicalismo pentecostal han adoptado una idea de Dios como una “bolsa cósmica” que está a la disposición de los caprichos frívolos y deseos del momento. Esto niega la absoluta soberanía y la libertad de Dios en no escuchar oraciones impropias (Stgo. 4:3; 1 Jn 5:14). 96. Las sectas arriba mencionadas con frecuencia enseñan que cualquiera, con suficiente “fe” puede ser sanado, pero esto es contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia (como, por ejemplo, el “aguijón a mi carne “ de San Pablo”[1], que es considerado por muchos comentaristas Protestantes como una enfermedad). 97. El evangelicalismo, por sus propias auto-críticas, está terriblemente infectado por el pragmatismo, la falsa idea filosófica de que “cualquier cosa que funciona, es verdadera o correcta. El Evangelio, especialmente en la televisión, es vendido de la misma manera que son vendidas las hamburguesas de McDonalds; Rápido y en la comodidad de su hogar. La tecnología, la mercadotecnia masiva y habilidades de relaciones públicas han reemplazado grandemente el cuidado personal y pastoral para los marginados, los irreligiosos y los que están alejados de la Iglesia. 98. En el evangelicalismo el pecado es considerado, con mucha frecuencia, como un fallo psicológico o una carencia de auto-estima, en lugar de que se considere que verdaderamente es: una voluntaria rebelión contra Dios 99. El Protestantismo, en todos los elementos esenciales, simplemente toma “prestado” doctrinas de la Tradición Católica o, lo mismo, las distorsiona. Todas las doctrinas que tanto los Católicos como los Protestantes creen, son claramente de origen católico (Trinidad, Nacimiento Virginal, Resurrección, Segunda Venida, Canon de la Biblia, cielo, infierno, etc.) Aquéllas donde difiere el Protestantismo son usualmente distorsiones de los predecesores Católicos, por ejemplo, el Cuaquerismo es una variación del Pietismo católico. El Calvinismo es una obsesión con la doctrina Católica de la soberanía de Dios pero tomada más allá de lo que el Catolicismo ha enseñado (negación del libre albedrío, corrupción total, doble predestinación, etc.) Las dicotomías Protestantes, como fe contra las obras, provienen del nominalismo que era, a sí mismo, una forma corrupta del Escolasticismo que nunca fue dogmáticamente aprobado por la Iglesia Católica. Cualquier substancia o verdad que esté presente en cada idea Protestante es siempre derivada del Catolicismo, el cual es el cumplimiento de las más profundas y mejores aspiraciones dentro del Protestantismo. 100. Una de las bases fundamentales del Protestantismo es sola Scriptura- sólo la Escritura, que ni es bíblica (ver abajo), ni histórica (pues no existía antes del siglo 16), ni lógica. 101. La Biblia no contiene toda la enseñanza de Jesús, o del Cristianismo como muchos Protestantes creen (Mc 4:33; 6:34; Lc 24:15-16,25-27; Jn 16:12; 20:30; 21:25; Hchs 1:2-3). 102. Sola Scriptura es un abuso de la Biblia ya que es un uso de la Biblia que es contrario a su propio testimonio ya sea implícito o explícito y, también, es un abuso contra la Tradición. Una lectura objetiva de la Biblia conduce a uno a la Tradición y a la Iglesia Católica en vez de que sea lo opuesto. La Biblia, de hecho, es en sí misma una innegable Tradición Cristiana. 103. El NT al principio ni fue escrito ni fue recibido como la Biblia sino que sucedió gradualmente (los primeros Cristianos no pudieron haber creído en sola Scriptura como lo hace el Protestantismo, al menos que se refieran solamente al AT). 104. La tradición no es una mala sección en la Biblia. La palabra griega paradosis se refiere a algo que es transmitido de una persona a otra (sea bueno o malo). De la Tradición buena (Cristiana) se habla en 1 Cor 11:2; 2 Tes 2:15, 3:6, y en Col 2:8. En esta última se contrasta con las tradiciones de los hombres. 105. la Tradición Cristiana, de acuerdo a la Biblia, puede ser oral o escrita (2 Tes 2:15; 2 Tim 1:13-14; 2:2). San Pablo no hace distinción cualitativa entre las dos formas. 106. Las frases “Palabra de Dios” o “Palabra del Señor” en Hechos y las epístolas casi siempre se refieren a la predicación oral, no a la misma Biblia. Mucho de la Biblia fue originalmente oral (por Ej., toda la enseñanza de Cristo –pues El nada escribió- el sermón de San Pedro en el día de Pentecostés, etc.) 107. Contrario a muchas declaraciones Protestantes, Jesús no condenó todas las tradiciones, tampoco San Pablo lo hizo. Es en Mt 15:3,6; Mt 7:8-9,13, donde el Señor condena únicamente la tradición corrupta de los fariseos. 108. La palabra griega paradidomi, o “entregar” la Tradición Apostólica ocurre en Lc 1:1-2; Rom 6:17; 1 Cor 11:23; 15:3; 2 Pedro 2:21; Judas 3. Paralambano, o "recibir” la Tradición Cristiana ocurre en 1 Cor 15:1-2; Gal. 1:9,12; 1 Tes 2:13. 109. Los conceptos de “Tradición,” “Evangelio,” “Palabra de Dios,” “doctrina,” y “la Fe” son esencialmente sinónimos y todos son predominantemente orales. Por ejemplo en las epístolas a los Tesalonicenses San Pablo usas tres de estos conceptos intercambiablemente (2 Tes 2:15; 3:6; 1 Tes 2:9,13 (Cf. Gal 1:9; Hchs 8:14). Si Tradición es una mala palabra, ¡también lo es “evangelio” y “palabra de Dios”! 110. En 1 Tim 3:15, San Pablo coloca a la Iglesia sobre la Biblia como fundamento de la verdad tal y como se hace en el Catolicismo. 111. El “texto prueba” principal del Protestantismo para sola Scriptura, 2 Tim 3:16, fracasa ya que dice que la Biblia es útil, pero no suficiente, para aprendizaje o justificación. El Catolicismo está de acuerdo que la Biblia es admirable para estos propósitos, pero no en una forma exclusiva como en el Protestantismo. También, cuando San Pablo aquí habla de la “Escritura”, el NT todavía no existía (no existió por más de 300 años más) así que él sólo se estaba refiriendo al AT. Esto significaría que el NT no era necesario como única regla de fe, ¡si es que sola Scriptura es cierto y si fue supuestamente aludida en este versículo! 112. Siendo verdaderos los 11 factores de arriba, el Catolicismo mantiene que toda su Tradición es consistente con la Biblia, aún donde la Biblia es silenciosa o donde meramente es implícita en un tema. Para el Catolicismo cada doctrina no tiene que ser encontrada principalmente en la Biblia, pues esta es la postura Protestante de sola Scriptura. Por otro lado, la mayoría de los teólogos Católicos declaran que todas las doctrinas católicas pueden ser encontradas, de alguna forma, en la Biblia, ya sea en forma de semilla o por derivación. 113. Como han señalado eruditos evangélicos, una postura extrema de la doctrina de sola Scriptura puede convertirse en “bibliolatría” ; una adoración de la Biblia en lugar de a Dios quien es su Autor. Esta mentalidad es parecida a la visión Musulmana de la Revelación, donde ningún elemento para nada fue involucrado. La Sola Scriptura, correctamente entendida desde una perspectiva Protestante más sofisticada, significa que la Biblia es la autoridad final en el Cristianismo y no el registro de todo lo que Dios ha dicho y hecho como muchos evangélicos creen. 114. El Cristianismo es inevitable e intrínsicamente histórico. Todos los eventos de Jesús (Encarnación, Crucifixión, Resurrección, Ascensión, etc.) son históricos igualmente con la predicación de los Apóstoles- la Tradición, entonces, es inevitable contrariamente a las numerosas reclamaciones Protestantes que dicen que sola Scriptura aniquila a la Tradición. Esto es cierto para grandes asuntos (eclesiología, trinitariansimo, justificación) y pequeños asuntos (como los fondos eclesiásticos, tipo de música en la Liturgia, la duración de sermones, etc.) Cada negación de una tradición en particular incluye una desviación (ya sea oculta o abierta) hacia la propia tradición alternativa de uno (por ejemplo, si toda autoridad eclesial es despreciada, aún la autonomía o “tradición" individualista tiene que ser defendida, de alguna forma, como una perspectiva Cristiana). 115. Sola Scriptura, literalmente, no puede ser verdadera ya que, prácticamente hablando, para la mayoría de los Cristianos a través de la historia, no podían tener una copia de la Biblia pues la imprenta no existió sino hasta el siglo 15. La predicación y la Tradición oral, junto con otras cosas como prácticas devocionales, días de guardar, arquitectura y arte sagrado, fueron los principales transmisores del Evangelio por 1400 años. En todos estos siglos, sola Scriptura hubiera sido considerada como un absurdo abstracto e imposibilidad. 116. El Protestantismo dice que la Iglesia Católica ha “añadido a la Biblia.” La Iglesia Católica responde que ella solamente ha extraído las implicaciones de la Biblia (desarrollo de la doctrina), y que ha seguido el entendimiento de la Iglesia primitiva y dice que el Protestantismo ha “suprimido” largas porciones de la Biblia que sugieren posturas católicas. Cada lado piensa que el otro no es bíblico, pero en diferentes formas. 117. La Sola Scriptura es el “talón de Aquiles” del Protestantismo. Mientras existan múltiples interpretaciones, sola Scriptura no soluciona el problema de la autoridad y certidumbre. Si la Biblia fuera tan clara y explícita en el grado de que todos los Protestantes estuvieran de acuerdo por su lectura con una disposición de aceptar y seguir sus enseñanzas, esto sería una cosa, puesto que este no es el caso (la multiplicidad de denominaciones lo demuestra), sola Scriptura es solo un sueño. Sobre lo que los Protestantes están de acuerdo, es ¡que el Catolicismo es erróneo! De todas las doctrinas Protestantes, la “claridad” de la Biblia es seguramente la más absurda y demostrablemente falsa por el registro histórico. 118. Visto lo anterior de otra forma, tener una Biblia no hace que la interpretación de uno sea infalible. La interpretación es tan inevitable como la tradición. La Iglesia Católica, por tanto, es absolutamente necesaria para poder hablar autoritativamente y prevenir confusión, error y división. 119. El Catolicismo no considera a la Biblia como obscura, misteriosa e inaccesible sino que está vigilante para protegerla de toda exégesis arbitraria y aberrante (2 Pedro 1:20, 3:16). Las mejores tradiciones Protestantes buscan lo mismo, pero son inadecuadas e ineficientes ya que se encuentran fragmentados entre sí. 120. El Protestantismo tiene un gran problema con el Canon del NT. El proceso para determinar los libros exactos que constituyen el NT duró hasta el año 397 de nuestra era, cuando el Concilio de Cartago pronunció infaliblemente que la Biblia no se “autentifica en sí misma”, como cree el Protestantismo. Algunos Cristianos sinceros, devotos y con estudios dudaron la canonicidad de algunos libros que hoy tenemos en la Biblia. otras personas consideraban otros libros como Escritura pero no fueron incluidos en el Canos. San Atanasio, en el año 367, fue el primero en enumerar todos los 27 libros del NT como Escritura. 121. El Concilio de Cartago, al decidir el Canon de toda la Biblia en el año 397, incluyó los llamados libros “apócrifos” que los Protestantes sacaron de la Biblia. Antes del siglo 16 los Cristianos consideraban esos libros como Escritura y ni siquiera estaban separados de los otros libros, como hoy lo están en algunas Biblias Protestantes que los incluyen. El Protestantismo acepta la autoridad de este Concilio para el NT pero no la acepta para el AT. Es la misma forma que arbitraria o selectivamente acepta o niega otros decretos conciliares. 122. Contrario al mito Protestante y anticatólico, la Iglesia Católica siempre ha tenido a la Biblia en alta estima, y nada ha suprimido de ella (protestó contra algunas traducciones Protestantes, pero los Protestantes en ocasiones han hecho lo mismo con versiones Católicas). Esto es probado por el laborioso cuidado de monjes que protegían y copiaban los manuscritos, y, también, por las constantes versiones traducidas en lenguas vernáculas (en oposición a las falsedades de solo Biblias en latín) entre otras evidencias indisputables e históricas. La Biblia es un Libro Católico, y no importa qué tanto los Protestantes la estudien y la proclamen peculiarmente como de ellos, ellos tienen que reconocer que es a la Iglesia Católica que deberían de agradecer por haber decidido el Canon y por haber preservado intacta la Biblia por 1400 años. ¿Cómo puede estar la Iglesia Católica “contra la Biblia”, como dicen muchos anticatólicos, y al mismo tiempo preservándola y honrándola por tantos años? El solo pensamiento es absurdo así como que se refuta a sí mismo. Si el Catolicismo en realidad es tan malvado, como los anticatólicos quieren que creamos, el Protestantismo debería de formar su propia biblia en lugar de usar la que la Iglesia Católica ha entregado. 123. Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo niega el Sacrificio de la Misa, (Gen 14:18; Salmo 110:4; Is 66:18,21; Mal 1:11; Heb 7:24-5; 13:10; Ap 5:1-10/cf. 8:3; 13:8). El Catolicismo, se tiene que recalcar, no cree que Jesús es sacrificado nuevamente en cada Misa; más bien, cada Misa es una representación del único Sacrificio en el Calvario, que trasciende al tiempo y al espacio como en Ap 13:8. 124. El Protestantismo no cree en el desarrollo de la doctrina, lo cual es contrario a la Tradición Cristiana y en muchas implícitas indicaciones en la Biblia. Siempre que la Biblia se refiere al conocimiento que aumenta y a la madurez de individuos cristianos, una idea semejante al desarrollo está allí presente. Aún más, muchas doctrinas se desarrollan n la Biblia ante nuestros propios ojos (“revelación progresiva”). Algunos ejemplos son la vida futura, la Trinidad, la aceptación de los gentiles, etc. Doctrinas que el Protestantismo acepta completamente del Catolicismo, como la Trinidad y el Canon de la Biblia, se desarrollaron en el transcurso de la historia de los primeros tres siglos del Cristianismo. Es ingenuo tratar de negar esto. La Iglesia es el “Cuerpo” de Cristo, es un organismo vivo que crece y se desarrolla como todo cuerpo con vida. La Iglesia no es una estatua que de vez en cuando tiene que limpiarse como muchos Protestantes parece que así piensan. 125. El Protestantismo separa justificación de la santificación, lo que es contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia ( Mt 5:20; 7:20-24; Rom 2:7-13; 1 Cor 6:11; 1 Pedro 1:2). 126. El Protestantismo opone la fe contra las obras (sola fide), pero este es un rechazo de la Tradición Cristiana y la explícita enseñanza de la Biblia (Mt 25:31-46; Lc 18:18-25; Jn 6:27-9; Gal 5:6; Ef 2:8-10; Fil 2:12-13; 3:10-14; 1 Tes 1:3; 2 Tes 1:11; Heb 5:9; Stgo 1:21-7; 2:14-16). Estos textos también indican que la salvación es un proceso y no, como en el Protestantismo, una evento instantáneo. 127. El Protestantismo rechaza la Tradición Cristiana y enseñanza bíblica del mérito, o recompensa, de nuestras buena obras llevadas a cabo por la fe (Mt 16:27; Rom 2:6; 1 Cor 3:8-9; 1 Pedro 1:17; Ap 22:12). 128. La doctrina Protestante de la justificación extrínseca, atribuida o exterior contradice a la Tradición Cristiana y a la doctrina bíblica de la justificación infusa, actual, interior y transformadora (que incluye santificación): Salmo 51:2-10; 103:12; Jn 1:29; Rom 5:19; 2 Cor 5:17; Heb 1:3; 1 Jn 1:7-9. 129. Muchos Protestantes (especialmente Presbiterianos, Calvinistas y Bautistas) Creen en la seguridad de salvación, o perseverancia de los santos (la creencia de que uno no puede perder su “salvación,” supuestamente obtenida en un tiempo determinado). Esto es contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia: 1 Cor 9:27; Gal 4:9; 5:1,4; Col 1:22-3; 1 Tim 1:19-20; 4:1; 5:15; Heb 3:12-14; 6:4-6; 10:26,29,39; 12:14-15; 2 Pedro 2:15,20-21; Ap 2:4-5. 130. Contrario al mito Protestante y anticatólico, la Iglesia Católica no enseña que uno se salva por las obras aparte de la gracia precedente, sino que enseña que las obras son inseparables como en Santiago capítulos 1 y 2. Esta herejía de la cual la Iglesia Católica es frecuentemente acusada fue condenada en el Segundo Concilio de Orange en el año 529 d.C. la herejía es conocida como pelagianismo que enseña que el hombre puede salvarse a sí mismo por medio de sus esfuerzos naturales sin la necesaria gracia sobrenatural de Dios. Una doctrina más moderada es el semipelagianismo que también fue condenado. Continuar en acusar a la Iglesia Católica de esta herejía es una señal de imparcialidad y una manifiesta ignorancia de teología, así como ignorancia de la clara enseñanza del Concilio de Trento (1545-63) que está al alcance de todos para ser estudiada. Sin embargo, el mito aún sigue extrañamente persistiendo. 131. Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, El Protestantismo casi ha eliminado la práctica de la confesión a un sacerdote (o al menos a un ministro o pastor) – ver Mt 16:19; 18:18; Jn 20:23. 132. el Protestantismo no cree en la penitencia, o castigo temporal para el pecado ya perdonado, y esto es contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, (ver, por ejemplo, Num 14:19-23; 2 Sam 12:13-14; 1 Cor 11:27-32; Heb 12:6-8). 133. El Protestantismo tiene un concepto muy limitado de la mortificación de la carne, o de sufrir con Cristo: Mt 10:38; 16:24: Rom 8:13,17; 1 Cor 12:24-6; Fil 3:10; 1 Pedro 4:1,13. 134. De la misma manera, el Protestantismo ha perdido la doctrina del sufrimiento redentor de los cristianos con Cristo para el bien de todos: Ex 32:30-32; Num 16:43-8; 25:6-13; 2 Cor 4:10; Col 1:24; 2 Tim 4:6. 135. El Protestantismo ha rechazado la doctrina del purgatorio como consecuencia de su falsa perspectiva de la justificación y penitencia, y esto lo hace a pesar de la mucha evidencia que se encuentra en la Escritura: Is 4:4; 6:5-7; Miq 7:8-9; Mal 3:1-4; 2 Macabeos 12:39-45; Mt 5:25-6; 12:32; Lc 16:19-31 (Cf. Ef 4:8-10; 1 Pedro 3:19-20); 1 Cor 3:11-15; 2 Cor 5:10; Ap 21:27. 136. El Protestantismo ha rechazado (principalmente a causa de malos entendidos) la doctrina Católica de las indulgencias, que es, simplemente, la remisión que la Iglesia ofrece (apoyada en Mt 16:19; 18:18, and Jn 20:23) por las penas temporales del pecado (penitencia). Esto no es diferente de lo que San Pablo hizo referente a un hermano que había errado en la Iglesia de Corintio. San Pablo primero impuso una penitencia sobre él (1 Cor 5:3-5), después remitió parte de esa penitencia (una indulgencia) en 2 Cor 2:6-11. Sólo porque ciertos abusos ocurrieron antes de la Rebelión Protestante (admitidos y corregidos por la Iglesia Católica) no es motivo para deshacerse de una doctrina que es bíblica. Pero es típico del Protestantismo en “quemar la casa en lugar de limpiarla”; de “tirar al niño junto con el agua que lo bañó.” 137. En oposición a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo niega oraciones por los difuntos (ver Tobías 12:12; 2 Macabeos 12:39-45; 1 Cor 15:29; 2 Tim 1:16-18; estos son versículos que también tienen que ver con el purgatorio ya que esas oraciones son para los santos que allí están). 138. El Protestantismo, sin base bíblica, rechaza la intercesión que por nosotros hacen los santos que están en el cielo y la correspondiente invocación de los santos por sus efectivas oraciones (Stgo 5:16). La Tradición Cristiana y la Biblia, por otro lado, han mantenido esta práctica: los santos en el cielo están conscientes de asuntos aquí en la tierra (Mt 22:30 y compare con Lc 15:10 y 1 Cor 15:29; Heb 12:1), se aparecen en la tierra e interactúan con el hombre (1 Sam 28:12-15; Mt 17:1-3, 27:50-53; Ap 11:3), y, por tanto, pueden interceder por nosotros y nosotros podemos pedirles sus oraciones de la misma manera que hacemos con los cristianos aquí en la tierra (2 Macabeos 15:14; Ap 5:8; 6:9-10). 139. Algunos Protestantes, a pesar de la Tradición Cristiana y de la Biblia, no creen en Ángeles Guardianes (Salmo 34:7; 91:11; Mt 18:10; Hchs 12:15; Heb 1:14). 140. Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, muchos Protestantes niegan que los ángeles pueden interceder por nosotros (Ap 1:4; 5:8; 8:3-4). 141. A pesar de la desarrollada Tradición Cristiana e indicaciones en la Biblia, el Protestantismo rechaza la Inmaculada Concepción de María, vea Gen 3:15; Lc 1:28 ( las palabras "llena de gracia” son interpretadas por los Católicos, en bases linguísticas, como “sin pecado”; el Arca de la Alianza es vista como una prefiguración, o tipo, de María (ver Lc 1:35 y comparar con Ex 40:34-8; Lc 1:44 w/ 2 Sam 6:14-16; Lc 1:43 comparar con 2 Sam 6:9: la presencia de Dios requiere una extraordinaria santidad). 142. A pesar de la desarrollada Tradición Cristiana e indicaciones en la Biblia, el Protestantismo rechaza la Asunción de María: Si María, en efecto, estaba sin pecado, ella no tendría que pasar por la putrefacción de la muerte (Salmo 16:10; Gen 3:19). Eventos semejantes en la Biblia no hacen ni improbable o “antibíblica” a la Asunción (como, por ejemplo, con Enoc: ver Gen 5:24, comparar con Heb 11:5; con Elias: 2 Re 2:11; con Pablo: 2 Cor 12:2-4; comparar con la doctrina Protestante del “Rapto”, 1 Tes 4:15-17 y los santos resucitados: Mt 27:52-3). 143. Muchos (¿casi todos?) Protestantes niegan la virginidad perpetua de María a pesar de la Tradición Cristiana (incluyendo la unánime aceptación de los fundadores Protestantes como Lutero, Calvino, Zwinglio, etc. Algunas evidencias bíblicas apoyan esta doctrina y algunos Protestantes la aceptan, pero esto es muy profundo para aquí tratar en forma breve. 144. El Protestantismo niega la Maternidad Espiritual de María para los cristianos, lo cual es contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia (Jn 19:26-7: "he ahí tu madre"; en Ap 12:1,5,17 los cristianos son descritos com la “semilla” de ella). Los Católicos creen que María está incomparablemente más viva que nosotros y, por tanto, las oraciones de ella por nosotros son muy efectivas (Stgo 5:16; Ap 5:8; 6:9-10). Pero, en nuestra condición de creaturas creadas por el Creador, María es nuestra hermana. Ella nunca opera aparte de las gracias necesarias de parte de su Hijo, y ella nunca se glorifica a sí misma sino a su Hijo tal y como lo recalca la teología Católica. 145. El Protestantismo rechaza el papado, a pesar de la profunda Tradición Cristiana y la fuerte evidencia que la Biblia presenta sobre la preeminencia de Pedro y la comisión de Jesús como la Roca de su Iglesia. Nadie niega que Pedro fue, de alguna manera, un líder entre los Apóstoles. El papado, tal y como lo conocemos, es derivado de esta primacía: los siguientes textos, Mt 16:18-19; Lc 22:31-2; Jn 21:15-17 son los textos “papales” más directo. El nombre de Pedro aparece al principio en todas las listas de los apóstoles, aún un ángel implica que él es el líder de los Apóstoles (Mc 16:7), y él es aceptado como tal (Hchs 2:37-8,41). Pedro obra el primer milagro del tiempo de la Iglesia (Hchs 3:6-8), pronuncia la primer anatema (Hchs 5:2-11), resucita muertos (Hchs 9:40), es el primero en recibir a los gentiles (Hchs 10:9-48), y su nombre es mencionado más que a ninguno de los otros discípulos puestos por junto (191 veces). En la Biblia mucha evidencia semejante puede ser encontrada. 146. Desde el principio, la Iglesia de Roma y los Papas fueron cruciales par el gobierno y dirección teológica y ortodoxia de la Iglesia Cristiana. Esto es innegable. Todos los grupos históricos hoy considerados como heréticos tanto por Protestantes como por Católicos fueron originalmente juzgados como tales por Papas y/o Concilios Ecuménicos presididos y ratificados por los Papas. 147. En su desesperación por complementar algún tipo e continuidad histórica aparte de la Iglesia Católica, el Protestantismo en ocasiones se esfuerza en reclamar una línea de las sectas medievales como los Valdenses, Cataros y Albigenses (y algunas veces a grupos anteriores como los Montanistas o Donatistas). Sin embargo, este esfuerzo está condenado a fallar cuando uno estudia profundamente lo que esas sectas creían. Ellos mantenían mucha enseñanza Católica, anatema para los protestantes, o mantenían ideas heréticas antitéticas a todo el Cristianismo (Católico, Protestante u Ortodoxo), o ambos, haciendo de esta teoría Protestante bien dudosa. 148. La Iglesia Católica tiene la más sofisticada y cuidadosa filosofía socio-económica y política Cristiana; una mixtura de elementos “progresivos” y “conservativos distintos de la común retórica política y maquiavelica que típicamenge dominan el campo político. El Catolicismo tiene la mejor visión de la Iglesia con relación al Estado así como con la cultura. 149. El Catolicismo tiene la mejor filosofía Cristiana y perspectiva del mundo, formada a través de siglos de reflexión y experiencia. Así como su reflexión y desarrollo teológico, la Iglesia Católica es inefablemente sabia y profunda y, hasta cierto grado, verdaderamente maravillosa e indicativa del seguro sello divino. Justo antes de que me convirtiera al Catolicismo, solía maravillarme en cómo la Iglesia Católica podía ser tan correcta en muchas cosas. Yo estaba acostumbrado a pensar, como buen evangélico, que la verdad siempre es una mezcla (por mí seleccionada) de ideas que proceden de muchas denominaciones Protestantes así como del Catolicismo y la Ortodoxia pero, que al mismo tiempo, ninguna tenía la verdad completa. Pero, ¡sorpresa! La Iglesia Católica, después de todo, tiene esa Verdad completa. 150. Por último, pero no al último, el Catolicismo tiene la mas sublime espiritualidad y vigor devocional manifestado en miles de formas diferentes; desde el ideal monástico, al heróico celibato del clero y de religiosos y religiosas; los hospitales Católicos, la nítida santidad de un Tomás a Kempis o un San Ignacio con sus grandes libros devocionales; infinidad de santos –tanto canonizados como desconocidos; una Madre Teresa, un Juan Pablo II o un Papa Juan XXIII; los primeros mártires, un San Fransisco de Asis; os eventos en Lourdes y Fátima; el vivo intelecto y sabiduría delArzobispo Fulton Sheen, San Juan de la Cruz; el santo valor de un Chesterton o un Muggeridge; ancianas y ancianos, jóvenes, adultos haciendo el Vía crucis o resando el Rosario, atendiendo la Hora Santa,y...- la lista puede seguir y seguir. Este ánimo devocional es inimitable en su alcance y profundidad a pesar de muy buenas contrapartes en la espiritualidad Protestante y Ortodoxa. FUENTE:http://es.catholic.net/sectasapologeticayconversos/592/1514/articulo.php?id=25391

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Contestándole a un ateo
InfoporAnónimo2/16/2009

Registrate y eliminá la publicidad! Nunca pensé que los ateos existieran en verdad. Siempre creí que eran una fantasía, de esas que inventan las personas para darte miedo. Nunca pensé que los ateos existieran en verdad. Siempre creí que eran una fantasía, de esas que inventan las personas para darte miedo. ¿Alguien que no cree en Dios? No puede ser posible. ¿Cómo puede una persona vivir sin Dios? ¿Vivir sin la esperanza, sin pensar en la eternidad? Es tan evidente la presencia de Dios en nuestras vidas y en el universo, que no tiene sentido dudar. Ateo se define por el diccionario como una persona que niega a Dios. Definitivamente, los ateos no existen. He sabido de personas que se decían así mismos y al mundo que eran grandes ateos. Derramaban veneno en grandes dosis, tratando de llenar al mundo de odio. Atacaban al Papa y la Iglesia, que no comprendían. A la que no vivían unidos. Hablaban de superstición, fábulas, conductas primitivas, falacias de la Iglesia, etc. De cuando en cuando en el mundo surgen personas así que no comprenden, ni han tenido la experiencia de un vivir en la presencia de Dios. No pueden comprender que el Amor está por encima del odio. La esperanza por encima de la desesperanza. Y Dios por encima de todo. Dios existe. Pero, ¿quién soy yo para decirlo? Dios existe, aunque ellos no quieran admitirlo. Nadie ha podido callar su voz magnífica. Su Amor inimaginable por esta pobre humanidad, su ternura infinita. Dime, ¿nunca te has preguntado cómo es nuestro Dios? Nuestro Dios es un Dios diferente a todo cuanto podamos pensar o imaginar. Es amable y bueno, misericordioso, paciente, “El Señor es ternura compasión, lento a la cólera y lleno de amor”... “Él perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias”. Un ateo muy famoso, André Frossard, era muy conocido en los círculos literarios de París. Fue secretario del partido comunista y enemigo declarado de la Iglesia. El mismo escribió: “Éramos ateos perfectos, de esos que ni se preguntan por su ateísmo. El ateísmo perfecto no era ya el que negaba la existencia de Dios, sino aquel que ni siquiera se planteaba el problema”. . Dios le salió al paso, como a san Pablo, inesperadamente. Un día entró a una capilla en busca de un amigo. De repente, experimentó la dulce presencia de Dios. La ternura del Padre. Su amor inmenso. Fue como un abrazo en el que Dios le revelaba su existencia y su amor. Frossard salió de aquella capilla, convertido, renovado y feliz. “Habiendo entrado allí escéptico y ateo de extrema izquierda, y aún más que escéptico y todavía más que ateo, indiferente y ocupado en cosas muy distintas a un Dios que ni siquiera tenía intención de negar -hasta tal punto me parecía pasado, desde hacía mucho tiempo, a la cuenta de pérdidas y ganancias de la inquietud y de la ignorancia humanas-, volví a salir, algunos minutos más tarde, "católico, apostólico, romano", llevado, alzado, recogido y arrollado por la ola de una alegría inagotable”. Recogió sus experiencias de aquella tarde, en un libro que se convirtió en un best-seller, titulado: “Dios existe. Yo me lo encontré”. No es el único. Hay cientos de casos. Ateos convertidos por la gracia de Dios. Que se han salvado a tiempo, de perder una hermosa eternidad. Recuerdo haber leído un encuentro del Padre Pío con un hombre que dudaba de todo. “Padre Pío”, le dijo el hombre, “No creo en el infierno”. El Padre Pío lo miró con esos ojos que atravesaban el alma y le respondió: “ya creerás cuando llegues allá”. Querido amigo ateo, ojalá como André Frossard, puedas tener un encuentro con el buen Dios, que te ayude a reconocer tus errores; y te decidas a declararle al mundo la verdad: “Dios existe. Yo me he encontrado con Él”. FUENTE:http://es.catholic.net/escritoresactuales/387/660/articulo.php?id=22841

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