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Primer post: 12 may 2009Último post: 12 may 2009
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Destruccion y Resistencia del pueblo Azteca e Inca
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/12/2009

Pachakuti y muerte del quinto Sol Brotan las flores, están frescas, medran, abren su corola. De su interior salen las flores del canto: Tú, oh poeta, las derramas sobre los demás. Anónimo de chalco (Cantares mexicanos) El descubrimiento de América, así como su conquista, siempre fue maquillada por los textos de la historia tradicional como la hazaña de un grupo de valientes que bajo la consigna de traer la civilización y la fe a estas nuevas tierras dominaron, solo casi con su presencia y bajo la protección de Dios y la santa iglesia, y la autorización de los reyes de castilla, a millares de seres primitivos y salvajes. Tratemos por unos momentos de ver al hombre americano fuera del imaginario tradicional impuesto por los vencedores. Tratemos de ver al hombre de carne y hueso que a sufrido la alteración del orden de su universo, la alteración de sus creencias, la alteración de su sociedad y sus valores, las alteraciones sufridas en su cuerpo, debido al tercer pasajero que llegaba en los navíos españoles, tercer elemento que se quedara en las américas para acelerar su destrucción y devastación, junto al acero y la cruz. Esos cerros que surcaban las aguas, esos monstruos marinos que parían hombres traían consigo desde el otro lado del mundo lo que seria la destrucción de la cultura prehispánica. Espada, cruz y bacterias serán los protagonistas principales de la conquista del hombre americano. Tratare que podamos percibir al hombre azteca e inca por medio de sus filosofías de vida, para que realmente nos demos cuenta hasta que punto fue el cambio y el sufrimiento que han padecido estos ante la conquista española. Dejemos que mediante Flores y Cantos alcancemos las verdades del corazón de estos hombres. Los hombres de la invasión Hernán Cortés y su expedición de 1519 fue la tercera en tocar costas mexicanas. Esta expedición fue comisionada por el gobernador de Cuba Diego de Velásquez a Cortés, aunque una vez iniciada Velásquez decide destituir a Cortés. Las órdenes originales eran de exploración y de comercio, no la conquista. Sin embargo Cortés desembarca en Veracruz (abril 22 de 1519) y declara que su autoridad viene directamente del rey de España. Velásquez mandara una expedición comandada por Pánfilo de Narváez a apresar a Cortés, pero esta será derrotada. Hernán Cortés en poco más de dos años consumaba la conquista de Tenoxticlán, la masacre de sus habitantes y su destrucción física…¹ La figura de Cortés quedara como emblema del héroe militar clásico, representante de las virtudes del caballero medieval español donde el objetivo universal era el de levantar un imperio Cristiano en las nuevas tierras. Otra fue la suerte de Francisco Pizarro, el encargado de la conquista del Tahuantinsuyu. Pizarro llega a América en la flota de Nicolás de Ovando, que partía a la isla de La Española, como gobernador de las indias. Pizarro participa de varias expediciones, una de ellas es la que descubre el mar del Sur. También intervino en diferentes expediciones que recorrieron parte de las costas y las islas del mar del Sur en busca de oro y perlas. En 1519 formo parte del grupo que fundo la actual ciudad de Panamá y comienza a amasar una considerable fortuna. De esta forma es que hacia fines de 1524 organiza junto al sacerdote Hernando de Luque y a Diego de Almagro la empresa de conquista de las tierras del Sur. Realizan dos expediciones, una en 1525 y otra en 1527, donde confirman la existencia del Tahuantinsuyu. En enero de 1531, con un ejército de 166 hombres y 25 caballos emprenden la conquista definitiva del Perú que finaliza en julio de 1533. La imagen de Pizarro queda envuelta en las telas de la traición por ser el impulsor de la muerte de Almagro, quien Pizarro acusa de traidor. El 24 de junio de 1541 Pizarro morirá de la peor manera, su ahijado, el hijo de Almagro, el joven Almagro, lo mandara matar en su propia casa. El cadáver de Pizarro yacerá abandonado en su palacio. Los hombres de la resistencia El hombre maduro: un corazón firme como la piedra, un rostro sabio, dueño de una cara, un corazón, hábil y comprensivo… Códice Matritense El hombre azteca anega en su pecho, ya desde niño, la sabiduría de su cultura. La educación es un proceso fundamental en la cultura azteca. La expresión in ixtli, in yóllotl (rostro y corazón) manifiesta la concepción dual del mundo que, en la tradición de la antigua sabiduría, orientaba la educación de las escuelas nahuas. Ya a penas nacidos los niños aztecas los sabios les predecían su suerte y la escuela en la que recibiría su enseñanza. Apoyándose en el Códice Florentino, León Portilla asienta la existencia de dos tipos de escuelas nahuas: los Calmecác (escuela de sacerdotes) y los Telpochcalli (escuela de guerreros). Esta concepción de “rostro y corazón” en donde el ser humano se constituye a partir de la interrelación armoniosa de estos dos aspectos muestra la tradición tolteca guardada por los nahuas, donde el rostro (ixtli) es uno de los aspectos de la integridad individual, cuyo complemento indispensable y esencial es el corazón (yóllotl). Pero Rostro y Corazón no son cosas dadas, sino potencias que es preciso cultivar. “no se dice solamente que el autentico hombre maduro es dueño de un rostro y corazón, sino que añade que pose un rostro sabio y un corazón firme como la piedra”² El sol, la luna, el día, la noche, el verano, el invierno no están libres, ordenados andan: están señalados y llegan a lo ya medido. Jaillis sagrado Inca El hombre incaico poseía una gran organización, tanto política como social, económica y militar. Poseían para esta organización un sistema denominado Kipus. Los Kipus eran un sistema de nudos los cuales tenían cada uno de ellos diferentes colores que a la vez estaban unidos unos distantes del otro. Los kipus no solo servían para la memoria y los números, había otros kipus denominados ideológicos. Estos nudos representaban hechos históricos que eran aprendidos de memoria, también es posible que esta forma de “escritura” sirviera para repetir poemas, leyendas, historias y leyes³. La danza y el canto acompañaban en casi todas las actividades tanto agrícolas como económicas y sociales a los incas. Un ejemplo de esta lírica es la Urpi (paloma) una canción nostálgica y doliente, un canto de dolor de parte del poeta. Quita Urpi ¿Qué viene a ser el amor palomita agreste, tan pequeño y esforzado, desamorada; que al sabio más atendido, palomita agreste, le hace andar desatinado? Desamorada. Canto inca de Urpi Ahora que hemos quitado un poco el velo sobre las culturas aztecas e incas, el velo de la imagen primitiva y salvaje, el velo que nos ocultaba la cultura detrás de los hombres vencidos, victimas de una sangrienta matanza, podremos ver y entender el grado de humillación a la que fueron expuestos durante las invasiones españolas. En las dos culturas se sufrirán aberraciones por parte de los españoles. Tales serán estas formas de imponer y desconocer a fuego y sangre que los aztecas al igual que los incas consideraran que ha llegado el fin del mundo: el “tlatzompan” para los aztecas y el “pachakuti” para los incas. El pueblo azteca al ver su ciudad arrasada, sus ídolos violados, quemados y reemplazados por santas cruces, caerá en la depresión. “Hay juntas, hay discusiones, se forman corrillos, hay llanto, se hace largo llanto, se llora por los otros. Van con la cabeza caída, andan cabizbajos. Entre llanto se saludan, se lloran unos a otros al saludarse” La desolación y la incomprensión ante un invasor que no respetaba ninguna ley ni ética, como la que sus sabios habían desarrollado, ni siquiera una ley de guerra. Un ejemplo es un relato anónimo de Tlatelolco que habla de tres sabios nahuas que fueron a entregarse pacíficamente a los españoles (hombres frecuentemente analfabetos, brutos e incultos) llevándoles sus códices para que ellos, como era costumbre en la conquista de los aztecas sobre otras tribus, las estudiasen, las asuman y luego las destruyan, para que estas de alguna forma queden subsumidas en los códices del vencedor. Pero los españoles nada entendían de estas formas de respeto hacia los vencidos. “…a tres tlamatinime de Ehécatl, de origen tezconano, los comieron los perros. No más ellos vinieron a entregarse. Nadie los obligo. No más venían trayendo sus papeles con pinturas…” Entre los incas también el “fin del mundo” se expresa de manera rotunda en la expresión pachakuti (“pacha”: universo; “kuti”: conmoción, revolución, agonía final) En todo el imperio rápidamente se corrió la voz de que el tiempo de los incas había terminado por la llegada de los invasores. Muchos fueron que derrotados, antes de haber luchado, se entregaban frente al asombro de la furia de los “hombres de la mar”, “criados del espuma de la mar” “Habían venido unos hijos de la mar y que venían por todos los pueblos de la orilla del mar conquistando y peleando con los indios naturales de estas partes y que los vencían a todos… (Los naturales) se rindieron porque decían que el hombre y el caballo era todo uno…” Fragmento de “testimonio de don Cayo Inca”1572 en Guillen Guillen (1978) p.41 Pero ni la lucha, por defender lo que quedaba de las ciudades, de los dioses, de sus propias existencias, logro quitar la tristeza de ver su cosmogonía y sus vidas caerse a pedazos. “En los escudos estuvo nuestro resguardo Pero los escudos no detienen la desolación” La resistencia Al hablar de resistencia debemos tener en cuenta que los motivos fueron, en un principio, diferentes. Así Incas como Aztecas, tenían relaciones diferentes con los pueblos que formaban parte de sus imperios. La consolidación hegemónica de los aztecas era muy diferente a la de los incas, que no habían logrado una unión cultural en sus extensas tierras de dominio. Al ser ejecutado Atahualpa inca el orden que mantenía al tahuantinsuyu se resquebrajaba. Muerto Atahualpa las diferentes etnias que no habían sido captadas dentro del poderío cuzqueño se plegaran a los españoles movidas por el deseo de independencia. La resistencia será, entonces, encarnada en un principio por Rumiñahui, hermano del emperador, que resistirá en Quito, pero sin intenciones de restaurar el anterior régimen. La resistencia entonces caerá sofocada gracias a la colaboración de los señores locales y de los cañari, simpatizantes de los españoles. Rumiñahui será capturado, torturado y muerto en Sigchos. Otros también darán pelea a los españoles. Quizquiz, el gran general, derroto a los españoles repetidas veces; Calichima, otro valiente general, será quemado vivo. Manco Inca, que fuera designado por Pizarro como nuevo inca, después de ejecutado Atahualpa y el fugas Tupac Hualpa, que muriera envenenado, romperá con la mascara de Pizarro que llevo durante corto tiempo, cuando decide revelarse junto a 200.000 hombres y mantiene al Cuzco sitiado durante ocho meses, pero al fin levantan el sitio y se refugian en Vilcabamba en las cordilleras andinas. En al caso azteca Cortés también contara con ayuda de tribus descontentas del imperio, los Tlaxcaltecas. Pero en este caso el sitio será al revés. Después de la conocida “Noche triste” de los españoles, es que comienza el asedio a la capital azteca, Tenochtitlan. Cortés dejara a Pedro de Alvarado a cargo de la custodia del tomado prisionero Moctezuma, mientras que él ira a repeler la expedición de Pánfilo de Narváez, destinada a reducir su empresa y apresarlo. Cortés ganara la batalla y apresara a Narváez; pero al regresar a México se encontrara con los aztecas alzados en guerra y sucederá la muerte de Moctezuma, que hará que Cortés deba dejar la ciudad por la noche y pierda cerca de dos tercios de su ejercito, unos 500 hombres, en lucha con los aztecas durante la partida. Cortés volverá un año después, el 31 de mayo de 1521, para sitiar la ciudad con la ayuda de los Tlaxcaltecas y de nuevas expediciones llegadas a Veracruz. El joven príncipe Cuauhtémoc resistirá férreamente a lo largo de casi ochenta días de sitio. El 13 de agosto de 1521 caerá Tenochtitlán. Los agentes de la muerte “… ya entrado en esta nueva España el capitán y gobernador Dn. Fernando Cortés con su gente, al tiempo que el capitán Pánfilo de Narváez desembarco en estas tierras, en uno de sus navíos vino un negro herido de viruelas, la cual enfermedad nunca en esta tierra se había visto, y a esta sazón estaba toda esta nueva España en extremo muy llena de gente, y como las viruelas se comenzasen a pegar a los indios, fue entre ellos tan grande enfermedad y pestilencia mortal en toda la tierra…” Fraile Toribio de Benavente, Motolinia A partir del momento de la expulsión de Cortés de Tenochtitlan, la viruela será uno de los agentes silenciosos que ira carcomiendo la vida de la población azteca. El sucesor de Moctezuma, el tlatoani Cuitláhuac, morirá de viruelas, dejando la resistencia al príncipe Cuauhtémoc. Cortés sabrá muy bien como aprovechar esta carta a favor. Estas formas de guerras biológicas formaban parte de las estrategias guerreras del medioevo europeo. En 1422 el ejército lituano catapultaba cadáveres y excrementos a los defensores de Carolstein (Austria), los españoles en 1495, a su vez, entregaban vino contaminado con sangre de leprosos a sus adversarios franceses. Pizarro también será beneficiado por la veloz brisa de la peste que se disemino por todo el tahuantinsuyu, instalada por las primeras expediciones que desembarcaron varias veces en Tacámanez, Jama, Portoviejo, Isla Puna y Tumbez. Su hermano Hernando, uno de sus capitanes en las expediciones, solía enviar por delante de sus tropas a soldados o esclavos portando lanzas con lienzos impregnados con secreciones obtenidas de enfermos de viruelas; a demás, cuando levantaban sus campamentos abandonaban las prendas de los enfermos de viruela o las ofrecían a los indígenas locales. Así, cuando Pizarro emprenda la invasión definitiva al Perú se encontrara, para su fortuna, con la guerra de sucesión entre Atahualpa y Huáscar por el fallecimiento del inca Huaina Cápac, victima de la epidemia de viruelas que atomizaba a toda América. Muerte y nacimiento de un nuevo sol El sol seguramente regaría la mañana. La frondosa humedad ingrávida se pondría en movimiento dando a luz los frescos aromas de las flores, testigos, junto a la pacha calida y bondadosa, del día menos pensado, o no. Un pie pisara primero, luego, otros más apresuradamente, las claras costas. Desde la llegada de los españoles y sus infecciones, unos 56 millones de aborígenes americanos, el 95% de la población precolombina, será exterminada en poco más de cien años, por las epidemias y por los terribles abusos de los invasores, asesinos, que degradaron al ser humano americano al punto de llevarlo al suicidio en masa. En el primer Sínodo de 1610 en Santo Domingo, el obispo dijo que no hay disposiciones sobre indios, “porque no hay ningún indio en la isla”. Eso no importaba. Trajeron esclavos del África atrabajar a América. Solo importaba el oro. “Cada día no se hacia nada, sino todo era pensar en oro y plata y riquezas de las indias del Pirú. Estaban como un hombre desesperado, tonto, loco, perdido el juicio con la codicia del oro y la plata”+¹ Felipe Guamán Poma de Ayala La codicia será feroz. La fortuna y poder que ofrecerá América a los invasores europeos por momentos será infinita y siempre libre de culpa. El quinto sol ha muerto, y ha nacido uno nuevo, resplandeciente como el oro y aun más poderoso, y aun más imposible de saciar. Ha nacido el sexto sol, el que aun tenemos pendiendo sobre nuestra cabeza. El sol que aun sigue pidiendo sangre para saciar su sed. Han muerto muchos hombres, ha corrido mucha sangre latinoamericana para dar a luz y mantener a este nuevo dios egoísta y sangriento. Karl Marx describirá su nacimiento con una metáfora inigualable, en su libro El Capital. “si el dinero, como dice Augier, viene al mundo con manchas de sangre en las mejillas, el capital lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies” Notas 1. Subirats, Eduardo (la conquista del nuevo mundo y la ciencia moderna, Anaya & Muchnik, Madrid. 1995. Pág. 83) 2. Vieyra, Jaime (Miguel León Portilla y el legado cultural indígena, Univ. Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Pág. 69) 3. Lucy 4. Miguel León Portilla (informantes de Sahagún, Códice florentino, libro XII, Cáp. 9; El reverso de la conquista, Pág. 35) 5. Clónicas de Zarate, 1555, Pág. 463 7. Manuscrito de 1528. Ángel Maria Garibay Kintana (poesía indígena, México: UNAM, 1982, divulgación literaria №11 8. Alexis Diomedi P. ( La guerra biológica en la conquista del nuevo mundo) 8+1. Felipe Guamán Poma de Ayala (El primer nueva crónica y buen gobierno, fol. 374; ed. Siglo XXI, México, 1980) nicoeterno

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El descubrimiento de America
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/12/2009

Los sueños de la razón provocan monstruos Goya Conquista, otredad y culpa “Uno” que se cree todo, deja afuera y niega a los “Otros”, que son los que sostienen su condición de Uno. Los Otros son “la parte de los que no tienen parte” El imperio español de la edad media, el León ibérico, obtienen su condición gracias a los “otros”: moriscos, marranos e indios. Estos últimos, victimas de uno de los más grandes genocidios en la historia, si no el más grande, de manos de la opulenta España católica de entonces. El genocidio de la conquista de América. El sistema feroz de otridad cristiana, creado a partir de la cegadora fe e idolatría de los sacros teólogos a filósofos como Aristóteles, San Agustín o Santo Tomas de Aquino, ejes de los pensamientos teológicos políticos de la edad media, pensamientos que fueron lapidantes al momento de ver al indio como un “nuevo Otro” por sacros teólogos como Juan Gines de Sepúlveda y cronistas como Gonzalo Fernández de Oviedo. Pero los indios americanos ni por asomo serian victimas de los terribles asedios de la intolerante España a pueblos como los islámicos o judíos, no, el indio americano seria tratado en un nivel a un más inferior, en un nivel donde seria palabra común el terror de los trabajos a los que eran encomendados, la deshumanización de su ser, la violencia para liquidar sus tradiciones, la imposición de requerimientos, eufemismos para encausar la muerte inmediata al indio y a su cosmogonía herética. España tendrá “la capacidad de no-reconocer, no-comprender, negar y eliminar teológicamente y filosóficamente a cualquier existente” de las Américas. “en ello reside la superioridad de la razón occidental, y su maravilloso poder de lo negativo… descubrir y dominar, conocer y destruir.” ¹ Las Bulas Alejandrinas, y en especial la Inter Cetera, que seria la primera de una serie de cuatro bulas, será la que inaugurara la primera violación a los habitantes de las nuevas tierras descubiertas por Colon, y dará pie a cuantas otras, concedida por el complaciente papa Alejandro VI a los reyes españoles. Esta primera violación será, a mi parecer, la de negar la autoridad y dominio de los habitantes americanos sobre las tierras donde han nacido y muerto tantas de sus generaciones, y el aprovechamiento noble de sus recursos naturales, y la negación así de sus tierras como la de su cielo, donde sus dioses guerreaban para dar luz a cada nuevo día. Así concedía Alejandro VI la potestad temporal de los nuevos territorios descubiertos a los reyes españoles: “En virtud de nuestra pura liberalidad, cierta ciencia y plenitud de autoridad apostólica, os damos, concedemos y asignamos a perpetuidad, a si a vosotros como a vuestros sucesores los reyes se Castilla y León, todas y cada una de las tierras e islas sobredichas, antes desconocidas y las descubiertas hasta aquí o que se descubran en lo futuro…”² Así se inauguraba el comienzo de una guerra santa para expulsar al “oKupa” del indio “Bestial y de naturaleza sin nombre”, legitimizada por Dios y la santa iglesia, y en su lugar crear al buen salvaje, “Siervo de la iglesia sujeto a un principio trascendente de salvación.” El Fraile Bartolomé de las Casas sostendrá, con respecto a las bulas de Alejandro VI, que el papa podrá comisionar a un pueblo a evangelizar en exclusiva, pero no podrá dar las tierras de los indígenas, sus auténticos dueños, aunque fueran paganos. Una vez conquistado el indio americano, destruidas sus ciudades, violada su religión y profanados sus dioses, vaciado espiritualmente y reducida su vida y su muerte a la importancia de una chinche ¿Qué tormentos les quedaban por sufrir aun? “Lógica de la colonización”, “conquista espiritual” o la impropia “evangelización” (puesto que los breviarios, catecismos y confesionarios son, en rigor, libros doctrinarios, no libros sagrados, no la Biblia y mucho menos su espíritu.) Todas estas definiciones descansan a los pies de otras que definen, a mi entender, concretamente la etapa que sucedió a los tratados de guerra justa. Políticamente DOMINACIÓN y DEPENDENCIA, teológicamente CULPA y SUMICIÓN. No puedo no pensar en la frase que dijera el genocida Rafael Videla en un discurso post mundial 78: “hemos ganado la guerra, ahora ganaremos la paz” A lo que Videla se refiere es a ganar la batalla en lo cultural, a que se olviden los muertos y los desaparecidos, a aniquilar la cultura de la memoria y que prevalezca la amnesia mental. España quería “ganar la paz”, ganar la paz porque el indio muerto no le servia en estas instancias. “Los mantenemos en paz” decía Felipe II en 1573 “Para que puedan andar seguros por todos los caminos, andar y contratar y comerciar…” el indio era libre ahora, libre para depender del yugo español que lo sometía a la servidumbre y la miseria, libre para elegir la culpa por la cual seria castigado, como diría Eduardo Galeano “Libre para elegir la salsa con la cual será comido” Los franciscanos de nueva España fueron bien dados en realizar la tarea de interiorizar la miseria como principio básico de la nueva identidad cristiana del vencido. “Conciencia negativa, reconocimiento invertido de sus formas de vida como lo sucio y lo oscuro, como culpa y, a continuación, introyección de una deuda originaria por la que se sello un pacto de dependencia indefinida con la identidad del colonizador”³ La sumisión no se consigue por medios violentos, sino mediante el creciente sentimiento de culpa que la acusación vacía e injustificada produce en el acusado. El indio tenia la culpa y debía adoctrinarse a las nuevas reglas. En los Colloqvios y doctrina christiana los filósofos nahuas preguntaban a los frailes cristianos: “Decían nuestros progenitores que ellos, los dioses, son por quien se vive… ellos nos dan nuestro sustento… en verdad ellos nos dieron su norma de vida… ¿Acaso aquí… debemos destruir la antigua regla de vida?” los nahuas se preguntaban de que eran culpables ahora. No le bastaba al español con haber destruido sus vidas y ahora tenían que cargar con una culpa de un mandato divino. Una culpa impuesta por seres que se consideraban a si mismos representación de Dios en la tierra. En la novela “El proceso” de F. Kafka, al personaje Joseph K. se le acusa de un delito que nunca se le comunica de que se le imputa. Pese a gozar de libertad, el proceso lo va absorbiendo hasta terminar resignándose al absurdo. Ya al final y sin encontrar quien le diera una respuesta se encuentra con un cura en una iglesia desprovista de fieles, al parecer lo esta esperando para administrarle la extremaunción. El sacerdote le revela que su culpa se considera prácticamente probada: -Sin embargo, no soy culpable-, dijo K. – ¿Cómo puede ser siquiera culpable el ser humano? Todos somos aquí seres humanos, tanto unos como otros-. –Eso es cierto-, dijo el sacerdote, -Pero así suelen hablar los culpables-. Fuentes: Subirats, Eduardo. La conquista del nuevo mundo y la conciencia moderna (1 2,3) Microsoft® Student 2008. Bulas Alejandrinas Kafka, Franz. El proceso (4) nicoeterno

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