nellflanders
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Si te has reído, aunque sea un poco o sólo con una imagen, dame 10 puntos. Si has podido aguantarte y sólo haces una mueca, dame 5 puntos. Pero si no es la primera ni la segunda, amigo, deberías ir a que te lo miren. PD. Las imagenes no son mias, las encontre por ahí, ni lo recuerdo ni quiero acordarme de donde las saqué, sólo pretendo compartir un poco de humor en este triste mundo real o virtual ¡Yo que se!
Muchos tenemos preguntas existenciales, como por ejemplo ¿De donde venimos? ¿Quienes somos? Todas las respuestas posibles se cuestionan, ¿la tiene la ciencia? la cual se basa en hechos contundentes y comprobables o ¿la religión?, la cual basa su creencia en la palabra divina, de la cual muchos desconfían y otros creen ciegamente. GOD (DIOS) es una aplicación online muy particular porque gracias a la inteligencia artificial, nos permite entablar una conversación de chat con un programa que simula ser Dios, entonces le podemos hacer preguntas que el respondera en el mismo instante. Puedes hablarle en español pero su respuesta siempre será en el idioma de Shakespeare. Y esta fué mi conversación con el simulador de Dios: Yo: ¿Cual es el sentido de la vida? Dios: ¿Eres una persona religiosa? Yo: Mas o menos, creo. Dios: Es bueno conocer a alguien que es así. Yo: Eso no tiene sentido. Dios: Es bueno conocer a alguien que es así. Tiene sentido para mí, sin embargo. Yo: ¿Porque un hijo de puta es rico y una buena persona es pobre? Dios: Interesante explicación. ¿No son todos ricos hijo de puta y una buena persona pobre? Yo: Por favor, no responda con preguntas. Dios: Vaya usted es muy amable. Ok voy a tratar de no hacer demasiado. Yo: ¿Cuando descenderá del Cielo a la Tierra? Dios: ¿Crees que debería cambiar mi programación? Yo: Creo que si, debe hacerlo ahora. Dios: ¿Ahora mismo? ¿Por qué? Pudiera ser que si. Yo: Porque el mundo es como una mierda. ¿No lo ves? Dios: Eso tiene sentido para mí. Se trata de un viejo mundo. Veo muy bien. Yo: Bueno, veo que no dice nada claro. Sus respuestas son superficiales y no aclara nada. Creo que soy más inteligente, así que trataré de descubrir por mí mismo. Dios: Si bien, debo decir algo claro? Yo podría decir. Trato de ser conciso. Usted cree eso? Esta condición es sólo temporal. Yo: Hasta pronto mi amigo indeciso. Sus respuestas crean más dudas que claridad. Espero que sea sólo para mí, de lo contrario perderá muchos clientes. ¿No crees? Dios: Adiós por ahora. Trato de ser conciso. ¿Por qué esperanza para él. Debo admitir que su argumento es convincente. Yo: Gracias por todo, pero no es la respuesta correcta. Adiós y saludos. Dios: No hay problema. ¡Hasta luego! Si tambien quieres mantener una conversación con Dios, clic aquí http://chatwithigod.com/
- Oye guapa... ¿Te invito un trago?... - No puedo, me viene mal para las piernas. - ¿Se te hinchan, te duelen?... - No, ¡¡se me abren!! Un hombre, se quejaba de un fuerte dolor en el hombro y un amigo le dice: - Hay un aparato en la farmacia que puede diagnosticar cualquier cosa, mucho más rápido y más barato que un doctor. Pones una muestra de tu orina y el aparato te diagnostica tu problema, y te sugiere qué hacer. Además, sólo cuesta 5€. El hombre llenó un frasco de orina y fue a la farmacia. Encontró el cacharro y puso la muestra de orina dentro de la máquina. Luego depositó los 5€ en la ranura. El aparato comenzó a hacer ruidos, a encender y apagar varias luces, y al rato, por una ranura salió un papel que decía: - Ud. tiene hombro de tenista, frote su brazo con agua caliente y sal, no haga esfuerzos físicos de magnitud, en dos semanas va a estar mucho mejor. Más tarde, decidió probar si el ordenador podía ser engañado. Mezcló agua del water, un poco de mierda del perro, algo de pis de la hija y no sé què de las bragas de su mujer. Para terminar, se masturbó y puso su semen en la extraña mezcla. Fue a la farmacia, encontró el mecanismo, y le puso la mezcla, además de los 5€. Después de los sonidos y las luces, la máquina imprimió el siguiente análisis: - Su agua es demasiado impura: Cómprese un purificador. Su perro tiene parásitos: dele vitaminas. Su hija toma drogas: intérnela en un instituto de rehabilitación. Su esposa está embarazada y no es suyo. Consiga un abogado. Por ùltimo, ¡¡si no deja de masturbarse, no se le va a curar nunca el hombro!! Jesucristo estaba realizando uno de sus habituales paseos por el cielo, cuando de repente se cruza con un hombre de largas barbas, vestido con una túnica y un rostro venerable. Mirándolo con una mezcla de emoción y sorpresa, le dice: - Perdone, buen hombre. Yo a usted le conozco de algo… Usted en la otra vida… - Yo hace muchos años que ya no estoy en la otra vida. En la tierra era carpintero y tuve un hijo que se hizo muy famoso en toda la humanidad. Al oír estas palabras, Jesús abraza al venerable anciano y grita: - ¡Padre! A lo que el viejo replica: - ¡Pinocho! Una mujer acude a su cirujano plástico porque quería reducir el tamaño de sus labios vaginales, puesto que estaban muy caídos y flambeantes. Debido a la vergüenza que le producía el asunto, ésta insistió en que la cirugía se mantuviera en secreto y el cirujano aceptó. Al salir de la anestesia, encontró 3 rosas cuidadosamente colocadas junto a su cama. Llena de ira, inmediatamente llamó al doctor: - Pensé que le había pedido que no le dijera a nadie sobre mi operación! El cirujano le dijo que había llevado a cabo su deseo de confidencialidad y que la primera rosa era de parte de él: - Me dió lástima porque pasó por todo esto sola. La segunda rosa es de mi enfermera. Me asistió en la cirugía y se identificó porque ella pasó por el mismo procedimiento hace algún tiempo atrás. - ¿Y qué hay de la tercera rosa? - Esa es de un hombre de la sala de arriba, en la unidad de quemados. Quería darle las gracias por sus nuevas orejas... - Doctor, doctor, vengo a que me quiten las almorranas. - Vamos a ver, ¿Ud. fuma? - Pues un paquete diario. - De ahora en adelante olvídelo. NI UN CIGARRILLO. ¿Ud. bebe alcohol ? - Hombre, yo, un vasito tinto con las comidas y alguna que otra cerveza. - De ahora en adelante NI GOTA. PROHIBIDO. ¿Ud. hace el amor a menudo? - Cuando me deja mi mujer, más o menos 1 vez en semana. - Pues desde ahora UNA VEZ TRIMESTRAL. - Doctor, me lo va a quitar todo menos las almorranas... ¿Verdad...? Un hombre va a visitar a su esposa que llevaba varios años en coma. En esta visita decide acariciarle el pecho izquierdo en vez de sólo hablarle. Haciendo esto, a ella se le escapa un suspiro. El hombre sale corriendo para decirselo al doctor, y le dice que es una buena señal y que pruebe a acariciarle el pecho derecho. El hombre entra en la habitacion, le acaricia el derecho y esto hace que suspire aún mas fuerte. El doctor le sugiere al hombre que vaya dentro y que pruebe con sexo oral a ver si con eso se despierta. El hombre entra, y sale a los cinco minutos diciendole al doctor que su mujer esta muerta. - ¿Pero, que ha pasado? - "Se ha ahogado, doctor." La profesora en plena clase: - La hiena es un animal que vive en el centro de Africa, come carroña, hace el amor una vez al año y emite un sonido similar al del hombre al reirse. A ver, Pedro, ¿aprendiste algo? - Maestra, hay algo que no entiendo... la hiena, con lo lejos que vive, la mierda que come y lo poco que folla... ¿de que cojones se rie? Una noche, se acuesta una pareja para dormir, y el marido empieza a tocar a su mujer. La mujer se vuelve y le dice: - "Lo siento, carino, mañana a primera hora tengo cita con el ginecólogo y quiero estar fresca". El marido continua haciendole caricias, pero esta vez le susurra al oído: - "¿También tienes cita con el dentista mañana?" Un "niño" de 35 años a su madre: -Madre, he tenido un sueño horroroso. Se trataba de que estaba toda la casa llena de sal y en la siguiente imagen salías tú dandome de mamar a mi. No es que esté preocupado,pero me parece un sueño muy extraño. -Hijo, dice la madre, de los sueños no tienes que preocuparte. Basta con saber interpretarlos y quedarte con el mensaje. -Y, en este caso, cual sería el mensaje, madre? -Muy sencillo, hijo mío: - ¡SAL - DE - CASA - MAMON! En las Bodas de plata, una mujer con mucha ilusión esa noche, se viste de lencería fina, con medias, ligueros y tacones de aguja incluidos, se pinta radiante y se pone de ese perfume intenso; entra insinuante en la habitación y se planta frente a su marido que esta tumbado frente al televisor leyendo el periódico: - Cariño, dice la mujer: ¿Recuerdas cuando nos casamos, un día como hoy, hace 25 años?. Aquella noche de bodas me dijiste: - ¡Te voy a besar los pechos hasta secartelos! ¡Te voy a acariciar las nalgas hasta que se te caigan! ¡Te voy a hacer el amor hasta que te vuelvas loca! ¿No tienes nada que decirme hoy, 25 años despues?. El marido la mira de arriba a abajo y le dice: - ¡¡... Mision cumplida...!! En una ocasión fuimos invitados, mi compadre y yo, a una comida de etiqueta con un protocolo muy estricto y en medio de la comida le asalta un dolor de estómago terrible. Al ver que no puede más decide tirarse un pedo. Para disimular, según se lo tira, tose, pero le sale un gargajo y le empieza a picar la garganta. Así que el tío estornuda, con tan mala suerte que le quedan dos velas de mocos, de unos cinco centímetros cada una, colgando de la nariz. El compadre, nerviosisimo por la situación decide sorberlas, pero le da tanto asco que va y vomita encima del plato. Justo en ese momento se levanta el anfitrión y le dice: - ¡¡Qué!! ¿Con las orejas no sabes hacer nada? Antonio y María daban un paseo romántico por el campo. Los deseos amorosos de Antonio aumentaban conforme se internaban entre los árboles. Justo cuando su lujuria llegaba al máximo y comenzaba a arrimarse a María, ella lo interrumpe: - Espero no te moleste, pero tengo ganas de echarme una meadita. Un poco sorprendido por la vulgaridad le dice: - Está bien, ¿porqué no te vas detrás de estos arbustos? Ella asiente y desaparece detrás de la maleza. Mientras Antonio espera, puede escuchar el sonido de las medias de nylon deslizándose por las suculentas piernas de María y se imagina todo aquello que está quedando expuesto. Incapaz de contener un segundo más sus instintos animales, Antonio introduce el brazo a través de los arbusto y toca la pierna de María. Suavemente sube la mano mas y mas, hasta que horrizado, agarra algo largo caliente y grueso, que cuelga entre las piernas de María. - ¡¡¡María, por Dios¡¡¡ ¿Cambiaste de sexo?, grita angustiado. -No, contesta ella, cambié de opinión… estoy cagando. Un hombre y su esposa estan a punto de meterse en la cama. La mujer se para frente al espejo, se mira y comenta: - ¿Sabes querido? Me miro en el espejo, ¡y me veo tan fea! Tengo arrugas en la cara, los pechos se me estan cayendo, el culo también, tengo las piernas gordas, y los brazos flojísimos… Se da la vuelta y mirando a su esposo, y casi gimoteando, le dice: - Anda, sé bueno, ¡dime algo positivo!, algo que me haga sentir mejor… El marido la observa detenidamente, piensa un momento y le responde: - ¡¡¡Pues que de la vista andas de puta madre!!! Un náufrago llega a una isla y allí se encuentra 80 náufragos más, todo tíos, que llevaban allí tiempo. Pasan días y el tipo ya tenía ganas de desahogarse, así que pregunta: - Oye, vosotros… cuando tenéis ganas de follar… ¿qué hacéis? - ¿Qué pasa…? ¿Ya te pica!? - Sí, la verdad es que estoy bastante salido… - Pues unos días hacemos algunos de tías y otros de tío, y otros días al revés… a ver, ¿tú que quieres ser hoy? - ¡HOMBRE! ¡YO, TÍO! - ¿Sí? Pues vale, ¡ya puedes empezar a comerme el coño! Una pareja está en la cama, son las 4 de la mañana, los dos muy relajados por haber echado un par de polvos buenísimos. De pronto él pregunta: -¿Quieres que te dé por culo?. Ella se para, reflexiona por lo bien que se portó antes y dice: - ¡Bueno! ya que estamos, ¡adelante! Y él muy serio le contesta: - ¡¡Pues levántate y hazme una tortilla de papas que estoy muerto de hambre!!
Te ha pasado alguna vez que abres el portatil(laptop), el móvil (celular) o el tablet y... ¡Zas! miras al lado y descubres al típico pesado de turno observando, opinando o pidiendo que se lo prestes un "momentito", quizas vas en un avión y de repente, ves junto a tí al típico "tocapelotas". Sí, ese que es capaz de recostar su cabeza en tu hombro. O que no se gasta un €uro y relee tu periodico de reojo ¿Que hacemos? Pues muy facil: Enciénde el portatil Asegúrate que el tipo que no te deja en paz se fije en la pantalla. Entonces haz click en este enlace. http://www.thecleverest.com/countdown.swf Cierra los ojos, mira hacía el cielo mientras murmuras muy bajito palabras raras… Observa luego la carita y los ojitos del tipo. Rápidamente tu problema terminó. ¡¡De nada!!
Divagando sobre la extravagante idea de ser completamente cuerdo. La Historia de Memnón: -Para ser muy cuerdo, y, en consecuencia muy feliz, basta con no dejarse arrastrar de las pasiones. Lo primero, nunca he de amar a ninguna mujer. Lo segundo, siempre estaré sobrio, me apartaré de los vinos exquisitos y el placer de las fiestas. Tendré muy en cuenta las consecuencias de los excesos de la mesa: el estómago estropeado, la cabeza pesada, la incapacidad para el trabajo. Comeré con sobriedad, mis ideas serán claras y sanas. Luego, no descuidaré mi hacienda. Soy hombre moderado. Tengo un capital que me produce buena renta y otro capital que manejo para acrecentarlo. Con ellos puedo vivir sin depender de nadie, que es la mayor fortuna. Amigos tengo y los conservaré, porque jamás he de serles desleal y ellos serán buenos conmigo y yo con ellos; tampoco en esto hay dificultad. Formado así su plan, se puso a pasear por su cuarto y luego se asomó a la ventana. Dos señoras que iban por la calle llamaron su atención; una era vieja y la otra moza, linda y por lo mucho que gemía y lloraba debía sufrir una gran pena. Su congoja la favorecía y daba una gracia especial. Impresionado nuestro sabio, no por la belleza de la muchacha, pues estaba seguro de no rendirse a tal debilidad, sino por el desconsuelo de que daba muestra, bajó y acercóse piadoso a la joven ninivita. Contóle ésta con la más ingenua y tierna expresión las maldades de que la hacía víctima un tío suyo (que no tenía), las mañas con que la había privado de una fortuna (que nunca había poseído) y el temor que le causaban su violencia y brutalidad. -Vos parecéis hombre discreto -le dijo-. Si me hicieseis el favor de venir a mi casa yo os explicaría mi situación y estoy segura de que me sacaríais del apuro en que me veo. No tuvo reparo Memnón en acompañarla para examinar despacio sus asuntos y darle buenos consejos. Una vez en su casa condújole, la afligida damisela, a una alcoba perfumada, le dijo que se sentase en un blando sofá que allí había y sentóse ella frente a él. Hablaba la joven bajando los ojos y enjugándose las lágrimas de vez en cuando. Al levantarlos siempre se cruzaban sus miradas con las del sensato Memnón. Sus palabras se hacían más afectuosas cuando ambos se miraban. Memnón se interesaba más y más en lo que oía, aumentando su deseo de servir a tan hermosa y desdichada criatura. Con el calor de la conversación, se fueron acercando poco a poco, hasta que los consejos de Memnón hiciéronse tan cariñosos y próximos a la muchacha, que ni ésta ni aquél sabían ya dónde estaban, ni si realmente hablaban o no. Fue en este momento preciso cuando, como ya el lector se habrá imaginado, se presentó el tío, armado de punta en blanco. El hombre empezó a vociferar y a decir que iba a matar a su sobrina y al sabio Memnón. Luego, ya calmado, manifestó que sólo les perdonaría si el galante caballero le entregaba una fuerte cantidad. Memnón le dio cuanto dinero tenía. Y menos mal que su aventura no le trajo consecuencias peores, pues todavía no se había descubierto América y las bellas afligidas no resultaban tan peligrosas como en nuestros tiempos. Confuso e indignado, Memnón volvió a su casa, donde le esperaba la invitación de unos amigos para comer con ellos. -Si me quedo solo en casa -dijo- me entristeceré más y puedo caer malo; mejor es ir a comer en su compañía, que al fin son amigos íntimos; me distraeré y olvidaré el disparate que he cometido. Fue a la comida, y sus amigos, viendo que estaba algo triste, le obligaron a que bebiese para disipar su melancolía. El vino, si se bebe con moderación es medicina para el ánimo y para el cuerpo; así pensaba el sabio Memnón, pero a pesar de ello se embriagó. Propusiéronle jugar a los naipes; el juego, cuando no se exponen cantidades importantes, es una diversión inocente. Pero Memnón perdió cuanto llevaba en el bolsillo, y cuatro veces más sobre su palabra. Una de las jugadas produjo una disputa, e irritados los ánimos, el más íntimo de aquellos amigos suyos le tiró a la cabeza un cubilete, con tanta fuerza, que le saltó un ojo. Total, que llevaron a su casa al sabio Memnón borracho, sin dinero y con un ojo menos. Después de dormir un rato, Memnón envía a su criado a casa del tesorero general de Nínive para que le diera dinero y poder pagar a sus amigos las deudas del juego. A poco vuelve su criado con la noticia de que el tesorero ha suspendido pagos y defraudado una gran cantidad. Angustiado Memnón corre a Palacio con un parche en el ojo y un memorial en la mano, pidiendo justicia al rey contra el tesorero. En la antecámara vio a muchas damas, todas como peonzas al revés, con elegantes tontillos de cinco metros de circunferencia y diez de cola. Una dama que le conocía, dijo, mirándole a hurtadillas: -¡Jesús, qué horror! Y otra, que era muy amiga suya: -Buenas tardes, señor Memnón -le dijo-, cuánto me alegro de veros señor Memnón. Créame que me encanta encontraros. Pero decidme, ¿quién os ha dejado tuerto, señor Memnón? Dicho esto se fue sin aguardar respuesta. Ocultóse Memnón lo mejor que pudo en espera de que pasase el rey y cuando éste apareció, Memnón, después de besar el suelo tres veces, le alargó un memorial, que tomó el soberano con mucha afabilidad y pasó a uno de sus ministros para que se informase. El ministro llamó aparte a Memnón, para decirle en tono de mofa no exento de cólera: -Sois un tuerto bastante atrevido. ¿Por qué habéis entregado al rey un memorial en vez de enviármelo a mí? El tesorero es hombre honesto y yo le protejo porque es sobrino de una doncella de mi querida. No deis un paso más en este asunto si no queréis perder el ojo sano que os queda. De esa suerte, Memnón, que por la mañana había tomado la resolución de no amar, de no acudir a festines, ni jugar, ni reñir con nadie, ni, sobre todo, poner los pies en Palacio, antes de anochecer había sido engañado por una mujer, se había emborrachado, había jugado, le habían saltado un ojo en una riña y había ido a Palacio donde se burlaron de él. Confuso, abrumado por sus desgracias, regresó a su casa. Al ir a entrar vio que se hallaba llena de alguaciles y escribanos, que le estaban embargando los muebles a petición de sus acreedores. Casi sin sentido permaneció inmóvil bajo una palmera. A poco acertó a pasar por allí la bella damisela de aquella mañana. Iba paseando con su amado tío y no pudo contener la risa al observar a Memnón con su parche. Ya de noche se acostó Memnón sobre un montón de paja, cerca de los muros de su casa. Acometióle un acceso de fiebre y con ella una pesadilla: se le apareció en su letargo un espíritu celeste, resplandeciente como el sol y provisto de seis hermosas alas, pero sin pies, cabeza ni cola, un ser que no tenía semejanza con ninguna criatura humana. -¿Quién eres? -le dijo Memnón. -Tu genio protector -le respondió la aparición. -Pues devuélveme -repuso Memnón- mi ojo, mi salud, mi dinero y mi cordura. Y en seguida le contó todo lo que había perdido aquel día y de qué manera. -Aventuras son esas -replicó el espíritu- que nunca suceden en el mundo donde nosotros vivimos. -Pues, ¿en qué mundo vivís? -Mi patria dista quinientos millones de leguas del sol, y es aquella estrellita junto a Sirio que puedes observar desde aquí. -¡Admirable país! -dijo Memnón-. Así pues, ¿no tenéis allá bribonas que engañen a los hombres de bien, ni amigos que les estafen su dinero y les destrocen un ojo, ni deudores que quiebren, ni ministros que se rían de vosotros mientras os niegan justicia? -No -le dijo el habitante de la minúscula estrella-. Nada de eso; no nos engañan las mujeres, porque no las hay; no somos glotones, porque no comemos; no nos pueden sacar los ojos, porque en nada se parece nuestro cuerpo al vuestro; ni los ministros cometen injusticias, porque todos somos iguales y no hay ministros. Dijóle entonces Memnón: -Pero sin mujeres y sin comer, ¿en qué pasáis el tiempo? -En cuidar -dijo el genio- de los demás mundos que están a nuestro cargo. Por eso he venido a consolarte. -¡Ay! -replicó Memnón-. ¿Y por qué no vinisteis anoche para evitar que hiciera tanto disparate? -Porque fui a consolar a Asan, tu hermano mayor, que es más desventurado que tú, pues has de saber que Su Graciosa Majestad el Rey de las Indias, en cuyo palacio tiene el honor de ocupar un cargo, le mandó arrancar los dos ojos por haber cometido leve falta. Ahora le tienen en un calabozo amarrado de pies y manos. -¡Pardiez! -exclamó Memnón-. ¡Pues sí que nos sirve de mucho a la familia, que nos proteja un genio bueno! De dos hermanos que somos, el uno está ciego y el otro tuerto, el uno tirado entre paja y el otro en una cárcel. -Tu suerte cambiará -dijo el genio protector-. Verdad es que ya en toda tu vida no dejarás de ser tuerto; pero aparte de eso, serás feliz a condición de que no cometas nunca la locura de pretender ser cuerdo del todo. -¿Es que eso no es posible? -preguntó Memnón reprimiendo un sollozo. -No. Como no es posible ser del todo inteligente, del todo sano, del todo poderoso o del todo feliz. Nosotros mismos estamos lejos de serlo. Sin embargo, existe un mundo donde eso se logra; pero a ese sólo se llega después de pasar grado a grado por los cien mil millones de mundos que ruedan por el espacio. En el segundo hay menos placer y menos sabiduría que en el primero; en el tercero menos que en el segundo, y así sucesivamente hasta el último, en el que ya todos sus habitantes están locos del todo. -Mucho me temo -dijo Memnón-, que esa gran casa de orates del universo lo sea precisamente el mundo en que vivimos nosotros. -No tanto, no tanto -dijo el espíritu-; pero cerca le anda. -Entonces -replicó Memnón-, ¿ciertos poetas y ciertos filósofos que afirman que «todo es como debe ser» están equivocados? -No. Tienen razón -dijo el filósofo del otro mundo-, si consideramos el universo en su conjunto -¡Ah! -respondió el pobre Memnón-. Ahí tenéis una cosa en que no creeré mientras sea tuerto.