migocoiro
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La cerveza más tomada por los argentinos, ¿siempre fue así? ¿O cambió en los últimos años? ¿O cambiamos nosotros? Cuando era adolescente era la bebida alcohólica que más consumía, sobre todo los fines de semana en el boliche. Mi paladar, poco desarrollado, tal vez me haya jugado una mala pasada porque allí estábamos todos con el “porrón” en la mano disfrutando de un fin de semana en la disco o en alguna fiesta. Creo que además de eso, había caído en las trampas del marketing y estaba convencido de que tal vez pudiera conseguir chicas con ese toque de “glamour”. En definitiva, recuerdo que la cerveza más tomada por los argentinos estaba buena o eso pensaba. Me fui haciendo grande, fui madurando (aunque no crean que mucho) y comencé a probar otras bebidas (también otras marcas de cerveza) y a consumirlas moderadamente, de manera tal que no regresé por esos pagos. Mi paladar fue cambiando y ya no volví a probar la Cristal de la localidad bonaerense. Hasta hace poco… Si alguien encuentra el sabor, que avise La cuestión es que tenía un vago recuerdo de su sabor y cuando volví a probarla, esta experiencia se convirtió en una pesadilla. Caí en un bar donde no había opción y la tarde estaba un poco calurosa. Era eso o la gaseosa cola. Me quedé con la birra y una picada cualunque. Y les puedo asegurar que me sabía a agua con un poco de sabor a algo, menos a cerveza pilsner. Bastante helada estaba y en ese momento me quedé pensando por qué le habían puesto ese holograma en la etiqueta. La publicidad dice que es para que uno “se dé cuenta cuando está a la temperatura ideal” y descubrí que se trata de un ardid perfecto. La temperatura ideal es la que te duerme la lengua, por lo tanto es lo mismo si es ésta u otra. Como no me quedaba otra hice un esfuerzo sobrehumano para terminarla. El problema surgió a la noche siguiente: cada vez que me acuerdo me duele la cabeza. Tiempo atrás,tuvimos un encuentro cara a cara con uno de los maestros cerveceros de la empresa líder del rubro en la Argentina. Depende del cristal con que se mire, me dijo, pero nosotros hacemos una cerveza ligera porque así le gusta al consumidor local. Esa respuesta no nos dejó conformes, a tal punto que recordamos una respuesta similar pronunciada por un productor de papa semilla de Malargüe. Este señor, cuando le preguntamos por qué se cultiva tanta variedad Spunta en nuestro país, dijo que es así porque a la gente le gusta ese tipo de papa. Pero la verdad es que tanto a la cerveza como la papa en cuestión, el sabor no se lo encontramos. Vale recordar que la Spunta es una variedad forrajera, apta para darle de comer a los chanchos, aunque hoy a los cerdos se los cría con otros parámetros de producción. O sea que ni siquiera eso. Lo de la papa es fácil de entender: la Spunta rinde más y entonces se gana mucho dinero extra. Con la cerveza, pasa lo mismo: están subestimando al consumidor, porque como se verá más adelante, hacen lo que hacen para ganar más dinero reemplazando insumos básicos e insustituibles en la elaboración de la cerveza. Días atrás, probando la Pilsner de Antares, la cervecera artesanal de Mar del Plata, se nos ocurrió pedir referencias sobre por qué las cervezas industriales aparecen tan diluidas en sabor, color y aroma. Nos contó la gente de Antares que la mayoría de las cervezas del mundo son “lagers” doradas, y descienden de una gran cerveza originaria de Pilsen, en la región de Bohemia, República Checa: “El estilo Pilsner sugiere una cerveza dorada, acentuada hacia el lúpulo, tanto en el aroma floral como en la sequedad del retrogusto”. El contenido alcohólico es moderado, apenas un 5%. En la Argentina, la mayor parte de las cervezas que dominan en mercado son del estilo Pilsner, pero -señalan en Antares- “con el transcurso de los años han sido suavizadas repetidas veces para dar lugar a bebidas totalmente diferentes a sus antecesoras”. Y agregan que esto se logra, gracias “a las maravillas de la tecnología y el marketing, de manera que están diseñadas ponderando diversas variables menos su sabor, y se hallan diluidas por el uso de arroz y maíz en lugar de malta, y virtualmente se encuentran libres de lúpulo”. A buen entendedor pocas palabras. Creemos que el público se merece más respeto. Por desgracia, muchos jóvenes han adoptado a la cerveza como bebida ideal, pero poco saben de ella. La cuestión es que resulta muy fácil darles gato por liebre. Mientras más ignorantes sean los consumidores, mejor negocio seguirán haciendo las empresas productoras. En vez de hacer tan buenas publicidades y sugerir maridajes poco creíbles, sería mucho mejor que todos comenzaran a elaborar un producto de mayor calidad. http://fondodeolla.com/la-birra-segun-el-cristal-con-el-que-se-mire/

Juan Bautista Vairoleto Juan Bautista Vairoleto , nació en Carlos Pellegrini en el departamento San Martín de la provincia de Santa Fe en 1894. Sus padres inmigrantes italianos, se trasladaron más tarde a Italó, en el sur de Córdoba, allí falleció su madre. Años después la familia se radicó definitivamente en Eduardo Castex, en la entonces Gobernación de La Pampa. En aquel lugar, el 4 de noviembre de 1919, por "cuestiones de polleras", Juan tendría un fatal encuentro, en el que le dio muerte a un policía. El reloj, colgado en una de las paredes del boliche, quedó "clavado" de un balazo, a la una y media de la tarde. Allí comenzaría una vida de persecuciones, en la que tendría ocupadas a las fuerzas policiales de numerosas provincias y territorios nacionales. En su andar por las extensas planicies, saqueaba a los pudientes y buena parte de lo logrado lo repartía entre los pobres puesteros que vivían en esas soledades. Este accionar se difundió rápidamente entre la paisanada, lo que se tradujo en un apoyo popular incondicional. Donde él llegaba, siempre había un plato de comida; yerba, tabaco y buenos caballos. En Alvear (Mendoza), el 17 de julio, se produjo un asalto en un establecimiento de campo, donde se alzaron con más de siete mil pesos en efectivo y otros elementos. La policía dijo que fue Vairoleto. Se aleja de estos pagos. En 1930, luego de una fugaz relación con el anarquismo, en la zona pampeana, retornó por General Alvear. En setiembre, Irigoyen había sido derrocado por Uriburu, Agustín P. Justo era el Jefe del Ejército, poco después sería presidente de la Argentina. El General Justo recibió una denuncia anónima sobre "cosas" que pasaban en Alvear, una de ellas era que Vairoleto iba a asaltar el Banco de la Nación, en realidad se llevó sólo 5 gallinas y tres jamones, pero la policía y el ejército anduvo 70 leguas detrás de él, y fue a la cárcel una persona que lo había denunciado. En 1931, lo perseguía la policía de La Pampa. Casi en el límite con Mendoza, el 30 de julio se separaron en dos grupos, para sorprender a los vándalos. Los policías terminaron "agarrandose a tiros" entre ellos. Un policía muerto por balas policiales. Durante dos meses las fuerzas de La Pampa, San Luis y Mendoza, anduvieron tras los hombres de Vairoleto. Con un despliegue de tropas nunca visto en la región, hasta un avión fue solicitado por un comisario para perseguir a los fugitivos. Vairoleto, montado en su bayo, saltaba las alambradas de 7 hilos, la policía debía cortarlas para poder continuar sus rastros. En el puesto El Martillo, cerca del Paso de los Gauchos, Juan estaba mateando con los hijos del puestero, cuando llegó la policía pampeana. Preguntaron por él, cómo la respuesta fue negativa continuaron la marcha, más tarde al darse cuenta del engaño, retornaron al puesto y lo apalearon tanto al dueño, que murió poco después. Finalmente, a mediados de setiembre, luego de recorrer el departamento de sur a norte y de norte a sur, a lo largo y ancho, la policía abandonó la búsqueda. A finales de agosto, se creó en Mendoza un cuerpo especial "La Policía Volante" con secciones en San Rafael y General Alvear, destinada a cuidar las fronteras interprovinciales. También a nivel nacional se ponía en práctica una iniciativa similar. A finales de 1932 la Policía Volante de General Alvear detuvo a algunos integrantes de la banda de Vairoleto. Fueron condecorados por este hecho, en enero de 1933. Hasta el año 1937 se sucedieron algún tiroteo con la policía y varios asaltos a algunos "Turcos", a una francesa y otros más. Luego de una breve incursión por el norte del país, donde en sociedad con Mate Cocido, otro bandido rural que actuaba en los quebrachales chaqueños, relizaron algunas fechorías, retornó a General Alvear. Aquí había conocido a una muchacha que llenaba su corazón. Decidido a cambiar de vida, la fue a buscar. Nuevamente sus amigos lo ayudaron, le consiguieron un techo, protegieron su "prenda", alguien le ofreció un pedazo de tierra en la Colonia San Pedro del Atuel y se "metió" a chacarero. En ese entonces, su nombre era Francisco Bravo, muy cerca del Atuel la tierra le daba sus productos y al hogar llegaron dos hijas. Hasta que un día, se apareció un traidor, un ex compañero de andanzas Vicente Gascón, que cambió su libertad por encontrar a Vairoleto. Le avisó a la policía de La Pampa y el 14 de setiembre de 1941, rodeada la casa por sus perseguidores, él mismo decidió el final con un disparo en la mejilla. Día catorce de setiembre del año cuarenta y uno... Pasadas las seis comenzó a aclarar sobre el Atuel. La brisa agitaba a pocos metros del patio las chuzas del cañaveral. Los policías ajustaron el círculo alrededor del rancho y tomaron posiciones hollando la helada que blanqueaba la tierra. Díeciséis hombres armados aislaron la habitación... Los peones dormían en las piezas contiguas a la principal. Se oyó el canto de unos teros lejanos y algún otro ruido que despertó a Marcos Vera.Advirtiendo un movimiento en la casa, las manos de los policías se crisparon sobre las armas. El peón se asomó, y el subcomisario Bustriazo alertó a los demás para evitar un error: -¡Ése no es! Lo dijo ensordeciendo la voz, pero Marcos escuchó algo. ¡- Viene gente! -alcanzó a exclamar, antes de que alguien lo derribara de un culatazo en la cabeza y lo arrastrara al interior del cuarto de la despensa. Juan había saltado de su lecho esgrimiendo la pistola que guardaba bajo la almohada. Después de la primera sensación de irrealidad, se dio cuenta de la situación y actuó de manera resuelta, pensando en primer lugar en apartar a sus perseguidores del lugar donde estaban sus seres queridos. Ya se había despedido otras veces de Telma y le había dicho lo que tenía que decirle. Ella, desde la cama, lo vio dirigirse a la puerta, vistiendo sólo calzoncillos largos y camiseta de frisa, calzándose en la cintura su faja de guardas rojas, verdes y blancas. Apenas traspuso la abertura sonaron varias descargas. Bustriazo y otros policías dispararon desde distintos ángulos. Eran dieciséis contra uno. El subcomisario Paeta, que se adelantaba en ese instante, fue rozado en el vientre por un tiro que le desgarró el chaleco, vio correr su propia sangre y perdió toda iniciativa. Coscia, revólver en mano, se acercó a la cocina. De allí escapé corriendo otro morador, José, a quien le tiraron por la espalda. Una bala lo alcanzó superficialmente y un policía mendocino lo contuvo. Juan se respaldó en la pared del rancho. Estaba en una posición indefendible. Todo perdido, menos su compañera y las niñas que eran la simiente de su vida. En ese brevísimo instante en que su mente funcionaba con extraordinaria lucidez y sus pensamientos eran más rápidos que el rayo, supo quizás por fin quién era, tuvo la certeza de que había una sola manera de que ellos no lo alcanzaran y decidió cruzar de una vez la última frontera. Se apoyó el caño en el pómulo, apretó el gatillo y todo se apagó para él. Los policías se acercaron, agazapados, nerviosos, en guardia, hasta llegar ante el cuerpo yacente. ¡-No te hagás el muerto! -gritó alguien. Dispararon sobre el caído, ensañándose con su carne inerte, en vano. Luego se miraron, con los rostros transpirados, y enfundaron las armas. El chico Narváez, aturdido, sin entender nada, vio a su patrón inmóvil en el suelo, con la ropa interior blanca empapada de sangre. Telma tenía en sus manos el revólver que sacó de abajo del colchón para defenderse, pero cuando comprendió que aquello había terminado atiné a esconderlo entre unos trastos. En el primer momento ella y Marcos se negaron a reconocer la verdadera identidad de Juan. Sin embargo, los policías lo identificaron por los tatuajes en el brazo: la figura de mujer, el número 13 y las iniciales. -Mirá, tiene callos en las manos -dijo uno de los que lo examinaba. Telma les pidió que taparan el cuerpo con una capa para que las niñas no lo vieran. Pensó que su alma estaba mucho más alto que allí. Contuvo las lágrimas y trató de mantener la serenidad para no perturbar a las criaturas... El cadáver de Juan Bautista Vairoleto en el hospital de Alvear (Mendoza) permite ver el impacto del disparo en la mejilla echo por su propia mano. Su mujer(hoy de 90 años)cuenta como murió "La Policia no lo Mato el se pegó un tiro en la cara" Era callado y observador, agachaba la mirada y semblanteaba todo", dice Telma Ceballos, con sus 90 años a cuestas, al describir a Juan Bautista Vairoletto, con quien vivió cuatro años. Nunca se casaron. Pero tuvieron dos hijas, Juana Nilda (64) y Sofia Elsa (63), quienes le dieron nueve nietos, dos bisnietos y un tataranieto. Telma Ceballos vive en la casa de una de sus hijas, en la ciudad de Mendoza. Y aún se muestra enérgica, lúcida y expresiva, haciendo valer su buena estirpe criolla, que se refleja en su cara. Hace un año la familia incorporó legalmente el apellido Va¡roletto, aunque con "B" por un nuevo error. "Nos costó muchos años ese reconocimiento y no quisimos empezar de nuevo" afirma Telma en su charla con Clarín. Después, con sencillez recordó a Vairoletto: -¿Cuándo conoció a Juan? -Tenía 19 años cuando lo vi en una pasada que hizo con su banda y mis padres me hicieron cebarle mate. Cuando me vio, dijo: 'Esa chinita será para mí'. Entonces me inventé un novio porque no quería saber nada con Juan. Luego lo quise. -¿Cuando ustedes vivían juntos, él salía a robar? -Que yo sepa, no. En sus últimos años se dedicó a la granja que nos habían dado. Era trabajador, araba; teníamos maíz, papas, tomates. Me dijo que sólo robaría si no tuviera pan para sus hijas. -Pero igual se iba... -Le gustaba jugar a los naipes, visitaba a gente de la zona. Muchos lo conocían como "Pancho" Bravo o "el amigo". -¿Usted sabía que lo buscaban? -Si, lo sabía, pero nos daba bronca leer en los diarios que Juan había cometido asaltos cuando estaba en casa trabajando. -¿Cómo fue el final? -Juan tenía congestión pulmonar y yo le ponía ventosas. El 13 de setiembre fue a buscar su zaino que tenía un puestero, al que no quería comprometer, pero se quedó todo el día jugando a las cartas en otro lugar. Volvió a la noche, tiró el recado de la montu ra y se acostó. -¿Usted lo vio matarse? - Sí, claro que sí. Estaba adarando cuando llegaron los policías con ametralladoras (Colt, refrigeradas a agua). A un pobre peón que dio la alerta lo voltearon de un cachazo. Juan corrió con su pistola hasta la puerta y me gritó: "¡Cuidá a las lechucitas (hijas) y vos no te movás!". Le pegó un tiro por las costillas al comisario Paeta y después retrocedió recostado sobre la pared . Se llevó el revólver a la mejilla derecha y disparó, Fue cayendo de a poco. -La Policía dice que lo acribilló a balazos. -La Policía no lo mató; él se pegó un tiro en la cara. Cuando lo vieron en el suelo corrieron y lo balearon, pero ya estaba muerto. La autopsia confirmó que la bala mortal fue en la cara, que le destrozó la cabeza. Los policías tira ron y perforaron el rancho por todos lados para simular que hubo un gran tiroteo. Telma nació en San Luis. Trabajó cuidando a una anciana y en un almacén. Su jubilación es de 200 pesos. Es dinámica y se enorgullece con los resultados de sus clases de yoga. Es en ese momento cuando mira al cronista y lo desafia: ¿A ver si usted hace esto?. Y se pone de pie, junta las piernas, fle-xiona la cintura y toca el suelo con sus manos. Marcos Vallejos alias el gaucho Juan Leal. Compañero de Vairoleto Policía pampeano Antonio M. Bustriazo, perseguidor de Vairoleto hasta el final. El ñato Vicente Gascón, compañero de andanzas y entregador de Vairoleto. Pedro Moroni el "científico" de la banda .Compañero de Vairoleto Telma, esposa e hijas de Vairoleto. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=6W3W2bMLQrQ www.soydetoay.com.ar/efemer/sep/14.htm - si te gustó éste,visitá mis otros posts:http://www.taringa.net/buscador/?q=&categoria=-1&sort_by=1&autor=migocoiro&p=0

Peligro:nos vamos a quedar sin agua!! Mirá esto y pensá en lo que nos espera para dentro de unos pocos años link: http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=aguapremium-090606160926-phpapp02&stripped_title=agua-premium-1543266 Comentá!!!

16/06/1955 Los secretos del día más sangriento del siglo XX Mañana se cumplen 54 años del jueves plomizo y frío en que 34 aviones, en su mayor parte de la Marina, bombardearon Plaza de Mayo para matar a Perón pero, también, a quienes estuvieran allí entre las 12.40 y las 17.50. Se estima que hubo 364 muertos y más de 800 heridos. Clarín revela documentos secretos sobre los hechos, los personajes —entre los cuales se destaca Massera— y las consecuencias del juicio militar a los responsables de esa tragedia. Y testimonios de los protagonistas Fue el día más sangriento de la historia argentina contemporánea: el destello mortal de una crisis política y económica que estallaba descarnadamente, pero que se incubaba desde lejos, por lo menos en sus aristas más trágicas desde abril de 1955. Perón había decidido, a pesar de la crisis económica, mantener a raja tabla el porcentaje más alto de distribución del ingreso en toda la historia latinoamericana: hacia mediados de 1955, la participación de los trabajadores en el PBI era cercana al 53 por ciento. Pero en el Estado circulaba una pertinaz corrupción, un poder cada vez mayor de la CGT que presionaba sobre los empresarios y el Estado, una persecusión fiera a la oposición. En el frente militar, Perón lograba hacia abril de 1955 mantener la hegemonía, no sin fracturas en Ejército y Aeronáutica pero el 90 por ciento de la Marina era católica y antiperonista. La preparación del golpe cívico-militar se puso en marcha ese abril por el creciente enfrentamiento de Perón con la Iglesia. Las razones de fondo eran económicas, pero las de superficie fueron políticas: Perón era un tirano y no era posible derrocarlo en las urnas. El 14 de abril se suspendió en todas las escuelas la enseñanza obligatoria de religión y moral. El 20 de mayo se suprimió por ley la exención de impuestos a los templos y organizaciones religiosas y se llamó a una Constituyente para separar a la Iglesia del Estado. Los católicos de todo el país se pusieron en pie de guerra. Y los militares y civiles opositores, también. Del expediente 26.237/55, causa "Aníbal Olivieri y otros sobre rebelión militar" archivada en el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas a la que Clarín tuvo acceso— 33 cuerpos y unas 6000 fojas— se desprende la siguiente historia. La conspiración que terminará con los bombardeos en Plaza de Mayo comenzó a principios de 1955, pero recrudeció en abril de ese año. El capitán de Aeronáutica Julio César Cáceres en su testimonio (fojas 842) admitirá que el capitán de Fragata Francisco Manrique era el encargado de reclutar para la rebelión entre los marinos. Que se reunían en una quinta en Bella Vista, propiedad de un tal Laramuglia, no sólo Manrique, sino también Antonio Rivolta del Estado Mayor General Naval; el contraalmirante Samuel Toranzo Calderón, jefe del Estado Mayor de la Infantería de Marina y los jefes de la aviación naval en la base de Punta Indio, los capitanes de fragata Néstor Noriega y Jorge Bassi, así como el jefe del Batallón de Infantería de Marina B4 de Dársena Norte, capitán de navío Juan Carlos Argerich. El jefe de los marinos sería Toranzo Calderón. Los civiles, por su parte, sabían que sin contacto con el Ejército cualquier sublevación fracasaría. Uno de los líderes del nacionalismo católico, Luis María de Pablo Pardo, un hombre pequeño y miope, según las crónicas del momento, fue el enlace de Calderón con el comandante del III Cuerpo con sede en Paraná, el general León Bengoa, que está "con el movimiento". Pardo también hace de enlace con los capitanes de la Base de Morón de la Fuerza Aérea y el comandante de Aviación Agustín de la Vega. Según la causa, al tanto de la rebelión estaban el ministro de Marina, contraalmirante Aníbal Olivieri, el vicealmirante Benjamín Gargiulo, y los tenientes primero de navío Emilio Eduardo Massera, secretario de Olivieri, y sus ayudantes Horacio Mayorga y Oscar Antonio Montes, entre otros. También, los generales Pedro Eugenio Aramburu y Bengoa. Desde los civiles, con Pardo conspiraban en un mismo bando radicales como Miguel Angel Zabala Ortiz, conservadores que respondían a Adolfo Vicchi, y socialistas de Américo Ghioldi, entre otros. ¿Cuál era el plan de la sublevación si lograban matar a Perón y alzarse con el poder? Según el testimonio del aviador Cáceres: "Se planeaba armar una junta de gobierno en manos militares, con ministros civiles como Vicchi y Ghioldi y Zabala Ortiz. Y que luego de consolidado el país se llamaría a elecciones". Un plan que se repetiría en cada golpe militar del siglo. Mientras esto ocurría en las sombras, en esa semana de abril de 1955, el gobierno propuso pasar el día de la Bandera al 18 de octubre. Fue, para los nacionalistas, un nuevo agravio. El momento de acelerar el golpe ocurrió luego de la manifestación de Corpus Christi que puso en la calle a unos 200 mil católicos opositores al gobierno. La manifestación fue prohibida por el ministro del Interior Angel Borlenghi. Esto enfureció más a los católicos. El gobierno detectó la conspiración esa semana. Creyó ver en dos religiosos como monseñor Manuel Tato y Ramón Novoa los vínculos entre militares y civiles golpistas, que a esas alturas eran muy numerosos. Borlenghi decidió su arresto y expulsión a Roma. Los líderes de la rebelión supieron que el 16 serían detenidos igualmente. Deciden, entonces, que bajo el pretexto de un "desagravio a la bandera" una flota de aviones sobrevuele la Catedral metropolitana. Era la señal para el ataque contra Plaza de Mayo. Toranzo da la orden sin saber que llegaba una comunicación de Roma: Perón había sido excomulgado por el Vaticano. Las crónicas abundan en detalles de aquel ataque sangriento que comienza con la descarga de dos bombas por parte de Noriega a las 12.40 y se sucede en tres oleadas hasta las 17.45. Muchos aviones llevaban inscripta esta sigla: "Cristo Vence". Perón era, a esa altura, el anticristo. Pero el movimiento fracasó: Perón logró fugar a los subsuelos del edificio sede del Ejército, hoy Libertador, reunido con los ministros de Guerra, Flanklin Lucero, el almirante fiel Ramón Brunet, el jefe de la Aeronáutica, brigadier Juan Ignacio San Martín y el general Arnaudo Sosa Molina y Juan José Valle, que negociaron la rendición de los marinos atrincherados en el Ministerio de Marina, luego de numerosos tiroteos, de la avalancha de camiones de la CGT con obreros armados con palos y cuchillos, de la columna de motorizados que acompañó el asalto final al edificio de la Marina. Unos 90 aviadores— entre los cuales estaba el teniente de navío Carlos Alberto Massera, hermano de Eduardo Emilio— y Zabala Ortiz parten a Uruguay, donde son asilados por el gobierno de Luis Batlle. El ministro de Marina Olivieri, Toranzo Calderón y Gargiulo se habían entregado a los generales Sosa Molina y a Valle. Sosa Molina, en fojas 417 a 436, cuenta la rendición de los sublevados al tribunal: "—Sosa Molina (a Olivieri): Traigo un mensaje del señor Presidente. No desea más derramamiento de sangre. La causa, está perdida. Todo el país permanece leal al Presidente. —Toranzo Calderón: No es verdad. Esto es solamente el comienzo. En el resto del país hay fuerzas comprometidas, como Bengoa." Sosa Molina pidió que suspendieran los bombardeos. Toranzo dijo que eso no dependía de él. Pero se reunieron con Olivieri y Gargiulo para ver las condiciones de la rendición. Exigieron la renuncia de Borlenghi y que la "turba", como definieron, se fuera a su casa. Perón cumplirá con el pedido. Pero esa misma noche —mientras se saqueaban e incendiaban iglesias (ver La quema...)— Perón hizo un discurso pacificador, pero firmó el decreto 9407: el Consejo Supremo de las Fuezas Armadas, presidido por el general de división Juan Eriberto Molinuevo debía juzgar y procesar a 150 militares. A las 23 del 16 de junio se reunió el Consejo Supremo. El tribunal comenzó a sesionar el 17. Olivieri nombró al vicealmirante Isaac Rojas como defensor. Toranzo Calderón, al contraalmirante Teodoro Hartung. Ese mismo día fueron indagados Eduardo Massera, Mayorga y Montes (fojas 142 a 174). Al día siguiente, Toranzo Calderón y Olivieri. Entre los testimonios más significativos se encuentran también los de los leales Brunet, Sosa Molina y Valle. El testimonio de Massera, un oficial de 29 años, revela quizá mejor que ninguno la mendacidad de los conjurados. Massera se transformó en la pieza clave de enlace con la ESMA, para el asalto de la infantería de marina de Dársena Norte a cargo de Argerich sobre la Casa de Gobierno. El tribunal no le creerá una palabra. (Ver Teniente Cero). El testimonio de Toranzo Calderón fue del mismo tono (fojas 339 a 357). Admitió sin embargo su responsabilidad parcialmente. "Pensé que estaba defendiendo la libertad de mi patria donde había muchos comprometidos", dijo. Pero se negó a dar nombres. Y culpó del bombardeo a Plaza de Mayo a Gargiulo. Pero Gargiulo ya estaba muerto, como le informó Rojas a Calderón en medio del interrogatorio, para que culpara a un muerto. El jefe del EMGM se había suicidado esa madrugada en su oficina del edificio Libertador, donde permanecía detenido e incomunicado como los otros jefes de la rebelión. La declaración de Olivieri es, tal vez, la más profunda y comprometida porque expresa la mentalidad de la rebelión. Explicó por qué había dejado de ser peronista: "Me hice peronista cuando creí ver que ese movimiento se construía sobre las bases de Dios, Patria y Hogar pero se desvirtuó". Luego dijo: "Mi lealtad al presidente fue superada por un estado de ánimo de lealtad a mi patria, a mi bandera, a mi Dios". En agosto fueron condenados a destitución e inhabilitación y prisión los cabecillas de la rebelión. Ningún civil fue condenado. El golpe contra Perón en setiembre de 1955 modificó esos destinos. Rojas, desde la Flota de Mar amenazó con bombardear el puerto de Buenos Aires si Perón no renunciaba. La Revolución Libertadora dio a Hartung el cargo de Ministro de Marina hasta 1958. Aramburu fue el Presidente desde noviembre de 1955. Toranzo Calderón, embajador en España; Olivieri, ante la ONU. Vicchi, embajador en EE.UU.. Montes fue Canciller de Videla. Massera, su jefe y numen de la dictadura de 1976. El bombardeo a Plaza de Mayo, ahora lo sabemos, inauguró las décadas más violentas de la historia argentina. Teniente Cero Massera era teniente primero de navío, secretario del jefe de la Marina, Olivieri. Ante el tribunal negó cualquier conocimiento del bombardeo, a pesar de haber sido enlace de la ESMA, del Batallón 4 de Infantería de Marina que debía asaltar la Casa de Gobierno. No pudo explicar sus movimientos. (Fojas 142/162). "No uso reloj", dijo como toda explicación. El Tribunal se exasperó: —Grassi: Pediría al señor Presidente que le ordene al teniente primero que hable en voz alta, y que nos diga exactamente todo cuanto él debe saber sin que se lo tengamos que preguntar una y otra vez... —Presidente: Le están pidiendo que hable con más exactitud, con más espontaneidad, sin calcular tanto las palabras. —Massera: No calculo, señor presidente." Massera se negó a firmar luego la declaración realizada. Lo mismo hizo su colega Mayorga. Massera fue remitido preso e incomunicado a la Penitenciaría Nacional Cita :http://www.clarin.com/diario/2005/06/16/index_diario.html link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=BhtaG2GsN3o& link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=osHwvWxpxE8 si te gustó éste,visita mis otros posts:http://www.taringa.net/buscador/?a_id=812800

Juan Bautista Vairoleto Juan Bautista Vairoleto , nació en Carlos Pellegrini en el departamento San Martín de la provincia de Santa Fe en 1894. Sus padres inmigrantes italianos, se trasladaron más tarde a Italó, en el sur de Córdoba, allí falleció su madre. Años después la familia se radicó definitivamente en Eduardo Castex, en la entonces Gobernación de La Pampa. En aquel lugar, el 4 de noviembre de 1919, por "cuestiones de polleras", Juan tendría un fatal encuentro, en el que le dio muerte a un policía. El reloj, colgado en una de las paredes del boliche, quedó "clavado" de un balazo, a la una y media de la tarde. Allí comenzaría una vida de persecuciones, en la que tendría ocupadas a las fuerzas policiales de numerosas provincias y territorios nacionales. En su andar por las extensas planicies, saqueaba a los pudientes y buena parte de lo logrado lo repartía entre los pobres puesteros que vivían en esas soledades. Este accionar se difundió rápidamente entre la paisanada, lo que se tradujo en un apoyo popular incondicional. Donde él llegaba, siempre había un plato de comida; yerba, tabaco y buenos caballos. En Alvear (Mendoza), el 17 de julio, se produjo un asalto en un establecimiento de campo, donde se alzaron con más de siete mil pesos en efectivo y otros elementos. La policía dijo que fue Vairoleto. Se aleja de estos pagos. En 1930, luego de una fugaz relación con el anarquismo, en la zona pampeana, retornó por General Alvear. En setiembre, Irigoyen había sido derrocado por Uriburu, Agustín P. Justo era el Jefe del Ejército, poco después sería presidente de la Argentina. El General Justo recibió una denuncia anónima sobre "cosas" que pasaban en Alvear, una de ellas era que Vairoleto iba a asaltar el Banco de la Nación, en realidad se llevó sólo 5 gallinas y tres jamones, pero la policía y el ejército anduvo 70 leguas detrás de él, y fue a la cárcel una persona que lo había denunciado. En 1931, lo perseguía la policía de La Pampa. Casi en el límite con Mendoza, el 30 de julio se separaron en dos grupos, para sorprender a los vándalos. Los policías terminaron "agarrandose a tiros" entre ellos. Un policía muerto por balas policiales. Durante dos meses las fuerzas de La Pampa, San Luis y Mendoza, anduvieron tras los hombres de Vairoleto. Con un despliegue de tropas nunca visto en la región, hasta un avión fue solicitado por un comisario para perseguir a los fugitivos. Vairoleto, montado en su bayo, saltaba las alambradas de 7 hilos, la policía debía cortarlas para poder continuar sus rastros. En el puesto El Martillo, cerca del Paso de los Gauchos, Juan estaba mateando con los hijos del puestero, cuando llegó la policía pampeana. Preguntaron por él, cómo la respuesta fue negativa continuaron la marcha, más tarde al darse cuenta del engaño, retornaron al puesto y lo apalearon tanto al dueño, que murió poco después. Finalmente, a mediados de setiembre, luego de recorrer el departamento de sur a norte y de norte a sur, a lo largo y ancho, la policía abandonó la búsqueda. A finales de agosto, se creó en Mendoza un cuerpo especial "La Policía Volante" con secciones en San Rafael y General Alvear, destinada a cuidar las fronteras interprovinciales. También a nivel nacional se ponía en práctica una iniciativa similar. A finales de 1932 la Policía Volante de General Alvear detuvo a algunos integrantes de la banda de Vairoleto. Fueron condecorados por este hecho, en enero de 1933. Hasta el año 1937 se sucedieron algún tiroteo con la policía y varios asaltos a algunos "Turcos", a una francesa y otros más. Luego de una breve incursión por el norte del país, donde en sociedad con Mate Cocido, otro bandido rural que actuaba en los quebrachales chaqueños, relizaron algunas fechorías, retornó a General Alvear. Aquí había conocido a una muchacha que llenaba su corazón. Decidido a cambiar de vida, la fue a buscar. Nuevamente sus amigos lo ayudaron, le consiguieron un techo, protegieron su "prenda", alguien le ofreció un pedazo de tierra en la Colonia San Pedro del Atuel y se "metió" a chacarero. En ese entonces, su nombre era Francisco Bravo, muy cerca del Atuel la tierra le daba sus productos y al hogar llegaron dos hijas. Hasta que un día, se apareció un traidor, un ex compañero de andanzas Vicente Gascón, que cambió su libertad por encontrar a Vairoleto. Le avisó a la policía de La Pampa y el 14 de setiembre de 1941, rodeada la casa por sus perseguidores, él mismo decidió el final con un disparo en la mejilla. Día catorce de setiembre del año cuarenta y uno... Pasadas las seis comenzó a aclarar sobre el Atuel. La brisa agitaba a pocos metros del patio las chuzas del cañaveral. Los policías ajustaron el círculo alrededor del rancho y tomaron posiciones hollando la helada que blanqueaba la tierra. Díeciséis hombres armados aislaron la habitación... Los peones dormían en las piezas contiguas a la principal. Se oyó el canto de unos teros lejanos y algún otro ruido que despertó a Marcos Vera.Advirtiendo un movimiento en la casa, las manos de los policías se crisparon sobre las armas. El peón se asomó, y el subcomisario Bustriazo alertó a los demás para evitar un error: -¡Ése no es! Lo dijo ensordeciendo la voz, pero Marcos escuchó algo. ¡- Viene gente! -alcanzó a exclamar, antes de que alguien lo derribara de un culatazo en la cabeza y lo arrastrara al interior del cuarto de la despensa. Juan había saltado de su lecho esgrimiendo la pistola que guardaba bajo la almohada. Después de la primera sensación de irrealidad, se dio cuenta de la situación y actuó de manera resuelta, pensando en primer lugar en apartar a sus perseguidores del lugar donde estaban sus seres queridos. Ya se había despedido otras veces de Telma y le había dicho lo que tenía que decirle. Ella, desde la cama, lo vio dirigirse a la puerta, vistiendo sólo calzoncillos largos y camiseta de frisa, calzándose en la cintura su faja de guardas rojas, verdes y blancas. Apenas traspuso la abertura sonaron varias descargas. Bustriazo y otros policías dispararon desde distintos ángulos. Eran dieciséis contra uno. El subcomisario Paeta, que se adelantaba en ese instante, fue rozado en el vientre por un tiro que le desgarró el chaleco, vio correr su propia sangre y perdió toda iniciativa. Coscia, revólver en mano, se acercó a la cocina. De allí escapé corriendo otro morador, José, a quien le tiraron por la espalda. Una bala lo alcanzó superficialmente y un policía mendocino lo contuvo. Juan se respaldó en la pared del rancho. Estaba en una posición indefendible. Todo perdido, menos su compañera y las niñas que eran la simiente de su vida. En ese brevísimo instante en que su mente funcionaba con extraordinaria lucidez y sus pensamientos eran más rápidos que el rayo, supo quizás por fin quién era, tuvo la certeza de que había una sola manera de que ellos no lo alcanzaran y decidió cruzar de una vez la última frontera. Se apoyó el caño en el pómulo, apretó el gatillo y todo se apagó para él. Los policías se acercaron, agazapados, nerviosos, en guardia, hasta llegar ante el cuerpo yacente. ¡-No te hagás el muerto! -gritó alguien. Dispararon sobre el caído, ensañándose con su carne inerte, en vano. Luego se miraron, con los rostros transpirados, y enfundaron las armas. El chico Narváez, aturdido, sin entender nada, vio a su patrón inmóvil en el suelo, con la ropa interior blanca empapada de sangre. Telma tenía en sus manos el revólver que sacó de abajo del colchón para defenderse, pero cuando comprendió que aquello había terminado atiné a esconderlo entre unos trastos. En el primer momento ella y Marcos se negaron a reconocer la verdadera identidad de Juan. Sin embargo, los policías lo identificaron por los tatuajes en el brazo: la figura de mujer, el número 13 y las iniciales. -Mirá, tiene callos en las manos -dijo uno de los que lo examinaba. Telma les pidió que taparan el cuerpo con una capa para que las niñas no lo vieran. Pensó que su alma estaba mucho más alto que allí. Contuvo las lágrimas y trató de mantener la serenidad para no perturbar a las criaturas... El cadáver de Juan Bautista Vairoleto en el hospital de Alvear (Mendoza) permite ver el impacto del disparo en la mejilla echo por su propia mano. Su mujer(hoy de 90 años)cuenta como murió "La Policia no lo Mato el se pegó un tiro en la cara" Era callado y observador, agachaba la mirada y semblanteaba todo", dice Telma Ceballos, con sus 90 años a cuestas, al describir a Juan Bautista Vairoletto, con quien vivió cuatro años. Nunca se casaron. Pero tuvieron dos hijas, Juana Nilda (64) y Sofia Elsa (63), quienes le dieron nueve nietos, dos bisnietos y un tataranieto. Telma Ceballos vive en la casa de una de sus hijas, en la ciudad de Mendoza. Y aún se muestra enérgica, lúcida y expresiva, haciendo valer su buena estirpe criolla, que se refleja en su cara. Hace un año la familia incorporó legalmente el apellido Va¡roletto, aunque con "B" por un nuevo error. "Nos costó muchos años ese reconocimiento y no quisimos empezar de nuevo" afirma Telma en su charla con Clarín. Después, con sencillez recordó a Vairoletto: -¿Cuándo conoció a Juan? -Tenía 19 años cuando lo vi en una pasada que hizo con su banda y mis padres me hicieron cebarle mate. Cuando me vio, dijo: 'Esa chinita será para mí'. Entonces me inventé un novio porque no quería saber nada con Juan. Luego lo quise. -¿Cuando ustedes vivían juntos, él salía a robar? -Que yo sepa, no. En sus últimos años se dedicó a la granja que nos habían dado. Era trabajador, araba; teníamos maíz, papas, tomates. Me dijo que sólo robaría si no tuviera pan para sus hijas. -Pero igual se iba... -Le gustaba jugar a los naipes, visitaba a gente de la zona. Muchos lo conocían como "Pancho" Bravo o "el amigo". -¿Usted sabía que lo buscaban? -Si, lo sabía, pero nos daba bronca leer en los diarios que Juan había cometido asaltos cuando estaba en casa trabajando. -¿Cómo fue el final? -Juan tenía congestión pulmonar y yo le ponía ventosas. El 13 de setiembre fue a buscar su zaino que tenía un puestero, al que no quería comprometer, pero se quedó todo el día jugando a las cartas en otro lugar. Volvió a la noche, tiró el recado de la montu ra y se acostó. -¿Usted lo vio matarse? - Sí, claro que sí. Estaba adarando cuando llegaron los policías con ametralladoras (Colt, refrigeradas a agua). A un pobre peón que dio la alerta lo voltearon de un cachazo. Juan corrió con su pistola hasta la puerta y me gritó: "¡Cuidá a las lechucitas (hijas) y vos no te movás!". Le pegó un tiro por las costillas al comisario Paeta y después retrocedió recostado sobre la pared . Se llevó el revólver a la mejilla derecha y disparó, Fue cayendo de a poco. -La Policía dice que lo acribilló a balazos. -La Policía no lo mató; él se pegó un tiro en la cara. Cuando lo vieron en el suelo corrieron y lo balearon, pero ya estaba muerto. La autopsia confirmó que la bala mortal fue en la cara, que le destrozó la cabeza. Los policías tira ron y perforaron el rancho por todos lados para simular que hubo un gran tiroteo. Telma nació en San Luis. Trabajó cuidando a una anciana y en un almacén. Su jubilación es de 200 pesos. Es dinámica y se enorgullece con los resultados de sus clases de yoga. Es en ese momento cuando mira al cronista y lo desafia: ¿A ver si usted hace esto?. Y se pone de pie, junta las piernas, fle-xiona la cintura y toca el suelo con sus manos. Marcos Vallejos alias el gaucho Juan Leal. Compañero de Vairoleto Policía pampeano Antonio M. Bustriazo, perseguidor de Vairoleto hasta el final. El ñato Vicente Gascón, compañero de andanzas y entregador de Vairoleto. Pedro Moroni el "científico" de la banda .Compañero de Vairoleto Telma, esposa e hijas de Vairoleto. link: dijo:www.soydetoay.com.ar/efemer/sep/14.htm - si te gustó éste,visitá mis otros posts:
Al entererarse de su traslado a Rawson, Santucho converso con Agustín Tosco la posibilidad de la fuga de Rawson. - Che, gringo, ¿Cuántos kilómetros hay del penal de Rawson al aeropuerto mas próximo? Dijo Santucho - Ni se te ocurra, negro. Es imposible fugarse de allí, ni con un submarino ruso, respondió Tosco. A principios de junio de 1972, Santucho ya había aceitado suficientemente los contactos con el exterior como para poner en marcha el operativo de la fuga. Las noticias que le llegaban sobre la coyuntura política lo convencían de que no habría elecciones limpias: Lanusse había congelado los fondos sindicales y suspendido la personería gremial de la CGT por el respaldo de ésta a Perón; además, había establecido el 25 de agosto como fecha tope para que los candidatos de la futuras elecciones fijaran residencia en el país. La intención obvia era dejar fuera de carrera a Perón. Santucho también descartaba la posibilidad de un golpe de Estado que frenara el proceso electoral. En cuanto a la necesidad de que la guerrilla abandonara las armas decía que "al no darse posibilidad alguna de una elección verdaderamente limpia y al no encabezar a las masas en este terreno ninguna corriente antiimperialista (el Partido Justicialista, el radicalismo y la burocracia sindical no lo son el desarrollo del proceso electoral no obliga a la tregua, y hace posible y necesario el entrelazamiento de la lucha armada con la lucha democrática ( ... )". Sin embargo, insistía en la idea de preparar una fórmula con candidatos obreros en caso de participar en las elecciones." Ello era, en realidad, una respuesta a Montoneros, quienes ya habían anticipado su posición favorable a una tregua ante el inminente retorno de Perón. Santucho seguía creyendo que una organización que se denominaba revolucionaria no debía someterse a "una dirección burguesa". Jamás dejaría de presionar a Montoneros para que se radicalizara hacia la izquierda. Ese momento llegará, pero por la combinación de tres circunstancias: las propias concepciones de Montoneros; la presencia del ERP, disputándole el terreno político de la izquierda armada; y la futura relación traumática con Perón. El hecho de que Lanusse estuviera realizando los últimos movimientos en el tablero para condicionar la salida electoral y la arremetida contra las organizaciones sindicales - también había sido intervenida la CGT de Córdoba y apresados u obligados a la clandestinidad sus dirigentes, proporcionaba a Santucho el principal argumento para insistir en la fuga y no confiar, como Montoneros, en que el nuevo gobierno, si lo había, dejaría en libertad a los presos políticos, y mucho menos si éstos eran guerrilleros. Las FAR coincidían con Montoneros en la necesidad de una tregua pero pensaban que había que asegurar la libertad de los presos, sin apostar todas las cartas a la bondad de un gobierno peronista. Por eso cuando el ERP decidió la fuga del penal, sólo contó con el apoyo decidido de las FAR y cierta complicidad de Montoneros.' La idea de Santucho parecía, al principio, descabellada. Pretendía organizar la evasión de cerca de ciento diez militantes políticos de las tres fuerzas guerrilleras más importantes del país, romper una inexpugnable fortaleza del régimen ubicada en una zona semidesértica, y enfrentarse con éxito a un contingente de 70 soldados, 1000 infantes de marina, 200 gendarmes y unos cien policías, que eran la custodia del lugar. Lo que sucedió después fue documentado en numerosas entrevistas y libros, pero hubo una historia íntima de la fuga y de los hechos de Trelew que es posible narrar tres décadas después de acuerdo a los testimonios de varios de sus protagonistas. LA FUGA El ERP había estado discutiendo varios planes de fuga. Uno, que Santucho consideró como alocado, incluía un rescate en un avión alquilado que aterrizara en el campo de la cárcel. Había sido diseñado por el comité militar de Buenos Aires. El otro, que finalmente se llevó a cabo, fue diseñado por Santucho, Gorriarán Merlo y Osatinsky, pero había sido resistido por el comité militar bonaerense del ERP, lo que Santucho considerará como una de las causas de las dificultades posteriores a la fuga. La evasión debía comenzar con una señal enviada por los contingentes guerrilleros desde afuera del penal. Recibida la señal, Santucho --que ya era sin duda el jefe indiscutido de todos los grupos armados dijo: "Ahora---, y se quitó su pullover, como contraseña. Mientras, Marcos Osatinsky se dirigía hacia la puerta enfundado en un gabán de bolsillos anchos y grandes, cargado con una pistola con silenciador entrada pacientemente por las visitas en latas de dulce de batata. La sospecha de que el abogado radical Mario Amaya había colaborado en ello le costará la vida en 1976. Los guerrilleros tenían pocas armas, algunas púas, cuchillos y palos. A su vez, Roberto Quieto marchaba hacia una cita con el director del penal. Eran, exactamente, las 18 del martes 15 de agosto de 1972. Cuando comenzó la fuga, Osatinsky disparó sobre el guardiacárcel Juan Gregorio Valenzuela, que intentó impedir el escape, matándolo. Los guerrilleros lograron copar el penal. Los sindicalistas presos habían decidido no participar en la fuga. Los primeros en alcanzar la puerta fueron Santucho, Menna, Osatinsky, Vaca Narvaja, Gorriarán Merlo y Quieto. Los guerrilleros estaban numerados para el orden de fuga del 1 al 110. Cuando ya estaban afuera de la cárcel, Santucho y los demás no encontraron los camiones que debían estar esperándolos para llevarlos al aeropuerto de Trelew; los tiros adentro de la cárcel los habían dispersado. El primer contingente de los seis máximos jefes guerrilleros tomó el único coche que había permanecido, con el estudiante de Agronomía y Veterinaria Carlos Goldenberg (FAR) al volante. Los 19 guerrilleros restantes, que habían logrado salir, llamaron desde la guardia del penal a taxis y remises. Llegarían al aeropuerto de Trelew con un retardo fatal. Santucho y el primer grupo entraron al aeropuerto cuando el avión de Austral -un BAC 111 con 96 personas a bordo- estaba carreteando. Santucho cruzó la pista corriendo junto a Vaca Narvaja que, disfrazado de mayor del Ejército, hizo señas al avión para que parara. De la torre de control no entendían lo que estaba sucediendo. El avión se detuvo en ese momento porque los guerrilleros que habían subido antes en Trelew -el estudiante de Medicina Alejandro Ferreyra Beltrán (ERP); la maestra Ana Wiesen (FAR) y Víctor José Fernández Palmeiro (ERP)-- ocuparon la cabina y amenazaron al comandante de a bordo. Los primeros seis guerrilleros subieron, y ordenaron esperar unos minutos. Desde la torre de control del aeropuerto ya se había avisado a un avión de Aerolíneas Argentinas próximo a llegar, que no aterrizara. El piloto del BAC 111 intentó resistirse. Dijo: "No hay combustiblepara llegar a Puerto Montt". Encañonándolo, Santucho respondió: "Pues habrá que llegar igual". LA SEMANA DE VIGILIA * A las once y cuarto de la noche, el 15 de agosto de 1972, los diecinueve combatientes que no habían podido evadirse de Trelew entregaron las armas en la rotonda del aeropuerto y fueron llevados en ómnibus a la base Almirante Zar. El capitán de corbeta Luis Emilio Sosa, jefe de las tropas de represión, les explicó que la medida era provisional y se tomaba porque la zona había sido declarada en estado de emergencia. * Una hora antes había aterrizado en el aeropuerto de Pudahuel, Santiago, el avión de Austral capturado en Trelew. Las carreteras de acceso a la capital chilena estaban cerradas por los carabineros y los periodistas eran mantenidos a distancia, para evitar todo contacto con los guerrilleros fugitivos. Caía una lluvia intensa. A las once y media (hora de Buenos Aires), Santucho, Osatinsky y dos jefes policiales comenzaron a parlamentar en un salón central del aeropuerto de Santiago. La conversación duró seis horas y cinco minutos. * En Trelew, el ómnibus militar llegó a la base poco antes de medianoche. El juez Alejandro Godoy, el director del diario Jornada, el subdirector del diario El Chubut y el abogado Mario Abel Amaya no pudieron franquear el portón de entrada y fueron invitados a marcharse. * A las dos de la madrugada, el 16 de agosto, el comandante de la brigada de infantería, general Eduardo Ignacio Betti, llegó a Rawson desde Comodoro Rivadavia y tomó el mando de la zona de emergencia. A las cinco se reunió con el comandante del V cuerpo de ejército, general Manuel Angel Ceretti, quien acababa de viajar desde Bahía Blanca. Se movilizaron dos millares de efectivos para rastrillar el área. Se reforzó la vigilancia en la frontera entre las provincias de Chubut y Río Negro. Fueron alertados todos los puestos policiales para evitar que los guerrilleros -en cuyo poder estaba el penal todavía- y sus eventuales auxiliares externos ensayaran otra fuga. Ambos generales decidieron la suspensión de todas las ceremonias de homenaje a José de San Martín que se preparaban para el día siguiente en la zona de emergencia, por falta de garantías". Al amanecer, el alerta militar se extendió desde la cordillera a la costa en las provincias de Chubut, Neuquén y Río Negro, norte de Santa Cruz y sur de Buenos Aires. * A las 5.20, hora de Buenos Aires, Santucho y Osatinsky informaron a sus compañeros -aún refugiados en el avión de Austral- sobre las negociaciones en el aeropuerto, parlamentaron otra vez con los jefes policiales y regresaron al BAC III. A las 5.45, los seis fugitivos del penal y sus cuatro ayudantes -Wiessen, Goldenberg, Ferreyra, Fernández Palmeiro- bajaron a tierra. Siete minutos más tarde, los pasajeros varones retenidos a bordo se reunieron en el vestíbulo con sus esposas e hijos, liberados cinco horas antes. El avión emprendió el regreso y llegó al aeroparque de Buenos Aires a las 7.32 de la mañana, bajo una lluvia implacable. * Las autoridades militares detuvieron a siete de los pasajeros, acusándolos de conversar con los combatientes sin ocultar su simpatía. * A las 8.08, los detenidos que mantenían bajo control el penal de Rawson se rindieron incondicionalmente a las tropas del general Betti. La prohibición de acercarse al penal era absoluta. A las 11, el periodista Horacio Augusto Finoli, de la agencia Associated Press, fue herido por un soldado cuando intentaba tomar fotografías. * Hacia el mediodía, los abogados González Garland, Matarollo, Ortega Peña, Duhalde y Galín, defensores de algunos de los guerrilleros, trataron de llegar a Trelew en automóviles de remise. Tropezaron con un cerco militar que les impidió acercarse a la ciudad. A la misma hora, los abogados Amaya e Hipólito Solari Yrigoyen, quienes no se habían movido de Rawson, trataron de visitar a los presos. Las autoridades militares les informaron que "ese día no era posible, y que ya no lo sería nunca". *.A las 18, el grupo completo de abogados entrevistó a Jorge V Quiroga, juez de la cámara federal especial, quien estaba a cargo del sumario que se inició después de la fuga.' Quiroga declaró que él no había decidido incomunicar a los reclusos del penal, "de modo que los abogados pueden visitar a sus defendidos normalmente. * Esa cámara, conocida como "carnarón" en la jerga de la época, fue uno de los tribunales especiales creados por el gobierno militar violando la Constitución. ". Pero la prohibición siguió en pie sin que nadie diera explicaciones. A las 20, Amaya fue detenido y puesto a disposición del Poder Ejecutivo. No saldría de la cárcel sino después de cien días. * A las 22, el mismo 16 de agosto, los abogados Ortega Peña, Duhalde y González Garland procuraron arrancar al juez Quiroga una orden que permitiera la asistencia de médicos y defensores cuando los diecinueve detenidos en la base aeronaval fueran interrogados. Quiroga desestimó la petición. * En la mañana del 17 de agosto, el partido Justicialista envió un telegrama al ministro del interior, Arturo Mor Roig: "Reclamamos respeto derechos humanos presos políticos unidad carcelaria Rawson responsabilizándolo por su integridad física amenazada por medidas de represión". * El ministro, que siempre había negado la existencia de presos políticos en la Argentina y que descreía de las torturas a pesar de las evidencias, envió esta respuesta: "Requiero se sirvan precisar a qué medidas concretas de represión se hace referencia y cuáles son las amenazas a la integridad física y derechos humanos con relación a los responsables de los sucesos de la víspera en Rawson y Trelew. El poder ejecutivo nacional no acepta que mediante acción psicológica se pretenda presentar a los protagonistas del luctuoso suceso como víctimas. Firmado: Arturo Mor Roig, ministro del Interior". * El gobierno militar de Alejandro Agustín Lanusse reclamó en Chile la detención preventiva de los diez combatientes que habían pedido asilo, antes de que se iniciara el proceso de extradición. El canciller chileno Clodomiro Almeyda manifestó que su país consideraría el caso de acuerdo con sus leyes nacionales y con los tratados en común con la Argentina. Las agrupaciones chilenas de izquierda se movilizaron en Santiago para que Salvador Allende concediera un salvoconducto -a falta de asilo político- para que los fugitivos salieran rumbo a Cuba. * El lunes 21, ciento cuarenta soldados de gendarmería llegaron a Rawson para reforzar la vigilancia del penal. La mitad de ellos tomó posición en los extremos de los pabellones, con armas largas; la otra mitad patrullaba el patio exterior y las salidas. Según un oficial del Ejército, "hay versiones de que se trama un nuevo intento de evasión". Uno de los guardiacárceles explicó que los refuerzos llegaron para "prevenir posibles alteraciones del orden en el penal". * A las seis de la tarde de ese lunes, el comandante de la zona de emergencia, general Eduardo Ignacio Betti, difundió el bando militar N' 1. Su texto: "El que incurra en actitudes que perturben la normal convivencia, el orden y la tranquilidad públicos, será reprimido con la sanción de arresto, salvo que el hecho constituya una infracción más grave, en cuyo caso será juzgado según corresponda. La sanción de arresto será aplicada por orden irrecurrible, y se cumplirá en el lugar que se determine, conforme con las disposiciones del caso para esta zona de emergencia. El presente bando regirá desde las 14 del día de la fecha, 21 de agosto". * En la edición N° 499 del semanario Primera Plana que comenzó a distribuirse la noche de ese lunes, se publicó una declaración del teniente coronel Muñoz, jefe de operaciones de las tropas regulares que actuaban en Chubut: "Estoy desilusionado -dijo en el aeropuerto de Trelew, luego de la rendición de los fugitivos-. Veníamos a liquidarlos a todos y están vivos. Si se hubieran animado a disparar un tiro, no dejábamos ni a uno. Pero se rindieron, los muy cobardes". Otro oficial, que comandaba a un grupo de quinientos efectivos entrenados para la lucha antiguerrilla, dijo (según la versión de Primera Plana): "Esperábamos una resistencia feroz, pero son unos patoteros. No pelean, son cagones". * El mismo lunes 2 1, desde las 11. 10 de la mañana, la junta de comandantes que gobernaba la Argentina se reunió en la Casa Rosada. Asistieron Alejandro Agustín_Lanusse, presidente de la nación y jefe del ejército; Carlos Alberto Rey, comandante en jefe de la fuerza aérea; Guído Natal Coda, comandante en jefe de la armada; Ezequiel Martínez, secretario de la junta; Rafael Panullo, secretario general de la presidencia, y -Arturo Mor Roig, ministro de Interior, poco después del mediodía, el lenguaje de la reunión asumió una rigidez militar. Se incorporaron entonces José Rafael Herrera, jefe del estado mayor general del ejército,y Hermes Quijada, jefe del estado mayor conjunto. Antes de la una de la tarde, el canciller Eduardo McLoughlin -un brigadier- conferenció en otro salón con el general chileno Sepúlveda y con el embajador Ramón Huidobro sobre los diez fugitivos que habían pedido asilo en Santiago; allí se enteró de que el gobierno socialista, cediendo a las movilizaciones internas, les entregaría salvoconductos para viajar a La Habana o a Argel. El domingo 27 de agosto, el diario La Nación contaría que, durante el diálogo, "McLoughlin rechazó, en nombre de Lanuse, el pedido del el presidente chileno Salvador Allende de que se lo dejara actuar en función de la situación interna de su país. McLough1in adelantó al embajador Huidobro que causaría un profundo desagrado al gobierno argentino cualquier decisión chilena que se apartara de las normas jurídicas en vigor, advirtiéndole que también el gobierno argentino tenía razones de política interna para insistir en la posición en la cual se había situado". Los informes periodísticos sobre la reunión militar del mediodía y el parte oficial coinciden en los nombres, en los objetivos de la conversación, en los horarios: Quijada llegó a las 13.40 para "dar cuenta de los recientes sucesos en Rawson y Trelew"; McLoughlin entró una hora más tarde y refirió los pormenores de su entrevista con Huidobro. Según conjeturó el matutino Crónica en su edición de agosto 22, la primera parte de la asamblea fue destinada a analizar la ley de enmiendas a la Constitución, que unificaría los mandatos e impondría la elección directa de presidente y vice. El resto del tiempo se habló de la represión. * Poco antes de la medianoche, en la sala de periodistas de la casa de gobierno, los corresponsales analizaron las decisiones que quizás había tomado la junta de comandantes en jefe. Enumeraron las confidencias que habían recogido después de las reuniones militares de la última semana (el 16 en el despacho de Lanusse, el jueves en Olivos y el 18 en la llamada Sala de Situación), evaluaron el escarmiento que jefes de las tres armas querían imponer a los guerrilleros y los diversos castigos de los que se habría hablado. Al terminar la ronda de especulaciones, un corresponsal inglés dijo en voz alta: "Esta noche los matan a todos". * Como contarían más tarde los sobrevivientes de la matanza, el trato que recibieron en la base fue "en parte razonable y en parte irrazonable". Los despertaban a gritos, varias veces durante la noche, y les ordenaban quedarse cuerpo a tierra, desnudos o vestidos, en un patiecito que daba a las oficinas. Dos grados tres décimas fue la mínima del 16 de agosto; uno bajo cero hubo el 22, a las tres de la madrugada. Comían de a uno por turno, o de a dos, apuntados por una doble hilera de soldados que tenían orden de disparar al menor movimiento inusual. "¡Si seremos boludos! -admitió durante uno de los almuerzos el teniente de corbeta Roberto Guillermo Bravo-. En lugar de matarlos estamos engordándolos." Iban al baño de a uno, con las manos en la nuca, atravesando también la doble hilera y con un centinela detrás que les apuntaba a la cabeza. 'la próxima vez no va a haber negociación -los desafiaba el capitán Sosa-. Los vamos a cagar a tiros, sin tantos miramientos". Pero esas humillaciones -dirá después Gustavo Peralta- eran poca cosa para un grupo de guerrilleros que no había flaqueado ante la picana eléctrica, los cadenazos, los simulacros de fusilamiento, la sed y las asfixias en agua del inodoro. Forzados al silencio, oirían al viento ir y venir por la meseta yerma, reptando entre los molles y los calafates espinosos, o el chillido de algún ratón de campo aplastado por las camionetas que pasaban. Sabían que toda fuga era imposible, que no podrían siquiera pensar en ella hasta que no los sacaran de esa guarnición con novecientos hombres en estado de alerta y dos kilómetros de campo por cubrir hasta la carretera Madryn-Trelew. Ni soñar, compañero. Toda la historia de la semana final cabe en unos pocos planos: el de las comidas, el de los interrogatorios, el de la matanza. Se supone que los mudaron algunas veces de calabozo, que Pujadas estuvo junto a Ulla una tarde y la mitad de una noche, en la primera celda de la derecha; que María Angélica Sabelli y Susana la Gorda Lesgart compartieron durante un par de días la última celda de la izquierda. Pero esos detalles ya no importan. Sólo sirven para reconstruir la parte más opaca de la historia, los movimientos sin sentido que tan a menudo son en la vida de los seres humanos el preludio de la muerte. El 22 de agosto a las 3.30 de la madrugada los 19 prisioneros de la base Almirante Zar fueron acribillados, por una patrulla a cargo del capitán de corbeta Luis Emilio Sosa, y del teniente Roberto Bravo Entre los muertos estaban la mujer de Santucho y Clarisa Lea Place. El gobierno explicó que se había tratado de un intento de fuga. Los tres sobrevivientes de la masacre lo desmintieron. El presidente Lanusse asumió, como comandante en jefe, la responsabilidad de lo actuado por la Marina. La versión oficial la difundió el jefe del Estado Mayor Conjunto, contralmirante Hermes. La noche del 22, el gobierno sancionó la ley 19797 que prohibía la difusión de informaciones sobre o de organizaciones guerrilleras. En los días sucesivos, hubo manifestaciones en las principales ciudades de la Argentina. Y más de 60 bombas fueron colocadas en protesta por la matanza. Peronistas, radicales, intransigentes, socialistas, comunistas, trotskistas y democristianos, condenaron al gobierno. Perón calificó a las muertes de "asesinatos". La opinión pública descreyó de la versión oficial. El 25 de agosto la CGT declaró un paro activo de 14 horas. Se prohibieron los velatorios públicos de los guerrilleros ejecutados. El comisario de la Policía Federal Alberto Villar desocupó con tanquetas la sede del Partido Justicialista en la Capital Federal, donde se velaba a algunos de los "combatientes", como los llamaban sus compañeros de lucha, que fueron enterrados luego clandestinamente. Ana Villareal fue sepultada en el cementerio de Boulogne. Lanusse envió emisarios a Chile para solicitar la extradición de los guerrilleros prófugos. Intentaba juzgarlos como delincuentes comunes. Allende tenía dos opciones: poner a los evadidos a disposición de lajusticia chilena por el delito de piratería aérea, en cuyo caso la Corte Suprema debía ocuparse del pedido de extradición del gobierno argentino, o concederles el asilo y un salvoconducto para viajar a Cuba como solicitaban los guerrilleros. Allende, en principio, no descartaba la primera alternativa porque estaba convencido de que la Corte de ninguna manera podía considerarlos delincuentes comunes. De todos modos, encomendó al asesor jurídico de la presidencia, Juan Bustos, que les comunicara que él nunca los devolvería a las autoridades argentinas. En las principales ciudades de Chile se realizaron manifestaciones populares convocadas por el Partido Socialista y el MIR para exigir al gobierno de Allende que se les otorgara a los prisioneros el salvoconducto a Cuba.04) El abogado Duhalde y su colega Gustavo Roca fueron testigos privilegiados de lo sucedido en Chile y de la decisión final de Allende de permitir la salida de los guerrilleros hacia Cuba. En l990, Duhalde revelará detalles inéditos del episodio: "El mismo día 15 de agosto, al enterarnos de la fuga, dieciséis abogados viajamos a Rawson. Fuimos, entre otros, Raúl Radizani Goñi, Rodolfo Mattarollo, Carlos González Garland, Rodolfo Ortega Peña y Pedro Galín. No pudimos tomar el avión porque los pasajes estaban reservados para el gobierno. Alquilamos dos remises para que nos llevaran. Nos pararon en todos los puestos policiales desde Bahía Blanca. Cuando llegamos la muerte se respiraba en el ambiente, estaba muy pesado. En seguida nos hospedamos en el mismo hotel que el juez Jorge Quiroga, quien intervenía en los hechos e integraba la Cámara Federal conocida como el Camarón, algunos de cuyos jueces tenían denuncias entre otros, de presenciar las torturas a los detenidos y tomarles declaración en esas condiciones. Pero él se negó a vernos. Esa misma madrugada presentamos un habeas corpus tirándoselo por debajo de la puerta de su habitación. El 16 de agosto Rawson era como un territorio ocupado. Tampoco pudimos entrar a la base naval Almirante Zar. Se nos unieron Mario Amaya e Hipólito Solar¡ Yrigoyen, radicales y abogados del lugar. No pudimos trabajar. Tuve el presentimiento de que la muerte rondaba sobre los prisioneros. Mario Amaya es detenido; intentamos realizar u na conferencia de prensa en su estudio de Trelew pero media hora antes de la hora convenida lo volaron de un bombazo. "Regresamos a Buenos Aires Con la certeza de que debíamos denunciar lo que después, trágicamente, sucedería. La situación de los presos en Chile, además, era muy difícil, así que nos dividimos las tareas. Ortega Peña permaneció en Buenos Aires para ocuparse de las defensas; Jorge Yampar, que años después será asesor del ministro del Interior Julio Mera Figueroa durante la presidencia de Carlos Menem, le envía un telegrama al ministro del Interior de Lanusse, Arturo Mor Roig, diciéndole que ante el peligro que corrían las vidas de los prisioneros en la base de la Marina, lo responsabilizaba de lo que pudiera pasarles. Un telegrama histórico, porque no es que la muerte fue casual sino que se advirtió que se mataría a los prisioneros. Vuela de otro bombazo, en Buenos Aires, la gremial de abogados donde Ortega Peña debía dar una conferencia de prensa. "En la mañana del 22 de agosto partimos hacia Chile Mario Amaya, Gustavo Roca y yo. El que nunca supo por qué venía y después se arrepintió toda su vidafue Andrés López Acoto, del Partido Socialista. Los abogados del Partido Comunista argentino se negaron a ir. En Ezeiza nos enteramos, pero muy confusamente, de lo que estaba pasando en Trelew. Recién en Chile, mientras íbamos en un taxi al Palacio de La Moneda, supimos de la masacre de los prisioneros, y los nombres de los muertos. Nosotros llegábamos para ir a ver a unos prisioneros y, en cambio, más que en defensores nos convertimos en portadores de la noticia del asesinato de la mujer de Santucho y de la compañera de Vaca Narvaja. Al resto de losfugados debíamos comunicarles el asesinato de sus mejores amigos. "Antes de verlos, marchamos a dejar nuestros equipajes en un hotel, hondamente preocupados por la situación y por tener que darles noticias tan tremendas. Cuando bajamos al hall del hotel nos estaba esperando un personaje singular, que en esos años estaba por la Argentina: Raymond Molinier, conocido en la IV Internacional como 'Marcos', hijo de un banquero francés que un buen día se había llevado los dineros de su padre y se había incorporado al trotskismo. Molinier llegó a ser secretario de Trotsky y estaba casado con la alemana Elizabeth Kesselman, con quien vivía en Monte Grande. Ella fue asesinada por las FFAA en 1976. El viejo, que toda su vida fue un gran conspirador, acercándose con disimulo nos dice: 'ustedes están sentados sobre un polvorín, es algo muy peligroso lo que hacen. Por eso me alojé en una habitación al lado de la de ustedes. Cualquier cosa me llaman. Pero necesito urgentemente una entrevista con Robi. Partimos para la cárcel, Gustavo Roca y yo. Encontramos a los Presos hechos casi una jauría. Aparte de que les resultaba difícil entender que los tuvieran presos dado el régimen socialista, estaban exasperados porque les habían sacado la radio y porque alguien les había dicho algo de lo que había sucedido. "Estaban en un gran salón del primer piso, con rejas en las ventanas y una larga mesa. Algunos estaban parados. Me acuerdo de que Robi estaba sentado a la cabecera de esa mesa. Yo les digo que había habido una masacre de presos y termino diciendo los nombres de los muertos. Ahí cada uno reaccionó de manera diferente. Los más impulsivos, como Fernández Palmeiro o Gorriarán, gritaban, maldecían. Robi puso sus brazos cruzados sobre la mesa, apoyó la cara y quedó así por más de dos horas. No pronunció una sola palabra. Quedó como petrificado mientras a su alrededor los gritos llenaban el cuarto. Fue una escena desgarradora y aún hoy no sé qué fue más conmovedor: si el llanto y los gritos, o el silencio petrificado de Santucho. "A partir de ese momento iniciamos una delicada gestión en dos direcciones: por un lado los cubanos, y por otro el gobierno de Allende. Luego de dos días, en la mañana del 25 de agosto, la secretaria de Allende nos llamó a Roca y a mí para invitarnos a almorzar. Cuando llegamos a La Moneda nos sorprendimos porque el almuerzo era con todo el gabinete. Era una mesa larga y solemne, como todas en esas ocasiones. Allende presidía la reunión. Nos dice que quiere que asistamos porque cada uno de sus ministros expondrá sobre la tesis de extradición o de encarcelamiento en Chile. La ronda la comenzó Clodomiro Almeyda explicando las dificultades serias que planteaba la situación para las relaciones bilaterales con Argentina, y aun con el resto de los gobiernos vecinos como Bolivia y Brasil. A suposición se sumaron todos los ministros, unos veinte, con una tibia diferenciación de Tomic y una decidida defensa en favor de la libertad de los guerrilleros, la única, del secretario del Tesoro, Antonio Novoa Montreal. "La comida ya había terminado y pensamos que las cartas estaban echadas. Tomó ¡apalabra Allende, y dijo: 'Chile no es un portaviones para que se lo use como base de operaciones. Chile es un país capitalista con un gobierno socialista y nuestra situación es realmente dificil Repitió, haciéndolos propios, todos los argumentos de sus ministros. Nosotros nos hundíamos cada vez más en las sillas. De pronto, Allende dijo: 'La disyuntiva es entre devolverlos o dejarlos presos...'. Hubo un segundo de silencio que Allende rompió con un puñetazo sobre la mesa: 'Pero éste es un gobierno socialista, mierda, así que esta noche se van para La Habana'. No podíamos creer lo que escuchábamos; corrimos a realizar las gestiones con Cuba para que volaran esa misma noche. Una vez tomada la decisión, Allende nos solicitó tres cosas: que consiguiéramos una declaración de Perón condenando la masacre de Trelew y a favor de la liberación; también una declaración de condena a la masacre de los partidos políticos argentinos y de la CGT. La tercera, que nos costó bastante conseguir, era que Vaca Narvaja se quitara el uniforme del Ejército argentino que aún tenía puesto. Cumplimos con todo. Ellos viajaron esa noche a Cuba, dejaron las armas y el uniforme que llevaba Vaca Narvaja para que fueran devueltos al gobierno argentino. Lo único que se llevaron fue una enorme llave, del penal de Rawson, que luego le regalaron a Fidel Castro. Esa fue la historia íntima de Trelew. Santucho nunca creyó que el gobierno peronista podía liberar a los presos. Decía: Nosotros somos enemigos estratégicos, nosotros cuestionamos el sistema, el poder. No nos van a largar'. Era como una obstinada cuestión de principios que no le dejaba ver los matices. Sentía que si los dejaban en libertad les rebajaban la categoría de enemigos fatales." Antes de partir para La Habana, Santucho recibió la visita de Beatriz Allende, hija mayor del presidente chileno, quien se había iniciado en las lides políticas en la Juventud Socialista y se sentía orgullosa de haber sido una de las primeras integrantes de las redes de apoyo al Che en Chile, entre 1966 y 1967. -Mi padre te envía su pistola, pa' que te defendai. Lamenta mucho lo de tu compañera. Dice que no comparte el camino que elegiste para Chile, pero que jamás te olvides de ser fiel a tus ideas. Y que te abraza. Beatriz. -Gracias. Dile a tu padre que lo respeto por su honestidad, su valentía. Y que deseo que el pueblo chileno pueda derrotar a los momios y al imperialismo. Defenderemos a Chile donde quiera que estemos -contestó Santucho. La misma noche del 25, dos horas antes de embarcarse en el avión de línea de Cubana que lo llevaría en vuelo directo a La Habana, Santucho habló con sus tres hijas, sus padres y su hermano Julio, que esperaban la llamada en un departamento de la calle Cangallo al 4000 en Buenos Aires. Quería explicarles personalmente a cada una de sus hijas la muerte de su madre. Estaba desesperado por la pérdida, pero con la tozudez del dolor volcada sobre la obsesión de continuar la lucha. La matanza, interpretaba, era la mayor muestra de agonía de la dictadura. Había que apretar el acelerador para terminar de voltearla. Los diez guerrilleros aterrizaron en el aeropuerto José Martí en la madrugada del 26 de agosto. Los esperaban honores protocolares del Partido Comunista de Cuba y manifestaciones populares en su homenaje. En una improvisada conferencia de prensa, Santucho, Osatinsky y Vaca Narvaja dieron, por primera vez desde la fuga, su opinión sobre la masacre de Trelew. La consideraban una "salvaje y desesperada respuesta de la dictadura" a los reclamos populares. Reafirmaban, con la consigna "la sangre derramada no será negociada" que seguirían en la lucha "hasta la victoria final" y que "la unidad de los revolucionarios, sellada con sangre en Trelew" sería el legado a conservar por las organizaciones armadas. Santucho agregó: "El ERP, las FAR y Montoneros han demostrado que los muros de ninguna prisión, ni ningún asesinato salvaje del régimen,pueden detener el deseo de los revolucionarios de reunirse nuevamente con su pueblo, de volver a la lucha contra la dictadura y el imperialismo por una patria libre y socialista-. El grupo permaneció en Cuba hasta la primera semana de noviembre de 1972, partió de allí escalonadamente hacia distintos destinos en Europa y retornó después a la Argentina. En el curso de los dos meses, según las crónicas públicas de la prensa cubana, los guerrilleros visitaron la isla y participaron en las brigadas de trabajos voluntarios habituales en la Cuba revolucionaria. Durante el verano de 1991 en La Habana, el periodista de Radio Reloj, Amable Amador, SO, barbero antes de la revolución socialista, periodista de la revista Juventud Rebelde y dirigente sindical, recordaría así al contingente guerrillero: "Yo estaba al firente de la microbrigada de trabajo voluntario de la revista Juventud Rebelde, en Alamar, un barrio de La Habana donde estábamos construyendo un edificio para los trabajadores de la revista. De repente llegó una guagüita con un contingente de argentinos. Me habían avisado de que era un grupo muy especial. Si mal no recuerdo, se habían fugado recientemente de una cárcel y no podíamos hacerles preguntas impertinentes ni permitir a los periodistas que les tomaran fotos, porque ellos pensaban continuar la lucha en su país. Esos días, principios de setiembre de 1972, había estado Silvio Rodríguez trabajando con nosotros y cantándonos, y recuerdo que Santucho y Osatinsky se habían aprendido de memoria esa canción de Silvio que se llama 'Si tengo un hermano'. " Santucho tenía un humor estupendo, y no me equivoco cuando digo que se distinguía de los otros argentinos. A pesar de que yo quería darle trabajos suaves, él insistía en cargar bloques de cemento, o ser el primero en descargar camiones con materiales de construcción. Ibamos al comedor y no quería ser el primero: le cedía el puesto a otro. En el grupo era como un imán. La atracción se centraba en él, era sin duda el principal dirigente, aunque también Marcos Osatinsky se le parecía. Trabajábamos de siete de la mañana a siete de la tarde. En las siestas, que desde que ellos estaban no dormíamos, Santucho parloteaba con nosotros. Era un devoto del Che, y sentía cierto orgullo infantil de que hubiera sido argentino. Era un americanista convencido, y soñaba mucho con una latinoamérica como Cuba, y nos ilustraba mucho sobre la situación de la Argentina, que nosotros conocíamos poco entonces. Tenía, también, una curiosidad desmesurada por todo. Quería aprovechar su estadía con nosotros, que no duró más de veinte días, para aprender lo que pudiera del oficio de albañil y de electricista. Su complexión era robusta y estaba sano, a diferencia de Fernando Vaca Narvaja que tenía una pierna fracturada - si mal no recuerdo- y lo teníamos enderezando clavos. Han pasado dieciocho años y se han borrado muchos detalles, pero sí recuerdo que era tan discreto que se hablaba de su mujer, asesinada en Trelew, y se sumía en un silencio doloroso. Su muerte nos conmovió. Era el hombre noble del grupo. Y aunque en su vida de revolucionario haya hecho cosas dolorosas - cuántos de nosotros hemos tenido que tomar el fusil en nuestra vida nos parecía injusto que un ser tan generoso tuviera que morir." Por el secreto que rodeó la permanencia del grupo en la isla --quedan apenas algunas fotos y reportajes que fueron reproducidos por la revista Bohemia- sólo se sabe que Santucho se entrevistó esa vez -la única con Fidel Castro. Que escuchó una vastísima exposición sobre la historia de la revolución cubana, y que habló en escasas oportunidades, como era su costumbre, para explicar su estrategia y tácticas políticas. Ya entonces Castro no simpatizaba con el cerrado antiperonismo del PRT, aunque respetaba las convicciones de Santucho y, sobre todo, su indomable visión guevarista. Esta tesitura de Fidel---que signará la historia de las relaciones con Santucho- pudo tener varias explicaciones: una, que los cubanos imaginaban semejanzas entre el Movimiento 26 de Julio y el movimiento peronista; otra, que Cuba y Argentina no mantenían relaciones diplomáticas desde el derrocamiento de Frondizi, cuando el gobierno argentino se había sumado al bloqueo dispuesto por la OEA a petición de EEUU, y Castro tenía la promesa de Perón de que, en caso de volver al poder, se normalizarían las relaciones bilaterales. Para la elaboración de este resumen se utilizó material de los libros " Todo o Nada" de la periodista María Seone y de la recopilación hecha por el Cro. Daniel De Santis "A vencer o morir" Tomo 1 y 2. Tomado de La Fogata Mirá el informe completo,video y bajá la película en:http://www.taringa.net/posts/tv-peliculas-series/3226321/La-masacre-de-Trelew_22_8_1972_Enterate-que-pasó.html
La Noche de los Bastones Largos La Noche de los Bastones Largos fue el desalojo por parte de la Dirección General de Orden Urbano de la Policía Federal Argentina, el 29 de julio de 1966, de cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en Argentina, ocupadas por las autoridades legítimas —estudiantes, profesores y graduados— en oposición a la decisión del gobierno militar de intervenir las universidades y anular el régimen de cogobierno. Los hechos El mes anterior, el 28 de junio de 1966, el Teniente General Juan Carlos Onganía había derrocado el gobierno democrático de Arturo Illia y dado inicio a la dictadura autodenominada Revolución Argentina. Las universidades públicas argentinas estaban entonces organizadas de acuerdo a los principios de la Reforma Universitaria, que establecían la autonomía universitaria del poder político y el cogobierno tripartito de estudiantes, docentes y graduados. La represión fue particularmente violenta en las facultades de Ciencias Exactas y Naturales y de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. La Policía Federal, que se encontraba bajo intervención militar desde el 28 de junio de 1966, tenía órdenes de reprimir duramente. El nombre proviene de los bastones largos usados por efectivos de la Policía Federal Argentina para golpear con dureza a las autoridades universitarias, los estudiantes, los profesores y los graduados, cuando los hicieron pasar por una doble fila al salir de los edificios, luego de ser detenidos. Fueron detenidas 400 personas y destruidos laboratorios y bibliotecas universitarias. Renuncias, cesantías y emigración de profesores e investigadores En los meses siguientes cientos de profesores fueron despedidos, renunciaron a sus cátedras o abandonaron el país. En total emigraron 301 profesores universitarios; de ellos 215 eran científicos; 166 se insertaron en universidades latinoamericanas, básicamente en Chile y Venezuela; otros 94 se fueron a universidades de los Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico; los 41 restantes se instalaron en Europa. En algunos casos equipos completos fueron desmantelados. Es lo que sucedió con el Instituto de Cálculo de Ciencias Exactas, que operaba a Clementina, la primera computadora (construida por Ferranti, UK) de América Latina, donde sus 70 miembros renunciaron y emigraron y la computadora fue desmantelada. Lo mismo sucedió con el Instituto de Radiación Cósmica. Algunos de los profesores e investigadores afectados fueron: Rolando García, epistemólogo, físico, meteorólogo de fama internacional, fue el Decano que encabezó la toma de la Facultad de Ciencias Exactas. En el exilio desarrolló junto a Piaget la epistemología genética. Exiliado. Sergio Bagú, historiador y sociólogo, uno de los pioneros de la teoría de la dependencia. Exiliado. Manuel Sadosky, qué había introducido la computación en el país. Exiliado. Gregorio Klimovsky, epistemólogo, considerado como una de las máximas eminencias en lógica matemática y filosofía de la ciencia del país. Pablo Miguel Jacovkis, matemático, decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y presidente del CONICET en 1999 y 2000. Félix González Bonorino, el geólogo más eminente del país. Tulio Halperín Donghi, uno de los principales historiadores de América Latina. Exiliado. Risieri Frondizi, filósofo y ex rector de la UBA. Juan G. Roederer físico a cargo del Instituto de Radiación Cósmica. Catherine Gattegno de Cesarsky, astrónoma de fama mundial que en 2006 asumió la presidencia de la Unión Astronómica Internacional. Telma Reca, psicóloga, directora del Instituto de Psicología Evolutiva, cesanteada. Mariana Weissmann, física atómica, premio L'Oréal-Unesco 2003, primera mujer incorporada a la Academia Argentina de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales; exiliada. Eugenia Kalnay, meteoróloga premiada en 2009 por la Organización Meteorológica Mundial, perteneciente a la ONU, por sus contribuciones sobresalientes en el campo de la climatología. Con la intervención del gobierno militar a las universidades se aplicó una estricta censura en los contenidos de enseñanza universitaria y se desmanteló un proyecto reformista de universidad científica de excelencia, sobre la base de la estrecha vinculación entre investigación y docencia. El hecho está considerado como una referencia central de la decadencia cultural y académica, y de la fuga de cerebros, en Argentina En julio de 2005 la Federación Universitaria Argentina entregó diplomas de reconocimiento a los 70 profesores universitarios que renunciaron en 1966 a sus cátedras en la Facultad de Agronomía de la UBA. En 2004 el director de cine Tristán Bauer estrenó una película con el título "La noche de los bastones largos: el futuro intervenido". El testimonio del norteamericano Warren Ambrose El 30 de julio de 1966, se publicó en la edición matutina del periódico The New York Times, una carta al editor enviada por Warren Ambrose, profesor de matemáticas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y en la Universidad de Buenos Aires. Ambrose fue testigo y víctima del ingreso violento de fuerzas policiales a la Facultad de Ciencias Exactas, durante la Noche de los Bastones Largos. A continuación se reproducen dos párrafos de dicha carta. Entonces entró la policía. Me han dicho que tuvieron que forzar las puertas, pero lo primero que escuche fueron bombas que resultaron ser gases lacrimógenos. Luego llegaron soldados que nos ordenaron, a gritos, pasar a una de las aulas grandes, donde se nos hizo permanecer de pie, contra la pared, rodeados por soldados con pistolas, todos gritando brutalmente (evidentemente estimulados por lo que estaban haciendo –se diría que estaban emocionalmente preparados para ejercer violencia sobre nosotros-). Luego, a los alaridos, nos agarraron a uno por uno y nos empujaron hacia la salida del edificio. Pero nos hicieron pasar entre una doble fila de soldados, colocados a una distancia de 10 pies entre sí, que nos pegaban con palos o culatas de rifles, y que nos pateaban rudamente, en cualquier parte del cuerpo que pudieran alcanzar. Nos mantuvieron incluso a suficiente distancia uno del otro de modo que cada soldado pudiera golpear a cada uno de nosotros. Debo agregar que los soldados pegaron tan duramente como les era posible y yo (como todos los demás) fui golpeado en la cabeza, en el cuerpo, y en donde pudieran alcanzarme. Esta humillación fue sufrida por todos nosotros -mujeres, profesores distinguidos, el decano y el vicedecano de la Facultad, auxiliares docentes y estudiantes-. Hoy tengo el cuerpo dolorido por los golpes recibidos, pero otros, menos afortunados que yo, han sido seriamente lastimados. No tengo conocimiento de que se haya ofrecido ninguna explicación por este comportamiento. Parece simplemente reflejar el odio del actual gobierno por los universitarios, odio para mi incomprensible, ya que a mi juicio constituyen un magnífico grupo, que han estado tratando de construir una atmósfera universitaria similar a la de las universidades norteamericanas. Esta conducta del gobierno, a mi juicio, va a retrasar seriamente el desarrollo del país, por muchas razones, entre las que se encuentra el hecho de que muchos de los mejores profesores se van a ir del país. http://es.wikipedia.org/wiki/Noche_de_los_Bastones_Largos link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ESM2U02xgNw
Fu- manchú:El mejor mago de todos los tiempos La magia mundial se revolucionaría con la aparición de un joven mago que Ilegaría a los más altos niveles mágicos después de Robert Houdin. Este mago se llamaría "FU-MANCHU", hijo del famoso mago holandés "OKITO" y descendiente de seis generaciones de magos. Inglés de nacimiento y argentino por adopción, "FU-MANCHU" merece que se le dedique un espacio más amplio de lo corriente, por lo mucho que gravitó su magia en el mundo entero y, en particular, en la Argentina. David Teodoro Bamberg, "FU-MANCHU", nació en Derby (Inglaterra) el 19 de febrero de 1904. Viajó constantemente con su padre y fue creciendo dentro del espectáculo mágico de la dinastía de los Bamberg. En su juventud hizo de todo: ayudó a sus padres en su acto mágico y aprendió papiromagia y las sombras chinescas, en las que logró una gran perfección a pesar de su juventud. Fu se fue independizando de la tutela mágica de sus padres y, con el seudónimo de "SYKO", montó su acto de magia y sombras chinescas. Su indumentaria era un elegante frac. "SYKO" fue presentando su acto por algunas ciudades europeas, hasta que conoció al famoso mago ingles "RAYMOND", que a su vez era gran amigo de su padre "OKITO". "RAYMOND" le propuso a "SYKO" integrar su compañía; y éste aceptó. Después de algunas actuaciones por Europa "RAYMOND" y su compañía embarcaron rumbo a América, donde ya habían estado en otra oportunidad. Llegaron a Río de Janeiro donde hacen una breve temporada, para luego pasar a la Argentina. Todo esto sucedió durante los años 1926 y 1927. Una vez en la Argentina, "SYKO" pensó en montar su show propio. Decidió, que seguiría con el estilo de su padre "OKITO". Le escribió a OKITO, que se hallaba en Chicago, contándole su decisión, quien muy contento le envió algún dinero y sumado al que él tenía, montó su show propio. Durante casi dos años estuvo armando su espectáculo a la vez que ensayaba lo que sería su repertorio, incluyendo cosas de su padre y otras de "RAYMOND", cuando él creyó que la cosa estaba madura, según su expresión, buscó un teatro céntrico para debutar, eligiendo el Teatro San Martín de la calle Esmeralda, entre Cangallo y Sarmiento, ya desaparecido. El debut sería la noche del 1º de marzo de 1929. Ni qué decir que, a pesar de sus nervios, el debut fue un éxito. En el encabezamiento del programa decía: "Okito presenta a Fu Manchú". Fu, después de su debut, y con buen equipo de colaboradores, decidió recorrer algunas ciudades del interior para ir afianzando su show. También visitó algunos países vecinos. Hasta que en 1935 decidió correr la aventura europea. Desembarcó en Barcelona, donde realizó una gran campaña en el Teatro Apolo de la ciudad Condal. Después pasaría a los teatros del centro de Barcelona. Ya en pleno éxito, decidió recorrer toda la península. Por aquel entonces, Hilda (la primera esposa de Fu) era una magnífica colaboradora. De este matrimonio tuvieron un hijo, al que algunas veces, siendo chico, Fu sacaba de cualquier parte como hicieron con él sus padres. Fu, con su espectáculo, recorrió algunos piases de Europa, para luego retornar al continente americano, llegando a México en 1937, donde presento su espectáculo y participo en el rodaje de varias películas junto a famosos artistas de la pantalla, por un lapso de casi cuatro años. Luego continuaría sus viajes por toda América. Fu-Manchú presento largas temporadas en los teatros de Buenos Aires. Siendo algunos de los nombres de sus espectáculos "Embrujos de Fu Manchú", "La hija de Satán", "La butaca de la muerte", "Magiarama", "Viaje alrededor de la Magia" y muchos más. En casi todos los espectáculos intercalaba su gracioso sketch "El bazar de magia", el que realizaba con su primer colaborador "MIQUELET" muchos chistes, infinidad de gags y un cómico ayudante principal. Siempre su espectáculo fue de lo mejor, decorados elaborados por excelentes escenógrafos, lujosos vestidos para las bailarinas y los asistentes, aparte de su indumentaria personal, quimonos que cambiaba a cada instante (que en su mayoría eran de auténtica procedencia china). En los aparatos de magia, no escatimaba nada para que fueran perfectos. Fu Manchú fue el mago ideal, con profundos conocimientos de su profesión y un don de gentes difícil de encontrar. En él, como en la mayoría de los grandes magos, no existía la envidia, cosa frecuente entre los cultores de menor actuación. A la edad de sesenta y dos años se retiró de la vida agitada del teatro y en la calle Riobamba 143 de Buenos Aires, instaló un "Bazar de magia", anexado a una escuela del mismo arte. La muerte lo sorprendió al lado de su compañera Lola (Dolores Isabel Cámara), el día 19 de Agosto de 1974, habiendo Ilegado a los setenta años de edad. Un diario de la Argentina, país a quién él tanto quería, dijo: "Falleció el último de los grandes magos: FU MANCHU", y finalizaba diciendo: "Ayer realizó el número final en el espectáculo de la vida. FU MANCHU se esfumó en las tinieblas de la noche y se transformó en el personaje de una leyenda mágica". Dijo el mago argentino Carlos H. Colombi. Para mí "FU-MANCHU", fue el mago más completo de todos los tiempos, ya que lo reunía todo. Tenía una gran cultura, figura, juventud, simpatía, habilidad y conocimiento del arte escénico (ya que su aventura de actor en México le sirvió de gancho). Por lo que considero que "FU-MANCHU" era el TODO dentro de la magia. En la magia lo abarcaba todo: grandes aparatos; magia clásica, en general, con lo que obtenía efectos mágicos sorprendentes; un lujo espléndido; gran despliegue de colaboradores de ambos sexos; música apropiada, así como diálogos con gracia y fino humor. Aparte, era un maestro en las sombras chinescas; sus manos parecían de seda por los movimientos tan suaves que tenía. "FU-MANCHU" hablaba correctamente inglés, alemán, francés y, por supuesto español. Un español "muy especial" que le servía a la perfección para sus actuaciones en los países de habla hispana. Recorrió el mundo con éxito creciente. Su magia creó escuela en todas partes. El trato con Fu, su magia y sus enseñanzas influyeron enormemente en el ambiente mágico argentino. Quien vio uno de sus shows sigue amando la MAGIA. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=kmcDKFLT-Ko link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ATunHGY7pRE http://www.cometamagico.com.a

Y nos podemos llamar afortunados. Imagínense, aquí en la ARGENTINA, con la cantidad de boludos que hay y se propusieran todos a volar, no veríamos más el sol, eso sí, lástima que muchos de estos votan. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=sXZbv0vNjPU

link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=u5OXIoX8Pio link: http://www.metacafe.com/fplayer/1096729/funny_moments_compiliation.swf link: