maximiliano90
Usuario (Uruguay)
Lamentablemente en nuestro país, desde cierto tiempo a esta parte, se ha puesto en juego el papel de los medios de comunicación. Son amados y odiados por igual, tanto por la política como por la opinión pública. Pero nadie, (absolutamente nadie) deja de hacer uso de ellos. Si bien, son muchos los temas que se están tratando hoy en día, referentes a los medios de comunicación (ética periodística, futura ley de medios, el acceso a la información, entre otros), hay dos cuestiones ocultas en la interna del periodismo, que se escuchan a gritos aunque se hablen bajito: La autocensura y los salarios. La autocensura, según la Real Academia, es una “limitación o censura que se impone uno mismo”. En muchos casos, consiste en que la persona no manifiesta su verdadera opinión por miedo a los efectos que pueda causar o, en términos más generales, equivale a renunciar a la libertad personal por temor a las consecuencias. Esto nos deja en una disyuntiva donde quedamos entre la pared de nuestras convicciones o la espada de los lineamientos del medio. Sucede en la mayoría de los medios de comunicación (recordando que toda regla siempre tiene su excepción), que debido a diferentes obligaciones corporativas, el medio marca un lineamiento a seguir. Muchas veces no es el compartido por el periodista. Por lo tanto, el punto de vista de ese medio se mantendrá (ejemplos de este tipo tenemos de sobra en nuestro país). Si el periodista tiene la brillante idea de expresar, aunque camufladamente su visión, será a corto o largo plazo llamado al orden. La empresa considerará una falta a los principios de lugar o el estilo del periodista “no se ajusta al perfil del medio”. Sumado a esto, están los bajos y totalmente sumergidos salarios. Existen categorías fantasmas, como “Porteros de Radio AM” con un salario, y “Porteros de TV” con otro. Entiéndase por las dudas, que “Portero” en nuestra profesión es lo mismo que en todas. Volviendo al diccionario de la Real Academia: “Persona que, en las casas de vecinos, tiene a su cargo el guardar, cerrar y abrir el portal y vigilar la entrada y salida de personas, limpiar la entrada, escalera, etc.”. Si señores… Esa categoría existe, pero nunca he visto un portero de medios de comunicación. (Pero no me olvido de la regla anteriormente dicha). Y a eso sumémosle que los sueldos son diferentes, si uno se desempeña en Montevideo o en el interior. Los únicos culpables somos los periodistas, ya que en el momento cuando se laudó el primer acuerdo de trabajo, no hubo ningún representante del interior en las negociaciones. Se ha dado en nuestro país (pero en contadas ocasiones), que periodistas tomen su fuente de trabajo, como sucedió en Cardona hace unos años. Estamos acostumbrados (lamentablemente) a ver los colegas de las radios y el canal oficial haciendo paro a través de COFE, pero ¿qué sucedería si se produce en nuestro país un paro general de todos los medios de comunicación? ¿Los demás gremios pararían a favor de la prensa? Por todo lo expuesto, en Uruguay, la información del miedo es moneda corriente. De eso no se habla, no se escribe y sobre todo, no se discute.
Cansado de que lo roben, Darío Pérez (actual diputado y otrora candidato a intendente por el Frente Amplio en el departamento de Maldonado), salió a cazar vándalos. Igual que un Charles Bronson del subdesarrollo (que va a vengarse con los lentes “de lejos” puestos), recorrió el campo de su propiedad, muñido de una simpática escopeta. Increpó a unos motoristas que atravesaban por su propiedad y luego, les permitió continuar su rumbo. Pérez, un legislador al que las campañas de desarme del Ministerio del Interior no le llegaron. En verdad, el hecho en sí mismo no es tan impactante. El representante fernandino, harto de los actos delictivos contra su propiedad, decidió asustar a los futuros delincuentes. Para ello, salió, campo traviesa, en busca de quienes atacan su finca. Según el propio Pérez, siete veces puso alambrado y siete veces se lo birlaron. Un tipo duro como él no puede quedarse quieto. La pregunta del millón es: si en verdad le estuvieran afanando, ¿Darío Pérez tiraría contra los ladrones? Un diputado debe ante todo, ser modelo a seguir para el resto de su comunidad. Si el ejemplo de Pérez es la justicia por mano propia, la moda para esta temporada “otoño – invierno” va a ser la del “Far West”. Esto pone en relieve otra cosa, no menos importante: las campañas que realizó durante todos estos años el Ministerio del Interior, no dan frutos. Si los propios legisladores del partido que gobierna no siguen las recomendaciones que da su propia administración, eso quiere decir que no convencen a nadie. #RenunciaBonomi Pero bueno… Ahora que lo pensamos bien, esto último tampoco es un argumento muy sólido. Pérez tiene la sana costumbre de ir en contra de acciones que el propio Poder Ejecutivo impulsa. ¿Está mal que cuestione las decisiones de los jefes? No. Pero los ciudadanos no lo votaron para poner palos en la rueda a leyes fundamentales o al mismísimo presupuesto. Más bien fue para que no se ponga de estrella. Pero claro: si en un velorio no sos el finado (del cual todos hablan bien) o el que da el discurso de despedida, por lo menos que la gente te recuerde por ser el que pateaste el cajón. Pérez: si esa es tu filosofía, ¡vas impecable!
Cansado de que lo roben, Darío Pérez (actual diputado y otrora candidato a intendente por el Frente Amplio en el departamento de Maldonado), salió a cazar vándalos. Igual que un Charles Bronson del subdesarrollo (que va a vengarse con los lentes “de lejos” puestos), recorrió el campo de su propiedad, muñido de una simpática escopeta. Increpó a unos motoristas que atravesaban por su propiedad y luego, les permitió continuar su rumbo. Pérez, un legislador al que las campañas de desarme del Ministerio del Interior no le llegaron. En verdad, el hecho en sí mismo no es tan impactante. El representante fernandino, harto de los actos delictivos contra su propiedad, decidió asustar a los futuros delincuentes. Para ello, salió, campo traviesa, en busca de quienes atacan su finca. Según el propio Pérez, siete veces puso alambrado y siete veces se lo birlaron. Un tipo duro como él no puede quedarse quieto. La pregunta del millón es: si en verdad le estuvieran afanando, ¿Darío Pérez tiraría contra los ladrones? Un diputado debe ante todo, ser modelo a seguir para el resto de su comunidad. Si el ejemplo de Pérez es la justicia por mano propia, la moda para esta temporada “otoño – invierno” va a ser la del “Far West”. Esto pone en relieve otra cosa, no menos importante: las campañas que realizó durante todos estos años el Ministerio del Interior, no dan frutos. Si los propios legisladores del partido que gobierna no siguen las recomendaciones que da su propia administración, eso quiere decir que no convencen a nadie. #RenunciaBonomi Pero bueno… Ahora que lo pensamos bien, esto último tampoco es un argumento muy sólido. Pérez tiene la sana costumbre de ir en contra de acciones que el propio Poder Ejecutivo impulsa. ¿Está mal que cuestione las decisiones de los jefes? No. Pero los ciudadanos no lo votaron para poner palos en la rueda a leyes fundamentales o al mismísimo presupuesto. Más bien fue para que no se ponga de estrella. Pero claro: si en un velorio no sos el finado (del cual todos hablan bien) o el que da el discurso de despedida, por lo menos que la gente te recuerde por ser el que pateaste el cajón. Pérez: si esa es tu filosofía, ¡vas impecable!
¿Por qué los diarios El Observador y El País se cuidan de mencionar la lista de nombres uruguayos implicados en la filtración de los Papeles de Panamá? Hay quienes dicen que es porque son amigos de todos los implicados. Inclusive algunos malintencionados como los de Caras y Caretas dicen que los dueños de ambos medios también tienen empresas offshore abiertas. Pero un medio de investigación como lo es Viciados de Nulidad, te cuenta la posta. El editor jefe de El Observador, Gonzalo Ferreira, nos quiere desviar la atención con estos dos argumentos: “tener una compañía de este tipo no constituye de por sí una ilegalidad” y “la plata de los hombres públicos o privados debería ser un asunto público solamente cuando hay de por medio algo que lo amerite”. Pero hay quienes afirman que todos los implicados del caso en Uruguay son amigos y clientes de sus medios. La gente de Caras y Caretas sostiene que Ricardo Peirano Peirano “es director de Candy Comercial SA con número de ficha 387688, vigente desde el 13 de octubre de 2000. También es presidente de Darlen International, número de ficha 543198 desde el 27 de octubre de 2006 y de Calomix International Corporation, número de ficha 463277, abierta en Panamá por el estudio Fonseca y Asociados el 23 de setiembre de 2004”. Por su parte “Guillermo Enrique Scheck, también tiene su offshore vigente en Panamá desde el 21 de noviembre de 2011. Se llama Thunder Assests Corp y tiene el número de ficha 752939”. Reales motivos En realidad, nosotros sabemos por qué ambos medios se parecen a canes con sexualidad difusa. Te los enumeramos en la siguiente lista: 1. No dicen nada porque están celosos que los dejaron afuera del conglomerado de periodistas internacionales. 2. Sotelo está más preocupado por la evasión fiscal de Venezuela que la uruguaya. 3. Porque es de mala educación andar nombrando empresas que no están presentes. 4. Porque esto de los Panama Papers desvía la atención de noticias mucho más importantes como, por ejemplo, las policiales. 5. Porque Montevideo es muy chiquito. ¡Mirá si justo se cruzan con alguno de los mencionados cuando van a hacer las compras en el almacén del barrio! 6. Porque no es una lista inclusiva. Solo aparece una mujer y ellos están a favor de la inclusión. 7. Porque andar explicando cuestiones económicas es un embole. 8. Porque la ley de medios es lo peor del mundo y seguro que enumerar uruguayos se paga con cárcel. 9. No la leyeron completa porque es muy larga y aburrida. 10. No figuraban parlamentarios o políticos de esta administración; todos los que figuraban eran evas… Perdón, jerarcas de gobiernos anteriores. 11. Porque la DGI es un lio cada vez que tenés que hacer un trámite y van a terminar chocándose en la cola de informes. Estos atrasados solo tienen una sucursal en Montevideo. 12. Porque ¿a quién le importa eso? Son cosas de gente con guita. Lo que importa es contarle a la clase media que la culpa de todos los males es de la clase baja.
Daniel Sturla pide instalar en el Puerto del Buceo una estatua de la Virgen María y se desata la polémica sobre la laicidad del Estado Uruguayo. Pocas veces hablo en mi nombre. Este tema es uno de los que me mueve a dejar por un ratito la jarana y opinar en serio. Me parece que el arzobispo de Montevideo está resultando muy pedigüeño. Tal vez sea hora de empezar a ofrecer algo. Probablemente yo esté muy equivocado. No soy cristiano aunque debo confesar que, por las cosas que dicen que dijo, Cristo me cae simpático. Todos los cultos que veneran a este profeta, parten de la base de que el ofrecimiento es una de las máximas más importantes, dejando atrás todo aquello de la Ley de Talión y el “ojo por ojo”. Ofrecer y pedir, son dos verbos muy utilizados en la lógica del cristianismo. Pero estamos acostumbrados a que ambos estén relacionados con acciones de beneficencia, de desprendimiento material y de amor a los demás, incluyendo en estos actos a los que no profesamos dicha religión. El problema es que Sturla, en su rol de líder espiritual de una comunidad religiosa, está exigiendo mucho más de lo que debería. Él sabe que este Estado uruguayo es secular. No solo lo sabe, sino que lo manifiesta. En una nota en el diario "El País", el prelado afirmó: “Vivimos en una sociedad plural y laica. La laicidad es respeto en la pluralidad. Seamos consecuentes. No impongamos una ideología”. Sin embargo, su aparición nuevamente levanta polvareda. Esta vez, con la propuesta de instalar una estatua de la Virgen María en el Puerto del Buceo, con el fin de celebrar anualmente el rezo de un rosario de bendiciones para las familias. Equivaldría a una estatua más en el paisaje montevideano. Usted en seguida pensará qué tanto lío se puede armar por una figura de metal. El problema no es la imagen en sí (que por cierto, el catolicismo tiene muchas y de lo más variadas, tanto en la capital como diseminadas por todo el interior del Uruguay). La cuestión importante es que la Iglesia Católica sigue intentando pasar un poco más los límites. Sturla, es el mismo que cuestionó en su momento la Guía de Educación Sexual, elaborada por el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), presionando para que el Codicen no la distribuyera en sus centros de estudio. También es el mismo que propuso la creación de un “Departamento de Asuntos Religiosos”, según dijera en una entrevista en Radio El Espectador en julio de 2014. También es el mismo que propuso que el Estado laico financie a las instituciones privadas de enseñanza, para otorgar un “beneficio para los particulares, en especial los chicos de contextos socioeconómicos desfavorecidos” con el cometido de solventar institutos como el Jubilar o el Providencia, creados y sostenidos por la Iglesia Católica para sus propios fines. En lo personal, siento que Sturla es como esos niños inquietos, que está esperando que todos se distraigan para hacer alguna de las suyas. Cuando asumió el relevo de Nicolás Cotugno, muchos celebraron el cambio de imagen como algo positivo. Significaba dejar a un lado una forma arcaica de ver el mundo. Pero a decir verdad, el cambio solo fue en lo estético. En la realidad, el catolicismo sigue siendo el mismo de toda la vida.
El Club Atlético Peñarol está atravesando una gran crisis. Eso no es novedad. Pero al parecer, el problema no se debe a que los rivales son superiores, que los jugadores dan problemas, que los técnicos son malos o que la directiva es inepta. Nada de eso. El problema se debe a una bruja. Una mujer con poderes sobrenaturales, “hizo un trabajo” para el mirasol pero no le pagaron lo correspondía. En el dicho “creer o reventar”, Peñarol eligió la segunda. El tema es simple. Luego de siete años de fracasos reiterados, la institución mirasol tomó una medida desesperada: recurrir a una bruja. Usted puede decir, “esa es mi suegra” pero no. Al parecer, se trata de una señora con verdaderos poderes paranormales que ya “ayudó” a otros clubes, tanto en Uruguay como en Argentina. Según publicó en el matutino La República, el acuerdo era que el cuadro tenía que salir campeón. Para ello le adelantaron el 50% del servicio y el resto se lo darían cuando el cuadro diera la vuelta olímpica. El año 2010, Peñarol levantó la copa pero no pagó el resto del trabajo. En tema de las deudas a trabajadores normales, las cosas terminan en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Pero en un caso de estos, es un poco más complicado. Primero porque no hay como llevar el reclamo ante el Estado. Y segundo, porque los poderes así como benefician pueden perjudicar. Y si fuera una trabajadora común y corriente no era tan dramático el problema. No pasa de un litigio. Pero si la mujer tiene verdaderos poderes como para sacar campeón a Peñarol, es incomprensible que los directivos se hicieran los vivos. La cosa es que la mujer se indignó. Entonces, por intermedio de unos abracadabras, hizo que a la institución le fuera rematadamente mal. Clásicos perdidos en forma espantosa, campeonatos que tenía asegurados y que termina perdiéndolos en la recta final, la fractura del último gran ídolo manya (Antonio Pacheco), la compra de once jugadores y que solo se saque un punto en seis, la tarjeta roja mal sacada Zalayeta, el robo en la casa de Dario Rodríguez, los problemas de Bologna, el desgarro de Estoyanoff... Una calamidad que parece no tener fin, generada por no pagar lo que deben. Es verdad que hay que reducir gastos, ya que la construcción del estadio implica un desembolso importante de dinero, pero deberían haber pagado como corresponde en tiempo y forma. Tal es así que se planteó en reunión de directiva, pagarle a la bruja para que le empiece a ir bien. A todo esto, la directiva de Nacional ya está juntando la plata para recurrir a los servicios de la bruja. El motivo es que las cosas continúen bien. Lo que no trascendió es si le piden para mejorar el rendimiento del equipo o que siga Juan Pedro Damiani al frente de Peñarol.