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Usuario (Argentina)

Primer post: 7 mar 2011Último post: 24 mar 2011
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Frases Fraudulentas (en estos dias)
HumorporAnónimo3/24/2011

Frases Fraudulentas Por Raúl Degrossi 1. “Todos hablan de fraude pero nadie destaca la alta afluencia de votantes, fíjense que en una mesa hubo 888 votos, lo que es todo un récord.” (Mario Das Neves) 2. “Nos empezamos a dar cuenta que había fraude cuando en las mesas de Punta Tombo no ganaban los pingüinos.” (Carlos Eliceche) 3. “En la interna del peronismo federal antes de las seis de la tarde ya sabremos quien ganó, la Junta Electoral estará presidida por Luis Barrionuevo.” (Eduardo Duhalde) 4. “A las elecciones en Chubut las organizó Fuerza Bruta.” (Elisa Carrió) 5. “Lo de Chubut es un escándalo, me volví loco porque no pude seguir las elecciones por Fibertel ” (Pino Solanas) 6. “¿Buzzi ganó con fraude?, ¡no digo yo, donde se meten estos conchudos de la Mesa de Enlace siempre arman quilombo!” (Guillermo Moreno) 7. “Al final Duhalde va a terminar teniendo razón: al menos en las internas del peronismo federal, va a ganar por abandono.” (Aníbal Fernandez) 8. “¿Plácido Domingo no va a cantar por solidaridad con los músicos?, entonces tráiganlo a Vargas Llosa, o de última yo hago la imitación de Freddie Mercury.” (Mauricio Macri) 9. “¿Macri quería escuchar a Plácido Domingo?, me hubiera dicho y le ponía un par de micrófonos en el cuarto del hotel.” (Ciro James) 10. “¡Joder tío, si es nada más que un reclamo de aumento, en España hubieran hecho huelga para que les devuelvan sus empleos!” (Plácido Domingo) 11. “Lo pero de estar internada acá es no tener plata para pagar una habitación privada, en una de esas me toca la Carrió como compañera de pieza.” (Zulma Lobato) 12. “El diario de Hadad nos dice que nos peleemos con Chávez porque compra armas, para amigarnos con Obama, que las usa.” (Luis D’Elía) http://lucascarrasco.blogspot.com/

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Clarin minimiza la reduccion del empleo no registrado
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/18/2011

"PEQUEÑECES" INFORMATIVAS El diario de Noble, minimizando la reducción del empleo no registrado Clarín publica en un breve cuadro “perdido” en la página 14 que “hay 4 millones” de trabajadores con empleo indecente. De esta manera, con un título negativo, intenta instalar que esa cantidad tiende a aumentar. La reducción de la tasa de trabajo no registrado en 2,5 puntos y su caída al 33,7% en un solo año, dato difundido por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), fue minimizado y tergiversado con un título negativo por parte de Clarín. El diario de Magnetto utiliza el recurso de minimización en diferentes niveles. En primer lugar, ubica el texto en un rincón casi perdido de la parte inferior de la página. Otra variante es la extensión, con un texto que apenas llega a ser un cuadro de dos párrafos. El texto no tiene fotografía que lo ilustre, pero es en el contenido donde el diario de Noble pone en marcha la tergiversación. El título, con la mayor intención negativa, señala: “Empleo en negro: hay 4 millones”. Un lector que sólo lee el titular no puede informarse si el trabajo indecente aumentó o disminuyó, o si se mantiene estable. Entonces, colocando la cifra de los “4 millones” en el título, el diario intenta instalar que el trabajo no registrado es muy numeroso en el país y que tiende al aumento. Sólo en el pequeño párrafo inicial se aclara que: “En un año, el empleo en negro se redujo del 36,1 al 33,7% según el INDEC. Sobre 11.800.000 asalariados, 4 millones se desempeñan en la informalidad.” (http://www.clarin.com/politica/Empleo-negro-millones_0_445755476.html) El Cronista le dedica al tema un tercio de la página cuatro, donde especifica que: “El trabajo informal se redujo 2,4 puntos anual. La desocupación disminuyó a 7,3% el año pasado, desde el 8,4% que había medido en 2009, según el INDEC.” (http://www.cronista.com/contenidos/2011/03/17/noticia_0081.html) Página/12 enfatiza que “La informalidad retrocede paso a paso. El trabajo no registrado afectó en el cuarto trimestre de 2010 al 33,7 por ciento de los asalariados, una caída de 2,4 puntos porcentuales frente al mismo período del año anterior, informó ayer el Indec. Como la creación de empleo en el período fue reducida, la mejora en la calidad tendría más relación con el ‘blanqueo’ de trabajadores”, analiza Página. Crónica enfatiza en la página 4 que los “números laborales siguen mejorando. Según el INDEC, la desocupación y el empleo informal van en descenso”, marca el diario fundado por Héctor Ricardo García, e ilustra la nota con una infografía de Télam (http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-164347-2011-03-17.html) http://tiempo.elargentino.com/notas/diario-de-noble-minimizando-reduccion-del-empleo-no-registrado

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"Inseguridad" La tv como heredera del circo romano
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/7/2011

LA TELEVISION COMO HEREDERA DEL CIRCO ROMANO Inseguridad, estadísticas y medios De la inseguridad se dice que es una percepción, una sensación o un sentimiento. Como todos son fenómenos subjetivos, algunos políticos y periodistas creen que al situar el problema en esa dimensión se lo degrada, se le quita realidad, relevancia. En consecuencia, para demostrar que la inseguridad es un hecho objetivo apelan a la mostración de las víctimas y sus familiares o a testimonios en los que se cree ciegamente (por lo menos hasta el caso Nicole Neumann). No hay hecho objetivo más contundente que el sufrimiento y la muerte mostrados por televisión. Lo que realmente sorprende es que aquellos que le reconocen a la inseguridad un estatuto subjetivo se desconciertan cuando no le encuentran un correlato objetivo y creen que haciendo pie firme en las estadísticas que miden el delito encontrarán la lógica que la explique. Cuando se opone “una medición estadística objetiva de la realidad” (homicidios dolosos o hechos delictivos en general) a una percepción de la inseguridad que no se corresponde con ella, que se ha independizado al punto de convertirse en su sombra (ilusión, alucinación, ¿de qué alteración perceptual se habla?) se podrán encontrar motivos para criticar y lamentar la poca credibilidad que se puede tener en las estadísticas oficiales, pero no es ese el problema central. Partamos de estadísticas confiables, las publicadas por Página/12 el 30 de enero de este año. En uno de los gráficos se muestra que la tasa de homicidios dolosos en nuestro país es de 5,2 cada cien mil habitantes, igual a la de Estados Unidos e inferior a la de todos los países americanos con la excepción de Perú y Canadá. Pero con la percepción de la inseguridad ocurre lo contrario. Después de Perú, nuestro país es el segundo con más alto ¿porcentaje? (el gráfico no lo aclara) de percepción de inseguridad de los 26 que aparecen en el gráfico. La pregunta no se puede eludir: ¿por qué razón la percepción de inseguridad no acompaña a la tasa de homicidios, convirtiéndose en sombra de esa realidad? Es cierto que con excesiva frecuencia las autoridades judiciales ponen más empeño en dictar prisiones preventivas y en arrojar un supuesto culpable a la insaciable voracidad de la opinión pública que en averiguar la verdad. También es cierto que esa opinión pública es modelada por un sistema mediático que ha convertido en noticia imperdible cada denominado hecho de inseguridad. Pero no es esa la razón por la cual “la percepción social se ha independizado de la realidad que, en forma objetiva, miden las estadísticas”. Por la sencilla razón de que ni las estadísticas miden objetivamente la realidad ni la percepción es sombra de ella, porque la realidad no es algo que preexista ni a la percepción ni a las estadísticas. Las estadísticas podrán ser útiles para elaborar políticas públicas, pero no se debe alentar la ilusión de que pudieran dar lugar a percepciones objetivas de la realidad. Si yo como cuatro kilos de carne por semana y mi esposa y mis dos hijos ninguno, las mediciones estadísticas podrán decir, con la más absoluta legitimidad, que cada semana en mi familia se come un kilo de carne por persona, lo cual es falso. “El hecho objetivo” es que yo como cuatro y ellos ninguno, pero si lo que se quiere medir es el consumo del conjunto de la población, la medición es aceptable. El “un kilo por persona, por semana” no es más que una ficción convencional, una construcción de la realidad que sirve para hacer comparaciones muy genéricas con otras ficciones convencionales, pero no es una medición objetiva de una realidad preexistente. Del mismo modo, la tasa de homicidios de 5,2 significa que en la Argentina fueron asesinadas intencionalmente, cada 100 mil personas, cinco más un pedacito de una sexta, lo cual es absurdo pero legítimo. ¿Cuál es la diferencia que hay entre 5,2 y el unicornio azul que se le perdió a Silvio Rodríguez? Que 5,2 es construido e interpretado según reglas convenidas por la comunidad de estadísticos, mientras que el unicornio azul es una inspiración de las musas (al menos eso dice JMS). Por último, 5,2 es inteligible pero imposible de ser percibido. Pasemos a la percepción de la inseguridad. Se nos dice que es una sombra de la realidad, que no se correlaciona con la ficción convencional creada por los estadísticos a causa de la manipulación de los medios, del comportamiento cuestionable de los funcionarios judiciales y de las estadísticas oficiales nada confiables. Pero plantear el problema en esos términos implica desconocer que, por lo menos desde Descartes, se sabe que el conocimiento sensible no es confiable, por lo cual no es aconsejable que busquemos hechos objetivos en la percepción. No tenemos percepción luminosa alguna de la radiación ultravioleta, tampoco del infrarrojo. Sin embargo, todos nos maravillamos, alguna vez, contemplando un arco iris. ¿Sabe, lector, que se le pueden sacar fotos? Pero si camina hacia donde cree que está, nunca lo encontrará. Tampoco al cofre lleno de oro que, dicen los cuentos, es su origen. Con los sonidos ocurre algo parecido, algunos son inaudibles. En fin, vivimos en un mundo atravesado por ondas de las que no tenemos percepción alguna. ¿Cómo se pretende, entonces, que la inseguridad sea un objeto perceptual y que sea posible acceder a él objetivamente? ¿Cómo nos enteramos de que alguien ha percibido “eso” que el sujeto percipiente llama inseguridad? ¿Solo por su testimonio, su relato, sus palabras? ¿Por qué deberíamos aceptar que esas palabras son la traducción o la expresión de la percepción de “eso” llamado inseguridad? ¿Cómo diferenciar a la percepción de inseguridad del miedo a viajar en avión? Las respuestas que obtuvieron quienes investigaron el tema fueron palabras, puras palabras. Y las palabras no son expresión de percepciones ni de sentimientos ni de ninguna intimidad profunda; tampoco se refieren a hechos objetivos. Cuando se habla y se encadena una palabra con otra se crea sentido y se establecen lazos sociales más allá de las intenciones del locutor. A esto lo llamo discurso y es la única dimensión en la que es posible comenzar a estudiar la inseguridad. El amor, la rivalidad, la violencia, la culpa y tantos otros fenómenos humanos tienen allí su lugar. Es cierto que la opinión pública padece de una insaciable voracidad. Voracidad que no es sólo oral sino también de los ojos y de los oídos. La opinión pública tiene voracidad de espectáculo, de escenas en las cuales se despliegue rivalidad, sufrimiento, culpa y muchas cosas más. Esto se sabe, por lo menos, desde las tragedias griegas. Pero en relación al discurso de la inseguridad tenemos que privilegiar el espectáculo que montan los noticieros televisivos. La televisión es heredera del circo romano y de los ajusticiamientos públicos de la edad media. Ella es la que ahora satisface esa voracidad. La sociedad no es un espectador pasivo, una suave arcilla modelada por los medios todopoderosos. La sociedad demanda que se satisfaga su voracidad de espectáculo y de eso debemos hacerla responsable. El discurso de la inseguridad generado por los noticieros viene a satisfacer esa demanda. En 1938 no existía la televisión ni Internet ni estaba instalado el problema de la inseguridad en la agenda política. El 30 de octubre de ese año Orson Welles adaptó la novela de H. G. Wells La guerra de los mundos a un guión de radio. El relato se hizo en forma de noticiero, narrando el combate entre los invasores marcianos y las fuerzas norteamericanas que finalmente serían derrotadas por armas tales como rayos de calor y gases venenosos. La introducción del programa explicaba que se trataba de una dramatización de la obra de H. G. Wells, lo que no impidió que cundiera la alarma general. La audiencia llegó a pensar que el país estaba siendo invadido. La emisión empezaba así: “Señoras y señores, les presentamos el último boletín de Intercontinental Radio News. Desde Toronto, el profesor Morse de la Universidad de McGill informa que ha observado un total de tres explosiones del planeta Marte entre las 7.45 PM y las 9.20 PM”. Inmediatamente pasaban a la banda de música supuestamente desde el Hotel Park Plaza, y periódicamente la interrumpían para informar de la ficticia invasión marciana. Una de las intervenciones del personaje Carl Philips desde Grovers Mill, Nueva Jersey, era: “Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado, etc., etc.”. Los oyentes creyeron que se trataba de una emisión real de noticias, lo cual provocó el pánico en las calles de Nueva York y Nueva Jersey. La comisaría de policía y las redacciones de noticias estaban bloqueadas por las llamadas de oyentes aterrorizados. Al día siguiente Orson Welles pidió perdón por la broma de Halloween. Fueron palabras, nada más que palabras. ¿Hechos objetivos? Ninguno. ¿Percepciones? ¿De qué? Como creyeron en la verdad de esas palabras se aterrorizaron. La pregunta es por qué creyeron. La respuesta no es sencilla pero podemos adelantar alguna respuesta. La radio, el noticiero de la radio, tal vez también Orson Welles, eran confiables. Esa confianza en la palabra del locutor fue el resorte del terror que asoló a la ciudad. Esta debe ser la perspectiva desde la cual hay que estudiar al discurso de la inseguridad y su relación con los medios de comunicación. Por Guillermo Greco (Psicólogo, integrante de Carta Abierta.) http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-163602-2011-03-07.html link: http://www.youtube.com/watch?v=7zDuTdn29QY link: http://www.youtube.com/watch?v=D9FQxiUtQ88

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La Barbie, Clarín y Mario Vargas Llosa
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/11/2011

La Barbie, Clarín y Mario Vargas Llosa Da la impresión que con su tapa de ayer (titulada 'Desde hoy, más trabas a las importaciones') Clarín abrió la última bandera fundacional que le quedaba. Es innegable: durante décadas, el diario creado por Roberto Noble defendió la industria nacional, aun con sus altibajos. Verlo convertido en vocero de los grupos trasnacionalizados que manejan AEA y la AmCham (la cámara que agrupa a las multisestadounidenses que operan en la Argentina) es una dolorosa paradoja de la historia. Cuando se advierte además, que la nota de la página 3 -la principal de la edición, que reproducía el enfoque de la tapa-, no la firmó ni siquiera su director, la sensación es que la deriva del grupo ya es irremontable. Instalar que las restricciones a las importaciones –medidas proteccionistas que todos los países serios utilizan–, son un problema para el conjunto de los argentinos porque la muñeca Barbie, los Power Rangers y el Mini-Cooper no se van a conseguir tan fácilmente en el mercado, es un brulote ridículo, que prueba que el diario de Héctor Magnetto desertó del periodismo para convertirse en la infantería gramática barata de un grupo económico que embiste a ciegas para no resignar sus privilegios. Decidir qué productos y en qué cantidades entran en el país es una medida soberana que se aplica para que el saldo de la balanza comercial resulte favorable a la nación. El nivel de las reservas obtenidas por la diferencia entre lo que se vende y lo que se compra es lo que permite una flotación administrada del dólar. Eso impide corridas cambiarias o inflacionarias, que es la forma elegida por las corporaciones para condicionar a los gobiernos democráticos. Es legítimo y hasta exigible que el Estado, en uso de sus atribuciones, desaliente la entrada de productos que dejen sin empleo a los obreros textiles, a los del vidrio, a los madereros, a los metalmecánicos o a cualquier otra rama de la industria local. Recordemos que la mayor pérdida de empleo y la debacle de las pymes se dio cuando la apertura económica fue casi indiscriminada, período que va desde 1976 hasta 2001. Defender la industria nacional es defender el trabajo y el salario de los argentinos. Tomar partido por los importadores es hacerlo en beneficio de las empresas alemanas o estadounidenses. Pedirle eso al gobierno nacional, como lo hace Clarín desde su tapa, es pedirle que haga lo que ya sabemos que fracasó, dejando un tendal. Si somos capaces de ver en qué anda el mundo desarrollado, hay que admitir que la no intervención en la economía es una idea socialmente desgarradora y, además, viejísima, tan vieja que hay que remontarse a 1947, cuando Frederick Von Hayek, fundador de la Mont Pelerin Society, sentó las bases de lo que luego se conoció como neoliberalismo. En resumidas cuentas, una especie de religión donde el Dios mercado todo lo resuelve y el Estado regulador ocupa el lugar demoníaco. Cuando Mario Vargas Llosa inaugure en Buenos Aires el próximo congreso de la Mont Pelerin en el Sheraton, de la mano de su socio ideológico Mauricio Macri, es muy probable que Clarín intente presentar estas mismas ideas como trascendentes y libertarias. Nosotros, sin embargo, ya aprendimos que son arcaicas y destructivas, antinacionales y antipopulares. Por lo demás, el inexistente drama de la Barbie secuestrada en un container del malvado Moreno es una anécdota menor pero reveladora: desnuda la banalidad con la que se manejan los dueños del poder y del dinero. Los pinta de cuerpo entero. http://www.elargentino.com/nota-129536-La-Barbie-Clarin-y-Mario-Vargas-Llosa.html EXTRA Vargas Llosa y Macri inaugurarán un foro de la derecha globalizada "Inseguridad" La tv como heredera del circo romano Los de arriba, los de abajo y los del medio Ellos no viven en la ciudad donde viven. Tienen prohibido este vasto infierno que acecha su minúsculo cielo privado. Más allá de las fronteras, se extiende una región del terror donde la gente es mucha, fea, sucia y envidiosa. En plena era de la globalización, los niños ya no pertenecen a ningún lugar, pero los que menos lugar tienen son los que más cosas tienen: ellos crecen sin raíces, despojados de la identidad cultural, y sin más sentido social que la certeza de que la realidad es un peligro. Su patria está en las marcas de prestigio universal, que distinguen sus ropas y todo lo que usan, y su lenguaje es el lenguaje de los códigos electrónicos internacionales. En las ciudades más diversas, y en los más distantes lugares del mundo, los hijos del privilegio se parecen entre sí, en sus costumbres y en sus tendencias, como entre sí se parecen los shopping centers y los aeropuertos, que están fuera del tiempo y del espacio. Educados en la realidad virtual, se deseducan en la ignorancia de la realidad real, que sólo existe para ser temida o para ser comprada. VIDRIERAS Juguetes para ellos: rambos, robocops, ninjas, batmans, monstruos, metralletas, pistolas, tanques, automóviles, motocicletas, camiones, aviones, naves espaciales. Juguetes para ellas: barbies, heidis, tablas de planchar, cocinas, licuadoras, lavarropas, televisores, bebés, cunas, mamaderas, lápices de labios, ruleros, coloretes, espejos. Fast food, fast cars, fast life: desde que nacen, los niños ricos son entrenados para el consumo y para la fugacidad, y transcurren la infancia comprobando que las máquinas son más dignas de confianza que las personas. Cuando llegue la hora del ritual de iniciación, les será ofrendada su primera coraza todo terreno, con tracción a cuatro ruedas. Durante los años de la espera, ellos se lanzan a toda velocidad a las autopistas cibernéticas y confirman su identidad devorando imágenes y mercancías, haciendo 'zapp ing' y haciendo 'shopp ing'. Los ciberniños navegan por el ciberespacio con la misma soltura con que los niños abandonados deambulan por las calles de las ciudades. Eduardo Galeano - Patas arriba. La escuela del mundo al reves (pag 12, 13)

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Huracán, el 11 de marzo, los jóvenes y la historia
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/18/2011

Huracán, el 11 de marzo, los jóvenes y la historia 1 Cada época tiene la facultad de resignificar el pasado, de convocarlo y de hacer algo con él. Nada de lo que quedó a nuestras espaldas permanece intocado cuando, bajo las circunstancias propias del presente, es puesto nuevamente en el centro de la escena. Eso ocurrió con imponente potencia durante los festejos del Bicentenario, no sólo porque una multitud rompió en mil pedazos los augurios de la corporación mediática que prometían una conmemoración famélica atravesada por la indiferencia popular, sino también porque lo que sucedió en esa ocasión memorable fue la emergencia de otro relato de la historia nacional, un relato que obligó, a los distintos actores de la vida contemporánea, a debatir lo que parecía ser un expediente cerrado. Por esos misterios que conforman la intimidad de las sociedades lo que dejó el Bicentenario fue no sólo la posibilidad de conocer otra memoria del ayer argentino sino, también, rompió, en el debate político actual, la hegemonía de los sectores dominantes y de sus voceros mediáticos. Simplemente se liberaron otras posibilidades de interpretación y se puso en evidencia que la historia siempre es un territorio de disputas y querellas que estallan en el presente para resignificar lo acontecido. Y lo notable de esas jornadas inolvidables de mayo de 2010 fue que se juntaron las multitudes que se derramaron sobre el centro de una Buenos Aires sorprendida y festiva con otra escritura, tenue y casi invisible hasta ahora, que encontró su camino hacia la superficie. Ese encuentro fue posible porque algo insólito se inauguró en otro mayo, pero de 2003, cuando Néstor Kirchner llegó inesperadamente a la presidencia y quebró la inercia de un país en decadencia y olvidado de lo mejor de su propia historia. Algo semejante, aunque bajo otras condiciones y características, ha sucedido el 11 de marzo en la cancha de Huracán cuando decenas de miles de hombres y mujeres de distintas edades y condición social se reunieron para enlazar, en un giro no menos interesante y sorprendente, lo acontecido 38 años atrás en otra Argentina con lo que hoy nos interpela de una realidad apasionante en la que nada parece permanecer indiferente a lo que viene movilizando el kirchnerismo. Poco y nada tienen en común el 11 de marzo de 1973 cuando triunfó la fórmula Cámpora-Solano Lima rompiendo 18 años de proscripción del peronismo, con la convocatoria realizada por la Corriente Nacional de la Militancia que reúne a un amplio espectro no sólo del peronismo sino de otros sectores afines al gobierno de Cristina Fernández. Poco tienen que ver aquellos jóvenes de los setenta que portaban sueños revolucionarios además de haber sido el núcleo militante que luchó, junto con una parte importante de la clase trabajadora, para que Perón regresara a su patria del exilio madrileño, con estos jóvenes del siglo XXI que han amanecido insospechadamente a la política rompiendo la inercia de la falta de participación y del predominio del hiperindividualismo propio del capitalismo posmoderno que infectó nuestras sociedades en las últimas décadas. Dos experiencias históricas muy distintas que, sin embargo, confluyeron en esta extraña cita que el presente argentino realizó en la cancha de Huracán o que, sería mejor decir, se viene gestando desde el conflicto de la 125 y se multiplicó exponencialmente durante los días de la despedida popular a Néstor Kirchner. Dos épocas que se entrelazan pero no desde una perspectiva melancólica, esa que sólo manifiesta la tristeza por un pasado irrecuperable o que permanece paralizada ante lo insuperable de lo que quedó a nuestras espaldas como expresión de lo que ya no podremos llegar a ser. Nada de ese espíritu de museo atravesó el acto de Huracán, tampoco los jóvenes que llegaron de a miles lo hacían vestidos con las ropas prestadas y gastadas de otros jóvenes y tratando de imitarlos como si estuviéramos en un teatro en el que sólo se representan escenas de un pasado clausurado e infinitamente distante de nuestra actualidad. Ellos, los que se sintieron interpelados por Kirchner, saben perfectamente que están viviendo su propia experiencia y que las tramas de un país no se repiten sino que ofrecen, siempre, nuevas y cambiantes realidades. Pero también saben que existen hilos secretos, a veces delgadísimos y con posibilidades de cortarse, entre las generaciones; hilos que reaparecen cuando menos se espera que suceda y que se entrelazan con los otros hilos de la historia, esos que desde el presente reconfiguran con audacia lo acontecido en el pasado. Estos jóvenes se encontraron, en una cita inusual, con aquellos otros jóvenes que atravesaron con fervor y con horror otro tiempo argentino; y lo hicieron asumiendo el riesgo de caer en el anacronismo o en la nostalgia sacralizadora pero dispuestos a habilitar un presente signado por sus propios e intransferibles desafíos. La Argentina del 2011 poco y nada tiene que ver con ese otro país de 1973. Nos separan los años cruentos, vergonzosos y miserables dominados por los perros de la noche dictatorial. Pero también se ha transformado radicalmente la relación de las actuales generaciones con la democracia invirtiendo los términos de aquella otra época en la que poco y nada del espíritu democrático parecía vivir en el interior de una sociedad que había conocido la malsana reiteración de proscripciones, golpes militares, gobiernos civiles débiles y, finalmente, una dictadura criminal como nunca antes se había conocido. Una generación, la del setenta, ilusionada con transformar el mundo y sacudida por las irradiaciones de la Revolución Cubana, la epopeya del Che y los grandes movimientos de liberación nacional que venían convulsionando al Tercer Mundo; una generación atravesada por la gramática de lo absoluto que no pudo torcer el rumbo de una tragedia anunciada y que creyó que podía tocar el cielo con las manos. Otra generación, la actual, construida su experiencia de retazos y de novedades pero habitada por la permanencia, inédita, de una democracia que, más allá de crisis y dificultades, sigue escribiendo sobre el cuerpo social una historia que parece haber alcanzado una madurez que ya nadie discute. Una generación que está necesitada de encontrar su propio lenguaje pero que también busca reconstruir los hilos que la unen con las antiguas experiencias. Delicado equilibrio entre las escrituras del ayer y las páginas de un presente que van delineando su propia interpretación. Los jóvenes que caminaron hacia Huracán saben que son herederos de otros jóvenes; saben que llevan en sus mochilas sueños y mandatos, utopías y derrotas. Pero también saben que se enfrentan a sus propios desafíos y que es necesario, en la vida, caminar ligero de peso. Saben, o intuyen, que un puente frágil pero indispensable se ha construido entre el 11 de marzo de 1973 y el 11 de marzo de 2011, pero también saben que cada paso que se da nos aleja del pasado abriendo el horizonte de otra realidad. Saben que es bueno recoger las experiencias del ayer, que es indispensable dialogar con los relatos de otras generaciones, y saben, a su vez, que cada generación vuelve a inventarse a sí misma asumiendo sus riesgos y dándole forma a sus sueños. Allí, en ese movimiento hacia atrás y hacia adelante, se expresa la dialéctica de la historia, esos momentos únicos e intransferibles en los que lo invisible vuelve a hacerse visible y donde lo olvidado es nuevamente recordado. El poder corporativo, los cultores de la dominación, como siempre, se desesperan cuando estos “milagros” se hacen presentes en la vida de nuestro país. Algo de eso viene sucediendo entre nosotros y, en Huracán, con miles de voces cantando lo propio de esta época, nuevamente se dieron cita las multitudes que hacen la historia. 2 En Huracán se reescribió, bajo las demandas y las condiciones de nuestra actualidad, la significación del 11 de marzo de 1973. Se hizo de esa fecha-acontecimiento ya no un recuerdo de un pasado mítico añorado por quienes se sienten huérfanos de sus irradiaciones, sino que se abrió paso una reapropiación inesperada y de nuevo estilo que los jóvenes de hoy parecen querer hacer con aquellos momentos del pasado que vuelven a cobrar un sentido que parecía extraviado en la noche de la historia. Como un salto de tigre, si vale la metáfora utilizada por Walter Benjamin en sus Tesis de Filosofía de la Historia, el presente trae a su conflictiva realidad aquello que se guardaba en la memoria y lo coloca en una nueva dimensión. Extrañas parábolas que se producen en el interior de una sociedad que no ha perdido sus vínculos con el pasado y que, al volver a citarlo, hace saltar los goznes de aquellas puertas que parecían cerradas para siempre. Algo de eso, y salvando las distancias, aconteció el último viernes en la cancha de Huracán, algo de las reescrituras que guarda en su interior la vida social, política y cultural argentina y que apuntan, a lo que con extraña justeza y algo de incredulidad, señalara Beatriz Sarlo cuando, en un artículo reciente, destacó el avance de “la hegemonía cultural del kirchnerismo”. Giro de época que sorprende tanto a la derecha como a ciertos sectores del progresismo (de esos que proliferaron a partir del conflicto de la 125 y que se cansaron de hablar de “la impostura kirchnerista”) que, después de las elecciones de Catamarca, no pueden dejar de reconocer que ese cadáver que creyeron ver pasar por delante de sus casas se ha vuelto una fuerza interpeladora que amenaza con perpetuar sus ansias de transformación bajo la gramática de una escritura que recoge los hilos de tradiciones y experiencias supuestamente sepultadas pero amalgamándolas con las novedades propias de las generaciones actuales. En Huracán se perfiló la confluencia de las múltiples y diversas fuerzas que hoy habitan el espacio kirchnerista. Allí estaban los movimientos sociales, una parte de los sindicatos, los jóvenes de La Cámpora y de otras agrupaciones, multitud de vecinos y vecinas que se acercaron sin encuadramiento al acto, rezagados de Entre Ríos que llegaron cuando se terminaba el discurso de la Presidenta pero que se sentían felices de estar ahí, militantes de fuerzas políticas aliadas y seguidores de Hugo Yasky en la CTA. Estuvo, claro, el peronismo con sus banderas y sus diversidades que hoy, de un modo mayoritario, van convergiendo alrededor del liderazgo de Cristina. Catamarca es, quizás, un claro ejemplo de esa convergencia que permitió arrojar casi a la marginalidad a los exponentes del neomenemismo federal. Un acto que recogió la herencia de un acontecimiento que marcó a fuego a la generación del setenta y que no suele ser festejado ni recordado del mismo modo por el peronismo ortodoxo que ha preferido otros rituales y otras fechas emblemáticas a aquella que le recuerda el triunfo de “los infiltrados”. Eso, sin dudas, también marcó la convocatoria de Huracán pero la inscribió en un tiempo, el actual, que ve desde otras perspectivas lo que antes parecía un conflicto irreversible en el interior del propio peronismo. Cristina, asumiendo esto nuevo y antiguo que lleva el nombre de kirchnerismo, se encargó de afianzar la excepcionalidad de un presente en el que los jóvenes han regresado, bajo nuevas condiciones, al universo de la participación, la militancia y la política. Y allí, sin dudas, está el nombre de Kirchner como llave que les permite abrir la puerta giratoria que enlaza el pasado, el presente y el futuro. El desafío está planteado en una Argentina que no deja de sorprender allí donde el espacio público se ha convertido en el ámbito indispensable de todos los debates y donde la palabra “democracia” vuelve a reencontrarse con aquello que se había perdido cuando en nombre del propio peronismo y al amparo de la entrada del país al Primer Mundo y a la economía global de mercado se vaciaron sus mejores tradiciones. El acto de Huracán tejió, con los hilos de la memoria y la actualidad, aquello que el kirchnerismo viene desplegando desde el 2003 sorprendiendo a una sociedad que parecía extenuada y vaciada de sus esperanzas. Por Ricardo Forster http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-164323-2011-03-17.html

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El Mercosur es antinorteamericano
El Mercosur es antinorteamericano
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/7/2011

El Mercosur es “antinorteamericano” Un documento secreto del Departamento de Estado al que tuvo acceso Página/12 por filtración de Wikileaks revela el temor estadounidense ante la consolidación de un bloque regional que incluya también a Venezuela. Por primera vez sale a la luz un documento del Departamento de Estado de los Estados Unidos que califica al Mercosur como un organismo “antinorteamericano”. No consta en los archivos públicos ninguna mención en ese sentido por parte de una autoridad del Departamento de Estado. El documento al que tuvo acceso Página/12 por filtración de Wikileaks revela el contenido de una reunión de embajadores estadounidenses en el Cono Sur realizada en Río de Janeiro. Según el texto final del encuentro, la clave que según los Estados Unidos cambia la naturaleza del Mercosur es la decisión de incorporar a Venezuela a los cuatro miembros originales: la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. “La entrada de Venezuela en el Mercosur altera claramente el balance y la dinámica de la organización”, dice el texto. “Mercosur gradualmente fue transformándose de una unión aduanera imperfecta en una organización más restrictiva y antinorteamericana.” La reunión se realizó durante dos días, el 8 y el 9 de mayo de 2007 en Río de Janeiro. El cable con el resumen fue clasificado como secreto el 17 de mayo por el número dos de la embajada en Paraguay, Michael J. Fitzpatrick. Su título original es “Conferencia: una perspectiva del Cono Sur sobre la influencia de Chávez”. Participaron los embajadores norteamericanos en Brasil, Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile, y el cable agradece los aportes de la embajada en Bolivia. Casi cuatro años después del encuentro cobra aún más importancia que haya sido un diplomático destinado en Paraguay el encargado de calificar el grado de confidencialidad de la reunión. El protocolo de adhesión de Venezuela fue firmado en marzo de 2006. Pero hasta hoy no entró en pleno vigor porque un país solo pasa de ser asociado a miembro pleno cuando los Parlamentos de los países que ya son miembros ratifican la decisión de los poderes ejecutivos. Lo único que falta para la entrada de Venezuela es, hoy, la ratificación del Senado paraguayo. En la última reunión de Mercosur (Foz do Iguaçú en 2010) la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo que “la incorporación de Venezuela al Mercosur, además de aportar su generosidad, va a ayudar estratégicamente a consolidarnos en uno de los frentes más importantes de este siglo, el energético”. Cristina dijo confiar “en los hermanos de Paraguay”, destacó el Mercosur como un bloque que permitió dejar “atrás una hipótesis absurda como el enfrentamiento entre la Argentina y Brasil” y añadió que el peso de los mercados internos de los países permitió “superar la crisis global más importante desde 1930”. El atractivo de Chávez La conclusión final de los embajadores es que “la campaña de Chávez para expandir su influencia en el Cono Sur es multifacética, y descansa en buena medida pero no totalmente en una generosa asistencia energética y en acuerdos de inversión”. Concede que la figura de Chávez puede ser “atractiva para muchos de los desposeídos de la región, que todavía esperan que la globalización les aporte los beneficios del libre comercio y el gobierno verdaderamente democrático”. Según el cable, “al integrar a Venezuela a las instituciones existentes y al crear nuevos organismos regionales, Chávez busca que el Cono Sur siga esa idea”. ¿Qué resultados habría producido la supuesta campaña del presidente venezolano? “Pocos países han probado ser capaces de resistir el atractivo de la ayuda venezolana y de sus paquetes de inversión.” Para fortuna de los críticos de la integración venezolana, “a la vez que la influencia de Chávez en la región se expandió significativamente, los líderes regionales sospechan de sus motivos y objetivos”. Muchos de esos líderes “coinciden con su mensaje de que el Cono Sur, y sobre todo Sudamérica, deben establecer una identidad separada respecto de la hegemonía norteamericana, pero no se sienten cómodos si son usados”. Una frase de los embajadores indica el estado del diagnóstico estadounidense: “Los Estados Unidos no pueden esperar que los líderes de la región acudan en nuestra defensa”. Y después del diagnóstico viene la recomendación: “Necesitamos convencernos de la necesidad de implementar una estrategia transparente para la región”. Sigue así el texto: “Nuestra idea de comunidad de naciones democrática e inclusiva que asegura la perspectiva de un futuro más próspero para sus ciudadanos es la respuesta correcta a Chávez”. Los participantes también pidieron “más herramientas y recursos” para contrarrestar lo que define como “esfuerzos políticos de fisurar la democracia, diseñar estrategias económicas para estrangular el comercio libre, la politización del Mercosur, la expansión de lazos en el área de Defensa y la campaña en los medios de comunicación masivos”. País por país Los diplomáticos congregados en Río de Janeiro se manifestaron convencidos de que existe una campaña pública de Chávez y otra clandestina, de suministro de fondos, y analizaron la posición de los gobiernos de Sudamérica en detalle. En el caso argentino, un dato clave es el hecho de que, según los participantes, “una encuesta realizada en diciembre de 2006 arrojaba que Chávez era popular para el 52 por ciento de los argentinos” y que la imagen de los Estados Unidos no era popular. Al mencionar a Néstor Kirchner, presidente de la Argentina al momento de la reunión, el cable dice que “Kirchner intentó distanciarse públicamente de la posición antinorteamericana de Chávez y trató de mantener la percepción de una línea más independiente para resultar potable al votante medio, pero su estrategia económica claramente busca lazos más estrechos con Chávez en comercio y finanzas y procura posicionarse a sí mismo entre Lula y Chávez en el espectro regional”. En la visión estadounidense, Kirchner intentaba balancear la relación con Chávez. “Esto es evidente en el apoyo de Kirchner y su esposa hacia la comunidad judía de Venezuela y, simultáneamente, que se hayan abstenido de cualquier llamado en favor de la libertad de prensa en el caso de RCTV, por ejemplo.” “Aunque Kirchner comparte alguna de las posturas izquierdistas de Chávez, es más bien un pragmático”, dice el texto. Y nombra los préstamos por 4200 millones de dólares concedidos a la Argentina. El cable consigna que “lo que llevó a Brasil a apoyar la admisión de Venezuela en el Mercosur fue la creencia de que Chávez podría ser controlado más fácilmente si estaba dentro del organismo que si se lo dejaba a su propia inspiración fuera de él”. El documento pone en cuestión esa idea con dos ejemplos. Uno, que Chávez alentó a Evo Morales a nacionalizar Petrobras en Bolivia. Otro, que Chávez le disputa protagonismo a Lula en las reuniones de Mercosur. “Esa fricción brinda una oportunidad”, analiza (y parece esperanzarse) el texto que clasificó Fitzpatrick en 2007. Obviamente se refiere a una oportunidad para los Estados Unidos de erosionar las relaciones del bloque sudamericano. Sin embargo, cuando Morales nacionalizó el petróleo, nacionalizó también Petrobras, y no solo Petrobras. Brasil se irritó por la ocupación militar de las plantas pero un diálogo entre los dos países solucionó el diferendo. Tampoco hubo, finalmente, una disputa de protagonismo entre Lula y Chávez, a tal punto que el entonces presidente brasileño siguió impulsando la entrada de Venezuela al Mercosur. El Senado brasileño la ratificó en 2009, con Lula presidente. Y su sucesora, Dilma Rousseff, dijo en enero último en una entrevista con medios argentinos, entre ellos Página/12, que “Venezuela es un gran productor de petróleo y gas”. Opinó que “tiene mucho que ganar entrando al Mercosur, y nosotros con su presencia”. También tocó la cuestión del liderazgo, pero la despersonalizó mientras ponía la cabeza de la región en un plano binacional argentino-brasileño por tamaño y desarrollo económico. “Hasta para los otros países es absolutamente importante que Brasil y la Argentina estén juntos porque no es una relación de hegemonía la que Brasil y la Argentina se proponen en relación con el resto de América latina”, declaró. En la visión norteamericana de aquel momento, otro tema a seguir de cerca eran los contactos militares venezolanos, y en el caso de Bolivia, los presuntos contactos en el área de Inteligencia. Incluso Uruguay aparece sospechado, porque según el cable los temas de Seguridad del entonces presidente Tabaré Vázquez los llevaba día a día su hermano Jorge, “un ex miembro de la guerrilla OPR-33”. Vázquez, subsecretario del Interior, habría trabajado según los Estados Unidos con “agentes del servicio secreto reclutados bajo el paraguas de la (central sindical) PIT-CNT, dominada por el Partido Comunista, y entrenados en Caracas y La Habana”. En verdad, la OPR-33 fue más libertaria que comunista y en la PIT-CNT hay también peso de socialistas y del Movimiento de Participación Popular del ex tupamaro Pepe Mujica. Jorge Vázquez es el mismo que denunció en Uruguay una campaña en su contra. Dijo que había sido falsamente acusado de almacenar armas para Irán en combinación con Venezuela. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-163623-2011-03-07.html link: http://www.youtube.com/watch?v=NtfzIt7OgMY link: http://www.youtube.com/watch?v=toKXMcwfOBY

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