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Es mi primer Post como "New Full User"... espero que guste. Consta de 5 partes. Podia subir todo junto pero se hace extremadamente largo y tedioso de leer. Pienso subir una parte por dia. Si piensan que es mejor que ponga todo junto me dicen y lo hago. Gracias. LECCIONES DE HISTORIA, POR IGNACIO RAMONET Por Ignacio Ramonet Director de Le Monde diplomatique, París. Traducción: Lucía Vera La Segunda Guerra Mundial fue, sin dudas, el momento central del siglo XX. Las muertes han sido demasiadas como para que la sociedad aprendiese que la guerra no es ninguna solución. Sin embargo, líderes com Putín y Bush no dan pruebas de haber entendido el mensaje. Hace sesenta años, el 8 de mayo de 1945, con el derrumbe del Tercer Reich alemán, terminaba la Segunda Guerra Mundial en Europa. Proseguiría en Asia hasta el 2 de septiembre de 1945, cuando, sobre el puente del acorazado estadounidense Missouri, los representantes de Japón, abrumados por las primeras bombas atómicas, firmaran la rendición de su país. ¿Es necesario seguir hablando de este conflicto, en un momento en que el gran coro de los medios nos asesta, en ocasión de las múltiples ceremonias conmemorativas (1) –por el desembarco de Normandía, la liberación de París, la entrega de Auschwitz y luego la de Buchenwald, la caída de Berlín–, imágenes pletóricas y comentarios interminables sobre sus principales episodios? La respuesta es sí. Por una razón simple: el propio ceremonial de las conmemoraciones entierra y ahoga el sentido del acontecimiento. La paradoja es que los medios recuerdan... para hacer olvidar mejor. El historiador Eric Hobsbawn nos ha puesto en guardia: “Hoy –afirma– la historia es más que nunca revisada o incluso inventada por personas que no desean conocer el verdadero pasado, sino solamente un pasado que esté de acuerdo con sus intereses. Nuestra época es la época de la gran mitología histórica” (2). A medida que el tiempo nos aleja de los hechos, los testigos directos desaparecen y las enseñanzas obtenidas en caliente de los acontecimientos se desdibujan y se confunden. Y los grandes medios, que no tienen el rigor de los historiadores, reconstruyen, según las modas, un pasado que muchas veces está determinado, corregido, rectificado... por el presente. Un pasado expurgado, depurado, lavado de todo lo que podría, hoy, generar desorden. En este sentido, –y esta es otra paradoja– hay pocas diferencias entre esta nueva “historia oficial” y la censura del Estado en los países no democráticos. En ambos casos, lo que reciben las jóvenes generaciones es ese pasado revisado. Debemos rebelarnos contra tal distorsión de la historia. La Segunda Guerra Mundial fue el momento central del siglo XX. Uno de los acontecimientos más violentos y más destacados de la historia de la humanidad. En primer lugar por su desmesura, su amplitud sin igual. Con la extensión y la intensificación progresiva del conflicto, el campo de batalla se extendió a todo el planeta y afectó a todos los continentes, salvo la Antártida. En 1945, casi todos los Estados independientes se encontraban implicados en la guerra. Las grandes potencias imperiales habían arrastrado al enfrentamiento, por las buenas o por las malas, a sus colonias de África y Asia. Y todos los países de América Latina se habían comprometido en favor de la causa aliada (3); Brasil llegó incluso a constituir un cuerpo expedicionario que combatió en Italia. En el momento de la caída del Reich hitlerista, sólo nueve Estados del mundo (Afganistán, Dinamarca, España, Irlanda, Mongolia, Nepal, Portugal, Suecia y Suiza) seguían siendo oficialmente neutrales. La cantidad de soldados movilizados superó todo lo que se había conocido anteriormente. Mientras en Asia los japoneses proseguían una guerra sin fin para adueñarse de China, Alemania movilizó en 1939 a 3 millones de soldados de la Wehrmacht para ocupar Polonia. Y pronto iba a alistar a 6 millones para emprender una “guerra preventiva” contra la Unión Soviética, que a su vez iba a oponer fuerzas que superaban los 11,5 millones de hombres... Y, cuando Estados Unidos entró en la guerra, después de haber sido víctima de un “ataque preventivo” de los japoneses en Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941, movilizó no menos de 12 millones de soldados... Esta guerra planetaria fue también una “guerra total”, que se caracterizó por la extensión de la “zona de destrucción” mucho más allá del campo de batalla propiamente dicho. Las poblaciones civiles de toda Europa, de Rusia occidental y de Asia oriental debieron sufrir operaciones militares, la proximidad con los diversos frentes, operaciones de rastrillaje, y represiones o bombardeos sistemáticos. Sin hablar de las persecuciones y masacres por motivos ideológicos o a causa de políticas raciales de las que fueron víctimas millones de civiles (en particular los judíos europeos, los gitanos, los chinos y los coreanos) por parte de los Estados del Eje (Alemania, Italia, Japón), sobre todo en Europa oriental y en China. El costo en vidas humanas fue el más elevado de la historia. Se estima la cantidad total de muertos en alrededor de 50 millones. El balance fue más desfavorable en Europa que en Asia, y mucho más en el este europeo que en el oeste. El ejército soviético –el Ejército Rojo– perdió por sí solo unos 14 millones de hombres: 11 millones en los campos de batalla (de los cuales 2 millones en los frentes de Extremo Oriente) y 3 millones en los campos alemanes de prisioneros... Algunas grandes batallas como Stalingrado (septiembre de 1942-febrero de 1943), el desembarco de Normandía (junio de 1944) o la toma de Berlín (20 de abril-8 de mayo de 1945) resultaron ser más mortíferas que los peores enfrentamientos de la Primera Guerra Mundial. Entre los Aliados, el total de muertos en combate fue de 300.000 estadounidenses, 250.000 británicos y 200.000 franceses. Japón perdió un millón y medio de combatientes. Pero una de las principales causas de pérdidas de vidas humanas fue el enfrentamiento, en el Este de Europa, entre la Wehrmacht y el Ejército Rojo, que terminó con la muerte de por lo menos 11 millones de soldados de ambos campos y produjo más de 25 millones de heridos... Por primera vez en el curso de una guerra, la cantidad de víctimas civiles superó por lejos la de los militares muertos en combate. Además, los civiles fueron frecuentemente víctimas de atrocidades cometidas para aterrorizar al adversario. De esta manera, en Asia, Japón, que había invadido el norte de China desde 1937 y ocupado Pekín, lanzó su ejército sobre Nankín, donde tenía su sede el gobierno chino, que decidió resistir. Una vez tomada Nankín, el ejército japonés se entregó a una verdadera masacre. Los 200.000 chinos que se encontraban todavía en la ciudad fueron todos ejecutados en condiciones atroces. Las mujeres fueron salvajemente violadas, los hombres y niños enterrados vivos o torturados según directivas precisas. La ciudad fue saqueada y luego quemada de cabo a cabo. El príncipe Asakasa, primer responsable de esta carnicería, nunca fue molestado después de la guerra. Todavía hoy algunos manuales escolares japoneses minimizan este crimen. Lo que –con razón– pone furiosos a los chinos y coreanos, como pudo verse en abril último en Pekín, durante las grandes manifestaciones antijaponesas. Contrariamente a Alemania, Japón no reconoció nunca de manera convincente sus abominables crímenes de guerra contra los civiles chinos y coreanos. En todas partes, el hambre diezmó a las poblaciones asediadas. Así, en Leningrado (hoy San Petersburgo), más de 500.000 civiles perecieron por las privaciones entre noviembre de 1941 y enero de 1944. Y también hubo bombardeos intensivos de las ciudades. Todos los beligerantes abandonaron cualquier escrúpulo en relación con las grandes aglomeraciones indefensas. Comenzando por las fuerzas hitleristas que, desde el 10 de septiembre de 1940 hasta el 15 de mayo de 1941, multiplicaron las incursiones aéreas contra las ciudades inglesas (entre las cuales estaba Coventry) provocando más de 500.000 muertes civiles. Como muchas otras ciudades, Varsovia fue enteramente destruida de noviembre a diciembre de 1944 por las tropas alemanas en retirada. Los Aliados replicaron el 13 de febrero de 1945 con la destrucción de Dresde, generando decenas de miles de víctimas civiles, muchas de ellas refugiados. Luego, el 8 y 11 de agosto de 1945, las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki fueron eliminadas del mapa por los primeros bombardeos atómicos de la historia. También hubo éxodos o marchas forzadas que produjeron innumerables víctimas entre los prisioneros de guerra, los deportados y las poblaciones desplazadas; sólo en el año 1945, por ejemplo, más de dos millones de alemanes encontraron la muerte mientras huían a pie, hacia el oeste, ante el avance de las fuerzas soviéticas. Y hubo también, y sobre todo, el crimen de los crímenes, la exterminación sistemática por parte de los nazis, por razones de odio antisemita, de seis de los doce millones de judíos europeos. Por sus dimensiones apocalípticas, y por los huracanes de violencia, de crueldad y de muerte que desató sobre el mundo, la Segunda Guerra Mundial cambió profundamente no sólo la geopolítica internacional sino, muy simplemente, las mentalidades. Para las generaciones que vivieron esa guerra y sobrevivieron a sus violencias, ya nada podía ser como antes. Durante este conflicto el hombre se sumergió en una suerte de abismo del mal y, de alguna manera, llegó a deshumanizarse. Muy particularmente en Auschwitz. Por eso era necesario proceder, una vez terminada la guerra, a una regeneración, una reconstrucción del espíritu humano. Una rehumanización del hombre. Tal como lo conocemos hoy, el mundo sigue estando fuertemente modelado por el traumatismo causado por esta guerra. Se han obtenido algunas enseñanzas, dos especialmente: - en primer lugar, que es necesario evitar a cualquier precio un conflicto de la misma naturaleza; lo que llevó a la comunidad internacional a constituir, a partir de 1945, un instrumento inédito: la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuyo primer objetivo sigue siendo impedir las guerras; - en segundo lugar, que las teorías fascista y nacionalsocialista, así como el militarismo imperial japonés, siguen siendo culpables de haber arrojado al mundo al abismo de una guerra tan abominable; y que los regímenes políticos basados en el antisemitismo, en el odio racial o en la discriminación constituyen peligros no sólo para su propio pueblo sino también para toda la humanidad. Esta es la razón por la que, muy naturalmente, la Segunda Guerra Mundial fue seguida del nacimiento de Israel y del gran despertar de los pueblos colonizados de África y Asia. Pero los propios vencedores parecen haber olvidado las enseñanzas de esta guerra. Así, por ejemplo, la Rusia del presidente Vladimir Putin se deshonra con su represión ciega y su abuso de la fuerza en Chechenia. Y en Estados Unidos, la administración del presidente George W. Bush utilizó los odiosos atentados del 11 de septiembre como pretexto para cuestionar el estado de derecho. Washington ha restablecido el principio de la “guerra preventiva” para invadir Irak, ha creado “campos de detención” para prisioneros despojados de sus derechos y tolera la práctica de la tortura. Estas gravísimas desviaciones no impedirán de ninguna manera a Putin y Bush ocupar el 8 de mayo el primer lugar en el centro de las ceremonias en recuerdo de la derrota del Tercer Reich. Pocos medios se atreverán a recordarles que están usurpando ese lugar, por haber traicionado los grandes ideales de la victoria de 1945. 1 Dominique Vidal, “Abandonar la tribu”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, marzo de 2005. 2 Eric Hobsbawm, Años Interesantes. Una vida en el siglo XX, Editorial Crítica, Barcelona, 2003. 3 La Segunda Guerra Mundial enfrentó a los “Aliados” (los Estados democráticos reunidos en torno a Estados Unidos y el Reino Unido), así como la Unión Soviética, con los países del Eje (Alemania, Italia, Japón). LINK: http://www.eldiplo.org/login.php3?numero=98&semanal=71/S_A_1_55 Requiere estar registrado. Este es el informe Completo en PDF. http://www.archivosbackup.com/download.php?file=89La otra Segunda guerra Mundial.pdf Segunda Parte: http://www.taringa.net/posts/info/882883/La-otra-Segunda-Guerra-Mundial-2_5.html Espero comentarios.
“Alianzas” en la Segunda Guerra Mundial EL PAPEL “OLVIDADO” DE LA UNIÓN SOVIÉTICA Por Annie Lacroix-Riz Profesora de historia contemporánea en la universidad de París-VII, autora de los ensayos Le Vatican, l’Europe et le Reich 1914-1944, Armand Colin, París, 1996; y Le Choix de la défaite: les élites françaises dans les années 1930, en vías de publicación por el mismo editor. Traducción: Lucía Vera Antes del comienzo de la Segunda Guerra se empezaron a tejer alianzas estratégicas que luego fueron disueltas y reconfiguradas. El mapa político fue cambiando durante el transcurso del enfrentamiento bélico. La Unión Soviética supo sacar provecho del conflicto utilizando, para muchos, una estrategia defensiva. Dos años después de su victoria sobre el nazismo, el Ejército Rojo se volvió, a causa de la guerra fría, una amenaza (1) para los pueblos del Oeste. Seis décadas más tarde la historiografía francesa, una vez terminada la mutación pro-estadounidense, puso a la Unión Soviética en la picota tanto por la fase del pacto germano-soviético como, luego, por la de su “gran guerra patriótica”. En Francia, los manuales, asimilando nazismo y comunismo, apostaron a los historiadores de Europa Oriental (2). Pero las investigaciones originales que alimentan esta puesta a punto esbozan un cuadro de la URSS en la Segunda Guerra Mundial totalmente distinto. El principal acto de acusación contra Moscú está referido al pacto germano-soviético del 23 de agosto de 1939 y, sobre todo, a sus protocolos secretos. En realidad, la fulgurante y aplastante victoria lograda en Polonia por la Wehrmacht fue la señal para que la URSS ocupara la Galicia Oriental (3) y los países bálticos (4). ¿Voluntad de expansión, realpolitik o estrategia defensiva? Retomando la tesis de los prestigiosos historiadores Lewis B. Namier y Alan John Percivale Taylor, así como del periodista Alexander Werth, los nuevos trabajos de los historiadores angloparlantes esclarecen las condiciones en las cuales la URSS llegó a esa decisión. Muestran cómo la terquedad de Francia y Gran Bretaña, en su política de “apaciguamiento” –que también podría llamarse de capitulación ante las potencias fascistas–, alentada por Estados Unidos, arruinó el proyecto soviético de “seguridad colectiva” para los países amenazados por el Reich. Ése es el origen de los acuerdos de Munich (29 de septiembre de 1938) por los cuales París, Londres y Roma le permitieron a Berlín anexar, dos días después, los Sudetes (5). Aislada frente a un Tercer Reich que desde ese momento tenía “las manos libres en el Este”, Moscú firmó con Berlín el pacto de no agresión, que le dio un respiro momentáneo. Así terminó la misión franco-británica enviada a Moscú (11-24 de agosto) para calmar las opiniones que reclamaban –después de la anexión alemana de Bohemia y Moravia, y la satelización de Eslovaquia– un frente común con la URSS. Moscú exigía una alianza automática y recíproca, como la de 1914, que debía asociar a Polonia y Rumania, feudos del “cordón sanitario” antibolchevique de 1919, y a los países bálticos, vitales para la “Rusia Europea” (6). El almirante británico Drax y el general francés Doumenc debían hacer que sólo Moscú cargara con la responsabilidad del fiasco: simplemente había que “dejar a Alemania bajo la amenaza de un pacto militar anglo-franco-soviético y ganar así el otoño y el invierno, retardando la guerra”. Cuando el 12 de agosto el jefe del Ejército Rojo Klement Vorochilov les propuso, “preciso y directo (…), un ‘examen concreto’ de los planes de operaciones contra el bloque de los Estados agresores”, ellos dijeron no tener poder para eso. París y Londres, resueltos a no brindar ninguna ayuda a sus aliados del Este, habían delegado la tarea en la URSS, al mismo tiempo que la hacían imposible, ya que Varsovia (sobre todo) y Bucarest siempre le habían negado el derecho de paso al Ejército Rojo. Habiendo “garantizado” a Polonia sin consultarla, París y Londres dijeron estar maniatados por el veto (alentado secretamente) del germanófilo coronel polaco Josef Beck, que invocaba el “testamento” de su predecesor Josef Pilsudski: “Con los alemanes corremos el riesgo de perder nuestra libertad, pero con los rusos perdemos nuestra alma”. Pero el asunto era más simple. En 1920-1921, Polonia les había arrancado a los soviéticos, con ayuda militar francesa, la Galicia Oriental. Ciega desde 1934 al apetito alemán, Polonia temblaba ante la idea de que el Ejército Rojo se adueñara fácilmente de esos territorios. Rumania, por su parte, temía perder la Besarabia (7), tomada a los rusos en 1918 y conservada gracias a la ayuda de Francia. La URSS tampoco obtuvo garantía alguna de los países bálticos, cuya independencia en 1919-1920 y el mantenimiento de la influencia alemana se debía totalmente al “cordón sanitario”. Desde marzo, y sobre todo desde mayo de 1939, Moscú fue cortejada por Berlín, que, como por su experiencia prefería una guerra en un solo frente, le prometió, antes de arrojarse sobre Polonia, respetar su esfera de influencia en Galicia Oriental, en el Báltico y en Besarabia. Moscú cedió a último momento, pero no al fantasma de “revolución mundial” o de Drang nach Westen (ese impulso hacia el oeste tan caro al publicista alemán de extrema derecha Ernst Nolte). Con Londres y París siempre mimando a Berlín, Moscú se negó a “quedar implicada sola en un conflicto con Alemania”, según los términos del secretario de Relaciones Exteriores británico Charles Lindsley Halifax, el 6 de mayo de 1939. Occidente imitó el estupor ante “la siniestra noticia que explotaba sobre el mundo como una bomba” (8) y denunció una traición. En realidad, los franceses y británicos apostados en Moscú jugaban a Casandra desde 1933: a falta de una Triple Alianza, la URSS debía contemporizar con Berlín para ganar el “respiro” necesario que le permitiera poner en pie de guerra su economía y su ejército. El 29 de agosto de 1939, el teniente coronel Luguet, agregado aéreo francés en Moscú (y futuro héroe gaullista de la escuadrilla Normandía-Niemen), certificó la buena fe de Vorochilov y describió a Stalin como “glorioso sucesor (...) de Alejandro Nevsky y de Pedro I”: “El tratado que se publicó fue completado con un convenio secreto que definía, lejos de las fronteras soviéticas, una línea que las tropas alemanas no deberían pasar y que, de alguna manera, sería considerada por la URSS como su posición de cobertura” (9). Alemania inició el conflicto general el 1º de septiembre de 1939, en ausencia de la alianza que, en septiembre de 1914, había salvado a Francia de la invasión. Michael Carley incrimina la política de apaciguamiento nacida del “temor de la victoria contra el fascismo” de los gobiernos británico y francés, espantados de que el papel directivo prometido a la URSS en una guerra contra Alemania extendiera su sistema a todos los beligerantes: así, el anticomunismo, decisivo en cada fase clave desde 1934-1935, fue “una causa importante de la Segunda Guerra Mundial” (10). El 17 de septiembre la URSS, inquieta por el avance alemán en Polonia, proclamó su neutralidad en el conflicto, pero ocupando al mismo tiempo la Galicia Oriental. En septiembre-octubre exigió garantías de los países bálticos, una “ocupación ‘disfrazada’, recibida con resignación” (11) por Londres, a quien el Reich inquietaba ahora tanto como “el empuje ruso en Europa”. Y habiendo pedido en vano a Helsinki, aliada de Berlín, una rectificación de fronteras (contra una compensación), la URSS entró en guerra contra Finlandia dando lugar a una seria resistencia. La propaganda occidental se condolía de la pequeña víctima y exaltaba su valentía. Weygand y Daladier (12) planificaron –“sueño” primero, y luego “delirio”, según el historiador Jean-Baptiste Duroselle– una guerra contra la URSS en el Norte Grande, y luego en el Cáucaso. Pero Londres aplaudió el compromiso finlandés-soviético del 12 de marzo de 1940, así como el nuevo avance del Ejército Rojo que siguió al derrumbe francés (ocupación a mediados de junio de 1940 de los países bálticos, y a fin de junio de la Besarabia-Norte Bucovine). Después de lo cual envió a Moscú a Stafford Cripps, único sovietólogo del establishment. En ese momento, Londres prefería el avance soviético en el Báltico al alemán. Después de décadas de polémicas, los archivos soviéticos confirmaron que alrededor de 5.000 oficiales polacos, cuyos cadáveres fueron descubiertos por los alemanes en 1943 en Katyn (cerca de Smolensk, en Rusia), habían sido ejecutados en abril de 1940 por una orden de Moscú. Feroces con los polacos, los soviéticos salvaron a más de un millón de judíos de las zonas reanexadas y organizaron la evacuación prioritaria en junio de 1941 (13). Este período, que va del 23 de agosto de 1939 al 22 de junio de 1941, fue objeto de otro debate, relativo a la implementación por Stalin del pacto germano-soviético. Algunos especialistas señalan, por ejemplo, el suministro de materias primas soviéticas a la Alemania nazi, el cambio de estrategia impuesta en el verano de 1940 al Komintern y a los partidos comunistas invitados a denunciar la “guerra imperialista”, etc. Los historiadores aquí mencionados le quitan importancia, e incluso cuestionan esta interpretación (14). Observemos que Estados Unidos –incluso después de entrar en guerra contra Hitler en diciembre de 1941– y Francia, oficialmente beligerante desde el 3 de septiembre de 1939, le brindaron al Reich abundantes suministros industriales (15). Las relaciones germano-soviéticas, en crisis desde junio de 1940, rozaron la ruptura en noviembre. “Entre 1939 y 1941, la URSS desarrolló considerablemente su armamento terrestre y aéreo y concentró de 100 a 300 divisiones (es decir, de 2 a 5 millones de hombres) a lo largo o cerca de sus fronteras occidentales” (16). El 22 de junio de 1941, el Reich lanzó el asalto anunciado por la acumulación de sus tropas en Rumania. Nicolás Werth habla del “derrumbe militar de 1941”, que habría sido seguido (en 1942-1943) por “un sobresalto para el régimen y la sociedad”. Pero el 16 de julio el general Doyen le anunció a Pétain, en Vichy, la muerte de la “Blitzkrieg” (17): “Aunque era cierto que el Tercer Reich obtenía en Rusia éxitos estratégicos, el giro tomado por las operaciones no respondía a la idea que se habían hecho sus dirigentes. Éstos no habían previsto una resistencia tan feroz del soldado ruso, un fanatismo tan apasionado de la población, una guerrilla tan agotadora en las retaguardias, pérdidas tan importantes, un vacío completo ante el invasor, dificultades tan considerables de abastecimiento y de comunicaciones (...) Sin preocuparse por su alimento de mañana, el ruso incendia sus cosechas, quema sus pueblos, destruye su material rodante, sabotea sus explotaciones productivas?” (18). El Vaticano, que tiene la mejor red mundial de informaciones, a comienzos de septiembre de 1941 se alarmó por las dificultades “de los alemanes” y por la posibilidad de un resultado “que hiciera que Stalin fuera llamado a organizar la paz de común acuerdo con Churchill y Roosevelt”. Situó entonces “el giro de la guerra” antes de la detención de la Wehrmacht en Moscú (hacia fin de octubre) y mucho antes de Stalingrado. Así se confirmó el juicio que tenía desde 1938 el agregado militar francés en Moscú, Auguste-Antoine Palasse, sobre el hecho de que la potencia militar soviética no hubiera sufrido mellas, según él, con las purgas que siguieron al proceso de ejecución del mariscal Mikhail Toukhatchesvski y del alto Estado Mayor del Ejército Rojo, en junio de 1937 (19). El Ejército Rojo –escribía– se reforzaba y desarrollaba un “patriotismo” inaudito: la posición del ejército, la formación militar y una propaganda eficaz “mantenían en tensión las energías del país y le brindaban el orgullo de las hazañas realizadas por los suyos (...) y la confianza inquebrantable en su fuerza defensiva”. Palasse había registrado, desde agosto de 1938, las derrotas japonesas en los enfrentamientos de la frontera URSS-China-Corea. La calidad del Ejército Rojo así atestiguada sirvió de lección: ante el furor de Hitler, Japón firmó en Moscú, el 13 de abril de 1941, un “pacto de neutralidad” que liberaba a la URSS de su obsesión –desde el ataque contra Manchuria (1931) y después de toda la China (1937)– de tener que soportar una guerra en dos frentes. Después de haberse replegado, durante largos meses, bajo el asalto de la formidable máquina de guerra nazi, el Ejército Rojo iba a estar en condiciones de pasar nuevamente a la ofensiva. Así como en 1917-1918 el Reich fue derrotado en el Oeste, sobre todo por el ejército francés, de 1943 a 1945 lo fue en el Este y por el Ejército Rojo. Para darle un alivio a su ejército Stalin reclamó, desde agosto-septiembre de 1941, un “segundo frente” (envío de divisiones aliadas a la URSS o desembarco en las costas francesas). Pero debió contentarse con las alabanzas del primer ministro británico Winston Churchill, seguido prontamente por el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, sobre “el heroísmo de las fuerzas combatientes soviéticas”, y con un “préstamo garantizado” estadounidense (reembolsable después de la guerra), que un historiador soviético evaluó en 5.000 millones de rublos, o sea el 4% del ingreso nacional de 1941 a 1945. El rechazo de este segundo frente y el apartar a la URSS de las relaciones interaliadas (a pesar de su presencia en la cumbre de Teherán, en noviembre de 1943) reavivaron su obsesión por el retorno del “cordón sanitario” y las “manos libres en el Este”. La cuestión de las relaciones de fuerzas en Europa se agudizó cuando la capitulación del general Friedrich von Paulus en Stalingrado, el 2 de febrero de 1943, puso en el orden del día la paz futura. Como Washington contaba con su hegemonía financiera para escapar a las normas militares de la solución de conflictos, Franklin D. Roosevelt se rehusó a negociar sobre los “objetivos de guerra” presentados a Winston Churchill por José Stalin en julio de 1941 (retorno a las fronteras europeas del antiguo imperio alcanzadas en 1939-1940) porque una “esfera de influencia” soviética limitaría la estadounidense; el financista Averell Harriman, embajador en Moscú, pensaba en 1944 que el atractivo de una “ayuda económica” para la arruinada URSS “evitaría el desarrollo de una esfera de influencia (...) soviética en Europa Oriental y los Balcanes”. Pero había que contar con Stalingrado, donde se enfrentaban desde julio de 1942 “dos ejércitos de más de un millón de hombres”. El soviético ganó esa “batalla encarnizada” –seguida día a día en la Europa ocupada– “que superó en violencia a todas las batallas de la Primera Guerra Mundial (...) en cada casa, cada fuente de agua, cada sótano, cada pedazo de ruina”. Su victoria “puso a la URSS en el camino de ser una potencia mundial”, como la “de Poltava en 1709 (contra Suecia) había transformado a Rusia en potencia europea”. La verdadera apertura del “segundo frente” se demoró hasta junio de 1944, cuando el avance del Ejército Rojo –más allá de las fronteras soviéticas de julio de 1940– exigió el reparto de las “esferas de influencia”. La conferencia de Yalta, en febrero de 1945, cumbre de los logros de la URSS, que había sido un beligerante decisivo, no resultó de la astucia de Stalin despojando a la Polonia mártir contra un Churchill impotente y un Roosevelt cerca de la muerte, sino de una relación de fuerzas militares. Roosevelt se inclinó entonces a proseguir con una carrera negociada de reedición de la Wehrmacht “con armas anglo-estadounidenses y el envío de las fuerzas al Este”: a fines de marzo, “26 divisiones alemanas seguían en el frente occidental (...) contra 170 divisiones en el frente del Este” (20), donde los combates hicieron furor hasta el final. En marzo-abril de 1945, la operación Sunrise ulceró a Moscú: el jefe de la Office of Strategic Services (ancestro de la CIA) en Berna, el financista Allen Dulles, negoció con el general SS Karl Wolff, jefe del estado mayor personal de Himmler, responsable del asesinato de 300.000 judíos, la capitulación del ejército Kesselring en Italia. Pero quedaba políticamente excluida la posibilidad de que Berlín se volviera hacia Occidente: del 25 de abril al 3 de mayo, las batallas del frente oriental mataron a otros 300.000 soldados soviéticos. Es decir, el equivalente de las pérdidas estadounidenses totales (292.000), únicamente militares, de los frentes europeo y japonés de diciembre de 1941 a agosto de 1945 (21). Según Jean-Jacques Becker, “dejando a un lado que se desplegó en espacios mucho más vastos, y dejando también a un lado el costo extravagante de los métodos de combate caducos del ejército soviético, en un plano estrictamente militar, la segunda guerra fue menos violenta que la primera” (22). Esto equivale a olvidar que sólo la URSS perdió la mitad de las víctimas de todo el conflicto de 1939-1945, especialmente a consecuencia de la guerra de exterminación que el Tercer Reich planificó para liquidar, además de la totalidad de los judíos, de 30 a 50 millones de eslavos (23). La Wehrmacht, feudo pangermanista fácilmente nazificado, al considerar a “los rusos como ‘asiáticos’ dignos del desprecio más absoluto”, fue el artesano principal de esa masacre: su salvajismo antieslavo, antisemita y antibolchevique, descripto en el proceso de Nüremberg (1945-1946), pero durante mucho tiempo callado en Occidente y recientemente recordado en Alemania por exposiciones itinerantes (24), privó a la URSS de las “leyes de la guerra” (convenios de La Haya de 1907). Dan testimonio de ello sus órdenes: el decreto llamado “del comisario” del 8 de junio de 1941, que prescribía la ejecución de los comisarios políticos comunistas integrados al Ejército Rojo; la orden de “no hacer prisioneros”, que causó la ejecución en el campo de batalla, una vez terminados los combates, de 600.000 prisioneros de guerra, orden extendida en julio a los “civiles enemigos”; la orden de Reichenau de “exterminación definitiva del sistema judeo-bolchevique”, etc. (25). Así 3,3 millones de prisioneros de guerra, es decir, más de dos tercios del total, sufrieron en 1941-1942 una “muerte programada” por el hambre y la sed (80%), el tifus y el trabajo esclavo. Los prisioneros “comunistas fanáticos” entregados a la SS fueron los conejillos de indias del primer gaseado con Zyklon B en Auschwitz, en diciembre de 1941. La Wehrmacht fue, junto con la SS y la policía alemana, un agente activo de la destrucción de los civiles, judíos y no judíos. Ayudó a los Einsatzgruppen SS encargados de las “operaciones móviles de matanza” (Raúl Hilberg), como la perpetrada por el grupo C en la hondonada de Babi Yar, a fines de septiembre de 1941, diez días después de la entrada de sus tropas en Kiev (cerca de 34.000 muertos): una de las innumerables masacres perpetradas, con “auxiliares” polacos, bálticos (letones y lituanos) y ucranianos, descriptas por el punzante Livre noir de Ilya Ehrenburg y Vassili Grossman (26). Eslavos y judíos (1,1 millón sobre 3,3) perecieron de a miles en Oradour-sur-Glane (ciudad mártir) así como en los campos de concentración. Los 900 días del sitio de Leningrado (julio de 1941-enero de 1943) mataron un millón de habitantes sobre los dos y medio existentes, de los cuales “más de 600.000” durante la hambruna del invierno de 1941-1942. En total, “1.700 ciudades, 70.000 pueblos y 32.000 empresas industriales fueron arrasadas”. Un millón de Ostarbeiter (“trabajadores del Este”), deportados hacia el oeste, fueron agotados o aniquilados por el trabajo y las sevicias de las SS y de los “kapos” en los “kommandos” de los campos de concentración, minas y fábricas de los Konzerne y de las filiales de grupos extranjeros, como Ford, fabricante de los camiones de 3 toneladas del frente del Este. El 8 de marzo de 1945 la URSS, exangüe, ya había perdido el beneficio de la “Gran Alianza” que impuso a los anglo-estadounidenses la enorme contribución de su pueblo, bajo las armas o no, para su victoria. El containment (contención) de la “guerra fría”, bajo la égida de Washington, podía restablecer el “cordón sanitario”, la “primera guerra fría” que Londres y París habían dirigido de 1919 a 1939. 1 “1947-1948. Du Kominform au ‘coup de Prague’, l'Occident eut-il peur des Soviets et du communisme?”, Historiens et géographes (HG), París, n° 324, agosto-septiembre de 1989, pp. 219-243. 2 Diana Pinto, “L'Amérique dans les livres d'histoire et de géographie des classes terminales françaises”, HG, n° 303, marzo de 1985, pp. 611-620; Geoffrey Roberts, The Soviet Union and the origins of the Second World War, 1933-1941, Saint Martin’s Press, Nueva York, 1995, introducción. 3 Actualmente, Ucrania occidental. Como muchas de las “marcas” (provincias de frontera), Galicia había estado, a través de la historia, en manos de los rusos, mogoles, polacos y lituanos. Formó parte del Imperio austro-húngaro hasta 1919, año en que fue incorporada otra vez a Polonia. 4 Véase también Geoffrey Roberts, op. cit., p. 95-105, y Gabriel Gorodetsky, “Les dessous du pacte germano-soviétique”, Le Monde diplomatique, julio de 1997. 5 Sudetes: nombre general que designa una región limítrofe de la República Checa, al norte de Bohemia, que comprende la frontera occidental y parte de la frontera septentrional y meridional. 6 Salvo otra indicación, las fuentes aquí citadas se encuentran en los archivos del Ministerio Francés de Relaciones Exteriores o del Ejército de tierra (SHAT) y en los archivos publicados de Alemania, Reino Unido y Estados Unidos. En cuanto a los numerosos libros, en general poco conocidos, sobre los que se apoya este artículo, se encuentran reunidos en el recuadro “Fuentes fundamentales”. 7 Antigua región de Europa oriental que abarca gran parte de la actual Moldavia y algunos distritos de Ucrania. 8 Winston Churchill, Memorias, vol. I, “La Segunda Guerra Mundial: Se cierne la tormenta ”, Ediciones Peuser, Buenos Aires, 1961. 9 Carta a Guy de la Chambre, ministro de aviación, Moscú, 29 de agosto de 1939 (SHAT). 10 Michael J. Carley, 1939, The alliance that never was and the coming of World War 2, Ivan R. Dee, Chicago, 2000, pp. 256-257. 11 Carta 771 de Charles Corbin, Londres, 28 de octubre de 1939, archivos del Quai d’Orsay (MAE). 12 Jefe de la misión militar francesa en Polonia y jefe del gobierno francés, respectivamente. 13 Dov Levin, The lesser of two evils: Eastern European Jewry under Soviet rule, 1939-1941, The Jewish Publications Society, Filadelfia-Jerusalem, 1995. 14 Véanse especialmente las obras ya citadas de Geoffrey Roberts y Gabriel Gorodetscky, y también Bernhard H. Bayerlin y otros, Moscou, Paris-Berlin (...) 1939-1941, Taillandier, París, 2003. La comunista libertaria Margarete Buber-Neumann acusó en sus Memorias al régimen soviético de haber entregado antifascistas alemanes a la Gestapo. 15 Charles Higham, Trading with the enemy 1933-1949, Delacorte Press, Nueva York, 1983; y Industriels et banquiers français sous l’Occupation, Armand Colin, París, 1999. 16 Geoffrey Roberts, op. cit., pp. 122-134 y 139. 17 La Blitzkrieg o “guerra relámpago” fue un nuevo tipo de estrategia puesto en práctica por primera vez por las tropas alemanas en la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939. Este nuevo sistema de hacer la guerra consistía en aplicar la máxima movilidad posible a las tropas en contraposición con las estrategias de posiciones vigentes en Europa. 18 La Délégation française auprès de la Commission allemande d'Armistice de Wiesbaden, 1940-1941, Imprimerie nationale, París, vol. 4, pp. 648-649. 19 NDLR: Se considera que estas purgas debilitaron considerablemente al Ejército Rojo. 20 Gabriel Kolko, The Politics of War, Random House, Nueva York, 1969, cap. 13-14. 21 Pieter Lagrou, en Stéphane Audoin-Rouzeau y otros, La violence de guerre 1914-1945, Complexe, Bruselas, 2002, p. 322. 22 Ibid., p. 333. 23 Götz Aly y Susanne Heim, Vordenker der Vernichtung, Hoffmann und Campe, Hamburgo, 1991, resumido por Dominique Vidal, Les historiens allemands relisent la Shoah, Complexe, Bruselas, 2002, pp. 63-100. 24 Edouard Husson, Comprendre Hitler et la Shoah, PUF, París, 2000, pp. 239-253. 25 Omer Bartov, German Troops, MacMillan, Londres, 1985; L’armée d’Hitler, Hachette Pluriel, París, 1999; y Tom Bower, Blind eye to murder, André Deutsch, Londres, 1981. 26 Actes Sud, Arles, 1995. LINK: http://www.eldiplo.org/login.php3?numero=98&semanal=71/S_A_1_55 Requiere estar registrado. Este es el informe Completo en PDF. http://www.gigasize.com/get.php/3195432954/La_otra_Segunda_guerra_Mundial.pdf Primera Parte: http://www.taringa.net/posts/info/882468/La-otra-Segunda-Guerra-Mundial-1_5.html Segunda Parte: http://www.taringa.net/posts/info/882883/La-otra-Segunda-Guerra-Mundial-2_5.html Cuarta Parte: http://www.taringa.net/posts/info/884023/La-otra-Segunda-Guerra-Mundial-4_5.html Espero comentarios.
Esta es la segunda parte de "La otra 2º Guerra Mundial". La primera por los comentarios Demagogia para acallar la resistencia interna COMO HITLER COMPRO A LOS ALEMANES Por Götz Aly Historiador, Berlín. Este texto es un adelanto del libro Hitlers Volkstaat. Raub, Rassenkrieg und Nationaler Sozialismus (El Estado del pueblo de Hitler. Saqueo, guerra racial y nacionalsocialismo), publicado en marzo de 2005 por la editorial S. Fischer (Frankfurt), y que será publicado en francés por Flammarion (París), en octubre de 2005. Traducción: Lucía Vera ¿Cómo un régimen como el nazismo pudo gozar de un consenso político tan fuerte? La respuesta no se halla en el nacionalismo exacerbado y racista que se respiraba en la Alemania de 1930, sino en los esfuerzos del régimen por propiciar un estado de confort material a costa de los países ocupados y de la expoliación de los prisioneros judíos. Este libro trata sobre una pregunta simple, que no siempre ha encontrado respuesta: ¿cómo pudo ocurrir? ¿Cómo pudieron los alemanes, cada uno en su nivel, permitir y cometer crímenes masivos sin precedentes, en particular el genocidio de los judíos de Europa? Aunque el odio, fomentado por el Estado, hacia todas las poblaciones “inferiores” (los polacos, los bolcheviques, y los judíos) formaba sin duda parte de las condiciones necesarias, eso no constituye una respuesta suficiente. En los años anteriores al régimen hitlerista no había más resentimiento entre los alemanes que entre los demás europeos; su nacionalismo no era más racista que el de otras naciones. No hubo una Sonderweg (excepción alemana) que permitiera establecer una relación lógica con Auschwitz. La idea de que una xenofobia específica y un antisemitismo exterminador se habrían desarrollado desde muy temprano en Alemania no se apoya en ninguna base empírica. Suponer que un error de consecuencias especialmente funestas tiene necesariamente causas específicas y lejanas es un error. El Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP) debe la conquista y la consolidación de su poder a un conjunto de circunstancias, y los factores más importantes se ubican después de 1914, no antes. La relación entre pueblo y elite política bajo el nacionalsocialismo está en el centro de este estudio. Está establecido que el edificio del poder hitleriano fue, desde el primer día, extremadamente frágil, y hay que preguntarse cómo se estabilizó, de manera aproximada pero suficiente como para durar doce años excitantes y destructivos. Por eso conviene precisar la pregunta planteada al principio de manera general (“¿cómo pudo ocurrir eso?”): ¿Cómo una empresa que de manera retrospectiva aparece tan abiertamente mistificadora, megalómana y criminal como el nazismo pudo ser objeto de un consenso político de una amplitud que hoy nos resulta difícil explicar? Para intentar aportar una respuesta convincente, considero al régimen nazi desde un ángulo que lo presenta como una dictadura al servicio del pueblo. El período de la guerra, que también hizo surgir muy claramente las otras características del nazismo, permite responder de la mejor manera a esas preguntas tan importantes. Hitler, los Gauleiter (jefes regionales) del NSDAP, una buena parte de los ministros, secretarios de Estado y consejeros actuaron como demagogos clásicos, preguntándose sistemáticamente cómo asegurar y consolidar la satisfacción general, comprando cada día la aprobación de la opinión o, por lo menos, su indiferencia. Dar y recibir fue la base sobre la cual erigieron una dictadura consensual, siempre mayoritaria en la opinión; el análisis del derrumbe interno al final de la primera guerra mundial hizo aparecer los escollos que debía evitar su política de beneficencia popular. Durante la Segunda Guerra Mundial, los responsables nazis trataron, por un lado, de distribuir los víveres de manera que su reparto fuera sentido como justo, sobre todo por los más pobres; por otro, hicieron de todo para mantener la estabilidad, al menos aparente, del Reichsmark (RM) con el fin de cortar decididamente cualquier recuerdo inquietante de la inflación de la guerra de 1914 o del derrumbe de la moneda alemana en 1923; finalmente procuraron –lo que no había ocurrido durante la Primera Guerra Mundial– retribuir de manera suficiente a las familias, que recibían cerca del 85% del salario neto anterior de los soldados movilizados (contra menos de la mitad para las familias británicas y estadounidenses en la misma situación). No era raro que las esposas y las familias de los soldados alemanes tuvieran más dinero que antes de la guerra; también se beneficiaban con los regalos traídos masivamente por los soldados con licencia y con los paquetes enviados al ejército por correo desde los países ocupados. Para reforzar esta ilusión de adquisiciones garantizadas, e incluso susceptibles de crecer, Hitler logró que los campesinos, los obreros, y también los empleados y los pequeños y medianos funcionarios no fueran afectados de manera significativa por los impuestos de guerra, lo cual también representaba una diferencia importante en relación con Gran Bretaña y Estados Unidos. Pero este beneficio otorgado a la gran mayoría de los contribuyentes alemanes estuvo acompañado de un aumento considerable en la carga fiscal de las capas sociales con altos o muy altos ingresos. El impuesto excepcional de 8.000 millones de Reichsmarks que debieron pagar los propietarios inmobiliarios hacia fines de 1942 constituye un ejemplo sorprendente de la política de justicia social practicada ostensiblemente por el Tercer Reich. Lo mismo ocurrió con la exención fiscal de las primas por el trabajo nocturno, en domingo y días feriados, acordada después de la victoria sobre Francia, y considerada hasta hace poco por los alemanes como un logro social. Así como el régimen nazi fue implacable en el caso de los judíos y de las poblaciones que consideraba, desde un punto de vista racial, como inferiores o extranjeras (fremdvölkisch), también su conciencia de clase lo impulsó a repartir las cargas de manera que los más débiles salieran beneficiados. Pero es evidente que sólo las clases más ricas (el 4% de los contribuyentes alemanes ganaba entonces más de 6.000 RM anuales) no podían aportar con sus impuestos los fondos necesarios para el financiamiento de la Segunda Guerra. Entonces, ¿cómo se financió la guerra más costosa de la historia mundial para que la mayoría de la población se encontrara lo menos afectada posible? La respuesta es evidente: Hitler hizo que los arios ahorraran recursos a expensas del mínimo vital de otras categorías de población. Para conservar el favor de su propio pueblo, el gobierno del Reich también arruinó las demás monedas de Europa, al exigir gastos de ocupación cada vez más elevados. Para asegurar el nivel de vida de su población, hizo robar millones de toneladas de productos alimenticios para dar de comer a sus soldados y enviar lo que quedaba a Alemania. De la misma manera que se suponía que el ejército alemán se alimentaba a expensas de los países ocupados, también debía pagar los gastos corrientes con el dinero de esos países, lo que logró ampliamente. Los soldados alemanes desplegados en el extranjero –es decir, casi todos– y el conjunto de las prestaciones brindadas a la Wehrmacht por los países ocupados, las materias primas, los productos industriales y artículos alimenticios comprados en el lugar y destinados a la Wehrmacht o a ser enviados a Alemania, todo era pagado con monedas distintas a los Reichsmarks. Los responsables aplicaban expresamente los siguientes principios: si alguien debe morir de hambre, que sean los otros; si la inflación de guerra es inevitable, que afecte a todos los países salvo a Alemania. “Bienestar” del pueblo La segunda parte del libro trata sobre las estrategias elaboradas para lograr esos fines. Las arcas alemanas estuvieron así alimentadas por los miles de millones provenientes de la expoliación de los judíos de Europa, lo que constituye el objeto de la tercera parte. Mostraré de qué manera fueron expoliados los judíos, primero en Alemania y luego en los países aliados y en aquellos ocupados por la Wehrmacht. (...) Apoyándose en una guerra predadora y racial de gran envergadura, el nacionalsocialismo fue el principio de una verdadera igualdad, especialmente por una política de promoción social de una amplitud sin precedentes en Alemania, que lo hacía al mismo tiempo popular y criminal. El confort material y las ventajas obtenidas del crimen en gran escala, ciertamente de manera indirecta y sin comprometer la responsabilidad personal, eran aceptadas con buena voluntad, alimentando la conciencia, en la mayoría de los alemanes, de la solicitud del régimen. Y, recíprocamente, de allí obtenía su energía la política de exterminación, ya que adoptaba el criterio del bienestar del pueblo. La ausencia de resistencia interna digna de ese nombre y, posteriormente, la falta de sentimiento de culpabilidad, se deben a esta constelación histórica. Esto es objeto de la cuarta parte del libro. Respondiendo así a la pregunta “¿cómo pudo suceder lo que sucedió?”, se nos hace imposible cualquier reducción pedagógica a simples fórmulas antifascistas; ésta es una respuesta difícil de mostrar públicamente, y casi imposible de separar de las historias nacionales de la posguerra, la de los alemanes en la República Democrática Alemana (RDA), en la República Federal de Alemania (RFA) y en Austria. Sin embargo, parece necesario aprehender el régimen nazi como un socialismo nacional para, por lo menos, poner en duda la proyección recurrente de la culpa sobre individuos y grupos claramente circunscriptos, que son tanto el dictador delirante, enfermo y “carismático” y su entorno inmediato, como los ideólogos del racismo (según una moda pasajera, propia de una generación que ha conocido la misma socialización) que están estigmatizados; para otros son (de manera exclusiva o no) los banqueros, los grandes empresarios, los generales o los comandos asesinos, presos de una locura homicida. En la RDA, en Austria y en la RFA se adoptaron las estrategias de defensa más diversas, pero todas iban en el mismo sentido y garantizaban a la población mayoritaria una existencia apacible y una conciencia tranquila. (...) Se asocia –en general un poco rápidamente– a los que se aprovecharon de la arianización con los grandes industriales y los banqueros. Las comisiones de investigación sobre el período nazi, establecidas durante los años 1990 en muchos Estados europeos y en grandes empresas, y constituidas por historiadores especializados, reforzaron esta impresión, que es falsa si se mira la situación de conjunto. La historiografía, un poco más matizada, agrega de buena gana a algunos funcionarios nazis de rango más o menos elevado al grupo de los que se aprovecharon de la arianización. Desde hace algunos años aparecen también en la mira vecinos comunes alemanes, y también polacos, checos o húngaros, personas cuyos dudosos servicios a la potencia ocupante eran con frecuencia retribuidos con bienes “desjudaizados”. Pero toda teoría que se centre únicamente en los aprovechadores privados tomaría un camino equivocado y pasaría al costado de la cuestión central: ¿en qué se transformaron los bienes de los judíos de Europa expropiados y asesinados? (...) Esta técnica de financiamiento de la guerra, aplicada en Alemania desde 1938, que consistía en imponer la conversión del patrimonio privado en préstamos al Estado, fue ignorada por quienes trataron la arianización con una perspectiva jurídica, moral o historiográfica. Esta posición correspondía a la voluntad de los dirigentes alemanes de acallar la utilidad material del saqueo. Como la mención de la conversión forzada de los valores judíos en préstamos al Estado era un tabú, las cifras concretas de los ingresos siguieron siendo secretas. La persecución de los judíos debía presentarse y considerarse como una cuestión puramente ideológica, y las víctimas sin defensa de un gigantesco asesinato predador aparecer como enemigos despreciables. En 1943, una lista establecida por el Alto Comando de la Wehrmacht, que detallaba diecinueve problemas políticos y militares que eran fuente de perturbaciones entre los soldados, perturbaciones que los oficiales debían evitar con respuestas tan homogéneas como fuera posible, incluía esta pregunta: “¿No fuimos demasiado lejos con la cuestión judía?” La respuesta era: “¡Mala pregunta! ¡Es un principio nacionalsocialista, tiene que ver con nuestra Weltanschauung (concepción del mundo); no hay discusión sobre ello!” (1). Ahora bien, no hay ninguna razón para confundir la argumentación puesta a disposición de los adoctrinadores nazis con los hechos históricos. (...) En Alemania hubo, innegablemente, una gran cantidad de escépticos. La mayoría de los que se dejaron llevar por el nazismo lo hicieron sobre la base de puntos imprecisos del programa. Algunos siguieron al NSDAP porque la emprendía contra Francia, enemigo hereditario; otros, porque ese Estado joven rompía fuertemente con las representaciones morales tradicionales. Algunos eclesiásticos católicos bendijeron las armas comprometidas en la cruzada contra el bolchevismo pagano y se opusieron a la confiscación de los bienes de la Iglesia, así como también a los crímenes de la eutanasia (ver Heim, pág. ); a la inversa, los Volksgenossen (literalmente “camaradas del pueblo”, es decir ciudadanos arios) de sensibilidad fundamentalmente socialista se entusiasmaron con las dimensiones anticlericales y antielitistas del nacionalsocialismo. Precisamente porque se apoyaba en afinidades parciales diversas, el seguimiento ciego de millones de alemanes, cada uno con motivaciones puntuales aunque de consecuencias funestas, pudo ser reformulado a posteriori sin dificultad como una “resistencia” desprovista de eficacia histórica. El actor Wolf Goette, mencionado en el capítulo sobre los saqueadores (satisfechos) de Hitler, estaba tan alejado de la ideología nazi como Heinrich Böll. Siempre encontró la política alemana “vomitiva”, y experimentaba un “sentimiento de vergüenza espantoso” cuando se cruzaba con una persona que llevaba la “insignia amarilla”. Sin embargo, a diferencia de Böll, en un primer momento consideró la película Ich klage an (“Yo acuso”), que hacía la apología de la eutanasia, como un documento de “orientación limpia y conveniente”, como una obra de arte impactante que “demostraba con una calidad cinematográfica notable” la “necesidad” de la eutanasia “en algunos casos de enfermedades incurables”, aun cuando luego expresó discretas dudas “sobre la hipótesis de que un Estado arbitrario reivindicara esta idea”. Pero, independientemente de su posición en cuanto a las diversas medidas políticas, Goette seguía valorando las posibilidades para su carrera y de consumo que le procuraba la dictadura alemana en Praga, una ciudad pletórica de riquezas. Estaba preocupado por sus pequeños intereses personales, y eso lo neutralizaba políticamente. (2) Por otra parte, sólo el ritmo desenfrenado de la acción le permitía a Hitler mantener en equilibrio la mezcla siempre inestable de los intereses y de las posiciones políticas más diversas. Es aquí donde residía la alquimia política de su régimen. Impedía el derrumbe por el encadenamiento casi ininterrumpido de las decisiones y de los acontecimientos. Valorizaba al NSDAP y sostenía a los militantes de la primera hora, los Gauleiter y los Reichsleiter, de manera mucho más comprometida que los ministros. Su habilidad para estructurar el poder se manifestó después de 1933 en el hecho de que no dejó que el Partido todopoderoso se redujera a un simple apéndice del Estado. Supo, por el contrario –a diferencia del Partido Socialista Unificado de Alemania del Este (SED) tiempo después– movilizar el aparato del Estado con un éxito sin precedentes, permitiéndole desarrollar una creatividad concurrente a los objetivos de “agitación nacional” y utilizar las fuerzas del país hasta el extremo. En su mayoría, los alemanes sucumbieron al vértigo en un primer momento, a la embriaguez de la aceleración de la historia después, y finalmente –con Stalingrado, cuyo impacto fue acentuado internamente por los bombardeos “de saturación” y el terror ahora manifiesto– a un estado de conmoción que provocó el mismo entorpecimiento. Los ataques aéreos suscitaron más indiferencia que miedo y llevaron a un cierto “no me importa”; los muertos caídos en el frente oriental reforzaron la tendencia a centrarse en las preocupaciones de lo cotidiano y en la espera de los próximos signos de vida del hijo, del marido o del novio (3). Los alemanes vivieron los doce años del nazismo como un estado de urgencia permanente. En el torbellino de los acontecimientos, perdieron toda noción de equilibrio y de medida. “Todo esto me hace sentir el efecto de una película” (4) observaba en 1938, plena crisis de los Sudetes, Vogel, el almacenero mencionado por Víctor Klemperer. Un año más tarde, nueve días después del comienzo de la campaña contra Polonia, Herman Göring les aseguraba a los obreros de las fábricas Rheinmetall-Borsig, en Berlín, que pronto podrían contar con dirigentes “a los que la energía empuja hacia adelante” (5). En la primavera de 1941, Joseph Goebbels confirmaba esta idea en su diario: “Toda la jornada, un ritmo loco”; “la vida ofensiva y fulgurante comienza de nuevo ahora”, o bien, en la embriaguez antibritánica de la victoria: “Paso todo el día con un sentimiento de felicidad febril” (6). Hitler mencionaba con frecuencia, en su círculo más restringido, la posibilidad de su muerte cercana, con el fin de mantener el ritmo insensato necesario para el equilibrio político de su régimen. Se movía como un equilibrista diletante que sólo logra conservar el equilibrio gracias a movimiento de oscilación cada vez más amplios, cada vez más rápidos, luego precipitados y vanos, y que termina, inevitablemente, por caer. Por eso el análisis de las decisiones políticas y militares de Hitler gana en pertinencia cuando hace abstracción de la propaganda a ultranza sobre el futuro, y vuelve a situar esas iniciativas con relación a sus motivaciones inmediatas y a los efectos buscados a corto plazo. 1 Servicios administrativos de la Wehrmacht, Puntos discutidos (mayo de 1943), NA, RG 238, box 26 (Reinecke Files). 2 Wolf Goette (1909-1995) a su familia y a A., Archives Wolk Goette, Praga, 1939/1942, WOGOs Briefe. 3 Birthe Kundrus, Kriegerfrauen. Familienpolitik und Geschlechterverhältnisse im Ersten und Zweiten Weltkrieg, Hamburgo, 1995, p. 315. 4 Victor Klemperer, Mes soldats de papier: Journal 1933-1941, París, 2000, p. 397. 5 Völkischer Beobachter, 11 de setiembre de 1939. 6 Elke Fröhlich (ed.), Die Tagebücher von Joseph Goebbels, Munich 1997, parte I, vol. 9, p. 171 (5 de marzo de 1941), p. 229 (6 de abril de 1941), p. 247 (14 de abril de 1941). LINK: http://www.eldiplo.org/login.php3?numero=98&semanal=71/S_A_1_55 Requiere estar registrado. Este es el informe Completo en PDF. http://www.gigasize.com/get.php/3195432954/La_otra_Segunda_guerra_Mundial.pdf Primera Parte: http://www.taringa.net/posts/info/882468/La-otra-Segunda-Guerra-Mundial-1_5.html Espero comentarios.
Con cualquier comentario que este de mas, se cierra. La organizacion judía que más crece en la argentina Jabad Lubavitch: fe, poder y marketing En toda época, aún hoy, la fe cambia. A veces, esto significa borrar las reglas de la tradición. Otras, en cambio, el éxito religioso está en volver a ellas, en seguir preceptos antiquísimos, alejando el desconcierto humano a fuerza de certezas divinas. Entonces, es el tiempo de la ortodoxia. Tal puede ser el caso de Jabad Lubavitch en la Argentina, un movimiento que se ha vuelto de los más dinámicos dentro del judaísmo local. Y si bien su presencia no es hegemónica, en los últimos años tuvo una gran expansión, reuniendo más seguidores y poder a su alrededor, gracias a un mensaje que combina ortodoxia y misticismo con una lógica de difusión propia del marketing moderno. Y, al igual que sucede a nivel mundial, en el país su prédica tiene especial llegada en el empresariado judío, así como ente los jóvenes y laicos. Jabad Argentina posee 28 sedes en seis provincias y se estima que cuenta con unos 10.000 seguidores. Nacido hace más de 230 años en el pueblo bielorruso de Lubavitch, el movimiento tuvo su despegue local a mediados de los 90, bajo la mirada crítica y por momentos desconfiada del resto del judaísmo vernáculo. Sucede que sus miembros se definen por la fidelidad extrema a la palabra de la Torá (los cinco primeros libros de la Biblia) y la Halajá, donde figuran las 613 mitzvot u ordenanzas (248 positivas y 365 negativas) que para la ortodoxia el pueblo judío debe seguir. Con largas barbas, sacos y sombreros negros los hombres (ropas de la fría Rusia Blanca, donde nació Jabad), y polleras hasta los tobillos y pelucas, en el caso de las mujeres (para ocultar todo elemento sensual), los Lubavitch más avanzados en el cumplimiento de los preceptos tienen una particular forma de vestir. También son estrictos en su alimentación kasher, que no sólo implica comer determinados alimentos, sino también una preparación y utensilios especiales. Pero a diferencia de la ortodoxia a secas y a pesar de que muchos de los hábitos seguidos por sus miembros puedan parecer medievales, Jabad trabaja con la tecnología más moderna, desde revistas y programas de televisión hasta un importante sitio de Internet y la lectura de rezos en la pantalla de una palm. El rabino Tzvi Grunblatt, director del movimiento en Argentina desde 1978, tiene una explicación: “Todo lo que Dios creó en su mundo lo creó en su honor y puede usarse para reforzar la espiritualidad, pero hay que saber cómo hacerlo. Por ejemplo, yo tengo un programa de TV hace trece años, pero nunca lo vi. No tengo tiempo y no tengo televisión porque no quiero arruinarles la cabeza a mis hijos, quiero que crezcan sanos”. El auge local de Jabad es reflejo de su presencia en el mundo, donde posee 3.000 centros distribuidos en más de 70 países. La historia reciente comenzó allá por los 50 en los Estados Unidos, en el hoy mítico templo ubicado en el 770 de Eastern Parkway (Brooklyn), de la mano del último rebe (líder) de Lubavitch y las certezas que desparramaron por el mundo los jasidím, sus emisarios. Un mensaje místico-pragmático que entre sus atractivos cuenta con postularse como un judaísmo auténtico en momentos de fuerte crisis global de la identidad religiosa. Mística y negocios. Jabad es parte del jasidismo, el último movimiento místico judío, que a fines del siglo XVII buscó llegar a Dios a través de la vivencia, sin necesidad de la erudición teológica, e introdujo la idea de seguir las mitzvot con alegría. “El judaísmo es un sistema basado en la acción. Quiero ayudar y no ayudé: cero. No quise ayudar pero, porque me obligaron o por el motivo que sea, en lo concreto ayudé: eso vale. No es el summum de la espiritualidad, pero es la base”, dice Grunblatt. En parte, responden a quienes sostienen que con el precepto no basta y que, al contrario, la devoción por la norma anula la espontaneidad. “Les importa difundir la Torá, no cómo lo vas a hacer. Son pragmáticos. Eso los hace tan exitosos. No te preguntan si creés en el precepto, lo importante es que lo cumplas, porque eso acelera la llegada del Mesías”, explica un laico que supo trabajar en Jabad. En su historia, el movimiento tuvo siete grandes rebes, ordenados por algo bastante parecido a un linaje. El último, que no tiene sucesor, fue Menajem Mendel Schneerson, fallecido en 1994. Desde otras posturas en el arco religioso aseguran que Jabad tiene una cuasi devoción por sus líderes, y lo señalan como algo ajeno a la tradición judaica. “Al revés, la presencia de un rebe es algo que siempre hubo en la historia del pueblo judío. Hombres sagrados con un nivel espiritual más allá del común de la gente”, señala Grunblatt. Tan es así que hay más de 20 tomos con las cartas que el rebe respondió en vida, y algunos Lubavitch aún hoy le escriben. Luego, abren un volumen al azar, introducen su carta y en la respuesta que salió buscan orientación. “No soy de los que siguen esa práctica, me parece que se puede abusar y no me gusta –explica Grunblatt–, pero conozco casos donde la carta abierta era justo de la situación exacta que se consultaba.” Junto a su fuerte acción de marketing, Jabad es conocido por desarrollar mucha obra social (hogares para niños judíos en situación de riesgo o acompañamiento a pacientes judíos terminales, por ejemplo). En ambos casos, reunir fondos es clave. Un rabino ideológicamente opuesto, que pidió reserva, asegura: “Hay muchos filo-Jabad en la Argentina. Muchos lo toman como un grupo de afinidades para acceder a relaciones y negocios”. Más allá de esto, otras fuentes también atribuyeron a Jabad una fuerte ascendencia sobre el empresariado judío, y aunque Grunblatt desestima esos comentarios (ver recuadro), uno de los Lubavitch más destacados es Eduardo Elsztain, presidente de IRSA y vinculado a los bienes raíces. Elsztain es miembro activo de Jabad, seguidor de su mensaje y, se estima, uno de sus mayores aportantes. Otro donante ilustre es Alan Faena, en una clara muestra del pragmatismo de Jabad a la hora de buscar recursos. “Sí, Alan aporta, pero siempre con los eventos de celebración de fechas importantes que se llevan a cabo en el Faena Hotel”, explicó una de sus asistentes a PERFIL. Desde la organización de desayunos en el hotel Alvear, donde se leen cuentos jasídicos y muchos de los asistentes y aportantes son empresarios, hasta el tradicional alquiler del Llao Llao durante varios días para celebrar Pesaj (la pascua judía) en ese costoso hotel de Bariloche, el boom de este movimiento religioso parece ir de la mano de un alto poder adquisitivo. Interna. Rabinos liberales y conservadores aseguran que no hay diálogo con Jabad. “Ven a la ley judía como divina e inmodificable, mientras que para los liberales fue escrita por hombres con inspiración divina y puede modificarse”, explica un líder religioso que pidió no ser nombrado. “Yo con una mano sostengo la Torá y con otra el diario. Para Jabad, las dos manos son para la Torá”, sintetiza. Otra interna habla del temor que algunos padres judíos liberales o laicos sienten ante la posibilidad de que sus hijos se acerquen a los Lubavitch, por las fricciones que los nuevos hábitos podrían traer en la familia. Desde Jabad, la respuesta a este último planteo es que el cambio será para mejor y no un problema. Pero sobre la Torá son tajantes. “Cómo es posible –se pregunta Grunblatt–, ante una tradición de Dios con tres mil años, que hace 200 años apareció un profeta y dijo que Dios cambió de opinión. Y si tal profeta apareció y dijo eso, no puede ser aceptado por el credo judío, porque uno de sus principios es que Dios no cambia de opinión.” Hombres y mujeres, que sí cambian de parecer, dirán de qué manera continúa en la Argentina este movimiento hacia el interior de la fe judía. Por Carlos Romero Diario Perfil Domingo 7 de Agosto del 2007
Bueno esta es al ultima parte. Espero que les haya gustado. Una lección de coraje LAS MUJERES DE LA ROSENSTRASSE Dominique Vidal Jefe de redacción adjunto de Le Monde diplomatique, París. Traducción: Patricia Minarrieta Siempre se dijo que en la Alemania nazi “no había nada que hacer”. Un grupo de mujeres que en 1943 exigió y obtuvo la liberación de sus maridos judíos recientemente detenidos demostró lo contrario. Una prueba de que la dictadura temía las reacciones del pueblo más de lo que la historiografía tradicional sostiene. Ese 27 de febrero de 1943, al alba, los SS de la Leibstandarte Hitler, encargados de la seguridad personal del Führer, ocupan sus lugares en camiones cubiertos con lonas que parten hacia los cuatro confines de Berlín (1). Su misión: detener en su casa o en su trabajo, con ayuda de la Gestapo y de la policía municipal, a los últimos judíos de la capital del III Reich. Unos trabajan en fábricas vitales para la Wehrmacht; otros, casados con cónyuge alemán, no caen por efecto de las leyes de Nuremberg de 1935. El ministro de propaganda y gauleiter (jefe regional) del Partido Nacionalsocialista, Joseph Goebbels, que hace diez años sueña con limpiar de judíos su ciudad, puede finalmente poner término a esas excepciones. Por la noche, cerca de 5000 personas han sido secuestradas, entre ellas 1700 maridos de alemanas. Algunos van ya rumbo a los campos de la muerte. Otros esperan su deportación, hacinados en dos cárceles improvisadas. Una de ellas se encuentra en los números 2-4 de la Rosenstrasse, en el local de una oficina de asistencia social de la comunidad judía. Desde el mediodía, decenas de mujeres, preocupadas por no ver volver a su marido, se apiñan en la calle: pronto son 200. Algunas pasan la noche allí... Al día siguiente, se duplica su número... y su decisión. El hecho de que el servicio de asuntos judíos de la Gestapo tenga su sede a dos pasos, en la Burgstrasse, no les impide gritar a coro: “¡Devuélvannos a nuestros maridos!”. Ni la presencia de los SS, ni el cierre de la estación de subterráneo cercana de Börse, ni siquiera los terribles bombardeos aéreos británicos de la tarde les impiden desafiar al régimen. El historiador David Bankier relata (2), basándose en un testigo, cómo varias mujeres enfrentan a los agentes de la Gestapo y “se atreven a decirles que deberían ir ellos mismos al frente del Este y dejar en paz a los viejos judíos”, pero “la mayoría de los peatones –agrega– miran la escena con total indiferencia”. En su Diario, con fecha 2 de marzo, Goebbels escribe: “Estamos echando definitivamente a los judíos fuera de Berlín. Los prendimos a todos en una redada el pasado domingo y vamos a embarcarlos hacia el Este de inmediato.” No tiene en cuenta la multitud que crece en la Rosenstrasse. Cuando los SS amenazan disparar, las mujeres van a refugiarse en las entradas de las casas o bajo un viaducto cercano, luego regresan: “Queremos a nuestros maridos”, exigen al unísono. Victoria contra la pasividad El 5 de marzo, el régimen intenta unas últimas maniobras intimidatorias. La Gestapo desplaza por la fuerza a decenas de manifestantes. Luego un jeep ocupado por cuatro SS con uniforme y casco de acero, blandiendo metralletas, arremete contra la multitud lanzando disparos. Las mujeres se dispersan corriendo, para regresar nuevamente frente a la prisión. Algunas de ellas, estimuladas por el poder de su movimiento, se animan incluso a ir a pedir a la Gestapo noticias de sus esposos. Otras consiguen introducirse en el edificio de la Rosenstrasse. “Conservábamos la esperanza de que nuestros maridos volverían a casa y no serían deportados”, testimonia una manifestante. Lo más increíble es que no se equivocan. El 6 de marzo, la dictadura no sólo pone fin a los arrestos y deportaciones que continuaban hasta ese momento, sino que ordena la liberación de todos los judíos casados con alemanas –hará incluso buscar en Auschwitz a veinticinco de ellos, que podrán volver a su hogar–. Por lo demás, casi todos sobrevivirán a la guerra. Oficialmente, la Gestapo de Berlín cometió simplemente un abuso de poder secuestrando y deportando a judíos casados con alemanas, y el poder había puesto, naturalmente, las cosas en orden. La realidad nada tiene que ver con esa fábula del “error” burocrático rectificado. Fue el mismo Goebbels quien ordenó la redada y quien, luego de una reunión con Adolf Hitler, el 3 de marzo, en su Wolfschanze (guarida de lobo), la suspendió. ¿Por qué? La respuesta procede sin duda del período durante el cual se desarrolla este caso: justo después de la derrota de Estalingrado. El ánimo de los alemanes está en su punto más bajo. Los dirigentes nazis tienen entonces una única obsesión: que el “frente interior” se quiebre, como en 1917, bajo el ataque sorpresivo del Ejército Rojo y los bombardeos anglo-estadounidenses. La resistencia corajuda, pero relativamente apolítica, de las mujeres de la Rosenstrasse amenaza transformarse en una mancha de aceite: ¿y si otros manifestantes vinieran a perturbar las deportaciones masivas de judíos, que tienen lugar entonces en numerosas ciudades de Alemania? “En Berlín –especifica el historiador Peter Longerich (3)– se internó temporalmente a cientos de judíos casados con no judías en dos edificios de la comunidad judía, con el fin manifiesto de poder intercambiarlos por aquellos empleados de la comunidad que debían ser deportados. Por destacable que sea esta acción, la protesta pública espontánea de miembros de ese grupo reunidos frente al edificio de la Rosenstrasse, no fue sin embargo la causa de la liberación de los hombres encarcelados, ya que una deportación de los judíos que vivían en ‘pareja mixta’ no estaba prevista en esa época.” El colaborador del ministro de Propaganda, Leopold Gutterer, contradice esa apreciación: “Goebbels liberó a los judíos para eliminar para siempre toda protesta. (...) Para evitar que otros saquen una enseñanza o sigan el ejemplo de esa protesta, había que eliminar toda razón de protestar” (4). En su obra maestra, La Destruction des juifs d’Europe (5) (La destrucción de los judíos de Europa), Raul Hilberg sigue la misma línea, cuando escribe que los maridos judíos de mujeres alemanas “fueron finalmente exceptuados, dado que se percibió, en el fondo, que su deportación podía llegar a comprometer todo el proceso de destrucción”. A la distancia, la victoria de las mujeres de la Rosenstrasse interroga al historiador. Ésta constituye en primer lugar una dura respuesta a todos aquellos que explicaron su pasividad asegurando que “no había nada que hacer” contra el régimen nazi. Más aun: prueba que la acción, lejos de ser un testimonio meramente simbólico, podía hacerlo retroceder. Más allá del muy particular contexto del invierno de 1943, esta victoria incita incluso a revisar los vínculos que la dictadura mantenía con su pueblo: ¿no temía la primera las reacciones del segundo mucho más de lo que afirma la historiografía tradicional? Eso explicaría, entre otras cosas, el secreto en que los dirigentes nazis procuraron envolver el genocidio, pero también los esfuerzos considerables que desplegaron –como lo demuestra en este mismo dossier Götz Aly– para “comprar” a los alemanes. Pero lamentablemente, no hubo más que una sola Rosenstrasse... 1 Sólo un libro en francés trata exhaustivamente este caso: Nathan Stotlzfus, La Résistance des coeurs. La révolte des femmes allemandes mariées à des juifs, Phébus, París, 2002. Este artículo se basa en gran medida en información incluida en ese libro. 2 Die öffentliche Meinung im Hitlerstaat, Berlin Verlag, Berlín, 1995. 3 Politik der Vernichtung, Piper, Munich, 1998. 4 Nathan Stoltzfus, op. cit. 5 Fayard, París, 1988. LINK: http://www.eldiplo.org/login.php3?numero=98&semanal=71/S_A_1_55 Requiere estar registrado. Este es el informe Completo en PDF. http://www.gigasize.com/get.php/3195432954/La_otra_Segunda_guerra_Mundial.pdf Primera Parte: http://www.taringa.net/posts/info/882468/La-otra-Segunda-Guerra-Mundial-1_5.html Segunda Parte: http://www.taringa.net/posts/info/882883/La-otra-Segunda-Guerra-Mundial-2_5.html Tercera Parte: http://www.taringa.net/posts/info/883392/La-otra-Segunda-Guerra-Mundial-3_5.html Cuarta Parte: http://www.taringa.net/posts/info/884023/La-otra-Segunda-Guerra-Mundial-4_5.html Espero comentarios.
Reportaje a Hermes Binner “Macri va a mejorar la Ciudad” El 2 de septiembre competirá desde el socialismo por la gobernación de Santa Fe con el kirchnerista Rafael Bielsa. Su gestión al frente del municipio de Rosario lo proyectó a la política nacional. Este médico anestesista no es amigo de grandes definiciones. Aun así, cree que la lucha de clases es cosa del pasado y que no hay socialismo moderno sin economía de mercado. Jorge Fontevecchia 2007-07-29 03:02:49 El socialismo Progresismo. “El término quedó vacío de contenido, también la división entre izquierda y derecha.” —¿Aceptaría la instalación de una pastera como Botnia en su provincia a orillas del Paraná? —Tiene que haber fábricas de papel, en lo que hay que avanzar es en la técnica. —Botnia es de un país gobernado por los socialistas, ¿le resultan más confiables empresas acostumbradas a los sistemas de control de los países socialistas? —Todas las empresas tienen un comportamiento de acuerdo con el interlocutor local. Grandes empresas que han sido ejemplos de sus países cuando llegan a países periféricos no se portan bien. Por eso es necesario controlarlas. —¿Cuál fue el error del socialismo al aliarse con Telerman? —En realidad, nosotros estamos compenetrados en la política de Santa Fe. Nos cuesta muchísimo entender la realidad política de la Ciudad de Buenos Aires. Es más: vimos un clima que no queremos que se repita en la provincia. —¿A qué se refiere? —Al clima de agresión permanente, con lo cual, la propia población, el propio votante, en lugar de ser seducido, dice basta de esto. —Esa dificultad de comprensión puede hacer que repitan el mismo error por desconocimiento en la alianza con Carrió a nivel nacional? —En Santa Fe, estamos en el frente progresista, donde hay distintas corrientes de opinión alrededor de a quién van a votar a nivel nacional. No puedo dejar de valorar que hay gente que con toda honestidad quiere votar por Cristina, quiere votar por Lavagna o quiere votar por Carrió, y en mi condición tengo que ser muy respetuoso de todas las opiniones. Fundamentalmente, creo que la construcción que estamos haciendo en Santa Fe es una construcción que parte del consenso. <—¿Y usted personalmente por quién va a votar de los tres? —Sé por quién voy a votar pero me parece oportuno no adelantar esta opinión de cara a las elecciones del 2 de septiembre en la provincia de Santa Fe. —Su frente progresista, además del ARI de Carrió, incluye a la UCR. Usted mismo fue electo diputado de una alianza entre el socialismo y el radicalismo, ¿qué piensa de los radicales K? —Que es parte del debilitamiento de todos los partidos políticos. La crisis de 2001 fue una bisagra, hay un antes y un después, y recomponer los partidos políticos es una necesidad. —¿Los radicales K son resultado de la debilidad de la UCR? —Como lo tenemos nosotros en el Partido Socialista. —¿Por qué perdió el socialismo en Francia? —Por los problemas internos del socialismo. —¿Imagina las ideas de Sarkozy siendo populares en la Argentina de 2011 y a Macri en el rol de Sarkozy? —La política de Sarkozy ha sorprendido mucho porque se lo imaginaba como una persona de gran dureza y una falta de diálogo total pero incorpora gente que no pertenece a su línea ortodoxa. —¿Pero imagina las ideas de Sarkozy y las de una derecha popular muy difundidas en la Argentina de 2011? —Es necesario. Nosotros, a la derecha la teníamos siempre sindicada golpeando la puerta de los cuarteles, pero es necesario que la derecha tenga su expresión, como todos en este vario pinto horizonte político, es importante que haya definiciones. —¿China sigue siendo socialista? —Nosotros hemos hermanado a Rosario con Shanghai en una propuesta que ya lleva 10 años. Estuvimos en Shanghai obviamente en ese hermanamiento. Es realmente una sociedad con muchas contradicciones, porque tiene allí una muestra de un socialismo agrario, con muestra de un capitalismo opulento. Ver la zona de Pudong no tiene nada que contrastar con Nueva York. —¿Por qué una parte del electorado obrero vota en Francia a la derecha? —Porque evidentemente el progresismo no logró seducirlos. Hay una serie de hechos que el progresismo no toma: la seguridad, la inmigración. No hay una propuesta correcta en esos temas. —¿No cree que casualmente esos temas son los que le permitieron ganar a Macri y hay un paralelismo con lo de Sarkozy? —No, creo que después de diciembre de 2001 lo que se vive en el país es una reconsideración de los estados subnacionales, que es allí donde vive la gente. Es como que la gran política nacional no le llega a su casa, y sí le llega lo que ocurre en su ciudad, en su pueblo, en su provincia. Vivimos una falta de respuesta a las cosas concretas de la gente. Y se da precisamente, o por casualidad, que el mismo día que Fabiana Ríos gana en Tierra del Fuego y Macri lo hace en la Ciudad de Buenos Aires. Nadie duda de que en marcos conceptuales diferentes, pero tampoco nadie duda de que las propuestas están dirigidas a solucionar los problemas concretos de la gente. Esta es la Argentina que se viene probablemente en los próximos cuatro años. —¿Se imagina a Macri pudiendo representar ya ahora a nivel nacional y no sólo de la Ciudad de Buenos Aires ese papel de la derecha popular al estilo Sarkozy? —Obviamente, tiene todas las posibilidades de hacerlo. Nosotros compartimos otra forma de pensar, interpretamos lo que ocurrió en Francia, lo que ocurre en la Ciudad de Buenos Aires, y pensamos que si en Francia hubiese ganado Ségolène, realmente sería mejor para los franceses y mejor para la Unión Europea. —¿Qué entiende usted por socialismo liberal y compárelo con la socialdemocracia? —Yo creo que nosotros tenemos que pensar en la realidad hoy de nuestro país, y nosotros tratamos de pensar en la realidad de nuestra provincia de Santa Fe. —Trato de llevarlo a Europa pero usted no quiere ni llegar ni a la Ciudad de Buenos Aires. ¿No le gusta la globalización? —El plan estratégico que nosotros hemos implementado en la ciudad de Rosario lo logramos a partir del CIDEU, es una organización que tiene sede en Barcelona y que orienta hacia la realización de ciudades. Obviamente, estamos en un mundo globalizado, esto es una cuestión inexorable. Recuerdo las palabras de Mandela, cuando vino a la Argentina y dijo: “La globalización es como el invierno, se viene”, y efectivamente se vino. Hay una combinación necesaria: estamos en un mundo cada vez más cercano, un mundo que trabaja en tiempo real, pero en ese mundo también tenemos que ir donde está la población, los conglomerados urbanos. —¿La clave es combinar lo global y lo local? —Incluso han inventado un término para eso: glocalización. —¿El socialismo liberal sería el socialismo más capitalista? —Para mí el socialismo es una forma de pensar la realidad donde uno vive. Es un marco conceptual que permite ubicarse donde uno vive. Si está en Rosario, toma un taxi y le dice al taxista: “¿Usted es socialista?”. Y le va a decir que no. Y si va a un quiosco y le dice: “¿Usted socialista?”, probablemente le diga que no. ¿Y por qué siguen votando al socialismo? Porque el socialismo garantiza hechos. —¿Pragmatismo puro? —No es pragmatismo. El pragmatismo es otra cosa, lo vincularía más a la derecha. —Votan al socialismo porque les resulta útil. Si mañana les resultara útil Macri, lo votarían. —Si el socialismo traiciona los programas con los cuales llega al gobierno, va a perder el socialismo, no tenga duda. —¿Su socialismo es más capitalista que estatista? —El socialismo acepta la economía de mercado y la acepta en función de que hoy no se ha encontrado ningún hecho superador de la economía de mercado. —¿Se siente identificado con la tercera vía de Blair? —Su apoyo a Bush y la masacre de Irak lo descalifica totalmente. —¿El PT de Lula en Brasil es socialista en su esencia? —Sí. —¿El Frente Amplio de Uruguay es socialista en su esencia? —También. —¿Por qué Bachelet en Chile tiene tantos problemas y se presume que en el próximo turno podría venir la derecha? —El socialismo está fuerte en Chile, un país que sigue creciendo, que avanza en la equidad social, que tiene 2.500 millones de dólares más de superávit comercial que la Argentina, siendo un país muy pequeño, sólo en salmónidos exporta el triple que nosotros de carnes argentinas, un país que realmente está creciendo más allá de apreciaciones y de desaciertos que, como todos, cometen. —¿Pronostica que el socialismo y la izquierda van a seguir en el gobierno? —Nosotros sabemos lo que es gobernar, la gente hoy no le perdona nada. Si usted falla, la gente le pasa la boleta. Gobernar es una experiencia, que uno la puede tener o no la puede tener, pero para los que tenemos la suerte de tener gestión de gobierno, es una experiencia maravillosa. —¿Usted elegiría un presidente que no haya tenido experiencia ejecutiva? —Me parece que es una gran desventaja, hubo presidentes, pero es una desventaja. —Ese es el gran problema que tiene Cristina Kirchner. —Como lo tiene Carrió. —¿Qué piensa de Fidel Castro? —Es una figura mítica. Pero nunca me he podido explicar cómo puede subsistir una sociedad sin mercado. Le pongo un pequeño ejemplo: estando en Cuba invitado a un congreso de Salud Pública perdí mi peine y quise comprar otro y no pude conseguir hacerlo en la ciudad que estaba. —¿Está de acuerdo con los piquetes? —No estoy de acuerdo con los piquetes, lo que ocurre es que hay una nueva forma de protesta que se da a partir de diciembre de 2001 y hay que atender a la gente en la protesta pero no con clientelismo. —¿Los escraches son antidemocráticos? —Generalmente dicen que es antidemocrático a quien se lo hacen, pero siempre que no haya agresión física ni agresión a la propiedad, toda manifestación pública hay que tenerla en cuenta. —¿La intimidación no es una forma de agresión física? —La agresión física no es sólo que le corten un dedo, también es puede ser agresión emocional. —Si la agresión emocional es una forma de agresión física, no sería posible un escrache sin agresión física. —Probablemente, no. Afortunadamente, a mí nunca me pasó. —Entonces no está de acuerdo ni con los piquetes ni con los escraches. —No, por supuesto. Hoy la gente no entiende más la democracia como ir a votar cada dos años y después volverse a su casa. Vota pero después exige, participa y sale a la calle. Perdió el temor. —¿Está en crisis el sistema y hay un regreso a formas de democracia directa? —Es lo que entró en crisis en 2001, la democracia representativa. La gente sale a la calle y dice: “Mi representante no me representa”. Entonces nosotros tenemos que ver primero que la gente tenga memoria y que vote, y en segundo lugar hay que abrir canales de participación. Por ejemplo en Rosario el presupuesto participativo año a año tiene más ciudadanos que participan porque van, plantean una idea para un barrio y se vota. —¿Cuáles son las principales diferencias entre la CGT y la CTA de Víctor de Gennaro? —Creo que es una gran injusticia que no se reconozca la CTA. Es necesario que rápidamente el Gobierno la reconozca porque también habla de la libertad que necesitamos. —¿Qué piensa de Moyano? —A Moyano lo conocimos en la época de De La Rúa y formó una propuesta que hoy tiene su máxima expresión en el gobierno de Kirchner. —En un eventual ballottage entre Cristina Kirchner y Lavagna, ¿votaría por este último? —Hay en el frente progresista gente que votará por uno y otro. —¿Qué piensa de Rafael Bielsa? —Es una persona que está frente a su conciencia, su historia y ante los votantes de Santa Fe. No quiero opinar de él. —Usted mencionó antes que no le gustaba el clima de campaña sucia con el que se encontró en la Capital cuando venía y casualmente las anteriores elecciones de Buenos Aires en las que Bielsa era candidato a diputado se utilizaron campañas sucias contra los otros dos candidatos, tanto del ARI como del PRO. ¿Teme que suceda algo similar en Santa Fe? —Claro, por eso queríamos evitar el debate, nosotros debatimos con la gente, en los barrios, en los centros comerciales, en los hospitales, en las escuelas pero no nos vamos a prestar a generar un revival de lo que pasó en Buenos Aires. —¿Las campañas sucias son una característica del Frente para la Victoria? —No quisiera opinar de eso. —En Rosario, en 1995, hubo 195 muertes de tránsito, y en 2005 sólo 45 gracias a duras penas a los infractores. ¿Aumentar las penas produce resultados positivos? —Yo creo que con el tema del tránsito hay dos vías. La educación vial y la sanción, indudablemente la gente sabe que no puede ir a 100 kilómetros por hora en la ciudad; si sabiendo lo que puede ocurrir lo hace, no hay otra vía que no sea la sanción económica. —¿En el caso de tránsito comprobó que el aumento de la sanción es útil? —No, la disminución de la velocidad. —Y a aquellos que aumentaban la velocidad, ¿les aumentaron las penas? —La educación vial que se hace en las escuelas, la educación vial que se hace para obtener el carnet de conducir. No se aumentaron las penas. Se mecanizó la infracción. —¿Qué quiere decir que se mecanizó la infracción? ¿Por qué le cuesta tanto decir que antes de que usted fuera intendente una persona andaba a 100 kilómetros por hora no le pasaba nada y a partir de que usted fue intendente sufre una pena? —Hay una propuesta muy interesante que presentó el diputado Bomfatti en la Legislatura de Santa Fe que creo que está a punto de ser aprobada y nosotros presentamos una similar a nivel nacional en la legislatura nacional sobre el carnet por puntos. Lo que se ha hecho es detectar infracciones que antes no se detectaban. El tener por ejemplo radar en móviles. Usted dice hay un radar en la esquina x, entonces la gente ahí pasa a 40 kilómetros por hora. No podemos pero nos gustaría presentar a fin de cada año a los 130 rosarinos que no murieron, que era lo que históricamente pasaba. —¿Hay algo imitable en la solución a las muertes de tránsito en la solución del problema de la inseguridad? —Lo peor que le puede pasar a una sociedad es la impunidad. En todos los órdenes de la vida. —¿Cómo hizo Rosario para pasar de ser una de las ciudades con mayor conflictividad social en la segunda mitad de los 90, simbolizada en aquella foto de indigentes cocinando gatos, a ser una ciudad con mayor calidad de vida? —Jerarquizando el espacio público, jerarquizando la administración para que realmente sea una administración al servicio de la gente y mejorando la educación, la salud, las plazas y los parques, o sea, mejorando la convivencia. —¿El espacio público fue primordial? —Total, porque es el espacio de la democracia. —La semana pasada asumió un socialista, Jorge Rivas, como vicejefe de Gabinete de Alberto Fernández. ¿El socialismo es opositor, oficialista o más o menos? —Lo mismo que los radicales, lo mismo que el Pro. —Cuando una persona del Pro se pasa al Frente para la Victoria renuncia al Pro o lo echan. ¿Jorge Rivas pidió autorización? —Me llamó para comunicarme que había tomado esa decisión y que había sido compartida con el partido de la provincia de Buenos Aires. Es necesario conservar la unión partidaria, después de casi cuarenta años de división del socialismo hace muy poco tiempo que se unió y creo que nos debemos un gran debate hacia el interior del partido. —¿Usted está de acuerdo con lo que hizo Jorge Rivas? —Yo lo acepto. —Usted mismo, a veces parece el más kirchnerista de los no kirchneristas, y trata de no perderse ningún acto al lado del Presidente. ¿Por qué? —Yo voy a los actos que me invitan. Como representante legislativo en la provincia de Santa Fe me parece que es una obligación concurrir. —Hace dos semanas Kirchner lo protegió durante un acto donde los peronistas que competirán con usted el 2 de septiembre lo silbaban. ¿Se puede estar bien con él y mal con el kirchnerismo? —Creo que es un hecho de democracia que nos podamos escuchar y tolerar. —¿Cree que oponerse a los Kirchner más frontalmente es piantavotos? —Nosotros creemos que Santa Fe tiene que tener personalidad. Santa Fe no puede ser una copia de nada. No olvidemos que la nación fue constituida por la voluntad de las provincias preexistentes. ¿Cómo recuperamos Santa Fe? La personalidad que siempre lo caracterizó, que dio hombres como Lisandro De la Torre y que tuvo hechos culturales que lo distinguen de todas las provincias argentinas, entonces nosotros necesitamos que Santa Fe salga de la emergencia y desde que estamos en democracia vive de emergencia en emergencia, si no es la emergencia hídrica es la emergencia agropecuaria, la emergencia educativa, la emergencia sanitaria, la emergencia judicial, la emergencia de seguridad y en ese camino es imposible darle seguridad a un inversor. —¿Y Bielsa representa un alineamiento con la política a nivel nacional? —Nosotros tenemos una gran ventaja por vivir en Santa Fe y recorrer permanentemente la provincia. Santa Fe tiene 1.000 kilómetros entre Florencia y Rufino, recorrerla significa también comprender sus economías regionales, que hay algodonales, que hay cuencas azucareras, que hay dos ingenios azucareros, que tenemos la ganadería más rica del país, la cuenca lechera más rica del país. —¿Bielsa no vive en Santa Fe? —Hoy es diputado por la Ciudad de Buenos Aires. —Cristina, Carrió, Michetti, Fabiana Ríos, ¿qué reflexión le merece el crecimiento de la mujer en la política? —Que mejoró la democracia. —¿Le gustaría que nos gobernara una mujer? —Es lo mismo que me pregunten ¿le gustaría que lo gobierne un negro? —Si viviéramos en Estados Unidos y ante la candidatura del senador Obama sería una pregunta pertinente pero no aquí. Le vuelvo a preguntar: ¿le gustaría que a la Argentina la gobierne una mujer? —Antes había una mitad de la sociedad que no tenía participación en la política; al no haber discriminación, mejora la democracia porque somos todos iguales. —Hace dos años dijo que “superar a Kirchner es algo titánico”. —No recuerdo esa expresión ni en qué momento la dije. Vuelvo a repetirle el tema de los espacios subnacionales: está demostrado, lo demostró Pigna en Misiones, lo demostró Río Negro, lo demostró Neuquén, lo demuestra la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Tierra del Fuego, aquí hay una necesidad de conciliar la vinculación de la política con la sociedad. —Los triunfos de la oposición y las derrotas del Frente para la Victoria que se vienen produciendo en espacios subnacionales pueden no tener un correlato en el espacio nacional. —No digo que no tenga nada que ver, yo creo que son realidades que el Presidente tiene que leerlas. —¿Usted sigue creyendo en que el Frente para la Victoria va a triunfar en octubre a nivel nacional? —Todo va en esa dirección. —¿La seguidilla de casos como Skanska, la bolsa de dinero en el baño de Miceli o la denuncia sobre Picolotti obedecen a que la corrupción está creciendo o está tomando estado público? —Creo que hay un gran avance con respecto al gobierno de Menem, porque Menem hubiera protegido a todos, en cambio Kirchner avanzó desplazándola. —Menem se desprendió de más ministros sospechados que Kirchner pero ése es un indicador muy ambivalente. —Yo creo que se ha mejorado en cuanto a la reacción. —¿Sobre Kirchner mismo o sobre la década anterior? —Las dos cosas. —A usted se le critica su falta de carisma. —Uno es como es. —¿Eso es bueno o malo? —Primero hay que saber quién lo dice. —¿Usted mismo se calificaría como una persona carismática? —Yo actúo como he actuado toda la vida. He actuado así en la medicina y en cuanto cargo público he estado. —Macri se califica como progresista, ¿existe el progresismo en la Argentina? —El término quedó vacío de contenido como también los términos izquierda y derecha. Nosotros tenemos que rescatar los valores humanos y comenzar a construir esos valores humanos. Si alguien cree que pisarle la cabeza a un vecino lo va a mejorar, que sea de izquierda o derecha es una circunstancia. —¿Discrepa con la frase “nos votaron los que piensan”, dicha por el oficialismo? —Toda la gente que vota piensa; si no, es calificar injustamente a la población. —¿El pueblo no se equivoca? —La gente no se equivoca, nosotros nos equivocamos. —¿Se puede interpretar el triunfo de Macri como una crítica a la acción de gobierno del progresismo en la Ciudad? —Indudablemente. Pero también Macri tiene en sus manos una gran posibilidad que es gobernar bien o gobernar mal. —¿Qué pálpito tiene: gobernará bien o gobernará mal? —Creo que va a mejorar la Ciudad, la va a ordenar. —Usted no es de Newell’s Old Boys ni de Rosario Central, los dos grandes equipos rosarinos. Es hincha de Central Córdoba, ¿en política también le gustan los equipos chicos? —Yo nací y me eduqué en Rafaela y vivía a pocas cuadras de la cancha Atlético de Rafaela, entonces son cosas que uno lleva en la sangre. Además, Tabaré también. Estaba en el Club Progreso y lo sacó campeón en un país donde siempre los campeones eran Peñarol y Nacional. —No lo niegue: le gustan los equipos chicos. ¿Eso tiene que ver con el socialismo? —No. —¿Lo grande le molesta? —En absoluto. —Por ejemplo, un partido como el peronista... —Es un movimiento. —Su discurso es minimalista y por lo que cuenta todo en su vida parece tener medidas módicas, ¿se siente más a gusto en lo pequeño? —Como el libro Lo pequeño es hermoso. —OK, pero hábleme de usted. —Creo que las cosas tienen que estar lo más cerca del individuo. —¿Cuando se hacen muy grandes, se deshumanizan? —Totalmente. Obviamente que son necesarias las cosas grandes, pero las cosas grandes están compuestas por las cosas pequeñas. —¿Cuando estudió medicina, Freud ocupaba algún espacio en sus lecturas? —Sí, ha sido un extraordinario científico. Pero más me interesaba Pichon Rivière. —¿La psicología social? —Sí, porque es la base es la interpretación social. —¿El modelo de dólar alto de Lavagna-Kirchner benefició a Santa Fe? —Es beneficiada y perjudicada. Lo beneficia por tener un handicap en las exportaciones, pero Santa Fe es una provincia que está visiblemente perjudicada tanto por la coparticipación federal como por las retenciones. —Un empresario socio de Kirchner, Lázaro Báez, está siendo investigado en Liechtestein porque sospechan que en una cuenta bancaria de su propiedad, radicada en ese principado, se habrían lavado US$ 10 millones, provenientes de un sobreprecio por la venta de motoniveladoras chinas a la provincia de Santa Fe. —Sí, hay una denuncia de los diputados Lamberto (Raúl) y Marcucci (Hugo), precisamente por el sobreprecio que se pagaron en las motoniveladoras chinas, 170 motoniveladoras. Creemos que Argentina tiene que dar una respuesta porque Argentina se asociado a esta lucha mundial en contra del lavado de dinero, inclusive hay una ley que nació precisamente para prevenir estos temas. —¿Es más facil ser proveedor del Estado siendo amigo del Presidente? —Sí, bueno, no por ser amigo puede dejar de tener una agencia que venda un producto. Nosotros estamos en Santa Fe y nos preocupa la impunidad de nuestra provincia. —Hágame un balance de la gestión presidencial de Néstor Kirchner, ¿qué fue lo positivo y negativo? —Indudablemente, se destaca la política de derechos humanos, y lo peor, la falta de diálogo. —¿Por quién votó para presidente en 1983? —Por Estévez Boero. —¿En 1989? —También por Estévez Boero. —¿En 1995? —Por Bordón. —¿En 1999? —Por la Alianza. —¿En 2003? —Por Carrió. “Los que más tienen se quejan más” —El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, también es médico, ¿conversó con él sobre la relación entre medicina y política? —Muchas veces, incluso me llamó el otro día. Siempre me interesó su forma de tratar los temas, es un gran humanista. —¿El ser médico da una perspectiva distinta de la política? —Nunca lo pensé desde esa óptica, estar cerca del dolor muchas veces nos conmueve. No quiero enaltecer una profesión en detrimento de otra, pero me da la impresión de que lo que uno ha visto en la vida práctica como médico lo condiciona socialmente para ver la realidad de otra manera. Uno no puede ver un niño trabajando, un niño tiene que jugar; cuando uno ve a un niño pidiendo en un semáforo, un niño que está en un medio hostil, debería estar en la escuela, y creo que éstas son las grandes cuestiones que, como sociedad, no podemos permitir. —¿Usted era médico anestesista? —Sí. —¿Hay algún político al que le gustaría anestesiar de la política? —No, lo bueno es que se desanestesien todos. —Su trabajo era atenuar el dolor, ¿sufre mucho con el dolor? —Depende de qué dolor. Si usted habla del dolor personal, soy bastante resistente. En general, la concepción de dolor es cultural. Hay sociedades que tienen mucha más resistencia a quejarse por el dolor y la superan. Yo recuerdo a mis padres, a mis abuelos, quejarse poco ante una dolencia. —¿Y ésa es una virtud? —No, es un hecho. Hay factores culturales, gente que ante el menor problema hace un mundo. —¿La Argentina es un país donde la gente se queja más que en otros? —Depende del lugar. —Por ejemplo, la gente de la Ciudad de Buenos Aires respecto de los de Rosario. —En ese sentido no hay diferencia. Nosotros tenemos en nuestro país numerosas culturas vinculadas a los pueblos originarios. En general, los pueblos originarios tienen una gran resistencia al dolor. —¿Los europeos tienen menos resistencia que los americanos originarios? —Depende de la cultura. Mis abuelos, que venían de una zona de montaña y de nieve y de mucho tiempo de vida dura, tenían muy baja percepción del dolor. —¿No depende de países sino de las geografías? —Depende de culturas. —¿Un patagónico acostumbrado al clima frío desarrolla una cultura más resistente al dolor? —Yo no sé si es por eso, pero en general hay gente que se queja menos. —Usted fue profesor en la universidad y para transmitirles conocimientos a sus alumnos tenía que producir síntesis. ¿Cómo explica los diferentes umbrales de dolor de los distintos grupos humanos? —No lo quiero generalizar, por ese camino vamos a pensar en razas. —Los grupos étnicos existen, lo que está mal es discriminarlos. Eso nada tiene que ver con decir que los negros resisten más el calor, por ejemplo. —El problema es fundamentalmente cultural. —Explíquelo desde la perspectiva cultural. ¿Estar expuesto a la adversidad desarrolla un umbral de dolor diferente? —Ante una situación adversa, la sociedad desarrolla más fortaleza. —¿La sociedad argentina es menos quejosa que otros colectivos? —No sé, hay sectores que se quejan más que otros. Los que viven en abundancia, por ejemplo. —Por fin, aquí tenemos una definición de Binner: “Los que más tienen se quejan más”. —Es probable. —¿Qué otro ejemplo puede dar de su experiencia como anestesista y médico que pueda trasladarse a la sociedad? —Me estoy acordando de una anécdota que me parece interesante. Yo estaba en el Hospital Italiano, aquí en calle Gascón, haciendo la residencia en anestesiología en una sala durante una operación de garganta. El paciente estaba sedado en el quirófano y de pronto entra un médico que venía de la calle, y dice: “Vieron, apareció la nave rusa con los tres astronautas muertos”. Y el paciente, que estaba dormido, se incorporó y dijo: “¡Cómo!”. Después no hubo forma de dormirlo. No queríamos utilizar un método fuerte sabiendo que era una operación que no lo precisaba. Después nos enteramos hablando con el paciente de que él era de origen ruso y que estaba total y absolutamente motivado con los tres astronautas que estaban batiendo el récord mundial de permanencia en el espacio en esos días. Cómo influye un hecho de éstos en la persona. —¿Qué metáfora puede encontrar entre la medicina y la sociedad? —En mi caso, haber seguido a Florencio Escardó fue una gran formación. —¿Qué aprendió de Florencio Escardó? —Lo recuerdo con un delantal que le llegaba hasta los tobillos y rodeado siempre de jóvenes y explicando cosas que a él le habían ocurrido y había visto ante el cuerpo de un niño a quien se le puede preguntar poco. Cómo interpretar las palabras de ese niño para hacer el diagnóstico. Esos médicos pediatras son algo que hoy no hay. Hoy se recurre a la tomografía, a la ecografía, pero estos médicos que se sentaban con el niño... —La niñez para usted es muy importante, por lo que veo. —Sí, creo que es la base social. Si nosotros nos preocupamos por los niños, vamos a tener futuro. —¿Cuántos nietos tiene? —Seis, chiquititos. —La está pasando bárbaro, el mejor momento de su vida. —Sin duda. “Alicia Moreau de Justo no votaría por Cristina” —Juan B. Justo fue médico, Alicia Moreau de Justo fue una de las primeras médicas argentinas y usted también es médico. ¿Por qué la medicina y el socialismo se llevan especialmente bien? —Porque el médico desarrolla una especial sensibilidad al dolor humano. Se dice que Juan B. Justo decidió dedicarse a la política después de una operación en la que se dijo a sí mismo: “En lugar de salvar de a uno hay que salvar de a muchos”. El fue un gran médico que introdujo grandes avances en asepsia en el país: antes, las operaciones era exitosas pero luego los pacientes morían de infecciones. Y Justo pasó de la medicina a la política como lema su frase “Uñas cortas y manos limpias”: lo que precisaba el médico para mantener la asepsia pero era también una metáfora de la honradez que precisaban los políticos. —¿Usted conoció a Alicia Moreau de Justo? —Sí, la conocí. —¿Qué cree que ella pensaría ahora de Kirchner? —Ella fue siempre antiperonista. Tuvo una vinculación muy importante con Eva Perón, pero regularmente era antiperonista. —¿Y qué cree que pensaría Alfredo Palacios de Kirchner? —Alfredo Palacios siempre fue una persona que tanto desde el ámbito académico como del político analizaba la realidad y es probable que hubiera tenido una mirada favorable a muchas acciones que llevó adelante Kirchner, digo el tema de los derechos humanos. —¿A Alicia Moreau de Justo ni siquiera con la anulación de los indultos le hubiera gustado Kirchner? —Me da la impresión de que a ella no. —¿Qué edad tenía ella cuando la conoció? —Ya tenía alrededor de 90 años. —También yo la conocí con 90 años y todavía tenía energía como para fundar la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos durante la dictadura y fue una de las pocas que se opuso a la Guerra de las Malvinas. —Recuerdo su cumpleaños número 100 en Unione e Benevolenza, en 1985. —Allí dio su último discurso dirigido a los jóvenes. Cuando comencé en el periodismo iba a consultarla. Recuerdo que teniendo yo 20 años fui a preguntarle: “Alicia, voy a lanzar una revista que se llamará “La Semana” en una editorial nueva en sociedad con mi padre, ¿le parece que hago bien?”. Ella me respondió: “¡Qué bueno, Jorge! La sabiduría de un hombre de cuarenta y pico como tendrá su padre con la fuerza de un muchacho de veinte como usted. Muy buena combinación, no tenga dudas”. Hacía un año que había comenzado la dictadura pero ella no le tenía miedo a nada. —Tenía un carácter muy fuerte y siempre se hacía escuchar. —En 1920, ella fundó la Unión Feminista Nacional pero nunca le gustaron las mujeres que actuaban masculinamente. ¿Cree que ella hubiera votado por Cristina Kirchner? —Alicia Moreau de Justo no votaría por Cristina de Kirchner. —Recuerdo que una tarde, caminando con Alicia Moreau de Justo por el Parque Rivadavia, a dos cuadras de su casa, al ver una mujer policía reflexionó específicamente sobre la importancia de que las mujeres no se masculinicen y enriquezcan al mundo con su diversidad. —Bachelet, a quien conozco muy bien, es una mujer dulce, femenina, hogareña y muy familiera. Yo creo que la mujer tiene tanto que aportar en la política que deberíamos hacer una discriminación de género pero positiva. —Carrió, como Moreau de Justo, también desconfiaba de las mujeres fálicas como Margaret Thatcher o, en infinitesimal proporción, María Julia Alsogaray. ¿A usted también le generan aprensión las mujeres agresivas? —Son estilos, obviamente yo no me identifico con lo agresivo. No me imagino un debate entre Cristina de Kirchner y Carrió. —La mayor cantidad de mujeres que fueron y son presidentas de Europa son socialistas, ¿como con la medicina, el socialismo y las mujeres también se llevan especialmente bien? —Tiene que ver también con la mayor sensibilidad que tienen las mujeres. Y además, con que para el socialismo la cuestión de igualdad de género es uno de sus postulados fundamentales. “Bielsa es agresivo” —En la Casa Rosada celebran que Bielsa viene creciendo en las encuestas. ¿El Frente Progresista también maneja los mismos datos? —No. Nosotros tenemos datos que son muy importantes, no me parece acertado que dé los números, pero nos deja muy contentos y conformes. En este momento está haciendo una encuesta Manuel Mora y Araujo, no sé dará pero siempre son muy serias. —Mire que en Rafaela, su ciudad natal, en un simulacro de elección, Bielsa sacó más votos que usted. —Tenemos que ver qué tipo de elecciones se hicieron. —El Frente para la Victoria tiene en Rafaela un candidato a intendente muy popular. —Sí, es el tercer mandato de él y la verdad es que tiene un gran consenso en la ciudad. —¿Por qué se niega a un debate con Bielsa? —El me vive agrediendo de manera pública, cuando le pregunta un periodista sobre mí, dice que soy insignificante o qué voy a saber yo de los temas si soy anestesista y en cambio él los sabe porque es constitucionalista. ¿Para qué generar un motivo de agresión mutua que pueda crear desconfianza de la población hacia la política? En la provincia de Santa Fe nunca hubo un debate ni con Reutemann, ni con Vernet ni con Obeid. Vi el debate que se dio en Buenos Aires y, la verdad, me parece que no esclareció nada a nadie y me pareció acertado que Macri se negase a un segundo debate. Y también lo mismo Bielsa, cuando participó de un debate en la Ciudad de Buenos Aires hace dos años. —El diputado socialista Raúl Lamberto dijo que Bielsa tiene el estilo agresivo de los porteños. ¿Bielsa es agresivo? —Hacia mi persona, indudablemente. —¿El socialismo de Buenos Aires está a punto de escindirse entre Polino y Cortina, el primero tras Alberto Fernández y el segundo hacia la oposición? —Es parte de la crisis de todos los partidos políticos. Ningún partido puede decir que no tiene problemas de cisma y, por lo tanto, lo que nosotros pensamos para el socialismo es que debemos transitar un camino de entendimiento y de respeto y de tolerancia para no quebrar esta unidad del socialismo que tanto tiempo nos llevó construirla. El socialismo —¿Igualdad, justicia y libertad, las máximas del socialismo, en qué prioridad deben estar? —Primero, la justicia; no hay sociedad que se construya en la impunidad. —¿Y qué pasa cuando hay conflicto entre libertad e igualdad? —La libertad, porque la igualdad es una construcción. —… es una consecuencia de justicia y libertad. —Esa es mi opinión. —Algunos socialistas europeos aceptan priorizar el crecimiento por sobre la igualdad. ¿Es válida esa opción? —Comparto lo que dice Bernardo Kliksberg: “Más ética y más desarrollo”. Necesitamos avanzar en una sociedad ética. Fíjese en la provincia de Santa Fe, con 30% de población en la pobreza y 6% viviendo en la indigencia, es imposible que haya desarrollo armónico y sustentable. —Hay diferencia entre pobreza y desigualdad. En países como los europeos donde gobierna el socialismo, hay seguro de desempleo de mil euros, no hay pobreza pero la desigualdad crece. —Depende de qué desigualdad estemos hablando. Ni usted ni yo hemos elegido el lugar donde nacer, ni el color de piel, ni el idioma, ni el sexo, nacimos en un espacio y en un tiempo. Ahora la sociedad tiene la obligación de darles igualdad de oportunidades a todos los niños. —La igualdad de oportunidades no la discute nadie, ni Bush. —En Rosario llevamos adelante un proyecto de ciudad de los niños con el pedagogo italiano Francesco Tonuci, que nos visita asiduamente, y que se ha logrado con el tríptico de la infancia en espacios comunes, donde los niños expresan sus ideas y comparten más allá de a qué escuela van, si pública o privada. —Argentina creció con Kirchner casi el 8%, ¿hubiera sido preferible crecer al 5 y redistribuir mejor la renta? —Hay que pensar en una Argentina sustentable. —¿Aunque se crezca más lentamente? —Un país sustentable. —¿Si fuera a costa de que creciera más lentamente, también? —En una Argentina sustentable, porque fíjese.... —No responde lo que pregunto. ¿Aunque crezca más despacio? —Aunque crezca más despacio. El crecimiento económico hoy tiene que ver con el crecimiento social y las sociedades que han avanzado son sociedades que defienden las economías de mercado pero no la sociedad de mercado. —¿Entonces la igualdad es más importante que la libertad? —Pero no de la igualdad del color del automóvil o de la casa, creo que no nos referimos a esa igualdad. —¿Qué significa ser socialista hoy en día? —Privilegiar lo colectivo sobre lo individual. —¿Qué le influyó más del “El ABC del socialismo”, de Leo Huberman, y de los “Principios elementales de filosofía”, de Georges Politze? —Me llama la atención cuando Huberman comienza diciendo que lo que más sabe el pueblo norteamericano del socialismo es que no les gusta. Quiero decirle que esto fue leído en mis años juveniles y, bueno, de Politze, lo que me llamó la atención es que un obrero que fue víctima del nazismo haya elaborado con palabras simples la explicación del mundo que lo rodeaba. —¿También leyó de Huberman “Los bienes terrenales del hombre”? —Sí, lo leí. —¿Es correcto ser clasista y plantear la lucha de clases? —Hoy la lucha de clases es imposible plantearla. Esas luchas de clases, así definidas, no existen más. La clase obrera, que se identificaba con el gris, con el birrete gris y era orgullosa de estar en ese sector social, no existe más que en las películas del neorrealismo italiano. —¿Es anticapitalista? —No, al contrario. Nosotros siempre tuvimos, desde el socialismo argentino, una disputa con lo que se llamó el socialismo real. Cuando el socialismo real cae, queda un socialismo que gobierna trece países de los quince que constituyen la Unión Europea, donde lo que expresan es la necesidad de fortalecer una economía capitalista pero solidaria. —¿Entonces no cree en lo que dice Huberman? —Claro, hoy ya no. Pero estos libros, igual que si lee a Marx hoy, son importantes para el estudio de la economía y la sociedad. —Por primera vez, la patria de Huberman, los Estados Unidos, tiene un senador socialista, Bernie Sanders, del estado de Vermont. —Nosotros estuvimos en Nueva York cuando se hizo el antepenúltimo Congreso de la Internacional Socialista. Tenemos un gran amigo norteamericano socialista que es Howard Richard, es un hombre realmente extraordinario que ha visitado varias veces Rosario. —¿Conoció a Bernie Sanders? —De leerlo. —¿Qué significa que un socialista sea electo senador en los Estados Unidos de Bush? —En el arco iris político hay un espacio para el socialismo en todo el mundo, aun en los Estados Unidos. Espero que les guste el reportaje. Hay que tener en cuenta que se hizo antes de las elecciones y que es una figura politica mas que interesante. Espero comentarios Gracias.
Espero que guste. La plenitud individualista En base a cuatro ensayos la autora analiza la sociedad capitalista actual, en la que el goce individual y la experiencia inmediata han reemplazado a la representación y a la construcción de un sentido colectivo. El individuo se convierte en un “capital humano” responsable de su insatisfacción social. ¿Por qué, hace unos treinta años, se ha decidido ofrecer cochecitos donde el niño le da la espalda a sus padres? ¿Por qué la “transparencia” parece una virtud casi redentora? ¿Por qué quien antes se llamaba claramente “jefe de personal” ha sido rebautizado como director de recursos humanos?¿Por qué la tele-realidad tiene tanto éxito? ¿Por qué los libros dedicados al desarrollo de la personalidad encabezan las ventas? Todas estas preguntas, y algunas otras, que son los puntos de partida de cuatro ensayos (1), pueden parecer de una diversidad algo sorprendente. Pero todas ellas conducen a un interrogante esencial: ¿qué pensar de la evolución actual de nuestras democracias, como pensarlas, como actuar? Al descifrar con detalle –desde el desarrollo de los sitios de internet para encuentros hasta la fascinación adolescente por las marcas, pasando por la banalización del ”zapping”– el ejercicio de un individualismo cada vez más… individual, lo que se analiza es el vínculo entre la concepción contemporánea del “yo”, de sus objetivos, de su libertad, y las democracias de economía liberal. Un acto que no puede llevarse a cabo sin provocar algunos hábitos de pensamiento ni suscitar algún cuestionamiento: lo que equivale a decir que esas obras, que retoman el diálogo con Rousseau y Kant, Arendt, Foucault o Habermas, sin por ello estar reservadas para los diplomados en ciencias humanas, son al mismo tiempo vivificantes y perturbadoras. La reflexión de Olivier Rey, matemático, investigador y docente, especialmente en la Escuela Politécnica, resplandece a partir de una pregunta central: ¿cómo educar a los niños en y para una sociedad verdaderamente democrática? Las teorías educativas dominantes tienden, en su opinión, a hacer primar sobre el conocimiento y el estudio de las obras “una cultura de la autenticidad, de la expresión de sí mismo y de la comunicación”. El niño debe “construir sus conocimientos”. Esto equivaldría, democráticamente, a respetar al individuo, su ritmo, sus riquezas propias, permitiéndole afirmar su personalidad, sus diferencias, independientemente de las herencias apreciadas por los… “herederos”, retomando la expresión de Pierre Boudieu, y de las viejas restricciones formalistas. Pero lo que Rey ve en la aplicación de estas concepciones pedagógicas, confirmado en otros numerosos ejemplos, es, tras la voluntad de respetar al niño y de hacer menos determinantes las desigualdades sociales, un deslizamiento hacia la fantasía del individuo “auto-construido”, que celebra una libertad enteramente falaz. Evidentemente, el debate se establece en torno a la definición del concepto de libertad. Esta libertad, ¿es la libertad de ser espontáneamente uno? Y, para ser uno mismo, ¿no hay que aprender primero lo que es ese individuo tan mimado en la actualidad? Rey, siguiendo el hilo de toda una corriente de pensamiento que lleva hasta los trabajos del jurista Pierre Legendre (2), afirma que el individuo no puede acceder a una verdadera autonomía sin reconocerse vinculado: vinculado a los otros, vinculado a una sociedad que le permitirá ejercer esa autonomía, vinculado a una historia, vinculado a sus propios fantasmas. Creerse “auto-referencial”, lo que implican las actuales teorías pedagógicas y, más ampliamente, el sistema de valores en curso, es negar la genealogía de la familia, del conocimiento, de las instituciones. Negar este vínculo, es negar los propios límites, límites que por sí solos definen el campo donde puede elaborarse el sujeto. En otras palabras, la libertad no puede existir más que sobre un fondo de renunciación: sólo comienza a desarrollarse cuando los límites son percibidos e integrados. La libertad individual, basamento de la democracia y condición para su perennidad, implica que el ciudadano se sepa mortal e hijo de mortal, uno entre otros, que rechace la ley del más fuerte y acepte reglas que le permitirán vivir en conjunto con otros. Ésta es la razón que le lleva a no limitarse sólo a sus impulsos, con el fin de poder, humano entre los humanos, contribuir a una historia común, y también escribir su propia historia. Es la razón que le hace comprender que el otro no es una cosa, sino un “yo” como él; es la razón a la que el ser humano le debe la humanidad, que lo hace capaz de tener derechos, retomando la maravillosa expresión de Rémi Brague (3). Ahora bien, apoyarse en la racionalidad, antes que en la evidencia del deseo y el cierre del ego, no es algo automático, no es fácil, no es transparente: si bien cada uno tiene en sí la potencialidad, falta alimentar esa potencialidad. Cada uno nace libre… Libre, sí, pero para trabajar para su liberación, que se ve trabada por las pulsiones y las evidencias. La concepción de un individuo “solo”, capaz de extraer de su propio fondo las bases de su razón, y considerado como teniendo que autorizarse a sí mismo, tiende a definir a cada uno como “un mini-Estado”, donde cada uno hace su ley. El sentido de las prohibiciones, restricciones y límites tiende a desaparecer; ya no son más que “el simple resultado de tratos entre las reivindicaciones individuales por un lado, y las exigencias de la sociedad por otro”, o peor, una violencia. No reconocer que “nadie es el origen de sí mismo”, no renunciar al sueño infantil y peligroso de ser todopoderoso, creer que someterse a los propios deseos permite cumplir la propia verdad, es olvidar que si uno puede con razón tratar de realizarse es porque la sociedad y sus estructuras, sus límites, la ley, lo permiten, y no porque sea un derecho “natural” para el que la sociedad sería un obstáculo; es olvidar que la razón es la que, al escribir las leyes, se ha institucionalizado y ha hecho posible la autonomía del individuo; es olvidar que primero uno recibe las leyes, las prohibiciones y los límites, antes de apropiárselos, y que es así como se perpetúa la institución social de la razón, indispensable para el ejercicio de la libertad íntima y colectiva. Cuando Rey ataca, con una alegría desbocada, con una emoción efervescente, a los “totems” de una cierta modernidad, el desdeño por la herencia, el rechazo de las restricciones, la libertad de afirmar la propia personalidad, la reivindicación de la diferencia como identidad, es para disipar lo que le parece un señuelo seductor y temible que, lejos de ser la culminación de los valores democráticos, los amenaza, aun cuando esas concepciones pretendan ser democráticas. Masificación y democratización No es fácil aventurarse en este terreno, porque no creer que todo lo que se denomina progreso es siempre progresista puede relacionarse rápidamente con un pensamiento reaccionario. Pero este análisis supone recordar el espíritu de las Luces, trata de elucidar el extravío de ese espíritu: a saltos y digresiones, recurriendo tanto a Ivan Illich como a Philip K. Dick, René Girard o Arnold Schwarzenegger (el de “Terminator”), este intento, arrollador, tenso y apasionado, no busca ciertamente celebrar el pasado contra la modernidad, sino que se dedica a mostrar cómo la modernización cultural va en el mismo sentido que la modernización económica, lo que resulta inquietante. Desde el cochecito reformado, en el cual se supone que el niño aprehende libremente el mundo, separado de la mirada de los padres que le permite otorgar sentido a lo que ve, hasta el deslizamiento de la ciencia hacia la técnica al servicio del mercado, de la sustitución de la creatividad por el estudio del patrimonio literario, hasta el lugar que adquiere la clonación en la prensa y el imaginario, Rey da a leer un mundo que parece haber olvidado que la libertad se construye con la razón. Este mundo está en pleno acuerdo con la concepción económica liberal que se ha desarrollado precisamente al amparo de esas mismas ideas de liberación y de respeto del individuo sutilmente falseadas, “de la misma manera que, según los preceptos liberales, se supone que una mano invisible garantiza la prosperidad general, para que los hombres abandonen su pretensión de intervenir en la economía y se preocupen sólo de su interés personal, así también la auto-organización conducirá a los seres a la plenitud y a la felicidad”. En una sociedad en trance de “desinstitucionalización generalizada”, citando a Dany-Robert Dufour (4), el individuo está solo, conminado a auto-crearse, totalmente liberado de las restricciones, liberado de la razón, libre, locamente libre para escuchar los pedidos de su inconsciente y los del mercado, que no ama nada tanto como satisfacer sus pulsiones arcaicas. Daniel Bougnoux, profesor emérito de varias universidades y jefe de redacción de Cahiers de médiologie (Cuadernos de mediología) y luego de la revista Médium, fundadas por Régis Debray, prosigue con el mismo cuestionamiento, pero en el campo de las artes y los medios de comunicación. La importancia que se otorga a la expresión de sí mismo, esa aspiración a un mundo sin trabas, fuente de gozo, va a agrupar las manifestaciones bajo el expresivo término de “presentismo”. La constatación que establece es clásica, pero llamativa, porque ofrece una visión de conjunto: desde la prensa que requiere una lectura emocional al reemplazo de la “gran novela” de antaño por la “auto-ficción”, revestida del encanto propio de la modernidad: verdad de la confidencia, realismo del relato, proximidad entre el héroe y el lector; del clip al spot, pasando por el “live” (en vivo), lo directo, la interactividad, que permiten adherir “de veras” a lo que se da a ver, permitiendo creer y participar en ello, algo que a su manera también presentan las “instalaciones” y “performances”, con frecuencia dirigidas hacia el “efecto de lo real” y el compromiso “activo” del espectador; en resumen, de la tele-realidad a los juegos de video, entre otros y múltiples ejemplos, como lo proclamaba en otros tiempos el slogan de la radio RTL: “lo importante es vibrar”. Lo que aquí se busca es la sensación, lo inmediato, unido sin cuestionamiento posible a lo real y, por lo tanto, y esto es tal vez lo más importante, lo verídico. Para Bougnoux, este “presentismo” instaura “la tiranía de la autenticidad y de lo vivido”: algo con lo que sólo se puede estar de acuerdo, sin necesariamente lamentarlo. ¿Por qué los detentores de la cultura al estilo antiguo, la novela “lenta”, las obras difíciles, tendrían acceso a una verdad superior? ¿No podría tratarse de la vieja querella elitismo contra populismo, o de una repetición que culpabiliza, entre moral del esfuerzo contra búsqueda del placer? Claramente no es así. Como en Rey, pero por la vía de una “ética de la representación”, se trata de una reflexión sobre el sujeto democrático, de un estudio sobre una cierta perversión del individualismo: descripto, a lo largo de un recorrido del “desmantelamiento de escenarios artísticos y mediáticos”, como reducido a una “burbuja narcisista” y que, por complacerse demasiado en la “intoxicación emocional” que procuran todas esas bocanadas de “realidad”, podría terminar por desviarse hacia el olvido de la “cosa común”, y hacia los sueños o pesadillas, íntimas. En efecto, ¿qué ocurre cuando los individuos ya no tienen curiosidad por lo que afecta a su propio mundo, que es en gran medida lo que puede suceder con internet (aun cuando no pueda reducírselo a ello)? ¿Qué ocurre cuando se prefiere lo que actúa directamente sobre los nervios –la inmersión en la fiesta, la comunión con un sentimiento compartido, la “presencia pura”– al hecho de poner a distancia, poner en símbolos, en diferido, en resumen, cuando se prefiere lo “vivido” a la representación? Entonces, “se salta el recodo de una mentalización y su filtro crítico”, el “cuerpo a cuerpo” hace corto circuito con la razón, sella una adhesión sin debate, la representación desaparece en beneficio del surgimiento de “la vida”, lo que torna superfluo sino imposible cualquier puesta en perspectiva; como muy bien dice la expresión juvenil “pasarlo bomba”. El sentido-significado es pulverizado por el sentido-sensación, que basta para su legitimidad. Esto crea una “comunidad reducida a los afectos”, que no tendrá otro mundo común que lo común del narcisismo, y no habrá otro criterio de pertinencia de una obra que la fuerza del efecto producido instantáneamente, lo que, por otra parte, fue siempre muy bien comprendido por la propaganda de los regímenes totalitarios, grandes expertos en espectáculos de fusión. Se entiende que no estamos en esa instancia –aunque la estrategia de Silvio Berlusconi para acceder al poder, presentada en un discurso verdadero-falso, da que pensar–, y Bougnoux no hace una lectura maniquea de nuestras evoluciones contemporáneas. Sin embargo, es fundamentalmente preocupante para la democracia que la emoción, la fusión, en su evidencia, en su surgimiento, baste como garantía de verdad. Porque entonces la Razón se aleja, y también los significados compartidos. Creer en la transparencia del yo, lo que está pleno de imaginario, creer en la transparencia de la emoción, equivale a aceptar que los instintos, las pulsiones se “liberen” y ocupan todo su lugar. Pero lo rechazado que se da como verdad es lo que alimenta la “barbarie”: no más fronteras entre la pulsión y el exterior, no más diferencia de estatus entre las diferentes necesidades del individuo, las que serían sólo de él, y las que serían de todos. Bougnoux, usando a veces un lenguaje de jerga, celebra el secreto íntimo, la cortesía del escenario, el bello corte que en otros tiempos ofrecían el teatro y el cine entre lo real y la ilusión, y va intrépidamente a contracorriente: contra una cierta vanguardia, contra el lírico Guy Debord, contra, sobre todo, algunos valores del “igualitarismo democrático”, que contribuyen a socavar lo que, si queremos que advenga el sujeto democrático, es una absoluta necesidad, es decir el mantenimiento de la diferencia con las fuerzas salvajes del “ello”, tan maravillosamente manipulables. Como Olivier Rey, Daniel Bougnoux es un buen “inquietador”, y estos dos ensayos insisten en la peligrosa confusión operada entre masificación y democratización, al precio de una grave distorsión de las nociones de libertad y de igualdad. Pero aunque la inteligencia de estos ensayos regocija, planea sobre el lector la sombra de un profundo abatimiento, porque ya no se sabe muy bien qué pensar de esta evolución hacia un narcisismo destructor, tanto de la persona como de un proyecto colectivo. ¿Será que el ser humano tiene una naturaleza mala en el fondo, espontáneamente inclinada a privilegiar la satisfacción de sus deseos, y espontáneamente consagrada a la pasividad ante sus instintos egoístas? Esta crisis de los “valores”, crisis de la interioridad, crisis del contrato social, ¿es el sentido mismo de la historia de las democracias ricas? ¿Hay un encuentro fatal entre la evolución de las democracias y los valores preconizados por el liberalismo económico? Son preguntas centrales. Los trabajos de Eva Illouz y de Micki McGee ofrecen herramientas para comenzar a responderlas. “Patologías del individualismo” Eva Illouz, profesora de sociología en la Universidad Hebraica de Jerusalén, estudia la génesis del “homo sentimentalis”. La expresión no requiere comentarios; resulta flagrante que nuestra modernidad está vinculada a una “nueva cultura de la afectividad”: de la “parte femenina” de los hombres a la “peoplisation” de las políticas, pasando por la preocupación por las causas nobles, etc. Ahora bien, según Illouz, los sentimientos son evidentemente fenómenos psicológicos, pero también, y “tal vez más aun, realidades sociales y culturales”. La tesis que desarrolla de manera cautivante establece una relación muy estrecha entre la evolución del capitalismo y la transformación de la importancia que se otorga a las emociones y a su expresión, que de a poco se han convertido en la quintaesencia de la identidad personal. Es algo inesperado. Es algo que permite descubrir lo ignorado. Lo que Illouz estudia es esencialmente la modernidad según se la ve en Estados Unidos, pero, mutatis mutandis, queda claro que sus dichos se aplican al conjunto de los países desarrollados. En primer lugar señala cómo, después de la introducción del psicoanálisis –por otra parte, este interés merecería ser explicitado–, el “yo ordinario” sería concebido como una “entidad misteriosa”, que cada uno debería conocer y desarrollar. Desde los años 1920 el “imaginario psicoanalítico” fue introducido en la empresa; el buen manager debía ser un buen psicólogo, los conflictos se consideraban como relacionados con la psicología, se privilegiaba la “escucha”, y la “ética comunicacional” llegó a ser el espíritu de la empresa. El conflicto social no puede ser más que un malentendido. De manera similar, la competencia y el desempeño profesionales serán percibidos como un producto del yo profundo. El fracaso, o la inclinación a la huelga, serán leídos como un desorden íntimo, que debe aclararse. Esta concepción, que permite aumentar la productividad, se extiende fuera de la empresa gracias a la institucionalización de la psicología. Las relaciones íntimas se transforman en objetos mensurables, “comparables entre sí, y tienen que ver con un análisis en términos de costo y beneficio”, mientras se acentúan el subjetivismo y la sentimentalidad, ya que nuestras emociones tienen un valor por el solo hecho de ser expresadas. La salud y la realización de sí mismo son ahora una sola y misma cosa. Cada uno tiene su “yo”, su diferencia; las emociones son un nuevo capital, todo sufrimiento debe ser reconocido no como una falta moral, sino como constitutivo de una individualidad, al mismo tiempo que se combate el disfuncionamiento: lo que confirma la codificación de las patologías mediante el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de 1954, que amplía considerablemente los trastornos reembolsables por los seguros y el mercado de las empresas farmacéuticas; pero que, sobre todo, define banalmente la “normalidad” como la aptitud para “desarrollarse”. El yo sufriente es así reinsertado en el mercado, como un producto con fallas a corregir, como un desafío particular a tomar, sin que nunca se defina claramente lo que sería una “realización” plena. Así es como el capitalismo adopta un rostro humano y como se disuelve la frontera entre lo público y lo privado, como triunfa la ideología liberal de la opción, expresándose con todas sus contradicciones y tristezas en los sitios de encuentros de internet… Así es como lo que parecía una promesa de liberación y de felicidad se convirtió en una restricción interiorizada, invisible, “natural”, ya que su “construcción” se ha borrado. Movido por estas nuevas normas de igualdad, de libertad, de transparencia, de racionalización, el individualismo moderno alberga una vida emocional que “obedece a la lógica de las relaciones y los intercambios económicos”. La economía íntima y la economía de mercado se casan, incluso en nombre de los valores de la democracia, modulados, interpretados, utilizados por un sistema económico bien definido, que piensa en hacerse pasar por sinónimo de democracia. Estas “patologías del individualismo” parecen surgir del encuentro entre los ideales de la democracia y los objetivos de un nuevo capitalismo. Pero, a menos que se espere una revolución, ¿cómo podemos imaginar un futuro que no superponga al ciudadano y al consumidor, a los “derechos de” y el “derecho a”? Micki McGee, socióloga estadounidense, después de haber estudiado las condiciones de aparición y los significados de la demanda masiva de técnicas de auto-desarrollo en Estados Unidos, también recuerda que “las estructuras sociales y las identidades individuales son mutuamente constitutivas: están interconectadas hasta tal punto que cambios en las primeras traen consigo cambios en las segundas y, podría decirse, viceversa”. Pero aunque ahora cada uno es conminado a “trabajar sobre sí mismo” y a considerarse como “capital humano”, con mayor intensidad cuando mayor es la inseguridad social, también la alienación llega a su colmo y hace recaer la responsabilidad de su insatisfacción social en el propio individuo, culpable de no ser lo suficientemente decidido para “llegar a ser todo lo que puede ser”; la autora postula, sin embargo, que esta búsqueda enajenada de la realización de sí mismo puede “servir de catalizador para un cambio social”. Es para ella como una forma “prepolítica” de protesta, que podría ser canalizada hacia una “participación política”. Esto supone reconocer que “el deseo de inventar su vida ya no tiene que ver con el narcisismo, o con un impulso emancipador alternativo, sino más bien que se hace cada vez más necesario como una nueva forma de ‘trabajo inmaterial’ –actividades mentales, sociales y emocionales– requerido para participar en el mercado de trabajo” y, por otra parte, que hay que apoyarse en esta aspiración para extenderla a la reivindicación de un mundo en el cual “el libre desarrollo de cada uno es entendido como la condición del libre desarrollo de todos”. Seguramente esto también supone que se reafirme el valor fundador de la razón común, que se deconstruyan las ilusiones de libertad, pero apoyándose en eso que, en los malentendidos y trampas de la modernidad, entraña, de manera contradictoria pero tenaz, la aspiración a una vida mejor. 1 Este artículo es una reflexión basada en los siguentes ensayos: Olivier Rey, Une folle solitude. Le fantasme de l’homme auto-construit, Le Seuil, París, 2006, 330 páginas; Daniel Bougnoux, La crise de la représentation, La Découverte, París, 2006, 184 páginas; Eva Illouz, Les sentiments du capitalisme, traducido del inglés por Jean-Pierre Ricard, Le Seuil, París, 2006, 202 páginas; Micki McGee, Self-Help. Inc. Makeover Culture in American Life, Oxford University Press, 2005, 288 páginas. 2 Pierre Legendre, La Fabrique de l’homme occidental, Mille et une nuits, París, 2000. 3 Rémi Brague, La Loi de Dieu, Gallimard, París, 2005. 4 Dany-Robert Dufour, “De la réduction des têtes au changement des corps”, Le Monde diplomatique, París, junio de 2005. E.P. Escrito por: Evelyne Pieiller Fuente: Le Monde Diplomatique Link: http://www.eldiplo.org/login.php3?numero=98&semanal=93/S_B_2_08 hay que estar registrado para entrar.
"El Reportaje" Con esta entrevista se completa la serie de reportajes a todos los ex presidentes democráticos que viene realizando el director de PERFIL. En este caso, el lector no encontrará las habituales repreguntas del entrevistador, quien pide disculpas: su admiración por el único ex presidente que puede caminar por la calle recibiendo aplausos y el recuerdo y solidaridad mutuos durante la dictadura impidieron la natural distancia periodística. Jorge Fontevecchia (Director Diario Perfil) —Este año cumplió 80 años, ¿se es más sabio políticamente a esa edad? —Sí, el 12 de marzo. Creo que la mejor edad en el hombre es de los 40 a los 60. Uno quiere tener las mismas fuerzas que antes para seguir haciendo todo lo que hacía pero se cansa más. —En algunas disciplinas intelectuales, algunos pensadores logran su máximo esplendor a los 70 años y no a los 40 o a los 50. —Lo cierto es que he tenido oportunidad de leer más, leí mucho cuando era muy joven, y luego he tenido oportunidad de leer más cuando dejé de ser presidente. —¿Y qué cambio produjo esa mayor lectura? —Enriquece mucho. Pero es notable que a uno lo afirma en sus convicciones de siempre, algunos dicen que uno lee siempre lo que le resulta agradable para sí mismo, que coincide con su propio pensamiento, pero lo cierto es que, por ejemplo en el caso del radicalismo, aunque estemos en crisis, yo observo que de acuerdo al pensamiento de importantes politólogos y filósofos del Derecho, nuestros principios, nuestras ideas, no quiero hablar de ideologías pero sí de nuestra doctrina, están muy actualizados. —¿Las nuevas generaciones están menos preocupadas con la política? —No sé si menos, creo que se están empezando a preocupar. Observo los últimos actos a los que voy, hay mayor cantidad de jóvenes, he estado en diversos actos, incluso uno en la Facultad de Derecho donde había una cantidad enorme de muchachos jóvenes ansiosos por conocer qué era el radicalismo. Creo que lo que hay es una desorientación y una búsqueda consecuente. —¿Los nuevos políticos son menos cultos que los de la generaciones precedentes? —En líneas generales, se puede dar una respuesta positiva. —¿A qué lo atribuye? —A otros tiempos, otras urgencias, otros problemas, por lo menos antes redactaban mejor porque para venir de Mendoza a Buenos Aires tardaban dos meses. Hoy, tal vez la avidez por lograr objetivos impide la lectura, yo lo que les recomiendo a todos los muchachos es que se formen, que lean mucho. —¿Se acabó la época de los políticos oradores clásicos de las reuniones y la radio para dar paso al político que no habla y es todo imagen, lo típico de la TV? —Creo que no. Desde luego, hay una importancia fundamental en la televisión. —¿Y en la imagen? —Sí. Realizo actos a los que va mucha gente y me siento muy acompañado, ya que es muy importante dejar el mensaje y recibir el mensaje a través del aplauso o a través de los silencios, eso hay que seguir haciéndolo. —¿Macri podría haber sido un político exitoso hace cuarenta años atrás? —Creo que los medios hoy lo hacen mucho más fácil para él o para cualquiera, antes hubiera sido más difícil. —¿Néstor Kirchner podría haber sido un político exitoso hace 40 años? —Tiene una personalidad bastante distinta, da la impresión de tener objetivos muy claros y definidos, aunque uno no coincida con muchos de ellos, y sabe a qué atenerse para llevarlos a la práctica sin importale mucho los medios. —¿No tiene escrúpulos? —Es una forma de decir, tal vez un poco más gruesa de lo que yo suelo hablar. —¿Cristina Kirchner es una política más clásica al hacer oratoria? —Es una política inteligente, activa, pero creo que tiene un déficit muy grande, que es su iracundia. Ella dice que se siente firme, identificada con Evita, y la gente, lo que recuerda es a la Evita buena, incluso a la Evita bella, la Evita que se ocupaba de los problemas de los que menos tenían. —¿A qué atribuye esa iracundia? —Es la personalidad de ella. —¿Leyó sobre medicina y política y las enfermedades de los presidentes, por ejemplo que Churchill que era bipolar? —Sí, el libro de Nelson Castro. No sé hasta dónde pueden afirmarse cosas, la bipolaridad está más allá de los problemas psicológicos. —El psiquiatra de Cristina lo confirmó a “Noticias”. —Claro: (los bipolares) tienen épocas de mucha exaltación y épocas de mucha depresión. Yo no he notado en Cristina ninguna época de depresión. —¿Tiene tendencia a la exaltación? —Cayó muy mal en el Senado el discurso donde apareció muy crispada. Cuando uno se mete en el hogar por la televisión, tiene que ser más grato, y ella apareció mal, yo creo que perdió puntos. Entonces le habrán pedido que no actúe demasiado. —¿La Cristina Kirchner que recuerda fue siempre igual? —Siempre la recuerdo como una mujer enérgica y muy inteligente pero muy así con estas características. —¿Qué cree que pensaría Perón de Néstor Kirchner? —Si Perón hubiera visto a Menem en su momento habría dicho que estaba bien y si lo viera ahora a Kirchner, también habría dicho que estaba bien. —¿Si a Kirchner le hubiera tocado gobernar en los 90, habría hecho lo de Menem? ¿Y si a Menem si le hubiera tocado gobernar en el siglo XXI, habría hecho lo de Kirchner? —Creo que sí, aunque Menem fue un poquito más allá y se ha declarado hombre de derecha. —¿Le resultó patético el intento de Menem de pretender ser elegido gobernador y salir último? —No sé si la palabra es patético, pero da un poco de tristeza. —¿Que Menem haya sido el candidato más votado a presidente hace cuatro años y hoy salga último en su propia provincia revela que la construcción del discurso de Kirchner demonizando los 90 funcionó? —Eso funcionó y en todos los partidos políticos; creo que la sociedad argentina, en general, considera que en los 90 se llevaron adelante políticas neoliberales que permitieron la privatización a precio vil de muchas empresas; en fin, todo lo que conocemos. Pero creo que lo que ocurre es que el peronismo se alinea detrás del poder más fácilmente. —¿Lo mismo que hizo Kirchner con los 90, Menem lo hizo con usted y los 80? —En mi caso, la oposición pretendía el fracaso del gobierno para reemplazarlo, sin darse cuenta de que fracasaban la Nación y el pueblo. Por eso, nosotros, a pesar de que somos tan opositores al actual gobierno, no deseamos su fracaso, deseamos que le vaya muy bien y que en buena hora sigan estos precios internacionales que son los que favorecen la mejoría económica. Deseamos también que se respeten las instituciones, por una parte, y por otra parte, que se produzca una distribución más equitativa de los ingresos y disminuya la brecha social, así es como podríamos explicar muchas otras cosas, el problema energético y demás. Lo que lamento es que parecería que hubiera acabado la discusión política con estos escándalos que se han producido, creo que es absolutamente necesario que se produzcan las denuncias correspondientes, pero esto no puede ocultar todo lo que pasa en un país ni podía ocultarlo en la época de Menem tampoco, es decir toda la discusión política que debe darse en una sociedad es mucho más profunda que la que puede ser simplemente la denuncia de episodios escandalosos. —¿Hubo algo positivo en los años 90? —Hay una cosa importante, Menem, me parece a mí, respetó la libertad y no persiguió demasiado a la prensa. Supongo que esto hay que reconocérselo. A este gobierno le reconozco cosas positivas también. Resistió la presión de Estados Unidos para enviar tropas a Irak. También la designación de los ministros de la Corte fue buena, claro que necesitaba el gobierno los dos tercios y no los tenía, teníamos que apoyarlo nosotros pero nosotros votamos a todos los miembros de la Corte. Canjes de la deuda que hizo Lavagna, que creo que es el candidato que el país necesita para presidente de la Nación, fue también espectacular, pero ha cometido otros desaguisados desde el punto de vista republicano, como la falta de respeto a la división de los poderes: en lo legislativo, los decretos de necesidad y urgencia que no cumplen las disposiciones institucionales; y en orden judicial, con la modificación a la ley del Consejo de la Magistratura. —¿Qué otra cosa rescata de Menem y de los 90? —Seguramente hay cosas. Fue muy malo lo de la Justicia en la época de Menem. —¿Y las privatizaciones? —Lo que nosotros quisimos fue incorporar capital y asociarse con SAS (la aerolínea escandinava). Parecía que era una locura pero era la línea complementaria ideal. Y además quisimos también asociarnos con Telefónica a condición de guardarnos un porcentaje importante. Pero lo que ha sido una enormidad es la privatización de YPF a un precio que al final resultó vil, lo habremos vendido a 17 dólares el barril, no recuerdo bien, y hoy lo tenemos a 70. —¿Se podía prever que el petróleo aumentaría tanto? —Era la única fuente genuina de recursos que teníamos y estábamos realizando la exploración, que se ha frenado; aquí esta señora va a tener problemas si llega a ganar. Con la tarifas de las empresas, ¿qué va hacer?, ¿qué es lo que nos dice que va hacer? —¿Usted cree, como Lavagna, que va a haber algunas tormentas económicas en el futuro? —Creo que se van a salvar en el 2008 o 2009: tenemos el problema energético, tenemos el problema de la necesidad de un superávit que hoy se utiliza para romper el federalismo. Este gobierno ha roto el federalismo, es un cascarón. —¿Usted le recomendó a Duhalde a Lavagna como ministro de Economía? —Cuando me dijo que lo pensaba nombrar, ya lo había decidido. —¿Cómo es su relación con Duhalde? —Lo que debo decir con respecto a Duhalde es que ha hecho un esfuerzo grande para salvar las instituciones. He salido del país muchas veces y nadie creía que podíamos superar lo que nos pasó en la época de Menem. —Dicen que Duhalde volverá a la política abiertamente. Conociéndolo como usted lo conoce, ¿piensa que será así? —Puede ser. Me dijo: “A mí no me abandonaron, yo los abandoné”. Y tiene algo de verdad. —¿Es cierto que usted y Duhalde se llevan mejor entre sí que cada uno de ustedes con la mayoría de sus respectivos partidarios? —Tratamos de ayudar lo que podíamos para salir adelante. —Ese gobierno de 2001 se basó en un acuerdo entre usted y Duhalde. —Fue una coincidencia en el radicalismo que supuso debidamente que debía apoyar la acción del gobierno con el propósito de que se salvaran las instituciones. Lo que vivimos nosotros la gente se ha olvidado. Ayer, todo lo que nos pasó, el “que se vayan todos”, por ejemplo... Y si se iban todos, ¿qué pasa? Que vengan los militares, que venga la anarquía, que vengan los movimientos difusos, que venga ¿qué cosa? —¿Scioli va ganar holgadamente? —Una cosa es lo que llaman los sociólogos o los encuestadores “intención de voto” y otra cosa es la intención de voto real. —¿Le ve a Scioli posibilidades presidenciales a largo plazo? —No quisiera decir nada negativo, pero pienso que él va a tener problemas, no me explico cuál fue la razón de la jugada del Gobierno de sacarlo de candidato de Capital porque él tenía muchas posibilidades, y llevarlo a la provincia, no hay muchas explicaciones, pero lo cierto es que en la Capital tenía autonomía. En la provincia, si no tiene el apoyo de la Nación, no puede funcionar porque aporta una proporción importante a nivel nacional y no recibe casi nada. —¿Pasaron a Scioli a la provincia de Buenos Aires no para potenciarlo sino para controlarlo? —A mí me hace suponer eso. —¿No será que Duhalde, en este volver a la política pasado el luto de cuatro años, está pensando en Scioli como su delfín? —No sé, habrá que ver. Es muy impredecible la Argentina para hablar de aquí a cuatro años. —¿Qué pensaría Evita de Cristina Kirchner? —Evita le diría que se ocupara por limitar la brecha social, que se ocupara de los humildes. —¿Lavagna es más radical que peronista o al revés? —Lavagna es peronista. Padre radical y madre peronista. Espero que haya influido más el padre. —¿E influyó más el padre radical? —Veo una construcción que se ha hecho ahí muy positiva porque primero que nada arrancamos sobre la base de un conjunto de ideas que formaron algo así como la plataforma política, y la hicimos entre radicales y lavagnistas. Primero vino esto y después la candidatura, nosotros creíamos que era imprescindible que se hubiera lanzado inmediatamente después de la Convención de Rosario, que hubiéramos tenido vicepresidente, poder elegirlo en la Convención de Avellaneda, nos ha puesto en problemas todo esto, él tiene otros tiempos que los tiempos nuestros, pero reitero que es un hombre claro, sereno, previsible y capaz para dar respuesta a los problemas del país. Ha servido desde muy distintos sitios a la Argentina. —Lavagna nunca fue político, ¿está aprendiendo? —Creo que sí, cada vez más. —¿Está más suelto? —Es una forma de decir. —¿Por qué el radicalismo se fraccionó tanto? —Creo que hubo diversos problemas pero está muy claro que durante la gestión de la Alianza, no quiero hacer leña del árbol caído, porque también tenemos que reconocer cosas positivas en ese gobierno como la libertad absoluta, creo que ese gobierno de la Alianza perdió la referencia, mucha gente, siendo radical, dejó de votar a los radicales, no hubo buena oferta en algunos distritos. —Específicamente, hábleme de Cobos. —Cobos es un apolítico. Cobos se había afiliado hasta el ’82. Es un ingeniero que tuvo una tarea importante. —En el ’82... él tiene cuarenta y pico de años, en el ’82 tenía veintipico. —La semillita empieza antes. —¿Nunca dudó de que los radicales K podrían estar haciéndole un servicio al partido al sobrevivir disfrazados de transversales para que cuando cambien los vientos puedan potenciar la UCR? —No, nunca. Hemos pasado por esto también anteriormente. Todos los radicales que se fueron con el justicialismo no volvieron. sigue —¿Terragno perdió las internas en la Ciudad de Buenos Aires porque todo lo que estuvo en la Alianza quedó estigmatizado? —No creo. Las internas en Buenos Aires son especiales, tienen otros rasgos, dependen mucho de los dirigentes barriales. —¿Cuál fue el error de la Alianza? —No haber cambiado la política económica. —¿La Alianza tuvo su error en la génesis? —Se dice que se había preparado la Alianza desde un punto de vista doctrinario y yo fui director del IPAM, del Instituto Programático de la Alianza. Era maravilloso, trabajaban 600, 700, 800 técnicos de las más variadas disciplinas, y hubo despacho de todos los problemas y una carta al país muy importante que se envió a todo el mundo. Es decir, hicimos un desarrollo del programa, pero luego, por razones que yo comprendo, porque eran tiempos muy difíciles y se temía mucho al mercado, hubo temor a tomar cualquier decisión sobre el tipo cambiario, porque podía producir un verdadero desastre. —Por lo pronto no habían acordado la política económica. En ese acuerdo programático había opiniones muy diversas: usted quería cambiar la economía y el gobierno de la Alianza no la cambió. —La definición no, incluso nosotros sosteníamos que podía seguirse la convertibilidad pero con otro cambio, no con el 1 a 1. —¿Con los sindicatos en contra no se puede gobernar y hay que tener quienes hagan el trabajo sucio de negociar con ellos en la forma que sea? —En mi caso fue el Partido Justicialista, yo sufrí trece huelgas generales, más que nada eran reclamos siempre justificables, en época de crisis en la década del 80 con los precios de nuestros commodities por el suelo, evidentemente había crisis. —¿Ese fue el error de De la Rúa, tratar de comprar los dirigentes con la Banelco? —No creo. —¿A qué atribuye que su principal colaborador, Enrique Nosiglia, tenga tan mala imagen publica? ¿Tiene que haber alguien que negocie, por ejemplo, con los sindicatos, de cualquier forma? —Bueno, usted se ha ocupado mucho de eso (se refiere a las denuncias de la revista Noticias). Yo creo que es un hombre que ha ganado todos los juicios que ha entablado por calumnias. —¿Kirchner compra los sindicatos con prebendas? —No sé, juega muy duro y con oponerse levemente debe resultar también fuerte no sólo para los sindicatos sino para muchos empresarios también. El está tomando medidas de tipo electoral como hizo en materia de jubilaciones. —Imagine a Lavagna ganando el ballottage, ¿cómo sería su relación con Moyano y los sindicatos? ¿No le harían la vida imposible? —No, se alinearían también porque Lavagna es peronista. —¿Por qué Duhalde no apoya la candidatura de Lavagna? —No sé, no puedo decirlo. La esposa lo apoya, se dice que apoya a Scioli en la provincia pero no he conversado con Duhalde acerca de esto. —¿Cuándo fue la última vez que habló con Duhalde? —Cuando sacó su libro, me lo mandó. —Hace tres meses. ¿Y nunca más volvió a hablar con él? —No. —¿El populismo es la nueva plaga de Sudamérica? —El populismo es una plaga en cualquier parte. Yo pienso que directamente es algo sin doctrina, puja de poder, no respeta, crea su propia institucionalidad. En Venezuela es evidente que se ha producido un avance importante en la disminución de los niveles de pobreza. Se ha actuado bien en el campo educativo y en el campo médico, sanitario, pero hay populismo también, la pretensión de elecciones indefinidas, todas estas cosas que no se compadecen para nada con la democracia. —¿Kirchner es autoritario? ¿Y populista? —Es una personalidad autoritaria con su propia gente y es hegemónico en cuanto a su acción de gobierno. —La hegemonía es peor que el autoritarismo. —La hegemonía es buscar manejar todo. —¿Es un carácter de época que se den presidentes hegemónicos que busquen reelección continua o se trata de hechos aislados? —La hegemonía Chávez a un lado, Lula no es así, Tabaré Vázquez no es así, Bachelet no es así, en Perú no es así, Colombia no es así aunque han tenido la reelección. En Ecuador, vamos a ver. —¿Chávez, Kirchner y Evo Morales no alcanzan para marcar una tendencia? —Lo cierto es que son situaciones internacionales que han creado la posibilidad de que Chávez tenga unos superávits impresionantes en Venezuela y esto le permite realizar tareas que son muy importantes para la sociedad venezolana y que incluso apoya a algunos otros países, a nosotros nos ha apoyado Chávez. —¿El peronismo hizo a la Argentina distinta de América latina? —Creo que fue una impronta muy fuerte que no hubo en otros países. Es mayor que la de Vargas en Brasil. Marcó más que Yrigoyen, e Yrigoyen marcó mucho toda la tendencia krausista de la armonía y austeridad absoluta. —¿Las clases bajas del resto de los países latinoamericanos son más resignadas? —Yo creo que en el caso de Chile se puede decir eso, de Brasil se puede decir eso, en el caso de Uruguay yo diría que son más austeras, hay una austeridad muy linda en el Uruguay. —¿El peronismo promovió el sentimiento de no resignación de las clases más bajas? —Es la demagogia propia de los populismos lo que más que nada generó un problema a la patria, los vendepatrias, la oligarquía o los trabajadores, aunque no estaba en la intención del propio Perón hacerlo; en definitiva, porque él al mismo tiempo organizó los sindicatos pero para una lucha total contra los comunistas. —¿Lo atribuye sólo al peronismo o también a otros caracteres de la Argentina? —Nosotros tenemos la suerte de tener esas dos corrientes extraordinarias que han venido a la Argentina, que son la italiana y la española, que han brindado tanto a nuestra sociedad, además de que tenemos dos millones de descendientes de árabes y una buena proporción de judíos que han venido de distintas partes del mundo, principalmente de Rusia, de Polonia, de Ucrania. —¿Usted dice que es el resultado del eclecticismo étnico de la Argentina, del que carecen el resto de los países vecinos, cuyo origen es más español e indígena? —No, Uruguay es muy parecido a la provincia de Buenos Aires y a Entre Ríos. En el resto de América latina hay un elemento aborigen muy grande, tanto en Perú como en Ecuador o Bolivia. En Bolivia se podría decir que casi vivían en una apartheid hasta que llega Evo Morales, por eso yo espero que se mantengan en los límites democráticos. Con mucha ansiedad a Evo Morales, porque sería muy bueno para Bolivia. —Alguna vez le escuché decir que en el término medio entre el “menefrega” italiano y el “me opongo” español está el argentino, ¿por qué? —Yo digo que la influencia negativa de esas dos culturas extraordinarias se da con el “menefrega” italiano y el “me opongo español”; entonces entre uno que dice: ¿qué tengo que ver yo?, ¿qué me importa?, y otro que dice me opongo a todo... bueno, esto no funciona así. —¿El peronismo es el resultado de esa influencia italiana? —No, es la influencia italiana fascista. —Por tanto, el peronismo no es la causa de que la Argentina sea políticamente diferente sino una de las tantas consecuencias. —Nosotros somos un país con una historia casi trágica. Tardamos, desde 1810, 50 años hasta organizarnos en 1860, cuando se incorpora la provincia de Buenos Aires a la Confederación Argentina, matándonos entre nosotros cuando otros países se enriquecían, cuando los Estados Unidos por las buenas o por las malas hacían la Conquista del Oeste y se anexaba territorio mexicano. Después, otros 50 años para que se cumpliera la Constitución, desde el 1860 hasta 1916, un interregno del ’16 a 1930 y después de esto, otros 50 años hasta el 1983, para que volviéramos a la democracia en el marco del golpismo y gobiernos que no aceptaban el peronismo, que tuvo mucha importancia en cuanto a que afianzó en buena medida a una política igualitaria que no existía en el país después de la época del fraude, trabajó por la igualdad de la gente, pero se olvidó de la libertad, cosa que hasta reconoció Perón. —¿Cree que el peronismo termina con Kirchner como aspiran sus ideólogos? —Algunos opinan eso, yo creo que no, que de alguna manera va a trascender a Kirchner. —Hablemos de economía, ¿el dólar alto y el modelo industrialista es fundamental para el crecimiento de la Argentina? —Creo que por ahora sí, no sé qué podrá suceder más adelante. Por ahora un dólar alto resulta importante para un crecimiento industrial y para el desarrollo agropecuario y para la industria también, resulta importante también para las finanzas públicas, imagínese que a través de las retenciones en virtud de un dólar alto es como ingresamos nosotros miles de millones de dólares al fisco nacional. Hoy ese impuesto a las retenciones más el impuesto al cheque son fundamentales. —Al mismo tiempo son los que destruyen el federalismo. —Claro. —¿Cómo ve a la economía argentina? —Tenemos problemas, vamos a tener problemas con la inflación, espero que no sean demasiado importantes; vamos a tener problemas energéticos, por allí parece que detrás de la decisión que sea tomada de ayudar a Bolivia está el gas, y acelerar el gasoducto del Norte que es vital para nosotros porque estamos construyendo dos fábricas, dos usinas térmicas a gas y no tenemos gas, de modo que eso es fundamental para nosotros, puede haber problemas en ese sentido. Va a haber problemas también cuando se empiecen a modificar los criterios de las tarifas de las empresas privatizadas, para que en el caso del petróleo exploren e inviertan en todo sentido todas, va a haber problemas en cuanto a los subsidios que hoy se cobran por miles de millones por todas partes. En fin, creo que vamos a tener problemas pero que el año que viene no creo que se destapen, va a ser en 2009, me parece a mí. —¿Cuáles eran los fundamentos de lo que enseñaba en su cátedra de Teoría del Estado en la Universidad de Buenos Aires? —En el posgrado en la Facultad de Derecho de la UBA. Teoría del Estado es todo, el libro se llama Fundamentos de la república democrática. Yo analizo primero lo qué es el Estado, diferencio lo que es el gobierno, analizo los elementos del Estado, hago una diferencia entre república y democracia, que se usan como sinónimos pero para mí no lo son. La república tiene un origen monárquico y las primeras repúblicas son repúblicas de elitistas, como la república de Venecia, a la que ponderó tanto Rousseau, es notable. La república se basa en elecciones periódicas, división de los poderes y diálogo, esos son los tres elementos. La democracia les agrega a esas libertades esenciales aquellas que hacen a la dignidad del hombre, lo que se ha mal llamado a mi criterio derechos humanos de segundo grado, y después analizo también un poco la filosofía del derecho. —¿La igualdad de oportunidades? —Más que igualdad de oportunidades, eso es lo mínimo, porque si vamos a una igualdad de oportunidades en serio, es mucho. Fíjese que nosotros tenemos desigualdades de cuna, de formación, de familia y tenemos además desigualdades naturales, la inteligencia, en fin, muchas cosas. Poner a la gente en la línea de largada por la igualdad de oportunidades sería extraordinario, pero por lo general igualdad de oportunidades le decimos a que pueda ir un 10% de la clase obrera a la universidad, esto es lo que comúnmente suponemos, y no es así. Pero lo que importa es la igualdad en todo sentido, terminar con la brecha social. —¿No le gusta el postmodernismo? —No, no me gusta para nada. Me parece una escuela de sí mismo, un escepticismo llevado a tal grado que se vuelve en sí mismo. —¿Relativiza todo demasiado? —Hay un falta de fe y credibilidad de establecer una palabra. No se cree en nada, no hay valores. —¿El anarquismo era un anticipo del postmodernismo? —No, porque el anarquismo tenía valores importantes. El ácrata tenía valores importantes, era un hombre que estaba contra el Estado pero en defensa de valores muy importantes del hombre. —¿Qué reflexión le merece el ‘valijagate’? —Extrañeza, necesidad de que se investigue, no entiendo qué es eso. Debe ser algún dinero que venía de Venezuela para apoyar algún sector, no sé. —¿Y de la bolsa de dinero en el baño de la ministra de Economía? —Del Caso Skanska, del caso de la señora Miceli, el caso de la valija, el caso del INDEC, son todas cosas que perturban y que es necesario transparentar. —¿La suma construye suficiente cantidad de sospechas sobre un estado de alta corrupción? —No sé si llega a ser una evidencia de que estamos frente a una alta corrupción, lo que sí demuestra es la necesidad absoluta de que los controles del Estado funcionen, y demuestra además la necesidad de que tiene que haber prensa independiente y además de que debe darse la importancia que se debe a la división de los poderes. —¿Este gobierno es más corrupto que el anterior? —No podría decirlo. —¿Estos hechos podrían haber pasado en su gobierno? —Yo me acuerdo el caso de la Aduana y del caso de los pollos de Mazorín, que es un hombre decente, lo que pasa es que quisimos intervenir en el mercado para que no subieran los pollos y nos salió mal el negocio porque trajimos pollos muy flacos. —¿Pero usted no imagina que estos hechos pudieran haber ocurrido en su gobierno? —No. Los radicales hacemos una macana en ese sentido y nos matan porque nuestra fuerza es la fuerza ética. Pero a los peronistas les perdonan todo. “Siento orgullo por mi hijo” —¿Qué siente al ver a su hijo seguir sus pasos siendo ahora candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires? —Orgullo. Mucho orgullo. Porque pudo ser seguro candidato a diputado nacional, pero eligió esta pelea durísima... Es un gran caminador de la provincia, va con la gente. Al mismo tiempo que vive actualizándose, es un gran lector, estudioso. —A su esposa, María Lorenza, nunca le gustó la política, ¿qué dice ella acerca de que también su hijo se dedica a esa actividad? —A ella no le gusta la política porque dice que separa a la familia... sólo desde ese punto de vista. En el caso del hijo, como lleva años ya de testigo de mi idas y venidas, lo acepta, y cuando escucha que está en algún medio, no se lo pierde. Pero no deja de decir “pobre familia”... por la familia de su hijo. —¿Luis Brandoni, su compañero de fórmula, fue una amistad que su hijo Ricardo heredó de usted? —Luis Brandoni es un gran amigo, pero ante todo es un gran militante, con mayúsculas, que está siempre listo para poner el hombro. —El “look” de su hijo, con una sonrisa enmarcada por un bigote, es muy parecido al suyo hace 25 años, ¿percibe usted ese parecido y qué cree que significa? —Sí, lo percibo, claro, y creo que los genes no mienten... —¿Qué es de la vida de sus otros cinco hijos? —Todos son muy solidarios, de tiempo completo. “Viviremos una copresidencia” —Usted dijo en este reportaje que Lavagna estaba en mejores condiciones para hacer las correcciones necesarias. Muchos piensan que la carencia de Cristina Kirchner es no haber tenido experiencia ejecutiva. Usted, que asumió la presidencia también sin experiencia ejecutiva y habiendo pasado sólo por el Congreso, ¿considera importante la experiencia ejecutiva? —Yo llegué a presidente de la Nación sin tener cargo ejecutivo. Y creo, en primer lugar, que el temperamento de ella no es positivo en una sociedad que vive crispada, y en segundo lugar, digámoslo, vamos a vivir una copresidencia, y eso puede traernos malestares que no podemos suponer ahora. —¿Es un hecho inédito en la política? —Hubo algo parecido. Evita renunció, ¿se acuerda del Día de Renunciamiento? Luego Isabelita lo sucedió a Perón por muerte... Nosotros nos equivocamos en la Constitución Nacional en no prever esto, porque habría que haberlo prohibido y a ningún loco se le ocurrió hacerlo. Tendríamos que haber prohibido situaciones como éstas, varias provincias las tienen prohibidas y no lo advertimos, lamentablemente, en su momento. —¿Se arrepiente hoy de eso? —Desde luego, no sabemos los problemas que puede producir la discusión de esa suerte de copresidencia que va a haber. —¿Cómo se lo imagina a Néstor Kirchner con Cristina Kirchner como presidenta? —Eso es lo que debemos procurar imaginarnos todos. ¿Va a aceptar un segundo lugar o no lo va a aceptar? —¿Usted qué cree? —Conociendo a las dos personas, de temperamento importante, decidido, que les gusta mandar, que les gusta hacer... Esto es una cosa que le puede traer muchos inconvenientes al país para el futuro. —¿Está preparado el país para una presidenta? —Eso sí, no es para nada un problema de género. —¿Lo que usted ve como dificultoso es la posible existencia de un sistema bicéfalo? —Claro. —¿Lo que está sucediendo en Santa Cruz hoy es una foto de lo que va a suceder en la Argentina del futuro? —Esperemos que no. Es interesante la pregunta porque yo me equivoqué, supuse y discutí que de ninguna manera podía explicarse lo que había sucedido en Santa Cruz durante el gobierno de Kirchner: que se había comprado a todos los intendentes radicales. Y se hizo, pero usted se refiere a otro hecho. No, no creo. —Se dice que quien siembra vientos cosecha tempestades. ¿Lo que hoy está sucediendo en Santa Cruz es el resultado de 10 años de un estilo agresivo de conducción que genera heridas y resentimientos? —Coincido. Esperemos que no suceda en el país, vamos a ver. Si esta señora llega a ganar, nos vamos a ver en problemas con toda certeza, eso no cabe ninguna duda, yo tengo la esperanza de que gane Lavagna. —¿Usted está convencido de que Lavagna va a ser el segundo más votado y que va a superar a Elisa Carrió? —Sí. Yo creo que el pueblo argentino no va a sentirse cómodo con una candidatura de la doctora Carrió. —¿Cree que no hay ningún riesgo de que Lavagna no salga segundo? -—No, estoy realmente convencido de que sale segundo. —¿Y está convencido de que Cristina no alcanza el 40%? —No estoy convencido, pero pienso que es probable que no lo alcance. —En un eventual ballottage, ¿habría posibilidades de que Lavagna gane, aun con 15 o 20 puntos de diferencia? —No, vamos a ver si tiene menos, de todos modos habrá que galopar fuerte. —¿Cuánto menos: 38%, 39%? —38% es lo que sacó. —¿Usted imagina a Lavagna con 25%? —25% de base. —¿O sea que habría 13 puntos de diferencia y así tendría posibilidades en na segunda vuelta de ganar? —Creo que sí. Cómo no. Las revistas ‘La Semana’ y ‘Noticias’ —¿Recuerda cuando en 1982, al terminar la Guerra de Malvinas, usted vino a la Editorial Perfil para convencerme de que no publicara una nota sobre Astiz? —Recuerdo que le dije: “Hijo, no lo haga, lo necesitamos vivo en la democracia que viene”. —Y tuvo razón, después de esa nota clausuraron la revista “La Semana”, y meses después, el presidente de entonces firmó mi orden de arresto. Al año siguiente, ya siendo candidato a presidente, usted fue testigo del habeas corpus que finalmente me permitió regresar a la Argentina del exilio: esos juicios, cuando la Corte Suprema ordenó dejar sin efecto la clausura de la revista “La Semana” en 1982 y luego en 1983 el Juzgado Federal N° 1, lo mismo con mi detención, fueron las primeras señales de enfrentamiento entre el Poder Judicial y la dictadura militar. —Sí, claro... me acuerdo perfectamente. —¿Se imaginaba en 1982, e incluso en 1983, antes de ser electo, que la Justicia argentina podría juzgar y condenar a los comandantes? —Sí, era nuestro proyecto más anunciado y preparado, nuestra base de campaña. Lo que cumplimos. —¿Recuerda que cuando fue columnista de la revista “Noticias”, en los primeros años de los 90, usted me decía que yo era medio loco como usted? —Usted me dio un rinconcito allí. Fue en un momento, que muchos no lo entendían. —¿Y usted sigue siendo medio loco como hace 15 años? —Tal vez la locura mía sea la del hiperquinético. Soy demasiado activo. Esto lo lleva al hiperquinético a ser un poco soñador. La democracia, cuando logra un objetivo, lo redefine. —¿Hace un “Elogio a la locura” como Erasmo? —Y si ahora también se hace elogio de la pereza… “El setentismo es la subversión” —Los principales actores de la actual política se definen como setentistas; siendo usted de una generación anterior, ¿cómo entiende, descodifica y se explica ese espíritu setentista? —El setentismo es la subversión, simplemente, hay que decirlo con todas las palabras. A mí me han dicho “setentista” también y no me gustó. Es querer hacer una revolución por medios violentos. Desde luego que en esa época todos queríamos que terminara la dictadura, estábamos contra el neoliberalismo, estábamos a favor de la igualdad, creíamos y creemos que la democracia no sólo es libertad sino también lucha y búsqueda de la igualdad, por lo menos de una igualdad de oportunidades; en fin, no hablemos de lo que significa ir a la democracia social en serio y mucho menos ir a la democracia económica. —¿El espíritu setentista fue cambiar la sociedad a través de una revolución mediante las armas? —Sí. —¿Ideales correctos con métodos incorrectos? —Absolutamente. —¿Qué otra vez la política estuvo sesgada por fenómenos generacionales? —En política siempre hubo algún problema de tipo generacional. Lebensohn decía que la forma de defender al radicalismo era movilizar y organizar a la juventud, pero también, al mismo tiempo y para evitar las rupturas, decía que había viejos sin arrugas en el alma que eran los que tenían que empujar y decidir las cosas. Creo que siempre hay un problema generacional en la política y no sólo en nuestro país sino también en otras partes del mundo, aunque en los Estados Unidos, los senadores parecen perpetuos. “Sin la ley de Obediencia Debida se caía la democracia” —¿Qué piensa de la política de derechos humanos de Kirchner? —Estoy encantado con algunos juicios que se realizan, el de Echetcolatz, por ejemplo, creo que fue mal puesto en libertad por la Corte, porque la Ley de Obediencia Debida tenía una cláusula que excluía a los que tenían capacidad de decisión. —¿Usted le encuentra un justificativo moral a la Obediencia Debida? —Absolutamente. La ética de los principios y de la racionalidad que hay que poner adelante para encontrar soluciones, creo que se perdía la democracia sino se ponía la Obediencia Debida. —Pero más allá de la necesidad práctica. —Hay dos escuelas en ese sentido, una dice que hay que seguir hasta las últimas consecuencias a quien haya cometido un crimen, y otra, que hay que perseguir en tanto y en cuanto sea un beneficio social. —Algunos escritos hebreos sostienen que verdadero es lo útil. ¿Se debe aceptar aquello que es beneficioso aunque no sea verdadero? —No. Por ejemplo: nosotros hubiéramos seguido adelante con todos los juicios que teníamos. Pero todos los militares se metían en un regimiento y en vez de ir a la citación judicial que tenían, se movilizan los regimientos y las fuerzas para defenderlo. Y veía que estaban clamando y me lo dicen los jefes del Estado Mayor, que fueron leales, ellos dicen que no pueden aguantar más a su propia tropa abajo. ¿Yo tengo que hacerme el distraído y seguir adelante para que de aquí a 50 años, perdida la democracia durante tanto tiempo, para cuando se recupere tenga una estatua en cada plaza o tengo que decir lo que pienso y hacer lo que corresponde para el país? —Hace dos semanas me decía el presidente de la Corte Suprema, Lorenzetti, que el derecho no busca la verdad, sino que busca resolver el conflicto, que la filosofía busca la verdad. ¿En los 80, no había otra forma de resolver el conflicto que a través de la ley de Obediencia Debida? —Yo pienso que no teníamos posibilidad de defender la democracia si no con esa ley de Obediencia Debida. Ahora hay otra gente que piensa que sí, eso será juzgado posteriormente. Yo estoy convencido de que además tenía todos los elementos de juicio en mi mano, no era que los leyera en los diarios. —¿Los delitos de lesa humanidad e imprescriptibles son sólo para el terrorismo de Estado y no para el otro terrorismo? —Creo que actualmente existe un tratado internacional que establece que también el terrorismo es un delito de lesa humanidad. —Pero se tienen que dar situaciones muy particulares. —Muy particulares. El terrorismo de Estado es mucho más grave que el otro terrorismo. —¿Qué siente hoy cuando ve a las Madres de Plaza de Mayo? —Yo las acompaño en su dolor permanentemente. Ellas rompieron conmigo cuando yo procesé también a los principales dirigentes de la subversión. —¿Cuando usted las ve hoy, en su actuación política, le produce alguna sensación encontrada? —La frustración que me da es que en vez de estar los partidos políticos allí, están por una parte dirigentes sindicales, dirigentes empresarios y las Madres de Plaza de Mayo. Yo no veo a los partidos políticos en ningún acto del Gobierno. —¿Cree que ellas están sustituyendo...? —Dice que son corporaciones el presidente de la Nación. No, ellas no sustituyen a los partidos. —¿Están cumpliendo un rol que no deberían cumplir? —Si fueron invitadas no lo veo mal, pero está excluyéndose a los partidos políticos, lo que considero que es absolutamente negativo. Link y Fuente: http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0194/articulo.php?art=2656&ed=0194
El libro, "La Guerrillera del CHE", fue recomendado por Pedro Brieger e Hinde Pomeraniec el dia sábado en su programa Vision 7 Internacional, a mi punto de vista el mejor programa de Periodismo Internacional que se emite en Argentina. Al dia siguiente el Diario Perfil saco una Sinapsis del libro escrito por Mariano Rodriguez Herrera. Les dejo la nota. Espero que les guste! La guerrillera que cayó con el Che Mariano Rodríguez Herrera (Camagüey, Cuba, 1936) es periodista e historiador. Combatió junto a Fidel Castro y ahora ofrece una investigación exhaustiva de un personaje poco conocido: la “burguesa” combatiente porteña que acompañó a Ernesto Guevara en su dramático final en la selva boliviana. Cómo se conocieron. La relación que los unió. Luces y sombras de una protagonista clave. 2007-08-19 05:49:52 Titulo: Tania la guerrillera del Che. Autor: Mariano Rodríguez Herrera Biografía de la argentina “Tania” Bunke Bider Los pájaros alzaron el vuelo. Un aletear de alas cubrió la selva. Las aves se asustaron con el inusitado ruido de los disparos. El canto de muerte de los fusiles y las ametralladoras rompió el silencio de hierro por el monte inmenso. Entonces se escuchó el grito de una mujer: —¡Están rodeados, ríndanse, se les respetará su vida. El ejército guerrillero del Frente de Liberación de Bolivia no asesina a los prisioneros, ríndanse... Les habla Tania. ¡Ríndanse! Poco después, ante los ojos sorprendidos de los soldados bolivianos surgió de entre la maleza la esbelta figura de una muchacha que portaba en las manos una liviana carabina M-1. Por debajo de una boina negra asomaba su larga cabellera rubia, casi dorada. Iba vestida con pantalones y camisa de mezclilla y el apretado cinturón que ceñía su cintura anunciaba unas anchas caderas. Era alta, espigada como una palmera joven y su voz delataba el manejo de un lenguaje fluido, como si le fuera habitual estar frente al micrófono o una grabadora. Detrás de ella surgieron varios hombres igualmente armados, pero resultaba obvio para el capitán al mando de la tropa boliviana que ella estaba al frente de los guerrilleros. Dio la orden de rendición, pues tanto él como sus hombres habían quedado deslumbrados por aquella presencia femenina de belleza extraordinaria en medio de la selva y del combate. La batalla apenas había durado unos minutos sin que uno solo de sus hombres hubiera sido alcanzado por las balas. A diferencia de otros oficiales entrenados por los rangers yanquis, el capitán les había advertido a sus hombres que entre militares de honor se debía respetar las leyes de guerra: no se debía asesinar a los prisioneros o matar por el puro gusto de hacerlo, como era usual para Vargas Salinas, un despiadado asesino cuya permanencia en las fuerzas armadas de Bolivia era una vergüenza para el ejército. Después de quitarles todas sus armas, tal y como había prometido la guerrillera Tania, y después de que otro guerrillero, que dijo ser médico, comprobó que nadie había sido herido, los militares fueron puestos en libertad. Al despedirse de ella el capitán pudo ver los ojos de Tania: eran de un verde esmeralda y le dieron la sensación de una profundidad marina, como las postales que un compañero suyo había traído de un viaje al Caribe. Ya de regreso, el joven capitán se decía a sí mismo: “Todos los guerrilleros suelen tener un nombre de guerra… ¿Cuál será el de esta belleza que se nombra Tania?”. En plena primavera, el 12 de mayo de 1961, llegaba al aeropuerto de La Habana, Cuba, Haydeé Tamara Bunke Bider, de 23 años de edad, nacida en Argentina de padres alemanes, Nadia y Erich, quienes se la habían llevado a la República Democrática Alemana, junto a su hermano Olaf, cuando ella tenía apenas 14 años recién cumplidos. Era una joven polifacética: hasta ese momento se había desempeñado en Berlín como traductora, pues dominaba cinco lenguas: español, alemán, francés, inglés e italiano. Llegó invitada a la isla junto con Fernando y Alicia Alonso, maestro y bailarina, a quienes había servido como intérprete durante su estancia en Europa. Por gestión de los Alonso comenzó a trabajar en el Ministerio de Educación y en el Instituto de Amistad con los Pueblos (ICAP). Hija de padres comunistas, educada en las ideas marxistas-leninistas, la joven desde 1959 soñaba con visitar Cuba, donde se estaba desarrollando una revolución que había transformado totalmente la vida del pueblo cubano. Esto se había convertido en un firme propósito para ella a partir de que, en 1960, tuvo la oportunidad de servir como traductora del hombre más inteligente y guapo que se le había cruzado en el camino… por cierto, un argentino como ella: Ernesto Guevara, también conocido como el Che. Un porteño con bien ganada fama de valiente por sus 25 meses de combate guerrillero en las montañas de la isla de Cuba. Era lógico que la bellísima muchacha de 23 años se sintiera atraída por el famoso comandante, bello como hombre y apenas unos años mayor que ella. Ninguno de los dos adivinó que el destino les deparaba un futuro compartido. Tamara se insertó muy pronto en la vida de los cubanos con toda la fuerza de su apasionado corazón. Hizo amigos y vistió el traje de las milicias revolucionarias. Pese a ser extranjera se la vio con una pistola a la cintura y hacía guardia frente a centros de importancia económica o social que pudieran ser blanco de los sabotajes que la CIA estadounidense preparaba contra el gobierno revolucionario. Los cubanos la sintieron cubana y ella misma se asumió una revolucionaria más, dispuesta a empuñar las armas para defender la joven revolución. En una carta a sus padres, Nadia y Erich, les escribe entusiasmada sobre el calor humano y la belleza de «nuestra islita» y firma rimando con el diminutivo de su nombre: “Ita”, como la llamaban sus padres. Tamara trajo a Cuba, junto con su seductora sonrisa, las aficiones de su juventud en Alemania: la llamada música clásica o tal vez mejor decir música culta, en especial la de Bach; la música folclórica de América del Sur y, claro, también la de su patria natal, Argentina, a la que siempre soñaba volver y por la cual sentía saudade, esa palabra musical utilizada por los marineros portugueses para nombrar la nostalgia por su tierra. Tocaba la guitarra y el acordeón, cantaba, bailaba, practicaba natación y el tiro con fusil, deporte en el que había ganado reconocimientos cuando militaba en la Juventud Libre del Partido Comunista alemán. Y si portaba una pistola, como me contó hace muy poco Pedro Margolles, periodista y director de Prensa Latina por más de 20 años (agregando con un dejo de travesura en la voz «quién sabe quién se la dio»), resulta natural que también practicara el tiro con arma corta. Esto no lo constata ninguna imagen o testimonio escrito que consulté. Margolles la recuerda así: “Siempre de miliciana con una pistola a la cintura, muy bonita. Nunca la vi con falda o vestidos, lo que seguro la haría ver más hermosa…, pero con pantalón y camisa de mezclilla no dejaba de lucir muy femenina. Toda una belleza de mujer”. Concuerdan los testimonios de otras personas que la trataron en Cuba, a quienes entrevisté, que no era en absoluto fotogénica. Tal vez no hubo para ella un fotógrafo como Korda, o un Chino López, quienes captaron a su famoso compatriota el Che Guevara; o un poeta como Nicolás Guillén, que cantara con musicales versos el verde de sus ojos. Seguro hay poemas de aquellos que conocieron personalmente a Tania, pero no de Tamara. Quizá fue la música folclórica argentina la que hizo que los dos jóvenes porteños se pudieran reconocer... Esto sucede en la primavera isleña, en mayo, época que los cubanos llamamos “mes de las flores”; en el que se suele afirmar que la naturaleza nos inclina al amor y a la amistad. Germinan plantas y flores. Germinan la amistad y el amor. En ese año de 1961 se encontraban en La Habana alrededor de 400 argentinos, así como tantas otras personas de todo el orbe. La Revolución Cubana era el foco de atención de intelectuales, poetas, artistas, pero también de científicos y técnicos de las más variadas disciplinas del conocimiento humano, que acudían a la patria de José Martí a ofrecer sus servicios en las más disímiles tareas del quehacer cotidiano, como lo hicieron Ernesto y Tamara. La fecha posible de su reencuentro quizá fue el 25 de mayo. Los organizadores de una verbena van a ver al comandante argentino (muchos de sus compañeros de la guerrilla me contaron que, además del Che, también le conocían simplemente por el Argentino) para invitarlo a participar en esa reunión festiva. Este se entusiasma con la idea y aporta sugerencias: preparar un asado con cuero, una parrillada con ternera y aconseja que busquen a Tamara, una compatriota muy entusiasta que toca la guitarra y el acordeón. Les dice que trabaja como traductora en el Ministerio de Educación, pero igual la pueden localizar en la Federación de Mujeres Cubanas o en el ICAP. Han pasado casi dos años desde que la conoció en Berlín… ¿La ha vuelto a ver?, cómo sabe de ella? Ninguna de las muchas biografías publicadas y los testimonios que recopilé sobre el Che lo aclaran. Durante los viajes que realizó Paco Ignacio Taibo II a Cuba, cuando preparaba su biografía sobre Guevara, personas como Manresa, secretario del comandante, estaban dispuestas a hablar de las campañas de Guevara en la guerrilla, pero nos invitaban un café cuando Taibo preguntaba sobre los servicios de inteligencia cubanos previos a la llegada de quien se convertiría en “Ramón” y en “Tania”, la guerrillera del Che en las selvas de Ñancahuasú. Volvamos entonces sobre la pregunta que formulé: ¿cómo sabe de ella, a través de quién?, ¿tal vez por otros argentinos que tenían contacto con ambos? No parece serlo, pues Carolina Aguilar, otra argentina amiga de Tamara, al finalizar su testimonio se pregunta: “Lo que siempre he ignorado es cómo el Che sabía de las cualidades de Tamara”. ¿Y no sería que el ya inefable Barbarroja, el desaparecido comandante Manuel Piñeiro, creador del aparato cubano de inteligencia y contrainteligencia, el Dzerzhinsky criollo, haya puesto los ojos en ella por reunir los atributos intelectuales, físicos y políticos necesarios para realizar audaces labores de inteligencia a favor de la naciente revolución socialista, acechada por el país más poderoso y agresivo del mundo? Como sucedió con Manresa, en las dos ocasiones que Piñeiro mismo me llamó a su casa para conversar acerca de mis libros sobre el Che, al tocar este punto, ¡me invitó un café y me brindó una generosa sonrisa! Si entro al campo de las suposiciones podemos asumir que, ya por esas fechas, Guevara comenzaba a preparar su lanza en ristre para partir, cual Quijote sobre Rocinante, a otras tierras del mundo que pudieran necesitar de sus “modestos esfuerzos”. No olvidemos que, como narro en mi libro Las huellas del Che Guevara, en lo alto de una montaña de la Sierra Maestra, Conrado Martínez, militar que le dio nombre al lugar, pues se llama “los altos de Conrado”, me confió que el Che le había dicho en aquel lugar donde estábamos parados: “Cuando acabe de tirar los cuatro tiritos de esta guerra, yo me voy a liberar a otros pueblos del mundo, Conrado”. Y nadie mejor que esa compatriota bonita para ayudarlo en sus sueños y Barbarroja en echarle una mano en lo que era un maestro indiscutible: reclutar futuros agentes de inteligencia. Quizá fue así cómo se volvieron a ver aquel 25 de mayo, pues apenas se le dijo a Tamara sobre la misión que se preparaba, quiso ocuparse de todo con la vitalidad y el entusiasmo que le eran característicos. No hubo asado de cuero porque la ternera era pequeña, pero sí se cebó mate en abundancia y Tamara tocó su guitarra y hubo canciones argentinas y cubanas. Ernesto habló al final de la fiesta sobre la lucha en América latina, que veía como obligación de todo el que quisiera ser revolucionario. Volverían a verse poco después en un trabajo voluntario, ese invento de Guevara para que todo el pueblo participara con trabajo físico en la construcción de la nueva sociedad que él soñaba y así ir en pos del hombre nuevo que se imaginaba. Es a partir de la edificación de una escuela que patrocinaba la Unión Internacional de Estudiantes que comenzaron a verse y a tratarse. Vemos a un Guevara que aún conserva el cuerpo del guerrillero, sin una gota de grasa en el abdomen, con pañuelo blanco anudado al cuello y con un sombrero de yarey para cubrirse la cara, como lo suelen usar los campesinos cubanos, los guajiros. A su lado se encuentra otro hombre y, al lado de éste, Tamara, con una blusa a rayas de arriba abajo. Es de llamar la atención que ella usa un pañuelo igual al del comandante, anudado alrededor del cuello. En este encuentro se forman dos brigadas. En una se encuentra Guevara y en la otra, Tamara. Se propone una competencia para ver cuál de las dos gana. En el descanso del almuerzo, ella toma su guitarra, interpreta algunas canciones y dice al Che: “Ahora sí creo que no me gana, comandante…”. ¿Esta frase tiene un doble sentido, que acompaña con una traviesa sonrisa? Es un producto de la natural coquetería de una joven ante un guapo mozo, además famoso. Ella tiene 24 años, él 33. Lo cierto es que… “Tamara no era nada coqueta… era una pesa’a (aburrida) que sólo hablaba de política. Por eso llegaba a nuestra casa, que eso sí no tenía nada suyo, un departamento que le cambió a mamá porque nosotros éramos cuatro chicos y nuestra progenitora, cinco en total, y ella una sola, y se fue a uno más pequeño… No se pintaba, siempre andaba vestida de miliciana; y creo que por eso se afirma que no era fotogénica. Porque bonita lo era y mucho… pero, como dije, lo de ella era la política. Por eso se hizo amiga de mamá, que podía haber sido su madre, porque Paz Espejo, como tú sabes, también hablaba todo el tiempo de política, y, claro, de filosofía. También Tamara”. Espero que les haya gustado, espero comentarios. Fuente: Diario Perfil link: http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0192/articulo.php?art=2544&ed=0192
Espero que les guste. Link Descarga: http://www.archivosbackup.com/download.php?file=825El Papa Negro y mas.pdf ¿El Más Poderoso Hombre en El Mundo? El Papa "Negro" Conde Hans Kolvenbach, el General de Los Jesuitas 4/15/00 RICK MARTIN ¿Así que ustedes pensaron que estaban bastante bien informados por ahora sobre todos los principales jugadores en el campo de juego de la "conspiración"? Podrían haber estado escuchando por años sobre (o encontrado inesperadamente) los varios elementos de la sociedad que controlan nuestro mundo detrás de la escena. Ustedes han llegado a familiarizarse con el rol jugado, por ejemplo, por los Sionistas Khazarianos (quienes inventaron la palabra "Jew" para disfrazar su herencia adoptada, como distinta de los bíblicos Judíos), o el rol jugado por los Banksters (Banqueros Gángsters) controlando las economías del mundo, por el CFR (Council of Foreing Relations, Consejo de Relaciones Exteriores), la Comisión Trilateral, los Bilderbergers, el Comité de los 300 (las, así llamadas, familias de "elite" más ricas) –los Rothschilds en Inglaterra y los Rockefellers en América y los Bronfmans en Canadá, y así, y así, que comprenden la estructura de poder físico de los títeres del Nuevo Orden Mundial bajo la dirección de los oscuramente motivados "maestros engañadores" de otras dimensiones comúnmente conocidos como Lucifer o Satán y sus cohortes de "ángeles caídos". Mientras que todos esos detalles contribuyen al entendimiento del Cuadro Más Grande, lo que usted está por leer se ocupa de un más importante Eslabón Perdido en esta estructura entera. Y yo no quiero significar un pequeño lado del asunto; quiero decir un eslabón tan central –sin embargo tan bien oculto de la vista del público en general, y por mucho tiempo– que aún la mayoría de los eruditos estudiosos de la "teoría de la conspiración" probablemente no han puesto junta mucha de la información que será presentada aquí. ¡Llamar a la siguiente exposición "controversial" y "sensitiva" es casi un afirmación moderada tan suave de la verdad de la cuestión como es posible que pueda ser hecha! ¡Este eslabón perdido cambia el aspecto entero del campo de juego! Después de meses de anticipación y semanas de preparación, yo estuve finalmente listo para hablar con el autor de Los Asesinos del Vaticano Eric Jon Phelps el Martes 14 de Marzo. Simplemente no había otro modo de cubrir la obra maestra de historia de Eric que abarca, literalmente, cinco siglos, que solamente hacer preguntas cubriendo grandes extensiones de tiempo y los principales eventos históricos. Nos tomó casi cuatro horas cumplir con la tarea, aunque nosotros podríamos fácilmente haber seguido por otras cuarenta. Nosotros, aquí en The SPECTRUM estamos simplemente reacios a reducir la importancia de este trabajo presentándolo en una manera demasiada destilada. De hecho, en orden a compartir este material con al menos algunos de los pertinentes apoyos, Eric nos ha permitido imprimir (directamente después de la entrevista) varios extractos de su libro pronto a ser publicado que le ayudarán a usted a entender ciertos aspectos de esta historia descomunalmente importante y de amplio abarque. El eslabón perdido es realmente un eslabón central. Llamemos a esta historia la "conexión Jesuita-Vaticana" para el despliegue de la agenda del Nuevo Orden Mundial. ¡Usted podrá hacerse su propia idea de realmente cuan absolutamente central, aunque bien oculto, ha sido este eslabón! Existe un buena razón de que la secreta biblioteca del Vaticano es tan extensa y sin embargo permanece tan intacta de la intrusión externa, a pesar de los muchos otros a quienes les gustaría poseer tal colección de información detallando muchos datos "censurados" sobre nuestra verdadera, herencia cultural de otro mundo. [*La biblioteca del Vaticano, por mucha información que posea sobre los negros asuntos del mismo Vaticano, nunca puede suplantar a la Biblia en su declaración de que no hay seres extraterrestres y que sólo existe Dios (El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo), Los Santos Ángeles, Satanás y sus Ángeles caídos, El Hombre, y los seres vivientes inferiores que son los animales, y los que no tienen vida consciente como las plantas, y la materia sin vida, y los gusanos del infierno que el Señor mencionó. Cualquier supuesto "hallazgo" en la biblioteca Vaticana sobre la supuesta existencia de seres "extraterrestres" será sin duda una jugada maestra de Satanás destinada a confundir y engañar a los hombres y en aportar apoyo al Anticristo de turno. Las apariciones de "extraterrestres" son sin duda de tres clases: las fraguadas por los demonios, fraguadas por los hombres, y finalmente fraguadas por los demonios en cooperación con los hombres siniestros que en bases subterráneas conducen horribles experimentos de lavado de cerebro y cirugía plástica con humanos a la manera de los doctores nazis y con la participación de fenómenos satánicos]. Cuando uno lee un trabajo tal como Los Asesinos del Vaticano, uno no puede sino acordarse de los momentos en la clase de historia de la secundaria "ajustados" intencionalmente y aguados y fastidiosos. Mientras que la verdadera historia de lo que ha sucedido es dinámica y llena de intriga calculada. En esta cuestión, yo he oído y leído una cantidad de cosas. Pero cuando tuve que levantar mi mandíbula del piso durante la lectura de ciertas porciones históricas en el libro de Eric –bien, déjeme sólo decirle que la Verdad ciertamente es extraña, y mucho más interesante que las muchas ficciones que nosotros hemos sido guiados a creer como hechos históricos. Y sin embargo La Verdad encaja perfectamente tal como las piezas de un rompecabezas. Este libro DEBERÍA ser un best-seller, pero es difícilmente probable lograr tal atención general –considerando cuan bien controlado y censurado está el negocio de publicaciones. Tal es la razón para nuestra larga presentación de este el más sorprendente y críticamente importante material aquí en The SPECTRUM. Nosotros estamos en un tiempo en que la Verdad está siendo revelada desde todas las direcciones. Y probablemente no hayan muchos fundamentos, avivadores de la mente, y destructores de nociones previas como lo que está siendo presentado aquí. La entrevista está directamente seguida por un número de pertinentes extractos del esclarecedor libro de Eric –que estará disponible el primero de Julio. [*Ahora sí, comienza el interesantísimo reportaje a Eric Jon Phelps, autor de Los Asesinos del Vaticano]. Martin: Antes de que comencemos, déjeme decirle unas pocas palabras. El tema de su libro es tan abarcante y cubre, literalmente, todos los aspectos del control global de los Jesuitas, datando hacia atrás desde 1540. Me gustaría comenzar nuestra conversación con un muy importante punto de clarificación de modo que nuestros lectores tengan algo en que apoyarse mientras leen la narración histórica que vamos a presentar. Déjeme también añadir que su libro es uno de los documentos históricos más motivantes, dinámicos, y genuinamente educacionales que alguna vez he leído. ¡Quiero decirle que estoy impresionado! Usted, literalmente, conecta cada mayor conflicto global y asesinatos políticos a las manos de la Orden de los Jesuitas. Los Judíos, como muchos otros grupos que usted menciona, han sido los peones inconscientes en esta Agenda Jesuita. Hoy, el presente. Voy a comenzar aquí, y luego iremos hacia atrás en el tiempo y remontaremos el camino. Pero quiero comenzar AQUÍ ya que ello dará un fundamento para retroceder en el tiempo. ¿Hoy, quién es el Superior General de los Jesuitas, el así llamado "Papa Negro" [negro se refiere aquí a sus actividades malignas y ocultas, no a raza o color] que da las ordenes al real Papa? ¿Es éste todavía Jean-Baptist Janssens? Phelps: Janssens, el Francés. No, el falleció en 1964. Entonces Pedro Arrupe vino al poder. Después Arrupe murió, en 1988, creo, el presente General Jesuita es el Conde Hans Kolvenbach. [Ver foto próximamente]. Yo le llamaría Conde Hans Kolvenhoof . Martin: Discutamos esta posición de "General" y, en adición, ¿quién es esta persona, Conde Hans Kolvenbach? ¿A quién sirve? ¿Cuáles son sus orígenes? ¿De donde es oriundo? Phelps: El presente General es un holandés, su nacionalidad es holandesa. Martin: ¿Dónde está él? Físicamente, ¿dónde está él? Phelps: Él reside en Roma, en el cuartel general de los Jesuitas, llamado la Iglesia de Jesu. De modo que el General Jesuita reside en Roma en lo que yo he justamente llamado el cuartel general de los Jesuitas. Martin: ¿La Iglesia de Jesu, es esa cerca del Vaticano? Phelps: Ella no está lejos del Vaticano, correcto. Está en la misma área general. Ella es el cuartel general de los Caballeros de Malta. Martin: ¿Es ella parte de la Ciudad del Vaticano, propiamente? Phelps: Correcto, yo creo que sí lo es. Martin: ¿Dónde encaja Satán en este cuadro, y cuál es la última meta de los Jesuitas, de la así llamada Sociedad de Jesús? Phelps: El General Jesuita, y los otros altos Generales Jesuitas, ellos son hechiceros. Ellos son Luciferianos, y ellos adoran lo que ellos llaman Lucifer. Ellos no creen en Satán. Ellos creen en Lucifer. Ahora, de acuerdo a Alberto Rivera, él fue invitado –a causa de que él fue un Jesuita sobresaliente en los años 60– él fue invitado a una "Misa Negra" en España donde estuvieron exactamente unos pocos Generales Jesuitas sobresalientes presentes. Y él llamó a esto una "Misa Negra". Bien, si alguien está envuelto en una "Misa Negra", está envuelto en la adoración de Lucifer, todos vestidos con sus capas negras y así. Martin: Estoy fascinado por este Conde Hans Kolvenbach a causa de que nadie en el mundo conoce quién es esta persona. Yo nunca he oído el nombre. Phelps: Déjeme sólo decirle que usted puede ver su foto y sus Jesuitas principales –deme sólo un segundo y tendré el libro. El nombre del libro es llamado Los Jesuitas: Una Multi-Biografía, por Jean Lacoutre, y está todavía disponible, usualmente, en las librerías. Fue publicado en 1995. Jean Lacoutre es un francés. Él fue un comunista, es un comunista. En la última página de las fotos, esa que está justo adyacente a la página 343, usted ve a Peter Hans Kolvenbach. Él es el General Jesuita, y él se ve como sólo un muy maligno individuo. Está un hombre Negro, quien es un alto Jesuita, él es un Jesuita Superior de 29 con su cosmopolita equipo General. Uno de los del equipo General luce igual que Ben Kingsley en la Lista de Shindler. Hay seis hombres Blancos, y un hombre Negro. Y ese es su equipo general. Martin: ¿Cuál es el proceso para elegir un General sucesor? Phelps: Los Altos Jesuitas lo eligen, y él es elegido de por vida –a menos que él llegue a ser un "hereje". Martin: ¿Y los así llamados "Altos Jesuitas" a qué grupo representan? Phelps: Puedo decirle que ellos son los "profesos", los elevados de 4to Grado. Cuando un Jesuita es profeso, él está bajo el Juramento Jesuita; él está bajo el "Juramento de Sangre" ese que tengo en mi libro. Martin: ¿Tenemos permiso para reimprimir ese Juramento en nuestro diario? Phelps: Desde luego, absolutamente. Martin: Una de mis preguntas tiene que ver con este Juramento y que él es similar a los Protocolos De Los Eruditos Ancianos De Sion, y yo escribí esa pregunta antes de que recobrara la porción de los Protocolos de su libro. Phelps: Los Jesuitas obviamente escribieron los Protocolos ya que ellos han llevado a la práctica cada protocolo en ese pequeño manual. Ellos han puesto en práctica cada una de esas cosas. Y, Alberto Rivera lo dice [*Alberto Rivera dice que los Protocolos De Los Eruditos Ancianos De Sion fueron escritos por los Jesuitas] –y él fue un Jesuita– él fue grandemente calumniado, no ayudado en absoluto por los Apóstatas, Protestantes, y Bautistas en este país; él fue ayudado de algún modo, por Jack Chick. Jack Chick publicó su historia en seis volúmenes, titulados Alberto I, II, III, IV, V, & VI. [*Que pueden encontrarse en su sitio http://www.chick.com/es]. Alberto Rivera dice que fueron Judíos alineados con el Papa quienes publicaron los Protocolos [*Es decir que lo escribieron los Jesuitas y lo publicaron Judíos que trabajaban para ellos y el Papa con el fin de calumniar a la raza Judía a la vez que publicaban sus propios objetivos Jesuitas]. Bien, tiendo a creer que fueron exactamente los Jesuitas mismos ya que ellos, y sólo ellos, estaban capacitados para llevarlos a la práctica. Ellos son los primeros en el gobierno. Ellos son los primeros detrás de los deportes profesionales. El propietario de los Pittsburgh Steelers es un Caballero de Malta. El propietario de los Leones de Detroit es un Caballero de Malta. Todos los propietarios máximos de esos clubes de futbol son, en su mayoría, Caballeros de Malta, manteniendo a la gente vitoreando en esa conmoción por los juegos y los deportes, mientras ellos están ocupados creando una tiranía. Así, esa es una de las cosas en los Protocolos –que ellos crearían "diversiones". Otro que ellos usaron fue Walt Disney, Masón de Grado 33 –Disneyworld, Disneylandia. Otro fue Milton Hersey, con Hersey Park. Ellos crearon todas esas diversiones y juegos y pasatiempos para tener a la gente borracha con placer, mientras ellos están ocupados derribando la forma Protestante de gobierno [*No dice a los "Protestantes del Gobierno" ya que los protestantes no dominan el Gobierno, dice la "forma Protestante de Gobierno", pues los actuales gobernantes han minado y subvertido la forma democrática auténtica legada por los antiguos Protestantes]. Martin: ¿Qué papel tiene Las Vegas en todo esto? Phelps: Las Vegas, bien, mayormente es controlada por la Mafia. Pero todas las altas familias de la Mafia son Católicas Romanas, y ellos están TODOS subordinados al Papa o al Cardenal de Nueva York, el cual es el Cardenal O’Connor –ya que la Comisión, la Comisión de la Mafia reside en Nueva York. Frank Costello fue un miembro de la Comisión de Pandillas, y fue íntimo, amigo personal del Caballero de Malta, magnate de Hollywood, Joe Kennedy. Y eso no ha cambiado. Así que los Altos Caballeros son buenos, queridos hermanos con los Altos Dones de la Mafia –los Gambinos, los Lucchese, los Columbos, de todos ellos. Y ellos controlan Hollywood, no los Judíos. Es decir que solamente Judíos que están al frente están envueltos en Hollywood y trabajando para la Mafia y para el Cardenal, exactamente igual que en política lo sería Arlen Spector. Arlen Spector fue el Judío del Cardenal Spellman en el asesinato [del Presidente Kennedy], y él nunca diría una palabra sobre ello. Martin: Ahora, a medida que avanzamos por aquí, si hay alguna cosa que usted no quiere que yo la imprima, por favor hágamelo saber ya que, literalmente, voy a imprimir cada cosa que nosotros decimos en esta conversación. Phelps: Eso está bien, eso está bien para mí ya que ello necesita ser dicho. Martin: Vayamos atrás al Conde Hans Kolvenbach. Quiero apuntar el reflector sobre este tipo por solamente un momentito aquí. Hablemos sobre él. ¿Qué hace él? ¿Quién es él? Hablemos sobre su posición como "General". ¿Cómo ejercitan ellos este control sobre el Papa? ¿Sabe el Papa que él es un peón? Phelps: Ok, una pregunta a la vez. Así que, ¿con cuál pregunta quiere que yo trate? Martin: Apuntemos el reflector justo sobre el Conde. Phelps: El General Jesuita, ok. Martin: Comencemos allí, y usted dígame cada cosa que quiera decirme sobre esa posición. Phelps: El General Jesuita es el absoluto, completo, y total dictador y autócrata de la Orden. Cuando él habla, sus provinciales se mueven. Los provinciales son sus más altos subordinados. Hay alrededor de 83 provinciales justo ahora. Como yo entiendo esto, la Orden Jesuita ha dividido el mundo en 83 regiones. ¿Ok? Para cada región, hay un provincial Jesuita. Hay 10 provinciales en los Estados Unidos. Hay uno para Centro América. Hay uno para Irlanda. Ellos tienen dividido al mundo en esas provincias. De modo que este es el antiguo gobierno provincial Babilónico, centrado en Nabucodonosor es decir el Jesuita General mismo, de modo que esta es estrictamente una forma de gobierno Romana donde todos los estados o provincias están subordinados a este soberano mundial. El General Jesuita ejercita pleno y completo poder sobre la Orden. Él se encuentra con sus provinciales. Cuando él decide iniciar una guerra o una agitación, él obtiene la información de los provinciales de ese país, cómo es mejor abordar eso, el comportamiento del pueblo, y entonces él usa las quejas legítimas para fomentar una agitación –igual que en el Movimiento de los Derechos Civiles de 1964. Aquello fue TODO una agitación Jesuita, completamente, ya que el resultado final fue una mayor consolidación de poder en Washington con el Acta de Derechos Civiles de 1964 que fue escrita por [el largo tiempo Presidente de la Universidad de Notre Dame, el Reverendo] Theodore Hesburgh. El General Jesuita gobierna el mundo a través de sus provinciales. Y los provinciales entonces, desde luego, gobiernan a los Jesuitas inferiores, y allí están muchos Jesuitas que no son "profesos", así que muchos de los Jesuitas inferiores no tienen idea de lo que está pasando arriba. Ellos no tienen noción del poder de su Orden. Ello es exactamente igual que la Masonería. Los Masones inferiores no tienen idea de que los Altos Masones están trabajando para el Jesuita General. Ellos piensan que solamente están haciendo obras y siendo buenas personas. Pero la base es que los Masones de alto nivel están sujetos, también, al General Jesuita ya que el General Jesuita, con Federico el Grande, escribieron los Grados Altos, los últimos 8 Grados, del Rito Escocés de la Masonería cuando Federico los protegió a ellos cuando fueron suprimidos por el Papa en 1773. Así, usted tiene el alineamiento de la Orden Jesuita y el más poderoso Masón que ellos tienen en el gremio, Federico el Grande, durante su supresión. Esa es una conclusión irrefutable. Y entonces, cuando usted ve las Guerras Napoleónicas, la Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas puestas en práctica por la Masonería, cada cosa que Napoleón hizo, y los Jacobinos, lo que sea que ellos hicieron, completamente benefició a la orden de los Jesuitas. Ese es el fin por el que Alejandro Dumas escribió su obra El Conde De Monte Cristo. El Conde es el General Jesuita. El Conde del Monte de Cristo. Alejandro Dumas estuvo hablando sobre el General Jesuita obteniendo venganza cuando los Jesuitas fueron suprimidos, y muchos de ellos fueron enviados a una isla, a tres horas de navegación, al Oeste, lejos de la costa de Portugal. Y así, cuando los Jesuitas finalmente recuperaron su poder, ellos castigaron a todos los monarcas de Europa que los habían suprimido a ellos, derribándolos de sus tronos, incluyendo los Caballeros de Malta de Malta, usando a Napoleón. Y Alejandro Dumas, quien peleó para los patriotas Italianos en 1848, para liberar a Roma del poder temporal del Papa, escribió muchos libros y uno de los libros fue para exponer eso, y ese fue El Conde De Monte Cristo Así que, cuando usted lea ese libro, tenga en mente que es realmente una sátira sobre la Orden Jesuita recuperando su poder en Francia. El Conde de Monte Cristo tenía un aparato de inteligencia que no podía ser abatido. Bien, esa es la Orden Jesuita. Pero el Conde no obtiene lo que realmente debe tener, o su deseo final, y ese es el amor de una mujer. Él recupera todo su poder político; él recupera cada cosa que perdió, pero él no tiene el amor de una mujer. Y ESO es la Orden Jesuita. Ellos no tienen mujeres. Ellos no tienen el amor de una mujer. Ya que ellos no tienen una esposa, tener una mujer significa que usted tiene una alianza con su esposa y familia, y usted no puede obedecer al General. Eso es el porqué ellos NUNCA serán casados, y esa es una de las grandes CLAVES de su éxito. Ellos pueden traicionar una nación e irse lejos. Ellos pueden traicionar a todos los Católicos Irlandeses a bordo del Titanic, e irse lejos. Ellos pueden traicionarnos en Vietnam e irse lejos. Ellos pueden traicionarnos cada vez que nosotros vamos al hospital y seamos radiados y cortados y drogados, e irse lejos, ya que ello es "para la más grande gloria de Dios" –Ad Majorem Dei Gloriam: la más grande gloria del dios que se sienta en Roma. Martin: ¿Cuál es la meta FINAL de los Jesuitas? Phelps: Su última meta es el gobierno del mundo, con el Papa de su hechura, desde el templo de Salomón reconstruido en Jerusalén. Esa es su última meta. Martin: ¿Y porqué es el Templo de Salomón reconstruido tan importante? Phelps: A causa de que los Jesuitas siempre han querido eso. Cuando Ignacio Loyola inició primero la Orden, una de las primeras cosas que él hizo fue que él quiso ir a Jerusalén y establecer los cuarteles Jesuitas allí. Así que, él fue allí, trató de hacerlo y falló, regresó atrás, fue a la escuela, comenzó sus estudios de Latín, etc. Podría ser una buena idea revisar justo un poquito sobre Ignacio Loyola. Martin: Sí. Phelps: Ok, Ignacio Loyola fue un soldado español, y fue herido en una batalla entre los franceses y los españoles, y su pierna fue destrozada. Bien, el General Francés, a causa de que Loyola fue muy valiente en el conflicto, ordenó a sus propios doctores atender a Loyola. Así que ellos arreglaron la pierna y le enviaron de regreso a su casa –en la cual, desde luego, él fue dignatario real en el Consejo de Loyola en España, en el área de los Vascos. Loyola, a través de sus serie de intentos de recuperar su pierna –ella había sido sanada inapropiadamente, hizo un armazón donde pudiera estrechar la pierna, con severo, horrible, temible dolor –y tratando de estirar esta pierna hasta traerla de nuevo a la forma normal, él soportó temible, terrible dolor. La quebró de nuevo un par de veces y aún así no sanó apropiadamente, así que él tuvo una perpetua renguera. Él ya no pudo más ser el galante entre las mujeres, y como un resultado, él entró en una depresión, y entonces tuvo esa visión de los santos, etc., etc., y escribió sus ejercicios espirituales. Me detendré sobre los ejercicios espirituales, sólo por un minuto, pero tomaré de allí. Loyola entonces quiso formar un ejército, pero cuando esto sucedió con sus ejercicios espirituales, esos ejercicios espirituales serían el entrenamiento básico para todos sus Jesuitas. Eso es por lo que TODOS ellos atraviesan. Eso es por lo que cada Jesuita atraviesa hoy. Una de las máximas de los ejercicios espirituales es que si mi superior dice "negro es blanco y blanco es negro", entonces así es. Así es en sus ejercicios espirituales. Eso es lo que fue citado en JFK, cuando Kevin Costner está diciendo a su gente: "Hey, gente, nosotros debemos comenzar por pensar igual que la CIA. Negro es blanco y blanco es negro". Esa fue una revelación involuntaria de que los Jesuitas produjeron esa película, ya que ellos están citando a Ignacio Loyola en esa película de sus ejercicios espirituales. Así que Loyola tuvo una voluntad indomable. Él tuvo una voluntad de hierro, y fijó su mente en recuperar lo que el Papado perdió ante la Reforma. Y así, él fue al Papa, y el Papa en 1540 creó entonces la Orden Jesuita. Pero este hombre es un soldado, él es un abogado, y él reunió una legión de soldados y guerreros para recuperar lo que Roma hubo perdido, así como instituir un Gobierno Mundial para el Papa desde Jerusalén. Esto fue en 1540. Él lanzó la Orden en 1536. Fue arrestado por la Inquisición, y fue liberado, y fue al Papa; se arrojó a los pies del Papa. Estaría completamente a su servicio. El Papa les dio carta de autorización, y ese Papa fue Pío III. El Papa los autorizó a ellos, creó la Orden Jesuita; entonces él tuvo la protección Papal, y ellos comenzaron su temible historia de muertes y sangre. Y guerra tras guerra tras guerra tras guerra, ellas son todas atribuidas a la Orden Jesuita en alguna manera. Nobles Católicos con cantidad de dinero, donaron castillos y escuelas y dinero a la Orden Jesuita. Virtualmente cada cosa que ellos poseen ha sido dada a ellos o robadas por ellos. Desde luego, ellos robaron todas las fortunas de los Judíos en la Segunda Guerra Mundial. Ellos robaron todo su oro, todas sus posesiones y cada cosa, donde quiera que ellos fueron a un país. Lo que ha sido justo abandonado no es NADA comparado con lo que ellos han tomado. En el libro de Edmond Paris, impreso por Ozark Publicaciones, llamado El Vaticano Contra Europa, se entra en gran detalle de lo que ellos hicieron. Esto nos remite a que los últimos 30 años de guerra son todos atribuibles a los Jesuitas, sus masacres de los Serbios y Judíos, etc. Pero Edmond Paris no entendió que el General Jesuita –y este es uno de los puntos más importantes que yo quiero enfatizar sobre Von Kolvenbach– el General Jesuita está en completo control de la comunidad internacional de inteligencia: Es decir, la CIA, el FBI, la KGB, el Mossad israelí, el BND alemán, el SIS británico. El General Jesuita está en COMPLETO CONTROL del aparato de inteligencia entero –el FBI, cada agencia burocrática en este país, todas ellas, él está en completo control de ello. Así que, cada vez que él quiere encontrar algo sobre un individuo, ellos se ponen con el número de Seguridad Social, y cada cosa de todo el aparato de inteligencia pone su parte y él y sus provinciales pueden revisar cada cosa sobre ese hombre. Tarjetas de crédito, usted dígalo, cada cosa que está ligada al número de seguridad social de Roma, el cual FDR [*Franklin Delano Roosevelt, un presidente de los EEUU] puso sobre nosotros en 1933 con la ayuda de Spellman; en aquel tiempo, creo, él fue Arzobispo, o podría haber sido el Cardenal Hayes –pero Roma estuvo detrás de FDR para ponerlo en el cargo. El par de cosas que él hizo fue implementar la inseguridad social, el impuesto a las ganancias, y reconocer el sanguinario gobierno Jesuita de la USSR de Joseph Stalin. De modo que cuando se nos da el número de Seguridad Social, ese es el número de Roma –eso es por lo que yo rehuso utilizarlo– y eso es por lo que ellos quieren que cada uno lo use para cada cosa: licencia para conducir, declaración de impuestos, tarjeta de crédito, cada cosa que usted hace, ese número es usted y ese número es el número de Roma. [*Este temor de Phelps no ha sido verificado de forma concreta y es sólo una suposición de que el número de seguridad social puede usarse para perseguir a algunos ciudadanos, pero en los años desde que fue implementado no puede asegurarse de que algo así esté ocurriendo.] Martin: Déjeme sólo retroceder aquí por un minuto. Lo que viene a la mente es Louis Freeh, cabeza del FBI. Phelps: Católico Romano, buen chico de altar. Probablemente un Caballero de Colón; no puedo probar esto. Pero cualquiera con esa especie de poder tiene que llegar a ser un Caballero de Colón. Y los Caballeros de Colón implementan las políticas Jesuitas. Y Louis Freeh fue el principal detrás de la atrocidad de Waco y la atrocidad de la explosión de Oklahoma City. Y su francotirador fue un Católico Romano Japonés llamado Lon Horiuchi. Así que, tenemos a Católicos Romanos en control, Caballeros en control del FBI, que llevaron a cabo todas estas matanzas. Y esos dos hombres, Louis Freeh y Lon Horiuchi son personalmente responsables ante el Cardenal O’Connor de Nueva York. Y el Cardenal O’Connor de Nueva York es el más poderoso Cardenal en el país. Él es el vicario militar. Y por eso Bush se humilló ante él por ir a Bob Jones, porque el Cardenal O’Connor es el Rey del Imperio Americano. Y él gobierna su Imperio desde aquel Palacio, la Catedral de Saint Patrick, "el pequeño Vaticano". Martin: ¿Y él está en contacto, piensa usted, con Kolvenbach? Phelps: Desde luego. O’Connor mismo no es un Jesuita, pero los Jesuitas son semejantes a las SS de la Iglesia Católica. Ellos mantienen el orden. Y los más cercanos a él que mantienen el orden son los Jesuitas de la Universidad de Fordham. Ahora, uno de ellos –la cabeza de la Universidad de Fordham, un Irlandés creo, es también un miembro del CFR [Consejo de Relaciones Exteriores]. Y yo tengo eso justo aquí en el Reporte Anual del CFR de 1993. Esos Jesuitas en Fordham mantienen la apariencia y gobiernan sobre el cardenal de Nueva York. Y, desde luego, los poderosos Jesuitas de Fordham incluyen a Avery Dulles y John Foster Dulles, uno de los escritores del libro sobre el Concilio Vaticano Segundo. Martin: Retrocedamos ahora, vayamos hacia atrás. ¿Qué es el Concilio de Trento? Phelps: El Concilio de Trento fue la respuesta de Roma a la Reforma Protestante. Recuerde –la Reforma Protestante nos trajo toda la libertad política que nosotros conocemos hoy. No hay tal cosa como la soberanía nacional sin la Reforma. No hay tal cosa como los derechos personales sin la Reforma. No hay tal cosa como la Ley de la Naciones, como nosotros la conocemos hoy, de Montesquieu y de otros, sin la Reforma. Así que, cuando la Reforma vino con sus doctrinas de salvación por gracia por medio de la fe sola, y que no había necesidad de los sacerdotes para ir al Cielo –todo lo que nosotros necesitamos es salvación en Cristo, y Romanos 1:17: el justo vivirá por fe. Cuando la Reforma vino, ello despojó a Roma de su poder espiritual. Los sacerdotes ya no fueron queridos ya que el pueblo estaba obteniendo la palabra de Dios en una Biblia, específicamente en Holanda, Inglaterra, y Alemania. Y así, con esos grandes avivamientos brotando y la Reforma sucediendo, las naciones estaban escapando del poder del Papa. El Santo Imperio Romano estaba disolviéndose. Carlos V, el Emperador, se resignó y llegó a ser un monje y un jardinero. De modo que el Señor se estaba moviendo poderosamente en quebrantar el poder del Santo Imperio Romano, comenzado por Carlomagno y el Papa. Bien, eso no fue bueno para Roma ya que ellos estaban perdiendo cantidad de dinero. Las naciones ya no estaban pagando más los "peniques de Pedro", lo que hoy nosotros llamamos "ayuda extranjera" en este país. Y así el Papa estaba muy enfadado sobre esto. ¿Qué haría él? Esas naciones se están escapando de nosotros; ellos no están bajo nuestro poder temporal o espiritual; y es muy importante recordar que el Papa pretende dos poderes –espiritual y temporal– y con el quiebre de su poder espiritual, él entonces perdió su poder temporal. En otras palabras, él no tenía más la habilidad de gobernar a la gente a través del rey del país, a causa de que el rey se estaba escapando, igual que Enrique VIII. Así que, Enrique VIII se escapó de la Iglesia Romana y formó la Iglesia de Inglaterra; él ya no fue más súbdito del Papa. Esto estaba sucediendo en Inglaterra, en Alemania, en Holanda, y otros lugares. Como un resultado de esto, el Diablo levantó a Ignacio Loyola con sus demonismos, sus "ejercicios espirituales" y –a causa de que Loyola había sido miembro de los Alumbrados de España, que es lo que hoy nosotros llamamos los Iluminati, y él usó la Orden Jesuita para intentar recuperar lo que había sido tomado por la Reforma –que el Señor había hecho a través de Lutero, Calvino, y Knox. Y, de paso, Lutero, Calvino, y Knox –ninguno de esos hombres murió violentamente. Todos ellos vivieron hasta edad avanzada y murieron pacíficamente, rodeados del poder de las maquinaciones Jesuitas. El Concilio de Trento consistió de 25 Sesiones. Esas 25 Sesiones maldijeron y condenaron todas las doctrinas de la Reforma. Condenó a cualquiera que no cree que el literal Jesucristo está en la ostia, y que su sangre literal está en el vino. Eso es llamado transubstanciación. Cualquiera que no cree aquello es un maldito anatema. Cualquiera que cree en la justificación por la gracia por medio de la fe –anatema, maldito. Cualquiera que no crea que el Papa es el vicario de Cristo –maldito, anatema. Usted ve, todas esas doctrinas fueron puestas al alcance como un resultado de leer la Biblia, lo cual produjo la Reforma, y así los Jesuitas maldijeron cada cosa que los Reformadores estaban predicando. Esto está todo en la Ley llamada el Concilio de Trento. En la 4ta Sesión, la cual es probablemente la Sesión más importante, los Jesuitas condenaron la libertad de expresión, la libertad de prensa, y la libertad de conciencia. Así que, ningún hombre tiene el derecho de elegir su propia religión; ningún hombre tiene el derecho a publicar lo que él cree que es verdad; y ningún hombre tiene el derecho de libertad de conciencia. Esos derechos fueron asegurados por nuestros antecesores Bautistas/Calvinistas en la Primera Enmienda. El hombre que escribió la Primera Enmienda fue James Madison, quien fue un Bautista/Calvinista, y a él le fue dicho por aquel Bautista/Calvinista en Virginia, Doc. John Leland: "Si usted no asegura todos esos derechos, Virginia no ratificará la Constitución". Virginia fue un estado Bautista/Calvinista. Así que, nosotros tenemos una guerra entre el Concilio de Trento y las doctrinas de la Reforma, particularmente como fueron delineadas por Juan Calvino en sus Instrucciones De La Religión Cristiana. Calvino [1536] escribió las Instrucciones De La Religión Cristiana, él las concluyó cuando era de 27 años, y las dedicó al Rey de Francia. Y por esa causa los jesuitas lo odiaron tanto, él fue desde Francia y residió en Ginebra hasta el día de su muerte, cuando llegó a ser Gobernador de Ginebra. Es decir Calvino y sus Instrucciones De La Religión Cristiana versus Loyola y su Concilio de Trento, si usted lo quiere redondeado en dos documentos mayores. Sigue... Link Descarga: http://www.archivosbackup.com/download.php?file=825El Papa Negro y mas.pdf Por: Rick Martin Fuente: http://elpapneg.tripod.com/