luciana_2009
Usuario (Uruguay)

Segun la encuesta realizada por la revista americana Billboard, la cantante mas sexy del mundo es: La Princesa del Pop Britney Spears A Britney Spears la siguieron de cerquita la morena Beyoncé Knowles En el tercer puesto quedó la actriz, cantante y compositora Miley Cyrus Y en cuarto y quinto lugar del ranking; Rihanna y Lady Gaga.
Comidas muy comunes y que nos encantan, son consideradas mortalmente peligrosas según un estudio publicado en Times. Conozca la lista de los 10 alimentos más peligrosos del mundo y el porqué del riesgo. 1-PANCHOS. En un nuevo documento, la Academia Americana de Pediatría dice que los panchos constituyen gran peligrosidad para los niños por causa de asfixia (atragantamiento). Afirma el estudio que deberían venir con una etiqueta de advertencia. Alrededor del 17% de asfixias relacionadas con la alimentación en los menores de 10 años son causadas por los panchos. "Si alguien organizara un concurso para un producto capaz de cerrar de manera perfecta las vías respiratorias de un niño no podría lograrlo mejor que con un alimento letal como la salchicha", afirmó el doctor Gary Smith. "Una vez que este alimento se encaja en las vías respiratorias es muy difícil de remover", añadió el médico. 2- MANÍ MANÍ Según Time, "entre 1997 y el 2002, los casos de alergia por maní se han duplicado en niños" y la academia americana de alergias la considera el alimento que causa más muertes. 3- ATÚN El alto contenido de mercurio de este pez, que es uno de los más populares del mundo, causa que Times lo incluya en el listado. En Estados Unidos, el gobierno advirtió que era mejor no comerlo en grandes cantidades porque puede alterar el sistema nervioso e incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. 4- CAFÉ Además de que la cafeína en exceso provoca trastornos de sueño y aumenta las posibilidades de un ataque cardíaco, también está comprobado que en los locales gastronómicos, el café se sirve a temperaturas peligrosas. Tanto McDonald´s como Starbucks afrontaron juicios millonarios por ofrecerlo demasiado caliente. En 1992, una anciana fue indemnizada con u$s 2,86 millones por McDonald's, porque un vaso gigante de café le produjo quemaduras en el 6% del cuerpo. El restaurante debió indemnizarla por casi tres millones de dólares y, por supuesto, bajarle la temperatura al café en adelante 5- VEGETALES DE HOJA VERDE El problema no es la hoja en sí, sino las bacterias que pueden alojar ya sea por la falta de higiene de quien las manipula, como también por contaminación del agua de riego o el contacto con desechos de animales. Escherichia coli y Salmonella son las más frecuentes. 6- HONGOS Un clásico, si no se tiene conocimiento, ingerir hongos no sólo puede ser alucinógeno sino también mortal. Estos organismos pueden afectar gravemene hígado y riñones. Y POR ULTIMO OTRAS COMIDAS PELIGROSAS (no tan consumidas en nustros países) 7- FUGU 8- ACKEE 9- RUIBARBO 10 MANDIOCA
Le creció una planta en los pulmones A un anciano le creció una planta en los pulmones.Los médicos no salen del asombro por la historia del jubilado Ron Sveden. Creían que había desarrollado un tumor, pero era una arveja germinada. Un profesor jubilado que había estado luchando por respirar durante meses se sorprendió cuando los médicos le dijeron que era una planta lo que crecía en uno de sus pulmones. Ron Sveden, de Brewster, Massachusetts, ya padecí un enfisema cuando su salud dio un giro para peor. "Yo no iba demasiado bien, tenía mucha tos y estaba muy decaído", dijo el hombre de 75 años de edad. Su esposa Nancy estaba tan alarmada por su deterioro que llamó a una ambulancia y fue trasladado al hospital el 31 de mayo. Los médicos tomaron radiografías y encontraron que su pulmón izquierdo se había dañado y había una macha que creían que sería un tumor. Se sorprendieron cuando las muestras revelaron que Sveden tena un vegetal verde germinado dentro de su pulmón. “Me dijeron que había una arveja en el pulmón que había brotado y tenía varios centímetros”, recordó. Los médicos especularon con que Ron había comido un guisante que "bajó por el camino equivocado" durante una comida y terminó en el pulmón, y luego, le brotaron hojas. Su caso se asemeja al de Artyom Sidorkin, un ruso que tenía un árbol de abeto de cinco centímetros que crecía en sus pulmones en 2009.
HOY FALLECIO NUESTRO QUERIDO BENEDETTI Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia,más conocido como Mario Benedetti (14 de septiembre de 1920, Paso de los Toros... Fue un escritor y poeta uruguayo integrante de la Generación del 45, a la que pertenecen también Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros. CUENTOS A imagen y semejanza Era la última hormiga de la caravana, y no pudo seguir la ruta de sus compañeras. Un terrón de azúcar había resbalado desde lo alto, quebrándose en varios terroncitos. Uno de éstos le interceptaba el paso. Por un instante la hormiga quedó inmóvil sobre el papel color crema. Luego, sus patitas delanteras tantearon el terrón. Retrocedió, después se detuvo. Tomando sus patas traseras como casi punto fijo de apoyo, dio una vuelta alrededor de sí misma en el sentido de las agujas de un reloj. Sólo entonces se acercó de nuevo. Las patas delanteras se estiraron, en un primer intento de alzar el azúcar, pero fracasaron. Sin embargo, el rápido movimiento hizo que el terrón quedara mejor situado para la operación de carga. Esta vez la hormiga acometió lateralmente su objetivo, alzó el terrón y lo sostuvo sobre su cabeza. Por un instante pareció vacilar, luego reinició el viaje, con un andar bastante más lento que el que traía. Sus compañeras ya estaban lejos, fuera del papel, cerca del zócalo. La hormiga se detuvo, exactamente en el punto en que la superficie por la que marchaba, cambiaba de color. Las seis patas hollaron una N mayúscula y oscura. Después de una momentánea detención, terminó por atravesarla. Ahora la superficie era otra vez clara. De pronto el terrón resbaló sobre el papel, partiéndose en dos. La hormiga hizo entonces un recorrido que incluyó una detenida inspección de ambas porciones, y eligió la mayor. Cargó con ella, y avanzó. En la ruta, hasta ese instante libre, apareció una colilla aplastada. La bordeó lentamente, y cuando reapareció al otro lado del pucho, la superficie se había vuelto nuevamente oscura porque en ese instante el tránsito de la hormiga tenía lugar sobre una A. Hubo una leve corriente de aire, como si alguien hubiera soplado. Hormiga y carga rodaron. Ahora el terrón se desarmó por completo. La hormiga cayó sobre sus patas y emprendió una enloquecida carrerita en círculo. Luego pareció tranquilizarse. Fue hacia uno de los granos de azúcar que antes había formado parte del medio terrón, pero no lo cargó. Cuando reinició su marcha no había perdido la ruta. Pasó rápidamente sobre una D oscura, y al reingresar en la zona clara, otro obstáculo la detuvo. Era un trocito de algo, un palito acaso tres veces más grande que ella misma. Retrocedió, avanzó, tanteó el palito, se quedó inmóvil durante unos segundos. Luego empezó la tarea de carga. Dos veces se resbaló el palito, pero al final quedó bien afirmado, como una suerte de mástil inclinado. Al pasar sobre el área de la segunda A oscura, el andar de la hormiga era casi triunfal. Sin embargo, no había avanzado dos centímetros por la superficie clara del papel, cuando algo o alguien movió aquella hoja y la hormiga rodó, más o menos replegada sobre sí misma. Sólo pudo reincorporarse cuando llegó a la madera del piso. A cinco centímetros estaba el palito. La hormiga avanzó hasta él, esta vez con parsimonia, como midiendo cada séxtuple paso. Así y todo, llegó hasta su objetivo, pero cuando estiraba las patas delanteras, de nuevo corrió el aire y el palito rodó hasta detenerse diez centímetros más allá, semicaído en una de las rendijas que separaban los tablones del piso. Uno de los extremos, sin embargo, emergía hacia arriba. Para la hormiga, semejante posición representó en cierto modo una facilidad, ya que pudo hacer un rodeo a fin de intentar la operación desde un ángulo más favorable. Al cabo de medio minuto, la faena estaba cumplida. La carga, otra vez alzada, estaba ahora en una posición más cercana a la estricta horizontalidad. La hormiga reinició la marcha, sin desviarse jamás de su ruta hacia el zócalo. Las otras hormigas, con sus respectivos víveres, habían desaparecido por algún invisible agujero. Sobre la madera, la hormiga avanzaba más lentamente que sobre el papel. Un nudo, bastante rugoso de la tabla, significó una demora de más de un minuto. El palito estuvo a punto de caer, pero un particular vaivén del cuerpo de la hormiga aseguró su estabilidad. Dos centímetros más y un golpe resonó. Un golpe aparentemente dado sobre el piso. Al igual que las otras, esa tabla vibró y la hormiga dio un saltito involuntario, en el curso del cual, perdió su carga. El palito quedó atravesado en el tablón contiguo. El trabajo siguiente fue cruzar la hendidura, que en ese punto era bastante profunda. La hormiga se acercó al borde, hizo un leve avance erizado de alertas, pero aún así se precipitó en aquel abismo de centímetro y medio. Le llevó varios segundos rehacerse, escalar el lado opuesto de la hendidura y reaparecer en la superficie del siguiente tablón. Ahí estaba el palito. La hormiga estuvo un rato junto a él, sin otro movimiento que un intermitente temblor en las patas delanteras. Después llevó a cabo su quinta operación de carga. El palito quedó horizontal, aunque algo oblicuo con respecto al cuerpo de la hormiga. Esta hizo un movimiento brusco y entonces la carga quedó mejor acomodada. A medio metro estaba el zócalo. La hormiga avanzó en la antigua dirección, que en ese espacio casualmente se correspondía con la veta. Ahora el paso era rápido, y el palito no parecía correr el menor riesgo de derrumbe. A dos centímetros de su meta, la hormiga se detuvo, de nuevo alertada. Entonces, de lo alto apareció un pulgar, un ancho dedo humano y concienzudamente aplastó carga y hormiga. El otro yo Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo. El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo. Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se habia suicidado. Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó. Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el proposito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas . Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando.Y pensar que parecía tan fuerte y saludable». El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo. Pacto de sangre A esta altura ya nadie me nombra por mi nombre: Octavio. Todos me llaman abuelo. Incluida mi propia hija. Cuando uno tiene, como yo, ochenta y cuatro años, qué más puede pedir. No pido nada. Fui y sigo siendo orgulloso. Sin embargo, hace ya algunos años que me he acostumbrado a estar en la mecedora o en la cama. No hablo. Los demás creen que no puedo hablar, incluso el médico lo cree. Pero yo puedo hablar. Hablo por la noche, monologo, naturalmente que en voz muy baja, para que no me oigan. Hablo nada más que para asegurarme de que puedo. Total, ¿para qué? Afortunadamente, puedo ir al baño por mí mismo, sin ayuda. Esos siete pasos que me separan del lavabo o del inodoro, aún puedo darlos. Ducharme no. Eso no podría hacerlo sin ayuda, pero para mi higiene general viene una vez por semana (me gustaría que fuese más frecuente, pero al parecer sale muy caro) el enfermero y me baña en la cama. No lo hace mal. Lo dejo hacer, qué más remedio. Es más cómodo y además tiene una técnica excelente. Cuando al final me pasa una toalla húmeda y fría por los testículos, siento que eso me hace bien, salvo en pleno invierno. Me hace bien, aunque, claro, ya nadie puede resucitar al muerto. A veces, cuando voy al baño, miro en el espejo mis vergüenzas y nunca mejor aplicado el término. Mis vergüenzas. Unas barbas de chivo, eso son. Pero confieso que la toalla fría del enfermero hace que me sienta mejor. Es lo más parecido al «baño vital» que me recomendó un naturista hace unos sesenta años. Era (él, no yo) un viejito, flaco y totalmente canoso, con una mirada pálida pero sabihonda y una voz neutra y sin embargo afable. Me hizo sentar frente a él, me dio un vistazo que no duró más de un minuto, y de inmediato empezó a escribir a máquina, una vieja Remington que parecía un tranvía. Era mi ficha de nuevo paciente. A medida que escribía, iba diciendo el texto en voz alta, probablemente para comprobar si yo pretendía refutarlo. Era increible. Todo lo que iba diciendo era rigurosamente cierto. Dos veces sarampión, una vez rubeola y otra escarlatina, difteria, tifus, de niño hizo mucha gimnasia, menos mal porque si no hoy tendría problemas respiratorios; varices prematuras, hernia inguinal reabsorbida, buena dentadura, etcétera. Hasta ese dia no me había dado cuenta de que era poseedor de tantas taras juntas. Pero gracias a aquel tipo y sus consejos, de a poco fui mejorando. Lo malo vino después, con años y más años. Años. No hay naturista ni matasanos que te los quite. Ahora que debo quedarme todo el tiempo quieto y callado (quieto, por obligación; callado, por vocación), mi diversión es recorrer mi vida, buscar y rebuscar algún detalle que creía olvidado y sin embargo estaba oculto en algún recoveco de la memoria. Con mis ojos casi siempre llorosos (no de llanto sino de vejez) veo y recorro las palmas de mis manos. Ya no conservan el recuerdo táctil de las mujeres que acaricié, pero en la mente sí las tengo, puedo recorrer sus cuerpos como quien pasa una película y detener la cámara a mi gusto para fijarme en un cuello (¿será el de Ana?) que siempre me conmovió, en unos pechos (¿serán los de Luisa?) que durante un año entero me hicieron creer en Dios, en una cintura (¿será la de Carmen?) que reclamaba mis brazos que entonces eran fuertes, en cierto pubis de musgo rubio al que yo llamaba mi vellocino de oro (¿será el de Ema?) que aparecía tanto en mis ensueños (matorral de lujuria) como en mis pesadillas (suerte de Moloch que me tragaba para siempre). Es curioso, a menudo me acuerdo de partículas de cuerpo y no de los rostros o los nombres. Sin embargo, otras veces recuerdo un nombre y no tengo idea de a qué cuerpo correspondía. ¿Dónde estarán esas mujeres? ¿Seguirán vivas? ¿Las llamarán abuelas, sólo abuelas, y no habrá nadie que las llame por sus nombres? La vejez nos sumerge en una suerte de anonimato. En España dicen, o decían, los diarios: murió un anciano de sesenta años. Los cretinos. ¿Qué categoría reservan entonces para nosotros, octogenarios pecadores? ¿Escombros? ¿Ruinas? ¿Esperpentos? Cuando yo tenía sesenta era cualquier cosa menos un anciano. En la playa jugaba a la paleta con los amigos de mis hijos y les ganaba cómodamente. En la cama, si la interlocutora cumplía dignamente su parte en el diálogo corporal, yo cumplía cabalmente con la mía. En el trabajo no diré que era el primero pero sí que integraba el pelotón. Supe divertirme, eso sí, sin agraviar a Teresa. He ahí un nombre que recuerdo junto a su cuerpo. Claro que es el de mi mujer. Estuvimos tantas veces juntos, en el dolor pero sobre todo en el placer. Ella, mientras pudo, supo cómo hacerlo. Puede ser que se imaginara que yo tenía mis cosas por ahí, pero jamás me hizo una escena de celos, esas porquerías que corroen la convivencia. Como contrapartida, cuidé siempre de no agraviarla, de no avergonzarla, de no dejarla en ridículo (primera obligación de un buen marido), porque eso sí es algo que no se perdona. La quise bien, claro que con un amor distinto. Era de alguna manera mi complemento, y también el colchón de mis broncas. Suficiente. Le hice tres varones y una hembra. Suficiente. El ataque de asma que se la llevó fue el prólogo de mi infarto. Sesenta y ocho tenía, y yo setenta. O sea que hace catorce años. No son tantos. Ahí empezó mi marea baja. Y sigue. ¿Con quién voy a hablar? Me consta que para mi hija y para mi yerno soy un peso muerto. No diré que no me quieren, pero tal vez sea de la manera como se puede querer a un mueble de anticuario o a un reloj de cuco o (en estos tiempos) a un horno de misar. No digo que eso sea injusto. Sólo quiero que me dejen pensar. Viene mi hija por la mañana temprano y no me dice qué tal papá sino qué tal abuelo, como si no proviniera de mi prehistórico espermatozoide. Viene mi yerno al mediodía y dice qué tal abuelo. En él no es una errata sino una muestra de afecto, que aprecio como corresponde, ya que él procede de otro espermatozoide, italiano tal vez puesto que se llama Aldo Cagnoli. Qué bien, me acordé del nombre completo. A una y a otro les respondo siempre con una sonrisa, un cabeceo conformista y una mirada, lacrimosa como de costumbre, pero inteligente. Esto me lo estoy diciendo a mí mismo, de modo que no es vanidad no presunción ni coquetería senil, algo que hoy se lleva mucho. Digo inteligente, sencillamente porque es así. También tengo la impresión de que ellos agradecen al Señor de que yo no pueda hablar (eso se creen). Imagino que se imaginan: cuánta cháchara de viejo nos estamos ahorrando. Y sin embargo, bien que se lo pierden. Porque sé que podría narrarles cosas interesantes, recuerdos que son historia. Qué saben ellos de las dos guerras mundiales, de los primeros Ford a bigote, de los olímpicos de Colombes, de la muerte de Batlle y Ordóñez, de la despedida a Rodó cuando se fue a Italia, de los festejos cuando el Centenario. Como esto lo converso sólo conmigo, no tengo por qué respetar el orden cronológico, menos mal. Qué saben, ¿eh? Sólo una noticia, o una nota al pie de página, o una mención en la perorata de un político. Nada más. Pero el ambiente, la gente en las calles, la tristeza o el regocijo en los rostros, el sol o la lluvia sobre las multitudes, el techo de paraguas en la Plaza Cagancha cuando Uruguay le ganó tres a dos a Italia en las semifinales de Amsterdam y el relato del partido no venía como ahora por satélite sino por telegramas (Carga uruguaya; Italia cede córner; los italianos presionan sobre la valla defendida por Mazali; Scarone tira desviado, etc.) Nada saben y se lo pierden. Cuando mi hija viene y me dice qué tal abuelo, yo debería decirle te acordás de cuando venías a llorar en mis rodillas porque el hijo del vecino te había dicho che negrita y vos creías que era un insulto ya que te sabías blanca, y yo te explicaba que el hijo del vecino te decía eso porque tenías el pelo oscuro, pero que además, de haber sido negrita, eso no habría significado nada vergonzoso porque los negros, salvo en su piel, son iguales a nosotros y pueden ser tan buenos o tan malos como los blanquísimos. Y vos dejabas de llorar en mis rodillas (los pantalones quedaban mojados, pero yo te decía no te preocupes, m'hijita, las lágrimas no manchan) y salías de nuevo a jugar con los otros niños y al hijo del vecino lo sumías en un desconcierto vitalicio cuando le decías, con todo el desprecio de tus siete años: che blanquito. Podría recordarte eso, pero para qué. Tal vez dirías, ay abuelo, con qué pavadas me venías ahora. a lo mejor no lo decías, pero no quiero arriesgarme a ese bochorno. No son pavadas, Teresita (te llamas como tu madre, se ve que la imaginación no nos sobraba), yo te enseñé algunas cosas y tu madre también. Pero por qué cuando hablás de ella decías, entonces vivía mamá, y a mí en cambio me preguntás qué tal, abuelo. A lo mejor, si me hubiera muerto antes que ella, hoy dirías, cuando vivía pap´. La cosa es que, para bien o para mal, papá vive, no habla pero piensa, no habla pero siente. El único que con todo derecho me dice abuelo es, por supuesto, mi nieto., que se llama Octavio com oyo (al parecer, tampoco a mi hija y a mi yerno les sobraba imaginación). Ahí está la clave. Cuando le digo Octavio. Le digo. Porque con mi nieto es con el único ser humano con el que hablo, además de conmigo mismo, claro. Esto empezó hace un año, cuando Octavio tenía siete. Una vez yo estaba con los ojos cerrados y, creyéndome solo, dije en voz no muy alta pero audible, carajo, me duele el riñón. Pero no estaba solo. Sin que yo lo advirtiera había entrado mi nieto. Pero abuelo, estás hablando, dijo con un asombro alegre que me conmovió. Le pregunté si había alguien en la casa y como dijo que no, que no había nadie, le propuse un convenio. Por un lado él mantenía el secreto de que yo podía hablar, y por otro, y ole contaría cuentos que nadie sabía. Está bien, dijo, pero tenemos que sellarlo con sangre. Salió y volvió casi enseguida con una hoja de afeitar, un frasco de alcohol y un paquete de algodón. Se las arregla muy bien y además conoce esos trámites desde que le dieron toda una serie de inyecciones con una vacuna contra la alergia. Con toda tranquilidad me hizo un tajito minúsculo y él se hizo otro, ambos en las muñecas, suficientes como para que salieran unas gotas de sangre, luego juntamos nuestras heridas mínimas y nos abrazamos. Octavio humedeció el algodón con un poco de alcohol, lo apoyó en ambas señales secretas hasta que no salió más sangre y salió corriendo a dejar todo su instrumental en el botiquín. Desde entonces, y siempre que quedamos solos en casa, algo que ocurre con frecuencia, él viene a que, en cumplimiento del pacto, le cuente cuentos desconocidos, inéditos. Cuando salen mi hija y mi yerno, le dicen a ver si cuidás al abuelo, y él responde que sí, con un gestito de fastidio para disimular, pero enseguida me hace un guiño cómplice, y no bien se escucha el portazo que garantiza nuestra intimidad, trae una silla, la coloca junto a mi mecedora o a mi cama y se queda a la espera de mis cuentos, que, como exigencia irrenunciable de nuestro pacto de sangre, deben ser totalmente nuevos. Y ahí viene mi problema, porque buena parte del día me la paso con los ojos cerrados, como si durmiera, pero en realidad pergeñando el próximo cuento y cuidando hasta los mínimos detalles, ya que si en un cuento anterior el zorro se había lastimado una pata en una trampa y ahora anda corriendo en busca de gallinas, Octavio de inmediato me hace notar que aún no tuvo tiempo de curarse y entonces debo improvisar una fe de erratas oral y donde dije corre debe decir renquea. Y si el viejo brujo de la montaña se había quedado calvo por el esfuerzo de azotar diariamente a los gnomos del bosque y en un cuento posterior se peinaba mirándose en la laguna, Octavio enseguida observa, pero cómo, ¿no era calvo? Y ahí puedo salir un poco mejor del atolladero, ya que el brujo, por el mero hecho de ser brujo, puede, mediante un ensalmo, recuperar el pelo. Y el nieto pregunta si se da el caso que él quede pelado, también podrá recuperar el pelo. Vos no, lo desengaño, porque no sos ni serás brujo. Y él dice que lástima y tiene un poco de razón, porque si yo hubiera sido brujo también me habría hecho crecer el pelo que perdí sin remedio antes de los cincuenta. No soy yo el único que narra, también él me cuenta lo que ocurre en el colegio, en la calle, en la televisión, en el estadio. Es hincha de Danubio y se asombra de que yo sea de Wanderers. Trato de hacer proselitismo, pero evidentemente no hay nadie capaz de convertirlo en tránsfuga. Entonces le cuento viejos partidos o jugadas célebres, como cuando Piendibeni le hizo el célebre gol al divino Zamora, o cuando el manco Castro usaba con alevosía su muñón en el área penal, o cuando el flaco García mantuvo invicta su valla (claro que los backs eran nada menos que Nazassi y Domingos da Guía) durante una rueda y media, o cuando Ghiggia hizo el gol de la victoria en Maracaná, o cuando o cuando o cuando, y él me escucha como a un oráculo y yo pienso qué suerte todavía puedo hablar para crear este asombro suyo y este placer mío. La verdad es que no recuerdo cómo eran mis hijos cuando tenían la edad que hoy tiene Octavio. El mayor murió. ¿Cuánto hace que murió Simón? Fue después de lo de Teresa. Al fin y al cabo ¿qué importa la fecha? Murió y se acabó. No tuvo hijos, creo, ¿o los habré olvidado? Nunca estoy seguro de mis lagunas, que a veces son océanos. El segundo, Braulio, sí los tuvo, pero todos están en Denver, ¿qué habrá ido a hacer allí? La verdad es que no recuerdo. A veces manda fotos, tomadas con su encantadora Polaroid, o alguna postal, con un abrazo para el Viejo. Soy yo. Él no me dice abuelo, me dice Viejo. Me cago en la diferencia. Reconozco que una vez me mandó una radio a transistores. Todavía la tengo y a veces la oigo. Pero a menudo se queda sin pilas y tendría que pedirlas. Pero no pido nada. Nunca pido nada. Reconozco que soy un orgulloso de mierda, pero a esta altura no voy a reeducarme, ¿no es cierto? Total, el que me jodo soy yo, porque si la radio tuviera simples pilas, podría escuchar alguno que otro partido, no muchos porque los locutores en general me cansan con su entusiasmo fingido y sus fallas de sintaxis. También podría escuchar el Sodre cuando pasan música clásica, que es la única que digiero. La alegría que tuve aquella tarde en que pude escuchar el Septimino. Lo tenía en disco, hace tiempo, vaya a saber dónde está. Quizá lo de las pilas podría solucionarse, sin mengua de mi podrido orgullo, diciéndoselo a mi nieto, para que éste, en cumplimiento de nuestro pacto de sangre y guardando siempre nuestro secreto, le dijera a mi hija, mirá la radio del abuelo, está sin pilas, y entonces lo mandaran a la ferretería de la esqueina para que me las trajera. Con eso alcanza. Yo las sé colocar, aunque a veces las pongo al revés y la radio no funciona. En alguna ocasión me ha llevado un buen cuarto de hora hallar la posición adecuada para las cuatro de 1,5 voltios, pero igual me sirve para entretenerme un poco. ¿Qué más puedo hacer? Leer, ya no puedo. Televisión, tampoco. Pero escuchar la radio o cambiarle las pilas, sí. Mi tercer hijo se llama Diego y está en Europa, enseña en Zurich, me parece, sabe alemán y todo. Tiene dos hijas que también saben alemán, pero en cambio no saben español. Qué cagada, ¿verdad? Diego es menos escribidor que Braulio, y eso que su especialidad ss la literatura, pero, naturalmente, la literatura suiza. Para las navidades manda también su tarjeta, en la que las niñas ponen sus saludos pero en alemán. Yo no sé alemán, apenas un poco de inglés para defenderme en correspondencia comercial, de la que yo mismo me encargaba cuando era gerente de La Mercantil del Sur, Importaciones y Exportaciones. Digamos, frasecitas como "I acknowledge receipt of your kind letter", o "Very truly yours", lo suficiente para que los de allá puedan contestar "Dear sirs", o "Gentlemen". También ese hijo menor a veces me manda algún regalito, verbigracia un llavero suizo de 18 quilates. En esa ocasión sonreí, como diciendo qué lindo, pero en realidad pensando qué boludo, para qué quiero yo un llavero de oro 18, si estoy aquí semipostrado. De modo que mis contactos con el mundo se reducen a mi hija, cuando entra y me dice qué tal abuelo, a mi yerno cuando ídem, de vez en cuando al médico, al enfermero cuando viene a lavar mis pelotas ya jubiladas, y también el resto de este cuerpo del delito. Bueno, y sobre todo, está mi nieto, que creo es lo único que me mantiene vivo. Es decir, me mantenía. Porque ayer por la mañana vino y me besó y me dijo abuelo, me voy por quince días a Denver con el tío Braulio, ya que saqué buenas notas y me gané estas vacaciones. Yo no podía hablas (y no sé si hubiera podido, porque tenía un nudo en la garganta) ya que también estaban en la habitación mi hija y mi yerno y ni yo ni mi nieto íbamos a violar nuestro pacto de sangre. Así que le devolví el beso, le apreté la mano, puse un instante mi muñeca junto a la suya como testimonio de lo que ambos sabíamos, y sé que él entendió perfectamente cuánto lo iba a extrañar ya que no iba a tener a quien contarle cuentos inéditos. Y se fueron. Pero tres o cuatro horas más tarde volvió a entrar Aldo, y me dijo mire, abuelo, que Octavio no se fue por quince días sino por un año y tal vez más, queremos que se eduque en los Estados Unidos, así aprende desde niño el idioma y tendrá una formación que va a servirle de mucho. Él no se lo dijo porque tampoco lo sabía. No queríamos que empezara a llorar, porque él lo quiere mucho, abuelo, siempre me lo dice, y yo sé que usted también lo quiere, ¿no es así? Se lo vamos a decir por carta, aunque mi cuñado lo va a ir preparando. Ah, y otra cosa. Cuando ya se había despedido de nosotros, volvió atrás y me dijo, dale un beso al abuelo y que sepa que estoy cumpliendo nuestro pacto. Y salió corriendo. ¿Qué pacto es ese, abuelo? Cerré los ojos por pudor, aunque como siempre lagrimeo, nadie sabe nunca cuándo son lágrimas de veras, e hica un gesto con la mano como diciendo: cosas de niños. Él se quedó tranquilo y me abandonó, me dejó a solas con mi abandono, porque ahora sí que no tengo a nadie, y tampoco a nadie con quien hablar. Me tomó de sorpresa todo esto. Pero quizá sea lo mejor. Porque ahora sí tengo ganas de morir. Como corresponde a un despojo de ochenta y cuatro años. A mi edad no es bueno tener ganas de vivir, porque la muerte viene de todos modos y a uno lo toma de sorpresa. A mí no. Ahora tengo ganas de irme, llevándome todo ese mundo que tengo en mi cabeza y los diez o doce cuentos que ya tenía preparados para Octavio, mi nieto. No voy a suicidarme (¿con qué?), pero no hay nada más seguro que querer morir. Eso siempre lo supe. Uno muere cuando realmente quiere morir. Será mañana o pasado. No mucho más. Nadie lo sabrá. Ni el médico (¿acaso se dio cuenta alguna vez de que yo podía hablar?) ni el enfermero ni Teresita ni Aldo. Sólo se darán cuenta cuando falten cinco minutos. A lo mejor Teresita dice entonces papá, pero ya será tarde. Y yo en cambio no diré chau, apenas adiosito con la última mirada. No diré ni chau, para que alguna vez se entere Octavio, mi nieto, de que ni siquiera en ese instante peliagudo violé nuestro pacto de sangre. Y me iré con mis cuentos a otra parte. O a ninguna. Andamios Mario Benedetti “...Javier se había aprontado para almorzar a solas en una mesa del fondo. Todavía no había asimilado del todo el relato de Nieves sobre la muerte de Ramón. Quería evaluar con serenidad ese hecho insólito, medir su profundidad, administrar para sí mismo la importancia de una imagen que le resultaba aterradora. No obstante, el dieciochoañero Braulio está allí, inoportuno pero ineludible, y no se siente con ánimo de rechazarlo. Además, su presencia inopinada le despierta curiosidad. - Sentate. ¿Querés comer algo?. - No. Ya almorcé. En todo caso, cuando termines de comer, a lo mejor te acepto un helado. Javier queda a la espera de una explicación. La presunta amistad con Diego no es suficiente. - Te preguntarás a qué viene este abordaje. Diego me ha hablado bien de vos. Dice que siempre fuiste amigo de su padre y que lo has ayudado. Además estuviste exiliado, en España creo. Conocés mundo. Conocés gente. Tenés experiencia. Javier calla, aunque se da cuenta de que el otro aguarda un comentario. - Aquí los muchachos de mi edad estamos desconcertados, aturdidos, confusos, qué sé yo. Varios de nosotros (yo, por ejemplo) no tenemos padre. Mi viejo, cuando cayó, ya estaba bastante jodido y de a poco se fue acabando en la cafúa. Lo dejaron libre un mes antes del final. Murió a los treinta y ocho. No es demasiada vida, ¿no te parece?. Otros tienen historias parecidas. Mi viejo es una mujer vencida, sin ánimo para nada. Yo empecé a estudiar en el Nocturno, pero sólo aguanté un año. Tenía que laburar, claro, y llegaba a las clases medio dormido. Una noche el profe me mandó al patio porque mi bostezo había sonado como un aullido. Después abandoné. Mi círculo de amigos boludos es muy mezclado. Vos dirías heterogéneo. Bueno, eso. Cuando nos juntamos, vos dirías que oscilamos entre la desdicha y el agobio. Ni siquiera hemos aprendido a sentir melancolía. Ni rabia. A veces otros campeones nos arrastran a una discoteca o a una pachanga libre. Y es peor. Yo, por ejemplo, no soporto el carnaval. Un poco las Llamadas, pero nada más. El problema es que no aguanto ni el dolor ni la alegría planificados, obligatorios por decreto, con fecha fija. Por otra parte, el hecho de que seamos unos cuantos los que vivimos este estado de ánimo casi tribal, no sirve para unirnos, no nos hace sentir solidarios, ni entre nosotros ni con los otros; no nos convierte en una comunidad, ni en un foco ideológico, ni siquiera en una mafia. Somos algo así como una federación de solitarios. Y solitarias. Porque también hay mujercitas, con las que nos acostamos, sin pena ni gloria. Cogemos casi como autómatas, como en una comunión de vaciamientos (¿qué te parece la figura poética?). Nadie se enemora de nadie. Cuando nos roza un proyecto rudimentario de eso que Hollywood llaman amor, entonces alguien menciona el futuro y se nos cae la estantería. ¿De qué futuro me hablás?, decimos casi a coro, y a veces casi llorando. Ustedes (vos, Fermín, Rosario y tantos otros) perdieron, de una u otra forma los liquidaron, pero al menos se habían propuesto luchar por algo, pensaban en términos sociales, en una dimensión nada mezquina. Los cagaron, es cierto. Quevachachele. Los metieron en cana, o los movieron de lo lindo, o salieron con cáncer, o tuvieron que rajar. Son precios tremendos, claro, pero ustdes sabían que eran desenlaces posibles, vos dirías verosímiles. Es cierto que ahora están caidos, descalabrados, se equivocaron en los pronósticos y en la medida de las propias fuerzas. Pero están en sosiego, al menos los sobrevivientes. Nadie les puede exigir más. Hicieron lo que pudieron ¿o no?. Nosotros no estamos descalabrados, tenemos los músculos despiertos, el rabo todavía se nos para, pero ¿qué mierda hici-mos?. ¿Qué mierda proyectamos hacer?. Podemos darle que darle al rock o ir a vociferar al Estadio para después venir al Centro y reventar vidrieras. Pero al final de la jornada estamos jodidos, nos sentimos inservibles, chambones, somos adolescentes carcamales. Basura o muerte. Uno de nosotros, un tal Paulino, una noche en que sus viejos se habían ido a Piriápolis, abrió el gas y emprendió la retirada, una retirada más loca, vos dirías hipocondríaca, que la de los Asaltantes con Patente, murga clásica si las hay. Te aseguro que el proyecto del suidcidio siempre nos ronda. Y si no nos matamos es sobre todo por pereza, por pelotudez congénita. Hasta para eso se necesita coraje. Y somos muy cagones. - Vamos a ver. Dijiste que sos amigo de Diego. ¿El también anda en lo mismo?. - No. Diego no. No integra la tribu. Yo lo conozco porque fuimos compañeros en primaria y además somos del mismo barrio. Quizá por influencia de sus viejos, Diego es un tipo mucho más vital. También está desorientado, bueno, moderadamente desorientado, pero es tan inocente que espera algo mejor y trata de trabajar por ese algo. Parece que Fermín le dijo que hay un español, un tal Vázquez Moltalbán, que anuncia que la próxima revolución tendrá lugar en octubre del 2017, y Diego se da ánimos afirmando que para ese entonces él todavía será joven. ¡Le tengo una envidia!. - ¿Y se puede saber por qué quisiste hablar conmigo?. - No sé. Vos venís de Españá. Allí viviste varios años. Quizá los jóvenes españoles encontraron otro estilo de vida. Hace unas semanas, un amiguete que vivió dos años en Madrid me sostuvo que la diferencia es que aquí, los de esta edad, somos boludos y allá son gilipollas. Y en cuanto a las hembras, la diferencia es que aquí tienen tetas y allá tienen lolas. Y también que aquí se coge y allá se folla. Pero tal vez es una interpretación que vas llamarías baladí, ¿no?, o quizá una desviación semántica. - ¿Querés hablar en serio o sólo joder con las palabras?. Bueno, allá hay de todo. Para ser ocioso con todas las letras hay que pertenecer a alguna familia de buen nivel. No es necesaria mucha guita (ellas dicen pasta) para reunirse todas las tardes frente a un bar, en la calle, y zamparse litronas de cerveza, apoyándolas en los coches estacionados en segunda fila, pero concurrir noche a noche a las discotecas, sobre todo si son de la famosa “ruta del bakalao”, nada de eso sale gratis. Algunos papás ceden a la presión de los nenes y les compran motos (son generalmente los que se matan en las autovías); otros progenitores más encumbrados les compran coches deportivos (suelen despanzurrarse en alguna Curva de la Muerte, y de paso consiguen eliminar al incauto que venía en sentido contrario). - Después de todo no está mal crepar así, al volante de una máquina preciosa. - No jodas. Y está la droga. - Ah no. Eso no va conmigo. Probé varias y prefiero el chicle. O el videoclip. - Quiero aclararte algo. Todos ésos: los motorizados, los del bakalao, los drogadictos, son los escandalosos, los que figuran a diario en la crónica de sucesos, pero de todos modos son una minoría. No la tan nombrada minoría silenciosa pos-Vietnam, sino la minoría ruidosa pre-Maastricht. Pero hay muchos otros que quieren vivir y no destruirse, que estudian o trabajan, o buscan afanosamente trabajo (hay más de dos millones de parados, pero no es culpa de los jóvenes), que tienen su pareja, o su parejo, y hasta conciben la tremenda osadía de tener hijos; que gozan del amor despabilado y simple, no el de Hollywood ni el de los culebrones venezolanos sino el posible, el de la cama monda y lironda. No creas que el desencanto es una contraseña o un emblema de todas las juventudes. Yo diría que más que desencanto es apatía, flojera, dejadez, pereza de pensar. Pero también hay jóvenes que viven y dejan vivir. - ¡Ufa! ¡Qué reprimenda!. Te confieso que hay tópicos de tu franja o de las precedentes o de las subsiguientes, que me tienen un poco harto. Que el Reglamento Provisorio, que el viejo Batlle, que el Colegiado, que Maracaná, que tiranos temblad, que el Marqués de las Cabriolas, que el Pepe Schiaffino, que Atilio García, que el Pueblo Unido Jamás Será Vencido, que los apagones, que los cantegriles, que Miss Punta del Este, que la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, que la Vuelta Ciclista, que las caceroleadas, que la puta madre. Harto, ¿sabes lo que es harto?. Con todo te creía más comprensivo. - Pero si te comprendo. Te comprendo pero no me gusta. Ni a vos te gusta que te comprenda. No estoy contra vos, sino a favor. Me parece que en esta ruleta rusa del hastío, ustedes tienden de a poco a la autodestrucción. - Quién sabe. A lo mejor tenés razón. Reconozco que para mí se acabaron la infancia y su bobería, el día (tenía unos doce años) en que no lloré viendo por octava vez a Blanca Nieves y los 7 enanitos. A partir de ese Rubicón, pude odiar a Walt Disney por el resto de mis días. ¿Sabés una cosa?. A veces me gustaría meterme a misionero. Pero eso sí, un misionero sin Dios ni religión. También Dios me tiene harto. - ¿Y por qué no te metes?. - Me da pereza, como vos decís, pero sobre todo miedo. Miedo de ver al primer niño hambriento de Ruanda o de Guatemala y ponerme a llorar como un babieca. Y no son lágrimas lo que ellos precisan. - Claro que no. Pero sería un buen cambio. - De pronto pienso: para eso está la Madre Teresa. Claro que tiene el lastre de la religión. Y yo, en todo caso, querría ser un misionero sin Dios. ¿Sacaste la cuenta de cuánto se mata hoy día en nombre de Dios, cualquier dios?. - Quién te dice, a lo mejor inaugurás una nueva especie: los misioneros sin Dios. No estaría mal. Siempre que además fuera sin diablo. - ¿Creés que algún día podré evolucionar de boludo a gilipollas?. - Bueno, sería casi como convertir el Mercosur en Maastricht...” El sexo de los ángeles Mario Benedetti Una de las más lamentables carencias de información que han padecido los hombres y mujeres de todas las épocas, se relaciona con el sexo de los ángeles. El dato, nunca confirmado, de que los ángeles no hacen el amor, quizá signifique que no lo hacen de la misma manera que los mortales. Otra versión, tampoco confirmada pero más verosímil, sugiere que si bien los ángeles no hacen el amor con sus cuerpos (por la mera razón de que carecen de los mismos) lo celebran en cambio con palabras, vale decir con las adecuadas. Así, cada vez que Angel y Angela se encuentran en el cruce de dos transparencias, empiezan por mirarse, seducirse y tentarse mediante el intercambio de miradas que, por supuesto, son angelicales. Y si Angel, para abrir el fuego, dice: "Semilla", Angela, para atizarlo, responde: "Surco". El dice: "Alud" y ella, tiernamente: "Abismo". Las palabras se cruzan, vertiginosas como meteoritos o acariciantes como copos. Angel dice: "Madero". Y Angela: "Caverna". Aletean por ahí un Angel de la Guarda, misógino y silente, y un Angel de la Muerte, viudo y tenebroso. Pero el par amatorio no se interrumpe, sigue silabeando su amor. El dice: "Manantial". Y ella: "Cuenca". Las sílabas se impregnan de rocío y, aquí y allá, entre cristales de nieve, circulan el aire y su expectativa. Angel dice: "Estoque", y Angela, radiante: "Herida". El dice: "Tañido", y ella: "Rebato". Y en el preciso instante del orgasmo ultraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y nimbos, se estremecen, tremolan, estallan, y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo. La Tregua Mario Benedetti “¿Usted ve alguna salida? Lo que es yo, por mi parte, no la veo. Hay gente que entiende lo que está pasando, pero se limitan a lamentarlo. Falta pasión, ese es el secreto de este gran globo democrático en que nos hemos convertido. Durante varios lustros hemos sido serenos, objetivos, pero la objetividad es inofensiva, no sirve para cambiar el mundo, ni siquiera para cambiar un país de bolsillo como éste. Hace falta pasión, y pasión gritada, o pensada a los gritos, o escrita a los gritos. Hay que gritarle en el oído a la gente, ya que su aparente sordera es una especie de autodefensa, de cobarde y malsana autodefensa. Hay que lograr que se despierte en los demás la verguenza de sí mismos, que se sustituya en ellos la autodefensa por el autoasco. El día que sientas asco de tu propia pasividad, ese día te convertirás en algo útil.” “LA TREGUA” (Montevideo - 1960) Persecuta Mario Benedetti Como en tantas y tantas de sus pesadillas, empezó a huir despavorido. Las botas de sus perseguidores sonaban y resonaban sobre las hojas secas. Las omnipotentes zancadas se acercaban a un ritmo enloquecido y enloquecedor. Hasta no hace mucho, siempre que entraba en una pesadilla, su salvación había consistido en despertar, pero a esta altura los perseguidores habían aprendido esa estratagema y ya no se dejaban sorprender. Sin embargo esta vez volvió a sorprenderlos. Precisamente en el instante en que los sabuesos creyeron que iba a despertar, él, sencillamente, soñó que se dormía. Despistes y Franquezas 1990 POEMAS A TIENTAS Se retrocede con seguridad pero se avanza a tientas uno adelanta manos como un ciego ciego imprudente por añadidura pero lo absurdo es que no es ciego y distingue el relámpago la lluvia los rostros insepultos la ceniza la sonrisa del necio las afrentas un barrunto de pena en el espejo la baranda oxidada con sus pájaros la opaca incertidumbre de los otros enfrentada a la propia incertidumbre se avanza a tientas / lentamente por lo común a contramano de los convictos y confesos en búsqueda tal vez de amores residuales que sirvan de consuelo y recompensa o iluminen un pozo de nostalgias se avanza a tientas/ vacilante no importan la distancia ni el horario ni que el futuro sea una vislumbre o una pasión deshabitada a tientas hasta que una noche se queda uno sin cómplices ni tacto y a ciegas otra vez y para siempre se introduce en un túnel o destino que no se sabe dónde acaba. AMOR DE TARDE Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco y soy una manija que calcula intereses o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas o un oído que escucha como ladra el teléfono o un tipo que hace números y les saca verdades. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos yo con la mancha roja de tus labios tú con el tizne azul de mi carbónico. ASUNCIÓN DE TI 1 Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada. Quién hubiera creído esa terrible ocasión de nacer puesta al alcance de mi suerte y mis ojos, y que tú y yo iríamos, despojados de todo bien, de todo mal, de todo, a aherrojarnos en el mismo silencio, a inclinarnos sobre la misma fuente para vernos y vernos mutuamente espiados en el fondo, temblando desde el agua, descubriendo, pretendiendo alcanzar quién eras tú detrás de esa cortina, quién era yo detrás de mí. Y todavía no hemos visto nada. Espero que alguien venga, inexorable, siempre temo y espero, y acabe por nombrarnos en un signo, por situarnos en alguna estación por dejarnos allí, como dos gritos de asombro. Pero nunca será. Tú no eres ésa, yo no soy ése, ésos, los que fuimos antes de ser nosotros. Eras sí pero ahora suenas un poco a mí. Era sí pero ahora vengo un poco de ti. No demasiado, solamente un toque, acaso un leve riesgo familiar, pero que fuerce a todos a abarcarnos a ti y a mí cuando nos piensen solos. 2 Hemos llegado al crepúsculo neutro donde el día y la noche se funden y se igualan. Nadie podrá olvidar este descanso. Pasa sobre mis párpados el cielo fácil a dejarme los ojos vacíos de ciudad. No pienses ahora en el tiempo de agujas, en el tiempo de pobres desesperaciones. Ahora sólo existe el anhelo desnudo, el sol que se desprende de sus nubes de llanto, tu rostro que se interna noche adentro hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa. 3 Puedes querer el alba cuando ames. Puedes venir a reclamarte como eres. He conservado intacto tu paisaje. Lo dejaré en tus manos cuando éstas lleguen, como siempre, anunciándote. Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú. Aunque mi voz te espere sola en su azar quemando y tu sueño sea eso y mucho más. Puedes amar el alba cuando quieras. Mi soledad ha aprendido a ostentarte. Esta noche, otra noche tú estarás y volverá a gemir el tiempo giratorio y los labios dirán esta paz ahora, esta paz ahora. Ahora puede venir a reclamarte, penetrar en tus sábanas de alegre angustia, reconocer tu tibio corazón sin excusas, los cuadros persuadidos, saberte aquí. Habrá para vivir cualquier huida y el momento de la espuma y el sol que aquí permanecieron. Habrá para aprender otra piedad y el momento del sueño y el amor que aquí permanecieron. Esta noche, otra noche tú estarás, tibia estarás al alcance de mis ojos, lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. He conservado intacto tu paisaje pero no sé hasta dónde esté intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla, sin que tú le reclames su ventana de arena. Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hasta mí. COMO ÁRBOLES Quién hubiera dicho que estos poemas de otros iban a ser míos después de todo hay hombres que no fui y sin embargo quise ser sino por una vida al menos por un rato o por un parpadeo en cambio hay hombres que fui y ya no soy ni puedo ser y esto no siempre es un avance a veces es una tristeza hay deseos profundos y nonatos que prolongué como coordenadas hay fantasías que me prometí y desgraciadamente no he cumplido y otras que me cumplí sin prometérmelas hay rostros de verdad que alumbraron mis fábulas rostros que no vi más pero siguieron vigilándome desde la letra en que los puse hay fantasmas de carne otros de hueso también los hay de lumbre y corazón o sea cuerpos en pena almas en júbilo que vi o toqué o simplemente puse a secar a vivir a gozar a morirse pero además está lo que advertí de lejos yo también escuché una paloma que era de otros diluvios yo también destrocé un paraíso que era de otras infancias yo también gemí un sueño que era de otros amores así pues desde este misterioso confín de la existencia los otros me ampararon como árboles con nidos o sin nidos poco importa no me dieron envidia sino frutos esos otros están aquí sus poemas son mentiras de a puño son verdades piadosas están aquí rodeándome juzgándome con las pobres palabras que les di hombres que miran tierra y cielo y a través de la niebla o sin sus anteojos también a mí me miran con la pobre mirada que les di son otros que están fuera de mi reino claro pero además estoy en ellos a veces tienen lo que nunca tuve a veces aman lo que quise amar a veces odian lo que estoy odiando de pronto me parecen lejanos tan remotos que me dan vértigo y melancolía y los veo minados por un duelo sin llanto y otras veces en cambio los presiento tan cerca que miro por sus ojos y toco por sus manos y cuando odian me agrego a su rencor y cuando aman me arrimo a su alegría quién hubiera dicho que estos poemas míos iban a ser de otros. CONFIDENCIAL Fueron jóvenes los viejos pero la vida se ha ido desgranando en el espejo y serán viejos los jóvenes pero no lo divulguemos que hasta las paredes oyen CORAZÓN CORAZA Porque te tengo y no porque te pienso porque la noche está de ojos abiertos porque la noche pasa y digo amor porque has venido a recoger tu imagen y eres mejor que todas tus imágenes porque eres linda desde el pie hasta el alma porque eres buena desde el alma a mí porque te escondes dulce en el orgullo pequeña y dulce corazón coraza porque eres mía porque no eres mía porque te miro y muero y peor que muero si no te miro amor si no te miro porque tú siempre existes dondequiera pero existes mejor donde te quiero porque tu boca es sangre y tienes frío tengo que amarte amor tengo que amarte aunque esta herida duela como dos aunque te busque y no te encuentre y aunque la noche pase y yo te tenga y no. CURRICULUM El cuento es muy sencillo usted nace contempla atribulado el rojo azul del cielo el pájaro que emigra el torpe escarabajo que su zapato aplastará valiente usted sufre reclama por comida y por costumbre por obligación llora limpio de culpas extenuado hasta que el sueño lo descalifica usted ama se transfigura y ama por una eternidad tan provisoria que hasta el orgullo se le vuelve tierno y el corazón profético se convierte en escombros usted aprende y usa lo aprendido para volverse lentamente sabio para saber que al fin el mundo es esto en su mejor momento una nostalgia en su peor momento un desamparo y siempre siempre un lío entonces usted muere. DE ÁRBOL A ÁRBOL a ambrosio y silvia Los árboles ¿serán acaso solidarios? ¿digamos el castaño de los campos elíseos con el quebrancho de entre ríos o los olivos de jaén con los sauces de tacuarembó? ¿le avisará la encina de westfalia al flaco alerce de tirol que administre mejor su trementina? y el caucho de pará o el baobab en las márgenes del cuanza ¿provocarán al fin la verde angustia de aquel ciprés de la mission dolores que cabeceaba en frisco california? ¿se sentirá el ombú en su pampa de rocío casi un hermano de la ceiba antillana? los de este parque o aquella floresta ¿se dirán de copa a copa que el muérdago otrora tan sagrado entre los galos ahora es apenas un parásito con chupadores corticales? ¿sabrán los cedros del líbano y los caobos de corinto que sus voraces enemigos no son la palma de camagüey ni el eucalipto de tasmania sino el hacha tenaz del leñador la sierra de las grandes madereras el rayo como látigo en la noche? DEFENSA DE LA ALEGRÍA a trini Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y las definitivas defender la alegría como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos defender la alegría como una bandera defenderla del rayo y la melancolía de los ingenuos y de los canallas de la retórica y los paros cardiacos de las endemias y las academias defender la alegía como un destino defenderla del fuego y de los bomberos de los suicidas y los homicidas de las vacaciones y del agobio de la obligación de estar alegres defender la alegría como una certeza defenderla del óxido y de la roña de la famosa pátina del tiempo del relente y del oportunismo de los proxenetas de la risa defender la alegría como un derecho defenderla de dios y del invierno de las mayúsculas y de la muerte de los apellidos y las lástimas del azar y también de la alegría. DESDE EL ALMA Vals Hermano cuerpo estás cansado desde el cerebro a la misericordia del paladar al valle del deseo cuando me dices/ alma ayúdame siento que me conmuevo hasta el agobio que el mismísimo aire es vulnerable hermano cuerpo has trabajado a músculo y a estómago y a nervios a riñones y a bronquios y a diafragma cuando me dices/ alma ayúdame sé que estás condenado/ eres materia y la materia tiende a desfibrarse hermano cuerpo te conozco fui huésped y anfitrión de tus dolores modesta rampa de tu sexo ávido cuando me pides/ alma ayúdame siento que el frío me envilece que se me van la magia y la dulzura hermano cuerpo eres fugaz coyuntural efímero instantáneo tras un jadeo acabarás inmóvil y yo que normalmente soy la vida me quedaré abrazada a tus huesitos incapaz de ser alma sin tus vísceras EL AMOR ES UN CENTRO Una esperanza un huerto un páramo una migaja entre dos hambres el amor es campo minado un jubileo de la sangre cáliz y musgo/ cruz y sésamo pobre bisagra entre voraces el amor es un sueño abierto un centro con pocas filiales un todo al borde de la nada fogata que será ceniza el amor es una palabra un pedacito de utopía es todo eso y mucho menos y mucho más/ es una isla una borrasca/ un lago quieto sintetizando yo diría que el amor es una alcachofa que va perdiendo sus enigmas hasta que queda una zozobra una esperanza un fantasmita. INCITACIÓN En el muro quedaron los tatuajes del juego, el tiempo me conmina pero no me doblego, siento a pesar de todo brutal desasosiego y el código de agobios lo dejo para luego. Antes de que el crepúsculo en noche se convierta, y se duerma la calle y se entorne la puerta a solas con mi pobre madurez inexperta, quiero que mi demanda se encuentre con tu oferta. No es bueno que la astucia me busque a la deriva como si el amor fuera sólo una tentativa y ya que ahora asombras a mi alma votiva, confío en que asombrado tu cuerpo me reciba. Nos consta que el presente es breve y es impuro,, pero cuando los torsos celebren su conjuro y llamen nuestros ojos cual brasas en lo oscuro, sólo entonces sabremos cómo será el futuro. Aspiro a que tu suerte de nuevo me rescate del frío y de la sombra..... del tedio y el combate, la gloria nos espera sola en su escaparate mientras tú y yo probamos la sal y el disparate. Sola en su desafío nos espera la gloria y con su habilidad veterana y suasoria entre nosotros borra la línea divisoria y nuestros pies se buscan para empezar la historia.
Una mujer estadounidense dio a luz hace meses a una pareja de mellizos de padres diferentes, según confirmaron las pruebas de ADN realizadas recientemente. "Estoy sorprendida. Mira que hay gente en el mundo y me tiene que tocar a mí", afirmó la joven tras conocer los resultados. Mia Washington vive en Dallas, en el estado de Texas, y después de que las pruebas de paternidad revelaran que hay un 99,99% de posibilidades de que Justin y Jordan sean de padres diferentes, reconoció que mantuvo relaciones sexuales con otra persona cuando se quedó embarazada. Mia tiene motivos para estar "sorprendida" ya que no son muy comunes los casos de 'superfecundación heteropaterna', nombre científico utilizado cuando una mujer libera varios óvulos que son fecundados por el esperma de diferentes hombres. "Puede parecer una locura, y mucha gente no cree que pueda ocurrir, pero pasa", afirmó Genny Thibodeaux, la presidenta del laboratorio encargado de realizar las pruebas de ADN, según informa la cadena Fox. Bien lo sabe la actual pareja de Mia. "Ha sido duro conocer la verdad y llevará tiempo reconstruir la confianza", indicó James Harrison, quien de todas formas ha perdonado la infidelidad y tiene intención de criar a los dos niños. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=IsBO3q4chcY NO ES EL UNICO CASO: ESPAÑA La ciencia se ha encargado de desvelar su infidelidad. Una prueba de paternidad, solicitada por un marido que sospechaba de la promiscuidad de su esposa, la ha delatado. Y así es como esta mujer española -su marido, su amante y ahora el mundo entero- ha sabido que sus dos hijas mellizas son cada una de un padre. Este caso singular -tan sólo hay descritos seis en todo el planeta- a saltado a las páginas de los diarios a raíz de su publicación en la revista médica Fertility and Sterility Todo se descubrió en 1995. El lugar: el departamento de medicina legal de la Universidad de Medicina de Granada. Un padre tenía dudas sobre la paternidad de sus hijas mellizas y decidió realizarse la prueba de DNA. Con el resultado, la doble sorpresa. Primero, sus sospechas eran fundadas: su mujer le era infiel. Segundo: sí era el padre, aunque sólo de una de las dos niñas. lLos embarazos dicigóticos: El origen de los embarazos dicigóticos (mellizos) se conoce poco, y sólo se produce en uno de cada 80 embarazos, aunque la frecuencia varía según los países. Los expertos creen que todo empieza por una sobreestimulación de las hormonas gonadotropinas (especialmente la hormona Foliculo estimulante y la luteinizante). El uso de medicamentos para aumentar la ovulación puede provocar embarazos múltiples. Aunque hay otras causas. Se ha visto que hay una relación entre el riesgo de tener mellizos y la edad de la madre (es más frecuente en mujeres mayores). También parece ser que hay una predisposición hereditaria a la poliovulación; y, por último, la probabilidad de tener mellizos es mayor tras haber consumido anticonceptivos orales.
Hotel Burj al Arab 7 estrellas. El Burj Al Arab es un hotel de lujo que se encuentra sobre una isla artificial a 270 metros de la costa de Dubái, Emiratos Árabes Unidos. Con una altura de 321 metros, es el segundo hotel más alto de todo el mundo Está situado en el mar, sobre una isla artificial localizada a 270 metros de la playa en el Golfo Pérsico, la cual está conectada a tierra firme mediante una carretera. Su forma está inspirada en una embarcación a vela y está localizado en un área específica con el objetivo de que su sombra no cubra la playa. En el punto más alto del hotel se encuentra un helipuerto, el cual es utilizado como cancha de tenis cuando no está recibiendo helicópteros. El hotel está catalogado como de siete estrellas, categoría que va más allá de la clasificación normal de los hoteles, debido a sus características realmente excepcionales. El Burj Al Arab no tienen habitaciones normales, sino que cuenta con 202 suites dobles. La más pequeña de estas suites ocupa un área de 169 m², mientras que la mayor cubre un área de 780 m². La suite Real vale 28.000 dólares la noche. También tiene un servicio de automóviles Rolls-Royce de lujo disponible para cada huésped. Posee nueve restaurantes, entre los que destacan: Al Mahara —ubicado bajo el mar, ofreciendo una vista subacuática a través de un vitral en forma de acuario. Al Muntaha, localizado a 200 metros de altura, permitiendo una vista panorámica de la ciudad de Dubái. Este último está ubicado sobre una plataforma voladiza que se extiende 27 metros de cada lado del mástil; y se tiene acceso a él a través de un elevador panorámico. En su cocina se desempeñan afamados chefs. link: http://www.apuntesdecocina.com/media/Burj_20Al_20Arab.jpg La decoración interior del edificio estuvo a cargo de la diseñadora china Khuan Chew. Utilizaron grandes cantidades de mármol, terciopelo y hojillas de oro para adornarlo. http://img.trivago.com/uploadimages/47/69/476976_l.jpeg Proximamente uno en Peru Cusco: La empresa norteamericana Revolutions Perú planea construir en el Valle Sagrado de los Incas, situado en la ciudad del Cusco, el primer hotel boutique de 7 estrellas. A consecuencia del aumento de la demanda que tiene este destino gracias a la ciudadela de Machu Picchu. Contará con 200 habitaciones las cuales poseerán todas las comodidades de un alojamiento de su categoría; además de un restaurante, un spa y un centro de negocios. !!!!EsPeRo qUe tE GuStE!!!!
Cómo conseguir el teléfono (o e-mail) de una mujer en tres minutos (y no morir en el intento) Para empezar hay que decir que ya no se usa eso de pedirle el teléfono a una chica para llamarla y quedar con ella. Hoy se lleva más pedir el correo electrónico. Este, además tiene muchas más ventajas: - Con el correo electrónico se obtienen respuestas más positivas a posteriori. - Todas las mujeres saben apreciar el tiempo que te tomas para pensar lo que vas a decirles y molestarte de ponerlo por escrito. - Además eso de meterte en el buzón de su ordenador te hace parecer más cercano. - El teléfono es más frio y agresivo: exige respuesta inmediata. El correo no. - Los correos son más respondidos que los teléfonos, según los "expertos". - Pero incluso pedir el e-mail puede ser el truco perfecto para conseguir el teléfono de una mujer. ¿Cómo obtener el e- mail o teléfono de una chica? Tras haber hablado con una chica durante 3 o 4 minutos se suele decir: - "OK , ha sido un placer, voy a volver con mis amigos"+ En ese momento quedan un poco desconcertadas dado que están acostumbradas a que los hombres se "agarren" como lapas a ellas. Y lo lógico es que te devuelvan algo así como: - Ha sido un placer también... En ese momento, casi como dándote ya la vuelta y despedidos amablemente, te vuelves y le dices: - "¡eih! ¿Tienes e-mail? ¡eih! es como de sorpresa, de improvisación y el ¿tienes e-mail? no suena a ninguna amenza; ni tan siquiera se pide "Dame tu e-mail". Si ella dice "Sí", hay que tomar un boli y un papel (celu)y contestarle: - "Bien, ¿me lo puedes escribir?" "sí" debe interpretarse como una afirmación a que te lo va a dar. Y casi con toda la seguridad, en el 100% de los casos, te escribirá la dirección de su correo electrónico. La mayoría de las mujeres da su dirección de correo electrónico sin concederle mucha importancia, porque saben que pueden elegir más tarde no responder tu correo. Cuando está escribiendo la dirección entra la segunda fase. Entonces hay que decirle: - "Escríbeme tu número de teléfono también". Hazlo siguiendo ese orden. La razón es sencilla cuando tu le pides el e-mail ella corre pocos "riesgos"y seguro que piensa "Bien, se lo daré". La posibilidad de no responder al correo que le mandes les hace pensar que tienen la sartén cogida por el mando, por tanto es algo que harán sin dudar o pensar. La magia de pedirles que te anoten su número de teléfono mientras ellas están a la mitad de escribirte el correo funciona casi con toda seguridad porque en esencia está en la psicología del comportamiento humano. La explicación es bien sencilla: ella mentalmente ya ha asumido "OK, te daré mi dirección de correo" y si cuando está a la mitad de anotarlo y le pides su teléfono, lo más natural es anotarlo también. Parecería estúpida si accede a darte su e-mail y no el teléfono ¿no? Volvamos un poco más atrás. Puede darse el caso que la primera pregunta sea negativa: - "No, no tengo correo electrónico". Quizás ello te da la oportunidad de bromear con cosas como ¿Tienes electricidad? ¿Cuando me paso a instalartela? Y reirte abiertamente con ella. Antes de que te responda le dices: - "Bueno, OK, prefiero el correo, pero anótame tu teléfono? Según el artículo original (en inglés): How To Get A Woman's Phone Number And Email Address Within Three Minutes Of Meeting Her, el truco funciona y el relator asegura haber obtenido cientos de números de teléfonos personales de chicas con la que había entablado una breve conversación casual sin haber sido ni tan siquiera presentados. Nunca ninguna mujer le ha preguntado ¿Por qué razón he de darte mi e-mail o número de teléfono personal? Lo más interesante del caso es que el truco apenas lleva dos o tres minutos. Es importante seguir cada uno de los pasos y llevar un boli o pluma chula y también un papel o libretita que "mole". Consejos para tener éxito en la primera cita 1. Ten un plan de apoyo. Si pensabas ir a la playa el tiempo puede cambiar, el sitio donde pensabas ir puede estar cerrado por obras de renovación, incluso tus entradas para un concierto no siempre te permiten acceder a él.. Por todas estas razones y otras muchas más... es muy útil tener un plan alternativo en mente, para el caso de que tu cita tome un rumbo inesperado. 2. Planifica una cita corta. Empieza con una sencilla cita de 1-2 horas. Si las cosas van bien, siempre podrás extender más tiempo la cita. Sin embargo, no hay nada peor que todo un día de cita planificado y a los cinco minutos darse cuenta de que no hay ningún futuro por delante. 3. Sé puntual. No hay mayor señal de falta de respeto (o de interés) que llegar tarde en tu primera cita. Obtén las direcciones con tiempo, llega temprano, y demuestra a tu cita que te importa él o ella y los planes que habéis hecho. 4. Vístete adecuadamente. Si habéis quedado para ir a un sitio algo especial... habla simpáticamente sobre el código de vestir que va a adoptar tu pareja. Poneros de acuerdo (o implemente adviértele cómo vas a ir tú). No hay nada más embarazoso si uno se presenta en traje formal y el otro en vaqueros. 5. Haz cumplidos, pero no te pases. Unas palabras amables hacen a todo el mundo sentirse especial, pero comentarios persistentes acerca del aspecto de la otra persona, su cuerpo, su personalidad, etc. quedan antiguas y pueden parecer desesperadas... 6. No te pases en la bebida... Unas pocas bebidas pueden ayudar a rebajar la tensión de la cita, pero no te creas que estás en una fiesta de antiguos colegas... Beber demasiado es probablemente sacar fuera aspectos de tu personalidad poco atractivos y que no te ayudarán en tus posibilidades. 7. Mantén un equilibrio entre lo que hables y escuches. Presta atención a la cantidad de tiempo que pasas hablando versus la que pasas escuchando. Si te desvías en una dirección que sea la de escuchar.. 8. No hables de experiencias amorosas pasadas. Cosas como " a mi ex le encantaba esto o lo otro.." Demuestran inseguridad y falta de tacto. 9. Deja para más adelante conversaciones profundas. Nuestro consejo es que no hables en tu primera cita de sexo, religión, política, desengaños, problemas personales... El objetivo es que el otro se lo pase bien. Y hacer reir a tu colega un montón. Diseña un plan para pasarlo bien y divertíos. La profundidades de la vida ya vendrán poco a poco. Temas de conversación para romper el hielo entre gente joven Lo que tiene más éxito suelen ser temas intrascendentes y divertidos que además dan la oportunidad de conocer mejor a la persona. Temas de conversación clásicos: * Música (cantantes, canciones y grupos favoritos...), * Deportes (si practica o le gusta este o aquel tipo de deporte, equipo, jugador/a, etc. etc.), * Sitios para salir y divertirse (hay algunos que aprovechan para presentarse como "expertos", * Amigos o conocidos comunes (hablar sobre la relación que os une, o cosas que os interesan de ellos) * Cine (películas, tipo de cines, actores y actrices favoritos...) * Familia (hermanos, abuelos, miembros interesantes de la familia, costumbres "singulares" de la familia... * Mascotas (suele ser un tema divertido) y aficiones en general * Trabajo o entorno (estudios, etc). Especialmente si es interesante y la persona es receptiva. * Internet (juegos, sitios preferidos, páginas divertidas, etc.) * Viajes (sitios que conoces y a los que te gustaría ir). Temas de conversación con preparación * Signo del zodiaco de la persona. Léete algo sobre cada uno de los signos del zodiaco. Si sabes el signo de la persona con la que has quedado, estúdiatelo a fondo (características, compatibilidades, símbolos del signo etc. ). La persona te dirá si tal cosa es verdad o no... y habrás entrado en cosas sobre la forma de ser de la persona en cuestión. * Un paso adicional es leerle la mano izquierda. Par eso debes seguir un curso gratis y rápido de leer la mano. Es muy divertido. Tendrás que tomarle la mano y analizar línea por línea.. Es un invento que nunca falla a la hora de romper el hielo en mil pedazos. * Si sabes la fecha de nacimiento puedes calcular su número y su carta del tarot. * Conforme vayas ganando confianza puedes decirle que te escriba la letra "t" y la letra "g" en un papel y hacer alguna sencilla interpretación grafológica. En general debes enterarte con antelación lo que le gusta. Y prepararte algo que te ayude a hacerle preguntas sobre el tema, algo que por lo general suele hacer disfrutar a la persona, dado que le dará pie para hablar de un tema que le gusta.

Conozca a Marianella Se llama Mariella Tapia. Tiene 8 años, pero pesa menos de 10 kilos, tiene la piel arrugada, ha perdido el cabello y sufre de artrosis y cataratas: su cuerpo de 94 centímetros es el de una anciana de ochenta años. La niña peruana padece la enfermedad de la progeria o vejez prematura, y ella misma rastrea por Internet las últimas novedades conocidas sobre su extraño mal. Porque lo paradójico es que los médicos que la atienden consideran que esa niña es mentalmente más adulta y tiene el cerebro de una persona de 10 años. Mariella nació en perfecto estado, pesó 3,8 kilos y sus primeras semanas fueron totalmente normales. Pero al tercer mes comenzaron las complicaciones dado que no toleraba los alimentos. Entonces comenzó un calvario de peregrinajes, de hospital en hospital, mientras los médicos le practicaban una prueba tras otra para dar con la causa que impedía el crecimiento de la niña. Finalmente Mariella llegó hasta el doctor Luis Rubio, director del Hospital de la Solidaridad, que no tardó mucho en diagnosticar esta enfermedad, que padecen uno de cada 8 millones de niños y se da por una alteración genética. Según Rubio, las personas con progeria nacen con las células malogradas, y ya son incapaces de reproducir nuevas células "de calidad", como hace cualquier cuerpo joven. Aunque hay excepciones, lo habitual es que estos "niños viejos", aquejados de múltiples achaques, no superen los 14 años, algo que Mariella aún no sabe o no comprende, pese a que "psicológicamente es muy fuerte, y habla y se comunica de forma muy coherente", según relata el doctor Rubio. Pero Kathy de la Cruz se queja de que, con tres hijos más a su cargo y con el único sueldo de su marido, taxista, no puede hacer frente a los gastos que genera la atención de su hija Mariella, por lo que hizo un llamado a través de un diario local para recibir ayuda desde la humilde vivienda que ocupa en Villa El Salvador, en la periferia sur de Lima. Una institución estadounidense llamada Fundación Progeria (Progeria Research Fondation, en inglés) también ha entrado en contacto con Kathy. Leslie Gordon, directora médica de la fundación, ha solicitado permiso para poder extraer muestras de sangre y tejidos de Mariella para poder avanzar en el conocimiento de la enfermedad. Vejez prematura o progeria Progeria (del griego geras, "vejez" es una enfermedad genética de la infancia extremadamente rara, caracterizada por un envejecimiento brusco y prematuro. Se estima que afecta a uno de cada 8 millones de recién nacidos. La progeria puede afectar diferentes órganos y tejidos: hueso, músculos, piel, tejido subcutáneo y vasos. Características clínicas * Baja estatura * Piel seca y arrugada * Calvicie prematura * Canas en la infancia * Ojos prominentes * Cráneo de gran tamaño * Venas craneales sobresalientes * Ausencia de cejas y pestañas * Nariz grande y con forma de pico * Mentón retraído * Problemas cardíacos * Pecho angosto, con costillas marcadas * Extremidades finas y esqueléticas * Estrechamiento de las arterias coronarias * Articulaciones grandes y rígidas * Manchas en la piel semejantes a las de la vejez por mal metabolismo de la melanina * Presencia de enfermedades degenerativas como la artritis, propias de la vejez * Muerte natural hacia los 13 años. Fuente: Wikipedia