kamyllo
Usuario (Colombia)
Es cierto que el marketing y la publicidad digital permiten un diálogo directo y cercano con el usuario final, vía Internet, y que este puede ser segmentado de una manera muy precisa asegurando que el mensaje llegue al público objetivo. Para las organizaciones esto, sumado a la posibilidad de medirlo casi todo, son una bendición, mientras que para los usuarios de Internet es positivo recibir anuncios u ofertas que tocan realmente sus necesidades o intereses. Sin embargo, tanta precisión se ve empañada por acciones que, sin mucho sentido común, terminan incomodando e indisponiendo a la gente frente a una marca o producto. Estas son cinco de esas cosas que resultan desagradables y en muchos casos, desesperantes: Etiquetar a ‘todo el mundo’ en las fotos y videos de productos o marcas. Casi que no hay mucho que explicar. Esta acción, verdaderamente abusiva, resulta insoportable. A veces resulta ser tan indiscriminada que se relacionan personas a imágenes y productos totalmente incompatibles que van en contravía de los gustos, valores y creencias de las personas. Ejemplos abundan, aunque los más comunes son ropa, eventos, accesorios para mujeres y movimientos o partidos políticos. Esta práctica es vieja y, aunque ciertas restricciones de privacidad de algunas redes sociales han disminuido su uso, aún nuestros propios contactos terminan siendo los cómplices de esta incómoda acción. Publicar mensajes comerciales en los espacios sociales de las personas. En varios casos la insistencia llega a ser tal, que los mensajes publicitarios llegan directamente a los muros de Facebook o las menciones de Twitter, una práctica invasiva y molesta. En Twitter el común denominador son los mensajes creados por robots que contienen un enlace que envía a una página en la que venden o promocionan algo (casi siempre con un horrible diseño). Y hay que ser precavidos, pues con frecuencia esto pasa de ser incomodo a peligroso, con enlaces que envían a sitios con malware. La promesa de videos virales. Aunque intentar ‘vender’ el último video corporativo o publicitario como un video viral en la Web, y que no resulta ser más que el mismo comercial que está circulando en televisión, es inofensivo, sí es una prueba clara de que la marca no entiende varias dinámicas básicas de Internet, y pone en entredicho su credibilidad y sus futuras actividades digitales. Además, resulta irrisorio que subestimen la inteligencia del consumidor, que de inmediato se da cuenta que de viral, ese video no tiene nada. Publicidad invasiva. Cuando ya creíamos que los pop-ups o ventanas emergentes de los primeros tiempos de la Web eran cosa del pasado, y cuando la publicidad contextual ha ganado un inmenso terreno –es la que ha hecho de Google el gigante que es–, ahora la publicidad de display ha evolucionado del banner a nuevos formatos, muy atractivos e impactantes, y que pueden dar buenos resultados a los anunciantes y ser agradables para los usuarios, pero que mal utilizados pueden ser contraproducentes. Tremendamente molesta es la publicidad de display que explota frente a nuestros ojos invadiendo toda la pantalla, sin ninguna consideración con el usuario. Y lamentable también resulta que la creatividad no la explotan al máximo para enganchar a la audiencia, sino para ocultar la opción de cerrar (X) los anuncios. De esta misma familia de pesados, encontramos los anuncios ultrasensibles que al pasar el cursor saltan a primera plana, y los anuncios de video con ‘autoplay’ que sin importar si visitas un millón de veces el sitio, dan inicio al video sin preguntar. Aunque este tipo de publicidad parecía de salida, muchos sitios lo están recauchando y puliendo para lograr que sea más efectiva –o mejor dicho, más molesta–. Aquí cabe aclarar que los sitios web ofrecen contenidos y servicios con frecuencia gratuitos y que se financian con publicidad, por lo que no estamos pidiendo que los anuncios mueran, sino que los anunciantes y sus agencias utilicen el sentido común para no incomodar a los usuarios, y exploten su creatividad para atraerlos y no para forzarlos. Spam en correo electrónico y mensajes de texto. Dos de los medios digitales más efectivos para comunicar son la cuna de muchos momentos desagradables. Todos los teléfonos móviles soportan hoy SMS –mientras sólo el 20% tiene acceso a Internet–, pero las organizaciones no aprovechan esto inteligentemente, y lo que hacen es enviar ‘promociones’ de manera indiscriminada –sin contar con los mensajes fraudulentos–. Nadie desconoce que los mensajes de texto en momentos adecuados y con información útil son muy valorados, pero lamentablemente esa evaluación de relevancia poco se hace entre muchas empresas (más por falta de conocimiento o de conciencia que de la existencia de proveedores que les ayuden a hacer campañas efectivas; no es gratuito que en Colombia existan empresas como Inalambria, que han ganado premios mundiales de marketing por medio de SMS). El correo electrónico, muy a pesar de seguir siendo el medio más efectivo para muchas acciones de mercadeo, sufre de una mala reputación que muchas empresas siguen cultivando cada día. La falta de relevancia, utilidad y sentido común dan como resultado que cientos de miles de mensajes diarios incomoden a los usuarios, sean ignorados o simplemente vayan al rincón del spam filtrado, y de esta forma le den un mal nombre al verdadero y bien manejado ‘e-mail marketing’. Estas son algunas de las tácticas con las cuales las marcas torturan a los usuarios en vez de ofrecer canales y contenidos importantes y atractivos, o por lo menos interesantes. Esto último no es difícil de lograr, pero deben comenzar por escuchar a sus clientes para entender qué les gusta y qué no. Seguramente este pequeño listado les trajo a la memoria algunos malos recuerdos con la publicidad digital, o en este no encontraron otras acciones. ¿Cuál anuncio o acción los ha molestado especialmente?
Resumen: Contrario a la creencia general de que Internet cambiará nuestras vidas, que democratizará el conocimiento, que acercará las oportunidades a todos sin importar su raza, credo o condición social, que ofrecerá herramientas de innovación en cada rincón del planeta, que ayudará a reducir la brecha entre ricos y pobres, lo que está sucediendo es totalmente lo contrario. Lo que Internet está acercando a cada rincón del planeta es un sartal de insignificancias, una volquetada de bagatelas, toneladas de chismes, ridiculeces entrelazadas que a nadie afectan (o por lo menos, que a nadie debería afectar). Y seguramente sí esté reduciendo la brecha entre ricos y pobres, pero por lo bajo: nivelando el conocimiento a lo más superficial, a lo más inútil, a lo irrelevante, a lo intrascendente para nuestras vidas. Hasta la ONU dice que el acceso a Internet es un derecho fundamental. ¿Estarán todos exagerando? Por una de esas casualidades del caos, de la vida, del destino, llegué a una gráfica estadística en la que se mostraba el creciente y repentino aumento en el interés de la humanidad, y principalmente de aquella particular humanidad habitante de Twitter, en ‘la paz mundial’. Me dije: “caramba, me callaron la jeta”, me había equivocado (afortunadamente para bien del planeta). Siempre había pensado que Twitter e Internet en general están sobrevalorados en sus virtudes de democratización de la información y generación de fuerzas revolucionarias para cambiar lo que queremos cambiar. Pero ahora parecía que la paz mundial era más importante que Britney Spears, eso ya era un avance. Lamentablemente me volví a equivocar (esta vez para mal). En efecto Twitter sí es un cúmulo de trivialidades que incentiva lo superficial sobre lo trascendental. Por un instante, en Twitter fue más importante la paz mundial que Britney Spears. Resulta que el término ‘World Peace’ había logrado semejante tendencia creciente, no porque Lady Gaga (@ladygaga, Top #1 en Twitter con 11’398,275 seguidores) haya iniciado una cruzada por el desarme de las ojivas nucleares. Ni porque Justin Bieber (@justinbieber, Top #2 en Twitter con 10’794,189) abandere una campaña para promover la reducción de la pobreza global. Por el contrario, este fenómeno sucedió porque el señor Ron Artest (@ronartestcom en Twitter con 816 seguidores), basquetbolista de Los Ángeles Lakers, decidió cambiar su nombre a Metta World Peace. Bien por él, si eso es lo que lo hace feliz, pero el hecho de que ese incidente se convierta en semejante tendencia en Twitter, que es para algunos algo así como la conciencia del planeta, habla muy mal de nuestra conciencia. Es cierto que existimos bajo un régimen que nos permite gozar de libertad de expresión. Es cierto también que si no queremos ver lo que alguien escribe en Twitter, pues no lo seguimos y ya. Es cierto que podemos decir lo que se nos dé la gana. Y también es cierto que hay millones de opciones en la Web y fuera de esta para leer/ver/escuchar lo que nos plazca. Y seguramente por eso este artículo no tiene sentido. Pero irónicamente, por esos mismos argumentos este artículo tiene, por lo menos, algo de sentido. Contrario a la creencia general de que Internet cambiará nuestras vidas, que democratizará el conocimiento, que acercará las oportunidades a todos sin importar su raza, credo o condición social, que ofrecerá herramientas de innovación en cada rincón del planeta, que ayudará a reducir la brecha entre ricos y pobres, lo que está sucediendo es totalmente lo contrario. Lo que Internet está acercando a cada rincón del planeta es un sartal de insignificancias, una volquetada de bagatelas, toneladas de chismes, ridiculeces entrelazadas que a nadie afectan (o por lo menos, que a nadie debería afectar). Y seguramente sí esté reduciendo la brecha entre ricos y pobres, pero por lo bajo: nivelando el conocimiento a lo más superficial, a lo más inútil, a lo irrelevante, a lo intrascendente para nuestras vidas. Siempre pensé que la culpa de la mala calidad del contenido era directamente de los medios de comunicación, y que ahora al llegar medios democráticos como Twitter, Blogger, Facebook o Wikipedia, podríamos demostrarle al mundo que no somos una catajarria de holgazanes mentales y que nos merecemos contenido de calidad que nos obligue a pensar, que nos ayude a reflexionar, que no nos trate como idiotas ofreciéndonos historias superficiales, sesgadas, chismes, pornomiseria, apologías al sufrimiento y al delito, lágrimas light acompañadas de diálogos cliché y actuaciones ridículas, sensacionalismo, parcialidad, Manuel Teodoro y mucho que comprar. Sin embargo, me equivoqué. Lo que queremos tanto en televisión como en Internet, es a la Negra Candela –la reina del chisme en Colombia, y que tendrá sus equivalentes en cada país de Latinoamérica– contándonos detalles sórdidos de cómo el figurón de turno cambia nuevamente de amantazgo; o a los presentadores del programa Sweet (el dulce sabor del chisme) despellejando prenda por prenda la forma de vestir del ídolo de la temporada; o a cualquier ex participante de reality show despotricando del prójimo, un prójimo insignificante, irrelevante, intrascendente, nadie. Por lo pronto, comparta sus opiniones en los comentarios. ¿Cree que estoy exagerando? ¿O comparte plenamente mi visión? ¿Cree que todavía podemos hacer algo para que Internet sí valga la pena?
En "La Cuarta Guerra Mundial" hablan hombres y mujeres que se niegan a someterse al terror. Hablan los que no permiten que ejércitos, el miedo o la desesperación ocupen sus sueños de un mundo justo y sin opresión. Es una película que describe los movimientos sociales contra el neoliberalismo en varias partes del mundo con imágenes cargadas de inspiración y palabras llenas de poesía. Nos muestra un sistema que necesita siempre más violencia y una llamada "guerra contra el terrorismo" para mantener su orden y gobernabilidad. link: http://www.youtube.com/watch?v=n8b_sZ_JveM

En los 70 –tiempo de misiones y de caridades- se les conocía como países del Tercer Mundo. Fue entonces también cuando triunfó la película de ciencia ficción Encuentros en la Tercera Fase, y todo nos sonaba parecido: mundos desconocidos, lejanos, ajenos. Años después llegó el neoliberalismo y entre las primeras libertades dictadas se prohibió este tipo de clasificaciones, y se mandó usar aquello de países subdesarrollados. Alguien protestó porque parecía que se hablaba de países en un peldaño inferior, de hecho en un peldaño enterrado y subterráneo. En breve, además, se observó que no era satisfactoria ésta nomenclatura porque –estudiaron- llevaba a la parálisis y a la resignación sin ánimo de lucro. Entonces se inventó lo de países en vías de desarrollo o países atrasados que ya los colocaba en la carrera, a punto de subir por una escalera, la del progreso con un final extraordinario, lleno de avances y riquezas a repartir. El Banco Mundial subvencionó las ambiciones y otros planes dictados por el Fondo Monetario Internacional. Pero no pasó. Mas bien, quienes empezaron ese recorrido, a cada paso que daban más se hundía su escalera. Sus patas estaban situadas sobre arenas movedizas y aún hoy deben pagar por aquellos préstamos y tanta gentileza. Por eso también se les conoce como países endeudados. Las voces más asépticas y políticamente correctas desenfundaron un nuevo vocablo que no fuera ofensivo y se puso de moda lo de Países del Sur. Pero las leyes cardinales tenían errores: se tropezaron con pobrezas en el norte, en el este y en el oeste; y riquezas tremebundas en los sures. Así que se debía buscar otra fórmula. En algunos textos y conferencias ganó prestigio diferenciar países con métodos geométricos. Los mal llamados países del tercer mundo, subdesarrollados, en vías de desarrollo o países sureños pasaron a llamarse periféricos porque obedecen centrípetamente las atracciones de las potencias centrales. Aunque de nuevo surgieron peros, algunos países antes desarrollados o emergentes no estuvieron de acuerdo al aparecer en la lista de la segunda división. Por fin alguien atinó: se podría definir la situación de algunos países por las causas que hasta allí le condujeron. Así nacieron los países empobrecidos que tuvo la virtud de señalar con claridad el expolio que hizo de la pobreza espejo de la riqueza. Aún así surgían algunas dudas ¿la pobreza se mide en dólares? ¿Con el Producto Interior Bruto? ¿Quiénes son los verdaderamente pobres? Mientras estábamos distraídos con esta discusión, a finales del 2008 las mandíbulas financieras no tuvieron piedad geométrica, ni geográfica, y casi todos los países enriquecidos, del Norte, centrales y arriba del todo en las clasificaciones del desarrollo, cayeron a tumba abierta. Sus gobernantes decidieron desproteger a la población para pagar los caprichos de la banca. Se acabó con el problema filológico, todos, antes y ahora, son países desnudados.
El alumbre es un mineral natural, apreciado desde la antigüedad que ahora se vuelve a redescubrir como antiguo remedio milagroso para las irritaciones de la piel y el mal olor corporal. Cuatro siglos en el olvido y ahora la comunidad científica lo resucita tras haber seguido investigando sus propiedades en distintas áreas de la medicina natural. Los romanos conocían bien las cualidades cicatrizantes y bactericidas del mineral de alumbre, y lo usaban como desodorante ecológico, incluso como medicamento. Una solución tan pura y mineral como la piedra de alumbre es bastante desconocida en España. Un reciente estudio revela que, mientras entre el 24% y el 49% de la población francesa, inglesa y holandesa conocen el mineral de alumbre, sólo un 9% de los españoles ha oído hablar alguna vez de él. En Holanda es apreciado sobre todo como aftershave. En Francia, en cambio, aprecian tanto o más sus propiedades como desodorante. Natural como ninguno y eficaz como el que más. El mineral de alumbre tiene su versión de lujo Deodorant mineral en la línea de baño del magnífico perfume Cologne de Thierry Mugler, pero se ha discontinuado en España como tantos otros productos de cosmética que desaparecen por no haber tenido una buena acogida por parte del público español. Sin embargo sí está a la venta en otros paises. Usos cosméticos del mineral de alumbre Durante siglos ha sido utilizado como desodorante para controlar el olor corporal, y también para evitar la irritación de la piel después del afeitado o la depilación, entre otras muchas aplicaciones. ¿Cómo se aplica? Al ser soluble en agua, basta pasar la piedra humedecida sobre la zona de piel en que queramos utilizarlo. Quizás en un futuro no muy lejano podamos ver formas de aplicación mucho más cómodas y prácticas. El desodorante de cristal El mineral de alumbre ya era utilizado en la antigüedad como desodorante natural, en lugares tan distantes como Europa, México, Tailandia o Filipinas. Aplicado en la axila como una fina capa invisible, tras humedecerlo con agua, el mineral de alumbre proporciona un eficaz efecto desodorante, gracias a su capacidad natural para destruir las bacterias que, al descomponer el sudor, son las verdaderas causantes del mal olor corporal. Alumbre de afeitar El alumbre en polvo tiene importantes propiedades astringentes, por lo que se utiliza también como aftershave para prevenir la irritación de la piel después del afeitado, y para evitar infecciones como consecuencia de los pequeños cortes que pueden producirse. Depilación a la cera o por cualquier otro método que cause irritación En Oriente Medio, el alumbre era utilizado tras la depilación para evitar la irritación de la piel. Origen volcánico El alumbre es un mineral que se presenta en la naturaleza en forma de cristal. Se obtiene de una roca magmática, de origen volcánico, denominada traquita alunífera, que una vez procesada se convierte en alumbre potásico. Los depósitos minerales de alumbre se originan en distintas fases del largo proceso geológico que sufren las rocas volcánicas, procedentes de la masa en fusión existente en el interior de la tierra. Los cristales de alumbre puedan tener variaciones en apariencia, color o textura, aunque todos mantienen sus propiedades. Mercancía de lujo en la Edad Media En la Edad Media, el alumbre adquirió un gran valor y llegó a ser codiciado por papas, arzobispos y reyes. Plinius, escritor y famoso naturalista romano, fue el primero en llamarlo “Alumen Romanum” en su “Naturalis Historia”, y el griego Dioscórides da buena cuenta de este mineral en su obra “De Materia Medica”, todo un tratado de referencia. Cuando en 1455 las minas de Bizancio cayeron en manos de los turcos, el mineral de alumbre se encareció extraordinariamente, y empezaron a buscarse nuevos yacimientos en Europa. Poco después, en 1462, se descubrieron las famosas minas de Tolfa, en la región italiana de Pádua, y durante un siglo, el mineral de alumbre fue transportado por mar desde el puerto de Civitavechia hasta los de Venecia, Génova, Marsella, Barcelona, e incluso a puertos del Mar del Norte.
Hacer yogur en casa es muy sencillo; supone un ahorro de energía, de recursos materiales y de dinero, y además podemos comérnoslo fresco. Para hacer yogur sólo hay que dar leche calentita “para comer” a un poco de yogur que ya tengamos. A una temperatura de unos 45ºC, las bacterias que hay en el yogur producen una fermentación que transforma los azúcares de la leche en ácido láctico. De esta forma la leche se va espesando y convirtiéndose en yogur. El yogur se usa desde la antigüedad. Se cree que se formó espontáneamente por la acción del calor del sol sobre los recipientes en los que se guardaba la leche, que estaban hechos con pieles o estómagos de animales en los que se encuentran las bacterias que forman el yogur. Qué hace falta - Leche (tanta como yogur queramos hacer). - Algo de yogur natural sin azúcar (comprado o del que nos queda en casa). - Botes de vidrio que tengamos en casa: tantos como sean necesarios para que quepa toda la leche. Tienen que estar limpios y secos. - Una cuchara limpia. - Algún aislante que conserve el calor: papeles de diario, una caja de corcho o porexpan, un termo, una manta… - Lo idóneo (aunque no es imprescindible) es tener un termómetro que llegue hasta 90ºC. Se venden en tiendas de material de laboratorio. Cómo se Hace Poner una cucharada de yogur en cada bote. Por cada medio litro de leche hace falta una cucharada, más o menos. Se pone la leche a fuego lento hasta que llegue a 85ºC, removiendo de vez en cuando con un utensilio limpio (por ejemplo el propio termómetro) para que no se pegue en el fondo.Esto tarda unos 10 minutos, dependiendo de la temperatura ambiente. Si no tienes termómetro, apaga el fuego cuando la leche empiece a humear y a subir ligeramente. Remover la leche de vez en cuando hasta que baje a 45ºC. Tarda una media hora, según la estación. Si baja de 45ºC, volveremos a encender el fuego hasta que llegue a esa temperatura.Si no tienes termómetro, mete medio dedo meñique (es el más sensible) en la leche: estará a punto cuando todavía te quemes pero puedas aguantar el dedo dentro. Si no te quemas, vuelve a calentarla hasta 45ºC. Vertemos la leche en los botes, cuanto más los llenemos mejor (así quedará menos aire). Remover vigorosamente con la cuchara para que el yogur se mezcle bien con la leche. Tapar los botes y guardarlos de manera que se conserve el calor: envueltos con papel de diario y metidos en una caja, envueltos con una manta, etc. (en este caso puede ser conveniente ponerlos en una bolsa para evitar que la manta se manche).Dejarlos reposar sin moverlos para nada durante al menos 6 horas (por ejemplo toda la noche) en el lugar más caliente de la casa. Sacamos los botes de la caja, esperamos 5 o 10 minutos para que pierdan la tibieza y los metemos en la nevera. En unas 4 horas el yogur se habrá espesado y estará listo para comer. Se continúa espesando durante dos días. Cómo se Conserva Sin abrir el bote, el yogur se conserva 8 o 10 días. Una vez abierto, al cabo de unos 5 o 6 días se formarán hongos de color blanco y rosa en la superficie del yogur (en contacto con el aire). Si lo vamos comiendo regularmente no se llegarán a formar nunca. Si el bote nos dura más de 5 días es conveniente que quitemos los restos de yogur de las paredes. Después de coger yogur se tapará el bote, y procuraremos devolverlo a la nevera cuanto antes. Más trucos - Es muy cómodo usar un reloj-alarma que nos avise cuando ha pasado más o menos el rato de calentar y enfriar la leche. Tambien puedes utilizar el de tu celular. - Podemos forrar una caja de cartón con láminas de corcho o porexpan (Icopor) que tengamos en casa. En un laboratorio nos pueden dar una caja de porexpan usada. - Si comes bastante yogur, mejor ponerlo en botes grandes: así ocuparán menos en la nevera. - Si comes poco, es mejor usar botes pequeños porque se acabarán antes y será menos probable que se formen hongos. - Si se nos va a acabar el yogur podemos volver a hacerlo con lo que queda. Se puede pasar toda la vida sin tener que comprarlo nunca. - El yogur se puede comer con trozos de fruta, frutos secos, miel… - Es también un ingrediente para ensaladas, pasteles, sopas… ¿Cuesta Mucho? - El proceso de preparar yogur es muy sencillo. No hace falta ninguna destreza ni “vocación” especial. - El tiempo real que le tenemos que dedicar es de unos 10 minutos. Todo el proceso puede durar unos tres cuartos de hora, pero mientras tanto podemos hacer otras cosas (por ejemplo cocinar o fregar los platos). Después, el yogur se hace solo. - Cuesta lo mismo para cualquier cantidad de yogur que queramos hacer. - Si lo hacemos a partir del yogur que nos queda sólo tenemos que comprar la leche, que cuesta el mismo esfuerzo que comprar yogur ya hecho. - Un litro de leche vale menos de la mitad que un litro de yogur comprado. ¿Qué ganamos? - Sabemos que en el yogur hecho en casa no hay conservantes ni aditivos y los nutrientes no se han desnaturalizado con procesos industriales. - Lo comemos al poco de hacerlo. El que compramos puede haberse elaborado mucho antes, y con el tiempo las bacterias se van muriendo. - Será especialmente sano y bueno si partimos de leche y yogur ecológicos. - Hacer cosas nosotros mismos nos puede generar satisfacción. - Es educativo. Podemos compartir la actividad con los niños. - Podemos usar los mismos botes toda la vida. Por cada litro de yogur que hacemos dejamos de gastar 8 envases de plástico, 8 tapas de aluminio y un envoltorio de cartón (también lo hay en botes de vidrio pero no es fácil de encontrar). En cambio usamos un envase de leche. - Ahorramos mucha energía, contaminación e infraestructuras: plantas de producción, tintas para imprimir los envases, transporte y almacenaje en frío… Según un estudio alemán, las materias primas de un yogur de fresa pueden haber recorrido 8.000 kilómetros. Estas ideas se deben difundir, para dejar de gastar dinero, ser hombres autosostenibles y no dependientes del mercado. Así que les propongo que ustedes lo hagan y les enseñen a 2 personas mas este proceso de manera desinteresada, con la condición que a cada persona que les enseñen igualmente comparta con 2 o mas personas. Hazlo - Enseña - Difunde
Para gozar de buena salud una de las cosas imprescindibles es mantener una dieta rica, variada y de calidad durante todas las épocas del año. Lo mejor para esto es recurrir a los alimentos de temporada. Los alimentos de temporada son superiores desde múltiples perspectivas, nutricional, económica, ecológica y gastronómicamente hablando por ejemplo. La cantidad de nutrientes de un alimento (vitaminas y sales minerales entre otros) depende, entre otros factores, de la riqueza de los suelos en que se cultivan y del grado de manipulación a que se somete al producto. Parece lógico que las hortalizas consigan su desarrollo óptimo y ofrezcan su mejor aporte nutricional y degustativo en las condiciones climáticas que más favorezcan su crecimiento, las que marca su calendario natural. Además, consumiendo productos de temporada contribuimos a respetar el ciclo natural de producción, lo que conlleva una positiva repercusión en el medio ambiente. Aunque lo ideal pues sería recurrir únicamente a los alimentos de temporada, hay toda una serie de motivos por los cuales tendríamos que recurrir a la conservación de alimentos. La conservación surge como una necesidad de almacenaje de los alimentos para su posterior consumo. Hay alimentos muy duraderos y muy fáciles de almacenar como los cereales, plantas de raíz y patatas por ejemplo. Sin embargo existen muchos otros extremadamente perecederos, para los cuales habrá que recurrir a algún tipo de elaboración si se quieren conservar en buen estado. Vamos a tratar únicamente todos aquellos procesos de conservación que sean sostenibles, comprobaremos, aunque parezca mentira, que la nevera no es un electrodoméstico imprescindible, sino más bien todo lo contrario. La conserva alimenticia es el resultado del proceso de manipulación de los alimentos de tal forma que sea posible preservarlos en las mejores condiciones posibles durante un largo periodo de tiempo, el objetivo final de la conserva es mantener los alimentos preservados de la acción de microorganismos capaces de modificar las condiciones sanitarias y de sabor de los alimentos. El periodo de tiempo que se mantienen los alimentos en conserva es muy superior al que tendrían si la conserva no existiese. Debido a la necesidad de alimentos en las épocas de escasez, el hombre aprendió a conservarlos. La observación y la experiencia enseñaron que el frío los conservaba mejor. Ya en el neolítico, el hombre elegía la parte más fresca de su cueva como almacén. Con el fuego aprendió el ahumado y con el sol y el aire aprendió a secar su comida. El siguiente paso fué la fermentación. Se cree que fue en Egipto donde se empezó a fermentar el pan. La salazón y el ahumado ya se usaban habitualmente. Es en 1809, cuando el francés Nicolas Appert da a conocer el método para elaborar conservas de larga duración. En 1862 Louis Pasteur definió el proceso de esterilización de los alimentos. Es a partir de este momento cuando la industria conservera no ha parado de desarrollarse y perfeccionarse. Las técnicas más depuradas solo permiten su aplicación en el terreno industrial, como las radiaciones, liofilización, etc.; en otro sentido, gran parte de estos avances tecnológicos pueden adaptarse a nuestros hogares. En el proceso de elaboración de muchas de las conservas se pierden nutrientes, en especial las vitaminas por ser sensibles a la luz, el calor y el oxígeno. Pero ésta pérdida es casi la misma que sufren esos mismos productos cuando los preparamos de manera normal. Aún así, las conservas permiten mantener muchas vitaminas, proteínas y nutrientes de los alimentos. Al preparar las conservas de forma rápida, se evita que se pierdan muchos elementos nutritivos. No obstante con las conservas tenemos la posibilidad de tomar productos fuera de temporada, por lo que su aporte nutritivo es interesante. No todas las vitaminas de pierden y las sales minerales se conservan casi totalmente en los jugos de cocción. Consideraciones básicas para empezar a conservar: Antes de ponerse manos a la obra conviene recordar una serie de precauciones para que el resultado final sea sabroso, sano y saludable. Seleccione solo los alimentos de temporada ya que solo entonces es cuando están en su punto. Buen estado de los alimentos: * Escoja alimentos frescos y en estado óptimo. * Elija hortalizas, verduras y frutas sin golpes ni magulladuras, y selecciónelas por tamaños similares. * Los alimentos no deben estar ni muy verdes -al conservarlos pierden parte del sabor y resultarían insípidos-, ni muy maduros -al prepararlos se romperían-. * Los encurtidos se ponen primero en salmuera (sal) para una primera fermentación antes de meterlos en vinagre. Los productos pequeños fermentan antes que los grandes, por eso debe pincharlos con agujas de acero inoxidable, para evitar que la pulpa se ennegrezca. Medidas de higiene * Lave muy bien las verduras y frutas. No utilice detergentes ni desinfectantes que destruyan la flora microbiana. * Mantenga una escrupulosa higiene a la hora de manipular los alimentos: manos, ropa, pelo, utensilios, etc. * Antes del envasado, asegure la eliminación de posibles gérmenes sometiendo a los vegetales a una cocción previa o escaldado durante 5 minutos. * Esterilice los utensilios básicos (coladores, embudos, tenacillas, botes...) hirviéndolos en agua durante 15 minutos. Saque los tarros sujetándolos por el cuello. Recipientes y otros útiles * Utilice ollas, cacerolas y cazos de acero inoxidable, cristal o porcelana. Evite materiales reactivos como el aluminio. * No emplee cedazos de metal con la fruta ácida. Pueden afectar al color y al sabor de la conserva. * Evite el uso de materiales artificiales para filtrar y secar la fruta: son preferibles los naturales, como la muselina sin blanquear, la estopilla o el cálico, que no alteran el sabor ni la calidad de la conserva. * Use tarros de boca ancha, con bordes gruesos que resistan bien las altas temperaturas (100-114º). Los más aconsejables son los que tienen un anillo de goma o una tapa de vidrio o de metal sujeta al tarro por algún tipo de muelle o de clip sujetador. Asegúrese de que el cristal no está desconchado. * Si reutiliza tarros ya usados, asegúrese de que las juntas o gomas de las tapas siguen en perfecto estado. Reemplace las tapas de metal si la capa de laca interior está desgastada o dañada. La laca protege a las tapas de los ácidos de la fruta. * Distribuya el alimento aprovechando la capacidad del bote y deje un espacio de un centímetro en el borde superior. Elimine las burbujas que se hayan podido formar dando pequeños golpecitos. Limpie el borde con un paño humedecido en agua caliente y cierre el bote al vacío. * Esterilice los botes llenos y cerrados para que los alimentos no se alteren con microorganismos. En una olla con un trapo en el fondo, introduzca los botes envueltos en trapos y cúbralos de agua hasta el borde, pero sin llegar a las tapas. En ollas abiertas: 30 minutos para las verduras y 60 para pescados. En ollas cerradas a presión, la mitad del tiempo. * Si elabora mermelada y ésta contiene menos del 50 por ciento de azúcar, es necesario esterilizarla. Si el producto contiene más de dicha cantidad de azúcar, la esterilización no es necesaria, puesto que la sacarosa actúa como conservante. * Ponga etiquetas en cada tarro con el nombre del producto y la fecha en que se preparó. Almacénelos en un lugar seco, fresco y oscuro, sin apilarlos. * Recuerde que aunque las conservas al vacío duran años, es mejor consumirlas antes de 12 meses desde su elaboración, de todas formas al cabo de 1 año ya dispone de una nueva cosecha de temporada para conservar. Conserva en botes. Las conservas en bote dan mucha vida a una despensa, nos permite disponer de productos elaborados por nosotros mismos y disponer de ellos en cualquier momento del año, imprescindible por ejemplo el tomate para una enorme cantidad de guisos, ¡a quien no le gusta pegarse un capricho culinario en cualquier momento! Existen diferentes métodos de conservación, los más usuales son: Conservación con cierre en caliente: Hay que limpiar los botes, metiéndolos, cerrados herméticamente, en agua dejando que hiervan. Se llenan con la preparación todavía caliente, dejando entre ésta y el borde de los botes 1 cm. y cerrando de nuevo herméticamente. Conservación con cierre en frío: Se deja templar la preparación después de haberla realizado. Se vierte en los botes, se deja enfriar completamente, se coloca sobre la preparación un disco de papel engrasado, previamente empapado en alcohol puro, y se cierran herméticamente los recipientes. Conservación por esterilización: Se llenan los botes con la preparación, procurando dejar un poco de espacio entre ésta y el borde. Se cierran herméticamente y se ponen en una cacerola con el agua suficiente par que llegue al cuello de los botes. Se hace hervir todo durante 30 minutos y se dejan enfriar los botes sin sacarlos de la cazuela. Proceso para la conserva en botes: Escaldar los vegetales y quitarles la piel si hace falta. Triturarlos, meterlos en botes de vidrio de manera que queden totalmente llenos, taparlos con fuerza y colocarlos en una olla. Cubrir totalmente (tapa y todo) los botes y ponerlos al fuego. Cuando la olla empiece a hervir, contar unos 20 minutos de ebullición. Sacar los botes y dejarlos enfriar. Poner la fecha de elaboración y guardarlos. Un consejo: los botes, mejor que no sean de capacidad superior a 400 cm2 porque si no los tiempos de cocción se han de cambiar. De esta forma se pueden conservar salsas, sofritos, mermeladas, etc... Conservas de frutas y mermeladas. Para iniciarte en la elaboración de conservas, lo mejor es empezar por las confituras o mermeladas. Es un proceso muy fácil y gratificante, ya que es producto de tu trabajo. Como ya sabemos, existe una gran variedad de mermeladas comerciales, pero tenemos la oportunidad de realizar nosotros mismos nuestra propia mermelada, mucho más sana y sabrosa. Podemos endulzarla a nuestro antojo y así disfrutar de una mermelada baja en azúcar y muy natural, sin aditivos ni conservantes. Muchas personas creen que elaborar una conserva es un proceso complicado. ¡Para nada!, sólo se deben conocer una pequeñas reglas y ser muy meticuloso en cuanto a la higiene. Una vez sabemos realizar un tipo de conserva, podemos darle rienda suelta a nuestra imaginación y preparar cualquier otra. Los tipos de conservas de frutas más conocidos son: Mermelada o confitura: Es un tipo de preparación a base de fruta y azúcar, para cuya conservación se utiliza el cierre en caliente o frío. Gelatina: A base de zumo de fruta y azúcar, se conserva como una mermelada. Fruta en almíbar: A base de fruta y almíbar de azúcar, se conserva con el método de la esterilización. Fruta con alcohol: A base de fruta, alcohol puro de 90ºC, o bien el licor que se desee, y azúcar. Se conserva por los efectos de los ingredientes alcohólicos. Las reglas básicas son: Los botes deben estar esterilizados. Procura mantener un equilibrio entre la cantidad de azúcar y la pectina de la fruta que utilices. Hay algunas frutas que tienen poca pectina, la piña, el melón? entonces debes mezclar estas frutas con otras que sean más ricas en pectina. Preparación: Cuece la fruta en una olla ancha con sólo un poco de agua (la cantidad de agua depende de la fruta que utilices, si es jugosa o no). Una vez que se evapore parte del agua, añade azúcar y remuévelo hasta que coja la textura adecuada, llena los botes y los calientas al baño maria. Cierra entonces los botes y guárdalos cuando se hayan enfriado. Encurtidos Esta clase de conserva se utiliza en general para un cierto tipo de verduras: pimientos, pepinos, pepinillos..., que sirven luego como aperitivo, ensaladas o guarniciones. Se distingue por ser el vinagre el elemento esencial de su conservación. Para preparar esta conserva, Se ponen las verduras sobre un paño de cocina, se espolvorean con sal gorda y se escurren manteniendo el paño por los extremos. Seguidamente, se limpian las verduras una a una con un paño o un cepillo suave. Se colocan en un cuenco, se les añade sal y se dejan reposar durante 6-7 horas para que pierdan el agua. Después se secan con cuidado. Se colocan en un tarro de cristal, se les añade ajos y guindillas, a gusto, se cubren con vinagre de vino y se cierra el tarro herméticamente. Deben guardarse a una temperatura moderada constante. Si las verduras quieren conservarse durante mucho tiempo, debe cambiarse el vinagre cada mes. Conserva en aceite. El aceite es un aislante que evita el contacto del alimento con el aire. Por sí sólo, protege por un breve periodo de tiempo así que lo mejor es someter al alimento a otro proceso anterior. Se puede cocinar, salar o hervir con vinagre y después meter el alimento en aceite. Conviene compensar la merma que se producirá cuando éste comience a ser absorbido por la conserva. En salmuera. En algunas conservas vegetales se usa la salmuera, es decir, una solución de agua y sal. La cantidad máxima de sal que admite un litro de agua es de 250 gramos, con lo que el punto de ebullición se eleva a 108 grados. Las verduras se pueden conservar hirviéndolas previamente en la salmuera, o escaldándolas y envasándolas con ella. En vinagre. Las verduras que se quieran conservar en este líquido deben estar algo verdes para que, tras ser encurtidas, conserven una textura crujiente. Las cebolletas o los pepinos se pueden cocer directamente en el vinagre, pero los espárragos, por ejemplo, deben hacerlo en agua. Después se cubren con el vinagre, que estará concentrado por cocción y frío. Pasada una semana de maceración es recomendable volver a hervir el vinagre y, una vez frío, devolverlo al envase. Seguir comprobando siempre el nivel del vinagre. Conserva de salsas. Para su correcta conservación deben hervirse siempre dos veces. Además, se envasan en caliente, nada más retirarlas del fuego, y se calientan de nuevo. Este proceso se hace con el envase invertido. Las especias se añaden o muy molidas o en una bolsita de tela que después se puede retirar. Conservas de setas. Para la conservación de setas en aceite, se procede de la siguiente manera: Se elimina la tierra de las setas y se limpian con un paño húmedo. Se ponen luego en una cazuela, se cubren con vinagre y se añade sal; se dejan cocer lentamente unos 10 minutos, se escurren y se extienden sobre un paño para que se sequen. Se introducen luego las setas en botes esterilizados, añadiendo unos granos de pimienta, algunos clavos y una hoja de laurel y se cubren con abundante aceite de oliva. A continuación se cierran herméticamente los botes. Deben guardarse en un lugar fresco durante 2 meses por lo menos. Otra forma de conservación de las setas es el secado: Después de limpiar las setas con un paño (sin lavarlas), se ponen al sol sobre bastidores sobre un fondo de tela metálica, o sobre grandes bandejas, dándoles la vuelta de vez en cuando. Deben permanecer al sol por lo menos un par de días. Una vez completamente secas, se guardan en recipientes de cristal con cierre hermético. Secado ó deshidratado. Método de conservación de los alimentos que consiste en reducir a menos del 13% su contenido de agua. Cabe diferenciar entre secado, método tradicional próximo a la desecación natural (frutos secados al sol, por ejemplo) y deshidratación propiamente dicha, una técnica artificial basada en la exposición a una corriente de aire caliente. Secadores solares. Método directo bajo el sol. Uso de una maya, el aire pasa por encima y por debajo de los alimentos acelerando el proceso de secado. Modelos más complejo de secador solar, se construyen con ventanas de vidrio o plástico transparente que cubren el producto proporcionando protección contra insectos. a la vez que captan más calor solar. Secador muy eficaz para secar grandes cantidades de fruta, hojas o hierbas. Al contrario de otros secadores no hay ninguna necesidad de quitar el contenido cuando llueve. También permite que el material fresco se seque a la sombra y mantiene así un alto contenido de vitaminas. La parte de atrás y dos de los costados se hacen de madera. Uno de los costados puede quitarse. Seis bandejas de madera con bases de malla encajarán dentro del secador y pueden tirarse hacia adentro y afuera. La parte superior y el frente del secador se hacen de plástico grueso y transparente. En la base hay una caja de madera con la parte superior abierta y malla de alambre en la base. Esto se pinta negro y debe tener plástico transparente (como Perspex) o vidrio ajustado herméticamente. Se pone a un ángulo para que pueda recibir los rayos del sol y permitir que el aire caliente entre en la base y sea succionado a través del secador y hacia afuera a través de una abertura de metal en la parte superior.[/i Fuentes: http://www.avizora.com/publicaciones/gastronomia/textos/0031_conservas_caseras.htm http://www.alimentacion-sana.com.ar/informaciones/novedades/despensa.htm http://www.directoalpaladar.com/2005/07/04-algo-basico-en-la-despensa-la-conserva http://www.fao.org/Wairdocs/X5403S/x5403s0d.htm
La empresa Kuadro Soluciones Ecológicas en Jalisco, México ha terminado el desarrollo técnico de la primera vivienda fabricada en un 85% con basura plástica, el otro 15% cuenta con acero para el apoyo estructural, el proyecto contempla ofrecer una vivienda de alto impacto ambiental, social y económico, dar una solución a la falta de una vivienda digna y sustentable. Estas casas ecológicas hechas con materiales reciclados pueden ser una gran solución a los problemas de vivienda y contaminación por basura plástica que existe en latinoamerica. www.kuadro.mx
Las herramientas suelen acumular óxido y maltratarse con el tiempo, el clima y el uso que les damos, si las cuidamos, limpiamos y aceitamos nos pueden durar muchísimos años. Sin embargo, hay casos en el que aunque les demos el mejor de los tratos, el desgaste es inevitable. En estas situaciones, muchas veces, tenemos que comprar herramientas nuevas, gastar dinero y generar desechos que contaminan el medio ambiente. Para estos casos en vez de tirar tus herramientas viejas mejor renuévalas con un poco de pintura e imaginación. Primero que nada debes limpiarlas muy bien con un trapo. Después déjalas remojar en refresco de cola por una noche, después límpialas nuevamente con agua y sécalas muy bien. Después decóralas con un esmalte resistente al óxido. Cuando estén secas úntalas con aceite para mantenerlas en buenas condiciones.
El sistema es bastante sencillo, forma figuras geométricas con los briks reciclados, para después unirlas en una sola pieza. Les pego las imagenes del proceso porque es más fácil verlo que explicarlo. Hazlo - Enseña - Difunde