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juanfacundo

Usuario (Argentina)

Primer post: 22 abr 2010
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Argentina -con etica- puede salir de la pobreza
InfoporAnónimoFecha desconocida

Por Bernardo Kliksberg "La argentina puede salir de la pobreza, pero tiene que haber ética en la economía” El economista Bernardo Kliksberg dice que la asignación universal por hijo va en el camino correcto, pero no basta. Pide mayor responsabilidad social en las políticas públicas y en la empresa privada. Bernardo Kliksberg es una autoridad mundial en el tema de pobreza. Y no hace falta saber que ya lleva escritos 47 libros, el último, Primero la gente, en coautoría con el Premio Nobel de Economía 1998, Amartya Sen, para darse cuenta de que este prestigioso economista y sociólogo argentino conoce como pocos la realidad social del planeta, especialmente en América Latina. Basta con escucharlo. Su mensaje esperanzador cobra especial relevancia cuando en la Argentina se discute la forma en que el Estado debería asistir a los millones de niños pobres y en situación de riesgo social que, a las puertas del Bicentenario, hoy tiene el país. “En América Latina tenemos la experiencia de que la pobreza no es una fatalidad, se puede derrotar. La clave es la participación ciudadana”, dice. Asesor principal del Programa de Naciones Unidas para el De- sarrollo (PNUD) para la región, Kliksberg pasó esta semana por Buenos Aires y dialogó en exclusiva con Weekend. l ¿Qué significa la ética para el desarrollo que plantea su libro, Primero la Gente? - Hace pocos días, la FAO explicó al mundo una paradoja cruel: en 2008 hubo la segunda mejor cosecha de la historia del género humano y al mismo tiempo murieron 5 millones de chicos por hambre. El número de personas hambrientas ha ido aumentando desde 1990 y en el último año, de 2008 a 2009, hay 100 millones más de hambrientos, lo que lleva la cifra de la FAO a 1.020 millones de personas con hambre. Evidentemente no es un tema de economía, de producción, tecnológico o de la naturaleza; es un tema ético. Algo muy profundo falla éticamente para que un mundo que está en condiciones de dar alimentos a una población bastante mayor que los 6.500 millones de habitantes actuales tenga a una de cada seis personas con hambre. l ¿Qué propone? - El libro que escribí con Amartya Sen analiza muchos de estos escándalos éticos que son centrales. Y es una propuesta de cómo solucionar el tema. Mostramos que hay países donde la ética preside la economía y eso se ve en los presupuestos. El primer lugar para encontrar si hay ética en la economía es cuál es el porcentaje del PBI que se gasta en salud y educación. Por ejemplo, en Noruega, las prioridades están decididas no desde la economía, cómo se decide en muchos de nuestros países, en abstracto y cálculos puramente tecnicistas, sino en cuáles son las necesidades fundamentales de los seres humanos y eso se refleja en la economía, en los presupuestos y en la conducta de los actores. El primer actor, la política pública, que debe tener en cuenta la necesidad de la gente; el segundo actor, la empresa privada, a la que lo menos que se le puede pedir es que sea un ciudadano ejemplar. Y otro actor fundamental son los medios masivos de comunicación, fundamentales en la formación de la agenda pública. Ellos deberían tener en cuenta en qué están poniendo el énfasis y cómo están aportando. l ¿Cuánto influye la calidad de la política y de la dirigencia política para que América Latina sea la región más desigual? - Una línea central para mí es la correlación robusta que hay entre niveles de participación ciudadana y calidad de las políticas y credibilidad de los políticos. Cuanto más participativa y activa es una sociedad, mejor será la calidad de la política y los políticos. Mi ejemplo preferido es Costa Rica. Este año, en medio de la crisis, bajó la tasa de mortalidad materna a 8.7, eso significa que es mejor que la de los EE.UU.. Costa Rica ha puesto como prioridad total la salud desde hace 60 años. l Usted se reúne con frecuencia con gobernantes de la región, ¿tienen vocación real para combatir la pobreza? - Cuando la ciudadanía está movilizada... En Costa Rica hay una ciudadanía movilizada a tal punto que hace años atrás un presidente de ese país quiso privatizar la seguridad social y llegó a aprobar la ley en el Congreso y, con los estudiantes a la cabeza, la sociedad se movilizó y la ley no se pudo aplicar nunca. Otro caso interesante es Uruguay. En el período de gobierno que está por finalizar, la pobreza se redujo en 15 puntos. El sueño que se planteó Tabaré Vázquez fue que todos los chicos del Uruguay tuvieran acceso a una computadora y lo cumplió. Entonces, puede haber en América Latina una calidad de política diferente. Hay una sociedad muy movilizada en Uruguay que exige, presiona y no perdona. l ¿ Y qué sucede en la Argentina? La sociedad no se moviliza, por ejemplo, para protestar porque aumentó la pobreza... - Es esperanzador que en el mundo pueda haber un país como Noruega que tiene cero pobreza. Todos los países nórdicos tienen cero pobreza. En Canadá hay un nivel inferior al 10%. Pero en América Latina tenemos la experiencia de que la pobreza se puede derrotar, que no es una fatalidad. Uruguay la redujo 15 puntos y Costa Rica tiene tasas récord de muy baja mortalidad materna e infantil. Chile de Michelle Bachelet termina su gobierno con protección social total para todos los adultos mayores de 65. Tanto ella como Tabaré, como el presidente de Costa Rica o Lula, que redujo significativamente la pobreza, tienen niveles de popularidad altísimos y si hubieran querido intentar reelecciones tendrían todas las posibilidades. No lo hicieron por consistencia democrática. l ¿Qué falla en Argentina para que mientras estos sucede en esos países aquí hablemos de un aumento de la pobreza? Hay informes que hablan del 40%. - Diría que ésta es la tragedia de la pobreza argentina porque es el cuarto país productor de alimentos del planeta y tiene, según algunas cifras, 8 niños que mueren de hambre por día. La tragedia tuvo un epicentro en los ‘90. A comienzos de los ‘60, antes de la dictadura horrorosa y de estas políticas ortodoxas, la dosis de capitalismo salvaje de Menem, la tasa de pobreza en la Argentina era menor al 10%. Argentina tenía el 8% de pobreza a comienzos de los ‘60 y un 53% de la población formaba parte de la clase media. Era un país de oportunidades. Ya en la dictadura militar hubo exclusión social en forma abierta, pero durante el período de Menem la pobreza creció, se triplicó la desigualdad otro tanto y la desocupación pasó del 8% al 23%. A fines de 2002, esas políticas llevaron a un 58% de pobres. La Argentina puede enfrentar y salir de la pobreza, pero tiene que haber ética en la economía. La economía debe estar subordinada a prioridades morales y eso tiene que tener expresión práctica. En la Argentina todo eso anda débil: anda débil la responsabilidad social de las políticas públicas y la responsabilidad social de la empresa privada, aunque hay buenos ejemplos. Durante el período de gobierno anterior, el de Kirchner, en el tema de la educación hubo un ministro que tenía claras las prioridades, Filmus, y logró derrotar el analfabetismo y sancionar la ley de Financiamiento Educativo, que obliga al país a gastar el 6% de su PBI en 2010. Me parece fenomenal el llamado permanente del cardenal Bergoglio y de la Iglesia porque hacen el trabajo que estamos sugiriendo, poner en el centro de la agenda pública el tema de la pobreza. Es una prioridad irrenunciable. l ¿Cómo explica que especialistas estén planteando que la distribución del ingreso hoy es peor que en los ‘90? - Fuere cuales fueren las cifras, la pobreza es considerablemente menor que en 2002. Lo que no es para hacer ningún triunfalismo. Aún cuando había un cierto consenso de que había retrocedido al 22 o 23%. Eso es uno de cada cinco argentinos, pero si no se va en la dirección adecuada... Está claro que no ha habido la sabiduría conjunta de todos los actores para tener un resultado mejor. Además está incidiendo la crisis. l El hecho de que se falseen estadísticas, la pobreza no se mide desde 2007, ¿influye en la efectividad de las políticas? - Mi coautor Amartya Sen y Joseph Stiglitz terminan de ser convocados por Sarkozy para armar un nuevo índice para medir el progreso de las naciones. Ambos dicen que este tema es fundamental. Si seguimos midiendo solo con el PBI nos vamos a equivocar con las políticas porque éste no dice nada de qué está pasando, por ejemplo, en Tucumán, La Rioja, las zonas más pobres de cualquier país. Y no dice nada de salud, educación. Ellos descartan al PBI y arman una batería de indicadores para medir el desarrollo de manera mucho más rica. Que la Argentina no tenga indicadores puede llevar a políticas totalmente equivocadas. Es fundamental que una sociedad tenga indicadores consensuados, técnicamente serios. Es ejemplar en EE.UU., el Departamento de Estadística informó en setiembre que se destruyeron 260 mil puestos de trabajo. Eso es un golpe muy fuerte para Obama. Obviamente no lo causó él, el período de Bush, la economía ortodoxa y la especulación salvaje de Wall Street fueron factores decisivos. Pero a nadie se le pasó por la cabeza ocultar la cifra o tratar de bajarla o usar algún artilugio técnico. l ¿Qué opina del proyecto de una asignación por hijo para combatir la pobreza? - Creo que se está convirtiendo en un proyecto consensual y que es totalmente en la dirección indicada. Es imprescindible porque es un mínimo de apoyo a la población más vulnerable. Pero no basta y depende también de los contenidos que tenga. Las cifras que se están manejando tienen un intervalo muy grande. Debería ser una cifra importante porque el deterioro es muy significativo. l ¿Está de acuerdo con que el subsidio sea universal como pide la oposición? - En realidad un subsidio de este tipo no es un subsidio. La experiencia internacional demuestra que se autofinancia. La suma de dinero que se dedique a eso va a ser utilizada por las familias que lo reciban en consumo. Va a ser un reactivante de la pequeña y mediana empresa, del empleo y va a mejorar la recaudación fiscal. l El Gobierno se escuda en el costo fiscal y promueve una ayuda acotada. - Tenemos una medición indirecta: por cada dólar que envían los inmigrantes latinoamericanos que se fueron a los EE.UU. a sus familias, éstas lo gastan en consumo. El multiplicador económico de esto es cinco a uno. Produce un efecto de reactivación. l ¿La asignación universal es útil para atacar el clientelismo? Sí, en la medida en que está consagrado como un derecho. La pobreza es una violación de derechos y la política social es restituir derechos. Todo aquello que garantice jurídicamente que no depende de uno u otro manejar eso, que es un derecho de la ciudadanía y lo puede reclamar, ese es el camino correcto. Por ejemplo en esta ciudad de Buenos Aires se está desalojando en operativos a los más desalojados de toda la sociedad, a los que a duras penas logran construir formas de equilibrios mínimos viviendo en lugares abandonados. Esto es una política pública totalmente errónea y antiética. No resuelve nada. La pobreza es el tema de proteger a los chicos pero también a los desarticulados, de dar trabajo a los jóvenes. Uno de cada 4 jóvenes argentinos está fuera del mercado de trabajo y el sistema educativo. Eso es una bomba explosiva. La delincuencia juvenil tiene que ver con eso. l La gente exige respuestas ya, leyes duras contra la delincuencia y no que se baje la pobreza... - La opinión pública está muy desorientada en este tema. Estadísticamente en toda América Latina está demostrado que no hay ninguna correlación entre aplicar la mano dura y bajar la delincuencia. Hay dos tipos de delincuencia, el crimen organizado, el narcotráfico, y hay que caerle con todo el peso de la ley, pero la delincuencia juvenil es otra cosa. Hay correlación entre niveles del desempleo y delincuencia juvenil. Cuando mejora el empleo y la educación ésta baja. l Por último, ¿qué futuro imagina para la Argentina? - Soy optimista. Creo que a pesar de todo a la ciudadanía no la para nadie. Es una sociedad cada vez más activa, donde más gente siente necesidad de participar, con más ONGs, con iglesias que juegan un rol significativo y con medios con una calidad rica de periodistas. En la participación ciudadana está la clave de que pueda haber un país con políticas de mejor calidad

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Fútbol y Patria ¿somos más nacionalistas durante el Mundi
InfoporAnónimo6/11/2010

Los Mundiales son el mayor espectáculo global de la industria cultural y el público participa ansioso de ese espectáculo. ¿El fútbol permite la aparición de relatos nacionalistas?, ¿canaliza una expectativa colectiva o es un desborde publicitario y político que poco tiene que ver con la pasión por este deporte? Por Isabel Cittadini (*) Existe la idea de que el mundo entero entra en una fiebre nacionalista en cada Copa del Mundo. Sin embargo, es imprescindible atender a cada caso local y fundamentalmente a cada momento histórico. La antropología y la sociología latinoamericanas han trabajado largamente en los últimos veinticinco años sobre esta pasión de multitudes. En Fútbol y Patria, publicado en 2002 y reeditado –ampliado– en 2008, el doctor Pablo Alabarces, investigador principal del Conicet, analizó las relaciones entre fútbol, identidades y nacionalismo en la Argentina a lo largo de la historia del fútbol local. La primera edición cerraba en el Mundial de Corea-Japón, la segunda se ampliaba hasta Alemania 2006. Las investigaciones sobre las relaciones entre el fútbol y el nacionalismo coinciden en que es imposible formular una teoría general. Sobre la base de ciertas coincidencias, los modos en que el deporte, en especial el fútbol, ha permitido la aparición de los relatos nacionalistas que se modifican en función de múltiples variaciones. El fenómeno es distinto en Brasil o en la Argentina, en Ecuador o en México, en España o en Escocia. “En Ecuador, las clasificaciones a los Mundiales constituían acontecimientos desmesurados, pero porque la selección era uno de los pocos elementos que permitía superar las diferencias identitarias abismales –que el fútbol local reproducía– entre la sierra y la costa, diferencias que reaparecen incólumes transcurrido el Mundial”, analiza Pablo Albarces. Pero según también este sociólogo, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, en México, el fútbol canaliza cada cuatro años una expectativa desbordada, aunque se trataría más “de un desborde publicitario y político” que realmente popular y, así, durante lo que llama ritual futbolístico, habría una “suspensión de las hostilidades”. En Europa no se consigue En España, el fútbol se presenta como una solución imaginaria a las diferencias regionales, solución que no se consigue debido a los nacionalismos comunitarios –vascos y catalanes, especialmente– que rechazan toda identificación con lo que llaman “el Estado español”. Para los catalanes, el Barça y para los vascos el Athletic de Bilbao. Sus equipos ocupan ese símbolo nacionalista, sin tener en cuenta la selección nacional. Mientras, en Escocia, los estudiosos hablan de un “nacionalismo de 90 minutos”. La identidad escocesa, con su conocido “coranzoncito maradoniano” se condensa en sus selecciones, aunque el éxito sea efímero. ¿Somos más nacionalistas durante el Mundial de fútbol? La idea de que el mundo entero entra en una fiebre nacionalista en cada Copa del Mundo sería a esta altura una mala interpretación. Los brasileños son más nacionalistas que los argentinos, pero la Copa de 2002 fue celebrada como una “Copa gaúcha”, y los clivajes regionales brasileños tienen una enorme envergadura, difícil de superar. Los argentinos aparecen como históricamente más ligados a los avatares de sus selecciones, pero esto se comprueba apenas en el período de esplendor de Maradona, mientras que después de la Copa de 1994 los hinchas se replegaron a sus aficiones locales, dejando la selección en un modesto segundo plano. “Las coincidencias son a esta altura más o menos obvias: el fútbol –nuevamente, los distintos deportes– son un mecanismo típico de articulación de fenómenos de identidad, desde el nivel micro del barrio hasta el mayor de la nación”, aclara Alabarces. También ha sido largamente estudiado que en ese sentido el deporte ha tendido a cumplir funciones anteriormente reservadas a los mecanismos de la modernidad: la etnia, la clase, la política, el trabajo. Allí, el deporte –el fútbol a la cabeza– ha revelado su eficacia por su calidez, por ser barato, por su omnipresencia a través de los mass-media, por la facilidad con la que encarna el discurso de lo pasional –nada aparece tan indiscutible como lo sentimental, y el fútbol es un territorio fértil para esos argumentos. Lo que resta, en esa dirección, es la producción de más investigación que revele las diferencias, los particularismos; la manera en la que un hincha mexicano difiere de un colombiano, en la que un hincha del ascenso se diferencia del hincha de un equipo grande; sus relaciones con las clases sociales –correlación que es hasta hoy mítica, porque nadie la ha estudiado–; los modos en que los públicos femeninos se están incorporando de manera acelerada, etcétera. En el libro, Fútbol y Patria de Alabarces, se hace referencia al peso de los tribalismos de la hinchada por sobre una presunta “pasión argentina” como una consecuencia de la fragmentación y desarticulación de la sociedad. Pero esa “hinchada argentina” es una abstracción, difícil de construir frente al peso irrefutable de la pasión local: ser hincha de Racing es, aun, mucho más fácil. La imagen de los hinchas y jugadores de Boca Juniors festejando un título local y desconociendo con cánticos a la selección es una imagen incontrastable. Lo que domina hoy el panorama local es aquello con lo que concluye Fútbol y Patria: “La pasión argentina es apenas un argumento publicitario, un nacionalismo de mercado que transforma las expectativas más o menos deportivas en fanatismos ofrecidos como mercancía. La pasión no se compra ni se vende, dicen los hinchas, aunque los sponsors oficiales de la selección lo desmientan cotidianamente”, concluye Alabarces. Lo cierto es que los Mundiales son el mayor espectáculo global de la industria cultural y los públicos participan ansiosos de ese espectáculo: por excepcional, por mera curiosidad, o por la legítima expectativa –reservada para los entendidos– de ver buen fútbol. (*) La autora de la nota es periodista y desempeña su trabajo en el departamento de Comunicación Institucional y Prensa del CONICET. Fuente: http://www.conicet.gov.ar/NOTICIAS/portal/noticia.php?n=5881&t=4

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¿Quien se come la galletita?
HumorporAnónimo10/21/2010

Espectacular monologo de Sebastian Fernandez altamente recomendado. link: http://www.youtube.com/watch?v=/v/bPPOcmWUUrE?fs=1&hl=es_ES" type=

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Muertos eran los de antes!!!
HumorporAnónimo4/26/2010

Acta de defunción hallada en el Archivo de la Municipalidad de La Matanza. Libro Nº 2 - Fº 98 del año 1881. Que opinan? Transcripcion del texto “El infrascripto Eusebio Rodríguez, alcalde, certifico que don Manuel Chico, que muerto lo tengo de cuerpo presente, tapao con un poncho al aprecer reyuno le sorprendió la muerte al salir del baile de Don Rufino “El Catalán”, de la quebrada de Doña Pepa, lugar muy conocido y de pública voz y fama en el pago. Interrogao el cadáver por tercera vez y no habiendo el infrascripto obtenido respuesta categórica alguna resuelve darle sepultura en el campo de los desaparecidos conforme cuadra su circunstancia física de que certifico.- Nota: hago constar de que el finao era muy amante de la bebida y muy dado a las galanterías amorosas, por cuya circunstancia tenía una cicatriz en la quijada izquierda producida por un cucharón de grasa caliente que le arrojó al rostro de la cara la hija de la parda Incolaza, no se sabe por que zafaduría.- Vale”.

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Que pensas cuando te encontras con esto..carta de un asesino
OfftopicporAnónimo4/22/2010

Encontré este cuento hace poco, creo que vale la pena leerlo. Ofrece una multiplicidad de lecturas... saludos. F. Carta de un asesino confeso Sr. Dr. Joaquín María Ayanack Calle Gualeguaychú 431 Capital Federal S / M Estimado Sr.: Ante que nada, debo decirle que Ud. no me conoce, por lo menos, no en el sentido vulgar de conocer, esto es, como yo lo conozco a Ud. Quiero decir, yo sí tengo agendado su nombre y su domicilio. Yo sé su edad, sus gustos, el lugar donde va de vacaciones, la marca del auto que usa. Conozco el nombre de su esposa, el de sus hijos y hasta el de su perro cocker (\"Pongo\" ¿verdad?). Me interrumpe pensar que quizás todos estos datos lo inquieten un poco. Como todos los que transitan por espacios de poder, tiene Ud. también sus aspectos paranoides. Me lo imagino preguntándose \"¿Cómo sabes estas cosas de mí?\", \"¿Dónde consiguió este dato?\". ... Para evitar que se siga angustiando cone stos planteos, me apuro en contestarle que no hay dato tan secreto que un poco de dinero y mucho tiempo no sean capaces de conseguir... Y la verdad, es que no me falta ni esto ni aquello. (A veces, me parece que lo que hace que Dios sea omnipotente no es el poder, sino la paciencia infinita que da la inmortalidad. Nosotros, los humanos, en cambio, nos enfrentamos con ese grado de urgencia a la que nos obliga la forzosa conciencia de nuestra finitud.). Eso sí, para llevar adelante una investigación seria, hace falta adosarle a la paciencia un poco de inteligencia y, obviamente, una cantidad de interés por lo investigado proporcional a la dificultad. (Porque además, sin interés es imposible aguzar la inteligencia)... Quizás fuera justo empezar por contarle cuándo empezó mi interés por Ud. Es muy probable que no lo recuerde - ya que han pasado muchos años - pero el caso es que un día, exactamente el jueves 23 de Julio de 1991, pasadas las 2 de la tarde (do y cuarto precisamente), Ud. transitaba con su BMW gris por la calle Avellaneda, en Flores. Había llovido por la tarde y las calles estaban encharcadas como siempre. Al llegar a la esquina de Artigas, dobló a la izquierda a toda velocidad y enfiló por Artigas hacia Gaona, dejando que el auto se desplazara un poco de cola, como a Ud. le gusta doblar. Justo ahí, a metros de Avellaneda, hay un bache. Ud. lo conocía, sabía de ese bache, porque se arrimó al cordón derecho para esquivarlo, (¿se acuerda?)... Al hacerlo, claro, salpicó al viejito que intentaba cruzar aprovechando que el semáforo cortaba el tráfico de Artigas. Lo salpicó de arriba a abajo, desde las rodillas hasta el sombrero. Ud. lo vió, yo sé que lo vió. Y misteriosamente, contra todo lo esperado, Dr. ¡Ud. no paró...! Y no sólo no paró, sinó que además (y esto fue lo más significativo), hizo un gesto... un gesto que debe haber durado tres o cuatro segundos, no más... un gesto de desprecio, un rictus de fastidio, unos milímetros de torcedura en su boca... al que siguió un leve, levísimo encogimiento de hombros que dijeron, clara y fugazmente, todo lo que hacía falta saber de su lectura del episodio. Ese día yo me dije - ¡Qué mal tipo! -. Conviene que yo le aclare algo de mí: No soy un prejuicioso. No tengo nada contra los autos importados, ni contra sus poseedores. También soy, creo, comprensivo y tolerante, así que después pensé que tal vez, me había equivocado y su actitud no había sido tal, o quizás, esa actitud suya había sido excepcional. Una excepción a la regla que media su vida, un mal momento, un error, un exabrupto... Ojalá lo entienda, Dr., para alguien como yo, que no comprende de aproximaciones, ni de medias tintas, las cosas son o no son, y la única manera de saber si Ud. era o no un bastardo, era investigándolo, investigándolo seriamente... Así que... ¡eso es lo que hice!. Durante los últimos cinco años me dediqué a saber sobre Ud. para poder ratificar o rectificar, esa horrible primera impresión que su actitud me causó. Y aquí estoy, Dr. Ayanack, la investigación ha terminado, o mejor dicho, lo hallado es más que suficiente para una conclusión: Ud. es aún más despreciable que lo que yo pude pensar en 1991. ... El 24 de Julio, al día siguiente del incidente, a la una y media de la tarde, me paré en la misma esquina de Artigas y Avellaneda a esperarlo pasar, apoyándome en la presunción de que Ud., como yo, no cambia sus rutas cotidianas (Siempre me sorprendió esta odiosa manía que tenemos los humanos de rigidizar nuestra conducta de hábitos: comemos siempre lo mismo, nos vestimos del mismo color, veraneamos en la misma ciudad, consumimos la misma marca de cigarrillos, y por supuesto, recorremos las mismas calles de la ciudad para ir de un lugar a otro). Ud. no es una excepción, así que a las 2 y 14\', volvió a doblar con su BMW por Artigas hacia Gaona y esquivó el bache de Artigas arrimándose al cordón de la mano derecha. Ese día no había agua, ni viejito cruzando, no hubo gesto ni nada que me distrajera de tomar su número de matrícula: B-2153412. El lunes siguiente decidí no trabajar y dedicarle a la investigación el día completo, así que tomé mi auto, lo estacioné sobre Artigas y otra vez, esperé su paso. A la hora de siempre, el auto importado gris dobló y comencé a seguirlo: Juan B. Justo, Warnes, Serrano, Santa Fé, Gurruchaga. Confieso que me fastidió un poco verlo estacionar entre los lugares reservados para la Comisaría de la esquina de Santa Fé y Gurruchaga. Por un momento lo imaginé comisario o algo así. Pero no, Ud. ni siquiera entró en la comisaría. Pasó frente a la puerta y el agente de guardia lo saludó con la venia. Desde mi auto lo vi caminar por Santa Fé hacia Canning unos 20 o 30 mts. y entrar en un edificio. En ese momento el agente de guardia hizo sonar el silbato haciendo señas para que avanzara. ¿Por qué, Dr., Ud. puede estacionar su auto en un lugar reservado para la comisaría y yo tuve que ir a buscar un lugar donde estacionar, cosa difícil, por cierto, en esa zona?. ¿Por qué, Dr., nos hemos transformado en un compendio de oscuros privilegios concedidos o usurpados que benefician a unos a expensas de todos los otros?. ¿Cómo es que el hecho de tener una profesión como la de comisario, o subcomisario, permite hacer suyo un pedazo de ciudad para guardar un auto, y encima concede el poder de trasladar ese don a otros?. Porque Ud., Dr., no trabaja en la comisaría. Ud. es... \"amigo del comisario\", ¿Da eso derecho a unos metros cuadrados de cuadra en la ciudad?, ¿Cuánto cuesta esa dádiva, Dr.? ¿Un \"favorcito\"?, ¿unos \"pesos\"?, ¿una concesión compensadora \"non sancta\"?. Mascullando palabrotas contra Ud., la policía, la municipalidad y el sistema; estacioné y caminé las dos cuadras de vuelta hacia Santa Fé. Sobre el fin de la tarde ya sabía lo que necesitaba para empezar mi investigación. Sabía su nombre, la dirección de su oficina, su profesión (Abogado Penalista), y su horario de atención lunes, miércoles, jueves y viernes de 14 a 18. Hasta el momento en que entré en su oficina, confieso que aún tenía dudas sobre mis presunciones. Tanto el episodio de Flores como el \"privilegio\" del estacionamiento frente a la comisaría no me alcanzaban... Pero cuando su secretaria Mirta (la rubia, la que tiene dos hijos y vive en Liniers), me dió cita con Ud. para el lune siguiente a las 14 hs., me dí cuenta de su falta de respeto a los demás. Porque su secretaria sigue sus indicaciones Dr., y Ud. y yo sabemos que no puede llegar a las 14 hs. si a las 14.15... ¡dobla por Artigas, en Flores!. ¿Qué se supone que hace la persona que fué citada a las 14 hs., entre las 2 de la tarde y las 3 menos cuarto en que Ud. llega?, ¿Qué hace con su problema legal, con su ansiedad y con su angustia?. No sabe qué hace, ¿verdad, Dr.?. No lo sabe ni le importa un rábano... Que espere. El otro... que espere. Confieso, Dr., que mi opinión sobre los penalistas nunca fue maravillosa. Siempre pensé que las personas deberían tener alguna imagen de sí mismos relacionada con la profesión que después eligen. No puede ser casual que casi todos los médicos sean hipocondríacos, casi todos los economistas sean tramposos, y que no existan abogados confiables. Muchos meses de mi investigación los dediqué a estudiar pisología. Fue un intento de llegar a entenderlo a Ud. y sus mecanismos. No entraba en mi cabeza que un individuo que se dedicaba a la justicia, tuviera una idea tan poco aceptable de la moral y de lo justo. Aprendí, entonces, algo que se llama \"formación reactiva! (un supuesto mecanismo mediante el cual uno actúa para intentar cambiar el signo de la acción que sigue a un deseo censurable...) La psicología sería mucho más benévola con Ud. que yo, Dr. Para la ciencia, Ud. \"sublima sus pulsiones\" con su profesión. Lo cual así enunciado hasta parece ennoblecedor. No, Dr.. No hay ningún mecanismo reactivo que justifique, por ejemplo, que Ud. haya conseguido que su cliente, Fuentes Orbide, saliera en libertad incriminando al cuñado y socio de él. Ud. sabía que el otro era inocente. Ud. sabía que su presentación y planteo de defensa terminaría cambiando el lugar, en la cárcel, de su cliente por el de su víctima. Y sin embargo, lo hizo igual. Ud. no defendía la justicia, Dr. Ni siquiera a su cliente. Ud. defendió su bolsillo, su renombre, su interés personal. Dos semanas después de que el pobre socio de su cliente fuera detenido, alguien le comentó sobre el caso, en un pasillo de tribunales. El comentario era un pseudo-reproche por haberlo \"mandado preso\"... ¿Recuerda su respuesta, Dr.? Sus palabras resuenan en mi cabeza como si hubiera estado allí escuchando: Ud. dijo: \"Bueno, che, si no puede pagarse un buen abogado que se joda!\". Nada de justificación reactiva para Ud., Dr. Nada de interpretación de sublimación para las actitudes de la más baja calaña. ¿Es que vamos a echarle la culpa a sus pulsiones por esa repulsiva escala de valores con que Ud. maneja sus relaciones interpersonales? ¿Vamos ahora a interpretar como \"fobia a la pobreza\" esa actitud del restaurante de la calle Alvear en aquel mediodía de septiembre...? Déjeme que lo ayude a recordar... Fue hace más o menos dos años, Ud. almorzaba con María Elena, su amante, en el restaurante de Alvear, así que debía ser martes (Mucho tiempo me llevó entender que los martes eran los días dedicados a su amante). Yo los miraba sentado en una mesa no demasiada lejana, como tantas otras veces. Aquel día, mientras comíamos, entró un chico de unos diez años vendiendo rosas por las mesas. Nadie lo había visto, ni los mozos, ni María Elena, ni yo... y de pronto Ud. gritó: \"Mozo!\" Y el camarero que lo atiende siempre (y que le teme tanto como lo odia), se acercó rápidamente. Entonces, Ud. hizo que el mozo echara al chico a empujones a la calle. La psicología tendrá muchas explicaciones para estas canalladas, pero yo sólo tengo una, Ud. es un canalla Dr., tan canalla que no merece vivir. Pensará Ud.: ¿Y a éste, qué le importa?. Me importa, Dr., me importa mucho... Me importa porque yo soy aquel viejito que Ud. salpicó en Artigas y Gaona hace cinco años. Me importa porque también soy el tipo que tiene que caminar dos cuadras todos los días porque no puede estacionar en Gurruchaga y Santa Fé. Me importa porque soy su esposa, Dr., que quisiera almorzar con Ud. alguna vez, y porque, de alguna manera, también soy su amante, que quisiera no almorzar con Ud. algún martes. Me importa porque soy el preso inocente que paga en la cárcel por lo que no hizo. Me importar porque, de muchas maneras, yo soy el pibe que intenta vender las flores en el restaurante de la calle Alvear... Los psicólogos me han enseñado mucho sobre los mecanismos de la mente, así que debo admitir, por fin, aunque me duela, que me importa porque seguramente, yo soy tan canalla como Ud., doctor. Yo soy tan corrupto, tan soberbio, tan agresivo, tan interesado, tan egoísta, tan humillante, tan autoritario y tan despreciable como Ud. En los últimos años, Dr., he llegado a pensar, por momentos, que Ud. no era más que una parte mía. Una horrible parte mía, con vida independiente, que muestra lo peor de mí, en cada una de sus actitudes. Creo que fue a partir de esas ideas de \"encarnaciones\", \"identificaciones\" y \"escisiones de la personalidad\", que me di cuenta de que Ud. no sólo no merecía vivir, sino que, además, debía morir. Sí. Morir!... ¿Pero morir cómo?. ¿Quién sabe?. ¿Cuál sería la forma más justa?. ¿Accidente?. ¿Infarto?. ¿Suicidio?. No lo sé. La más honesta, sin dudas, sería, lisa y llanamente, el asesinato: Esto es, que alguien, finalmente, decidiera matar por lo que Ud. tan arquetípicamente representa del resto de nosotros. ¿Entiende Ud. el porqué de mi carta Dr.? No le escribo para que se arrepienta... Le escribo para informarle (porque creo que le concierne), que he decidido matarle. Por supuesto - yo lo sé - Ud. pensará en tomar sus recaudos: Guardias, armas, guardaespaldas, sistemas de alarma, custodia en su casa, investigación de todo su personal, etc. etc. Pero... ¿Cuánto tiempo se puede sostener todo eso?... ¡Cinco años me llevó juntar la información que me permita sentenciarlo con justicia!... puedo esperar cinco, diez o veinte para cumplir la ejecución... En algún momento la custodia se afloja, la precaución de olvida, los detalles se descuidan... y en ese momento, Dr. Ayanack, yo estaré esperándolo. Puede que alguien duda (quizás Ud. mismo), si este aviso de asesinato es real... Si yo mismo soy real... ¿Cómo saber, por ejemplo, que esto no es una especia de acto culposo inconsciente de su parte?. En un psicologismo salvaje, alguien podría preguntarse si esta no es una carta dirigida por Ud. a si mismo para autoreprocharse sus miserables acciones. En contra de esta postura está mi idea de que Ud. es absolutamente incapáz de sentir culpa. Lo creo un amoral, en el explícito sentido de la palabra. Aunque... hay, a favor de esta posibilidad, un dato inquietante: Cómo la policía podrá comprobar... esta carta fue escrita en su máquina de escribir, esa que está en su escritorio, en la casa de Floresta. El papel es el mismo que Ud. usa y salió de su cajón del escritorio. Si consideramos el tiempo que lleva tipear esta carta, llegaríamos a la conclusión de que la única persona que podría haberla escrito sin despertar sospechas es... Ud. mismo, Dr. Este pequeño misterio final que toma nuestra historia me encanta porque le concede un toque de policial que me fascina. Voy a guardarme el secreto de cómo lo hice, como para poder volver a escribirle si apareciera algo más para decirle. Por ahora, me despido de Ud., no sin antes permitirme hacerle un pedido: Cuídese, Dr. Ayanack, cuídese!!!. No me gustaría que por un tonto descuido, un accidente real transformara en inútil todo mi trabajo. J.M.A En Jorge Bucay (2006). Cuentos para pensar. Buenos Aires: Editorial del Bolsillo.

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El reloj parado a las 7... (cuento)
El reloj parado a las 7... (cuento)
OfftopicporAnónimo9/15/2010

El reloj parado a las 7 [/b] "En una de las paredes de mi cuarto hay colgado un hermoso reloj antiguo que ya no funciona. Sus manecillas, detenidas desde casi siempre, señalan imperturbables la misma hora: las siete en punto. Casi siempre, el reloj es sólo un inútil adorno sobre una blanquecina y vacía pared. Sin embargo, hay dos momentos en el día, dos fugaces instantes, en que el viejo reloj parece resurgir de sus cenizas como un ave fénix. Cuando todos los relojes de la ciudad, en sus enloquecidos andares, y los cucús y los gongs de las máquinas hacen sonar siete veces su repetido canto, el viejo reloj de mi habitación parece cobrar vida. Dos veces al día, por la mañana y por la noche, el reloj se siente en completa armonía con el resto del mundo. Si alguien mirara el reloj solamente en esos dos momentos, diría que funciona a la perfección... Pero, pasado ese instante, cuando los demás relojes callan su canto y las manecillas continúan su monótono camino, mi viejo reloj pierde su paso y permanece fiel a aquella hora que una vez detuvo su andar. Y yo amo ese reloj. Y cuanto más hablo de él, más lo amo, porque cada vez siento que me parezco más a él. También yo estoy detenido en un tiempo. También yo me siento clavado e inmóvil. También yo soy, de alguna manera, un adorno inútil en una pared vacía. Pero disfruto también de fugaces momentos en que, misteriosamente, llega mi hora. Durante ese tiempo siento que estoy vivo. Todo está claro y el mundo se vuelve maravilloso. Puedo crear, soñar, volar, decir y sentir más cosas en esos instantes que en todo el resto del tiempo. Estas conjunciones armónicas se dan y se repiten una y otra vez, como una secuencia inexorable. La primera vez que lo sentí, traté de aferrarme a ese instante creyendo que podría hacerlo durar para siempre. Pero no fue así. Como mi amigo el reloj, también se me escapa el tiempo de los demás. Pasados esos momentos, los demás relojes, que anidan en otros hombres, continúan su giro, y yo vuelvo a mi rutinaria muerte estática, a mi trabajo, a mis charlas de café, a mi aburrido andar, que acostumbro a llamar vida. Pero sé que la vida es otra cosa. Yo sé que la vida, la de verdad, es la suma de aquellos momentos que, aunque fugaces, nos permiten percibir la sintonía del universo. Casi todo el mundo, pobre, cree que vive. Solo hay momentos de plenitud, y aquellos que no lo sepan e insistan en querer vivir para siempre, quedarán condenados al mundo del gris y repetitivo andar de la cotidianidad. Por eso te amo reloj. Porque somos la misma cosa tú y yo." Giovanni Pappini. (1907). El piloto ciego.

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Elecciones politicas y desnutricion...
InfoporAnónimo8/12/2011

Se acercan las elecciones, independientemente de cualquier bandera política es lícito pensar en algunos problemas sociales que afectan a la Argentina hoy. Pensar en problemas, males o errores que aquejan a nuestro mundo de manera global y a Argentina en particular, que son complejos y parecieran no tener solución de manera fácil, pero que teniendo buena voluntad, un auténtico interés y genuinos deseos por resolverlos, se pueden lograr corregir. Uno de ellos es el hambre en el mundo, la crisis de la seguridad alimentaria, que está causando estragos sobre todo a mujeres y niños en las naciones más empobrecidas del planeta. La tan mencionada desnutrición infantil. Para corroborar esto, veamos algunos datos de la ONU y sus agencias especializadas en el tema, como son la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (conocida como FAO, por sus siglas en inglés) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA, por sus siglas en español). Un mil 20 millones de personas viven en pobreza alimentaria actualmente en el mundo, en su mayoría de África, Asia y América Latina. (ONU/FAO) 31 países de las regiones mencionadas padecen de hambre crónica, de los cuales, 195 millones son niños, causando desnutrición severa y eventualmente la muerte. (ONU/FAO) Las reservas de alimentos en el mundo están en el nivel más bajo de los últimos 30 años y amenaza a 100 millones de personas que son “los más pobres de entre los pobres” lo que, además, afectará la capacidad para responder al aumento de los precios de la energía y los fertilizantes de más de 500 millones de campesinos pobres. (ONU/PMA) La crisis es tan severa que ya está afectando también a los países altamente desarrollados, donde sus habitantes ahora Invierten más del 5% de sus Ingresos en la compra de alimentos. Estados Unidos, por ejemplo, está viviendo la peor alza de precios en los alimentos en casi dos décadas. (ONU/PMA) Aproximadamente, el 50 % de los seres humanos viven con menos de 2 dólares diarios y cerca de mil millones de personas con menos de un dólar por día. En los países más atrasados, sus habitantes gastan en promedio, más del 75% del presupuesto en alimentos y en los países ricos no pasan del 15%.(ONU/PMA). Para 2050, con una población mundial que se estima será de 9 mil millones, los hambrientos podrían incrementarse a 2 mil 216 millones, el 24.6 por ciento de todos los habitantes de la tierra, si se mantuviera la progresión ocurrida durante los últimos 13 años. (ONU/FAO) Como vemos, el problema es más que crónico. El alza incesante del precio de los alimentos versus poder adquisitivo es una de las causas del mismo. En muchas naciones, los índices de desempleo son alarmantes, con ingresos casi nulos y se vive en economías de sobrevivencia, a través de actividades informales. Y a esto debemos sumarle el cambio climático, que es, a su vez, causa y efecto, convirtiéndose en un grave círculo vicioso. Pero la principal causa de la crisis alimentaria, sigue siendo el injusto orden internacional y la falta de voluntad política de parte de los actores competentes por resolverlo, como son las naciones más poderosas del planeta. Una prueba de ello fue la cumbre sobre Seguridad Alimentaria, celebrada en Roma, en noviembre de 2009, donde asistieron 60 jefes de estado de todo el mundo, pero las naciones ricas demostraron claramente su falta de interés ante este tema, como si La Tierra no fuera una sola y el hogar de todos por igual. Puede observarse y centrarse en la atención en los problemas de producción de alimentos, pero Argentina es el caso típico donde la producción no es un problema, si la distribución de alimentos en particular y de la riqueza en general. “Hago lo que hago porque quiero a la justicia. Si bien yo nací en una familia de pequeños propietarios y no he experimentado la injusticia que sufre tanta gente, tantos trabajadores, sé que no sólo lucha contra ella quien la padece, sino también quien la comprende. Claro que la represión la hemos sufrido nosotros también. Pero lo fundamental es que todos los que tenemos un concepto de justicia y equidad, debemos luchar para construir una nueva sociedad que permita al hombre salir de la enajenación a que lo conduce este sistema que afecta hasta el derecho de vivir. La mortalidad infantil, el analfabetismo, la deficiencia sanitaria, la falta de vivienda son parte de este sistema injusto.” (Agustín Tosco)

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