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Usuario (Venezuela)
¿QUE ES EL AURA? El Aura del griego aire o brisa, es el campo electromagnético que envuelve a la materia, y que se ve influenciada directamente por el estado físico, mental y emocional del individuo. En ella, se refleja la personalidad y las situaciones que llegan a experimentar. Nuestro yo no se agota en el borde de nuestro cuerpo físico, sino que lo trasciende. Nuestro yo abarca mucho más que nuestro cuerpo. EL DESARROLLO DE LA AUTOPERCEPCION Todos podemos percibir el aura. Algunos la sienten de manera natural, pero ellos son elegidos. Tienen una sensibilidad privilegiada, y han arrastrado hasta la vida adulta su permeabilidad infantil. Otros, la mayoría deben despertar la percepción dormida. Las personas pueden clasificarse, según sea mayor o menor su capacidad de percibir el aura, en tres categorías. Una estará integrada por aquellos que no creen en la existencia del campo áurico. La otra incluirá a aquellos que sí creen en ella, pero no creen que pueda ser visto. Finalmente, la última está integrada por los que creen ambas cosas. Afortunadamente, se puede probar tanto que existe el aura como que puede ser percibida. La mayoría de las personas sólo cree experimentar aquello que le resulta esencial para la vida inmediata. En la actualidad, y debido a las urgencias cotidianas, las personas desconocen las funciones y actividades del cuerpo físico. Y aunque el desconocimiento es, en verdad, generalizado, su difusión no lo hace menos perjudicial, ya que priva a los seres humanos de percibir las energías más sutiles de su propia vida. Este post está destinado a incrementar la conciencia y la percepción de los más leves campos energéticos que te rodean. Ese aumento de la conciencia y la percepción sin dudas te ayudará a sentir y a ver las emanaciones de energía de tu propio cuerpo, y a entender las influencias que recaen sobre usted. La práctica y la constancia son la única clave del triunfo. - Los ejercicios están organizados de manera progresiva. Comienzan con simples prácticas, a través de las cuales podras comenzar a sentir y experimentar algunas de las más sutiles energías áuricas, y concluyen con ejercicios más elaborados, destinados no sólo a percibir las energías, sino también a verlas. Lamentablemente, cuando hablamos del aura nos enfrentamos a todo un sistema de creencias propio de cada persona. A pesar de las verificaciones científicas, si la creencia en que "esas cosas no existen" está muy arraigada, la apertura hacia nuevas realidades se verá muy dificultada. La mayoría de la gente crece, se desarrolla y se relaciona sin el suficiente conocimiento de las energías sutiles que influyen sobre su vida. Esa falta hace que, aun cuando viva experiencias concretas al respecto, las atribuya a su propia imaginación. Estos ejercicios te ayudarán a limitar la influencia de ideas negativas, abriéndote un mundo de sensaciones que probablemente tu hayas clausurado al concluir tu infancia. Por medio de los ejercicios, se incrementará su sensibilidad, lo cual devendrá en un ensanchamiento de la conciencia visual del aura. - El tiempo en que tu podras lograr resultados es variable, pero en cualquier caso, la clave es la persistencia. Al principio, algunos le resultarán más exitosos que otros. No te desaliente; ten en cuenta que ver el aura es una posibilidad que nace con nosotros, y que es reprimida luego por la cultura. Por lo tanto, todos podemos recuperarla si nos lo proponemos. Sólo se necesita paciencia, perseverancia y confianza. Aproxímese a los ejercicios con sinceridad, y tenga en cuenta que estas embarcado en un largo proceso de auto mejoramiento, un proceso que te permitirá conocerte y conocer a los otros de una manera más íntima y fiel. Comience el aprendizaje, como primera medida, con respeto. - Los resultados de los ejercicios serán más efectivos cuanto más relajado te encuentres. Por el contrario, el esfuerzo excesivo puede bloquear los progresos. Aprenda a meditar y relajar el cuerpo antes de iniciarlos. Tómese un momento para usted, cierre los ojos y practique respiración diafragmática. Deténgase en cada parte de su cuerpo, comenzando por los pies: véalos, imagínelos, envíeles calor mentalmente. Lentamente, vaya ascendiendo, sintiendo cada uno de sus músculos, hasta llegar a la cabeza. - Otra medida fundamental es que busques y te des tiempo para realizar las prácticas. Cierra los ojos y emplee una respiración profunda, rítmica. Puedes recurrir a alguna música suave, para que el sonido pueda asistirte en la relajación. Cuanto más tiempo se tome en focalizar cada parte de tu cuerpo, más relajado estará al cabo del ejercicio, y cuanto más relajado se encuentre, mayores posibilidades de concentración tendrá, y más sensitivo estará respecto de las sutiles energías que lo rodean. -La relajación crea una condición de hiperestesia: usted se volverá hipersensitivo. Si escuchas, por ejemplo, la campanilla de un teléfono, ese sonido le resultará estrepitoso; los olores se volverán más fuertes; las luces y colores, más brillantes. Por esta razón, la relajación lo ayudará a percibir con más facilidad las energías del aura, dado que tus habilidades perceptivas estarán amplificadas. EJERCICIO Nº 1 Experimentación y vivencia de las energías sutiles En este ejercicio tu trabajaras para intensificar la percepción de las leves emanaciones de tu cuerpo físico. Puedes realizarlo solo, aunque, con ciertas adaptaciones, también en compañía de otra persona. Tus manos son puntos en los que existe un alto grado de energía activa. Hay muchos de estos puntos en todo el cuerpo. Siete de ellos están asociados con el tradicional sistema de chakras. UBICACIÓN DE LOS CHAKRAS Las emanaciones de energía son más fuertes alrededor de esas áreas del cuerpo. Tus manos, no obstante, pueden transformarse en el elemento más sensitivo respecto de las energías que emanan de su cuerpo físico. Ellas pueden ser el instrumento, no sólo para sentir la energía, sino también para proyectarla hacia afuera. Esta habilidad se denomina "Caricia del Rey", y tiene propiedades terapéuticas. Comienza tus ejercicios con las manos. De esa manera, te resultará más fácil detectar las energías del aura. Cuando hayas incrementado la sensibilidad en esta área, estaras en condiciones de incrementarla en las otras. 1 - Siéntate cómodamente y practica relajación. 2 - Junta las palmas de las manos y mantenlas unidas alrededor de 20 segundos. Esto te ayudará a incrementar tu sensibilidad general. 3 - Extienda las manos y enfrente palma contra palma, manteniendo a unos 20 centímetros una de la otra. 4 - Mueva lentamente las manos una hacia la otra, y acérquelas todo lo que pueda, sin que lleguen a tocarse. 5 - Sepáralas nuevamente unos 20 centímetros, y vuelve a juntarlas de la misma forma que antes. Realice estos movimientos lo más lentamente que le sea posible. 6 - Mientras realizas este ejercicio, presta atención a lo que siente. Puedes experimentar una sensación de presión creciente, u otras sensaciones, como estiramiento, cosquilleo, engrosamiento, calor o frío o, incluso, latidos. 7 - Tómate unos minutos para definir qué es exactamente lo que estas sintiendo. No te preocupes por establecer si de hecho sientes lo que cree sentir, o si lo está imaginando. Tampoco te preocupes por determinar si lo que siente, es realmente lo que "debe sentir". Recuerde que usted, como todas las personas, tiene una frecuencia áurica única, y que, por tanto, las sensaciones relacionadas con el aura son también únicas. Lo que cuenta es sólo lo que usted experimenta. 8 - Este ejercicio ayuda a desarrollar la concentración, y a percibir que su campo energético no se detiene en los límites de su piel, sino que se extiende mucho más allá de ella. Posiblemente, sientas deseos de volcar tus impresiones y experiencias en un papel para poder ir registrando los progresos. Si es así, hágalo. Tal como usted intuye, eso puede ayudarlo mucho. 9 - Una vez que hayas completado los pasos precedentes, sentiras el impulso de pasar a un nivel superior. Si eres diestro, desnuda tu brazo izquierdo y pase por él la mano derecha a una distancia de unos 30 centímetros. Si eres zurdo, haga a la inversa. EJERCICIO Nº 1 10 - Lentamente, ve acercando la mano hacia el antebrazo contrario, y presta atención a lo que siente. ¿Cuánto puedes acercar la mano al antebrazo sin comenzar a percibir la energía que emana de él? Recuerda que la sensación puede ser de presión, frío, engrosamiento, etc. Tus sensaciones serán más intensas cuanto más intensa haya sido la focalización previa sobre tus manos, pero, aunque no esten demasiado intensas, serán igualmente válidas. Si no sientes nada, repite el ejercicio. Recuerda que el objetivo es tomar conciencia de tu energía áurica. Experimentación y vivencia de los patrones de energía Un viejo axioma oculto establece que "la energía sigue al pensamiento". Dondequiera que nuestros pensamientos están focalizados, allí está nuestro patrón de energía áurica. Nuestra aura ajusta su frecuencia en concordancia de nuestros pensamientos. Ejemplo: Si pensamos algo, en una reunión importante, nuestra aura ajustará su vibración "seria", es decir, acorde con la ocasión. Si, por el contrario, estamos planificando las vacaciones, durante el tiempo que destinemos a hacerlo nuestra aura adoptará una frecuencia relajada. Aprender a percibir y controlar nuestra aura nos ayudará a tomar mayor conciencia de los patrones de energía de los pensamientos que proyectamos al exterior, y los que son proyectados sobre nosotros al cabo del día. Todos estamos expuestos constantemente a la influencia de energías extrañas. Ellas pueden ingresar en nuestro campo áurico y afectar su equilibrio. Y pueden provenir de cualquier tipo de pensamiento o sentimiento, desde el enojo a la lujuria, desde la amistad a la manipulación. Cuanto más sensitivos nos volvamos respecto de nuestra aura, tanto más reconoceremos y controlaremos la naturaleza de las energías que absorbemos y emanamos. Todos hemos experimentado alguna vez, al entrar en una habitación determinada, la sensación de estar viviendo una situación que ya hemos vivido antes. La habitación tiene algo especial. El aire parece algo tenso y espeso, y nosotros nos sentimos muy nerviosos. Hay residuos de energía, proyecciones que no son fácilmente detectables, y que pueden afectarnos en un abrir y cerrar de ojos si no incrementamos nuestra conciencia y sensibilidad respecto de ellas. El siguiente ejercicio está pensado para que tu tomes conciencia de cómo las energías exteriores pueden impactar sobre tu ser. Si aprendes a ampliar tu sensibilidad áurica, podras bloquear las energías negativas que producen estrés y malestar. 1 - Colocate en una posición cómoda y tómate unos minutos para relajarte de manera adecuada. Si lo deseas, puedes mantener los ojos cerrados durante el ejercicio, aunque no es necesario. 2 - Pon tus las palmas de las manos mirandose, y con el dedo índice de una apunte hacia la palma de la otra. La distancia entre ambas manos debe llegar a unos 25 centímetros. 3 - Respira muy pausadamente, tratando de sentir cómo sale y entra el aire de sus fosas nasales. Imagina que la energía crece en la mano cuyo índice apuntas hacia la otra. 4 - Después de varios minutos, comience a rotar en pequeños círculos el dedo índice que ha extendido. Visualiza esta acción como un río de energía que fluye desde el dedo, y que forma un círculo que toca la palma de tu otra mano. EJERCICIO N*2 5 - Presta atención a lo que siente en la palma de la mano con la que envías la energía. Al igual que ocurre en el ejercicio anterior, el sentimiento experimentado varía mucho de persona a persona. Usted puede sentir un círculo de calor, una cierta presión, o un cosquilleo. En este punto del ejercicio, si aún no has cerrado los ojos, te conviene hacerlo, ya que de esta forma la sensación que experimentas será más fuerte. Cuanto más logres focalizar la energía que proyectas a través de tu dedo índice, más intensa será la sensación. 6 - Luego de experimentar la sensación causada por la energía de tu dedo índice sobre la palma de la mano, haga lo mismo sobre tu ante-brazo desnudo. Visualiza nuevamente un río de energía en forma de espiral, que sale de tu dedo índice. Presta atención a lo que sientes. Quizás experimentes la misma sensación con mayor intensidad. A través de ejercicios como éste, comenzarás a reconocer los sentimientos que experimentas cuando algo impacta sutilmente en su campo de energía. 7 - Una variación de este ejercicio puede ser practicada con otra persona. Haga que la otra persona se ubique frente a usted, dándole la espalda. Sienta que de su dedo índice fluye un río de energía en forma de espiral, y diríjelo hacia la espalda de tu compañero de ejercicio, describiendo en el aire figuras geométricas simples (triángulos, cuadrados, rectángulos). Trate de que la otra persona identifique cuál es la figura geométrica que usted describe. Por supuesto, haga el ejercicio sin tocar en ningún momento a su compañero. 8 - Presta atención a lo que sientas y experimentes, y compárelo con lo que sintió durante el ejercicio anterior. 9 - Gradualmente, incremente la distancia. ¿Cuánto puede distanciarse de su compañero sin que él deje de percibir la energía que usted le envía? ¿Desde qué distancia, en consecuencia, puede enviarse energía a otra persona? ¿Las sensaciones cambiaron con la variación de la distancia? Preste atención a sus respuestas. Este ejercicio le ayudará a tomar conciencia de las energías que influyen sobre su aura. 10 - Lentamente, acerca la palma de la mano cuyo índice mantuviste extendido, al antebrazo contrario, y presta atención a lo que siente. ¿Cuánto debe acercar la palma para sentir la energía con que está cargado el antebrazo? Recuerde que la sensación que evidencie la energía puede ser de frío, de calor, un cosquilleo, etc. Si no siente nada, repite el ejercicio. Ten en cuenta que está realizando una práctica para aumentar tu conciencia respecto de las fuerzas ocultas que te rodean. EJERCICIO N*3 Cómo detectar intrusiones en el aura Con este ejercicio, tu vas a incrementar tu sensibilidad para detectar de qué modo las energías circundantes interactúan con tu aura, o se entrometen en tu campo áurico. De modo que no debes perder de vista ese objetivo. 1 - Tómate unos minutos para relajarte. Cierra los ojos y apoya la espalda contra una pared. 2 - Tu compañero debe estar situado en la esquina opuesta de la habitación. 3 - La idea es que él avance lenta y silenciosamente hacia usted, y que usted pueda sentir cómo ingresa en su espacio áurico. Deberá proceder lentamente, paso a paso, sin hacer ruido ni delatar por ningún otro medio que se está acercando a usted. 4 - Mantenga los ojos cerrados, y trate de sentir la habitación sólo con la mente y con el aura. Si lo desea, puede colocarse tapones en los oídos y cubrirse los ojos con un pañuelo, para evitar la recepción de cualquier señal sonora o visual. Trata de registrar cada cambio que se produce en la habitación. Esté muy atento a todas sus sensaciones. 5 - ¿Cuánto debe acercarse su compañero para que usted pueda sentirlo? ¿Qué sensaciones experimenta durante el ejercicio? ¿Puede percibir el desplazamiento de su compañero sin tener señales sonoras o auditivas que lo delaten? 6 - Incorpore en el ejercicio a una tercera, o incluso a una cuarta persona, y haga que se muevan todas juntas. ¿Le resulta más fácil ahora percibir los desplazamientos? 7 - Este es un ejercicio que puede proporcionarte sensaciones de alegría. Coloque un foco en la habitación a un metro y medio de distancia del lugar en que te encuentres. Haz que tu compañero se ubique en el lado no iluminado por el foco. ¿Puedse sentir cuando él cruza la línea que separa la luz de la sombra? ¿De qué forma? ¿Qué siente si dos personas cruzan la línea al mismo tiempo? Tu está aprendiendo que tu ser se extiende más allá de su cuerpo físico, y está desarrollando una mayor sensibilidad hacia el campo áurico en su totalidad. A medida que incrementes este tipo de sensibilidad, incrementará también tu percepción visual del aura. Cómo determinar los colores primarios del aura Hasta que no aprenda a determinar los colores primarios del aura, puede recurrir a la radiestesia. Los bastones o varillas radiestésicas y el péndulo pueden resultarle de gran utilidad. Recuerde que, paradójicamente, el inconsciente está siempre al tanto de la energía del aura, aunque usted no lo esté. Los bastones y el péndulo lo ayudarán, precisamente, a extraer de su inconsciente esas percepciones y llevarlas a su conciencia. ILUSTRACIÓN Nº 1 ILUSTRACIÓN Nº 2 1 - Si usted va a utilizar los bastones, dibuje sobre un cartón el círculo cromático, tal como se indica en la primera ilustración. El cartón debe ser blanco, y el círculo debe tener unos 30 centímetros de diámetro. En cada división anote el nombre de un color. Si opta por el péndulo, en cambio, dibuje un largo rectángulo subdividido en otros rectángulos, y anote el nombre del color en cada subdivisión, tal como se especifica en ilustración N° 2 de la página anterior. 2 - Tómese un momento para relajarse y apoye bien los dos pies en el piso. Hasta que comience a trabajar con el dibujo, apoye también los codos sobre una superficie lisa. Coloque el bastón lo suficientemente lejos de usted como para no tener contacto con él. Haga que su mano coincida con el centro del círculo cromático y focalice sobre la persona cuya aura va a leer. Si se trata de usted mismo, cierre los ojos y piense en usted. 3 - En este punto hágase algunas preguntas mentalmente: ¿Cuál es del color primario del aura de (nombre de la persona)? Haga una pausa y permita que el bastón señale el color. Sí lo desea, puede hacer una segunda pregunta: ¿Cuál es el segundo color en importancia en el aura de.....? Si el bastón se establece en el límite entre dos colores, está señalando ambos. Recuerde que el aura puede tener variaciones de color que no estén señaladas en el dibujo. 4 - Si utiliza el péndulo, el proceso es el mismo. Mantenga sus codos apoyados sobre una superficie lisa antes de hacer que el péndulo cuelgue a unos 15 centímetros del dibujo. Las respuestas por "sí" o por "no" del péndulo le servirán para determinar los colores áuricos. El tipo de pregunta que debe hacer es el siguiente: ¿Es el rojo el color primario del aura de........? ¿Forma parte el rojo del aura de.....? Tenga en cuenta las respuestas del péndulo. Cuanto más intensamente responda, tanto más intenso será el color del aura que señale. 5 - Recorra cada color del dibujo con el péndulo y recuerde que en cada caso deberá formular la pregunta, que será respondida por "sí" o por "no”. Para ayudarse a localizar el color, puede hacer preguntas del tipo: ¿Se encuentra el rojo primordialmente sobre la cabeza? ¿Indica el verde algo acerca del cuerpo físico? ¿El azul que se percibe es oscuro? ¿El amarillo está situado arriba o abajo de la cabeza en el aura? No sienta miedo de experimentar. Cuanto más use las herramientas que tiene a su disposición, mayor conciencia cobrará de las energías que se expanden más allá de los límites del cuerpo físico. Paulatinamente, incrementará su percepción y romperá barreras que en este momento su nivel de percepción no le permite superar. TEST ¿De qué color es el aura de su casa? Al igual que las personas, las casas también están rodeadas de un aura de color que delata el tipo de energías que la rodean. Estas energías corresponden a vibraciones positivas y negativas, algunas de ellas acumuladas a lo largo del tiempo por las otras personas que las habitaron. A través de este test podrá conocer qué tipo de aura tiene su casa. Después de llevarlo a cabo, puede verificar sus resultados utilizando el péndulo o la varilla radiestésica. Si está por adquirir una nueva propiedad, deberá saber que los lugares que se habitan son depositarios de vibraciones, tanto positivas como negativas, que circulan continuamente alrededor de quienes la habitaron. Para preservar la salud, el bienestar y la paz de los habitantes de una casa, la energía debe circular libremente. Sin embargo, es frecuente que esa energía se estanque, afectando la cotidianidad de quienes viven en ella. Si quiere conocer cuál es la energía de la casa que va a adquirir, o de la que ya tiene, responda a las preguntas, luego sume los puntos y lea los resultados. 1. ¿Cuál es el primer cuarto en el que entra al abrir la puerta de la casa? (a) el hall de entrada (b) el living (c) la cocina (d) el dormitorio 2. ¿Hacia qué punto cardinal mira el frente de su casa? (a) hacia el Norte (b) hacia el Sur (c) hacia el Este (d) hacia el Oeste 3. ¿Todas las puertas y ventanas de su casa se abren hacia adentro? (a) sí, todas (b) no, la mayoría se abre hacia afuera (c) no, ninguna (d) sólo una (e) sí, la mayoría se abre hacia adentro 4. ¿Qué tonalidades predominan en la decoración de la casa? (a) colores azulados o verdosos (b) colores amarillos (c) colores anaranjados o marrones (d) colores oscuros (e) colores claros 5. ¿Hacia qué dirección está orientada (o estaría, en el caso de comprar la casa) la cabecera de su cama? (a) hacia el Norte (b) hacia el Sur (c) hacia el Este (d) hacia el Oeste 6. ¿En qué habitación de la casa pasa la mayor parte del tiempo? (a) en el living (b) en el dormitorio (c) en la cocina (d) en el baño Ce) en el balcón 7. ¿En qué lugar de la casa preferiría colocar espejos? (a) en el baño (b) en el living (c) en el dormitorio (d) en el hall de entrada (e) en la cocina 8. ¿Cuál es el color predominante de los muebles? (a) blanco (b) marrón oscuro (c) marrón claro (d) negro 9. ¿En qué lugar de la casa tiene usted más plantas? (a) en el living (b) en el balcón (c) en el baño o la cocina (d) no tengo plantas 10. ¿Cuáles son los problemas domésticos que se presentan con mayor frecuencia en su hogar o en el inmueble que quiere comprar? (a) problemas de las cañerías o inundaciones (b) desperfectos eléctricos (c) problemas de albañilería (d) accidentes con fuego • De 0 a 9 puntos, casa de madera, color verde-azul ¡Felicidades! El aura de su casa es de un lindo color verde azulado, que remite al aire límpido de la primavera. Resulta un hogar ideal para gente tranquila. Atrae a quienes gustan de la intimidad y de la vida familiar. Ofrece paz y sosiego a sus ocupantes y favorece la educación de los hijos, aunque puede haber cierta tendencia a dominarlos inconscientemente. El único problema contra él que deberá luchar será el mal humor. • De 10 a 19 puntos, casa de tierra, color amarillo Su casa está rodeada de una vitalizante luz amarilla, lo cual promueve el optimismo y la alegría. Está habitada por personas tranquilas y ordenadas, con un gran sentido práctico, y respetadas por los vecinos por su acentuada predisposición al trabajo. Corren, eso sí, el peligro de preocuparse en exceso o incurrir en actitudes cínicas, frías o escépticas. • De 20 a 29 puntos, casa de metal, color blanco Su casa posee una energía cambiante. El blanco radiante que la rodea puede fácilmente adquirir un matiz incoloro. Atrae a quienes de alguna manera desean servir al prójimo. Es indicio de trabajo y de éxitos comerciales, por lo que se convierte en un lugar ideal para oficinas y negocios. Aunque favorece los vínculos duraderos, sus habitantes pueden sufrir de ansiedad y caer víctimas de estados de tristeza y depresión. • De 30 a 39 puntos, casa de Juego, color rojo Su casa posee un halo ardiente de color rojo vibrante, índice de alegría y creatividad, pero también de excitabilidad y agresividad. Hogar de gente inquieta, emocional, que gusta de reuniones sociales y fiestas. Resulta una casa ideal para personas independientes y que realizan actividades creativas. Aun así, la fuerte energía que la rodea exacerba la sensibilidad, provocando continuamente problemas. • De 40 a 49 puntos, casa de agua, color negro Desgraciadamente, el aura de su casa no resulta muy atractiva. El miedo acecha en los rincones, y la alegría brilla por su ausencia. Sus habitantes suelen ser inseguros y tímidos. Resulta imprescindible realizar algunas modificaciones (rituales de limpieza, cambios en la decoración, etcétera), para alejar los temores que frecuentemente asaltan a quienes habitan en ese lugar. MEDICIÓN DEL CAMPO ÁURICO El aura tiene una dimensión que está en relación directa con el desarrollo espiritual. Si mides tu aura y ves que se ha ensanchado, alégrate, porque es tu espíritu el que ha crecido. Existen muchos medios electrónicos con los cuales medir el campo áurico que rodea al cuerpo físico. Lamentablemente, es muy poco probable que podamos acceder a ellos para nuestras mediciones personales. Pero eso no significa, sin embargo, que no podamos determinar la medida de nuestra aura, con un alto grado de precisión, a través de ciertos mecanismos de uso muy difundido. Estos mecanismos son parte de la ciencia de la radiestesia. La radiestesia Es un método que permite determinar la medida de la radiación energética, e implica el uso de herramientas de medición específicas. Tales herramientas permiten traducir las respuestas del sistema nervioso a las energías sutiles en medidas tangibles. Las dos herramientas más comunes son la varilla radiestésica y el péndulo. Ambas lo asistirán para comunicarse con los niveles de su mente que reconocen los campos de energía con los que usted interactúa. Todos interactuamos constantemente con las energías externas, es un hecho indiscutible. Aunque no seamos conscientes de ello y no tengamos ningún conocimiento al respecto, estamos en constante interacción con los campos energéticos que nos rodean. Las varillas radiestésicas y los péndulos nos ayudan, precisamente, a vincularnos con esas partes de nosotros mismos que sí son conscientes de la interacción. Es posible aumentar nuestros poderes de percepción, y a tal efecto, las varillas radiestésicas y los péndulos constituyen algo así como una extensión de nuestros ojos. El inconsciente reconoce la interacción con las energías externas, no importa cuan sutiles sean éstas. Hay una conexión entre el sistema nervioso y los campos de energía con los que interactuamos. La conciencia y la inteligencia superior se comunican con nosotros a través del sistema nervioso, enviándonos señales. La radiestesia amplifica esas señales. Por eso, a través de la varilla y del péndulo, usted podrá detectarlas y traducirlas, de modo que abrirá nuevos canales de sensibilidad a las sutiles energías de la vida. El origen de ambas herramientas es muy antiguo. Aunque a menudo se piensa en ellas estrictamente como herramientas psíquicas, las dos se emplean en áreas muy diversas, por ejemplo, para detectar, en tiempos de guerra, túneles y minas enterradas. Cómo hacer su propia varilla radiestésica Cuando la gente piensa en una varilla radiestésica, piensa, seguramente, en la escena en la que un hombre camina por un campo llevando un detector con forma de Y, para localizar agua o minerales. Sin embargo, los detectores no sólo sirven para detectar campos ocultos de energía, también sirven para contestar preguntas. La varilla radiestésica nos conecta con nuestro costado más intuitivo. Es una extensión de nuestros ojos, y nos provee claves visuales que podremos reconocer fácilmente. No es una herramienta sofisticada, sino muy simple, y sirve para aumentar nuestra sensibilidad. Construir una es sencillo, aun para aquellos que no tienen demasiada habilidad para las tareas manuales. En este capítulo, le enseñaré a construir dos tipos de varillas, la segunda un poco más sofisticada que la primera, pero ambas igualmente efectivas. Todo lo que usted necesita puede encontrarlo en su hogar. 1- Tome una percha de metal y haga dos cortes, como se indica en la ilustración 1 2- Mueva la parte cortada, que tiene el gancho, hasta que quede completamente vertical, formando un ángulo de 90 grados. 3- Recorte un cuadrado de unos 7 centímetros de lado, en cartulina, y enróllelo formando un tubo. 4- Ubique el rollo de cartulina sobre la parte vertical de la percha. Este será el mango de varilla radiestésica. Cuide que por lo menos 3 centímetros de la varilla metálica salgan por encima del tubo. 5- Doble la parte de la varilla metálica que sobresale por encima del rollo 6- Haga lo mismo con una segunda varilla, para tener así dos varillas radiestésicas. 7- Coloque un tope en el final de la barra para estabilizar el rollo y que no se mueva. Una pequeña plomada de pesca puede resultar muy efectiva. 8- Una versión más sofisticada puede construirse a bajo costo con materiales comprados en una ferretería. Un caño de cobre, por ejemplo, es sumamente adecuado, ya que es un excelente conductor de la electricidad y, por lo tanto, más sensible a los sutiles campos de energía y las señales enviadas por el sistema nervioso. Corte dos secciones de unos 10 centímetros cada una. También necesitará dos tapas de cobre. 9- Practique un agujero en las tapas para pasar por ellas la varilla metálica, colóquelas en ambos extremos del tubo y pase por ellas la varilla. Cómo medir el aura con una varilla radiestésica Usted puede utilizar la herramienta que ha construido para localizar y medir el campo áurico. Incluso puede utilizarlo para determinar los colores del aura (ver más adelante). La varilla radiestésica es la conexión entre el sistema nervioso y la mente inconsciente, la cual, sin embargo, está siempre al tanto de todo lo que lo rodea y que incide en usted. El secreto para obtener buenos resultados es relajarse y decidir qué tipo de feedback quiere que la varilla le provea. ¿Qué quiere que le indique el movimiento de la varilla? ¿Qué quiere que le indique el cruce de ambas varillas? Determíne lo anterior y téngalo presente todo el tiempo. Mucha gente pretende que la varilla se mueva como si estuviera en contacto con el campo áurico. Pero esta herramienta se utiliza para que conteste por sí o por no. El movimiento hacia afuera indicará una respuesta negativa, el movimiento hacia adentro, una afirmativa. 1- RELÁJESE. No trate de medir el aura con expectativas preconcebidas. De lo contrario, puede sobrevenir un bloqueo mental y, en consecuencia, la imposibilidad de que la varilla funcione. Simplemente, retenga en su mente que usted quiere medir el aura, y quiere que la varilla metálica se mueva hacia afuera cuando entre en contacto con ella. Aflójese y deje que la varilla trabaje por usted. 2- TOME LAS VARILLAS CON SUS MANOS. Cada una debe tener espacio suficiente como para describir un círculo completo sin tocar ninguna parte de su cuerpo 3- UBIQUE A SU COMPAÑERO PARADO A UNOS DOS METROS DE USTED. El debe ofrecerle el costado. 4- CAMINE HACIA EL LENTA Y SUAVEMENTE. Cuando se cruce con su aura, las varillas se lo indicarán a través de un movimiento. Esta respuesta de las varillas le permitirá conocer el límite del campo áurico de su compañero. En este punto, usted debe describir un círculo completo alrededor de él para saber cuáles son los límites en todas las direcciones. Cuando usted cruce la invisible línea áurica, su compañero lo percibirá. 5- Efectúe variantes, por ejemplo, pídale a su amigo que se cuelgue un cristal del cuello, y vuelva a medir. ¿Varía? ¿Es significativa la diferencia en la medición? Pruebe con otras piedras. Mida su aura después de haber estado en contacto con un árbol, o comer chocolate, o mientras sostiene una manzana. Haga que su compañero escuche una pieza de heavymetal, hágale oler diferentes fragancias y vuelva a medir. ¿Qué pasa con las dimensiones del aura? Experimente y vuelque los resultados de su investigación en un papel. Se sorprenderá de sus descubrimientos. 6- PRACTIQUE TAMBIÉN CON SUS MASCOTAS. Cuando empiece a practicar con la varilla radiestésica, comenzará a advertir ciertos patrones estables del aura, y podrá comprobar que hay cosas que lo benefician y cosas que lo perjudican. Usted está iniciando una apertura de su percepción hacia las sutiles influencias que lo circundan. Ficha de seguimiento Si anota y analiza los resultados, podrá sacar conclusiones con mayor celeridad. Fotocopie esta ficha y consigne en ella los datos obtenidos. El último casillero está pensado para que anote los cambios o variantes introducidos por usted, por ejemplo, agregar dos tipos de piedra diferentes, la combinación de una piedra y un cristal, etc. El poder del péndulo La varilla radiestésica es considerada habitualmente la precursora del péndulo. Este trabaja sobre el mismo principio, es decir, interactúa bioeléctricamente con un campo particular de energía. Ninguna de las dos herramientas contesta por sí misma. Debido a que nuestra aura se extiende hacia todas direcciones a nuestro alrededor, es sensible a todo lo que ocurre en nuestro entorno. La mente inconsciente es la única que capta lo que focaliza, del mismo modo como se experimenta a través de los cinco sentidos (el gusto, el tacto, el oído, el olfato y la vista). Uno de nuestros órganos sensores más amplios es la piel. Ella es sensible a sutiles frecuencias de energía que no son captadas por los sentidos. Si sólo contáramos con ellos, nos perderíamos el juego de energías que se despliega en nuestra vida. La mente inconsciente registra toda interacción de energía con nuestro propio campo, más allá de los cinco sentidos físicos. A esta interacción se puede acceder a través de la meditación, la hipnosis y otras técnicas y herramientas que incrementan nuestra conciencia de esos sucesos. La radiestesia es uno de los modos de acceso a ellos. Para entenderlo, es necesario comprender más acerca del funcionamiento de la mente inconsciente como forma opuesta de trabajo a la de la mente consciente. La mente consciente es la base sobre la que se organiza la actividad del cerebro, y es la que controla el sentido de la percepción y la expresión. Cuando estamos conscientemente concentrados en una actividad, nuestro cerebro emite señales eléctricas. "Beta señales cerebrales" es el término que se utiliza, por lo común, para describir el patrón de señal emitido en las actividades conscientes. Dado que nosotros sólo estamos identificados con nuestras facultades intelectuales, es decir, nuestras facultades conscientes, ignoramos las sutiles percepciones que realizamos involuntariamente. Las "señales alfa", en cambio, se producen en estados de relajación, cuando las señales del cerebro tienen una frecuencia de unos 10 ciclos por segundo. Cuanto más relajados estamos, más bajo es el patrón de señales y más sensitivos nos volvemos. Sólo el 10 por ciento de la actividad de nuestro cuerpo y nuestro cerebro está conscientemente controlado, de lo que es fácil deducir que si tomamos real conciencia de las sutiles percepciones que se producen en nuestro interior, aprenderemos a relajarnos y a acceder a la mente inconsciente. La mente inconsciente rige el sistema nervioso automático, el cual regula las funciones de los órganos vitales y los músculos de movimiento involuntario. Normalmente, no tenemos conciencia de este tipo de actividad fundamental para la vida, la reproducción y la auto preservación. Actividades como éstas incluyen, por ejemplo, las funciones del estómago, los pulmones, los intestinos, el corazón, el hígado, los órganos reproductivos y las formas más altas de la sensación y la percepción. Este sistema nervioso automático es parte del sistema nervioso central. En el cuerpo, el sistema nervioso central actúa como un coordinador de sistemas, es decir, coordina la actividad entre los órganos, los músculos y las glándulas. Por ejemplo, si nos pinchamos el pulgar con una aguja, el mensaje es transportado hasta nuestro cerebro, y después hasta nuestras glándulas. La piel es un órgano muy sensitivo, y tiene la capacidad de sentir los sutiles juegos de energía que nos rodean. Como dijimos, la energía circundante interactúa con el campo áurico, que emana de la totalidad de nuestro cuerpo a través de la piel, y el mensaje es transmitido primero al cuerpo y luego al cerebro. En estas percepciones sutiles no siempre hay una respuesta reconocible. El mensaje, sin embargo, existe, y podemos acceder a él si amplificamos nuestra conciencia, del modo como podemos acceder a un mensaje grabado en una cinta si apretamos la tecla correspondiente. Esta es la razón por la cual el trabajo con la varillas radiestésicas y péndulos es tan beneficioso : nos permite recuperar esos mensajes perdidos. El sistema nervioso continúa siendo un misterio, pero sabemos de él que es un dinámico, sensitivo y delicado sistema de comunicación que nos conecta con la mente inconsciente y con los más altos niveles de percepción. El péndulo, al igual que la varilla radiestésica, amplifica las señales del sistema nervioso permitiendo registrar el mensaje enviado a un músculo involuntario, y haciendo tangible la respuesta de éste. El sistema nervioso envía impulsos y señales eléctricas, haciendo que el péndulo se mueva. El movimiento del péndulo es una respuesta ideomotora, causada por la acción involuntaria de un músculo que ha sido estimulado por la mente inconsciente a través del sistema nervioso simpático. Los sutiles mensajes recibidos a través del aura son guardados por el sistema nervioso. Con la técnica adecuada, estos mensajes pueden ser liberados, estimulando un músculo cuya respuesta será posible percibir a través del movimiento del péndulo. Confeccionar un péndulo es algo muy sencillo. Usted puede utilizar objetos del hogar, o adquirirlos en diferentes negocios. Botones, anillos y cristales son generalmente los utensilios básicos. El mejor péndulo es el que tiene forma redonda, cilíndrica o esférica, y su trabajo es más efectivo si esa forma es simétrica. Debe colgar libremente de una cadena o cordón. Aprender a usar el péndulo es también muy sencillo, requiere sólo de cierto tiempo y práctica en un lugar tranquilo y, por supuesto, habilidad para relajarse. Es necesario, además, aprender a dejar de lado las emociones, para que no interfieran en el circuito que el péndulo describa. 1- El primer paso es obtener una relación adecuada con el péndulo. Siéntese cómodamente, apoye muy bien los dos pies en el suelo, y los codos sobre la superficie plana de un escritorio o una mesa. 2- Tome el péndulo por su cadena con los dedos pulgar e índice, y deje que se balancee durante un minuto o dos. Transcurrido ese tiempo, describa un círculo en el sentido de las agujas del reloj. Cuando el movimiento comience a detenerse, hágalo rotar en la dirección contraria. Luego, muévalo de forma horizontal, vertical y diagonal. En este punto, usted está familiarizándose con el péndulo. Comience a experimentar con él. Bastará el menor movimiento de un músculo para que le péndulo se mueva. Usted comprobará que puede hacer que se mueva sin realizar un esfuerzo deliberado. Deje que se mueva solo y piense: Muévete en el sentido de las agujas del reloj. Visualice este pensamiento como si corriera por su brazo y bajara por la cadena para terminar en el péndulo. Mueva el péndulo no con su propio movimiento, sino con el pensamiento. Cuando comience a moverse, ordénele mentalmente que se detenga. Sea paciente con usted mismo. Recuerde que está trabajando con impulsos eléctricos enviados fuera de su cerebro a través del sistema nervioso para, estimular los músculos de acción involuntaria. 3- Ahora, usted debe enseñarle al péndulo cómo quiere que responda. Este paso es similar al de la programación de una computadora. Usted debe informarle qué tipo de respuesta espera de él, para poder comprender el sentido de su movimiento cuando le formule una pregunta. DIAGRAMA – GUIA PARA INTERPRETAR LOS MOVIMIENTOS DEL PÉNDULO Coloque el diagrama con las dos líneas cruzadas sobre la mesa o sobre el escritorio, y haga que el péndulo cuelgue sobre el centro. Diga, en voz baja o mentalmente: Cuando haga una pregunta cuya respuesta sea "sí", muévete en tal dirección (en este caso, sobre el eje vertical). Mueva el péndulo en esa dirección y deje que se balancee libremente. Con este ejercicio, usted está estableciendo el lenguaje para el proceso comunicativo. Testee el código: formule una pregunta cuya respuesta sepa que es afirmativa, pero no mueva conscientemente el péndulo esta vez. Deje que sea el trabajo del sistema nervioso el que dé la respuesta física. Formule preguntas del tipo ¿Mi nombre es...? (indique aquí su nombre) ¿Tengo........años? (indique cuántos años tiene) De esta forma, no sólo determinará el lenguaje para trabajar con el péndulo, sino que, además, probará que no es necesaria su participación física para que el péndulo se mueva. A medida que tenga más práctica, deberá ir formulando preguntas cuya respuesta desconozca. 4- Ahora, haga lo mismo con las respuestas negativas. Use el mismo método para formular preguntas y mover el péndulo en el eje horizontal. Diga, en voz baja o mentalmente: Cuando haga una pregunta cuya respuesta sea "no", el péndulo se moverá en dirección horizontal (o en la dirección que usted determine). Luego, siga la línea del movimiento, mientras repite la frase. Recuerde que está estableciendo el vocabulario de comunicación. Testee su habilidad para mover el péndulo sin control consciente. Formule una pregunta o dos cuya respuesta usted sepa que es negativa. Permita que el péndulo se mueva sin su intervención. Mantenga la pregunta en su mente, o dígala en voz baja mientras el péndulo se mueve. 5- Tómese cinco minutos cada día para repetir el ejercicio. De esta forma, "programará" su mente inconsciente para que mueva el péndulo como usted lo determina. 6- Si lo desea, puede utilizar rotaciones circulares, más que movimientos en el eje vertical y en el eje horizontal, tal como se indica en la ilustración correspondiente. En este caso, la rotación en el sentido de las agujas del reloj significará "sí", mientras que en sentido contrario significará "no". 7- Pruébese a sí mismo, antes de comenzar la programación, que es capaz de lograr que el péndulo se mueva sin su intervención consciente. Apoye los codos sobre el escritorio o la mesa, y adopte una posición confortable. Mire el diagrama de programación y recorra con la vista la línea que dice "sí". Deje que el péndulo se balancee libremente por un minuto o dos. Relájese. Luego piense stop, para que el péndulo reciba la orden de cesar el movimiento. Haga lo mismo con los círculos del diagrama en ambas direcciones. Usted está aprendiendo a mover el péndulo con su mente. 8- Una vez que ha programado su péndulo, preste atención no sólo a la dirección del movimiento, sino también a la intensidad y rapidez, porque también esos datos tienen significado. 9- Usted debe aprender a preguntar correctamente, porque cuanto más específica sea su pregunta, mejor será la respuesta. Cierta gente formula preguntas tales como si un determinado alimento es bueno. En este caso, el péndulo puede dar una respuesta positiva. Si formula la pre¬gunta de manera más específica, en cambio, puede obtener otra respuesta. La forma correcta de preguntar en ese caso sería ¿Es este alimento bueno para mí? La respuesta podría ser negativa, aunque en una pregunta más general, podría ser positiva. Practique con preguntas tales como: ¿He tenido una vida anterior? ¿El sueño que he tenido anoche, me está informando de algo que ignoro? ¿Llamará (el nombre de la persona que usted quiera) esta noche? ¿Estoy en condiciones de comenzar una nueva carrera? 10- Es importante dejar las emociones de lado en el momento de preguntar. Algunas personas tienen dificultades para relajarse, y en esos casos el péndulo sólo responde de la forma que ellos esperan que lo haga. Si usted se relaja y está tan libre de emociones como le sea posible, obtendrá las respuestas adecuadas. Cuanto más excluya de este proceso a su mente consciente, más fuertes serán sus percepciones. Recuerde que el patrón alfa de las ondas cerebrales surge cuando hay un buen estado de relajación. En consecuencia, hay también una mayor sensibilidad hacia nuestro campo áurico. Cuando usted está en el patrón beta, la percepción es más limitada. Cómo chequear el aura con el péndulo Medir el aura con el péndulo no es tan fácil como con la varilla radiestésica, pero puede hacerse de dos maneras diferentes. La primera consiste en utilizar preguntas de aproximación. Formúlese usted mismo preguntas tales como ¿Mi aura mide de 30 a 40 centímetros? Luego, formule preguntas más específicas, como ¿Mide mi aura 37 centímetros? La segunda forma es similar a la que se utiliza con la varilla radiestésica. Coloque a otra persona cerca suyo y pregúntele al péndulo sobre las medidas de su aura. Como, al igual que en el ejercicio con la varilla, usted deberá caminar hacia la persona, facilitará el movimiento del péndulo con su propio movimiento, lo cual no es conveniente. Por eso, es mejor que elija un movimiento de rotación. Después de formular una pregunta, deje que el péndulo se detenga, y recién entonces vuelva a preguntar. Aunque este método es un poco lento, puede dar resultados muy efectivos. Vuelque los resultados obtenidos en una ficha. El modelo de la ficha de seguimiento puede servirle para consignar la medición del aura de otra persona con el péndulo. Ficha de medición de mi aura personal La ficha consigna las diferentes preguntas que posiblemente tenga que formular, y las repite en cada nueva situación. CRECER una magnífica experiencia En efecto, descubrir que nuestro ser no termina en el límite de la piel produce un gran impacto. De pronto, se descubre que uno es mucho más de lo que creía ser, y sobreviene una sensación extraña en la que se mezclan el desconcierto, la alegría y la plenitud. Esta informacion fue extraida del libro llamado Oruz de cruz - Como leer el Aura FINAL DE LA PARTE 2

¿QUE ES EL AURA? El Aura del griego aire o brisa, es el campo electromagnético que envuelve a la materia, y que se ve influenciada directamente por el estado físico, mental y emocional del individuo. En ella, se refleja la personalidad y las situaciones que llegan a experimentar. Nuestro yo no se agota en el borde de nuestro cuerpo físico, sino que lo trasciende. Nuestro yo abarca mucho más que nuestro cuerpo. Si tu puedes responder afirmativamente alguna de estas preguntas y es absolutamente seguro que podras, entonces has experimentado alguna vez la energía del campo áurico: 1- Cuando estas rodeado de un determinado tipo de personas, ¿Sueles sentirte agotado? 2-¿Asocias ciertos colores con ciertas personas? Por ejemplo, ¿podría llegar a decir algo así como "Emir, para mí, es una persona amarilla"? 3-¿Has sentido, en alguna oportunidad, intensa simpatía o antipatía por alguien? 4-¿Alguna vez has podido percibir cómo se sentía una persona a partir del modo en que actuaba? 5-¿Alguna vez sentiste la presencia de una persona determinada antes de escucharla o de verla? 6-¿Existen sonidos, colores y fragancias con el poder de hacerte sentir bien o sentir mal? 7-¿Te ponen nervioso las tormentas eléctricas? 8-¿Sintiste alguna vez que ciertas personas te ponen energitico/a más que otras? 9-¿Algunos lugares te producen ganas de quedarte, y otros, de abandonarlos de inmediato? 10-¿Te ha ocurrido que, en ciertas oportunidades, un mismo lugar te resulta más confortable que en otros lugares? 11-¿Ha creído tener alguna vez en esta sensación de sentirte confortable con tu familia, amigos o conocidos? Todos tenemos aura I todos tenemos también, la posibilidad de ver o de experimentar de alguna manera el campo áurico de los demás. Sin embargo, la mayor parte de la gente desconoce este tipo de experiencia, o la toma por lo que no es. Los místicos refieren haber visto luces alrededor de la cabeza de las personas, pero no es necesario ser un místico para acceder a esa posibilidad. Ver e interpretar el aura de manera efectiva es algo que se aprende, y este proceso de aprendizaje no se vincula con la magia; implica, únicamente, una cierta predisposición, un tiempo de práctica y mucha perseverancia. Si tu fuiste capaz de contestar afirmativamente una o más de las preguntas del formulario anterior, es porque ya has experimentado, seguramente sin saberlo la energía del aura. Los niños tienen una facilidad particular para ver y experimentar el aura. Y a menudo trasladan estas experiencias a sus dibujos. Es frecuente que lleguen a rodear las figuras humanas con muchos colores diferentes, colores que reflejan las energías que perciben alrededor de las personas que han dibujado. Con cierta frecuencia, los adultos suelen dirigirles preguntas tales como ¿Por qué está el cielo púrpura alrededor de mamá? ¿Por qué el gato es verde y rosado? ¿Por qué pintaste a tu hermano de azul? Por supuesto, no existen ni personas ni animales que tengan esos colores. Sucede, simplemente, que el niño ha experimentado los colores áuricos, y utiliza los crayones para expresar lo que de hecho vio. Lamentablemente, estos comentarios de los adultos sólo contribuyen a que los niños terminen por callar experiencias y conocimientos tan sutiles. Aunque puede definírsela de muchas formas distintas, en general decimos que el aura es el campo de energía que rodea a toda materia. Por lo tanto, donde hay una estructura atómica hay un aura que le corresponde, es decir, un campo energético que lo rodea. Cada átomo de cada sustancia consta de electrones y protones en continuo movimiento. Estos electrones y protones son vibraciones de energía magnética y eléctrica. Los átomos de la materia viviente son más activos y vibrantes que los de la materia inanimada. De modo que los campos energéticos de los árboles y de las plantas, de los animales y de las personas, son más fácilmente detectados y percibidos. El aura humana es el campo de energía que rodea al cuerpo físico, y se caracteriza por ser tridimensional. En una persona sana, el aura es elíptica, vale decir que se describe alrededor del cuerpo con la forma de un huevo. En el individuo promedio, puede tener entre 45 centímetros y varios metros. Se dice que el aura de los santos tiene una extensión muy superior, que puede alcanzar, incluso, varios kilómetros. Se cree que esa es una de las razones por las cuales siempre están acompañados por numerosos seguidores en todos los lugares adonde se trasladan. Y, generalmente, lo que se describe del aura de los santos es el halo sobre la cabeza, ya que es la zona áurica que con más facilidad percibe el individuo promedio. Aunque el tamaño y la intensidad del aura de los santos no se pueden verificar, es sencillo deducir que, cuanto más fuerte se es desde el punto de vista físico y espiritual, tanto mayor es el campo energético que se abre alrededor del cuerpo físico, y cuanto más vital sea el campo áurico, menos expuesto a las fuerzas exteriores estará de quien lo emana. Un campo áurico débil se define, precisamente, por la capacidad que tienen las influencias externas de hacer impacto sobre el individuo del que fluye. Una persona cuyo campo áurico es débil, seguramente será una persona manipulable y que se cansa con bastante frecuencia, más que aquel con un campo áurico fuerte. Un aura frágil refleja sentimientos de fracaso, problemas de salud y falta de control sobre uno o varios aspectos de la propia vida. Como se puede deducir de esta observación, el control de nuestro entorno comienza con el control de nuestra energía, de modo que el fortalecimiento del aura permite mejorar varios aspectos de nuestra existencia. Ahora analizaremos las auras fuertes y auras débiles; pero, en líneas generales, el aura puede debilitarse por : El aura humana abarca dos aspectos. Por un lado, la energía de los cuerpos sutiles, como se describe en la metafísica tradicional. Los cuerpos sutiles son bandas de energía de variada intensidad que rodean e interpenetran el cuerpo físico. Su función predominante es ayudarnos a coordinar y regular las actividades del alma en la vida física. Los aspectos particulares no serán abordados en este trabajo; para nuestro propósito de enseñar y guiar la experiencia, basta con citarlos como partes del campo energético. Nuestro cuerpo interactúa con la naturaleza El aspecto del campo áurico en el que más se ha enfatizado hasta aquí es el de la energía como emanación del cuerpo físico. Vivimos en una época en que la ciencia y la tecnología tienen la capacidad de verificar los campos de energía de todo ser vivo, especialmente los que emanan del hombre. Estas emanaciones energéticas del cuerpo implican, a su vez, campos magnéticos, eléctricos, electromagnéticos, sonoros y luminosos. Algunos de ellos son generados en el interior del cuerpo, otros son recibidos desde afuera y transformados por el cuerpo. Esta interacción natural entre un campo de energía y otro puede ser vista como una suerte de osmosis entre nuestras energías y las del medio que nos circunda. Nosotros absorbemos energía de las plantas, de los árboles, de las flores, de los animales y hasta del aire mismo.El aura es más fuerte y más grande cuando se está en contacto con un elemento natural. Si una persona está calzada, en una meditacion, el resultado de la medición será diferente del que se obtiene si está descalza, porque el contacto directo con la tierra tiene una influencia decisiva. Vale decir que las auras son distintas bajo distintas circunstancias. Las energías de la naturaleza son, entonces, fácilmente absorbidas y transformadas por el cuerpo. Un modo habitual de curación consiste en hacer que el individuo que padece una enfermedad cruce el océano durante la convalecencia. El medio oceánico tiene los cuatro elementos básicos de la vida: el fuego del sol, el aire marino, el agua y la tierra. El cuerpo humano puede absorber esa energía y transformarla en salud, ya que de ese modo el sistema energético en su totalidad se restablece. La asociación y el contacto con los cuatro elementos primordiales son con los que se restituye el equilibrio individual. Sin embargo, el aura no está constituida por energía absorbida y transformada a partir de elementos de la naturaleza. Es más bien una sutil interacción entre el cuerpo y los campos de energía celestes. La influencia de los astros -tal como se describe en la astrología- Es captada y transformada en expresiones de energía dentro del individuo. Algunas influencias planetarias pueden impactar de manera más intensa y evidente que otras. Cada persona tiene su propio sistema de energía y su forma individual de intercalar y trabajar con las sutiles influencias que nos rodean. Con un poco de estudio, perseverancia y autoexamen, es posible incrementar la percepción de esas influencias y aprender a trabajar con ellas creativa y productivamente. Es preciso que conozcamos cómo nuestro campo áurico interactúa con las fuerzas y energías exteriores, como nuestra aura afecta la energía de los otros y es afectada por ella. Por eso, es fundamental que aprendamos a reconocer los límites y la fuerza de nuestro campo de energía, y a detectar los momentos en que resulta necesario desarrollarlo, equilibrarlo, o limpiarlo. Las características del aura Ahora estudiaremos las propiedades que todas las auras comparten, para luego incrementar la percepción y el conocimiento de nuestra propia aura. 1- Cada aura tiene su frecuencia particular. Cada campo de energía es único en sí mismo, pero no es absolutamente diferente de los demás, ya que entre todos los campos hay ciertas similitudes. En efecto, toda aura tiene campos sonoros, luminosos y electromagnéticos, lo que varía de individuo a individuo es la intensidad de esos campos. Es decir que cada persona tiene su propia y única frecuencia. Cuando la frecuencia de nuestra aura se acerca a la frecuencia del aura de otra persona, sentimos hacia ella una natural inclinación o empatia, nos resulta fácil la comunicación. Para algunos, la empatia que se da naturalmente entre determinadas personas obedece a una posible conexión entre ellas en vidas pasadas. Sin embargo, estudios muy serios al respecto demuestran que, aunque esta idea no puede descartarse de plano, las personas que experimentan empatia tienen un patrón áurico similar, lo que determina una frecuencia similar en los niveles físico, emocional, mental y espiritual. En el caso contrario, cuando la frecuencia del aura de una persona es muy diferente de la nuestra, solemos experimentar hacia ella sentimientos de displacer, de incomodidad, de agitación. Eso no significa que con ella el entendimiento sea absolutamente imposible, sino que nuestros campos de energía no están en consonancia. Sin embargo, lo que inicialmente se plantea como una disonancia puede convertirse en lo contrario si nosotros mantenemos con la otra persona un contacto estrecho durante un período prolongado. Los casos que suelen ocurrir de atracciones muy intensas entre individuos totalmente diferentes, con los quese suelen explicarse como "atracción de los opuestos", reflejan esa circunstancia. Las sutiles "primeras impresiones" que todos, sin excepción recibimos de alguien son simplemente el producto de una armonía o un choque entre nuestras auras. Y todos, también, tenemos la posibilidad de aprender, de cambiar y ajustar la frecuencia de nuestra aura a través de la práctica. Ciertos ejercicios específicos permiten, en efecto, "sintonizar" la frecuencia áurica del entorno y de la gente que nos rodea. En algunos casos, incluso, este ajuste se da de manera natural, como un mecanismo de autoprotección. Cuando esto nos sucede, es necesario ejercer un control consciente sobre la frecuencia del aura, que nos permita interactuar con otros campos de energía, de manera enfática o suave, según sea necesario. Esta forma de control también se aprende. 2- Nuestra aura puede interactuar con el campo áurico de los demás. Dadas las fuertes propiedades electromagnéticas del aura, constantemente expulsa y absorbe energía. Cada vez que estamos en contacto con otra persona, hay un intercambio energético que provoca que le demos algo (por ejemplo, relacionado con los aspectos eléctricos del aura) y a la vez tomemos algo de ella (algo relacionado, por ejemplo, con el aspecto magnético del aura). Si interactuamos con muchas personas, mayor será el intercambio de energía. A menos que seamos conscientes de ese intercambio, al final del día habremos acumulado un montón de "escombros" de energía que se manifiestan en ideas, sentimientos y pensamientos extraños. Habrá días, incluso, en los que pensaremos si no nos estamos volviendo locos. Sensaciones de esa cualidad no tienen nada que ver con nuestro estado psíquico en sí mismo, sino con la cantidad de energía que acumulamos a través del contacto con otras personas al cabo del día. Todos conocemos personas que absorben mucha más energía de la que entregan. Cuando conversamos con ellas, ya sea personalmente o por teléfono, quedamos exhaustos. Cuando se van, o finaliza la charla, experimentamos la sensación de haber recibido un golpe en el estómago. Esto se debe al intercambio unilateral de energía, a que "arrancan" energía de nuestra propia aura. Hay varios ejercicios que permiten balancear cada día la energía de nuestra aura, y prevenir el desventajoso intercambio unilateral de energía. 3- El campo de energía humano puede interactuar con el campo animal, el mineral y otros campos de energía. Toda materia, animada o inanimada, tiene campos de energía que obedecen al carácter atómico de su estructura. Los campos anima¬dos son más fuertes y más fácilmente detectados, pero unos y otros pueden ser utilizados para ampliar nuestro campo energético individual. - La interacción con la energía de la naturaleza nos permite balancear y limpiar nuestra aura. La difundida costumbre de abrazar a los árboles, por ejemplo, tiene su razón, ya que éstos constituyen campos dinámicos de energía, que interactúan con los campos energéticos humanos también de manera dinámica. Cada árbol tiene su propia y única frecuencia, así como la tiene cada ser humano. Por este motivo, se puede abrazar a diferentes árboles con diferentes propósitos. Abrazar a un sauce, o sentarse debajo de él durante cinco minutos, por ejemplo, alivia el dolor de cabeza. El pino actúa sobre la energía humana, limpiándola, es decir, absorbiendo del campo áurico las emociones negativas, especialmente los sentimientos de culpa. Pero, lejos de dañarse por la influencia de energía negativa, el pino la reabsorbe como un verdadero fertilizante que redunda en favor de su desarrollo. Alteraciones en el campo electromagnetico del aura Los cristales y las piedras llevan una gran popularidad en la década de 1980 debido, precisamente, a sus propiedades electromagnéticas. La energía liberada por ciertos cristales y piedras es absorbida fácilmente por el campo áurico humano. Una manera adecuada de comprobar el efecto de la energía de árboles, piedras y cristales en el ensanchamiento de nuestra aura es realizar ejercicios que permitan medirla. También el aura de los animales interactúa con el aura humana. Existen serias investigaciones referidas a la influencia benéfica de las mascotas sobre personas enfermas o ancianas. Ayudan a balancear el aura, estabilizando las energías físicas, emocionales, mentales y espirituales. 4- Cuanto mayor es el contacto, mayor es el intercambio de energía. Nuestra aura deja su impronta en los entes con los que interactuamos, ya se trate de otra persona, del contexto en general o de un objeto en particular. Cuanto más prolongado y cercano sea el contacto, más enérgica será la impronta. Es el carácter electromagnético del aura es el que hace que magneticemos a personas, objetos y lugares. Si acostumbramos a sentarnos siempre en la misma silla, por ejemplo, dejaremos nuestra impronta en ella, las huellas de nuestra energía. La silla se transformará así en nuestra silla. Por la misma razón, quien ha tenido, en la infancia, un cuarto propio, recordará que la sensación de estar allí es muy diferente de la que se tiene en el dormitorio de los padres o de los hermanos. Nuestra aura carga el entorno con un patrón de energía similar al propio. Es por esta simple razón que muchas personas no logran conciliar el sueño si no están en su propia cama; las camas ajenas no tienen el patrón de energía que les resulta confortable. Cuando nos mudamos de domicilio, el tiempo que nos lleva adaptarnos a los cambios de casa, a los cambios de cama, etc., es el tiempo que se toma nuestra aura para magnetizar y armonizar el ambiente y los objetos con su propia frecuencia de energía. Lo mismo ocurre cuando compramos una prenda nueva, o con cualquier otro objeto. Nuestra manta preferida, o el juguete favorito de los niños, están magnetizados con la energía de su propia aura, porque la frazada y el juguete absorben esa energía. De ahí que, cuando tienen un problema o sienten miedo, buscan protección en esos objetos. Tenerlos en la mano, entrar en contacto con ellos, les sirve para recargar, balancear, restablecer el contacto con su propio patrón de energía. Después de un día de mucha actividad, o de emociones muy fuertes, el juguete o la frazada se convierten en una fuente de la cual extraer la energía que han perdido. Esto explica por qué los chicos se sienten tan disgustados cuando se dan cuenta de que su mamá le lavó la manta, o el juguete; en el proceso de la limpieza, estos objetos pierden la energía con la que han sido cargados. Lo mismo sucede con los objetos ligados a la meditación y la oración, por ejemplo, una mantilla. Cuanto más se usan, más magnetizados están, y ejercen influencia sobre el individuo que medita o que reza, en el sentido de que le resulta más fácil predisponer su mente y espíritu si tiene esos objetos que si no los tiene. La psicometría (medición y lectura de las vibraciones de los objetos) se basa, justamente, en la interacción del aura individual con los diferentes objetos. Cuanto más prolongado sea el contacto de una persona con un objeto determinado, más fuertemente cargado resultará con un patrón de energía similar a la del individuo. Una persona perceptiva, por lo tanto, puede tomar en sus manos un objeto y sentir la impronta de aquel a quien pertenece. Cuanto más nos exponemos a ciertos patrones de energía, más somos influenciados por ellos y, a su vez, más son influenciados ellos por nosotros. Si el campo energético con el que entramos en relación es más fuerte que el nuestro, fácilmente ese campo logrará que el nuestro entre en resonancia con él, y viceversa. Y aquí reside el porqué de la gran influencia que ejerce un grupo. En efecto, la energía de un grupo es mayor que la de un individuo ordinario. Cuanto mayor sea el contacto del grupo con el individuo, más entrará el aura individual en armonía con el aura grupal, y más reflejará sus características. Los contactos íntimos, como los de carácter sexual, provocan un complejo intercambio energético. El sexo crea un poderoso intercambio de energía áurica entre las personas involucradas, y como la conexión energética es más prolongada y estrecha que la de cualquier contacto ordinario, no resulta fácil balancear la energía, ni una tarea rápida. Sin embargo, esas dificultades únicamente aparecen en el caso de un encuentro sexual casual; una persona acostumbrada a relacionarse íntimamente con varias parejas a la vez entrará en relación con niveles muy sutiles de energía, de personas muy diversas, si no tiene tiempo de "limpiarse" de la energía anterior. Cuanto más prolongado e íntimo es el contacto con otra persona, más sutil y poderosa es la interacción de los campos áuricos. Los padres (especialmente la madre) comparten algunas de sus energías con los hijos en el curso de sus vidas. En las relaciones muy fuertes e intensas, las energías se comparten y combinan de manera dinámica. Un aspecto importante del proceso de duelo por la muerte de un ser querido es la liberación, por parte de sus parientes, de las energías muertas que esa persona compartió con ellos. La duración de ese proceso es directamente proporcional al tipo de relación que se ha mantenido con la persona fallecida. Incluso en las familias en que las relaciones no parecen ser demasiado estrechas, existe, después de un deceso, una fuerte sensación de debilidad, que obedece a la pérdida de las energías del muerto que aún se encuentran en el cuerpo de los parientes. 5- El aura y los cambios que se producen en ella refleja los aspectos físicos, emocionales, mentales y espirituales del individuo. Los colores, la claridad y luminosidad que manifiestan, el tamaño y la forma del aura, y todas sus características particulares, proveen información acerca del ser, del individuo que la emana. Por esta razón, no basta con aprender a ver el aura; hay que aprender también a interpretarla, lo que es un poco más difícil. En general, un campo áurico débil nos hace más susceptibles a las influencias externas. Un buen ejemplo puede encontrarse en nuestro lugar de trabajo. Cuando estamos descansados y serenos, el ruido dentro de la oficina, el murmullo, las máquinas de escribir o el tecleo más sutil de las computadoras- no nos afecta demasiado y podemos ignorarlo fácilmente para concentrarnos en nuestro trabajo. En cambio, cuando por alguna razón -por ejemplo, si estamos cansados- nuestra energía disminuye, también disminuyen nuestras vibraciones áuricas. Los ruidos del entorno ingresan en nuestro campo áurico y crean en nosotros una sensación de disgusto e incomodidad. Cuanto más prevenidos estemos de este fenómeno, tanto más fácil nos resultará tomar las medidas para preservarnos de él, manteniendo protegida y balanceada nuestra aura. Cada vez que tenemos una reacción emocional fuerte, se produce un cambio en nuestra aura. Esa reacción puede afectar el color, o la forma, o cualquiera de los variados aspectos del aura. Lo mismo sucede con las respuestas mentales o espirituales. Todas las actividades en que estamos involucrados se reflejan, de una manera u otra, en nuestra aura. Tanto los colores en sí mismos, como su intensidad, varían de manera contrastante a lo largo del día. Todo depende de lo que esté sucediendo en nuestra vida. Por lo general, hay una o dos vibraciones de color que son más constantes que el resto. Esta constancia refleja patrones de energía que mantenemos por ciertos períodos más o menos prolongados, que abarcan desde un mes hasta un año. La cuantificación del color durante ese período puede constituir una suerte de "barómetro". Por ejemplo, la abundancia de verde en el aura con una extensión de entre 1,20 y 1,80 metros alrededor del cuerpo puede reflejar un período de crecimiento y cambio que se extenderá durante cuatro o seis meses. Sin embargo, no se puede ser demasiado rígido en este tipo de interpretación. En todo el periodo del día, puede ocurrir una amplia variedad de cambios de colores, que se sobreimprimen al patrón básico de la energía correspondiente a ese período de nuestra vida. Dentro del verde, por ejemplo, puede haber muchos otros colores e intensidades, y todos ellos son el reflejo de diferentes aspectos de crecimiento y cambio. Por eso, la interpretación del aura presenta cierta dificultad, y requiere que se efectúe un proceso de prueba por acierto y error, a lo largo del cual se pongan en juego tanto nuestros conocimientos como nuestra intuición. Ejercicios para "Empujar" El Aura y Probar La Existencia del Campo Aurico Hay un ejercicio que puede ser llevado a cabo fácilmente con un amigo o conocido. Constituye una buena forma de testear que la energía que nos rodea está relacionada con nuestro cuerpo físico, y lo afecta de manera muy intensa. 1-Haga que su amigo se pare en una misma línea con usted, ofreciéndole la espalda. 2- Ubicado a unos 90 centímetros de la espalda de su amigo, levante los brazos y las manos como si estuviera empujando una pared invisible. 3- Repita los movimientos. Empuje la pared invisible, deje de empujarla y vuelva a empujar. Haga los movimientos de manera lenta y pausada. 4- Cuando usted realiza estos movimientos, está empujando el aura de su amigo. Como resultado, su cuerpo físico se balanceará hacia adelante y hacia atrás. 5- Como su amigo le ofrece la espalda, no podrá ver sus movimientos y, por lo tanto, el movimiento de su cuerpo no podrá atribuirse al hecho de saber que usted está empujando su aura. 6- Algunas veces, el movimiento que resulta del ejercicio no es fácilmente detectado por los participantes. Si esto ocurriera, incorpore a una tercera persona como observador. Debe sentarse o pararse a 1,50 metros, y de ese modo el movimiento será detectado manifiestamente. 7- Al cabo del ejercicio, alterne con su compañero para que él empuje su aura. Por último, sitúese usted mismo en la posición de observador. Recuerde que está iniciando un proceso que confirmará la realidad del campo áurico que rodea al cuerpo físico. 8- Cuando el movimiento que se produce es muy intenso, conviene situar a otra persona adelante de aquella cuya aura está siendo empujada. Es el modo de prevenir posibles caídas. SIGNOS DE ENFERMEDADES ETÉRICAS Para los que ven y leen el aura humana, si no es un detalle técnico para evaluar e interpretar, nada digno de su regalo. Además de los colores, y su complejidad es enorme y todavía tiene las formas y signos de pensamiento. Por lo tanto los colores yuxtapuestos y superpuestos no es suficiente para una lectura, es necesario el reconocimiento. BULTOS Hay zonas del cuerpo donde no se insertan a grisáceo, que es el estancamiento de la energía, es decir, residuos de la energía vital en el que el cuerpo no ha logrado expulsar a descartar de forma natural. Las personas obesas que no tienen los ejercicios en el área de las masas ombligo chakra que salen de un color gris verdad. La presencia de esta anomalía no permite la libre circulación de prana. Los sentimientos de las contracciones, dolores de cabeza, el cuerpo se nota conjunta de estas excrecencias, codos, muñecas, hombros, rodillas en la espalda, en verilha, en la cintura. Una consecuencia positiva se ve en un color azul plateado, entre los ojos, la garganta del corazón, el oído o la indicación clartividência tales como la clarividencia, la clariaudiencia, la mediumnidad. CARIES ETÉREAS La visualización de las cavidades o "agujeros" en el brillo etéreo es una preocupación, es una señal de que no hay energía en absoluto, en absoluto, en los casos graves puede conducir a la insuficiencia de órganos como el color que rodea, como por ejemplo un ataque al corazón. Pero la existencia de una fractura, puede reconocer un agujero en forma de fallo. Pero en la mayoría de los casos, la mala circulación en el masaje del sitio, acumpuntura (re-energización de los nadis), el reiki en el sitio afectado. ENERGIA PERDIDA Junto a los "agujeros" en el aura etérea, usted aprenderá las fugas de las energías vitales, como el humo de una chimenea, como un géiser, es una pérdida de energía, pérdida de la fuerza cuando este sendero es de color grisáceo o blanco sucio. Si los chakras y los colores de un color brillante, especialmente en el bazo y chakras de la garganta es Magnos los grandes pies y las palmas, es un acto normal expelidor. Sin embargo, no estar en estos lugares, podemos decir que es una pérdida y debe tener cuidado de no producir complicaciones, siempre y cuando son las grietas, agujeros, pueden ser atendidos y tratados (más sensible con el cuerpo visto de perfil). MANCHAS Los puntos son siempre los signos de los desequilibrios, una mancha oscura en general, fuera de foco, en una nube. En estos casos etéricos difusasacizentadas nubes puede indicar una mala digestión, cuando la región del estómago, donde un color gris oscuro es ya un problema crónico proporciones arraigadas como las úlceras gástricas, la vesícula biliar, cálculos renales bloqueado. Las manchas son más popularmente conocido como bloqueos energéticos. SIGNOS DE DESORDEN Estos son signos de desorden y varían de gris a la oscuridad vermolho marrón. A partir de un problema más grande es el escenario ideal para luchar contra un mal mayor o un hueco de escape. DESTELLOS Y CHISPAS Los destellos son manifestaciones astral y mental, rara vez visto en el plano etérico. Para ello está ligado a los sentimientos como la alegría la ira momentánea rápidamente, la risa, el descubrimiento de una respuesta deseada. Ha chispas o chispas de color rosa etérea puede denotar infección (inflamación) de acuerdo al color, ya que el rojo puede denotar aura emocional problemas financieros. Las Formas de Pensamiento Las distintas formas de los pensamientos generan las diversas formas en el aire, donde astral y mental en la naturaleza podemos ver sobre las cabezas de trii"ngulos humanos, plazas, cajas, lanzas, rayos, bolas, seres, formas de ectoplasma, puede durar segundos y las ideas fijas de formas de alimentar a generar un círculo vicioso. Impulsados por la preocupación y la ira puede golpear la misma clave que resulta en una forma fija, que puede durar horas, días, meses e incluso años en algunos casos más graves. EL SIGNIFICADO DE LOS COLORES El color es una parte íntima de nuestras vidas. No sólo nos afecta de manera directa, sino también nos refleja. Tiene una función expresiva, vale decir que sirve para describir nuestro estado psíquico, nuestro humor, nuestras actitudes y hasta nuestras experiencias individuales. Con frecuencia, escuchamos que la gente habla de colores cuando tiene que hacer descripciones: Hoy veo la vida rosa. Estaba tan enojado que se puso rojo. Se puso verde de envidia. Estaba azul de la impresión. Es una persona de oro. El color es una propiedad de la luz. Cuando la luz se descompone en diversas longitudes de onda, percibimos diferentes colores. Cuando exponemos un prisma a la luz del sol, despliega un arco iris de siete colores, que constituyen sólo una pequeña fracción de todo el espectro de color. Cada color tiene una multitud de variantes de tono. La energía del aura se refleja en luz y color. La claridad y la ubicación del color indican diferentes cosas con respecto al ser físico, emocional, mental y espiritual. Si usted ha practicado paso a paso los ejercicios de este libro, ya habrá comenzado a detectar los colores del aura, pero si eso aún no ha sucedido, puede valerse del péndulo, o de una varilla radiestésica, para ayudarse a identificarlos. Ahora bien, identificar los colores es sólo una parte, y quizá la menos compleja. Más difícil, en cambio, resulta interpretarlos. Todos somos sensitivos al color, y somos sensitivos incluso a lo que éste refleja, aunque no tengamos demasiada conciencia de ello. Todos hemos recibido comentarios acerca de lo bien que nos queda o un color, o de lo "apagados" que nos hace lucir, y también nosotros hemos hecho ese tipo de comentarios a otras personas. Con frecuencia, estos comentarios, aparentemente intrascendentes, reflejan impresiones inconscientes acerca del aura que no podemos registrar como tales. Diferentes colores reflejan distintos patrones de actitud, de humor y de energía, pero también las variaciones de un mismo color son capaces de reflejarlos. La interpretación del significado de estas variaciones lleva tiempo y mucha práctica. En la determinación de los colores del aura, hay ciertos conceptos guías que debe tener en cuenta: • Los colores que están más cerca del cuerpo físico suelen [/color]reflejar las condiciones y energías físicas. Los que están más alejados reflejan, en cambio, las energías emocionales, mentales y espirituales que pueden estar incidiendo en el área física. • Los colores más claros, de tonos pastel, son los positivos. Los tonos tierra y los tonos densos reflejan desequilibrios, hiperactividad u otros posibles problemas en el área a la que están conectados. • Los colores oscuros indican altos niveles de energía, lo cual no necesariamente es negativo, por lo que usted no debe apresurarse a sacar conclusiones. • Frecuentemente hay más de un color en el aura. Cada color refleja diferentes aspectos. Usted puede aprender cómo estos diferentes colores interactúan, y el efecto que cada combinación tiene. Pero, por supuesto, el desarrollo de esta habilidad requiere, como ya dijimos, tiempo y práctica. • Cuando comience a ver el aura de otras personas, tenga en cuenta que usted la está viendo a través de su propia aura y que, por lo tanto, para interpretar lo que ve, tendrá que tener conciencia de ella en todo momento. Si su aura es predominantemente amarilla, y la de la otra persona, predominantemente azul, usted puede ver el color verde. En ciertas ocasiones, sin embargo, nuestro inconsciente percibe esto y hace los ajustes necesarios; pero usted debe tener en cuenta este mecanismo antes de sacar conclusiones. • Es importante que se acostumbre a no juzgar a las personas por lo que ve en sus auras. Lo que usted ve y lo que interpreta dependerá en gran medida del estado emocional y mental por el que atraviese en el momento en que lo haga. Considere los pros y los contras de lo que se asocia a un color en las diferentes áreas con las que está conectado. Usted no tiene derecho a decirle a alguien más de lo que realmente ve; por lo tanto, haga únicamente observaciones objetivas, explique los significados posibles, y deje que el otro realice sus propias elecciones y tome sus propias decisiones. • Aprenda a utilizar su intuición en la interpretación. Formule todo tipo de preguntas al individuo cuya aura está tratando de interpretar, porque pueden servirle para aclarar lo que ve. Sólo a través del feedback con la otra persona podrá desarrollar un criterio adecuado para realizar sus interpretaciones. Recuerde que el color, la ubicación y la claridad pueden indicar diferentes cosas, y su habilidad deberá manifestarse en sintetizar con coherencia los diferentes significados. • El aura cambia con frecuencia. Los colores más cercanos al cuerpo pueden sufrir muchos cambios en un solo día. Toda emoción fuerte, o una actividad física y mental intensas, pueden traducirse en fluctuaciones de luz en el aura. Nuestra aura cambia, incluso, a través de las etapas de la vida. Cuando usted desarrolle la habilidad de ver el aura, encontrará, sin embargo, que cada individuo tiene uno o varios colores predominantes, que se mantienen insistentemente en su campo áurico, también cuando haya fuertes variaciones de forma. ¿Cuál es la relación, entonces, entre los colores básicos y los tonos secundarios? Esta es la pregunta que usted deberá dilucidar. • Usualmente, el primer color en aparecer es algún tono del verde o del azul luminoso, pero usted no debe desanimarse si esto no sucede. Debe estar advertido contra los desencantos. La mayoría de la gente espera resultados en un lapso determinado, y cuando no aparecen, se decepcionan. Por esta razón, lo mejor es no fijarse límites de tiempo. Practique los ejercicios diariamente, y abra así sus posibilidades de percepción si quiere lograr resultados efectivos. Si usted es consecuente con la práctica, es casi seguro que logrará buenos resultados en cuatro o seis semanas. En ese lapso, si aún no comenzó a diferenciarlos, seguramente habrá comenzado a percibir los colores del aura. Los resultados óptimos se obtienen en unos seis meses, pero iniciar este proceso no lleva menos de un mes. • Cuando comience a desarrollar su visión áurica, empezará a ver auras en torno de todo y de todos. Esto puede resultar agotador, y también puede distraerlo. Es por eso que los ejercicios están pensados para que tu "enciendas" y "apagues" a voluntad tu visión áurica, como si se tratara de una radio o un televisor. Tenga en cuenta, además, que no debe practicar la visión áurica de otras personas sin su permiso, porque sería tan grave y falto de consideración como violar su correspondencia íntima. Incluso si usted tiene alguna percepción involuntaria, no lo revele si no lo invitan a hacerlo. La visión áurica debe ser una visión responsable. El significado de los colores El color puede ser constructivo o destructivo. Puede estimular o deprimir, repeler o atraer. Incluso puede ser masculino o femenino. Es capaz de reflejar lo positivo y lo negativo, y proveer la clave para conocer la personalidad, el humor, la madurez y la salud de un individuo. Tenga en cuenta que el color refleja tanto aspectos físicos como espirituales. Cada color tiene su característica general, pero cada variación de ese color cambia un poco esa característica. La ubicación del color, su intensidad e incluso su forma en el campo áurico, también deben ser consideradas. Este texto, por supuesto, no provee absolutamente todos los sutiles matices de la interpretación del color en el campo áurico. Usted debe examinar el color básico y las energías a que dicho color remite, ya sean en el nivel físico como en los otros niveles. Los colores más próximos al cuerpo reflejan aspectos de la condición física del individuo, e indican también cuáles son las energías que se manifiestan y presionan normalmente en su vida. Los colores y energías más alejados del cuerpo indican hacia dónde se dirige la persona en el curso de su vida. Con el tiempo, le será posible determinar los patrones de energía en base al color y la ubicación de éste respecto del cuerpo físico. ROJO Es el color de la energía fuerte, ya que remite al fuego y a la fuerza creadora primaria. Denota la energía promotora de la vida. Es calor y ardor. Puede indicar fuertes pasiones, es decir, amor, enojo, odio, y también cambios inesperados, como un nacimiento. Influye sobre el sistema circulatorio, el sistema reproductivo y el despertar de las habilidades y talentos latentes. Demasiado rojo puede indicar sobre-estimulación, inflamación y falta de equilibrio. Puede también reflejar nerviosismo, agresión, impulsividad o excitación. ANARANJADO Es el color de la calidez, la creatividad y las emociones. Indica coraje, alegría y sociabilidad. Puede reflejar la apertura hacia una nueva conciencia sobre otros planos de la vida, como por ejemplo, el plano astral. También puede indicar desequilibrio emocional y agitación. Los tonos más terrosos del naranja señalan orgullo y extravagancia, preocupación y vanidad. AMARILLO Es uno de los colores que primero se perciben. Es el color de la actividad mental y el sol brillante. Refleja nuevas oportunidades de aprendizaje, luz, esperanza y condiciones intelectuales. También es el color de las habilidades físicas y la sensibilidad. El amarillo pálido cerca de la cabeza puede indicar optimismo. Los tonos pastel reflejan el entusiasmo por algo definido, el poder de las ideas y el desarrollo intelectual. Los tonos más bajos del amarillo pueden indicar exceso de pensamiento y análisis, espíritu crítico inflexible, falta de reconocimiento hacia los demás y pensamientos rígidos y dogmáticos. VERDE Es el color de lo sensitivo y de la compasión. Refleja crecimiento, simpatía y calma, y pone en evidencia a una persona realista y con la mente abierta. Los verdes brillantes que se mueven hacia el azul indican facilidad para cicatrizar las heridas del espíritu. Es el color de la abundancia y la amistad. Los verdes más terrosos u oscuros reflejan incertidumbre y avaricia, como también celos y excesivo deseo de posesión. Indican, además, dudas y autoengaños. AZUL Cercano al amarillo en el espectro, es uno de los colores que más fácilmente se perciben en el aura. Es el color de la calma y la quietud, y refleja devoción, amor por la verdad y seriedad. Puede indicar habilidad para la clariaudiencia y para el desarrollo de la telepatía. Los tonos más claros reflejan una imaginación activa y una intuición aguda. Los más bajos, soledad y aislamiento. El azul profundo remite a la devoción, mientras que el azul "eléctrico" indica honestidad y buen juicio, y también que la persona de la que emana ha encontrado o está en vías de encontrar el trabajo que busca. Cuando el azul es muy oscuro, remite a un bloqueo de las percepciones, así como melancolía, preocupación, enojo, irritabilidad e hipersensibilidad. VIOLETA Y PÚRPURA El violeta es el color de la transmutación, de la unión del corazón con la mente, del cuerpo con el espíritu. Refleja independencia e intuición, así como una gran actividad onírica y espíritu penetrante. Los tonos que se acercan al púrpura reflejan habilidad para manejar las relaciones. Los tonos más pálidos y luminosos, tanto del violeta como del púrpura, indican humildad y espiritualidad e, incluso, gran esfuerzo individual de superación. Los tonos más bajos y oscuros remiten al deseo de vencer a alguien, o de obtener el triunfo sobre algo, y también intensa imaginación erótica y sentimiento de no ser comprendido. ROSADO Es el color de la compasión, el amor y la pureza. Refleja alegría, confortidad y un intenso sentido del compañerismo. Cuando se lo ve en el aura, pone en evidencia a un individuo comprometido con el amor y la belleza. Según el tono, puede reflejar inmadurez, sobre todo si se trata de un rosado oscuro. En este caso, también puede reflejar sinceridad total o falta absoluta de sinceridad. Puede ser el indicador de que se acerca un nuevo amor, o una nueva manera de ver el mundo. DORADO Refleja la dinámica energía del espíritu, la energía de la devoción y la restitución de la armonía. Indica un fuerte entusiasmo y una gran inspiración, así como que ha llegado el tiempo de iniciar un proceso revitalizador. Los tonos más bajos revelan que la persona de la que emanan está todavía en camino de tomar conciencia de muchas cosas, y que hay muchas cosas dentro de su vida que aún no tiene claras. Esto remite a la alquimia, disciplina que buscaba transformar todos los materiales en oro: la persona tiene aún mucho de sí para transformar en ese metal precioso. BLANCO Es el primer color que se percibe en el aura. Si el blanco que aparece en el aura es muy brillante, significa, aunque no podamos percibirlo, que está formado por la conjunción de muchos otros colores. De modo que percibir prioritaria¬mente el blanco puede ser el índice de una visión deficitaria y pobre del aura. Cuando el blanco tiene, en cambio, el estatus de un color independiente no formado por una conjunción de tonos diversos, refleja la verdad, la pureza y la creatividad. GRIS Es el color de la iniciación, y por lo tanto puede remitir al inicio o al desarrollo de nuevas habilidades. Los tonos más plateados reflejan la conciencia de la energía femenina, es decir, intuición, claridad e imaginación creativa. Los tonos más oscuros revelan desequilibrio físico, especialmente cuando se los encuentra próximos a determinadas áreas del cuerpo físico. También pueden delatar el deseo de abandonar alguna empresa. El exceso de gris en el aura puede poner en evidencia a una persona muy selectiva, a un verdadero "lobo solitario". MARRÓN Aparece con frecuencia en el campo áurico. Mucha gente piensa que refleja falta de energía o desequilibrio, pero no siempre es así. El marrón es el color de la tierra. Cuando aparece, en especial debajo de la cabeza y alrededor de los pies, puede reflejar un nuevo crecimiento, el nacimiento de nuevas raíces. También refleja laboriosidad y organización. Debajo de los pies, da cuenta del egoísmo de la persona, por eso, suele aparecer casi sin excepción en el aura de los niños, seres que algunas veces llegan a ser egoístas en virtud de que aún no se han socializado. Si aparece a lo largo de la cara, o rozando la cabeza, indica falta de discriminación. Si se lo ve en el área de los chakras, significa que esos centros de energía requieren ser limpiados y purificados. El marrón es un color difícil de interpretar, ya que puede indicar problemas en el área física, aunque no siempre es así. Antes de sacar conclusiones apresuradas, hay que lograr un buen "contacto" con la persona que lo emana. Esta es la única forma de comprender su significado. NEGRO Es uno de los colores más confusos y di¬fíciles de interpretar en el espectro áurico. Para algunos, la aparición del negro en el aura es el anuncio de la muerte o de terribles desgracias, pero no se ha podido corroborar que sea así en todos los casos. El negro es el color de la protección que tiene el individuo contra las energías extrañas. Dentro del aura, puede indicar que la persona de la que emana intenta protegerse de sí misma, o que tiene secretos que no quiere revelar. También puede indicar desequilibrios físicos, sobre todo cuando aparecen zonas muy oscuras rodeando el cuerpo físico. La localización del color provee la clave para su interpretación. En una localización más lejana al cuerpo físico, puede indicar agujeros en el campo áurico. Hay quienes sostienen que esos agujeros son el producto de abusos sufridos en la niñez, o de la ingestión de drogas, alcohol, tabaco y otras sustancias tóxicas. LUCES PLATEADAS Con frecuencia, se observan dentro del aura suaves luces que parpadean. Se trata de luces plateadas centelleantes, que constituyen un indicador de cosas diferentes. Son un símbolo de gran creatividad y fertilidad. Cuando aparecen dentro del campo áurico de una persona, indican que en su vida se está activando intensamente su potencial creativo. Estas luces se observan con mayor frecuencia en el aura de las mujeres, pero no son patrimonio exclusivo de ellas. De las mujeres, la mayoría en las que se observa este centelleo son embarazadas, o han tenido un niño en los últimos seis meses, aunque también se observan, en menor porcentaje, en mujeres que jamás han concebido. Es fácil ver que este fenómeno es coherente con el hecho de que las luces centelleantes indican activación de la creatividad y de la fertilidad. La creatividad y la fertilidad pueden adquirir formas muy diversas, y una de ellas es, sin duda, la concepción de un hijo. Por eso, cuando en una mujer en edad fértil se detectan estas luces, y no son atribuibles u otro hecho creativo en sus vidas, si no han dado a luz recientemente es dable esperar un embarazo inminente, dentro de los seis meses de haberse observado las luces. Aunque el nuevo ser aún no constituye un hecho físico concreto, la energía de su alma ya está presente en la mujer que lo va a concebir, y eso puede explicar los destellos en su aura. Si la fertilidad anunciada por el aura no culmina en un embarazo, puede estar referida a otra área de la vida. Generalmente, el hecho creativo que se anuncia es "parido" dentro de un lapso que ronda los nueve o diez meses posteriores a la observación. En la vida del individuo se abre una nueva puerta, e ingresan nuevas posibilidades de realización. Cuando se avanza en la lectura del campo áurico, se va adquiriendo mayor conciencia de las sutiles diferencias de color. El estudio de la cromoterapia y de las cualidades intrínsecas del color nos vuelve más sensitivos hacia él, y nos permite comprender mejor sus significados. Lo que esta muy claro es que todavia es un campo en el que hay mucho por descubrir, por determinar y por asegurar. la mayoria de las veces son conjeturas mas o menos demostradas, pero sin una absoluta fiabilidad. poco a poco se va tomando conciencia de que es un campo importante y se empiezan a hacer estudios mas serios. FIN DE LA PRIMERA PARTE!