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joaquinjo

Usuario (Argentina)

Primer post: 10 jul 2013Último post: 4 sept 2013
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Palabras Raras
InfoporAnónimo8/31/2013

Palabras intraducibles de otras culturas: WALDEINSAMKEIT: (Aleman) La sensacion de estar solo en un bosque. CUALACINO: (Italiano) La marca que deja una copa sobre la mesa. IKTSUARPOK: (Inuit) El sentimiento de anticipacion que te lleva a asomarte para ver si alguin viene. Komoreb: (Japones) La luz del sol que se filtra a travez de las hojas de los arboles. POCHEMUCHKA: (Ruso) Una persona que hace muchas preguntas. SOBREMESA: (Español) Tiempo despues de comer que se emplea para platicar con quienes se compartio la comida. JAYUS: (Indonesio) Broma tan mala o carente de la que solo se rie por cortesia. PANAPO´O: (Hawaiano) Gesto de rascarse la cabeza cuando se intenta recordar algo que se a olvidado DEPAISEMENT: (Frances) Sentimiento de estar lejos del pais natal. MANGATA: (Sueco) El Camino de luz que refleja la luna sobre el mar. Espero les haya gustado

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Chistes de Borrachos
Chistes de Borrachos
HumorporAnónimo9/4/2013

Los mejores chistes de borrachos aquí: Llega un borracho a las oficinas del Gobierno de la Ciudad de Mexico; toca la puerta y se dirige al guardia: "Quiero ser Jefe del Gobierno del Distrito Federal, ?cuales son los requisitos?" "!?Esta usted loco, drogado, idiota o es un imbecil?!" "!No, pues con tantos requisitos mejor ya no!" --------------------------------------------------------------------------- Una mujer, cansada de que su marido llegue borracho a casa todas las noches, decide darle un susto para que escarmiente. Esa noche, cuando el esposo todavía no regresa de la juerga, se disfraza del diablo y lo espera en silencio en la oscuridad. Apenas escucha girar la llave de la puerta, la esposa se prepara y en cuanto entra el hombre, alcoholizado como siempre, cae encima de él gritando: "¡Grrrrrrrrr! ¡He venido a llevarte!" El hombre mira con tranquilidad y responde: "Da lo mismo... ¡Hace veinte años que vivo con tu hermana!" ---------------------------------------------------------------------------- Va un tipo al hospital a visitar a su compadre que se encontraba convaleciente. "¿Qué le pasó compadre?" "Mire, (enseñándole una rajada en la cabeza) ve esto compadre, pues fue hecho con un cuerno de jirafa". El amigo se queda asombrado. "Mire, (mostrándole un moretón en el estómago) ve esto compadre, pues fue una patada de caballo salvaje". El camarada no sale de su asombro. "Mire, (señalando un orificio en la parte superior de la espalda) ve esto compadre, fue un cuerno de rinoceronte". El otro compadre no resiste la curiosidad e intrigado cuestiona: "¿Pos donde andaba compadre? ¿En un safari?" "No compadre, me subí muy alcoholizado al carrusel de la feria y me resbalé". -------------------------------------------------------------------------------- Un borracho se queda mirando aterrado a dos tipos que vienen por la calle. - Por qué nos mira así? Es que nosotros somos gemelos - ¿Los cuatro??? -------------------------------------------------------------------------------- Había un tipo que era tan borracho, pero tan borracho ....que le decían "genio". Porque cada vez que destapaban una botella siempre aparecía. Sabías que la cerveza tiene hormonas femeninas ?, le dice un borracho en un bar a otro. - No te creo. - si, fijate si tomas demasiado, empiezas a hablar mucho y manejas el auto de lo peor. -------------------------------------------------------------------------------- Un tipo llega borracho y de madrugada a su casa. Como no traía las llaves consigo, se dirige al patio de su casa y ve que su perro lleva un periquito muerto en el hocico. "Dios mío, si es el loro de la vecina!", exclama el sujeto. El hombre se inquieta y, apenado, pone al ave en la jaula de la vecina y se va a dormir. Al día siguiente, cuando se despierta, ve que su esposa está llorando y pregunta la causa; la mujer le informa: "Es que se murió la vecina" "Pero, cómo es posible?, si ayer la vi en perfectas condiciones. "Es que le dio un infarto, porque ayer enterró al loro que se le murió, y este apareció en su jaula esta mañana". -------------------------------------------------------------------------------- Un hombre llega al bar de un gigantezco rascacielos en el último piso. Pide una bebida y le llama la atención un gradulón borracho cerca de él. Mientras lo observa el hombre se tira por la ventana ante su sorpresa. Pero en vez de caer es arrojado para adentro del edificio. Mira para los costado y no ve a nadie sorprendido por sucedido. Al rato después de liquidarse varios wiskey's, el grandulón vuelve a repetir su salto por la ventana. Intrigado por lo que pasó, el hombre le pregunta: - Cómo hizo eso ? - Siempre lo hago cuando quiero algo de aire fresco, las corrientes de aire que rodean el edificio, evitan que uno caiga y lo arrojan hacia adentro. - Pero es seguro ? - Hace años que lo hago. Entonces el hombre se arroja por la ventana y en vez de ser arrojado hacia el interior del edifico, se estrella convertiendose en una mancha contra el pavimento. El Barman que vio la situción, comenta: - Superman, cuanto te emborrachas eres un flor de Hijo de Puta...... -------------------------------------------------------------------------------- En el barrio: Un borracho llega a su casa cantando y haciendo barullo, en eso se asoma un vecino y le dice: - Psss!!, no haga bulla que su mujer se va a despertar! - No se preocupe!, cuando llego asi mi mujer y yo jugamos al exorcista! - ?Ah, si?... ?y como es eso? - Bueno, ella me sermonea y yo vomito! -------------------------------------------------------------------------------- Tres borrachos en un burdel Esta era una vez tres borrachos que estaban tomando desde tempranas horas de la noche, luego se van a un burdel a buscar prostitutas, y llaman a la madame: -¡Madame!, traigame tres mujerzuelas para nosotros. La madame responde: - Bueno, por las altas horas a la que están llegando, sólo puedo ofrecerles dos, y una mujer de plástico. -Los tipos piensan, y hay uno de ellos que está sumamente ebrio, entonces deciden darle la mujer de plástico a él. A los días se encuentran los tres amigos sobrios y comienzan a contarse las travesías de esa noche. Dice el primero: - Rayos!, a mí me toco una leona, esa mujer rubia excelente, no pudo haber sido mejor!. Replica el segundo: - No pudo haber sido mejos que la mía, porque la mía era rubía y además era una batidora. Y el tercero dice: - A mí me mandaron a una bruja. - Bueno, y ¿Por qué? preguntan los otros. -Porque cuando le mordí un seno, salió volando por la ventana... -------------------------------------------------------------------------------- Espero les haya gustado, de ser asi, puntos.

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Cortas Historias de Terror
ParanormalporAnónimo8/22/2013

EN TU HABITACION ¿Quién puede asegurar qué fantásticos espectros veremos en el instante de nuestra muerte? La habitación carecía de los elementos esenciales para los amantes del terror clasico. Limpia, pulcra hasta el ridículo. Ella duerme, su mente desconectada de toda realidad. La noche es apacible, cálida. La luz de la luna se derrama sobre la pared. Pero a pesar de lo prosaico de la situación, lo ominoso se hace presente. Primero una corriente eléctrica recorre la columna de la niña, algo que no tiene conexión con su mente, algo físico; la sacude en un espasmo violento que la arranca del sueño. Su cuerpo supo antes que su mente lo que sucedía, había algo en la habitación. Cubierta con una manta permaneció inmóvil. Su cerebro buscaba desesperadamente un argumento que contradiga aquel miedo irracional y absurdo; pero su cuerpo no respondía a este llamado a la sensatez, se obstinaba en mantener los músculos tensos. Las fosas nasales, dilatadas para inhalar la mayor cantidad de oxígeno posible, parecían las de un animal acorralado... "No hay nadie"... Sus ojos recorrían la habitación con una velocidad frenética. Su mente racional estaba estancada repitiendo estúpidamente: "No hay nadie. No. Nadie". Pero esa parte del cerebro inaccesible para la mente racional estaba determinada a mantenerse alerta. Hizo un enorme ejercicio de la voluntad para tratar de dominarse, pero fue inútil. "Enciende la luz..." Pensó en su padre, quién ahuyentaba sus infantiles terrores encendiendo la luz del velador, haciéndola sentir un poco tonta por temer algo que sin duda... "No la enciendas..." Se detuvo en el momento en que su mano se estiraba hacia el interruptor "Si la enciendes, lo vas a ver..." Paralizado su cuerpo, sus ojos se posaron en un rincón de la habitación. Las sombras danzaban alegremente sobre la pared, en algún lugar de la noche ladraba un perro. "Ahí está... en el rincón..." Los segundos se estiraban en una angustia indecible. El tiempo se convirtió en algo físico, pegajoso. Ella miraba hacia el ángulo de la habitación. No parpadeaba. En un último y desesperado intento, su yo racional trató de calmarla. "Ahí no hay nadie. Son sombras y Luna, nada más". En ese momento le pareció que el bulto del rincón se movía, acaso captando que se dudaba de su existencia. El movimiento fué leve, apenas perceptible, pero innegable. Lo que ella podía entrever desde su posición era una figura, que bien podía ser humana, de pie en el rincón de la habitación. En este punto algo sorprendente ocurrió en su interior. El horror no cedió, pero dejó de bloquear los procesos mentales, seguía en posesión de su cuerpo en tanto la amenaza continuase; pero liberó su consciencia para que analizara la mejor manera de salir de aquella desesperada situación. Intentó hablar, pero al principio solo pudo producir un susurro que apenas si podía oírse a los pies de la cama. _ Marco... Fue consciente de que había dicho el nombre de su hermano, aunque desconocía porqué a pesar de la enorme variedad de monstruos conocidos había pensado justamente en su hermano, quién siempre la había querido... "Pensaste en él porque está muerto..." _ Marco, ¿eres tu?_ alcanzó a decir. La figura del rincón siguió inmóvil durante algunos instantes, luego su cuerpo se inclinó levemente hacia adelante, sacando el rostro de las tinieblas; la luz de la luna alcanzó el rostro de la figura, un segundo apenas. Lo suficiente como para que ella sepa que no era su hermano, sino algo infinitamente peor. Toda resistencia se derrumbó. La figura supuraba un odio negro e inhumano que era palpable. La habitación se llenó de un hedor insoportable. Aquello que estaba en el rincón de la habitación dio un paso adelante. Su boca se contorsionaba en una mueca que intentaba ser una sonrisa; sus ojos eran pozos negros dónde era imposible vislumbrar algún rasgo humano. Imposible discutir, imposible razonar con aquel ser que era más bien una voluntad siniestra; sin pasiones, sin deseos; sólo odio y espanto. Ella se abandonó y se hundió en aquellos pozos negros que eran sus ojos. El cuerpo sin vida de la niña fue encontrado a la mañana siguiente. Sus ojos miraban estúpidamente hacia el rincón de la habitación. Derrame cerebral, dijeron los médicos. Nadie discutió un argumento tan razonable. El mundo es misterioso. Después de todo, ¿quién puede decir qué veremos en el instante de nuestra muerte?...... ESPIRITISMO Esta historia me ocurrió de verdad. Antes de esto no creía ni en Dios ni en el diablo, pero ahora... Todo comenzó una noche en la que decidimos hacer espiritismo unos amigos y yo. Éramos 5 amigos en total, entre ellos mi novia, y lo practicamos en casa de uno de ellos. No sabíamos mucho del tema, habíamos leído algo del tema, pero bueno, lo hicimos un poco a nuestro estilo. Hicimos sitio en el salón y dibujamos un pentagrama (cruz de cinco puntas en un círculo) en el suelo con arroz coloreado de rojo. También colocamos una vela en cada extremidad. Luego nos sentamos alrededor de él, sobre unos cojines. Habíamos cerrado bien las puertas y ventanas de la habitación. Para dar ambiente pusimos la banda sonora de la película "Drácula" a un sonido muy bajo y comenzamos a leer un encantamiento del "Libro de las sombras". Todo iba bien hasta que algo raro empezó a suceder y los nervios empezaron a aflorar. Empezó a oírse un murmullo en toda la habitación. Además, el techo se movía y temblaban el suelo. Luego apareción una especie de viento... y una a una las velas se fueron apagando, excepto la de enfrente de nuestro amigo que tenía el "libro de las sombras" entre sus manos... Todos mirábamos a nuestro alrededor y poco a poco el terror se adueñaba de nuestras mentes. La música del reproductor cesó y una voz empezó a murmurarnos algo. Era una voz muy grave, pero no comprendíamos lo que decía. La voz se entremezclaba con una pequeña risa burlona... también algo satánica. Mi novia lloraba... otro amigo temblaba de una manera increíble... hasta que la última vela se apagó y la música del Cd volvió. Y como por arte de magia, la luz del salón se encendió. Ahora podíamos ver bien nuestro alrededor. Todo seguía igual, excepto el arroz que ya no formaba un pentagrama, sino un torbellino. Desde ese día, mis amigos y yo nunca hemos vuelto a practicar espiritismo. Y sólo contamos esta historia en reuniones íntimas. Esta es la primera vez que lo cuento a tanta gente. ANIVERSARIO DE MUERTE Es una noche cerrada cuando un muchacho que vuelve a casa en su coche descubre en el borde de la carretera una chica que hace autostop. La chica parece aterrorizada y helada, por lo que el joven decide pararse, ayudarla y acompañarla a casa. Como suponía, ella estaba helada, por lo que le presta su chaqueta. La chica no es muy habladora así que es él quien habla casi todo el trayecto. A la mañana siguiente el muchacho se da cuenta que la muchacha se llevó su chaqueta a casa. Para recuperarla (y para volver a verla, pues le gustó) decide volver a la casa de ella, donde la había dejado la noche. Cuando llama a la puerta una señora no muy mayor, pero sí desmejorada, le abre la puerta. Él le explica lo sucedido y pregunta por su hija. Conforme el relato del chico avanzaba la mujer palidecía más y más. Terminó rompiendo a llorar. Tras recuperarse del shock inicial, la mujer le pide un momento al chico, entra al interior de la casa y vuelve al poco tiempo con una foto. Se la muestra al chico. Es una foto en la que sale la chica de la noche anterior. La dama llena de dolor y con la cara llena de lágrimas le cuenta que la chica era su hija. Era. Murió en un accidente de coche un año atrás en la misma carretera en la que supuestamente la encontró. La noche anterior exactamente era el aniversario de su muerte. El chico, escéptico, va al cementerio a comprobar si es cierto lo que dice. Y allí el terror le inmoviliza y le hace palidecer. Sobre una tumba, la tumba de la muchacha, estaba su chaqueta. NO LO HAGAS No busco ni confiarles ni imponerles mis ideas. Lo único que busco es mostrarles mi experiencia por si esta puede servir a otros. Mi mejor amigo murió hace unos pocos años. Se suicidó. Se ahorcó, para ser más exacto. Nunca me he llegado a recuperar del todo de esa muerte. Fui a la última persona que le habló. Me dijo que nos veríamos al día siguiente. Pero el día siguiente nunca llegó. No le vi a él sino a su hermano pequeño llorando suplicándome ayuda y consuelo. Mi mejor amigo se fue y me dejó aquí sola. Tan sola en este mundo.... Sé las razones por las que lo hizo, pero no las diré en este relato porque no son necesarias para entenderlo. Sé las razones por las que decidió dejarlo todo. Le dije que no lo hiciera, que juntos podríamos superar cualquier cosa. Y ahora estoy sola y me veo sin fuerzas para seguir. Llevo años sumida en una depresión profunda. Nada me anima, nada me motiva, nada ni nadie me consuela,... me siento vacía sin él. Hace unos días después de preparar el escenario durante semanas, decidí seguir el mismo camino que él y suicidarme. Llego el momento y estaba decidida a hacerlo pero mi mejor amigo se me apareció. Estaba guapísimo y sonriente. Me dijo que esa no era la solución. Él se había dado cuenta. Debió hacerme caso. Se arrepentía de lo que hizo y no quería que yo cometiera el mismo error. Me quería... quería estar conmigo... pero aún era demasiado pronto. Desde ese día, para mí la cuestión del suicidio no existe más. Es curioso lo que voy a decir, pero un muerto me ha salvado de la muerte EL LAGO BODOM Junio de 1960. Lago Bodom, en Finlandia, muy cerca de la capital Helsinki. Un buen día, cuatro jóvenes (dos chicos de dieciocho años y dos chicas de quince) decidieron ir a pasar una noche al camping que se encontraba alrededor del lago Bodom. Esa noche sería la última para tres de ellos. Durante la noche el grupo es atacado por un misterioso personage que ataca al grupo entero. Uno de los chicos, Nils Gustafsson, logra escapar, aunque con mucha dificultad, de la tienda de campaña mientras que sus amigos estaban siendo masacrados. Corrió hasta a pedir ayuda pero ya era tarde. Nils contó a la policía que el hombre que les atacó tenía una luz roja en sus ojos. El asesino del grupo seensaño con ellos y los mató con una violencia salvaje, ya que los cuerpos fueron reencontrados en lo más hondo del lago, cortados en pedazos. La autopsia reveló que sólo una gran espada o una gran hacha habría podido causar tales cortes en tan poco tiempo. Nils Gustafsson mantuvo un mutismo casi abusivo durante más de un año debido al trauma. Finalmente, Nils contó que era la misma muerte la que había venido para buscarlos. Nadie pudo desmentir o confirmar sus declaraciones ya que estos chicos eran los únicos que estaban presentes en los alrededores en el momento de los hechos. Fue acusado del homicidio de sus amigos pero fue declarado inocente por falta de pruebas. Actualmente casi no sabemos nada del crimen ni del asesino: ¿Con qué arma actuó el asesino? ¿Quién era? ¿Por qué lo hizo?¿Tenía verdaderamente una luz roja en sus ojos? El misterio sigue sin resolverse... Espero les haya gustado, si es que les gusto den punto Y si quieren mas historias de terror, solo pídanme que se las haré.

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Harold Shipman - Doctor Muerte
ParanormalporAnónimo8/25/2013

"El médico británico Harold Shipman, conocido como el “Doctor Muerte”, fue el asesino serial más prolífico en la historia del Reino Unido, creyéndose que sus víctimas, asesinadas todas con inyecciones de morfina, podrían ascender a unas 270 o incluso más…" LOS PRIMEROS AÑOS Harold Frederick Shipman nació en una familia de clase trabajadora el 14 de junio de 1946 en Nottingham, Inglaterra. Su hermana Pauline era siete años mayor a él y su hermano Clive cuatro años menor. Todos fueron criados por su madre, Vera, quien manifestó siempre una marcada predilección y una actitud de protección hacia Harold, hijo en el cual había depositado la mayor parte de sus expectativas. Fue esa actitud de sobreprotección y de favoritismo por parte de Vera, lo que hizo que en Harold fuera creándose un sentimiento de superioridad y una actitud de arrogancia y orgullo que habrían de acompañarlo y caracterizarlo por el resto de su vida. Así, su madre hacía cosas como distinguirlo de sus hermanos haciéndolo llevar siempre una corbata mientras que a sus otros hijos les dejaba vestir casualmente; o, peor aún, solía decidir con quién jugaría Harold y con quién no, proyectando de esa forma su actitud de sobreprotección en el control de las relaciones de su hijo, cosa ésta que contribuyó fuertemente a hacer de Harold un chico solitario y distante que recién a los 19, después de que su madre había muerto, pudo conseguir por vez primera una novia. Sirven al respecto y para hacerse una idea las siguientes palabras de un ex profesor de colegio que tuvo a Harold de alumno: “yo creo que él nunca tuvo una novia, de hecho llevó a su hermana mayor a los bailes del colegio. Hacían una extraña pareja. Para entonces él era un poco extraño y un joven pretencioso”. Académicamente Harold fue un excelente alumno en la primaria aunque un alumno mediocre en secundaria. También fue verdaderamente bueno en deportes pues su rendimiento en el campo de fútbol y en la pista de atletismo era formidable, cosa esta que normalmente convierte a los chicos en populares, pero Harold Shipman, principalmente por su arrogante actitud de superioridad, no consiguió formar amistades significativas ni ser un imán de chicas… LA MUERTE DE SU MADRE Si algo significó un giro en la vida de Shipman eso fue la muerte de su madre, suceso que sin duda alguna inició su obsesión por los fármacos y las drogas y, según se sabe, estuvo vinculado al aspecto psicológico de sus posteriores asesinatos. Todo comenzó cuando un cáncer terminal al pulmón cayó sobre la madre de Shipman. Entonces Harold sabía que su amada madre moriría pronto de forma inexorable, por lo que voluntariamente, en esos agónicos meses en que el cáncer avanzaba, hizo todo lo posible por darle apoyo y pasar tiempo con ella, yendo así rápidamente a casa cada día después de terminar las clases. Una vez en casa Harold le preparaba una taza de té a su madre y charlaba extensamente con ella. Naturalmente esta etapa tuvo la consecuencia de que Harold se aislara aún más de sus compañeros de colegio y de que en general decreciese su vida social. Él lo sabía, pero también sabía que no podía abandonar a la persona que, además de ser su madre, le había inculcado ese sentimiento de ser especial y superior al que tanto se aferró por el resto de sus años. Sin embargo lo peor de todo fue cuando, tras un periodo inicial en que Harold veía la angustia y el intenso dolor físico de su madre en una época en que no habían bombas para administrar analgésicos, se consiguió a un médico de familia que apareció con algo que hacía desaparecer el dolor en un abrir y cerrar de ojos: la morfina. Harold se mostró fascinado ante el poder de la morfina y, a través de esos oscuros meses, observó con asombro y horror como, con la ayuda de las mágicas inyecciones de morfina, su madre iba, con el menor dolor posible, adelgazando y convirtiéndose en una frágil criatura huesuda que, ante el avance irreversible de la muerte, no hallaba más consuelo que la efímera victoria sobre la agonía que aquel fármaco le proporcionó hasta que un 21 de junio de 1963, a sus 43 años, el cáncer le cerró de una vez y para siempre sus ojos cansados. LA UNIVERSIDAD La madre de Harold Shipman había muerto cuando él tenía apenas 17 años. Dos años después Harold intentó cruzar los exámenes de ingreso a la Escuela de Medicina de la Universidad de Leeds. Inicialmente falló, mas el impulso propio de su sentimiento de superioridad le hizo volver a intentarlo, esta vez con éxito. Cuando estudiaba Medicina, Shipman conoció a Primrose (arriba de vieja), quien después se convertiría en su esposa. Allí en la universidad y ahora que su madre no estaba viva como para intentar regular sus relaciones, Harold se volvió más sociable. Aún así siempre fue poco sociable en relación al promedio, pero ya mucho menos que antes. No obstante siguió siendo una persona jactanciosa que se sentía superior, respecto a lo cual contó un ex compañero de Shipman: “Era como si nos tolerase. Si alguien decía una broma, sonreía con paciencia, pero Fred no quería volver a participar. Parecería gracioso, puesto que luego supe que había sido un buen atleta, por lo que uno pensaría que él debía de ser más un jugador de equipo” Dentro de la universidad fue también, mientras cursaba el primer año, que Shipman conoció a Pimrose Oxtoby, la hija de un granjero. Ella tenía 16 años cuando él la conoció a sus 19; después, cuando ella ya tenía 17 años y 5 meses de embarazo, ambos se casaron. Pese a lo anterior Shipman, a quien muchos recuerdan como un estudiante “fascinado por las drogas y los fármacos”, siguió estudiando con notas que, si no eran sobresalientes, sí eran suficientemente buenas para darle el título de Licenciado en Medicina y Cirugía que consiguió en 1970. EL DR: MUERTE Y SU DROGADICCION Poco después de graduarse Harold consiguió un trabajo como médico residente en el Pontefract General Infirmary, en Yorkshire. Allí mostró dos facetas distintas. Con los pacientes era muy amable, principalmente con las personas de edad avanzada, ante las que se mostraba no solo como un médico sino hasta cierto punto como un amigo. Por eso lo adoraban sus pacientes. Mas su otra faceta, ligada en parte al estrés que le causaba la presión laboral y el mantenimiento de su familia, no era nada agradable, ya que fuera del consultorio era un hombre algo huraño que a veces se ponía agresivo y que solía mostrar cierta arrogancia. Una de las cosas que a los pacientes les gustaba de Shipman era su “sinceridad” con los diagnósticos. No sospechaban que muchas veces esa sinceridad era la farsa tras la cual se ocultaba un asesino frío e insensible, asesino que el 28 de febrero de 1970, cuando Stephen Dickson lo llamó para preguntarle sobre la salud de su suegro con cáncer, contestó con oculta perversidad lo siguiente: “Yo no le compraría ningún huevo de Pascua”…Y el doctor tenía razón, y tenía razón porque cuatro días después el anciano suegro de Stephen Dickson moriría, no ya a causa del cáncer sino de una sobredosis de morfina. Fue también en 1970, durante su periodo de residencia y mientras trabajaba en el área de Ginecología y Obstetricia, cuando Shipman comenzó a consumir morfina aprovechando que la droga era usada para aliviar partos y que por tanto era fácil conseguirla en el área. En 1971 Shipman acabó su periodo de residencia pero siguió trabajando en el mismo hospital dentro de los servicios de Medicina Interna, Ginecología y Obstetricia y Pediatría. Después, en 1974 y cuando tenía dos hijos que mantener, Shipman consiguió en Yorkshire un trabajó como médico de familia asociado. El personal con el que trabajó, en una carta-informe sobre Harold Shipman, describió a éste como conflictivo, confrontador, despectivo, capaz de humillar a las personas e innecesariamente grosero, actitud esta última que manifestaba con un adjetivo que tenía “en la punta de la lengua”, que evidenciaba su sentimiento de superioridad y que lanzaba con relativa facilidad: “estúpido”. Otro aspecto negativo que el personal de trabajó señaló en la carta fue la anarquía jactanciosa que llevaba a Shipman a realizar ciertas prácticas a su manera y en contra del criterio de médicos experimentados en el área, conducta esta que mostraba lo que posteriormente sería visto como el aspecto de mayor relevancia en la motivación de sus asesinatos: la voluntad de control. En 1974 Shipman fue echado de su trabajo cuando descubrieron su adicción a la petidina (droga similar a la morfina). Cuenta sobre eso el Dr. Michael Grieve: ‹‹Estábamos sentados en ronda con Fred sentado de un lado, y del lado opuesto sale John y dice: “Ahora, joven Fred, ¿puedes explicar esto?” Y entonces le pone la evidencia que había estado recogiendo, mostrando que el joven Fred había estado prescribiendo petidina a pacientes que nunca recibieron la petidina, y que de hecho la petidina había encontrado su camino a través de las mismísimas venas de Fred››. Al igual que en su etapa laboral dentro del Pontefract General Infirmary, Shipman se negó a abandonar sus adicciones. Esta vez sucedió que Harold había estado recetando petidina (una droga similar a la morfina, pero con efectos más rápidos y menos duraderos) a sus pacientes, muchos de los cuales no necesitaban del fármaco. La situación se descubrió cuando la recepcionista Marjorie Walker dio un vistazo a un registro. Seguidamente se hizo una investigación encubierta en la que, entre otros, participó el Dr. John Dacre, quien en una reunión de personal hizo lo que cuenta el allí presente Dr. Michael Grieve: ‹‹Estábamos sentados en ronda con Fred sentado de un lado, y del lado opuesto sale John y dice: “Ahora, joven Fred, ¿puedes explicar esto?” Y entonces le pone la evidencia que había estado recogiendo, mostrando que el joven Fred había estado prescribiendo petidina a pacientes que nunca recibieron la petidina, y que de hecho la petidina había encontrado su camino a través de las mismísimas venas de Fred››. El insólito descubrimiento permitió comprender que, aquellos apagones mentales que estaban afectando al Dr. Shipman y que según él se debían a la epilepsia, no eran sino las consecuencias cognitivas del daño neurológico al cual el cerebro de Shipman había estado expuesto como consecuencia del abuso de la petidina. Posteriormente Shipman fue expulsado de su trabajo y enviado a un centro de rehabilitación en el norte de Yorkshire, donde tras ser rehabilitado fue liberado para posteriormente conseguir un trabajo en Durham, ingresar en el Centro Médico de Hyde y finalmente estar en el Hospital Donneybrook House hasta 1977. EL CONSULTORIO DEL DOCTOR MUERTE La carrera asesina de Harold Shipman no despegó con fuerza hasta 1992, fecha en la cual Shipman abrió en Hyde un consultorio en el que trabajó como médico de familia, atendió a más de 3000 pacientes e indujo al sueño eterno a muchos de ellos… Durante esa etapa asesinó de forma sistemática a lo largo de cinco años y pico, siempre inyectando altas dosis de morfina a pacientes indefensos de edad avanzada que en su mayoría eran mujeres que pasaban los 75 años y que solían fallecer de tarde y en general sin gente alrededor. Para pasar desapercibido Shipman elaboraba un acta de defunción en la que afirmaba que el paciente había muerto por “causas naturales”. Estas actas eran enviadas a un médico que en teoría debía de confirmar el diagnóstico de defunción, pero que en la práctica se limitaba a confirmar los certificados fiándose de sus colegas y dejándose llevar por su comodidad. Así, Shipman aprovechaba esta situación y apuraba a los familiares de sus víctimas para que mandasen a incinerar (la llamada “cremación”) los cadáveres de sus inocentes. “Mi madre tenía fe total en él y eso es lo más doloroso para mí: puedo verla sonriéndole mientras él le ponía aquella inyección letal; ella creía que era para curarla”, dijo Chris Bird, directivo del Manchester City, cuya madre, Violet Bird de sesenta años, murió en 1993 por una inyección de morfina que le inyectó Shipman, quien en 1997 habría de llegar a la cúspide de su carrera criminal con 37 asesinatos cometidos a lo largo de ese nefasto año. Shipman mataba inyectando altas dosis de morfina a pacientes indefensos de edad avanzada que en su mayoría eran mujeres que pasaban los 75 años. “Mi madre tenía fe total en él y eso es lo más doloroso para mí: puedo verla sonriéndole mientras él le ponía aquella inyección letal; ella creía que era para curarla”, dijo con pesar el hijo de una de sus numerosas víctimas. A pesar de todo, las artimañas de Shipman no pasaron desapercibidas para la Dra. Linda Reynolds, quien estaba preocupada por el insólito índice de defunciones que se presentaba en los pacientes de Shipman y por el hecho de que la cremación fuese tan realizada en los pacientes fallecidos de Shipman, quien en opinión de Linda Reynolds estaba matando a sus pacientes, aunque ella no tenía claro si era por pura negligencia o si había intención. Sea cual fuera el caso, la Dra. Reynolds decidió ir a visitar a John Pollard, quien en marzo de 1998 ocupaba el puesto de Jefe de Medicina Legal del Distrito Sur de Manchester. Tras las denuncias de Linda Reynolds la Policía comenzó a investigar pero, a falta de avances, las investigaciones se detuvieron el 17 de abril de 1998. Ya libre de la Policía, Harold alcanzó a matar a tres personas más hasta su arresto. En 25 años Shipman (arriba) había certificado la muerte de 521 personas, rompiendo así, muy por encima de cualquier otro médico, el record de certificaciones de muerte emitidas por un solo médico en el Reino Unido Así mismo, el 80% de sus pacientes habían fallecido sin la presencia de un familiar, la mayoría entre la comida y la llamada “hora del té”. Era realmente desconcertante el que un cuadro tan anómalo no llamase la atención de suficientes personas: en 25 años Shipman había certificado la muerte de 521 personas, rompiendo así, muy por encima de cualquier otro médico, el record de certificaciones de muerte emitidas por un solo médico en el Reino Unido (Inglaterra); el 80% de los pacientes de Shipman habían fallecido sin la presencia de un familiar, la mayoría entre la comida y la llamada “hora del té”; y, aún más que lo anterior, estaba el hecho de que algunas veces Shipman había pedido que le regalen objetos personales del fallecido a los familiares de la víctima… JUICIO, INVESTIGACIONES Y NUMERO DE VICTIMAS El juicio de Shipman se inició el 5 de octubre de 1999 y culminó el 31 de enero del 2000 con la sentencia de 15 cadenas perpetuas consecutivas por el asesinato de 15 pacientes con inyecciones de morfina. “Usted ha cometido horrendos crímenes. Asesinó a cada una de sus pacientes con una calculada y helada perversión de su capacidad médica. Usted era, antes que nada, el médico de estas personas”, le dijo el juez Forbes a Shipman cuando éste recibía la condena del jurado mientras, sin perder la calma, esbozaba una sonrisa junto a su mujer y sus cuatro hijos. El 31 de enero del 2000 Shipman fue sentenciado a 15 cadenas perpetuas consecutivas por el asesinato de 15 pacientes con inyecciones de morfina, sin embargo investigaciones posteriores mostraron que pudo haber matado hasta unas 300 personas… Tiempo después las investigaciones revelaron que Shipman había matado unas 171 mujeres y unos 44 hombres, todas personas de entre 41 y 93 años. Peor aún, investigaciones posteriores revelaron que había matado a unas 300 personas o más, convirtiéndose así en uno de los más prolíficos asesinos seriales de la historia. EL ULTIMO ACTO DE CONTROL John Douglas, criminólogo y perfilador famoso del FBI, afirmó una vez que los asesinos seriales están obsesionados con el control y la manipulación y que, cuando están custodiados y controlados en la cárcel, el suicidio representa su acto final de control. Ejemplo emblemático de la tesis de John Douglas fue Harold Shipman, quien a sus 57 años y al no tener otra vida sobre cuya continuidad pudiese decidir a excepción de la suya, acabó por usar sus sábanas para colgarse de los barrotes de su prisión el día 13 de enero del 2004. Apenas murió su viuda recibió 100.000 libras esterlinas (unos 150.000 euros) y una pensión vitalicia de 10.000 libras esterlinas anuales. Si Shipman hubiera muerto pasados los sesenta años, su esposa sólo habría recibido 5.000 libras esterlinas anuales, por lo que se ha pensado que este hecho pudo ser parte fundamental de la motivación que tuvo para suicidarse. La muerte de Shipman fue recibida con alegría por periodistas británicos que alentaron a otros asesinos a seguir el ejemplo de Shipman o incluso, en el caso del periódico The Sun, expresaron su júbilo con el burlón e ingenioso titular de “¡Ship, Ship, Hurra!”. Pero la alegría no apareció en todos los rostros en que se esperó que apareciese pues, con la muerte de Shipman, murió también la posibilidad de que éste explicase el porqué de sus asesinatos. Dijo al respecto David Blunkett: “Si usted despierta y recibe una llamada diciéndole que Shipman se ha suicidado, usted piensa ¿será demasiado temprano para abrir una botella? y entonces descubre que muchos están lamentados de este hecho” Por último y para acentuar aún más el misterio de su muerte, una fuente de la prisión dijo que, la noche antes del suicidio, Shipman había hablado por teléfono con su esposa sin mostrar depresión alguna o planes de suicidio: “no exhibió ningún comportamiento típico de los momentos previos al suicidio”, dijo el portavoz. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Ante cualquier duda este es mi perfil de TARINGA!: http://www.taringa.net/joaquinjo Y que les haya gustado, por favor den puntos.

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Boogeyman o Viejo de la Bolsa
Boogeyman o Viejo de la Bolsa
ParanormalporAnónimo7/10/2013

El boogeyman (bogeyman, boogieman, boogyman, bogyman o bogieman) es un aterrador ser legendario, caracterizado como un asustador de niños. Su equivalente en países hispanoparlantes es "el coco" o "cuco", y más lejanamente el hombre del saco (viejo del costal o el viejo de la bolsa). DESCRIPCIONEl bogeyman no tiene ningún aspecto específico, y se compara a veces con las personas de la vida real específicas, tales como Albert Fish, un asesino en serie. El término bogeyman se puede utilizar metafóricamente para denotar a una persona o una cosa de quien alguien tiene un miedo irracional. La leyenda puede haberse originado de Escocia, en donde a tales criaturas las llaman a veces boggart, bogles o bogies. VARIACIONLos cuentos del bogeyman varían según la región. En algunos lugares el bogeyman es masculino, en otros, femenino. El concepto más común de un personaje popular caracterizado como alguien que asusta a niños; suele ser un monstruo que se mantiene al acecho en dormitorios (por ejemplo, detrás de la puerta, dentro del armario, o debajo de la cama), lugares en los que se esconde antes de atacar al durmiente. En cambio, en algunas zonas de los Estados Unidos, el bogeyman no entra a los dormitorios, sino que por el contrario araña las ventanas desde el exterior. Igualmente se dice que a veces, el Bogeyman adopta la forma de la cosa que más aterra a la víctima. USO DE SE CREENCIALos padres a veces, para controlar a sus niños, animan la creencia en un bogeyman que asusta solamente a los niños que se comportan mal. Tales bogeyman se puede decir que apuntan a una travesura específica (por ejemplo, un bogeyman que persigue a niños que se chupan el pulgar, no se quieren dormir, etcétera). Disculpenme, no me dio el tiempo para las fotos. : Espero les haya gustado, comenten y voten por favor.

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