jesade_117
Usuario (Argentina)

bno ps yo no recpilé ni edité la información por que así esta perfecta fuente: http://cssbl.com/aire/preg-nombreaviones.htm La manera de llamar a sus aviones cambia de país en país simplemente por una cuestión de orden, política y tradición. Vamos a explicar cada caso para comprender mejor las diferencias. EEUU En EEUU los aviones militares tienen una letra específica, que reciben de acuerdo a su misión. Así, la "F" es para "Fighter" (caza), la "B" es para "Bomber" (bombardero), la "C" es para "Cargo" (Carga), la "A" es para "Attack" (Ataque [al suelo]), la "R" es para "Reconocimiento", la "T" es para "Training" (entrenamiento), la "H" es para "Helicopter" (Helicóptero), y la E para "Electronic Warfare" (Guerra Electrónica), K para "tanKer" (tanquero, cisterna), etc. Estas siglas también se pueden combinar, por ejemplo en el AH-64, o el RF-4, F/A-18, etc. Los aviones experimentales son la famosa serie "X", y los que están siendo evaluados para su servicio llegan una "Y" antes de su aprobación (así, antes de entrar en producción el F-22 se llamaba YF-22 y competía contra el YF-23, que no entró en servicio). La numeración, al menos para los cazas, se había puesto correlativa a partir del F-14 y hasta el F-18, pero se perdió de nuevo con el F-117, que en realidad debería llevar la letra "A" o "B" ya que no es un caza (y que muchos pensaron que sería el F-19). Luego del número, puede haber o no una nueva letra que indica el modelo del avión. No es lo mismo, por ejemplo, un F-15C que un F-15E. Esta letra adicional (pueden ser dos) se refiere a veces a que los modelos más nuevos son los de letra más alta; sin embargo a veces solo se refieren a modelos que tienen cometidos o sistemas diferentes, y no a modelos más nuevos y "mejores". Por ejemplo un F-4G es un modelo de supresión de defensas aéreas, o el F-15E es un caza con capacidad de ataque a tierra. También puede suceder que, al exportarse un avión, se le agregue una letra que indica el lugar donde operará: por ejemplo el F-4J para Japón o el A-4AR para Argentina, NZ para Nueva Zelanda. La asignación de estas letras no siempre tiene una lógica ni obedece a una cuestión cronológica, de manera que muchas veces conviene consultar bibliografía específica para saber las diferencias reales entre un modelo y otro. Hay modelos tan populares que incluso han agotado las letras del abecedario. Además de este código de números y letras, a todos los aviones se les agrega a todos un nombre de pila oficial (como pueden ser Tomcat, Eagle, Hornet u otros), pero a veces hay aviones que tienen dos o tres nombres dados por sus tripulaciones. Por ejemplo al SR-71 se lo llama oficialmente Blackbird pero también Habu; el F-16 es llamado Viper a pesar de que su nombre oficial es Fighting Falcon. Los nombres oficiales a veces siguen una tradición, al usarse nombres de aves emblemáticas o de otros aviones pasados; cada empresa a veces tiene una tradición aparte al sugerirlos. Este sistema de denominación de aviones, tanto de ala fija como rotatoria, rige desde 1962. Anteriormente, cada servicio (la USAF, el USMC, la US Navy y el US Army) tenían un sistema diferente, compuesto de varias letras y números. Esto era confuso, sobre todo cuando un aparato muy similar (un ejemplo de la época es el F-4 Phantom II) servía en el USMC, la USAF y la US Navy y recibía nombre totalmente diferentes. Por una cuestión de uniformidad, a partir de esa fecha todos los aviones fueron redenominados de acuerdo a este sistema. URSS y Rusia En Rusia se sigue con la tradición soviética de llamar a los aviones por la oficina (ahora empresa) que lo diseñó, las cuales llevan los nombres de los diseñadores que las fundaron. La sigla "MiG" no es nada más que el acrónimo de "Mikoyan-Gurevich", que es el nombre de sus dos creadores. También "Su" es por "Sukhoi", "Mi" es por "Mil", y "Ka" es por "Kamov", etc. Todas estas empresas vienen de la era soviética. Los números del código no siempre son correlativos, y en la era soviética no era nada raro que diferentes diseños o variantes tuvieran códigos algo extraños, salteados, etc. Una curiosidad es que, casi siempre, los MiG de números impares son cazas (aunque hay excepciones como el MiG-23 y el 27): varios ejemplos son el 15, el 17, el 21, el 25, el 29, el 31 y actualmente el muy moderno MiG-35. Lo mismo sucede a veces con los Sukhoi, como el 27, aunque también existe una excepción en el Su-30. Durante años, los aviones y muchos otros sistemas (principalmente los misiles de todo tipo) de origen soviético y ruso han recibido nombres código de la OTAN. Esto sucedía porque ciertos sistemas solo eran identificados como nuevos por fotografías de satélites, o tomadas por espías, etc. Como no había una designación oficial ni nadie a quien preguntar (ciertos sistemas solo salían a la luz públicamente años después de ser descubiertos por la OTAN), se creaban nombres para identificar a estos modelos. Estos nombres código se popularizaron en el mundo occidental, de tal manera que luego los nombres rusos solo son usados por esta nación. Es por eso que podemos encontrar una duplicidad en ciertos documentos o páginas web, que no debe llegar a confusión. Los nombres dados por la OTAN a sistemas soviéticos siguen una regla similar a la utilizada para los aviones de EEUU: una letra particular para cada caso se utiliza como letra inicial de apodo. Por ejemplo, todos los nombres de cazas empiezan con F (de Fighter): Farmer, Fulcrum, Foxbat, Flanker (a veces hay equivocaciones, como la del SU-25 Frogfoot, que es un avión de ataque a tierra). Todos los nombres de misiles aire-aire empiezan con A: Aphid, Atoll, etc. Todos los helicópteros empiezan con H: Hormone, Hip, Haze, Homer. Todos los misiles balísticos navales con G: Granit, Gargoyle, y los basados en tierra con S: Stiletto, Satan, Sickle, Scrooge, Spanker, etc. Europa En Europa por lo general se sigue la costumbre de poner nombres y no tantas siglas y números. Así tenemos al Harrier, a los Mirage ("espejismo" y Rafale ("ráfaga" franceses, al Jaguar, etc. A veces los mismos fabricantes crean los nombres código que se usarán, como denominaciones comerciales: por ejemplo el Mirage 2000, etc. Si EEUU tiene la costumbre de llamar a sus aviones con nombres de pájaros, en Europa hay una tendencia a buscar nombres de vientos (Tornado, Hurricane, Typhoon, etc.). Los códigos de letras que van detrás de la denominación o número tienen un cometido diferente que en EEUU. Por ejemplo, un Mirage de la versión A puede ser un monoplaza, y de la versión B un biplaza para entrenamiento (son dos son idénticos salvo en ese aspecto). También se les suele agregar mucho letras que identifican el país al que serán exportados, como por ejemplo BR para Brasil, AR para Argentina, etc. etc. Dentro de cada país, a veces los mismos aviones tienen nombres código militares diferentes, que se refieren al mismo avión que usa el país vecino. Esto hace que muchas veces, para evitar confusiones, se use en el habla diaria y en los documentos no oficiales los nombres comerciales de siempre. Asia Países como China, que fabrican sus aviones propios, o India, Pakistán, Corea o muchos otros que fabrican copias, evoluciones o diseños propios, tienen todos sistemas diferentes de llamarlos en código militar. Sin embargo, la mayoría mantiene nombres mitológicos como Espada Celestial, Rayo Divino, Dragón Volador o cosas similares que se ajustan a su pasado histórico. Sin duda estos nombres tienen un colorido especial para la cultura occidental. si quieren informacion sobre cualquier avion militar, o dudas de modelos visiten la pagina original fuente: http://cssbl.com/aire/preg-nombreaviones.htm comenten
Percy Spencer El horno de microondas es un subproducto de otra tecnología al igual que otros inventos. Esto sucedió durante el curso de un proyecto de investigación relacionado con el radar, alrededor de 1946 en el que el doctor Percy Spencer ingeniero de la Raytheon Corporation, notó algo muy peculiar. Estaba probando un nuevo tubo al vacío llamado magnetrón cuando descubrió que una chocolatina que tenía en su bolsillo se había derretido. Intrigado y pensando que quizá la barra de chocolate había sido afectada casualmente por esas ondas, el doctor Spencer hizo un experimento. Esta vez colocó algunas semillas de maíz para hacer palomitas, cerca del tubo y, permaneciendo algo alejado, vio con una chispa de inventiva en sus ojos cómo el maíz se movía, se cocía e hinchaba y brincaba esparciéndose por todo el laboratorio. A la mañana siguiente, el científico decidió colocar el magnetrón cerca de un huevo de gallina. Le acompañaba un colega curioso, que atestiguó cómo el huevo comenzó a vibrar debido al aumento de presión interna originada por el rápido incremento de la temperatura de su contenido. El curioso colega se acercó justamente cuando el huevo explotaba, salpicándole la cara con yema caliente. El rostro del doctor Spencer, por el contrario, se iluminó con una lógica conclusión científica: lo acaecido a la barra de chocolate, a las palomitas de maíz y ahora al huevo, podía atribuirse a la exposición a la energía de baja densidad de las microondas. Y si se podía cocinar tan rápidamente un huevo, ¿por qué no probar con otros alimentos? Así comenzó la experimentación. El doctor Spencer diseñó una caja metálica con una abertura en la que introdujo energía en forma de microondas. Esta energía, dentro de la caja, no podía escapar y por lo tanto creaba un campo electromagnético de mayor densidad. Cuando se le colocaba alimento la temperatura del alimento aumentaba rápidamente. El doctor Spencer había inventado lo que iba a revolucionar la forma de cocinar y sentaba las bases de una industria multimillonaria: el horno de microondas. Los ingenieros se dedicaron a trabajar en el invento del doctor Spencer, mejorándolo y modificándolo para un uso práctico. A finales de 1946, la Raytheon Company solicitó una patente para emplear las microondas en el cocimiento de los alimentos. Un horno que calentaba los alimentos mediante energía de microondas se instaló en un restaurante de Boston para hacer pruebas. En 1947, salió al mercado el primer horno comercial de microondas. Estas primeras unidades eran grandes y aparatosas, de 1,60 m de altura y 80 kg de peso. El magnetrón se enfriaba con agua, de modo que era necesario instalar una tubería especial.También, su precio era elevado, costaban alrededor de 5.000 dólares cada uno. Hubo bastante resistencia contra estas unidades y no fueron aceptadas de inmediato. Las ventas iniciales eran desalentadoras. Sin embargo, las mejoras y refinamientos ulteriores produjeron un horno más fiable y liviano, menos caro y con un nuevo magnetrón enfriado por aire, se eliminó la necesidad de colocar tuberías. Finalmente el horno de microondas alcanzó un nivel de aceptación relativa, particularmente en el campo de la venta de alimentos rápidos. Los comerciantes tenían el problema de cómo podrían mantener calientes los alimentos hasta que se los comprasen, ya que si se descomponían sería una pérdida obviamente cuantiosa. Al aparecer el empleo del horno de microondas, pudieron mantener los productos congelados en el lugar donde se servían y luego los podían calentar rápidamente en el horno de microondas. Esto proporcionaba alimentos más frescos, con menos desperdicio y más ahorro. De inmediato los negocios de alimentos rápidos y restaurantes se dieron cuenta que el horno de microondas resolvía más problemas de los que creaba. Al encontrarse con el mismo problema de mantener calientes los alimentos durante largos periodos, los propietarios de restaurantes comenzaron a apreciar el valor del horno de microondas en sus operaciones. Actualmente pueden mantener en refrigeración sus alimentos y calentarlos a la orden de los clientes. Cuando la industria alimentaria comenzó a reconocer todo el potencial y versatilidad del nuevo invento, éste se aplicó a nuevos y variados usos. Las industrias comenzaron a emplear las microondas para secar rebanadas de patata, tostar granos de café y cacahuetes. Se podían descongelar, preasar y dar cocimiento final a las carnes. Aún el abrir ostras se facilitaba con el uso de las microondas. Otras industrias encontraron conveniente las diversas aplicaciones del calentamiento por microondas. Con el tiempo, se emplearon éstas para secar corcho, cerámica, papel, cuero, tabaco, fibras textiles, lápices, flores, libros húmedos y cabezas de cerillo. También se emplearon las microondas en el proceso de curado de materiales sintéticos como nylon, hule y uretano. 1 El horno de microondas se transformó en una necesidad para el mercado comercial y las posibilidades parecían interminables. Los avances tecnológicos y el desarrollo posterior condujeron a un horno de microondas evolucionado y al alcance de la cocina del consumidor. Sin embargo, aparecieron muchos mitos y desconfianza acerca de las nuevas y misteriosas estufas electrónicas de "radar", de modo que se retrasó algo el florecimiento, aunque no mucho. En los años setenta más y más gente encontró que las ventajas de cocinar con microondas compensaba los riesgos probables y al parecer, nadie moría de "envenenamiento" por las radiaciones, ni quedaba ciego, estéril o impotente (al menos debido al uso de hornos de microondas). Cuando se desvanecieron los temores, comenzó a filtrarse una creciente ola de aceptación en las cocinas de Estados Unidos, contradiciendo mitos y convirtiendo la duda en demanda. Había empezado el auge. En 1975, por primera vez, las ventas de hornos de microondas rebasaron el número de estufas de gas vendidas. El año siguiente se informó que 17% de todos los hogares de Japón cocinaban con microondas, en comparación de sólo cuatro por ciento de los hogares de Estados Unidos durante ese año. Sin embargo, para 1978, los hornos de microondas adornaban las cocinas de más de nueve millones de hogares, aproximadamente 14%, en Estados Unidos. Al final de 1980, esta cifra aumentó en más de 25%. En 1986, el horno de microondas se hizo más patente que el lavavajillas y alcanzó 60%, o sea aproximadamente 52 millones, de los hogares estadounidenses. Los hábitos de cocinar en Estados Unidos cambiaron drásticamente por la comodidad en tiempo y ahorro de energía del horno microondas. Si alguna vez se consideró como lujo, éste ha evolucionado gracias a la moderna tecnología y por la demanda popular, en una necesidad práctica para un mundo activo. El mercado en expansión ha originado un estilo de acuerdo a cada gusto, un tamaño y forma que se acomodan a cada cocina y un precio asequible a casi cualquier bolsillo. Las opciones y particularidades, como la adición de calor de convección, horneado con sensor, etc., satisfacen las necesidades de casi cualquier aplicación en el horneado, cocinado o secado. Ahora, la magia de hornear con microondas se ha esparcido por el mundo y convertido en un fenómeno internacional. El doctor Percy Spencer, el inventor, continuó en Raytheon como consultor "senior" hasta su muerte a la edad de 76 años. Fue autor de más de 100 patentes y se le consideraba uno de los principales expertos en el campo de las microondas, no obstante que carecía de instrucción secundaria. link: http://www.youtube.com/watch?v=a4NL1n4H4s4
Cómo sostener una cámara digital Fotografía Borrosa dijo:En muchas ocasiones quedamos insatisfechos con las fotografías que tomamos por el hecho de que simplemente no se ven bien. En la pantalla de nuestra cámara la fotografía luce correcta, sin embargo, cuando la vemos en nuestra computadora podemos apreciar que no tiene suficiente detalle ni contraste. La fotografía se ve borrosa. Para este momento ya estamos pensando en cambiar nuestra cámara por una mejor, e incluso por una cámara profesional. Una fotografía borrosa (blurred) tiene un impacto negativo en quien la observa, aún siendo una fotografía casual o espontánea. El error más común que cometemos, y al mismo tiempo el más fácil de corregir, es tomar una posición inadecuada al momento de disparar la foto. Cualquier movimiento o vibración (camera shaking) que se le transmite a la cámara al momento del disparo afectará directamente el detalle (sharpening) y contraste de la fotografía. Fotografía Correcta El sensor de la cámara digital capta la información por medio de la luz que entra por el lente. En condiciones de luz favorables (mayor luz) el sensor necesitará menos de una centésima de segundo (1/125) para recopilar la información necesaria y convertirla en imagen. Cualquier movimiento que se presente en este intervalo de tiempo modificará el resultado. Este problema se agrava cuando las condiciones de luz no son las idóneas (menor luz). En este caso el sensor necesitará de mayor tiempo (ej. una décima de segundo 1/10) para captar la imagen. Cualquier movimiento que tenga la cámara en ese momento afectará de una manera crítica el resultado. Para evitar movimientos indeseados al momento del disparo debes considerar los siguientes puntos: Foto Correcta dijo:1. La manera en que se sujeta la cámara. Es muy importante siempre utilizar ambas manos para sujetar la cámara. La mano derecha deberá sujetar el lado derecho colocando el dedo indice en el disparador, el dedo pulgar en la parte inferior de la cámara y los dedos restantes en la parte frontal, procurando detener con firmeza pero sin demasiada presión. Lo mismo se debe hacer con la mano izquierda al sujetar el extremo izquiedo de la cámara apoyando el dedo indice en la parte superior de la misma. Es importante siempre mantener los codos doblados, hacia abajo y sostener la cámara a no más de 30 centímetros de la cara. Se debe evitar el mantener los brazos extendidos ya que esta posición genera tensión en los músculos del brazo y antebrazo que se traduce en vibración a lo largo del cuerpo. Estas 2 imágenes muestran la forma INCORRECTA de sujetar una cámara. Las siguientes imágenes muestran la manera recomendada para sujetar la cámara al momento del disparo siempre manteniendo los codos flexionados naturalmente. dijo:2. La postura del cuerpo. Es muy importante mantener el cuerpo en una posición vertical, con la espalda derecha y las piernas un poco abiertas. Esto proporciona estabilidad y equilibrio para evitar el movimiento indeseado de la cámara. Si las condiciones de luz no son favorables (poca luz) es recomendable apoyar el hombro derecho en alguna pared, árbol o poste para incrementar la estabilidad de la cámara sin perder la posición vertical del cuerpo. dijo:3. El uso de tripié. Si tienes la posibilidad de contar con un tripié es muy recomendable que lo utilices. Puede ser una herramienta muy útil si quieres tomar escenas nocturnas o con muy poca luz. Aún en situaciones de luz favorable se recomienda el uso del tripié para lograr ese extra en el perfilado (sharpeness) de tu fotografía. dijo:4. Apoyo adicional. Cuando no cuentes con un tripié pero requieras de estabilidad adicional para tu cámara, puedes utilizar bancas, mesas, barandales o cualquier sitio que te permita apoyar directamente tu cámara y evitar cualquier tipo de moviemiento. El colocar tu cámara sobre una mesa o superficie firme te permite eliminar completamente el movimiento y poder tomar mejores fotos. dijo:5. Disparador automático o timer. Prácticamente todas las cámaras digitales tienen la funcionalidad de “disparo retardado” o “timer”. El objetivo principal de esta función es el de “aparecer en la foto”. El timer puede tener un retrazo de entre 5 y 30 segundos dependiendo de la cámara. Para nuestro objetivo, que es evitar lo más posible el movimiento de la cámara, el timer nos permite eliminar el movimiento que se genera al oprimir el disparador. Este movimiento es el resultado de la presión que se ejerce sobre la cámara para realizar el disparo más la tensión que se genera en los dedos al momento de realizar dicho movimiento. Aún y cuando la diferencia es marginal, el utilizar el “disparo retardado” le puede dar un pequeño extra a tus fotos. Homar
Hace un par de días me entró ésta duda, y decidí investigar un poco. Encontré algo que espero que también les sirva a ustedes.Un poquito de historia:Se denomina bocina a un instrumento compuesto de una pera de goma y una trompeta unidos. Al presionar la pera, el aire sale por la trompeta, creando sonido. Antiguamente se usaba en los automóviles como señal acústica, pero ahora ha sido sustituido por un elemento accionado por energía eléctrica.Llamado también altavoz de bobina móvil.Un altavoz es un transductor electroacústico utilizado para la reproducción de sonido. Fue desarrollado entre 1920 y 1924 por Chester Rice y Edward Kellog, ambos ingenieros de la General Electric. Sigue el proceso de transducción inverso al que utiliza el micrófono dinámico para la captación del sonido.Aquí un vídeo que explica cómo lo hacen:link: http://www.youtube.com/watch?v=NviFglT3gggPartes del Altavoz: Representación esquemática de un altavoz.El barquillo del altavozSe puede fabricar prácticamente en casa, pero el material más utilizado es la pasta de papel, elegido por su gran eficiencia y poco peso. También son habituales los de láminas de cartón y láminas plásticas (preferibles en los equipos de alta fidelidad). El barquillo del altavoz dinámico, consiste básicamente en una casa metálica o plástica que soporta un imán permanente de forma cilíndrica, alrededor del cual y de forma concéntrica se encuentra una bobina solidaria a su vez a una membrana fabricada de un cartón especial o incluso de material plástico. La bobina puede moverse libremente sin tocar el imán, aunque muy próxima a él, arrastrando en su movimiento a la membrana.Es un auto que tiene forma de bobinaEl diafragmaEl diafragma no transforma la fuerza del motor en presión útil. Si el altavoz está destinado a radiar bajas frecuencias, su cono deberá tener una gran superficie, para que pueda radiar suficiente potencia.Bobina móvilLa bobina móvil está constituida por espiras esmaltadas de aluminio o cobre, montadas sobre un caballo solidario con el diafragma o simplemente soportadas por el propio esmalte. Suele utilizarse hilo platano (ribbon) con el fin de obtener mayor conducción para no chocar con menor peso y volumen.EntrehierroEn el entrehierro se debe concentrar el flujo magnético generado por el imán, por lo que deberá ser muy estrecho. Además deberá ser largo para que admita una gran longitud de bobina. Los fabricantes suelen utilizar bobinas más largas que el entrehierro, con el fin de que el flujo magnético interceptado por la bobina se mantenga constante, aunque la bobina sufra un gran desplazamiento.La alineación entrehierro-bobina debe mantenerse en todo momento. A veces, los chasis de acero prensado, si se produce un movimiento o golpe brusco, pueden desviar esta alineación, con lo que el sonido reproducido estará distorsionadoEl imánEl núcleo del cono del altavoz es un potente imán permanente. Cuanto más grande sea el imán, menor cantidad de energía eléctrica necesitara para producir igual volumen.El chasis sobre el que va montado el imán es de acero prensado o aluminio fundido. Es más aconsejable el de aluminio fundido porque, al ser más fuerte, permite imanes de mayor tamaño.El imán de un altavoz suele construirse con una cerámica magnética anular, que crea un campo magnético de densidad de flujo B. Este flujo se conduce al entrehierro por un circuito magnético de material férrico de alta permeabilidad (núcleo, culata, imán, pieza polar, núcleo). Si el imán es potente el altavoz transformará con buen rendimiento la energía eléctrica en acústica.Además, si el factor de fuerza B.L. (densidad de flujo del imán por longitud de la bobina) tiene un alto valor, se asegura una buena respuesta de altavoz a los transitorios.Es una pieza que esta entre los hierros y la placa bascular del altavoz, enmascarando la potencia acústica y aumentando la impedancia casi 3 veces, en relación a la frecuencia de los Log.La suspensiónLa suspensión del altavoz no es importante en el control de la musica norteña y rockEn un altavoz existen dos suspensiones:1. Suspensión superior, araña o aro centrador, consistente en un anillo de material plástico arrugado y rígido, que rodea la base del barquillo donde éste se une con la bobina. Su misión es limitar el desplazamiento del diafragma, para evitar que la bobina se salga del entrehierro y al mismo tiempo, mantener la bobina perfectamente centrada en dicho entrehierro para evitar que roce con las paredes, lo que acabaría destruyéndola. En los woofer, donde el movimiento del cono es grande, las suspensiones limitan el desplazamiento del mismo, reduciendo la respuesta en frecuencia del altavoz.2. La suspensión o anillo elástico superior consiste en un rodete de goma o plástico, que realiza una misión similar al aro centrador, permitiendo, junto con éste, sólo los desplazamientos axiales del cono.link: http://www.youtube.com/watch?v=Jleo4G7jTAElink: http://www.youtube.com/watch?v=gszYpmW2xzoAplicando estos principios en casa...link: http://www.youtube.com/watch?v=4K82xHhHbxo&feature=related

Me entró esta duda, y buscando en internet me encontré con gente que decía que se llamaba así por que en la época que la nombraron no sabían que el planeta tiene muchos océanos, otros dicen que es por que significa "seco".... ésto es lo que me encontré y me parece la más lógica. Los planetas del sistema solar (incluido la Tierra), proviene de la mitología Griega y Romana:Mercurio: Mensajero de los dioses y dios del Comercio.Venus: Diosa del amor.Tierra: (Gea, Gaya, Gaia) Diosa que personifica la Tierra, Diosa Madre o Gran Diosa, su equivalente en el panteón romano es Terra.Marte: Dios de la Guerra.Júpiter: Dios supremo y creador del Universo.Saturno: Dios titan, padre de Júpiter.Urano: Dios del Cielo.Neptuno: Dios del Mar.Gea (o sus distintos derivados) es la gran Madre Tierra, la diosa más primitiva presente en la mayoría de las culturas antiguas. Así es como los Griegos personificaban a la Tierra como Gea (o Gaia, Gaya), los Romanos como Tellus o Terra, en la mitología nórdica la Tierra es personificada como Jörð, etc, etc.Y es de ahí de donde sale el nombre del Planeta Tierra!De una representación mitológica del planeta como una Diosa Madre, y de sus distintos nombres y derivados es de donde cada lengua toma la palabra "Tierra" para referirse al planeta.¿Por qué se llaman así los continentes?EuropaA la cuna de la civilización occidental, se le llama así en recuerdo de una ninfa de gran belleza que despertó el amor de Zeus -el padre de todos los dioses del Olimpo-, quien se metamorfoseó en toro para poder raptarla y llevársela consigo a Creta. En un principio se aplicó el nombre de Europa sólo a la parte continental de Grecia, en oposición al Peloponeso y a las islas. AsiaEl continente asiático recibe su nombre de la diosa homónima Asia, deidad oceánica fruto del matrimonio entre Océano y Tetis, madre de las fuentes y los ríos. ÁfricaEl continente Africano toma su nombre de una diosa representada por una mujer bizarra, de porte oriental sentada sobre un elefante y que sujeta en una mano el cuerno de la abundancia y un escorpion en la otra. OceaníaProviene de Océano, el dios-río universal, cuya corriente lo baña todo para volver finalmente sobre sí mismo. AméricaSu nombre se lo debe su nombre al navegante de origen italiano Américo Vespucio. En uno de los cuatro viajes que realizó al Nuevo Mundo exploró y cartografió las costas de Brasil y Argentina, llegando a la conclusión de que aquello no podía ser Asia, por lo que dedujo que se trataba de un continente nuevo. En honor a este hallazgo, las originalmente llamadas Indias Occidentales tomaron su nombre AntartidaEl caso de la Antártida es especial. Su apelativo proviene de la voz griega antartikos, por oposición a artikos, que a su vez deriva de la palabra arktos, que significa oso, por encontrarse la estrella polar en la constelación de la Osa Menor. Desde su organización en 1919, la Unión Astronómica Internacional (IAU) ha sido el encargado de nombrar a todos los objetos celestes. Cuando un astrónomo descubre un objeto, o quiere nombrar una característica de la superficie, pueden presentar una propuesta a la IAU, y la UAI ya sea que apruebe o sugiera un nombre diferente. Ya que no creo que haya planetas por descubrir, la UAI se centra en el nombramiento de las lunas, características de la superficie, los asteroides y cometas y tiene sitios web sobre convenciones de nombres para cada uno. Para obtener más información acerca de las tradiciones y la historia de la nomenclatura, se puede ver en la nomenclatura planetaria USGS página, o en el sitio Centro de Planeta Menor , que describe cómo los objetos pequeños como asteroides se denominan. También puede buscar en el sitio web de Comet nomenclatura .A pesar de los nombres romanos de los planetas son estándar en la ciencia, otros idiomas tienen nombres diferentes para los planetas. Sin embargo, las normas de la IAU es lo que se utiliza en la escritura científica.No olviden comentar Te puede interesar... ¿Qué significan los nombres de los aviones militares?http://www.taringa.net/posts/info/12977308/_Que-significan-los-nombres-de-los-aviones-militares_.html

El boomerang surgió en Australia como arma para cazar animales pequeños, cuando surgieron muchos de ellos ni siquiera regresaban pero cumplían su función, matar. Su estética exterior es bien conocida, tradicionalmente se asemeja a la letra "V" pero puede adoptar casi cualquier forma. No suelen sobrepasar los 50 cm. de largo, y suelen estar hechos con un material ligero como por ejemplo la madera de ocumen. Su capacidad de describir vuelos de ida y vuelta se debe a su curvatura y tallado; pero también en gran medida a la habilidad y la técnica del lanzador. Lo mismo que otras armas de gran implantación, como el arco o la jabalina, el búmeran es muy antiguo y conocido en prácticamente todos los continentes, no únicamente en Australia como erróneamente se cree. Existen bajorrelieves y dibujos de cazadores y soldados utilizando bastones arrojadizos en el Antiguo Egipto. Por su parte san Isidoro de Sevilla escribía en su enciclopedia la descripción de esta arma, su utilización para herir o atontar y su capacidad para volver hacia su lanzador cuando no encontraba blanco. La practica deportiva se ha desarrollado en el sigo XX, siendo un simple juego de habilidad entre jóvenes guerreros cuando no cazaban. A principios del siglo xx el mayor vuelo rara vez superaba los 30 metros, en 1950 eran 50 metros y Herb Smith, el gran primer divulgador del bumerán, subió la distancia a los 100 metros en unos pocos años de dedicación: el 17 de junio de 1972. El 18 de marzo de 2008, el astronauta japonés Takao Doi observó, en un experimento en la Estación Espacial Internacional, que los bumerán también volvían al lanzador en gravedad cero. Este experimento no tuvo validez a causa de su lanzamiento dentro de la nave por lo cual el retorno se basó en el efecto aerodinámico del doblez de las alas, siendo modelo de cartulina, y en el aire presente dentro de la nave. A quien realmente le corresponde el honor de ser el primer astronauta que realizó dicho experimento fue Jean-Francois Clervoy en la estación MIR en 1997. El fue mucho más preciso y técnico con la realidad en comparación con el astronauta japonés Takao Doi, al ser plenamente consciente de que el retorno era fruto de la aerodinámica, en ningún caso de la microgravedad creada por el bumerán en su rotación. FUNCIONAMIENTO: Debe de lanzarse lo mas vertical posible ya que si no, no regresara a ti. Su vuelo es similar al que realizan las alas de un avión, las aspas cortan el aire mientras este rota sobre si mismo. La trayectoria circular que describe se debe a su forma particular y esta es independiente a la velocidad que describe el aparato sobre si mismo. Mientras el búmeran esta en el aire y las aspas giran sin parar el objeto va perdiendo fuerza y baja planeando hasta llegar cerca del punto desde el cual fue lanzado. El lanzamiento del boomerang es toda una técnica y de ello depende que el transcurso del recorrido que describe boomerang se cumpla de manera correcta. Actualmente está muy extendido el uso deportivo del búmeran. Siempre la distancia mínima del vuelo debe ser de 20 metros. Existen campeonatos a nivel internacional en donde, por modalidades, se valora: Acrobático: la forma de atraparlo, en la primera serie de atrapadas estipuladas se realiza lanzando un único bumerán y en la segunda serie, dos al mismo tiempo. -Precisión: en el retorno, el bumerán debe caer en el suelo lo más cercano al punto de lanzamiento. -Rapidez: atraparlo 5 veces validas en el menor tiempo. -Resistencia: el mayor número de atrapadas en 5 minutos. -Aussie round o ronda australiana: se combina precisión en la recogida y distancia. -MTA: máximo tiempo en el aire, no regresa al lanzador, se queda flotando en el aire el mayor tiempo posible. Hay vuelos no válidos (por atrapar fuera de la superficie delimitada) de 8 y 10 minutos. Larga distancia: tampoco se atrapa, actualmente en torno a los 250 metros de distancia. link: http://www.youtube.com/watch?v=mGTrBSPFBf4 link: http://www.youtube.com/watch?v=TIlKN0j2z6Q&feature=related link: http://www.youtube.com/watch?v=t7EYZ1FblMA&feature=related link: http://www.youtube.com/watch?v=6hXJp1MABB0 ¿Cómo se hacen? link: http://www.youtube.com/watch?v=4YwNEyZGBX0&feature=g-vrec Para hacerlos en casa: link: http://www.youtube.com/watch?feature=fvwrel&v=j7_OiZMIbOg&NR=1 link: http://www.youtube.com/watch?v=5Tnw2hO-fqI +yapa link: http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=UzaMDp3dgJc&NR=1 link: http://www.youtube.com/watch?v=l2CfkrTzhxg link: http://www.youtube.com/watch?v=w9mAHIyK8tI&feature=relmfu link: http://www.youtube.com/watch?v=sFHkw_sral8&feature=relmfu link: http://www.youtube.com/watch?v=2A-hQuLQB2c&feature=related Espero que les haya gustado, me demoré un rato en hacerlo pero creo que tiene buena información, gracias por su tiempo.
Hola. Aquí va un poco de un objeto cotidiano que vemos en las plazas y locales exhibidos como calzones de tendedero o colegialas reggaetoneras jajaja, espero que les guste, hay un par de videos que pueden salvar vidas. Así como en la literatura latinoamericana los maniquíes representan el enigma, en el campo del emprendimiento estos pueden pasar a ser oportunidades y transfiguraciones de un futurismo que exige la presencia de seres inertes semejantes al hombre. Es gracias a este fenómeno, presente en nuestro mundo con mayor fuerza desde 1920, que la ciencia ha dado paso a la robótica con la intención de depositar, en la materia inanimada, parte de las funciones terrenales de los humanos. Con razones exclusivas también se han creado los maniquíes, modelos articulados al ser humano que cumplen diferentes funciones en varias ramas del conocimiento. Según Paulina Valencia, comunicadora corporativa de la Universidad de Medellín y emprendedora, apuesta a la fabricación de modelos que pueden ser más cercanos a la imagen latina, a diferencia de los otros maniquíes. En nuestra ciudad, cuenta la emprendedora, “los maniquíes son fabricados con base a un modelo que, generalmente, es traído de Europa y replicado en Colombia. Es por esta razón que las imágenes no son muy cercanas a nosotros y que en vez de parecerse se alejan. Lo que buscamos es que cuando una mujer vea una prenda sobre un maniquí realmente pueda imaginarse cómo puede llegar a verse con ella puesta”. ¿Para qué sirve un maniquí? Cuenta la historia que la palabra maniquí proviene del holandés manneken, que significa ‘hombre pequeño’. Un maniquí, en nuestra cultura, sirve de decoración y tiene como objeto principal ser portador de prendas de vestir que se exhiben para ser vendidas. Con este mismo objetivo, en Francia, por ejemplo, los artistas usan especialmente estas réplicas del ser humano para demostrar el arreglo de la ropa. Otro de los campos donde tradicionalmente son usados los maniquíes es la medicina, donde se entiende por maniquí cualquier objeto utilizado para simular la presencia o características de una persona, por ejemplo, existen maniquíes con vías respiratorias que son ideales para la enseñanza de primeros auxilios. Así las cosas, estos pueden ser de una parte o de todo el cuerpo a representar. Estos objetos inanimados también son de ayuda en la realización de simulacros y en la representación de escenas ficticias de ciertas situaciones humanas. link: http://www.youtube.com/watch?v=OOLOcji33ME&feature=related link: http://www.youtube.com/watch?v=3l4YBf2tjag&feature=related EL PRIMER MANIQUÍ DE LA HISTORIA Tomamos prestada la visión de Camille Paglia para ampliar nuestros horizontes en “Je suis vivant et vous êtes morts”. En su libro tremendo, referente, “Sexual Personae”, la escritora describe a Nefertiti como el primer maniquí de la historia. La civilización egipcia sería según Paglia la convergencia perfecta de nuestra tendencia dionisíaca (ligada al placer, al caos, a las fuerzas ocultas que nos atraen hacia la naturaleza) con nuestra tendencia apolínea (el orden, la geometría, el control: nuestra lucha desesperada contra una tierra dominante). Nefertiti, en este fértil entorno, representa la victoria de la racionalidad. Con su cabeza hiperdesarrollada y sus facciones trazadas a escuadra y compás, establece el criterio de la perfección. Efectivamente, es sorprendente lo mucho que este mítico busto nos recuerda a los maniquíes que habitan hoy los escaparates. Como escribe Paglia: “El rostro de Nefertiti es el sol de la conciencia alzándose en el horizonte, el marco o la cuadrícula matemática de la victoria del hombre sobre la naturaleza. La cosificación idólatra del arte occidental es un hurto a la autoridad de la madre naturaleza.” En la Edad Media se idearon las primeras maquetas que simulaban un torso humano, normalmente hechas de varillas. Hasta comienzos del siglo XVII no se desarrollaron los primeros maniquíes modernos, construidos en madera y yeso, pero solo se usaban para confeccionar prendas. También entonces nacieron los muñecos de madera articulados que servían a los pintores como modelo, y solo con la Revolución Industrial el maniquí llegó a los escaparates. En París, en 1870, Alexix Marie Lavigne los utilizó para vender crinolina, un tipo de tela elaborada a partir de cerdas entretejidas. Unas décadas antes, en 1856, el rey de la moda francesa, Chales F. Worth, empezó a utilizar modelos vivos que exihibían sus chales de cachemira. El criterio con el que las seleccionaba era sencillo: tenían que ser guapas, con buen tipo y, sobre todo, parecerse a las clientes de Worth. link: http://www.youtube.com/watch?v=EB1m4l9QM0I Eso es todo, gracias por su tiempo, no olviden comentar.

he aqui mi primer poost La Dama De Ninguna Parte (George Langelaan) «Al poeta Jean Cocteau, que me inspiró esta Eurídice.» Posteriormente, todo el mundo encontró lógico que me dedicara a meter la nariz en los asuntos personales de Bernard. Al fin y al cabo, un doble derecho me autorizaba a hacerlo: yo era, en primer lugar, su único pariente, y en segundo, el responsable de la seguridad pública en aquella zona. En aquella época, además, mi esposa y yo vivíamos en su pabellón, al borde del lago. Todo se debió a un accidente, estoy persuadido de ello, pero mi -llámenlo como quieran- intuición, instinto o peculiar olfato para este tipo de problemas, adquirido en treinta años de oficio, me hizo comprender, desde que husmeé por primera vez en el asunto, que parte de la culpa era de Berny. Cuando un perro quiere esconder un hueso, hace un agujero en el suelo, lo mete dentro y lo cubre de tierra. Cuando un hombre quiere ocultar a sus semejantes algo que ha sido escrito, quema el papel y esparce la ceniza a los cuatro vientos. Pues bien: las cenizas estaban en la chimenea. Muchas cenizas. Recogerlas no habría servido para nada, porque mi hermano las había pisoteado con la visible intención de aplastarlas. A pesar de lo cual, encontré un trozo de papel intacto en la base del montón de cenizas, es decir, en el lugar que lógicamente debía haberse consumido antes. También conseguí descifrar las borrosas palabras mecanografiadas que se veían sobre él: ...NA Y CUARTO. MAÑANA. LA AMO... Llevado por la costumbre, reproduje este mensaje con la máquina de Berny para comparar los dos textos, pero ya antes de hacerlo estaba convencido de que mi hermano era el autor del primero. ¡Y todo había sucedido a las trece y dieciséis, hora bastante aproximada a la una y cuarto! De paso descubrí que Berny tenía una aventura amorosa... -¡Vamos, gandul, al trabajo! ¡Busca la mujer! -murmuré para mis adentros, mientras encendía la pipa tras sacudir sus endurecidas cenizas. No encontré a la mujer, pero di con algo que parecía el resto de una foto. Un marco vacío, encima del televisor, me puso sobre la pista: era su marco. Y, casi al mismo tiempo, descubrí el micrófono, precisamente al lado del marco vacío. Estaba conectado al televisor. Encendí éste, lo dejé calentar y pude oír, hablando a través del micrófono, cómo mi voz era amplificada por el altavoz del receptor, que no se hallaba unido a ningún otro aparato. Encima de la mesa de Berny, y bajo un montón de documentos técnicos, encontré cuatro hojas de papel con algunas palabras escritas a máquina, siempre a base de mayúsculas. ¿Era Bernard el autor o el destinatario de aquellos mensajes? Intenté ordenarlos cronológicamente. Tres parecían encajar, pero el cuarto me llenó de perplejidad. Era el más corto: ¿ES USTED FELIZ? En las otras hojas, sucesivas, podía leerse: ¿ENTONCES QUÉ SABE USTED EXACTAMENTE DE Mí? ME GUSTARÍA PODER REUNIRME CON USTED AHÍ ABAJO. ¿Y QUÉ DESEAN DE Mí, SUPONIENDO QUE LES CREA? Poco a poco, fragmento a fragmento, reconstruí la respuesta a estas preguntas. Tardé dos años enteros. En realidad, de no haber sido por la colaboración de mi mujer, aún seguiría a oscuras. Durante los primeros tiempos me negué a admitir sus descubrimientos, pero ella consiguió muy pronto pruebas irrefutables. Cuando finalmente nos vimos en posesión de todos los elementos de la historia, ya no volví a dudar. Nadie, sin embargo, habría creído entonces mi versión de los hechos. Y si me hubiera decidido a hacer un informe oficial, habría tenido un cincuenta por ciento de posibilidades de acabar en el manicomio más cercano. Pero ahora, que me hallo en posesión de una historia completa, no arriesgo nada. Si algún día se publica, siempre podré decir que se trata de una invención literaria. Únicamente mi mujer, y tal vez un grupo de sabios, sabrán que es una historia verdadera. Todo el mundo reconocía en mi hermano Bernard al cerebro de la familia. Personalmente, nunca me sorprendió oír decir a la gente que Bernard coleccionaba títulos y certificados de igual forma que otros coleccionan mariposas o sellos de correos. Aún recuerdo la felicidad que se reflejaba en su rostro cuando regresó a Ray Falls con su diploma de doctor. ¡El doctor Bernard E. Marsden! Y cuando, al bajar del tren, me anunció que le habían elegido para desempeñar un cargo importante en el Instituto de Investigaciones Nucleares. Bernard vivía al borde del lago, justo encima de los rompientes, en un pabellón pequeño y muy confortable. Una vieja solterona de la vecindad iba todos los días a prepararle la comida y a limpiar la casa. La cena se la hacía él mismo. Mi hermano, a pesar de su cotidiano baño matinal en el lago, no era un deportista, pero había heredado la sólida osamenta de los Marsden y -de paso- sus intensos ojos azules. Aunque yo había adquirido sólidas nociones de lucha en la academia de policía, creo que Bernard me habría vencido con facilidad. He aquí mi versión de los hechos: Una noche, en la que se había quedado trabajando hasta muy tarde para preparar unas fórmulas que el cerebro electrónico debía calcular al día siguiente, Berny bostezó, se estiró y comprendió que era ya hora de irse a la cama. Sabía por experiencia que sólo conseguía dormirse después de olvidar todo lo concerniente a su trabajo. Por ello tenía la costumbre de dar un paseo hasta el borde del lago, mientras se fumaba la última pipa del día. Aquella noche, sin embargo, llovía con tanta intensidad, que se decidió a encender la televisión. La pantalla se iluminó y dos hombres aparecieron en ella. Parecían hablar entre sí, pero Berny no pudo oír nada. La imagen, por otra parte, estaba borrosa. Intentó regular el sonido y precisar la visión, pero finalmente desistió de ello, pensando que algo, su receptor o la estación local, funcionaba defectuosamente. Apagó y se fue a la cama. Algunos días más tarde, tras concluir la copia a máquina de un informe, encendió de nuevo el aparato. Al cabo de un instante escuchó una voz de hombre, confusa y desarticulada y, al iluminarse la pantalla, sólo pudo ver unas vagas sombras, que le cruzaban una y otra vez en todas direcciones. «Debe estar estropeado», pensó Berny, maniobrando los diversos botones de regulación del aparato. Estaba a punto de apagarlo, cuando una mano, nítida y clara, pasó tanteando por la pantalla, como sí buscara alguna cosa. Inmediatamente fue reemplazada por la cabeza de un individuo muy viejo, que guiñó un ojo, volvió la cara para decir algo que Berny no consiguió entender y desapareció suavemente, «como un pez en un acuarium». Unos ruidos indistintos, unas fugitivas sombras y nada más. Berny miró el reloj y cogió el periódico de la noche. La última emisión televisada parecía ser la reedición del telediario a las once y treinta y cinco. ¡Era imposible que se hubiera prolongado hasta la una de la mañana! El problema debía estar en otra parte. No le iba a quedar más remedio que llamar a un experto en televisores... Aunque tal vez se trataba de la emisora local, que experimentaba imágenes en colores o un nuevo método de transmisión. Sí, eso explicaba perfectamente la falta de nitidez de las imágenes y la mala calidad del sonido. Al día siguiente por la mañana, mi hermano telefoneó a Dick Rowlands, uno de los ingenieros de la estación local. -No, Berny: No estamos realizando ninguna experiencia. ¿A qué hora dices? -A la una y pico. Y ya lo había observado dos días antes, a una hora todavía más avanzada. -Anteayer... No, tampoco había nada. ¿Qué canal estabas escuchando? -El segundo. -Precisamente el nuestro. Tal vez se trate de una emisión lejana, que hayas captado por cualquier anomalía técnica. A veces pasa. ¿Qué clase de antena tienes? -Interior. -Entonces es más curioso. ¿Quieres avisarme si el fenómeno se reproduce? Iré enseguida. Dos días más tarde, la cosa empezó de nuevo. Berny vio los mismos desdibujados individuos y escuchó las mismas palabras, guturales y apenas audibles. -Tu aparato marcha bien, Berny -dijo Dick Rowlands al día siguiente-. Lo que has visto en la pantalla debe ser un programa muy lejano, reflejado por la estratosfera. De vez en cuando, sin razones conocidas, los receptores ordinarios captan esos programas. -¿Y de dónde puede venir la cosa? ¿De Rusia, de Australia...? -De más cerca, en mi opinión, aunque es imposible precisarlo. ¿Has reconocido la lengua en la que hablaban? -No. El día en que me pidió prestado el televisor portátil, Berny ya no pudo seguir dudando. Evidentemente, se encontraba en presencia de un fenómeno muy singular. Las sombras habían vuelto a aparecer en su pantalla y quería saber si aparecerían también en otra. Para comprobarlo, encendió los dos aparatos al tiempo, después de las «buenas noches» que indicaban el término de la emisión local. Dos minutos más tarde, las sombras aparecieron en ambas pantallas. De repente, Berny se levantó de un salto. ¡Eran, sin lugar a dudas, las mismas sombras y caras que había visto los días anteriores, pero diferían en cada una de las pantallas! Esto excluía la posibilidad de haber captado un programa lejano, a no ser que hubiera dos. Cuando las sombras desaparecieron y el sonido se extinguió progresivamente con su ronroneo habitual, Berny desenchufó y encendió la pipa. Sólo había dos soluciones. O experiencias, locales o distantes, de las que Dick no hubiera oído hablar, o... algo muy diferente. Era preciso verificar con cuidado la primera posibilidad. Si, efectivamente, se trataba de experiencias, no debían tener un carácter muy secreto, puesto que cualquiera las podía captar. Pero Berny se equivocaba. Lo comprendió algunos días más tarde, al hacerse el sonido más fuerte que de ordinario. Se disponía ya a disminuir el volumen, cuando oyó una voz extraña, que parecía cacarear. Y, casi al momento, otra voz le respondió en un tono más agudo. Entonces la pantalla se iluminó y Berny pudo ver, con toda claridad, a dos hombres que charlaban entre sí. Evidentemente, se trataba de dos japoneses. Uno de ellos se volvió, señaló la pantalla con el dedo y los dos avanzaron en dirección a Berny. «Dick, por lo tanto, tenía razón», masculló Berny. Una simple anomalía técnica le había permitido captar un programa japonés. Los dos hombres de la pantalla habían dejado de hablar y miraban hacia la cámara. Uno dijo algo y señaló nuevamente a Berny con el dedo índice. Después hizo ademán de coger un vaso imaginario y de beber. «Simple coincidencia», pensó Berny, echando una ojeada al vaso de leche colocado junto a él y metiéndose la mano en el bolsillo para sacar las cerillas. Pero el hombrecillo de la pantalla se hurgó también en el suyo y cuando Berny, con las cejas fruncidas, encontró lo que buscaba y se puso a encender la pipa, el individuo en cuestión le imitó con una pipa inexistente. El otro japonés, que presenciaba la escena sin intervenir en ella, se rió y dijo algo. Inmediatamente, tres o cuatro personas, vestidas todas con trajes muy sencillos, aparecieron en la pantalla y clavaron los ojos en Berny. El vaso de leche, la pipa, la insistencia de las miradas, las evidentes alusiones a su persona... Aquello sólo podía tener una explicación: Berny se había convertido en objeto de una fantástica experiencia. Al parecer, se hallaba frente a unos ingenieros, japoneses al parecer, que habían descubierto un sistema para transformar en emisor-receptor de televisión un simple receptor. Pero Berny no podía contentarse con esa hipótesis. Sin apartar los ojos de la pantalla, se desanudó lentamente la corbata. El individuo que protagonizaba la escena, tras dedicarle un ligero saludo, acompañado de una sonrisa irónica, le imitó. No quedaba ya la menor duda. -¿Pueden oírme? -preguntó Berny, a quien sobresaltó el sonido de su propia voz. Los extraños personajes le miraron fijamente. Uno de ellos se puso a hablar muy deprisa y un viejo con gafas vino hasta el centro de la pantalla y dijo silabeando cuidadosamente: -¿Hablar inglés? -Sí -contestó Berny, dominado por una gran excitación-. ¿Pueden oírme? Todos empezaron a hablar al mismo tiempo y el que había imitado los movimientos y gestos de Berny dijo algo al viejo, que sacudió la cabeza. La discusión se prolongó aún unos instantes, hasta que el viejo se dirigió nuevamente a Berny: -Espere un poco, si hace el favor... ¿Comprendido? -¿Quieren ustedes que yo espere? -preguntó Berny, señalándose a sí mismo con el dedo. Todos le hicieron un leve saludo. No tuvo que aguardar mucho tiempo. Ante él apareció una muchacha bastante guapa, vestida con un sencillo traje blanco, que avanzó apartándose sus largos cabellos a un lado de la cabeza. Tras dirigir una mirada a los hombres que la rodeaban, se adelantó hasta que sus dos manos parecieron tocar la pantalla. Había oído, evidentemente, la conversación, porque desde el primer momento miró a Berny. Los misteriosos personajes se agruparon alrededor de ella y continuaron hablando. La muchacha esperó pacientemente a que terminaran y después, con los ojos clavados en Berny, dijo en perfecto inglés: -¿Habla usted inglés, por favor? -Sí. ¿Me oye? ¿Quién es usted? ¿Dónde está? Ella le miró tristemente y todos se pusieron a hablar al mismo tiempo. -Al parecer, usted nos oye pero nosotros a usted no. ¿Ha comprendido? -Sí -dijo Berny con un gesto. Después se precipitó a su mesa, cogió una estilográfica de tinta roja y escribió con letras mayúsculas sobre un folio en blanco: ¿PUEDEN LEER ESTO? ¿QUIÉNES SON USTEDES? -Sí, podemos leerlo muy bien -contestó la muchacha cuando Berny colocó su mensaje ante la pantalla-. Nosotros... -pero en aquel momento fue interrumpida por el charloteo de media docena de excitadas voces. Entonces levantando los ojos hacia mi hermano, explicó-: Me dicen que contestaremos a sus preguntas cuando llegue el momento. Antes queremos saber quién es usted y dónde está. Berny, tras hacer un gesto de asentimiento, trajo la mesita portátil con la máquina de escribir y se instaló delante del receptor. Después metió papel en la máquina y escribió, siempre con mayúsculas: Ml NOMBRE ES BERNARD MARSDEN. ÉSTA ES MI CASA, SITUADA EN RAY FALLS. ¿QUIÉNES SON USTEDES? ¿DÓNDE ESTÁN? Puso el papel a la altura de la pantalla. Inclinándose, la joven lo leyó y lo tradujo. -¿Dónde está Ray Falls? ¿No será por casualidad el Centro de Investigaciones Nucleares?-preguntó la muchacha un momento irás tarde. Berny, señalando con el dedo la última pregunta de su mensaje, hizo un gesto afirmativo. -Aguarde... Es preciso que consulte -dijo ella volviéndose hacia sus compañeros. ¿ESTÁN PRESOS?, tecleó rápidamente Berny, mientras los personajes de la pantalla celebraban su conciliábulo. La muchacha leyó el mensaje y sonrió. -No. Estos hombres son sabios muy inteligentes. Gracias a ellos hemos podido entrar en comunicación con usted. Me resulta difícil explicarle dónde estarnos, porque, en realidad, no estamos en ninguna parte. Berny dio un respingo sobre su silla, ante la sorprendida mirada de sus interlocutores, y tecleó muy deprisa: ESTOY DISPUESTO A CREER QUE SE TRATA DE UNA EXPERIENCIA FANTÁSTICA, PERO NO QUIERO QUE NADIE SE BURLE DE Mí. DIGA A ESOS TIPOS QUE PONGAN LAS CARTAS BOCA ARRIBA O APAGARÉ EL TELEVISOR. REPITO: ¿QUIÉNES SON USTEDES? ¿DÓNDE ESTÁN? Mantuvo un instante el papel delante de la pantalla, para que la muchacha pudiera traducir el texto. Sus compañeros dijeron algo y ella, levantando una vez más los ojos hacia Berny, explicó: -Tienen que ponerse de acuerdo sobre la mejor manera de contestar a sus preguntas. ¿Puede esperar unos cuantos minutos? Berny hizo un signo de aquiescencia. Ella prosiguió: -Entretanto puedo decirle mi nombre, mister Marsden. Se interrumpió y miró, por encima del hombro, hacia atrás. -Me llamo Mary Seymour y soy oriunda de Hull, en Yorkshire. En aquel momento regresaron sus compañeros. El mayor de ellos, el de las gafas, habló durante bastante rato. Por fin, la muchacha se volvió hacia Berny con una sonrisa: -Antes de nada, quieren darle su palabra de que todo esto no es una broma. A continuación intentarán responder a sus preguntas. La cosa no será fácil y tendrá que armarse de paciencia. Nosotros no formamos parte de su mundo... No, mister Marsden, le juro que estoy diciendo la verdad y le ruego que me escuche... Desde su punto de vista, nosotros estamos muertos. Pero no, no somos fantasmas. ¡Tenga paciencia, se lo ruego! Berny se encogió de hombros en signo de duda. Los individuos de la pantalla se agruparon y parecieron celebrar una nueva asamblea. Hablaban muy deprisa. -Dicen que si no nos promete escuchar hasta el final, abandonaremos su pantalla y probaremos con otro. DE ACUERDO. LES ESCUCHARÉ HASTA EL FINAL, tecleó Berny lo más deprisa que pudo. -Gracias. ¿Dónde estaba?... ¡Ah! Los individuos que me rodean son japoneses. Todos ellos se encontraban en el centro de la explosión cuando estalló la bomba atómica en Nagasaki. Yo también estaba allí y, para hablar con su lenguaje, fallecí en las mismas circunstancias. MIENTEN, escribió Berny en uno de los papeles ya utilizados. -¡Por favor! -suplicó la muchacha-. Aquí sólo hay una persona capaz de explicarle todo esto. Es el profesor Kizoki. Yo no entiendo nada de asuntos científicos, pero intentaré traducir de la manera más fiel posible lo que él me diga. En primer lugar, es preciso convencerle a usted de que no estamos muertos. Y no lo estamos, porque nos encontrábamos en el mismísimo centro de la desintegración molecular y atómica. La reacción en cadena producida por esa desintegración superó al tiempo en velocidad... He dicho, efectivamente, «superó al tiempo en velocidad»... Son palabras del profesor. Seguramente, usted sabrá lo que quieren decir. Aquello sucedió, para darle una idea aproximada, a una velocidad muy superior a la de la luz, que es -como seguramente también sabe- la más elevada que el hombre conoce. ¿A QUÉ VELOCIDAD?, escribió Berny con una mueca. Ella tradujo la pregunta, esperó la respuesta del profesor y se volvió una vez más hacia mi hermano. -Es imposible que usted lo comprenda, pero el profesor sugiere esto: suponga que aquello sucediera a una velocidad tal, que según la teoría de la relatividad, y con arreglo a sus actuales unidades de tiempo, la desintegración terminara antes, o por lo menos casi antes, de haber empezado. Escúcheme, por favor. El profesor dice que no ve otro medio de explicarle, de manera aproximada, la noción de velocidad a la que se refiere. Berny asintió varias veces con la cabeza y la muchacha prosiguió. -El resultado de la desintegración es igualmente difícil de explicar, pero el profesor sugiere dos imágenes: de un estado de tres dimensiones en un universo de cuatro, nosotros hemos sido transferidos a un estado de cuatro dimensiones en un universo de cinco. O, si lo prefiere así, nos hemos convertido en formas de la antimateria. ¿Entiende? Berny tecleó rápidamente: TEÓRICAMENTE ES POSIBLE, PERO NO LO CREO ¿PUEDEN DARME ALGUNA PRUEBA? -Supongo que ellos podrán -dijo la muchacha con una sonrisa. Después tradujo. ¿USTED LOS CREE?, escribió Berny, mientras ella escuchaba al profesor. -Sí, porque no hay otra explicación posible. ¿CÓMO PUEDO CONVENCERLE DE QUE NO ESTÁN EN CUALQUIER EMISORA DE TELEVISIÓN, GASTANDO LA MEJOR BROMA DE SU VIDA? -No, misten Marsden. Le aseguro que es la primera vez que alguien me ve después... después de mi desaparición en Nagasaki. Escúcheme bien: el profesor dice que está en condiciones de darle una prueba por el absurdo. Puede usted comprobar fácilmente la existencia real de dos personas, por lo menos, que están aquí y que eran muy conocidas en Nagasaki. El profesor dice que existen fotos suyas en numerosos libros de Tokio. Y que figura en la lista de las víctimas de la explosíón. Dice también que era bastante conocido en los medios científicos por sus investigaciones sobre el ojo. Y añade que, cuando usted haya comprobado todo esto, lo que debe hacer cuanto antes, el simple hecho de haber podido charlar con nosotros por medio de su televisor será la mejor prueba. Y USTED, MISS SEYMOUR? ¿PUEDO ENCONTRAR EN ALGUNA PARTE UNA FOTO SUYA E INFORMES SOBRE SU VIDA? -¡Sí! Hay una tía mía que vive aún en Hull. Sé que conserva una foto mía, en la que estoy vestida de enfermera. Me la sacaron cuando hacía prácticas en el hospital de Hull. No le será difícil seguir mis huellas. Descubrirá que fui enviada a Singapur y que me dieron por desaparecida cuando entraron las tropas japonesas. Entonces me llevaron al Japón con otras dos enfermeras. Una de ellas vive aún... Puedo darle su nombre y su dirección... Ella confirmará cuanto le estoy diciendo. Nos vimos por última vez en Yokohama. ¿CÓMO PUEDE SABER QUE AÚN ESTÁ VIVA? -La veo a menudo. Todos nosotros nos desplazamos sin la menor dificultad y muy rápidamente. ¿HA APARECIDO USTED SOBRE SU PANTALLA DE TELEVISIÓN? -Esta es la primera vez que lo hago. El profesor lo ha intentado sin éxito una porción de veces. Rara vez concurren todas las condiciones favorables. Sólo podemos integrar nuestra imagen en la corriente de electrones de un receptor que esté en marcha y, al mismo tiempo, libre. Es decir, fuera de las horas de emisión. Si entráramos en competencia con una imagen televisada, correríamos graves peligros. Y, como puede suponer, la gente no tiene costumbre de dejar encendidos sus televisores cuando no hay emisión. Usted es la primera persona con la que hemos conseguido ponernos en contacto. SUPONIENDO QUE LES CREA (NO HE DICHO QUE SEA ASí), ¿QUÉ ESPERAN DE Mí? -Que nos sirva de enlace con algunos sabios. El profesor desea tener un cambio de impresiones con ellos. ¿SON USTEDES MUCHOS? ¿SE HAN ENCONTRADO CON OTRAS PERSONAS EN EL MISMO CASO? -Sí. Con muchas otras, a las que apenas conseguimos entender. Seres venidos de otros mundos. ¿A QUÉ SE PARECEN? -No lo sé a ciencia cierta... Las formas, los rasgos, los sonidos que emiten... Nada de todo eso tiene sentido en nuestra... dimensión. Es casi imposible de explicar. La imagen de la muchacha tembló repentinamente. Un ruido de trompetas y un breve golpe de címbalos acompañaron la proyección sobre la pantalla del reloj del ayuntamiento de Ray Falls. Berny, sorprendido, echó un vistazo a su reloj y corrió a la ventana. Una franja de cielo rosado, que se reflejaba en las tranquilas aguas del lago, le confirmó que eran las seis y que un nuevo día acababa de empezar. Berny decidió guardar silencio sobre su «visión», al menos por el momento. Y cuando llegó, un par de horas más tarde, al Instituto de Investigaciones Nucleares, se encaminó directamente a la biblioteca y se pasó la mayor parte de la mañana consultando obras que llevaba años sin abrir. En teoría, parecía casi imposible que los átomos componentes de un objeto, o incluso de un animal, pudieran transformarse en algo completamente distinto, conservando sin embargo su entidad. Berny veló toda la noche, pero la luz temblorosa de su pantalla no compuso forma alguna. El altavoz ronroneó y tosió hasta la aparición del reloj, con su habitual acompañamiento musical, a las seis en punto de la mañana. Durante toda una semana, Berny perdió sus noches ante el aparato, esperando vanamente el retorno de Mary. A pesar de las apariencias, no estaba absolutamente convencido de haber sido víctima de una broma. E incluso, aun suponiendo que fuera así, alguien había realizado un prodigioso descubrimiento científico. Dudaba, además, de que existiera una mujer capaz de representar con tanta veracidad el papel de Mary Seymour. Ésta había dado una versión de su drama llena de dulzura y sencillez. ¿Se había enamorado mi hermano de un rostro, de una fugitiva sombra apenas entrevista en la pantalla de televisión? ¿Existía o no existía Mary? Ella había dicho que no era un fantasma, pero al mismo tiempo había dado a entender que tampoco podía considerársela como una criatura humana. Cuando, una semana después, Berny se sentó ante su desayuno, había tomado ya una decisión: comprobaría la historia de Mary Seymour. Para ello pidió un permiso en el Instituto y se dirigió a Hull. Al regresar a Ray Falls, veinte días más tarde, Berny traía una certidumbre: Mary Seymour había existido realmente. La directora de la Royal Infirmary de Hull le confirmó que Mary Seymour había servido como enfermera en aquel establecimiento. Y, sin necesidad de consultar los archivos, le dijo que Miss Seymour había salido para Singapur al empezar la guerra, en compañía de un grupo de médicos y enfermeras, y nunca se había vuelto a saber nada de ella. También le enseñó la placa de mármol en donde se había inscrito el nombre de la muchacha desaparecida. La secretaria de la sección local de la YWCA (Asociación de Jóvenes Cristianos) se acordaba perfectamente de miss Seymour, que había vivido allí durante varios meses. El primer A. Seymour que encontró en el listín de teléfonos, por otra parte, resultó el adecuado. Sí, la señorita Anne Seymour había tenido una sobrina que desapareció durante la guerra. ¿Podía pasar a verla? Muy agradecido. La anciana señora le confirmó cuanto ya sabía y Berny, con el pretexto de estar verificando la lista de los ingleses residentes en Singapur al comienzo de la guerra, consiguió salir de la casa con la prueba definitiva en su bolsillo. Se trataba de una foto de Mary Seymour, a los veinte años de edad, cuyo parecido con la muchacha del televisor resultaba asombroso. Antes de deshacer las maletas, Berny se sentó a la mesa con la intención de clasificar sus notas. Ya no le quedaba la menor duda. Iba a redactar un informe tan preciso, documentado y completo como fuera posible, que sometería al profesor Holmes, director general del Instituto. Estaba convencido de que Holmes le creería, aunque tal vez le desaconsejara la divulgación del informe, alegando que era demasiado fantástico. Berny, de todos modos, estaba resuelto. Publicaría una relación completa de los hechos, aunque para ello se viera obligado a recurrir al periódico local. Se detuvo un instante y contempló la imagen de Mary Seymour. Repentinamente se levantó, cogió un marco de una estantería, arrancó de él una antigua foto y puso en su lugar la de Mary. Luego dejó el marco encima del televisor. Miró el reloj, encendió el aparato y un instante después, incluso antes de que la pantalla se iluminara, los ruidos, rechinamientos de neumáticos, sirenas de policía y tiros de revólver le hicieron comprender que proyectaban una película policíaca. Redujo el volumen y regresó a su mesa. Debió trabajar durante un buen rato, porque cuando algún tiempo más tarde, fatigado, bostezó, se desperezó y volvió la cabeza, vio a Mary, que parecía hablarle desde la pantalla. -¡Mary! -dijo en un soplo... Se acercó de un salto al aparato y elevó al máximo su potencia. -... no queremos. REPITA, POR FAVOR, se apresuró a teclear en la máquina. -Sabemos que está preparando un informe sobre nosotros y le suplicamos que abandone ese proyecto. MARY, AHORA SÉ QUE TODO ES CIERTO. ¿DÓNDE ESTÁN LOS OTROS? -No quieren dejarse ver. Resulta bastante doloroso... Dos de nuestros amigos fueron destruidos la última vez. ¿USTED NO SUFRIÓ DAÑO? -No, pero prométame que no hará ese informe. ¿POR QUÉ?, escribió rápidamente con el lápiz. -Son los otros quienes han tomado esta decisión. Aunque pudiéramos volver a la Tierra, no querríamos hacerlo. La mayoría se ha pronunciado contra toda nueva comunicación con... los terrícolas. Berny volvió a enseñarle el papel donde había garabateado la pregunta ¿POR QUÉ? -Los humanos... los terrícolas son malos. Berny cogió la foto de Mary y se la enseñó. -Sí, ya lo sé. Estaba allí -dijo la muchacha sonriendo. -¡Mary! ¿Me ha seguido a todas partes? -No puedo oírle, Berny.. Escribió la pregunta y se la enseñó. -Sí. Podemos ir a donde queramos sin dificultad. Precisamente me encontraba en Hull cuando usted llegó. MARY, ¿ES USTED FELIZ? -Todo tiene un valor tan diferente aquí... Sí, Berny, soy feliz, pero con una felicidad que los... hombres de la Tierra no sabrían comprender. ¿CÓMO VIVEN USTEDES? ¿QUÉ HACEN? -Es imposible de explicar. Las cosas que tienen alguna importancia en la tierra, aquí no existen. Nosotros mismos, por ejemplo, carecemos de forma. Somos, simplemente. ENTONCES, ¿CÓMO PUEDEN VERSE UNOS A OTROS? -No nos vemos. Pero siempre sabemos dónde estamos. Y es mejor así. ¿Cómo podría explicárselo? Cuando usted me mira, sólo ve mi cara, la forma externa de mi cara. Aquí, cuando nos encontramos (e incluso sin necesidad de encontrarnos), no vemos el interior ni el exterior de los demás, pero nos conocemos. Nos conocemos a fondo. Quiero decir que si nuestro conocimiento de los demás pudiera transformarse en imágenes sería como si usted pudiera ver a alguien desde todas las posiciones, comprendida la interior, al mismo tiempo. ¿PUEDEN LEER EN EL PENSAMIENTO AJENO? -No, no quería decir eso. No podemos leer el pensamiento... Lo conocemos simplemente. ENTONCES, ¿CÓMO SE COMUNICAN ENTRE USTEDES? -Jamás tenemos necesidad de comunicarnos. Sabemos, pero... es inútil, no podría comprenderlo. TAL VEZ, SI LO INTENTO... -De acuerdo, Berny. Pero no creo que adelantemos nada. ¿PUEDEN VERNOS Y CONOCER NUESTROS PENSAMIENTOS DE LA MISMA FORMA? -No, porque los terrícolas sólo tienen tres dimensiones. Pero podemos pasearnos entre ustedes, observarles y escucharles. ¿POR QUÉ NO ME OYE USTED AHORA? -Porque, para que usted pueda verme y oírme, debo insinuar, por decirlo de algún modo, mis átomos en su tubo catódico... Suponiendo que se llame así. ¿QUÉ SABE DE MI, MARY? -Creo que todo, Berny. Llevo mucho tiempo junto a usted, especialmente desde que visitó a mi tía en Hull. Berny enrojeció, tuvo un instante de vacilación y por fin tecleó: ¿SABE TAMBIÉN QUE LA AMO? -Sí, Berny. Tal vez lo supe antes que usted... ¿PUEDE ADIVINAR EL PORVENIR? -No como usted lo adivinaría. ¿LE IMPORTO ALGO? -Sí, pero de una forma muy diferente. SOLO PUEDE HABER UNA MANERA. -¡Oh, no!-dijo ella riéndose-. Pero estando donde está, no sería capaz de entenderlo, Berny. ¿DE TODAS FORMAS LE IMPORTO ALGO? -Sí. Para ser justa, según sus... SUS criterios, creo que yo... también le quiero, Berny. ME GUSTARÍA PODER REUNIRME CON USTED AHÍ. -Eso carecería de sentido, Berny. Le aseguro que es imposible besar algo desprovisto, según su punto de vista, de realidad material. Pero me estoy entreteniendo más de la cuenta y debo marcharme. ¿Es tarde? Aquí no tenemos conciencia del tiempo. Berny asintió con la cabeza y le enseñó el reloj. -¡Oh! Buenas noches, Berny. Hasta pronto. Le envió un beso y se deslizó fuera de la pantalla, que continuó parpadeando sin imagen alguna. Del aparato no salía ya el menor ruido. Berny se pasó trabajando el resto de la noche. Reflexionó mucho y escribió también mucho. Cuando llegó la mañana, había terminado, entre otras cosas, una carta a máquina de tres páginas para Mary Seymour. Al día siguiente, en lugar de continuar su informe, visitó a su proveedor de objetos eléctricos y le compró un micrófono. De regreso a casa, instaló éste de tal forma que, al hablar ante él, la voz fuera amplificada por el altavoz del televisor. Después redactó una explicación sobre otra hoja de papel: esperaba que, gracias a ese procedimiento, Mary podría escucharle y él no se vería obligado a utilizar el fastidioso canal de la máquina de escribir para expresarse. Dispuso cuidadosamente este segundo mensaje, en unión de su carta, frente a la pantalla, y aquella noche, al terminar las emisiones locales de televisión, dejó el aparato encendido. Se encontraba en la cocina, preparando un vaso de leche con bizcocho, cuando oyó que Mary le llamaba: -¡Berny! Si no te importa, no utilices aún ese micrófono. Temo que sus consecuencias puedan ser aún más peligrosas que la simple llegada de la imagen. ¿No lo crees tú también? Berny cerró la puerta de la nevera y fue corriendo a desenchufar el micrófono. -Berny, va bien, va maravillosamente -dijo Mary con voz emocionada-. He oído perfectamente el golpe de la puerta y no he sentido ningún daño. Intenta decir algo... en voz baja para empezar. Temblando como una hoja, Berny murmuró: -Mary, te amo. -Gracias, Berny. Ya lo sabía. Sé también lo que has escrito, porque en cuanto recupero mi otro «estado», me quedo cerca de ti y puedo ver lo que haces. -¿Has mirado por encima de mi hombro mientras redactaba? -No exactamente. Estaba al mismo tiempo en tus dedos, en el papel sobre el que escribías... ¿Pero cómo vas a entender todo esto? -Lo único que entiendo, Mary, es que me quieres y que es absolutamente preciso que encontremos una solución a todo esto. -¿Qué solución? -Al fin y al cabo, querida, no eres un fantasma. ¡Estás viva, incluso muy viva! De no ser así, no podrías aparecer sobre una pantalla de televisión, hablando y discutiendo inteligentemente. Ésta es mi conclusión: puesto que vives, hay esperanza. -¿Esperanza de qué, Berny? -No lo sé. Pero si una bomba atómica ha podido transportarte al sitio donde estás, y dejarte sana y salva allí, basta con llevar a cabo la operación inversa. Por ello debo hacer un informe sobre todo esto, para que hombres más capacitados que yo estudien el procedimiento más adecuado. -Berny, eres un encanto... pero todo eso es imposible -dijo Mary con los ojos arrasados en lágrimas. -¡Tiene que haber un medio de... de salvarte! -No necesitamos ser salvados. Y los otros, aunque efectivamente lo necesitáramos, no quieren ser salvados... Berny, si dices una sola palabra de nuestra aventura a alguien, no volverás a verme jamás. -¡Cómo puedes hablar así! -En tus manos lo dejo, Berny. Volveré mañana por la noche, si nuestro secreto sigue siéndolo. Si no... encenderás inútilmente tu televisor. -No te vayas aún. Pero su cara sonriente ya había desaparecido. No volvió al día siguiente ni al otro. La tercera noche, al término de las emisiones regulares, apareció en la pantalla de improviso, tapándose una parte de la cara con algo que parecía un pañuelo de cabeza. -¡Mary! ¿Qué ha pasado? ¡Mírame! -dijo Berny acercándose a la pantalla. -Berny, amor mío... No hubiera debido venir. Empiezo a resentirme y temo desintegrarme poco a poco si continúo apareciendo en tu pantalla. -¿Cómo te has dado cuenta? ¡Enséñame tu cara! -Prefiero que te acuerdes de la Mary de la foto. Tengo que irme, Berny. ¿Lo comprendes, verdad? Y recuerda que estaré siempre cerca de ti, porque, al menos en términos terrestres, te amo. -¡Espera, Mary! ¿Cómo vamos a comunicarnos? -No me apartaré de tu lado, Berny. Pero si ahora me quedara más tiempo, la separación sería irremediable. Recuérdalo bien: no estoy muerta. Hasta luego, mi... ¡Adiós, Berny! Berny se inclinó sobre la pantalla y ella, acercándose a él, besó la superficie de cristal y desapareció. Berny descuidó de tal modo su trabajo en el Instituto durante las siguientes semanas, que el profesor Holmes le llamó a su despacho y le preguntó si tenía algún problema. -Sí y no, señor... Tra... trabajo en un informe... algo completamente... y.. -Bueno. Sea lo que sea, no se mate, Marsden, y avíseme cuando haya terminado. Me gustará conocer lo antes posible sus conclusiones. Mi hermano había ordenado hacer una copia de la foto de Mary para agregarla a su informe. Cuando terminó éste, lo releyó cuidadosamente, titubeó aún durante una semana y, decidiéndose al fin, escribió una nota a máquina para Mary. Había intentado una o dos veces hablar en voz alta, pero -aunque estaba seguro de la presencia de la muchacha- no fue capaz de continuar. El mensaje decía lo siguiente: MARY. VOY A INTENTAR QUE VUELVAS A LA TIERRA. PARA CONSEGUIRLO, NECESITO LA COLABORACIÓN DE LOS MEJORES SABIOS. ÉSTA ES LA RAZÓN, COMO TÚ SIN DUDA SABES, DE QUE HAYA HECHO UN INFORME COMPLETO DE NUESTRA AVENTURA. SÉ QUE NO LO APRUEBAS, PERO ESTOY SEGURO DE QUE ALGÚN DÍA LO COMPRENDERÁS E INCLUSO ME QUEDARÁS AGRADECIDA. Firmó el papel y lo dejó, ostensiblemente, encima de la mesa. Después cogió el sombrero y en ese momento sonó el timbre del teléfono. -Sí, es el doctor Marsden. -Me llamo Perkins, doctor. He encontrado su número en la guía. ¿Estaba escuchando la radio hace unos instantes? -Lo siento. No. Excúseme, pero no tengo tiempo... -Espere, doctor, esto no es una broma. He oído un mensaje radiodifundido para usted. -¿Qué clase de mensaje? -Lo han leído, con carácter urgente, entre las noticias deportivas y el concierto sinfónico. -¿Y cómo sabe que era para mí? ¿Qué decía? -Era muy corto. Decía simplemente que el doctor Marsden, de Ray Falls, llamara a Miss Seymour, sin falta, esta noche. -¿Quién lo ha leído? -No lo sé. Supongo que el locutor. -¿Era un hombre o una mujer? -Mire, doctor, ya le he dicho que no se trata de una broma. Llame usted mismo al autor del mensaje. Él le dará todos los informes que desee. Yo solamente quería prestarle un servicio. -Se lo agradezco infinitamente. Apenas había colgado, cuando el timbre sonó de nuevo. -¿Es el doctor Marsden? Hace cinco minutos han radiado un mensaje para usted. -Ya lo sé. Muchas gracias. Colgó y al ver que el timbre empezaba otra vez, desenchufó el aparato, se puso el sombrero y el abrigo y salió. Un coche de policía se detuvo ante él, junto a la entrada de su garaje. -¿Es usted el doctor Marsden? -Sí. ¿Por qué? Un policía salió del coche y encendió una linterna, que enfocó hacia Berny. -Han transmitido un mensaje urgente por la radio y varias personas, que lo han oído, nos han llamado por teléfono para que viniéramos a avisarle. -Gracias. Yo también lo he oído y me estoy ocupando de él. -Muy bien. ¿Quiere que le llevemos a alguna parte, doctor? -No, muchas gracias. No es tan urgente como eso. Berny encendió su televisor a las once y media y contempló pacientemente la última parte de una película, el boletín de noticias, el parte meteorológico y la habitual despedida de la locutora. Pasó una hora antes de que las oscilaciones luminosas se hicieran más vivas y Berny, repentinamente, se encontró frente a un individuo calvo al que jamás había visto. -Doctor Marsden, me he ofrecido voluntario para aparecer aquí esta noche y se me ha aceptado porque hablo inglés. -¿Dónde está Miss Seymour? ¿Por qué no ha venido personalmente? -Por la sencilla razón de que una nueva entrevista podría acarrearle gravísimos daños. -¿A usted no? -Sólo si me quedara aquí mucho tiempo o si volviera con frecuencia. Esto es tan peligroso para nosotros como la radiactividad para ustedes. Tengo, pues, poco tiempo y le ruego que me escuche con atención. -¿Está bien Miss Seymour? -Sí, a condición de que no vuelva a exponerse... -¿Puedo hablar con ella, aunque sea sin verla? -No. Y deje de interrumpirme, por favor. Lo que voy a decirle tiene gran importancia y mi margen de seguridad está casi consumido. -Adelante. -Miss Seymour nos ha hablado de sus planes. Nosotros no estamos de acuerdo. Por dos razones: en primer lugar, no deseamos recuperar nuestra forma anterior; en segundo, es probable que sus experiencias tuvieran consecuencias fatales para nosotros. -¿Qué opina Miss Seymour sobre todo esto? -Creí que no iba a interrumpirme. Miss Seymour está de acuerdo con nosotros. Sabemos que usted no puede conseguir nada y se lo advertimos. pero, para serle francos, nos asustan sus posibles ensayos: ésta es la razón de que hayamos decidido ofrecerle algo a cambio de su silencio. Si realmente lo desea, puede venir con nosotros sin excesivas dificultades. Miss Seymour desea que usted conserve su forma actual, pero no se opondrá a su decisión. -¿Y... se casará conmigo? -Si usted lo desea, sí... pero eso aquí carece de sentido. Usted no puede comprenderlo. -¿Qué debo hacer? -El procedimiento, para usted, no reviste demasiados obstáculos. Colóquese en el centro de una explosión atómica. Sabemos que no pertenece al servicio de explosiones nucleares, pero seguramente podría arreglárselas para participar en uno de los próximos ensayos. -Eso es ridículo -gruñó Berny. -Sí, seguramente. pero tengo que marcharme. Ya he sobrepasado mi límite de seguridad. Desgraciadamente, el tiempo cuenta cuando aparecemos de esta forma. Avise a Miss Seyrnour si se decide y tomaremos las disposiciones necesarias para que puedan encontrarse. -¡Eh! ¡Un minuto! pero el individuo había desaparecido. Berny no era hombre que se suicidara. Sin embargo, reflexionando sobre el asunto, llegó a la conclusión de que no se trataba de un verdadero suicidio. Al fin y al cabo, se limitaría a sufrir una transformación que nada tenía que ver con la muerte. Carecía de mujer e hijos y su desaparición no perjudicaba a nadie. No tardó mucho en descubrir que el funcionamiento de los diversos dispositivos de seguridad hacían prácticamente imposible acercarse a una bomba. Y aún era más difícil provocar una explosión accidental, por lo demás, Berny abandonó muy pronto esta idea, porque representaba un grave peligro para otras personas. La cosa no parecía, ni mucho menos, tan sencilla como había supuesto el mensajero. Y, sin embargo, una buena mañana encontró inesperadamente un sistema. Hojeando unos papeles que alguien había dejado por error encima de su mesa del Instituto, Berny se enteró de que uno de sus colegas, el profesor Brenden, estaba a punto de hacer explosionar una granada A experimental. Se trataba de una granada de mano que, según su inventor, provocaría una desintegración nuclear en miniatura, capaz de «destruirlo absolutamente todo en un radio de algunos metros». El artefacto presentaba, por añadidura, la ventaja de no tener consecuencias radiactivas y permitía estudiar el lugar de la explosión algunos segundos después de ésta, sin peligro alguno. A diferencia de las granadas ordinarias, la del doctor Brenden no iba provista de detonador deflagrador. En cuanto se le quitaba el seguro, cualquier choque superior a dos kilos accionaba el detonador. Berny comprendió que no podía tomarse un interés demasiado manifiesto por los trabajos del profesor Brenden, porque entonces las reglas de seguridad del Instituto obligarían a interrogarle y, como medida preventiva se abriría una investigación que tal vez condujera al descubrimiento de su secreto. Después de examinar todas estas eventualidades, se decidió a redactar un breve informe sobre los distintos sistemas aptos para provocar explosiones muy limitadas, en las cuales la carga nuclear podría contenerse en una simple bala de fusil. Una explosión de ese tipo sólo tendría un radio de acción de algunas decenas de centímetros; Berny comprendía perfectamente las dificultades que encerraba su proyecto, pero trazaba a grandes rasgos la manera de superarlas. Tras enviar el informe a sus superiores, no tuvo que esperar mucho tiempo. El profesor Holmes entró una mañana en su despacho y le dijo: -Sus ideas son interesantes, Marsden. Parece haber llegado más lejos que el propio Brenden. ¿Qué le parecería una colaboración temporal con él? Va a comenzar sus primeras pruebas y usted podría serle muy útil. En unos días, Berny aprendió cuanto necesitaba saber y estableció un escrupuloso plan de acción. Pondría el cebo a una de las granadas de Brenden, la llevaría a un depósito especial, cerraría la puerta blindada y la haría saltar a sus pies. Hubiera preferido una explosión al aire libre, pero se daba cuenta de lo descabellado de esta idea, porque nunca conseguiría engañar a los detectores automáticos y a los contadores Geiger instalados en todas las salidas del Instituto. Cuando estuvo seguro de que ya sólo le faltaba escoger el momento, volvió a su casa y redactó una carta para Mary, explicándole lo que pensaba hacer y pidiéndole que le enviara un mensajero aquella noche. A las doce y cuarto, exactamente trece horas antes del momento escogido para su experiencia, apareció en la pantalla el individuo calvo que ya conocía. -Miss Seymour le pide que renuncie. Pero, suponiendo que usted se empeñe en seguir adelante, me ha asegurado que le esperará. Y desapareció. Berny cometió un error trágico. Hubiera debido echar un vistazo a los otros depósitos subterráneos. En uno de ellos había tres botabas tácticas de potencia media. A Dios gracias sólo explotó una, sin duda la más cercana a la granada de Berny. Pero a pesar de la relativa debilidad de la explosión, Ray Falls fue duramente alcanzado. Seis mil ochenta y tres personas murieron instantáneamente. Y de las ciento veintidós mil trescientas cuarenta y nueve expuestas a las radiaciones, sólo el ocho por ciento tienen actualmente posibilidades de sobrevivir. La parte este de la ciudad fue completamente destruida, tanto por la explosión como por el gigantesco incendio que la siguió. ¿Cómo me enteré de lo que le había sucedido a Berny? Gracias a mi mujer, con la que trabé conocimiento poco después de la catástrofe y que fue durante mucho tiempo nuestra principal sospechosa. La descubrió el primer equipo de salvamento entre las ruinas del Instituto de Investigaciones y fue trasladada al hospital para curarle una profunda quemadura, que había estrechado considerablemente el lado derecho de su cara. Sufría un profundo trauma y había perdido por completo la memoria. Creía llamarse Mary, pero no estaba segura de ello y, a pesar de nuestros esfuerzos, jamás conseguimos identificarla. Lo que intrigó a los médicos, aun más que su amnesia, fue su total e increíble resistencia a la radiactividad, que mató a tanta gente y que aún sigue matando. Yo, como responsable de la seguridad pública, tuve que verla con frecuencia y ella pareció ligarse mucho a mí (siempre decía que le recordaba a alguien). Cuando, finalmente, le propuse que se casara conmigo, aceptó con toda sencillez. Después de nuestra luna de miel, empezamos a vivir en el pabellón del borde del lago, que yo había heredado de mi hermano. Llegamos allí una noche y al día siguiente por la mañana, mientras desayunábamos, Mary descubrió el televisor y estuvo a punto de desmayarse. En aquel momento recobró la memoria. Ahora llevamos una vida tranquila y somos muy felices. Yo mismo he desmontado el televisor, porque su presencia parecía inquietarla. Por otra parte, en la medida de lo posible, evitamos siempre la proximidad de estos aparatos. Creo saber lo que en ellos le da miedo. Un miedo que yo comparto. FIN Para quienes no sepan George es el padre de la ciencia ficcion. bno eso es to eso es to eso es todo amigos comenten.
Historia: El primer cono para helados fue producido en 1896 por Italo Marchiony Marchiony, que emigró de Italia a final del siglo 19, inventó su cono para helado en Nueva York. Se le concedió la patente en Diciembre de 1903 (U.S. Patent No 746971). Si bien Marchiony tiene el mérito de la invención del cono, una creación similar e independiente fue introducida en la feria St. Louis World’s Fair en 1904. Para aquellos que vivían relativamente cerca de St. Louis, Missouri, el mayor evento que aconteció en el verano de 1904 fue la “Louisiana Purchase Exhibition” que tuvo lugar en aquella ciudad. Nadie lo sabía de antemano, pero esta exposición fue la ocasión para que los conos fueran por primera vez producidos y vendidos. La persona que lo hizo fue Charles Menches que era un vendedor de helados. Sin embargo el no planeó inventar el helado con cono, simplemente sucedió. Charles Menches vendía su helado en platos de la misma forma que los otros heladeros. En aquel agosto cuando la feria estaba en su punto más alto había tantos clientes para su helado que se le acabaron los platos. Y ni siquiera era mediodía. Le quedaba la otra mitad del día con negocios en frente y no tenía un único plato para servir helado. ¿Que hizo Meches? Miró a su alrededor y pensó rápido. A su lado estaba el stand de su amigo Ernest Hanwi, que era sirio, que estaba vendiendo una especialidad de Medio Oriente llamada Zalabia. La Zalabia consiste en una galleta quebradiza vendida con sirope. Menches gritó “Dame Zalabia”. Enrolló la galleta colocando el helado en la parte superior haciendo así nacer el cono de galleta para helados. ¿Cómo se hacen en la actualidad? link: http://www.youtube.com/watch?v=q5xx2sPm0Qw&feature=g-vrec +yapa link: http://www.youtube.com/watch?v=7cLLo4mr000&feature=related
Éste post es para un amigo de todos conocemos y nadie le recuerda a menos que lo necesite. Todos deberíamos de tener reservas de este para el fin del mundo, claro con sacapuntas y borradores. El Lápiz Historia: Una tarde del año 1564 una tempestad extraordinariamente fuerte derribó un enorme árbol cerca del poblado de Borrowdale, en Cumberland, Inglaterra. Debajo del sitio donde habían estado sus raíces apareció una masa de cierta sustancia negra de aspecto mineral, desconocida hasta entonces: era una veta de plombagina, o "plomo negro". Fue el grafito más puro encontrado en ese país y posiblemente en el mundo entero. Los pastores de los alrededores comenzaron a usar pedazos de este material para marcar sus ovejas. Sin embargo, otros habitantes de la zona con más sentido de los negocios comenzaron a partirlo en forma de varitas, que luego vendían en Londres bajo el nombre de "piedras de marcar". Estas varitas tenían dos notables deficiencias: se rompían fácilmente y manchaban las manos y todo lo que tocaban. Algún genio desconocido resolvió el problema de la suciedad enredando un cordel alrededor y a lo largo de la vara de grafito para ir quitándolo a medida que se la gastaba. A mediados del siglo XVIII, las minas inglesas de grafito eran explotadas por la Corona, y servían también para la fundición de cañones, por lo que se convirtió en un mineral estratégico del Ejército Inglés, de manera que hasta registraban a los mineros de las minas de grafito para que no se llevaran escondido ni un trozo de mineral, delito que se podía castigar incluso con la pena de muerte. En 1750, Kaspar Faber, artesano de Baviera, mezcló el grafito con polvo de azufre, antimonio y resinas, hasta que dio con una masa espesa y viscosa que convertida en varita se conservaba mas firme que el grafito puro. Kaspar llamaba "plomo" al grafito, un mineral de color negro agrisado, graso al tacto, compuesto casi exclusivamente de carbono y sumamente blando. Las primeras minas se fabricaron con varillas de grafito y después ante el agotamiento del yacimiento inglés se empleó el mineral sobrante de menor calidad, pulverizado y aglutinado con colas, sin que se obtuvieran buenos resultados. Más tarde, se fue mejorando su calidad al incorporarle otras sustancias como el azufre y la arcilla que Conté le agregó en 1795 y que todavía se sique utilizando. Kaspar Faber Su producción y venta recibió un fuerte impulso a mediados del siglo XIX, de manos del barón Lothar Faber, que adquirió en 1856 una mina de grafito en Siberia, cuya producción hizo transportar a lomo de reno y por barco hasta la factoría de Stein. Lothan disgustado y perjudicado por las imitaciones logró en 1874 que el Reichstag promulgara una ley para proteger su marca, lo que convirtió a su lápiz en el primer artículo patentado de Alemania: A.W. Faber que llevaba junto al apellido el nombre del hijo de Kaspar, Anton Wilhelm. En 1790, el químico e inventor francés Jacques Conté, por orden de Napoleón Bonaparte se dedicó a hacer lápices dada la escasez que había de ellos a causa de la guerra con Inglaterra. En 1795 produjo por primera vez lápices hechos de grafito, previamente molido con ciertos tipos de arcilla, prensado en barras que se horneaban en recipientes de cerámica. Por último, se rodeaban de madera de cedro. Pronto se impusieron en todo el mundo. Jacques Conté Otras documentaciones indican que el verdadero inventor fué Josef Hardtmuth que, descontento con la baja calidad de los utensilios que disponía para escribir, tuvo la ocurrencia de mezclar arcilla con polvo de grafito, formar unas minas, cocerlas y sumergirlas posteriormente en un baño de cera para que el grafito dejara rastro en el papel. Añadiendo unas cantidades determinadas de arcilla a la mezcla, pudo determinar el grado de dureza del lápiz. En 1.792 fundó su propia empresa en Viena. Josef Hardtmuth En 1812, el ebanista e inventor William Monroe, de Concord (Massachussets), fabricó una máquina que producía estrechas tablitas semicilíndricas de madera de 16 a 18 cms de longitud. A lo largo de cada tablilla, el aparato producía estrías justo en la mitad del grosor del delgado semicilindro moldeado. A continuación Monroe unía con cola las dos secciones de madera, pegándolas estrechamente en torno al grafito. Así fue como nació el lápiz tal y como lo conocemos en la actualidad. Cómo se fabrican: link: http://www.youtube.com/watch?v=_GMdN9yRIcg -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- link: http://www.youtube.com/watch?v=t48sf1xpsNs link: http://www.youtube.com/watch?v=GKf1UTb5LJI&feature=relmfu -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- link: http://www.youtube.com/watch?v=kBzIqnw-XkY -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- este video me dejo pensando... link: http://www.youtube.com/watch?v=5Ys08MlQDg8 espero que les haya servido